2 de diciembre de 2016

¿Es irreversible el cambio climático?

  • CARLOS FRESNEDA / 
  • Corresponsal Londres
    El cambio climático puede haber alcanzado un "punto de no retorno". El calentamiento de la atmósfera ha contribuido ya a liberar grandes cantidades de carbono y metano almacenados en los suelos que están "retroalimentando" el efecto invernadero. Estas emisiones "naturales" pueden llegar a 55.000 millones de toneladas de CO2 y contribuir a un aumento de un grado en la temperatura global de aquí al 2050. (Enlace al articulo)

    25 de noviembre de 2016

    Sintiendo el cambio

    Prólogo en el libro Ingenios Solares, de José Manuel Jiménez, "Súper", publicado a finales del 2014 por Editorial Pamiela. (Ficha). Para conocer mejor el por qué se apoda Súper un ingenioso energético educativo, único¡.


    No puedo olvidar el momento cumbre de un desarrollo especial e ilusionante. Jordi se puso a conducir y yo pasé a copiloto en el viejo coche con la mano fuera de la ventanilla sujetando en vertical el artilugio, con rostro serio a modo de investigador. Mientras, Jordi con la mirada fija en el cuentakilómetros aceleraba hasta los acordados 40 km por hora. Lo recuerdo haciendo sus labores con alta precisión y concentración, estábamos a punto de un momento de esos álgidos.

    Semanas antes, El Súper me indicó que el mejor lugar para obtener hueveras de plástico era en un todo a 1 euro y allá estaba yo, sorprendido por la oferta, eligiendo la más rígida y mirándola con detalle, recordando la infancia y ahora perfectamente la elección realizada, una esplendida huevera de 6, de color blanco. El tubo recuperado del habitual y tóxico PVC no costó nada pero si un buen rato de limpieza. El cuentakilómetros de bici lo elegí a tono, nuevo y lleno de funciones (por aquello de las mejores calidades) y el motorcillo me lo pasó un colega de esos que desmontan todo.

    Recuerdo la mesa, organizada para la ocasión como la de un laboratorio técnico, y venga que dale al manualillo de la T.I.A. y mis habilidades para sacar e invertir los imanes del motorcico, realizar las conexiones y dejarlo perfectamente alineado el eje dentro del tubo, antes de fijarlo con el mejor pegamento a mi alcance, y en el cual insertaría el conjunto de las cazoletas blancas. El prepararlas se las trajo, corte ajustado con la cuchilla y agujero pasante calibrado a “ojimetro”.

    Varias horas, algunos fallos y consultas después, el fruto de la unión de piezas, los conocimientos adquiridos y las experiencias vividas confluían en que mi brazo fuera de la ventana del coche resistía el corte del aire con el mejor anemómetro que ha caído en mis manos... vamos, dudo que sienta por otro medidor aprecio superior, ...y cuando el conductor pasó a velocidad de crucero el aparato midió poco más de 30 km por hora. Hay que ajustar, ¡no está mal, es casi perfecto¡.

    Siempre me dije que medir las cosas e interpretarlas, nos haría mejores humanos, aquel día no solo medí la velocidad del viento a modo de túnel de pruebas, medí también un pequeño cambio en mi forma de entender la energía y medí mi nivel de habilidades técnicas. Y oníricamente me sentí por momentos aspa de aerogenerador, recibiendo esos impactos etéricos invisibles que empujan sus imponentes estructuras. El viento nace de los cambios térmicos que genera la gran central, el Sol y la caprichosa moldeadora geología de los paisajes, en definitiva, otra forma de energía solar.

    Suelo recordar algunas de las cosas que hice a lo largo de lo transcurrido y constato que fabricarme el medidor de velocidad del viento, el anemómetro de cazoletas, (que por cierto el otro día apareció en una caja faltando una de las 3 cazoletas, ¡cachis!) dejó y seguirá dejando un grato recuerdo durante toda la vida que me queda por disfrutar aún.

    Acabas pues de abrir un tesoro pedagógico, un manual práctico fruto de una enorme labor de investigación y desarrollo. Tienes en tus manos la ciencia, el conocimiento y los planos de 26 montajes con los que medirte en diversos niveles, y poder sentir y medir “tu cambio”.

    Escribo con agradecimiento este inicio y me complace, pues algo que a uno le marca positivamente es bueno contárselo al mayor número de personas posibles. En la pagina 121 déjame que te invite a que vivas algo parecido a lo que yo experimenté.

    Proximamente capítulo completo aquí, cortesia de ¨Súper"



    A lo largo de este decenio pasado he visto a Súper lanzar al aire prototipos de molinetes de papel, le he visto inspirarse con juegos y desarrollos recepcionados e inmediatamente pasados a experimentación, y hemos comentado avances en el sector de lo eólico (En Cortes, al sur de Navarra, donde vive el autor y su familia, el viento mueve mucha energía y laboreos).

    Déjame que te cuente algunas intimidades sobre la gestación del libro. El piloto en el particular túnel del viento, Jordi Miralles, cuando vío los primeros esbozos de los ingenios y sabiendo que el autor presentaba algunos síntomas de colapso creativo por la cantidad de tiempo que debía invertir, le animó a darse prisa y lo amenazó de enviarle una postal cada semana. Y así fue ¡durante más de medio año¡. Lo hizo por amor, un amor especial eso si, creyendo en la necesidad de la existencia de este libro como herramienta para concienciar sobre el poder de las renovables.

    Yo mismo, con cada Solarquedada, ese encuentro de ingeniosos de las renovables en la noble villa donde vive el autor, pretendía también animar más e intentar acelerar el viento creativo de Súper. Los dos que probamos aquel anemómetro de cazoletas, siempre hemos creído que este libro sería necesario para sumar cimientos a la cultura energética y ayudaría a romper con el analfabetismo gracias al cual el oligopolio energético nos tiene amordazados.

