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China aspira a relanzar la energía nuclear en el Reino Unido

  • Planea invertir 46.000 millones de euros en la construcción de 5 centrales
  • Esta semana se cerrará posiblemente el acuerdo en Londres
  • Richard Branson pide a Barack Obama que apoye la construcción de reactores de cuarta generación


China aspira a relanzar la energía nuclear en el Reino Unido con la construcción de cinco reactores y una inversión total de 35.000 millones de libras (unos 46.000 millones de euros). Según ha revelado el diario 'The Guardian', las conversaciones entre Londres y Beijing están muy avanzadas y podrían cerrarse esta misma semana en una reunión de alto nivel, durante la celebración de los Juegos.
El Gobierno de David Cameron propuso relanzar la energía nuclear en octubre del 2010 con la construcción de ocho nuevos reactores, a sumar los 16 que funcionan en la actualidad y que suministran un 16% de las necesidades energéticas del país.

El accidente de Fukushima supuso sin embargo un parón en los planes de Cameron, confirmado el pasado mes de mayo con la retirada de las compañías alemanas RWE y E.ON en la construcción de nuevos reactores, alegando "problemas financieros". La implicación de la compañía francesa EDF ha quedado también en entredicho tras el relevo de poder en el Elíseo.

 

Reactores de cuarta generación

El camino ha quedado pues despejado para China, que opera sus propias centrales nucleares desde 1994 y que se ha puesto a la cabeza mundial en investigación de reactores de cuarta generación (4G), que utilizan como combustible uranio empobrecido en lugar de enriquecido, bajo los auspicios de Bill Gates y su brazo nuclear, TerraPower.
Otro multimillonario que parece decidido a impulsar el 'revival' nuclear es Richard Branson. Según 'The Guardian', el fundador del grupo Virgin ha pedido mantener un encuentro al presidente norteamericano, Barack Obama, y al secretario de Energía, Steven Chu, para hablar precisamente de los reactores de cuarta generación.

"Obviamente, necesitamos encontrar con urgencia una manera limpia y efectiva de suministrar energía limpia para no contribuir al calentamiento del planeta", ha declarado Richard Branson, en un movimiento que algunos anticipan como el presagio de su salto a la energía nuclear.

Entre tanto, la Corporación Nacional China de Energía Nuclear (CNNPC) ha confirmado su intención de invertir en Gran Bretaña, en alianza con el Instituto de Diseño e Investigación Nuclear de Shanghai (SNERDI). Una amplia delegación china visitará esta semana Londres para mantener una reunión del más alto nivel con el Departamento de Energía y Cambio Climático (DECC) y avanzar en los planes.

La inversión inicial sería de al menos 22.000 millones de euros para la construcción de nuevos reactores en dos centrales ya existentes en Wylfa (Gales) y Oldbury (Gloucestershire). Los inversores chinos están también interesados en otras tres ubicaciones: Bradwell (Essex), Heysham (Lancashire) y Hartleppol (condado de Durham).

 

Críticas de los ecologistas

El órdago nuclear chino en el Reino Unido ha sido criticado entre tanto por Greenpeace por razones ambientales y económicas. "Estamos ante un signo de desesperación por parte del Gobierno británico", ha declarado Doug Parr, director científico del grupo ecologista.
"Los inversores nucleares chinos tienen el respaldo de estado, lo que podría ayudarles a resolver los colosales costes financieros de la construcción en el Reino Unido", asegura Parr. "Pero eso significaría que el dinero de los contribuyentes británicos iría finalmente a parar al Gobierno chino, en vez de a Francia".

Carlos Fresneda | Londres

Villar de Cañas Antinuclear, 12 de febrero del 2012

MANIFIESTO DE LA COORDINADORA ESTATAL ANTINUCLEAR CONTRA EL ALMACEN TEMPORAL CENTRALIZADO
 
La gestión de los residuos nucleares es uno de los asuntos no resueltos por la industria nuclear. Después de décadas de operación de estas instalaciones, el debate sigue abierto. ¿Qué hacer con los residuos nucleares? Los enormes plazos temporales que se manejan no permiten afirmar que ninguna de las opciones contempladas sea segura, ni el AGP (Almacenamiento Geológico Profundo), ni los almacenamientos temporales (ATC – almacén temporal centralizado- o ATIs -almacén temporal individual), ya sean en seco o en piscina.

