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Creatividad española 'made in London'

Pablo Amade, Belén Balado y Manu Sainz de los Terreros, fundadores de Círculo Creativo London. | C.F.
Pablo Amade, Belén Balado y Manu Sainz de los Terreros, fundadores de Círculo Creativo London. | C.F.
  • La idea es tender puentes entre los veteranos y los recién llegados a la ciudad
  • El Círculo sirve de punto de encuentro y de herramienta para crear proyectos

Nieva en Bond Street. Dicen que es el invierno más frío de la década. Pero Pablo, Belén y Manu llevan el sol por dentro y no se dejan amilanar por las inclemencias. Desde que pusieron por primera vez el pie en Londres, tienen la permanente sensación de estar "en primera línea de playa". Aunque no lo parezca.
"Estamos en la ciudad con mayor densidad creativa de Europa y posiblemente del mundo", certifica Pablo Amade, diseñador gráfico, ocho años por estas tierras (entre idas y venidas). "Aquí te cargas de energía positiva y te lo curras de verdad", añade Manu Sainz de los Terreros, editor de vídeo con experiencia en marketing digital, cinco años afincado la capital británica. "Te valoran por lo que eres y nada más llegar se te caen las etiquetas", palabra de Belén Balado, periodista y 'freelance', en su primer invierno londinense.
"Estamos en la ciudad con mayor densidad creativa de Europa y posiblemente del mundo"
Pongamos que los tres rondan la treintena, por abajo o por arriba. No vinieron a Londres "huyendo" de nada en particular, sino más bien "buscando". Se sacudieron el "fatalismo" del cuerpo, pero siguen muy en contacto con lo que ocurre en España. Es más, les gustaría tender puentes entre quienes se lo están pensando y quienes llegaron hace tiempo. Y en eso están.

 

Mucho más que un censo

Desde que lanzaron en octubre la sonda del Círculo Creativo London, no tienen casi una hora de tranquilidad. Decenas de artistas, diseñadores, arquitectos, fotógrafos e ilustradores españoles han respondido a la llamada, abierta también a la gente que trabaja en el marketing, en la moda, en los nuevos medios y en todo lo que cabe bajo el paraguas de la creatividad.
"La respuesta ha sido abrumadora", reconoce Pablo. "Hemos descubierto la necesidad y el deseo que hay de conectar. Lo que hemos intentado es algo más que hacer un censo de la creatividad española en Londres. Queremos ser una plataforma informativa y de 'co-working', y de hecho ya han salido un par de proyectos audiovisuales, fruto del contacto entre la gente".
Decenas de artistas, diseñadores, arquitectos, fotógrafos e ilustradores españoles han respondido a la llamada, abierta también a la gente del marketing, la moda, los nuevos medios...
"Nos interesa destacar la labor de los veteranos y tender una mano a los recién llegados y a los que están por llegar", afirma Manu. "La iniciativa ha tenido una gran respuesta en España, pero tenemos que hacer un gran esfuerzo por dar a conocer todo lo que ya está aquí. Uno de los logros ha sido hacer el primer 'mapa' de creativos españoles en Londres. Y estamos poniendo también un empeño en contar sus historias".

El Círculo Creativo London cuenta ya con un centenar de miembros, más todos los que están en lista de espera (basta con vivir en Londres, rellenar un formulario 'online' y adjuntar un 'portfolio'). Más 750 seguidores se han unido al grupo de Facebook y el próximo 14 de febrero organizarán el primer encuentro en un local de Old Street.

 

Vivero de proyectos

"Es muy importante que nos pongamos las caras y nos vayamos conociendo", advierte Belén Balado -Beba para los amigos- con ese ímpetu de la recién llegada que se come Londres con los ojos. "Nuestra idea es precisamente echarnos un poco al lado y permitir que la gente se conozca e interactúe, y que de ahí salgan ideas y proyectos y posibilidades de trabajo".