    Me consta que al autor le pasa algo parecido a lo mío con el anemómetro de cazoletas, no podremos olvidar nunca lo sentido y experimentado. Y yo como lector privilegiado antes de que estas páginas lleguen a ti, me siento ya agradecido.

    Sé que El Súper lleva soñando con el viento, con lo eólico, muchos años. Podríamos pensar que no es obra oportuna de los tiempos cuando las renovables sufren tantos varapalos del gobierno. Sin embargo, la energía eólica sigue batiendo récords de producción en todo el planeta. Ingenios Eólicos, es la obra de lo soñado, lo elaborado, lo investigado y lo amado con desbordante deseo por el autor durante más de un tercio de su vida. Es una obra surgida desde la visión y el anhelo por un sistema socioeconómico donde nuestra especie ya no queme combustibles fósiles y fusione materiales radioactivos para extraerles la energía al precio que sea y dejando una envenenada herencia. Es una obra que contribuye a experimentar e impulsar la extraordinaria creación técnica humana para disponer de mucha más energía de la que precisamos, sin hacer casi ruido, sin ensuciar casi nada, sin guerrear por los recursos, en Paz con nosotros mismos y con todo lo que pulula y provee nuestra mágica Biosfera.

    Pero antes de acabar me tomo licencia y dejame que te cuente sobre una procedencia. Hace ya unos 15 años, en aquellos encuentros solares de Benicarló (Castellón), donde soñábamos que cocinando con el Sol y utilizando el ingenio, las tecnologías de fuentes renovables de energía cambiarían el mundo, cosa que creo que está ya ocurriendo, aconteció una curiosa y espectacular presentación. Cuando vi en el escenario a un porrón de cabezudos y entre ellos a Mortadelo, a Filemón, a Bacterio, a El Súper... (los personajes de una mítica serie española de cómic a modo de “00sietes” mucho mas divertidos) comprendí lo que era la T.I.A y el valor que tiene para los cambios, la alegría. De este sentir viene que José Manuel Jiménez sea “El Súper”.

    Mientras cada personaje del Taller de Investigación Alternativa iba presentando sus labores en la organización, entre vítores y simpatías de los que llenábamos el salón de actos de aquel Instituto, uno de ellos, el autor de este libro, sin quitarse la mascara, comentó la importancia de la educación energética con renovables como una necesidad social vital para seguir construyendo y evolucionando nuestra Humanidad.

    Unos años después, El Súper nos regaló el que sin lugar a dudas es el bestseller de las renovables: Ingenios Solares, del que se han vendido más de 50 mil ejemplares en el mundo de habla hispana. Ha llovido bastante desde los encuentros Benicarló, han cambiado los paisajes de nuestro entorno (nuestros mayores activistas no llegaron a imaginar tantas renovables en tan corto espacio). Hoy podemos observar como una pequeña y distribuida parte de nuestros paisajes y cubiertas edificables han sumando limpias tecnologías energéticas. Este arsenal renovable repartido por toda la península hay momentos que lidera la producción eléctrica de este soleado y a la vez eólico país (España). Pero también es cierto que al mismo tiempo la aceleración del cambio climático no ha parado y el uso intensivo de recursos naturales no tiene freno aparente.

    Delante nuestro, sobre todo, de ti joven lector, está un emocionante periodo civilizatorio donde se tomarán extraordinarias decisiones, donde todo cambiará a mejor, un momento de la historia humana donde producir bienes, obtener servicios y desarrollar nuestra cultura y organizar la sociedad humana contará con limpia y abundante energía, ...y no será fácil. Para esta misión tendremos que contar, como especie, con una grandiosa dosis de humildad en lo que nos atañe a como convivimos en y con esta bola maravilla donde habitamos y que baila en el basto Universo.

    Sobre tú, persona joven ciudadana de un planeta único, vas a ser parte activa del medir y participar de los cambios. En esta agitación necesaria también hay sueños como los que han impulsado la obra que tienes delante, Ingenios Eólicos que El Súper va y nos regala, como en una misión muy especial de la TIA, ...para sentir el viento, para impulsar con limpia energía el mejor rumbo de nuestra realidad.

    ¡Gracias maestro!

    Manolo Vílchez
    Balaguer, 28 de agosto de 2014,

    ...curiosamente se ha levantado un brisa matinal, se mecen las copas de los árboles y el maizal que oteo desde la ventana, amanece un día de trabajo para el cambio, la bici espera entregar limpios servicios de movilidad, ...cortaré el viento en un rato.

    "Solo tenemos un planeta, más nos vale cuidarlo"

    "Solo tenemos un planeta, más nos vale cuidarlo" @Sir_Attenboroug o la voz de la naturaleza #planetearth2, por Carlos Fresneda, publicado en El Mundo


    Primer episodio completo:

    21 de octubre de 2016

    El Sunny Day by José Andrés

    El mayor restaurant solar de la historia


    En las películas, Las Vegas, sus casinos y su cachondeo, llevan mucho tiempo siendo icono de una sociedad de consumo de artificios placenteros, y si una parte de la especie se pone con ello, pues se le monta una animada ciudad en medio del desierto. Aunque sus orígenes, según vi en la serie El Padrino, parece que tiene que ver con dar servicios de desahogo a militares de la zona, el devenir hacia el turismo de ocio de está ciudad es espectacular. Con problemas de suministro agua acechando, con millones de visitantes a diario, con hoteles de más de 3000 mil habitaciones que parecen terminales de aeropuerto en su recepción, la que conecta con vuelos directos de alto nivel ludópata en la misma planta baja, y es que tardas lo suyo en atravesar alguno de ellos entre tragaperras, blackjak, ruletas y gente poco feliz a simple vista, salvo cuando se gana a la banca.

