4 de septiembre de 2010

EL GOLFO DE MEXICO, UN CAMPO DE MINAS QUE PREOCUPA A WASHINGTON

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Barcos cisterna atacan el incendio en la plataforma de Mariner Energy. | Reuters

  • El año pasado se produjeron nada menos que 133 fuegos y explosiones
  • Hay más de 50.000 pozos de gas y petróleo (la mitad abandonados)

La explosión de la plataforma de Mariner Energy frente a las costas de Luisiana ha disparado las alertas en Washington. La Agencia de Gestión y Regulación de la Energía en los Océanos (BOEMRE) anunció la apertura de una investigación federal del accidente, entre crecientes presiones de BP y de otras grandes compañías para suspender la moratoria de las prospecciones petrolíferas a gran profundidad.

Demócratas y ecologistas han pedido al presidente Obama que resista a las "coacciones" de la industria y redoble sus esfuerzos para evitar un nuevo desastre en el Golfo de México, un campo de minas con 3.800 plataformas petrolíferas activas, más de 50.000 pozos de gas y petróleo (la mitad abandonados) y 50.000 kilómetros de oleoductos. El año pasado se produjeron nada menos que 133 fuegos y explosiones (uno cada tres días) en las instalaciones frente a las costas de Luisiana, Texas y Misisipí. La mayor parte pasaron prácticamente inadvertidos para los medios y para los propios controladores federales, habituados a estos "incidentes menores".

La plataforma Vermilion de Mariner Energy se encuentra a menos de 300 kilómetros hacia el oeste de la de Deepwater Horizon, gestionada por BP y que causó el mayor vertido en la historia de EEUU. El accidente ocurrió esta vez en una plataforma de producción, desde donde no se perfora directamente pero sí se bombea a los oleoductos submarinos para canalizar el crudo a tierra.

Pese a las noticias contradictorias, la Guardia Costera confirmó el vieres que no se ha detectado una fuga de petróleo. "Todos nos sentimos aliviados por el hecho de que los 13 trabajadores de la plataforma fueron rescatados con vida", declaró Michael Bromwich, director del BOEMRE: "Vamos a seguir muy de cerca la situación y vamos a investigarla para determinar la causa exacta y las consecuencias del accidente".

De los 133 fuegos de 2009, dos ocurrieron en instalaciones de Mariner Energy, con sede en Houston, una de las mayores compañías independientes de prospección de petróleo y gas en el Golfo. La perspectiva de crecimiento de estas empresas está precisamente en aguas profundas, "vitales para mantener a flote la economía del Golfo de México", en palabras de Barbara Dianne Hagood, empleada de Mariner Energy. "La Administración está intentando rompernos, la moratoria es un desastre para los trabajadores". El accidente del jueves coincidió con una manifestación en Houston encabezada por trabajadores de las grandes compañías petrolíferas que reclamaban el fin de la moratoria.

Carlos Fresneda, Washington
Publicado en El Mundo

30 de agosto de 2010

EL REDENTOR DE NUEVA ORLEANS

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Foto de Issac Hernández

Cinco años después de Katrina

Nueva Orleans.- Ojos que no ven pero corazón que siente. La historia del inmortal 'Grandpa' Elliott Small, el músico callejero sobreviviente del diluvio.

Por su barba blanca y su camisa roja le conoceréis. Por su peto vaquero y su sombrero de ala ancha. Por sus ojos que no ven, pero vibran. Y por su voz con alma. Bajo el sol cegador o bajo el diluvio universal, en los sorportales del Barrio Fancés, calle Real esquina con Toulouse. El inmortal 'Grandpa' Elliott Small.

Pensábamos que tal vez había abandonado su esquina, ahora que es mundialmente famoso, pero no. Ahí sigue, cantando bajo la lluvia, contando hasta el último centavo que le dejan los turistas.

"No sé qué hecho yo para merecer toda esta atención", admite Grandpa Elliott desde su inseparable taburete. "Sólo sé que viene a verme gente de todo el mundo, y que me saludan como si me conocieran de toda la vida. Algunos son generosos, pero no siempre. La vida sigue siendo dura para el músico callejero".

Las estrellas parecen haberse alineado sin embargo a su favor, a tiempo para el quinto aniversario del Katrina. Más de 25 millones de fans han pinchado su versión en Youtube del 'Stan By Me' de Ben E. King, arropado por músicos de todo el planeta. Este año, con los 65 recién cumplidos, Grandpa Elliott grabó por fin su propio disco de larga duración, 'Sugar Sweet'. Y el Festival de Jazz le tributó un homenaje por todo lo alto en la Carpa del Blues, como icono vivo de la resurrección de Nueva Orleans.