La energía nuclear es contaminante, cara, peligrosa, y socialmente inaceptable, por lo que debe detenerse cuanto antes su funcionamiento. Dejar de producir residuos altamente radiactivos es el primer paso para dar lugar a un debate social, público, transparente, y con la suficiente información y tiempo sobre su gestión.

El debate es necesario, y debe tomarse su tiempo. La urgencia con la que se impone la decisión tomada no es real. Las piscinas de las centrales de Garoña y de Ascó se saturarán entre 2013 y 2015, por lo que difícilmente se concluirá la construcción del ATC antes de esa fecha. En el caso de los residuos vitrificados del reactor de Vandellós I, el dinero que se paga a Francia en concepto de aval será devuelto cuando los residuos retornen a España, descontado el coste de almacenamiento. Por lo tanto hay tiempo suficiente para llevar a cabo un debate amplio que, en cualquier caso, debe darse tras el anuncio de un calendario de cierre de todas las centrales nucleares en el estado.

Por contra, el gobierno español aprobó en 2006 el Sexto Plan General de Residuos Radiactivos, en el que se contemplaba la construcción de un Almacén Temporal Centralizado, y en diciembre de 2009 se abrió el plazo de presentación de candidaturas. En todo el proceso ha habido un importantísimo déficit democrático y de participación pública, dándose varios casos, como el de Villar de Cañas, en los que los plenos de los ayuntamientos en los que se aprobó la candidatura fueron convocados de forma extraordinaria a finales del plazo de presentación.

Desde el punto de vista de las organizaciones que integran la CEAN, el proceso incluso incumple la legalidad vigente, como el artículo 6 del "Convenio de Aarhus”, sobre el acceso a la información, la participación del público en la toma de decisiones y el acceso a la justicia en materia de medio ambiente, del que España es signataria. La ciudadanía y las organizaciones sociales no han tenido, en ningún momento, acceso al proyecto de silo nuclear.

También se viola el acuerdo aprobado en el Congreso el 24 de febrero de 2010, recogido en una iniciativa no legislativa por amplia mayoría de los grupos parlamentarios, en el que se instaba al gobierno a elegir el destino del ATC con un amplio consenso social, territorial e institucional.

Estamos aquí para demostrar que no existe ese consenso, que numerosas organizaciones y personas de la región se oponen al emplazamiento en Villar de Cañas de un “vertedero” de residuos radiactivos. El deterioro que supone para la imagen de la región dificultará sus posibilidades de un desarrollo verdaderamente sostenible, basado en los recursos naturales, en la agricultura y la ganadería, o en el turismo rural. El dinero con el que se intenta comprar voluntades no solventará los problemas laborales, de salud, o de abandono de las zonas rurales, como se ha venido dando en las zonas afectadas por centrales nucleares en España. Ese dinero, además, fomentará el caciquismo. El empleo generado será de alta cualificación y especialización, por lo que no beneficiará a las personas que habitan la región.

La construcción del almacén de residuos radiactivos supondrá la posibilidad de aumentar la vida útil de las centrales nucleares por encima de su vida útil de diseño, incluso más allá de los 60 años, y la posibilidad de construcción de nuevas plantas nucleares, ya que el ATC es modular, permitiendo su ampliación. Es inadmisible la imposición a la población de cualquier región de algo que no se conoce, ni su grado de peligrosidad, ni su cantidad, ni su futuro.

Por todo ello, la Coordinadora Estatal Antinuclear, se suma a la lucha de la población afectada por la instalación del ATC, y reclama la suspensión del procedimiento de asignación del Almacén Temporal Centralizado, así como un compromiso de cierre de las centrales nucleares en España, con fechas concretas y comenzando de forma inmediata por la central nuclear de Garoña, así como el necesario debate posterior sobre la gestión de los residuos generados.
12  de febrero de 2012

Las inundaciones del río Missouri amenazan a dos centrales nucleares

Central nuclear de Fort Calhoun sumergida bajo el agua. | EL MUNDO

Central nuclear de Fort Calhoun sumergida bajo el agua. | EL MUNDO
Las inundaciones del río Misuri amenazan a dos centrales nucleares en el estado de Nebraska, rodeadas por completo por el agua. Pese a la alarma que han provocado las imágenes -en las que los reactores parecen emerger en mitad de un lago- la Comisión Regulatoria Nuclear (CRN) asegura que la situación está bajo control y no existen riesgos para la población.