"Parece un poco increíble, pero la gente se seguía moviendo en Londres por el boca a boca", añade Beba. "No había un directorio, ni un punto de encuentro para la gente con inquietudes creativas en Londres... Pero la necesidad estaba ahí, y es lo primero que nos dice la gente cuando oye hablar del Círculo: "¡Hacía falta algo así!".
"Nuestras profesiones están cambiando, las barreras se están derribando y nos hace falta un lugar de encuentro. El círculo aspira convertirse en ese espacio virtual y esa herramienta para abrir nuevas puertas".
Pablo Amade, el más anclado en Londres (estudió en St. Martins y trabaja como diseñador gráfico en un estudio en el Soho), ha sido testigo de las sucesivas oleadas de españoles y de la "creciente necesidad de conocernos unos a otros, y compartir proyectos y experiencias".

"Vivimos en un mundo cada vez más interconectado y todo evoluciona mucho más rápido de lo que creemos", añade Manu. "Nuestras profesiones están cambiando también mucho, las barreras se están derribando y nos hace falta un lugar de encuentro. El círculo aspira convertirse ahora en ese espacio virtual y esa herramienta que nos puede servir para abrir nuevas puertas".

Vuelve a nevar en Londres. Como cada fin de semana, Manu, Pablo y Beba vuelven a juntarse seguramente en el Flat Planet de Carnaby Street para seguir dándole vueltas al Círculo Creativo London, que gira y gira (de momento) sin ningún tipo de ayuda privada ni oficial.

Los 'e-mail' se acumulan. Las peticiones esperan respuesta. El foro está que arde. Y hay que darle vida a los "encuentros" en la web, con la fotógrafa Nuria Rius, con la directora de arte Andere Monjo, con las arquitectas Marta Núñez e Isabel Varés, con el ilustrador y maestro del 'papercraft' Lóbulo... "Hay tanto por hacer que casi habría que volcarse en el Círculo con dedicación plena", confiesa Beba. Y la historia no ha hecho más que arrancar. Pueden pasar horas, bajo el lucernario de la Wallace Collection, y el trío de jóvenes españoles no deja bombear ideas y más ideas. 

En sus largas charlas, eso sí, tienen proscrita la palabra crisis. Tienen muy claro de dónde vienen, pero también hacia dónde van. "No podemos olvidar lo que está pasando en España y a la gente de nuestra generación. Pero estamos donde estamos, y una de las mejores cosas de Londres es que aquí no te enfrentas a diario con el fatalismo. El tópico de la ciudad de las oportunidades sigue siendo válido".

Carlos Fresneda (Corresponsal) | Londres

¿Cómo queremos envejecer?

Un anciano y su cuidador en el Parque de Doña Casilda, en Bilbao. | Iñaki AndrésUn anciano y su cuidador en el Parque de Doña Casilda, en Bilbao. | Iñaki Andrés
  • En España, el cuidado de los mayores recae en su mayoría en las mujeres
  • La crisis ha empañado los avances de la Ley de Dependencia
  • Cada vez son más los que llegan a fin de mes 'gracias' a la pensión del abuelo

Íbamos por buen camino, o eso parecía. Junto a la salud, la educación y las pensiones, el cuidado a las personas dependientes ('social care') despuntaba como la cuarta 'pata' del estado de bienestar. Pero la crisis lanzó por tierra todos los avances de los últimos años y aquí estamos, haciendo equilibrios con la silla mientras la mesa colectiva se tambalea.

Seis años después de la Ley de dependencia, miles de familias 'dependen' ahora de la pensión del abuelo para llegar a fin de mes, al tiempo que los hijos 'independizados' vuelven a casa porque no pueden pagarse la hipoteca, mientras los padres engrosan las filas del desempleo.
"La crisis está dejando en un estado muy precario a los pilares del estado del bienestar", certifica la socióloga Sara Moreno, que ha pasado varios meses en Londres con un proyecto de I+D del Instituto de la Mujer para comparar el modelo de 'social care' británico con el español. "Y si estamos sudando para proteger la educación, la salud y las pensiones, imagínate lo que ocurre con el cuidado de los mayores, que era la asignatura pendiente para una población envejecida como la nuestra y en la que las mujeres siguen llevando casi todo el peso".