    El pasado octubre, algo más vinculado al negocio cultural, sector musical, con más felicidad ambiental y digo yo que por aprovechar infraestructuras y servicios de la colosal urbe del entretenimiento y disfrute para una parte de la familia humana, el festival “Live is Beatiful”, cuyo objetivo es que desde las artes, la gastronomía y el activismo cultural, motivar e inspirar a la gente hacia una vida mejor, reunió durante 3 días al mayor número de gente alegre y hispters que un menda podía imaginar en un solo lugar.

    Claro, al lado de todo evento musical de calidad y como este, destinado a unos 50.000 ciudadanos, se cuenta con una programación cultural para dar suministro a las mentes inquietas que por allá pululan. Con una organización impecable, las conferencias de popes, las esculturas fascinantes, los grafitis de tamaño como muy americano y las performances fascinadoras, no fueron pocas. Por lo general en estos espacios, ya lo sabes, o te llevas el bocata o te nutres con la oferta gastro, y bueno, no me entretengo en sector cervezas artesanales, que abundaba, con éxito, más de lo que parecía lógico. Entre tanto mostrar, hubo un lugar peculiar e innovador, lo nunca visto¡. Pues, en un espacio donde el Sol llegaba desde las 11:00 hasta las 14.45 en punto el primer día (la puntualidad la marcó el rascacielos que nos cortaba el hilo dorado), allá se decidió llevar a cabo un acto de alta e intensa pasión que propuso un chef especial y una organización muy atenta. Lugar de paso entre los principales escenarios, quizás el que más servicio daba a la idea de José Andrés para que miles de personas vieran en acción a los más destacados chefs de The Think Food Group, su grupo de empresas desde donde se han marcao cambiar el mundo por la vía de los alimentos, procesando comida en artefactos no habituales para los artistas de la alquimía nutritiva, el proyecto fue mostrar las tecnologías más limpias en puntos de calor del mundo para el procesado de alimentos, que desde su fundación World Central Kitchen impulsa con proyectos en varios países en desarrollo y pobreza energética. Echaron mano de los colaboradores y se brindó la oportunidad de que se conociera la labor de varias microempresas dedicadas a fabricar y ofrecer cocinas y hornos solares, y también de combustibles más eficientes, junto a organizaciones que trabajan para que el procesado de alimentos sea, al fin, un placer para todos los miembros de la familia humana.


    El chef Rodolfo Guzmán, jefe de cocina en el mítico Jaleo de Washington DC, el primer restaurant que abrió un jovenzuelo español salido del El Bulli hace ya más de 20 años, fue uno, junto con Terri Cutrino, la responsable de proyectos especiales (y este lo era a tope) y Rodrigo Pérez, chef de Oyamel, también en Washington DC, los tres salidos de sus fogones habituales, pero con la misma elegancia y buen hacer, se pusieron al tajo manejando la taquería Sunny Day by José Andrés. El mismo que es embajador culinario de la Alianza Global para las Cocinas Limpias impulsada desde los EEUU para llevar 100 millones de unidades donde más falta hacen, antes del 2020. Este fue un motivo eje para inaugurar el proyecto más solar de la historia de un reconocido cocinero creativo español, influyente en el mundo de la alimentación y la solidaridad. Y vamos si la armó¡


    Rodolfo un día antes, yo creo que no se olvida en su vida de como montó 6 máquinas alSol 1.4 en un intensivo e improvisado taller callejero al ladico del chiringo que acogió una de los mayores instalaciones de cocinas solares en servicio público que se han montao en la historia de esta humilde, simple y pedagógica tecnología. Fue fascinante compartir con profesionales de la alta cocina sus visiones hacia el uso de las cocinas solares, y el rigor que utilizaron en lo referente a los tiempos, el manejo, las anotaciones, etc...

    Al final, el espacio solar fue único, doce unidades de la innovadora parabólica SolSource, con reflector moldeado de plástico, de alto diseño y giro sobre eje vertical estuvieron dedicadas a los rellenos de los tacos; seis unidades de la, según opiniones, mítica “made in Spain” alSol 1.4 en servicio con las ollas express de los frijoles; tres fascinantes GoSun Sport, más portátil y potentes no se conoce nada y sus dos extraordinarios prototipos de la GoSun Industrial, del que salían patatas enormes cocidas, al poco rato..., 


    todas las tecnologías en uso le sacaban al sol servicios energéticos para gozo del equipo de chefs, ayudantes e interesados directos por lo que allá se “cocía”. Acompañó el espacio un campo de tecno para sol concentrado, y las tres unidades de la innovadora cocina mejorada de pequeña leña Biolite Camp Stove (reducción del 95% del humo y que también te recarga la batería del móvil) y dos fogones EverClear de bioetanol para cuando es Sol ya no estaba, y que no pararon de preparar miles de tortitas de maíz para los vegetarianos tacos solares de la oferta. Mientras la espera en la cola se daba, no fueron durante los tres días de sol bondadoso, sino miles las preguntas de comensales que por primera vez en su vida sentían el más sabroso vinculo entre lo comido y la energía del Sol que los cocino, desde los artefactos que los envolvían.

    Las mismas recetas para chefs avanzados o para los que preparan la comida en lugares necesitados, confluyen en algo simple y poderoso, la pasión por mejorar la calidad de vida de las personas a las que sirven, desde los más prestigioso restaurantes hasta la más alejada vivienda rural familiar donde la tecnología puede evitar enfermedades pulmonares al quemar biomasa con casi nada de humos, donde el Sol puede facilitar el ahorro de tiempo y dinero a mansalva cuando la perpendicular de la cocina u horno solar con la posición del sol en nuestro orbitar eterno se ajusta para como sentir que “la vida es hermosa” y más simple y que así pueda ser depende de lo que hagamos a partir de ya, sin dejar pasar más tiempo. El Sunny Day animó, hace unos meses, el camino de los que podrían ser, los años más nutritivos y decisivos en nuestra relación con Gaia, su clima ...y entre nosotros.