Tal día como hoy, los cielos siempre amenazantes de la ciudad se conjuran repentinamente contra Grandpa Elliott, Washboard Chaz y tantos otros en la ciudad con más músicos por metro cuadrado del planeta. Todos buscan instintivamente el calor de los paseantes y la protección de los soportales.

- ¿Dónde estaba 'Grandpa' cuando golpeó el Katrina?

- Aquí, en la calle, intentando ganarme la vida como todos los días... Cuando la cosa se puso fea, eso sí, recogí los bártulos y me fui a mi casa junto al Barrio Francés. En vez de quedarme encerrado a que pasara la tormenta, tuve la estúpida ocurrencia de comprarme una hamburguesa en unos de los pocos bares que quedaban abiertos. Me atraganté con un bocado y me quedé sin respiración. Pensé que era un ataque al corazón... La tormenta se echaba encima y yo no me podía mover. Llamaron a un ambulancia y me llevaron finalmente hasta el Mercy Hospital cuando ya caía la lluvia...

La narración puede durar fácilmente una hora. Granda Elliott recuerda al detalle todo lo que pasó, porque entonces le quedaba aún un poco de vista.

"El agua empezó a entrar en la planta baja del hospital, y tuvieron que evacuarnos a los pisos superiores. Nos quedamos atrapados en un ascensor, pero lograron sacarnos. Al final acabamos todos en la planta alta, y allí pasamos dos o tres días, hasta que agotamos la comida y las medicinas. Vinieron a rescatarnos finalmente en helicóptero y desde el tejado".

Grandpa Elliott acabó recalando en Atlanta con el guitarrista hispano Oscar Castro, con quien tiempo después grabaría la celebrada versión bilingUe del 'Only You' (“Solo tú puedes dar luz a mi soledad).

"Oscar fue mi salvador y mi lazarillo, porque entonces ya estaba perdiendo la vista. Gracias a él tuve las fuerzas necesarias para volver. Porque mis raíces están en Nueva Orleans, y no me imagino viviendo ni cantando en ningún otro lugar del mundo".

Con seis años, vestido de frac, Elliot Small debutó en las calles bailando 'claqué' bajo la supervisión de su madre. Aprendió a tocar la armónica en la calle y soñó con ser estrella del 'soul'. Grabó con el productor Wardell Quezerrque y llegó a tocar en vivo con Fats Domino. Pero la fortuna no acabó de sonreírle, y volvió eternamente a su esquina.

Su segunda vida empezó precisamente después del Katrina. Había pasado un año desde el huracán, la ciudad luchaba por salir del fango. Hasta Nueva Orleans llegó el productor Mark Johnson con una misión muy concreta: buscar a Grandpa Elliott.

Johnson llevaba tiempo recorriendo el mundo a la busca de músicos autóctonos para dar forma a su proyecto, 'Playing for Change'. En California encontró al inmortal Roger Ridley, primera chispa de esa versión electrizante del 'Stan by Me'. Grandpa Elliot le puso el contrapunto sincero y cálido, y ahí empezó a dar vueltas un fenómeno que sigue rompiendo fronteras.

"A Nueva Orleans viene gente de todo el mundo, pero yo no sabía que nos querían tanto", reconoce Grandpa Elliott. "Si hay un mensaje que esta ciudad puede dar al mundo es sin duda éste: AMOR. Yo siempre canté por amor, pero nunca que se me había ocurrido pensar que mi música podría ayudar a cambiar el mundo".

Con 'Sugar Sweet', su álbum grabado hace apenas unos meses, Grandpa Elliott Small ha podido paladear el éxito que le fue negado durante décadas.

"A mi edad, fue un honor poder volver al estudio y saber que mi foto (yo no puedo verla, ya lo siento) está estampada en la carátula. Ahí están los temas que siempre me gustaron, 'Share your love with me' o 'Ain’t nothing you can do'. Es un disco hecho con el alma, llevaba toda mi vida esperando esa oportunidad”.

En junio del 2009, Grandpa Elliott consumó la redención cantando 'God Bless America' y tocando con su armónica antes más de 40.000 espectadores en el estadio de los Dodgers de Los Angeles. Pero su destino está en su esquina de Touluse y Royal, aunque a veces puede también escuchársele en Jackson Square.