"En España se dio un paso importante con la Ley de dependencia en 2006, pero con dos problemas: no se sabía de dónde íbamos a sacar el dinero y no se tenían en cuenta las resistencias culturales de una sociedad muy familista", recuerda la socióloga catalana. El caso británico es exactamente al revés, llevan años discutiendo cómo financiar el sistema de cuidados antes de su aprobación en el parlamento, apunta. "Ahora la ley no sólo se ha parado, sino que se va hacia atrás. Hay un parón general en cuestiones sociales, y no creo que la cosa cambie hasta que no salgamos de la crisis".

Sara Moreno. | C.F.Sara Moreno. | C.F.

"¿Qué hacemos con los mayores?" La pregunta obvia debería dejar paso a un planteamiento más amplio que nos afecta a todos en estos momentos de incertidumbre total ante el futuro: "¿Cómo queremos envejecer?".

Sara Moreno, que ha seguido de cerca los cambios vertiginosos de la última década desde el Centro de Estudios Sociológicos sobre la Vida Cotidiana y el Trabajo de la Universitat Autònoma de Barcelona, tiene unas cuantas respuestas tras culminar su periplo británico, pero antes quiere dejar claro el punto de partida del modelo español.

"Nada es genético en nuestros hábitos sociales, todo es cultural", insiste la socióloga. "Y lo cierto es que en España el cuidado de los mayores es una responsabilidad que recae casi siempre sobre las mujeres, al igual que el trabajo doméstico. Nunca tendremos igualdad hasta que las casas no se organicen de manera igualitaria, y en este terreno que avanzar aún mucho". Aunque la crisis ha golpeado tan duro en sectores 'masculinizados' como la construcción, que en muchos hogares los hombres han tenido que asumir involuntariamente la tarea porque es la mujer la que trae el pan a casa. Otra realidad, cada vez más cruda, es que la pensión del abuelo o de la abuela se han convertido en el "salvavidas" para que muchas familias puedan llenar la cesta de la compra o llegar a fin de mes.

 

La familia, 'colchón social'

 

"Paradójicamente, los británicos miran con cierta envidia el papel que la familia tiene como 'colchón social' en España", advierte Sara Moreno (que quiere agradecer de paso la colaboración de Mike Rigby, director del Center for International Business Studies de la London South Bank University). "Pero es también una mirada romántica del ideal de envejecer en el entorno familiar. Es verdad que en la sociedad anglosajona las familias están muy fragmentadas, pero también es cierto que en España se crean 'falsas solidaridades': al final son las mujeres las que están atrapadas en los cuidados a los mayores".
"En medio de la crisis y con los cambios demográficos, ni el Estado ni la familia pueden asumir la responsabilidad total de los cuidados a los dependientes"
"Si algo bueno tiene el modelo británico es precisamente el reconocimiento de la dimensión 'social' del problema. De hecho, ellos hablan de 'cuidados sociales', y reconocen y asumen el poder que tiene la comunidad ante las necesidades de una población envejecida".
"En medio de la crisis económica y con los actuales cambios demográficos, está claro que ni el Estado ni la familia pueden asumir al 100% la responsabilidad de los cuidados a las personas dependientes", concluye la socióloga. "La comunidad emerge así como la cuarta institución, junto al Estado, el mercado y la familia. Aunque los británicos tienden muchas veces a eludir la responsabilidad del Estado y a sobrecargar el peso de la comunidad".

La solución no es fácil, que se lo digan a millones de familias españolas con mayores en casa. Pero Sara Moreno está convencida de que la respuesta a la fatídica pregunta –¿Cómo queremos envejecer?- pasa necesariamente por una vejez de puertas abiertas, más allá de los confines de la casa y mucho más activa, con centros de día donde los mayores puedan seguir en estimulante contacto directo con la sociedad que les necesita. Y convirtiéndose de paso en un generoso motor de empleo. Sólo en el Reino Unido el 'sector mayores' da trabajo a 1,6 millones de personas y es lo de los pocos que está creciendo. A pesar de la crisis.

Carlos Fresneda (Corresponsal) | Londres
Publicado en El Mundo.es

'Antes de comprar algo hay que preguntarse: ¿Tengo otras opciones?'