La central de Fort Calhoun, a 30 escasos kilómetros de la ciudad de Omaha, fue apercibida hace un año por su insuficiente protección ante las inundaciones. Su único reactor permanece apagado desde hace dos meses para la recarga de combustible. La puesta en funcionamiento fue retrasada precisamente por un incendio en su propio sistema eléctrico el pasado mes de junio.

Desbordamiento del río Mississipi que podría afectar al Misouri. | APDesbordamiento del río Mississipi que podría afectar al Misouri. | AP
La central nuclear de Cooper, al sureste de Nebraska y en la línea divisoria con Iowa, está sin embargo activa al 100%, pese a que el agua está a menos de 40 centímetros del nivel considerado máximo para decretar el cierre temporal por inundación. La máxima autoridad nuclear lo considera como un "evento inusual", pero no hasta el punto de disparar la alarma.

Aunque las lluvias en la cuenca del Misuri podrían agravar la situación en las dos centrales, el portavoz de la CRN, Viktor Dricks, ha asegurado que "se han tomado todas las precauciones necesarias para afrontar las condiciones de inundación". El Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Tierra está intentando controlar la crecida con los sistemas de canalización y presas del Misuri -el río más largo de EEUU- pero todos los intentos han sido hasta infructuosos.

En el caso de Fort Calhoun, a 20 minutos de la ciudad más poblada del estado, el nivel del agua, en este caso, ha superado ya en 30 centímetros el máximo de seguridad. Aunque la central está 'apagada', la preocupación se ha extendido a las 165 toneladas de combustible usado, encapsulado y almacenado en seco en la propia central nuclear.

Inundación catastrófica

Los inspectores de la Comisión Regulatoria Nuclear detectaron el año pasado serias carencias en la protección contra inundaciones y 'castigaron' a la central con dos advertencias amarillas (el segundo color por el orden de gravedad, detrás del rojo). En marzo pasado, la planta aseguró haber reforzado y ensayado las nuevas medidas de seguridad "ante el suceso improbable de una inundación catastrófica".

En junio, un pequeño incendio dejó sin electricidad la planta nuclear. Durante más de 90 minutos, los sistemas de refrigeración del combustible no funcionaron, aunque los responsables de la central aseguran que contaban con un margen de hasta 88 horas para reparar la avería sin riesgos.
Tras el accidente de la central de Fukushima, la CRN está realizando una nueva evaluación de los 104 reactores nucleares de Estados Unidos, ante la eventualidad de terremotos, huracanes, inundaciones, sequías extremas y tornados. Al menos una veintena de los reactores se encuentran en zonas de alto riesgo de desastres naturales, como Luisiana y Florida, donde los reactores han sido apagados en varias ocasiones en prevención de huracanes.

La central de Waterford, en las inmediaciones de Nueva Orleans, fue construida una zona de alto riesgo de inundación en el delta del Misisipí y fue cerrada temporalmente como consecuencia del paso del huracán Katrina, aunque ha vuelto a funcionar con normalidad.

Carlos Fresneda | Nueva York

¡ GRAZIE ITALIA ANTINUCLEARE !

Gran día para el mundo, a la mierda la tecnonucleocracía entera, en Italia. Y sigamos, queda mucho por hacer. Y aquí entre tanta basura que limpiar !REFERENDUM YA¡ !DEMOCRACIA REAL YA¡

¡ GRAZIE ITALIA ANTINUCLEARE !



¡GRAZIE MERCHE MAS Y A TODA LA CIUDADANIA ANTINUCLEAR DE ITALIA!


Documentos internos revelan dudas sobre la seguridad de las centrales nucleares en EEUU

  • Acusan a la Comisión Regulatoria Nuclear de no ser "honesta" con los americanos
  • Las medidas de seguridad tras el 11-S no se han adoptado aún en muchas centrales
  • La Unión de Científicos Preocupados difunde emails
Varios documentos internos de la Comisión Regulatoria Nuclear (NRC) han revelado las dudas entre los expertos sobre la seguridad en algunas de las 65 centrales operativas en Estados Unidos. La Unión de Científicos Preocupado (UCS, por sus siglas en inglés) ha difundido el contenido de los emails en los que se asegura que "los planes de contingencia no han sido revisados para garantizar que puedan funcionar en el caso de accidentes severos".

Los mismos documentos dudan si las centrales están preparadas para hacer frente a una "prolongada caída eléctrica" que dejara sin funcionar sus sistemas de refrigeración, tal y como ocurrió en los reactores de Fukushima.