    26 de julio de 2015

    ¡Mucho coche!















    Un ciclista, atrapado en un atasco en Finchley Road, Londres. C.F.
    No hay salida. Nuestro amigo ciclista se ha quedado atrapado sin remedio en la ratonera de Londres. A partir de ahí tendrá que buscarse la vida pedaleando por las aceras, o metiéndose en dirección contraria, o cargándose de paciencia mientras respira los malos humos, como si fuera un fumador "pasivo" del tráfico.
      Esa misma mañana, nuestro ciclista desayuna con una alarmante noticia: la contaminación provoca más de 9.400 muertes prematuras en Londres. Es el pan de cada día en nuestras ciudades: la contaminación mata y seguimos tragando. Los coches son los principales culpables de ese cóctel tóxico de partículas en suspensión y dióxido de nitrógeno que acaba en nuestros pulmones, pero preferimos mirar hacia otra parte o contener sin remedio la respiración.
       El problema se soluciona con un golpe de audacia, como el "prohibido fumar" en los bares. De la misma manera, un cartel invisible debería colgar ya en nuestras ciudades: "Prohibido quemar petróleo en las calles".
       De poco nos vale seguir poniendo velas a San Cristóbal, patrón de los conductores, para que se consume la metamorfosis de los motores de combustión en una nueva y silenciosa flota de coches eléctricos. Tenemos que reconocer, simple y llanamente, que 1.200 millones de vehículos en circulación por todo el mundo son muchos, y que las ciudades como Londres (pese al peaje de congestión) están totalmente indefensas contra la invasión diaria de la marabunta motorizada (2,6 millones de coches, según el último censo).
        Avanzar hacia las "car free cities", las ciudades sin coches, no es ya una utopía ecologista sino una gestión de salud pública, de sentido común y de ahorro energético y económico. En eso está Hamburgo, que se ha planteado no ya ir peatonalizando tímidamente calle a calle, sino "liberar" el 40% de territorio urbano de la tiranía del coche en el 2034. ¿Cómo? Creando alternativas de desplazamientos sin coche para el común de los mortales.
       En Alemania, sin ir más lejos, se está gestando desde hace tiempo el nuevo modelo urbanístico de los barrios sin coches, con la avanzadilla de Vauban en Friburgo. Y cualquiera que visite Copenhague o Amsterdam comprenderá que el modelo ya está ahí: sólo hace falta perfeccionarlo y seguir avanzando, en bici, en tranvía, en metro, en autobús eléctrico, en patinete o a pie.
       Es fácil superar la adicción al coche en la ciudad. Más fácil que dejar el tabaco...

    6 de marzo de 2015

    La contaminación mata

    La contaminación mata. Más o menos, a siete millones de personas al año en todo el mundo. Y a más de 400.000 ciudadanos en Europa, según el último y preocupante informe sobre el estado del medio ambiente en el viejo continente.
        Y a pesar de todo, ahí seguimos, en nuestro estado natural de "despreocupación ambiental", ajenos a los llamamientos periódicos de Greenpeace (que acaba de denunciar el sangrante papel de los "lobbies" a favor de un aire irrespirable) y a campañas como la lanzada este invierno por Equo en Madrid.
        La contaminación mata, perdonen que insista. Y en pocos lugares lo saben tan a ciencia cierta como en China... "En Beijing, en el 2014, hubo 175 días de alta contaminación. Eso significa que durante la más de la mitad del año no pude sacar a la calle a mi hija y no me quedó más remedio que ése: encerrarla como una prisionera".
       Quien así habla -sin acritud, casi con dulzura- es una famosa presentadora de la televisión china, Chai Jing, que ha aprovechado su experiencia personal (su hija nació con un tumor benigno, posiblemente debido a la mala calidad del aire que respiró su madre durante el embarazo) para concienciar a sus compatriotas y a todo el planeta de la dimensión del problema.
       Más de 200 millones de personas han visto en apenas una semana "Bajo la Cúpula", el documental de Chai Jing que ha sido celebrado como "la otra verdad incómoda" o "la nueva primavera silenciosa". Las autoridades chinas no han sabido o no han podido silenciar el mensaje hasta cierto punto inocuo de Chai Jing ante un problema que salta a la vista y a los pulmones de todos.
        "Hace diez años pregunté cuál era el olor del aire y nadie me pudo responder", afirma Chai Jing en los primeros compases de su documental. "Ahora lo sé: el olor del aire es olor del dinero... Y éste no es un problema que los gobiernos puedan resolver por sí solos. Es un problema al que contribuimos todos con nuestras decisiones diarias".
        "Antes, no me importaba ponerme una máscara los días de alta contaminación", reconoce Chai Jing. "Ahora que tengo una nueva vida en mis manos, me he empezado a preocupar. Todos deberíamos empezarnos a preocupar, porque es nuestra vida y la de nuestros hijos las que están en juego".
        Lejos de caer en el pánico o en el catastrofismo, Chai Jing llama a sus 1.300 millones de compatriotas a la acción. El activista local Ma Jun asegura que estamos posiblemente ante la mayor campaña de concienciación usando el poder de las redes en el país más poblado del mundo. Y la mecha se está propagando por todo el planeta...
        La contaminación mata. ¿Hace falta decirlo más alto?