Trucos para equilibrar la economía doméstica

  • Tess Read, autora de un manual de referencia en Reino Unido, nos da las claves
  • 'El abanico es inmenso, pero la sociedad de consumo no nos deja ver más allá'
  • ¿Alternativas? Compartir, trueque, préstamo temporal, entre otras
Tess Read hizo su tesis sobre el euro y trabajó en el Banco de Inglaterra antes de pasarse al campo de la "economía personal". Su visión de la crisis la dejamos para el final; lo que ahora nos interesa es su aproximación particular a la cesta de la compra, mucho más allá de la idea que hasta ahora teníamos de la austeridad.

"Antes de comprar algo nuevo y dejarnos tentar por las últimas ofertas conviene hacer un alto y preguntarse: ¿Tengo otras opciones? Siempre se puede lograr un precio mejor, o comprar lo mismo de segunda mano, o pedirlo prestado por un tiempo, o compartir el uso, o intercambiarlo gratuitamente, o hacerlo uno mismo".

"El abanico de posibilidades es inmenso, aunque la sociedad de consumo que hemos creado no nos deja ver más allá", sostiene Tess Read, autora de 'Look after the pennies' ('Vigila la calderilla'), el manual para tiempos de crisis que está cambiando el modo en que los británicos se miran al bolsillo.

"Tenemos que explorar nuevas fórmulas y escapar a la trampa que el propio sistema ha creado", afirma Tess, madre de tres hijos, tentada a diario por los mercadillos de su barrio, Camden. "Nos han hecho creer que la única vía posible es el crecimiento sin límite de la economía, lo que nos obliga a consumir más, y a pedir dinero prestado, y a crear esta situación de deuda colectiva en la que estamos".

Lejos de recomendar el 'hachazo' puro y duro al presupuesto familiar, Read propone enriquecer nuestra vida de ciudadanos/consumidores buscando alternativas al 'pay as you go' (pagar sobre la marcha), creando redes, "humanizando" la economía y sacando al mismo tiempo partido de la tecnología.

"Internet está revolucionando nuestro comportamiento como consumidores. Compartir se ha convertido de pronto en algo deseable, y ahí tenemos Freecycle, la mayor red de trueque del mundo con más de 15 millones de usuarios. Otros prefieren el préstamo directo por tiempo específico, como Ecomodo. Y siempre podemos pujar por algo que de verdad necesitamos en eBay. Estamos creando no sólo nuevas formas de consumir, sino de crear al mismo tiempo comunidad y contribuir al futuro del planeta", explica.
"Mucha gente no sabe en qué se le va el dinero y el 'agujero' se nota cuando llegan las vacas flacas".
Tess Read admite su debilidad particular por las tiendas de segunda mano, donde encuentra muchas veces los retales con los que tapiza sus propias sillas y sofás, con la ayuda de su madre, maestras consumadas en el arte del 'patchwork'. "Procuro aplicarme el cuento en mi vida, empezando por el 'háztelo tú mismo'". En casa nos hacemos a diario el pan, y cultivamos tomates y patatas en el patio trasero. Cultivar tus alimentos no es sólo una manera de ahorrar, sino de ganar en salud y en contacto con la naturaleza".

Reglas de oro que no cambian

Aunque hay reglas de oro que no cambian, como esa de "vigilar" la calderilla para evitar el despilfarro. "Mucha gente no sabe realmente en qué se le va el dinero, y el 'agujero' se nota especialmente cuando llegan las vacas flacas. Yo propongo a cualquiera que apunte hasta el último céntimo que se gasta en una semana, que lleve un control muy estricto durante siete días y eche las cuentas. Nunca volverá a gastar de la misma manera".

Read nos instruye también en el arte del regateo: no mostrar excesivo interés al principio, preguntar por el precio de tres objetos (dejando para el final el que de verdad nos interesa) y llegado el momento preguntar al dependiente si puede "hacer algo" con el precio, y presionar hasta lograr un descuento entre el 10% y el 20%.