Conquistada la inmortalidad, su sueño postrero es "poder tocar algún día la luna y las estrellas... Pero confío en poder hacerlo desde Nueva Orleans, siempre Nueva Orleans".

Carlos Fresenda, Nueva Orleans
Publicado en El Mundo.es Accesible
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Cinco años después de Katrina

Es fácil dejarse deslumbrar por las cincuenta casas, como caídas de otro planeta, que ha construido Brad Pitt en el Noveno Distrito Bajo. Todos los vecinos de la bulliciosa e irreconocible Tennessee Street te muestran con orgullo su foto junto al actor, "es nuestro angel", o te saludan amigablemente desde sus porches, decorados con el escudo de los Saints, orgullo y euforia local.

Pero hay otra historia silenciada que estos días vuelve a salir a flote, cinco años después del Katrina. La historia de los 100.000 habitantes 'invisibles' de Nueva Orleans que no han podido volver.

"La mayoría de mis vecinos siguen repartidos por Houston, Atlanta y muchos otros lugares", afirma Robert Richardson, 52 años, que acaba de ponerle la última tabla de madera a su casa en Caffin Street. "Todos ellos volverían ya mismo si tuvieran dinero o algún tipo de ayuda. Estos años han sido una lucha constante porque nadie quería que volviéramos. Querían dejar que el barrio se hundiera".

Richardson, con una camiseta de Obama, se esforzó ayer en que su mensaje calara tanto como la lluvia. "Nuestras raíces son profundas y están aquí, en el Noveno Distrito", podía leerse en la pancarta que exhibió ante los ojos del alcalde, Mitch Landrieu, de la congresista Maxine Waters y de todas las fuerzas vivas que se desplarazon hasta el Lower Ninth para enterrar simbólicamente el cadáver del Katrina.

La 'brass band' local atacó con una versión autóctona del 'Don’t stop till you get enough' de Michael Jackson, que cobró un significado reivindicativo tal día como ayer. La gente del Noveno Distrito, superviviente por naturaleza, ha prometido "no parar" hasta que puedan volver a sus casas el 75% de sus vecinos que forma parte de la "diáspora" negra de Nueva Orleans.

"Vamos a seguir luchando por el derecho a volver a nuestra propia tierra”, asegura Richardson, que regresó un mes después del huracán y ha trabajado desde entonces en incontables poyectos de construcción. "Pero ninguno en mi barrio, ya lo ves. Las calles son auténticos lodazales y esto sigue en muchos sitios como hubiera pasado ayer mismo el huracán".

Richardson, que escapó a tiempo, recuerda el efecto escalofriante que le produjo ver su casa flotando en la aguas negras.

"Los primeros seis meses fueron terribles porque aparecían cadáveres por todos los lados, algunos de gente que conocía. Fue muy duro emocionalmente, porque mi mujer no ha querido volver. Pero yo me empeñé en regresar a la casa que heredé de mi tío. Cuando bajaron las aguas, me instalé en el jardín con una roulotte. Y poco a poco construí la casa nueva desde los cimientos. Tres años he tardado. No puedo decirte cómo ha sido la sensación de ver agua saliendo por el grifo o de poder tumbarme en un sofá a ver jugar a los Saints".

En el tenebroso 'Superdome' estuvo precisamente Kenneth Bickhan, otro vecino que ha vuelto al Noveno Distrito con su mujer, Paula, después de un exilio forzoso que les llevó por Arkansas, Alabama y Texas. Reconstruyeron su hogar de ladrillo, en las inquietantes cercanías del dique que hizo aguas durante el Katrina, gracias al programa Road Home, "aunque no pudimos elevar la casa porque todo fue muy lento y la ayuda no era suficiente".

Los Bickhan han visto florecer a su alrededor las casas de Maket It Right (la fundación de Brad Pitt) y eso les hace sentirse "más protegidos". "Pero el barrio nunca será el mismo", admite Kenneth. "Si los propietarios hemos sufrido por volver, imagínate los que pagaban 250 dólares de alquiler y ahora les piden 50".

"¡Estamos todos en el mismo bote!", proclamó ayer el nuevo alcalde blanco de la ciudad, Mitch Landrieu, entre una audiencia negra que hizo eco a su sermón con el consabido 'Amén'. "Si no logramos reconstruir el Noveno Distrito, no logaremos reconstruir América".

Carlos Fresneda, Nueva Orleans
Publicado en El Mundo.es América