    2 de marzo de 2015

    Esto lo cambia todo



      No hay nada que hacer, la batalla está perdida. El camino que seguimos es insostenible. Y el reto es de tal magnitud que ningún cambio va a ser suficiente. Las emisiones de CO2 rebasarán el límite considerado como "peligroso" por los científicos del clima. Y entonces...
         Hasta aquí el presagio fatalista de Bob Dudley, director ejecutivo de BP, la compañía que prometió ir "más allá del petróleo" y que acabó naufragando en un charco de oro negro en el Golfo de México. Las petroleras entonan ahora el "mea culpa" y prometen hacer lo imposible de cara a la galería, aunque en el fondo no han cambiado y siguen alentando la guerra sucia.
          Sólo así se explica que nueve meses antes de la reunión decisiva de París, la última gran oportunidad para decidir si nos tomamos en serio el futuro del planeta, salga a la luz la acusación por acoso sexual contra Rajendra Pachauri, el rostro más visible (y vulnerable) del cambio climático.
          Cuando no se puede matar el mensaje (el 2014 fue el año más caluroso de la reciente historia), se mata al mensajero. Esa fue la estrategia para desacreditar a Al Gore, y ése ha sido el "mantra" hasta el final con Rajendra Pachauri, que en el 2007 compartió el Premio Nobel de la Paz en el nombre del panel científico del cambio climático de la ONU (IPCC).
          Pachauri llevaba en la cuerda floja desde el famoso "Climategate": los emails "robados" de la Universidad de East Anglia que dejaron en evidencia la manipulación de datos sobre el calentamiento global. Como ahora, el "timing" de la noticia fue calculado para sabotear la conferencia de Copenhague, evitar cualquier acción y diseminar el escepticismo
          La presión sobre Pachauri se hizo insostenible, y más aún tras los errores de bulto del informe del IPCC que predijo en el 2010 el deshielo de los glaciares del Himalaya. Lo mejor que podía haber hecho entonces era marcharse y permitir que un viento nuevo atizara la hoguera del cambio climático. Pero aguantó hasta el límite y se convirtió en carne de cañón, y su humillante dimisión amenaza ahora con lanzar por la ventana el terreno recuperado en los últimos meses.
          O a lo mejor no. A lo mejor la partida de Pachauri es el punto definitivo de inflexión.Muerto el mensajero, el mensaje puede tal vez ahora resonar por sí mismo en una polifonía de rostros y voces. Y en esto llega Naomi Klein, con un libro que suena a definitivo: "Esto lo cambia todo: capitalismo contra el clima" (Paidós).
          La autora de "No Logo" y "La Doctrina del Shock" se desmarca con una poderosa llamada a la acción, frente a la complacencia y la resignación de los últimos años...   "Hemos llegado a un punto crítico en el que todo tiene cambiar. Durante 25 años hemos intentando acomodar las necesidades del planeta a la ideología del capitalismo de mercado, que exige el crecimiento constante y el máximo beneficio. Los resultados han sido desastrosos. Lo que necesitamos ahora es una respuesta radical".
           Naomi Klein vendrá a España a finales de marzo con un preocupante diagnóstico: "El sistema económico ha declarado la guerra al planeta". Lejos de perder la esperanza, Klein asegura que "el impacto de esta economía tóxica" y "el hastío contra la clase política" están provocando una reacción contra el sistema que está cuajando "en algo parecido a un movimiento global".
           Aunque aún nos cueste verlo, asegura, estamos asistiendo al principio de un gran cambio que se está propagando por pura polinización y que puede acabar imprimiendo un giro copernicano al planeta.
         Seguiremos informando...

    30 de junio de 2014

    La red de la vida














    Fritjof Capra a su paso por "Educar para la vida" en Mallorca. Foto: Manolo Vílchez.
    El todo es más que la suma de la partes. El mundo no es una máquina, sino una compleja red. No hay sustancia material, ni bloques sólidos. Lo que tenemos es una red de relaciones entre procesos,una interacción fundamental que ocurre constantemente a todos los niveles, hasta en las partículas elementales.
       Esa es la lección que lleva impartiendo desde hace más de cuatro décadas Fritjof Capra, autor de 'El tao de la física' y de "La trama de la vida". Las ideas de este físico y "pensador total", nacido en Austria hace 65 años y afincado en California, cobran una especial relevancia en estos tiempos críticos, también para la ciencia.
          Advierte Capra que todas las ramas del saber se tienen que abrir necesariamente a esta concepción del mundo, y de hecho lo están haciendoLa más reticente de todas sigue siendo sin embargo la economíay hasta ahí queríamos llegar...