Compartir coche o intercambiar casa son otras de las dos opciones cada vez más usadas para poder seguir disfrutando de las vacaciones aún es estos tiempos. "Podemos encontrarle un nuevo sentido al ocio en familia, y lograr incluso que la experiencia sea aún más rica e intensa, si intercambiamos algo con los locales. El año pasado encontramos una casa en Cunit y este invierno queremos ir a Canarias. A cambio ¿cuántos españoles querrían pasar un fin de año en Londres?"
"Nada hay tal vez más importante que el lugar donde depositas tu dinero".
En enero, por aquello de remontar la cuesta, recomienda hacer repaso a todas las facturas caseras, tantear las ofertas y calibrar si merece la pena cambiar de compañía telefónica o eléctrica. Y lo mismo con los bancos: "Nada hay tal vez más importante que el lugar donde depositas tu dinero. Yo lo tengo en una mutua bancaria, porque soy parte del sistema, hay un trato muy personal y tienen una base local. Como tanta gente, desconfío de lo que harían con mi dinero los grandes bancos".

Su experiencia en el Banco de Inglaterra, donde trabajó a mediados de los noventa, le sirvió "para conocer cómo funciona el mundo de las finanzas" y para mantener una prudente distancia. Optimista por naturaleza (su expresión natural es la sonrisa), Tess Read admite que la salida de la crisis será muy difícil "sin un cambio de mentalidad".

Y después de haber escrito hace más de una década su tesis sobre el euro, esta es su conclusión: "Los políticos europeos no han sido honestos con la gente. La historia nos demuestra que no puede haber unidad monetaria sin unidad política, sobre todo cuando existen grandes disparidades económicas. Cuando golpea una crisis, la única solución en una 'unidad monetaria' es la trasferencia de fondos de unos países a otros. Pero la verdad se ocultó en su día: no advirtieron a los europeos de las consecuencias del euro sobre su propia soberanía. Y ahora llega el momento de la verdad: o los países ricos aceptan esta verdad, específicamente Alemania, o algunos países acabarán saliendo de la eurozona".

Carlos Fresneda (Corresponsal) | Londres
Publicado en El Mundo.es

Lección magistral de José Luis Sampedro


UN FUTURO ECOLÓGICO
BASADO EN UN DESARROLLO ETICO Y ECONÓMICO
NI IGLESIA NI ECONOMIA SALVAJE DE MERCADO NI POLITICA IDIOTA

HOY PLAZA, PUEBLO Y PALABRA
PRONTO LA DEMOCRACIA REAL


TAMBIEN NOSOTROS TE QUEREMOS BUEN PROFESOR

¡ GRACIAS JOSE LUIS SAMPEDRO !

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ENCUENTROS POR, UN TESORO PARA LA CIUDADANIA ACTIVISTA

El año en imágenes, desde Público

800 imágenes, 400 segundos, miles de miembros de la familia humana, y cientos del resto de familias vivientes, imágenes graciosas, dolorosas, rabiosas, esperanzadoras. Imágenes de un año duro para los países que lo tenemos difícil para volver a ser ricos, tantas burbujas.... y quizás más para los que siempre estarán empobrecidos. Convulsiones locales y globales, secretos desvelados por fin, ladrones y canallas que se libran de juicio, jueces activistas en el banquillo, política al servicio del capital, si, del capital salvaje, el clima cambiando como nunca y la sociedad no dada a muchos cambios, la economía saltando por los aires, los banqueros bien pagados, los obreros activos y parados resistiendo el espectáculo, angustia y miedo siempre han sido valiosas armas para la tiranía, el mar lleno de mierda y con menos peces, el agua complicándose, en mi cuerpo miles de sustancias químicas juegan a la lotería vital, el petróleo derramándose el que no se quema para quemarnos, logos hipócritas en camisetas del entretenimiento, libertades sudadas en peligro, nuevas ilusiones para cambiar, demasiada espera y parece que poco remangarse, élites vigilantes, masas aturdidas, mentiras energéticas a gogo, manuales para un ataque nuclear, menos mal que las bicicletas circulan a la velocidad de las mariposas. Y millones de humanos ya no quieren más sino algo menos y lo mejor para todos, nunca antes pasó esto. Veremos las imágenes del 2011 de aquí a un año,  y ahora ya ha pasado la primera década del lejano siglo XXI, y comienza, porque nó, la crucial y más emocionante e intensa de todas las conocidas hasta ahora. Que nos sea de provecho, a todos y a todas, a los de aquí, a los de allá por fin conectados y a los que llegarán a ambos lados...


gracias Público y gracias fotógrafos de AFP, AP y Reuters. Música de Barry McGuire, Zager & Evans y REM.

Manolo Vílchez