"Si vamos a tener que fiarnos de la seguridad de las centrales en Estados Unidos, la comisión nuclear y la industria tienen que ser abiertas y honestas sobre lo que saben y no saben", ha declarado el físico Edwin Lyman, experto en seguridad nuclear de la UCS.

"Lo que han hecho en los últimos días ha sido un flaco favor a los americanos", alega Lyman. "Por un lado aseguran en público que las medidas de seguridad son efectivas, y en privado expresan mientras tanto las dudas sobre si funcionarán".

Los documentos internos -requeridos a través de la Ley de Libertad de Información un mes antes del accidente de Fukushima- se refieren en concreto a las centrales nucleares de Peach Bottom en Pennsylvania y de Surry County en Virginia, en la costa este de Estados Unidos.

Las dos plantas fueron elegidas para un programa piloto y secreto, conocido con las siglas SOARCA, "para realizar una estimación realista de los escenarios de accidentes severos que pueden causar la liberación de materiales radiactivos en el medio ambiente".

En unos de los emails difundidos esta semana se reconoce que el "refuerzo" de las medidas de seguridad ha consistido en algunos casos en la llegada de nuevos equipamientos que no han sido puestos a prueba: "Si poco se sabe sobre las condiciones de operatividad tras un accidente, dar por hecho que funcionarán con éxito el algo puramente especulativo”.

La central de Peach Bottom cuenta precisamente con reactor de agua en ebullición Mark I similar a los de Fuksuhima. Según Edwin Lyman, la central dispone de un sistema alternativo de refrigeración con baterías capaz de funcionar no más de ocho horas: "Si en ese tiempo no se pudiera restablecer el suministro eléctrico, el resultado sería el sobrecalentamiento y la fusión del reactor".

A la luz de los documentos, se deduce que gran parte de las medidas adicionales de seguridad adoptadas para prevenir atentados terroristas tras el 11-S (conocidas en la jerga interna como "medias B.5.b.") no se han puesto en marcha en varias centrales.

"El proceso de puesta al día está siendo muy lento", denunció esta misma semana Lyman en una comparecencia en el Congreso. "Al día de hoy, casi diez años después del 11-S, algunas plantas no han completado aún los requerimientos de una mejora de las condiciones de seguridad, entre ellas de las Cañón del Diablo, H.B.Robinson, Shearon Harris y Farley".

La Comisión Regulatoria Nuclear ha restado importancia a los documentos alegando que se trata de un mero intercambio de opiniones entre dos departamentos y no de una conclusión definitiva. En su testimonio del pasado 30 de marzo en el Congreso, el presidente de la NRC Gregory Jackzo expresó su confianza en la seguridad de las centrales norteamericanas a raíz de las medidas adoptadas tras el 11-S.

Carlos Fresneda, Nueva York

"¡Cerremos la central nuclear de Indian Point!"


 

Septiembre de 1979. Seis meses después del accidente de Three Mile Island, un millón de neoyorquinos se manifiestan en Central Park a los gritos de “No Nukes”, con Jane Fonda y Ralph Nader espoleando a la multitud y decenas de cantantes desfilando por el escenario de Músicos Unidos por la Energía Segura.

April del 2011. Tres semanas después del accidente de Fukushima, apenas treinta neoyorquinos acuden en Union Square a la convocatoria “¡Cerremos la central nuclear de Indian Point!”, acorralados entre vallas y vigilados de cerca por el doble de policías.

La noticia no es tanto la manifestación en sí como la indiferencia general de Nueva York ante la “cuestión nuclear”, propiciada en gran parte por el muro de silencio de los grandes medios sobre la seguridad de los reactores en Estados Unidos.

El New York Times, sin ir más lejos, publica una página entera de publicidad -pagada por la compañía Entergy- para defender la seguridad de Indian Point. En sus páginas informativas, sin embargo, el periódico ha pasado de puntillas sobre la central nuclear construida sobre una falla geológica y a menos de 50 kilómetros de la ciudad de los rascacielos (que puede contemplarse a lo lejos desde la cercana Bear Mountain).

“Ha habido un esfuerzo muy grande para vendernos la nuclear como energía “limpia””, se lamenta Ann Roose, que acude a Union Square con un mensaje positivo y directo: “¡Un panel solar en cada tejado!”. “Estamos luchando contra intereses muy poderosos, que utilizan los medios a su placer, y así es muy difícil convencer a la gente para que salga a la calle”.