        "La crisis no se resuelve con esta obsesión por el crecimiento económico. La economía tiene que reconocer tarde o temprano que no se puede crecer indefinidamente en un mundo finito... Tenemos que dejar atrás el mal crecimiento, basado en la acumulación material, la producción ineficiente y los combustibles fósiles. Y hay que apostar por el buen crecimiento, el que usa recursos renovables , fortalece las comunidades locales y restaura los ecosistemas".
         Hablaremos más tarde su visión del "crecimiento cualitativo", y también de su renovada pasión por Da Vinci, al que ha dedicado dos libros ("La ciencia de Leonardo" y "Aprendiendo de Leonardo") y al que considera como el auténtico pionero de la visión ecológica del mundo: "Otro gallo cantaría si las ideas de Leonardo se hubieran impuesto a la visión mecanicista de Galileo, Newton o Descartes".
       El "Tao de la Física", su primer libro de divulgación, se publicó en 1975, justo cuando se estaba produciendo un giro copernicano en su rama del saber: "El éxito de ese libro fue una sorpresa para mí. Creo que su publicación coincidió con un cambio de percepción en el concepto de la física moderna, cuando empezó a hablarse de la física cuántica o de la teoría del caos".
        "De ver el mundo como una máquina, hemos pasado a ver el mundo como una compleja red", advierte Capra. "La idea del mundo como pura materia, o como un bloque sólido, es un concepto newtoniano. Lo que tenemos es una trama compleja de relaciones, y todo eso cobra ahora un valor añadido en este mundo en red que estamos creando".
           "Un sistema vivo es ante todo la "relación" que se establece entre sus partes", asegura el físico y pensador, que también rompió moldes a la hora de tender puentes entre la ciencia y el espíritu. "Admitir esta complejidad nos lleva a cambiar radicalmente de aproximación en eso que llamamos las "ciencias de la vida". La clave está en las interconexiones y en los procesos, y eso pasa también por nuestra visión de la Tierra".
          Capra pertenece a la "escuela" de Gaia de James Lovelock (aunque se desmarca claramente por su oposición a la energía nuclear). "Estamos empezando a entender el planeta como una sistema vivo que se organiza y se autorregula", asegura el físico. "Nosotros formamos también parte de ese todo interrelacionado, y eso entronca con esa necesidad espiritual que no tiene por qué estar reñida con la ciencia".
         Sostiene Fritjof Capra que el cambio de paradigma se está produciendo no sólo en la física, sino en "otras ciencias como la biología o la medicina, aunque es más lento en campos como la economía, que debería dejar atrás esa visión tecnicista y mecanicista del mundo para reconocer que todo está interconectado".
        "Lamentablemente, el Producto Interior Bruto se ha impuesto de una manera tardía como el pensamiento único", advierte el autor de "La red de la vida". "El error se ha propagado durante décadas y aquí estamos, usando como baremo un sistema que no tiene en cuenta los costes sociales y las actividades no monetarias, y que incluye incluso como un valor económico la destrucción del medio ambiente, la contribución al cambio climático o el aumento de la población reclusa".
        "El decrecimiento tampoco es la respuesta", advierte Capra. "El crecimiento es una característica principal de la vida. Una sociedad o una economía que no crece de algún modo, acaba muriendo tarde o temprano. En la naturaleza, todo pasa por períodos de crecimiento, declive y reciclaje.El único crecimiento ilimitado es el del cáncer, que acaba matando el organismo... Ahí tenemos el más claro ejemplo de mal crecimiento".
         "El buen crecimiento es cíclico y permite que los ecosistemas se renueven, de manera que puedan ser reciclados y sirvan de base para un nuevo crecimiento. Este es el proceso que debería emular la economía, aplicando la lección de los sistemas vivos: un crecimiento complejo y con muchas facetas, que reconozca además la profunda relación entre las partes".
         Y aquí entroncamos finalmente con Da Vinci, del que habló largo y tendido Capra a su paso por el último encuentro de "Educar para la vida" en Mallorca... "Leonardo busca afanosamente los patrones, las pautas y las formas que se repiten en la naturaleza. Y descubre que todo está interconectado, que lo importante no es la materia sino las relaciones. Leonardo no es sólo el primer "ecodiseñador", sino también el primer pensador "sistémico". A los que dividen el mundo en partes o en bloques, a los "reduccionistas" de su tiempo, les llamaba incluso con desdén "abreviadores".
    Carlos Fresneda
    @Cfresneda1
    Publicado en EcoHéroes de El Mundo

