28 de marzo de 2012

Mujeres contra la austeridad

Geraldine Cowan y Julie Etter frente a la residencia del primer ministro británico. | Foto: C.F. 
Geraldine Cowan y Julie Etter frente a la residencia del primer ministro británico. | Foto: C.F.
  • El número de desempleadas es el más alto en 25 años
  • La brecha entre hombres y mujeres se ha ampliado
  • 'Estamos avanzando en el camino inverso a la igualdad'
Desde que George Osborne mostró con ogullo el maletín con el "presupuesto de los millonarios", un río de mujeres se sigue congregando ante la puerta metálica que protege la sombría Downing Street. Vienen a recordarle a David Cameron su asignatura pendiente con la mitad "invisible" de la población. Y prometen seguir dando la cantinela hasta que reconozca al menos que existe un "problema".
El 64% de los 730.000 empleados del sector público que perderán su trabajo con las medidas de austeridad son mujeres. El 81% del aumento del paro desde que arrancó la recesión ha recaído sobre ellas. Los recortes de las ayudas por hijo afectan sobre todo a las mujeres, que sufren una presión económica tres veces mayor que la de los hombres.

"La era de la austeridad está teniendo un devastador impacto en las mujeres", advierte Anna Bird, al frente de la Fawcett Society en Londres. "El número de mujeres sin empleo es el más alto en los últimos 25 años. Ocho de cada diez trabajos perdidos en el último trimestre lo desempeñaban mujeres. Las madres solteras han perdido el equivalente a un mes de sueldo".
"Nos enfrentamos a un futuro con menos mujeres trabajando, más mujeres en la pobreza, más diferencia de salarios, más inseguridad y menos autonomía"
El demoledor informe de la Fawcett Society -siglo y medio clamando por la utopía aún lejana de la igualdad de género- puso sobre la mesa la evidencia que David Cameron se empeña en esconder bajo la alfombra. En el nombre de la austeridad, la brecha entre hombes y mujeres se hace cada vez más grande, como ocurre con los ricos y los pobres.
"Nos enfrentamos a un futuro con menos mujeres trabajando, más mujeres en la pobreza, más diferencia de salarios, más inseguridad y menos autonomía", advierte Anna Bird. "Estamos avanzando por el camino inverso a la igualdad".

¿Qué fue de la promesa de poner a las mujeres en el corazón de la recuperación económica? ¿Por qué se ignora sistemáticamente el problema del desempleo y del subempleo femenino? ¿Por qué no se valora de antemano el impacto que los recortes sociales van a tener en cientos de miles de mujeres menos favorecidas?
"Los cortes nunca curan", puede leerse en el cartel con forma de tijeras que lleva colgado al cuello Geraldine Cowan, 67 años, media vida prestando asistencia social a domicilio a enfermos, ancianos y discapacitados. "Mucho me temo que mi trabajo va a desaparecer con la última ola de privatizaciones, porque obviamente no reporta grandes beneficios económicos", se lamenta Geraldine, a las puertas de Downing Street.

Una generación sin esperanza

"Me preocupa sobre todo el futuro que les estamos dejando a los jóvenes, que cada vez tienen menos opciones", añade la ex asistenta social. "Desde aquí envío mi solidaridad a los jóvenes españoles, porque sé que lo están pasando especialmente mal. Y me gustaría enviar también una advertencia a las mujeres, porque si el Gobierno sigue allí los mismos pasos que Cameron, esto es lo que les espera: paro, precariedad y desigualdad".

Georgie Stagg. | Foto: C.F.Georgie Stagg. | Foto: C.F.

Julie Etter, 73 años, maestra jubilada, recuerda los estragos que los despidos están causando en la enseñanza pública. "Esta semana vuelven a la huelga los profesores, porque cualquiera puede ser el siguiente y la sensación de inseguridad es total. El Gobierno cierra los ojos y confía en que los colegios privados puedan absorberlos, pero eso no es más que una quimera. Al final, son los niños quienes van a salir perdiendo: estamos educando a una generación sin esperanza".

Julie ha sufrido los recortes en sus huesos: su hijo, que trabajaba en producción en la BBC, se quedó en la calle con los despidos del pasado otoño "y ahora anda de trabajo en trabajo temporal, sufriendo para poder sacar adelante a su familia". La ex profesora teme también que le pueda afectar el nuevo 'hachazo' a las pensiones, mientras los ricos se benefician de las "rebajas" de marzo: "Los que viven bien vivirán cada vez mejor, y los que estamos mal lo tendremos cada vez más crudo".
Ante Downing Street se manifiesta también por su cuenta y riesgo Elizabeth Johnson, 47 años, de origen nigeriano. Trabaja en la lavandería de una hospital público y teme ahora por su puesto, tras la 'contrareforma' sanitaria aprobada también esta misma semana: "Cortes, cortes, cortes... Eso es todo lo que te dicen del futuro. Es tremendo ir a trabajar con la sensación de que cada día puede ser el último".

La romería de mujeres no cesa, y entre todas ellas hay una que destaca con su camiseta de Marx. Georgie Stagg, 56 años, secretaria del director de la Asociación de Museos, no resulta muy directamente afectada por el último presupuesto, pero ha venido a protestar por principios. "Cameron ha venido a rematar el trabajo que no pudo acabar Margaret Thatcher, la enemigo número uno de las mujeres en este país. Nos van a privatizar la sanidad, el servicio postal, las carreteras y hasta la policía. Van a dejar el país entero en manos de quienes aspiran a sacar el máximo beneficio posible de la crisis, y todos volveremos a pagarlo".

Carlos Fresneda (Corresponsal) | Londres
Publicado en El Mundo.es