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Daniel Ellsberg: 'Assange ha prestado un servicio de gran valor al público'

Daniel Ellsberg habla con los medios en una manifestación frente a la Casa Blanca. | AFP
                            Daniel Ellsberg habla con los medios en una manifestación frente a la Casa Blanca. | AFP
  • El hombre que filtró los Papeles del Pentágono sale en defensa de WikiLeaks
  • Alaba el valor del soldado Manning e incita a otros a revelar la verdad
  • Es detenido junto a la Casa Blanca en una manifestación 'antibelicista'
Daniel Ellsberg, el ex analista militar que filtró en 1971 los Papeles del Pentágono, ha salido este jueves en defensa del fundador de WikiLeaks: "Julian Assange ha prestado un servicio de gran valor al público".
Ellsberg -considerado en su día por Henry Kissinger como "el hombre más peligroso de Estados Unidos"- elogió de paso "el acto admirable" del soldado Bradley Manning, confinado en condiciones inhumanas en la base de Quantico como el supuesto autor de las filtraciones de los documentos sobre la guerra de Irak a WikiLeaks.
"Assange y Manning hicieron lo que tenían que hacer", ha dicho Ellsberg en la conferencia de prensa en Washington, organizada por el grupo activista australiano Get Up!. "Llamarles terroristas no es sólo un error, sino un absurdo".
El hombre que filtró al New York Times y otros periódicos la verdad hasta entonces oculta de la guerra de Vietnam trazó un paralelismo entre lo ocurrido hace casi cuarenta y lo vivido ahora: "El Gobierno cometería un error si presentara cargos penales contra Assange... Cualquiera que piense que a Assange se le puede distinguir del New York Times en este asunto se está llevando a engaño".
Ellsberg trabajó para el Pentágono y estuvo destinado durante dos años en Vietnam como analista del Departamento de Estado durante la Administración Johnson. A la vuelta a EEUU, cuando trabajaba para la Rand Corporation, decidió fotocopiar 7.000 páginas de "documentos clasificados" sobre la guerra y servírselos en bandeja al New York Times y otros periódicos.
El fiscal general de Nixon, John Mitchell, intentó parar las rotativas mandando un telegrama la dirección del periódico, que se negó a acatar las órdenes. El Gobierno llevó al New York Times a los tribunales, que ganó finalmente el pulso legal. Los 'Papeles del Pentágono' fueron finalmente publicados en 17 periódicos y en una de las luchas más sonadas por la libertad de información en EEUU.
"El Gobierno necesita guardar algunos secretos relacionados con la seguridad nacional", ha admitido Ellsberg, "pero el público tiene el derecho a conocer la información que yo revelé en su momento y la que ahora ha revelado WikiLeaks".
El hombre detrás de los papeles del Pentágono, hostigado durante años y ensalzado al cabo del tiempo como 'héroe', criticó puntualmente a Assange por revelar los nombres de informantes afganos "que pueden ser blanco de los extremistas", pero calificó su alianza con los grandes medios como "una buena estrategia para cubrirse las espaldas".
Tras su sonada intervención en Washington, Ellsberg se ha unido a la protesta convocada por Veteranos por la Paz frente a la Casa Blanca. "Lo que hemos escuchado no son más que mentiras, grandes mentiras", dijo en referencia a las palabras de Obama sobre la guerra de Afganistán. "Esta guerra no se puede ganar y ya lo sabían antes de anunciar una escalada militar que no ha servido más que para poner en peligro a los americanos".
"Me han detenido ya ochenta veces", declaró el ex analista militar mientras se lo llevaba la Policía junto a otros manifestantes, detenidos por no despejar la vía pública.
Entre tanto, el Departamento de Justicia prepara ya su estrategia legal contra Julian Assange. Según revela este jueves el New York Times, el fundador de WikiLeaks podría ser procesado como "conspirador" y "cómplice material" en la filtración de los documentos del Pentágono, al haber prestado asistencia técnica al soldado Bradley Manning para tener acceso a los documentos "clasificados" sobre Irak y Afganistán.

Carlos Fresneda, Nueva York

SEXO POR PETROLEO

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Podría ser el título de una película porno, pero lamentablemente es una vieja y morbosa noticia que vuelve a primer plano tras el vertido en el Golfo de México... Sexo por petróleo. Expedientados 13 funcionarios del Servicio de Gestión Minera. Intercambiaron drogas y favores sexuales con representantes de la industria del petróleo. Fueron sobornados para conceder licencias.

Como ocurrió con Abu Ghraib, la Administración Bush corrió la cortina sobre el escándalo “Sexo por petróleo”, alegando que se trataba de “unas cuantas manzanas podridas”. Ahora se sospecha que pudo ser la punta del iceberg de “una cultura de abuso y promiscuidad” (en palabras del inspector del Departamento de Interior) de trágicas consecuencias.

“En la era Bush, ésta era la gente que celebraba orgías sexuales y fiestas de marihuana y que no aparecía nunca en el trabajo”, denuncia el senador demócrata Bill Nelson, empeñado en llamar a capilla a la plana mayor del Servicio de Gestión Minera. Los funcionarios del MMS (por sus siglas en inglés) han hecho méritos sobrados para convertirse en los malos de esta sucia película que también podría titularse “La mancha humana”.

En un contundente artículo con connotaciones cinematográficas –“Sexo, mentiras y vertidos de petróleo”- Robert Kennedy Jr. ilustra el “perverso intercambio de favores” entre la industria del petróleo y los funcionarios: “La Casa Blanca se puso de rodillas ante el Gran Petróleo y, bajo la fusta cruel de Cheney, bajó la guardia regulatoria. El MMS se fue literalmente a la cama con la industia del petróleo”.

Los favores mutuos no sólo fueron monetarios. A los consabidos sobornos se unieron los fines de semana con todos los gastos pagados, las partidas de golf y las fiestas donde corrieron a raudales el alcohol, las drogas y los favores sexuales, a cambio de contratos ilegales y demás prebendas.

“Los empleados del MMS son esmerados protectores de América, destacando por su integridad y su excelencia...”, puede leerse en el código ético del departamento. La creencia general, sin embargo, es que los funcionarios del MMS son una pandilla de pervertidos, bribones y borrachos, producto de la negligencia y la total indulgencia con la que ha funcionado hasta ahora la industria del petróleo, que también ha untado a toda la clase política (de eso hablaremos otro día).

“Tenemos inspectores que salen todos los días a las instalaciones petrolíferas en las costas cuando el tiempo lo permite”, declara al New York Times Walter Cruickshank, director adjunto del MMS, intentando lavar la cara del controvertido departamento. “Hemos ordenado la suspensión de las operaciones en 117 ocasiones el último año por falta de seguridad. Somos bastante estrictos”.

Estrictos o no, está claro que los responsables del MMS tendrán que dar la cara y responder a todo lo que quisimos saber -y nunca nos atrevimos a preguntar- sobre la seguridad en las plataformas petrolíferas.

Carlos Fresneda
Publicado en blog En la Ruta Verde