    23 de junio de 2014

    La naturaleza tiene un precio

    Tony Juniper, en el jardín comestible de su casa en Cambridge. C.F.
    Todos sabemos que la naturaleza tiene un valor "incalculable". Pero hasta que no le pongamos números, hasta que no entremos de alguna manera en el engranaje de la economía, la destrucción va seguir como hasta ahora y la ecología va a quedar relegada a los márgenes...
    Al menos eso es lo que piensa Tony Juniper, asesor ecológico del Príncipe Carlos y profesor de Sostenibilidad de la Universidad de Cambridge. Su último del libro, What has nature ever done for us? (¿Qué ha hecho la naturaleza por nosotros?) ha abiero la caja de Pandora y ha provocado un intenso debate en el activismo ambiental en el Reino Unido.
       ¿Hasta qué punto debemos poner "precio" a la naturaleza? ¿Cómo medir rigurosamente la fotosíntesis, la captación de CO2, el ciclo del agua, el reciclaje de los residuos, la fertilidad de la tierra o la polinización de los cultivos? ¿No estaremos cayendo acaso en la misma lógica de la vieja economía, incapaz de vez más allá de los números?
         Sostiene Juniper -ornitólogo de vocación, pragmático por convicción- quela ecología tiene que "ganar necesariamente el argumento económico"para seguir siendo relevante en tiempos de crisis. De ahí su empeño en ponerle un valor a todos los "servicios naturales". Aunque los economistas no se ponen de acuerdo, Juniper afirma en su libro que la aportación de la naturaleza se puede cuantificar en una cifra redonda: 100 billones de dólares al año (73 billones de euros). O sea, notablemente por encima del Producto Bruto Mundial, y eso tirando a la baja.
        "El valor de la Naturaleza es hasta cierto punto incalculable y deberíamos apreciarla tal cual es, con toda su belleza y con todo lo que nos aporta", reconoce el ex director de Amigos de la Tierra en el Reino Unido. "Pero por mi propia experiencia puedo decir que ése argumento es el que hemos mantenido durante 30 años y no nos ha servido de mucho. Seguimos destruyéndola como si en realidad no valiera nada".
        Contra esa negación persistente del "capital natural" se rebela Juniper, partidario de "poner los números sobre la mesa". Ése es el primer paso para avanzar hacia la fusión de dos ciencias que parecían condenadas a no entenderse y que, en su opinión, están abonando el terreno a lo que empieza a conocerse ya como la Bioeconomía.
       Y a quienes le critican por caer en la "lógica capitalista", Tony Juniper responde sin ambages: "Respeto ese razonamiento, pero creo sinceramente que los ecologistas debemos ser más pragmáticos. Tenemos que hacer un esfuerzo por defender nuestra postura en estos tiempos críticos. De ahí mi empeño en aportar cifras y datos que demuestren todo lo que naturaleza hace por nosotros".
    Ahí van algunos de los números aireados por Tony Juniper, en las 300 páginas que dan sobrada respuesta a la gran pegunta: "¿Qué hace la naturaleza por nosotros?"...
    Se estima que dos terceras partes de los cultivos dependen de la polinización a cargo de los insectos y las aves. La venta de esos cultivos suponen un billón de dólares al año. Sólo en Estados Unidos, la labor polinizadora de las abejas equivale a 124 millones de dólares año.
    El 90% de la producción de alimentos depende de los nutrientes del suelo y de la actividad de los microorganismos que permiten la fertilidad de la Tierra. Una tercera parte del suelo agrícola se ha degradado en el último medio siglo por el uso de pesticidas y fertilizantes químicos.
    Al ritmo actual de deforestación, el planeta habrá perdido una capacidad de absorción de CO2 equivalente a 3,7 billones de dólares de aquí al 2030. En la última década se deforestado un extensión similar a la del territorio de Alemania. El coste estimado de la contaminación por nitrógeno en Europa es de 70.000 millones de euros al año.
    Los oceános aportan (gratis) a la economía mundial unos 21 billones de dólares todos los años, en su triple función como suministrador de alimentos, sumidero de CO2 y generador de oxígeno a través del plancton.
      Suma y sigue... Juniper habla también en su libro de la labor de la naturaleza como "protectora de los desastres", desde las barreras coralinas a los manglares destruidos por la acción humana (y que tuvieron efectos devastadores durante el huracán Katrina). Nos recuerda también el valor del ciclo de agua y recalca los beneficios de trabajar con los sistemas naturales de captación y filtración de la naturaleza (que permitieron ahorrar hasta 7.000 millones de dólares en el sistema de abastecimiento de Nueva York).
       La naturaleza es un suministro incesante para industrias como la farmacéutica y la química: el 27% de las grandes compañías admite que una pérdida de la biodiversidad afectaría directamente a sus ingresos. Y eso por no hablar de lo que el propio Juniper ha bautizado como el Servicio Natural de Salud, con todo el ahorro para la sanidad pública que supondría paliar el "déficit de naturaleza", detrás de casi todas las enfermedades de la opulencia: de la obesidad a la depresión, pasando por las afecciones cardíacas y el cáncer.
    "He intentado demostrar que la ecología no es un lujo, sino un elemento vital sin el que no puede funcionar una sociedad, y mucho menos una economía", asegura Juniper. "Afortunadamente, muchas empresas han empezado a reconocer esos síntomas y están tomando medidas. Ahora sólo falta que tomen nota los políticos, que siguen reincidiendo públicamente en el error. Parece increíble que muchos de ellos hayan pasado por Cambridge o por Oxford".
    Tony Juniper, que llegó a ser candidato por el Partido Verde, arremete especialmente contra los políticos por haberse convertido en adalides de la "falsa economía"... "Y la falsedad estriba en que estamos midiendo muchas veces como "crecimiento económico" lo que en el fondo es destrucción del capital natural. La ONU estima que los daños ecológicos causados por la actividad humana al planeta avanzan a razón de 4,8 billones de euros al año".
    "Lamentablemente, seguimos funcionando con la "lógica" de que para crear riqueza hay que destruir la naturaleza", advierte Juniper. "Por esa regla de tres, sólo cuando se ha sacado a la gente de la pobreza y se han creado clases medias es cuando podemos permitirnos el "lujo" de pensar en los problemas ambientales. Ése modelo de desarrollo, que es el que hemos exportado por desgracia a China e India, ya no nos vale".
    ¿Y cuál es la alternativa? "Lo que necesitamos es cambiar de lógica. Tenemos que reconocer que los problemas ecológicos son en el fondo fallos económicos, y debemos actuar en consecuencia y sobre la marcha. No podemos seguir "externalizando" los costes. Tenemos que incorporar la sostenibilidad como un valor vital en la economía. .
    Sostiene Juniper que, frente a la parálisis de Estados Unidos y de la Europa en crisis, el camino lo están marcando países como Costa Rica, invirtiendo en la protección y recuperación de su riqueza natural, o Brasil, el país que más ha reducido sus emisiones desde la Cumbre de Río y que por fin ha admitido el alto coste de la deforestación.
      Juniper ejerce precisamente como asesor en Sostenibilidad Internacional del Príncipe Carlos, con quien escribió el libro Armonía (junto a Ian Skelly). Cruzaron sus caminos hace algo más de una década, por intereses comunes y de una manera "natural", y mantienen la estrecha colaboración desde entonces.
    "El Príncipe Carlos lleva 35 años en estos temas y nadie le marca su agenda ecológica", advierte Juniper. "Todo sale de él y su preocupación es sincera, puedo dar testimonio de ello. Su visión es la de un mundo sostenible y en equilibrio, y eso algo muy destacable en alguien que puede llegar a ser Rey. Tiene además la ventaja de que su cargo no está expuesto cada cuatro años al voto popular, y por eso dice muchas cosa que no se atreven a decir los políticos".

    15 de junio de 2014

    La auténtica transición

    Rob Hopkins, en Totnes. Foto: C.F.
    "Transición: pasaje de un estado a otro, período de transformación"... Rob Hopkins supo ver antes que nadie los cambios que se avecinaban. A su gentil manera, sin estridencias pero sin pausas, este espigado profesor de permacultura ha puesto en marcha una silenciosa revolución que se despliega ya por 43 países y está empezando a dar una vibrante cosecha de cambio económico, energético y social al cabo de ocho años.
        Lo que empezó como Transition Towns ha acabado cuajando en la Red de Transición, un experimento de ramificaciones múltiples con 1.130 iniciativas en todo el mundo. Nada está escrito en piedra, y la única convicción que une a los 'transicionistas' es ésta: "Si esperamos a que actúen los Gobiernos, será demasiado tarde. Si tomamos la iniciativa en solitario, será demasiado poco. Pero si actuamos comunidades, posiblemente será suficiente y a tiempo".
        Digamos que Hopkins oteó la crisis en los tiempos de las vacas gordas. Y aunque los primeros reclamos del movimiento de Transición fueron el cambio climático y el 'pico' del petróleo, el mensaje ha evolucionado ahora hacia la "regeneración económica", empezando por lo que tenemos más cerca.
    "El sistema con el que funcionamos se encuentra en un callejón sin salida", sostiene Hopkins. "Y el problema es que no tenemos ninguna alternativa válida sobre la mesa. En el movimiento de Transición estamos intentando crearla con un abanico de acciones: planes de descenso de consumo energético, cooperativas de energía solar, proyectos de agricultura urbana, apoyo a las economías locales, monedas complementarias. No tenemos todas las soluciones, pero al menos las estamos buscando".
        De todo esto hablará hoy Rob Hopkins por videoconferencia en las jornadas "Despierta: el planeta te necesita" en la Casa Encendida de Madrid, "también estarán el filósofo y pensador Jordi Pigem y el biólogo y educador Juan del Río, uno de los principales impulores de la Red deTransición en España. En las jornadas se proyectará el documental "En transición 2", con la aportació como animador del español Emilio Mula.
       En Gran Bretaña, mientras tanto, el "experimento" sigue creciendo por días. Tan sólo en Londres hay más de 50 grupos conectando los grandos barrios y promoviendo iniciativas de autonomía alimentaria, movilidad urbana o dinero local, como la emblemática 'libra de Brixton'. En el 2012,Bristol dio un tremendo impulso al movimiento de las monedas sociales con la adopción de la nueva divisa electrónica y complementaria en una ciudad de medio millón de habitantes.
    "Experimentamos haciendo: no esperamos a que nadie nos dé permiso", advierte Ben Brangwyn, co-fundador del movimiento. "No tenemos una receta mágica para el cambio, y hemos comprobado que la misma fórmula no sirve en todas las partes del mundo. Pero la red se está propagando cada vez más rápido. Del intercambio de experiencias está surgiendo un poder transformador que antes no teníamos".
    Totnes, por cierto, es un pueblo bucólico pero no 'utópico' de poco más de 7.000 almas en la campiña de Devon. "Todavía hay coches por las calles y no tenemos a las cabras pastando en los tejados verdes", bromea Frances Northrop, al frente del grupo local de Transición. "Los cambios son lentos, pero el proceso está en marcha y hemos implicado a las autoridades locales. Las placas solares empiezan a ser ubicuas y el plan de descenso de consumo energético se consumará en 2030. Con Transition Streets hemos embarcado en el cambio a gran parte de la población, calle a calle, casa a casa. Y ahora contamos con el impulso de los comercios locales, que son el auténtico motor de nuestra economía".
    En el terreno de la energía, Totnes marcó la pauta en el 2003 con el primer Plan de Descenso Energético del Reino Unido, con la mirada puesta en el 2030. Una mirada limpia, desde lo alto del castillo normando desde el que se domina el pueblo, bastará para constatar el destello de las placas fotovoltaicas en los tejados. Más de 65 grupos de transición -con 550 hogares implicados- se han abonado al cambio, con un ahorro medio de 700 euros en la factura de la luz y con una reducción media de 1,3 toneladas de CO2.
    La alimentación, tan ligada al pasado y al futuro de esta ciudad-mercado, es sin duda el campo más fructífero. La iniciativa Food Link pone en contacto directo a los productores con los consumidores. Gardenshare ha creado una red de huertos compartidos. Food Hub intenta dar respuesta a problemas como los excedentes alimentarios. Las Seeding Sisters son las animadoras de la agricutura urbana y el grupo local de Incredible Edible, cultivando a discreción en todos los espacios públicos, ha echado raíces en apenas dos años.
    "Necesitamos una nueva economía que funcione para la gente y para el planeta", retoma el hilo Rob Hopkins, artífice de la nueva cultura de la transición. "Empezamos como una respuesta directa al cambio climático y al pico del petróleo, pero el mensaje se ha ido enriqueciendo y afecta ahora a todo eso que llamamos 'resiliencia' desde lo local... Cómo reconstruir las economías, cómo respaldar a los emprendedores y crear empleo, cómo aspirar a una mayor igualdad".
    Pero puestos a indagar en lo que moviliza a la gente, más allá de los mensajes de urgencia ecológica o de regeneración económica (tanto da), la respuesta es así de simple: la necesidad de conectar. "Es algo que hemos podido comprobar en todas las partes del mundo", admite Hopkins. "La gente quiere conocer a sus vecinos, sentirse parte de algo, compartir inquietudes y vislumbrar soluciones".
    "Aunque los cambios más profundos requieren tiempo y paciencia", advierte Hopkins, que puso en práctica su "experimento" en Totnes en 2006, cinco años después de haber urdido su primer plan de 'transición' para Kinsale (Irlanda), cuando ni siquiera se había "acuñado" aún la nueva dimensión del término.
        Hopkins advierte sin embargo del riesgo de tomarse la Transición como un acto de fe: "Cuando empezamos acuñamos los doce pasos, pero ahora hemos dejado atrás esa aproximación porque era demasiado rígida y había quienes lo interpretaban como si fueran los doce mandamientos. No hay siquiera una guía, en todo caso un 'Compañero de Transición', y así es como hemos titulado el libro que recoge las experiencias en todo el mundo".
         Sin salir de Totnes más que ocasionalmente en tren o en barco (se resiste en coger el avión por no aumentar su huella ecológica), Hopkins se acaba de descolgar con un nuevo libro -"The Power of Just Doing Something"- inspirado en una idea así de simple: cómo la acción local puede cambiar el mundo.
         "Los pequeños cambios en nuestro radio de acción pueden acabar cuajando en algo grande y extrordinario", advierte el cofundador de la auténtica Transición, que se despide con una llamada al idealismo práctico: "La visión de otro mundo posible y mejor es totalmente necesaria. Es algo que te pones delante de los ojos y hacia lo que avanzas paso a paso, aunque por momentos pueda parecer imposible".
    @Cfresneda1