“Nowhere to run” (“Ningún sitio a donde correr”)... La pancarta que exhibe Tom Syracuse habla por sí misma: “Sólo existe una plan de evacuación para diez millas en Indian Point. Y pese a lo ocurrido en Japón, los expertos en seguridad siguen diciendo que no hay que preocuparse por el hecho de que haya 10 millones de personas viviendo a media hora en coche. Si ocurre un accidente, Nueva York sería una auténtica ratonera”.

“El agua de Tokio está a 140 millas de Fukushima, el agua de Nueva York está a 12 millas de Indian Point”, denuncia por su parte Linda Hamilton. “Lo ocurrido en Japón ha sacado a luz muchos problemas hasta ahora ignorados. En caso de accidente, el primer y gravísimo efecto sería que no podríamos abrir los grifos”.

El gobernador de Nueva York Mario Cuomo ha expresado públicamente sus temores y ha asegurado que hará lo posible para que no se renueven las licencias de los dos reactores de Indian Point, que expiran en el 2013 y el 2015. El fiscal general Eric Schneiderman ha acusado a Entergy de violar las medidas contra incendios y de haber sorteado hasta 100 regulaciones de seguridad, como la necesidad de elaborar un plan de evacuación en un radio de 50 millas.
Pero la última palabra la tiene la Comisión Regulatoria Nuclear (CRC), obstinada en prolongar al máximo la vida de los 104 reactores activos en Estados Unidos. Aun así, la CRC ha ordenado la revisión de los planes de seguridad en 27 centrales, con Indian Point como la primera en la lista, por estar construida en zona de alto riesgo de actividad sísmica.

Entergy pone entre tanto la mano en el fuego por la “seguridad” de su central nuclear y sostiene que las vasijas de contención –las “jorobas” sobre el Hudson- han sido construidas para soportar terremotos hasta cien veces superiores a los registrados en la zona
.Time Cover

La mayoría silenciosa come y calla, mientras el presidente Obama lanza otra de sus periódicas e inútiles arengas a favor de las “fuentes de enegía limpia” (no confundir con “renovables”). Los neoyorquinos se enfrentan entre tanto a un dilema: el 30% de su energía proviene de Indian Point. Pese al objetivo ambicioso (30% renovables en el 2015), lo cierto es que el sol y el viento no acaban de levantar el vuelo.

¿La solución? La revista “Time” nos vende esta semana en portada la panacea: gas natural. Otro día hablaremos del fracturamiento hidráulico y de la contaminación de los acuíferos que pueden compromenter el consumo de agua potable en Nueva York. Quien quiera tener un trago amargo y anticipado puede pinchar el trailer de “Gasland”, nominada este año al Oscar al mejor documental.

Carlos Fresneda, Nueva York
Publicado en el blog Crónicas desde Nueva York de El Mundo

La central nuclear más 'peligrosa' de EEUU, a 50 kilómetros de Nueva York

La central nuclear de Indian Point. | C.F.
                        La central nuclear de Indian Point. | C.F.


  • Indian Point está construida sobre una falla geológica
  • Figura en la "lista negra" de seguridad de la Comisión Regulatoria Nuclear
  • El gobernador Mario Cuomo quiere cerrar los reactores en el 2013 y en el 2015
David Rinaldi creció con la vista de las dos "jorobas" de los reactores nucleares desde su ventana. Su casa, la misma en la que ha vivido desde 1972, está a tan sólo 800 metros de la central nuclear de Indian Point. "Pero la central siempre ha sido una buena vecina; nunca nos han dado problemas. A mí, que trabajaba de bombero, jamás me han detectado más radiaciones de lo normal. Aquí estamos satisfechos y no queremos que la cierren. Gracias a ella, ahorramos con la factura de la luz y no nos falta empleo. Pregunta en el pueblo, pregunta".

En el pueblo, Buchanan, viven apenas dos mil almas y casi nadie cuestiona la central nuclear, ni siquiera tras la tragedia de Fukushima. La vida discurre apaciblemente aquí, a orillas de río Hudson y a menos de 50 kilómetros de Nueva York, que puede divisarse a lo lejos desde la cercana Bear Mountain. Y aun así, Indian Point está considerada como la central más "peligrosa" de Estados Unidos, de acuerdo con la última evaluación del Consejo Regulatorio Nuclear (CRN). Uno de sus dos reactores operativos está construido sobre una falla geológica. La central figura en la "lista negra" por incidentes de seguridad en los últimos 12 meses. Y más de 10 millones de personas viven en una área de 50 kilómetros a la redonda.

"La proximidad de esta central a Nueva York no es un riesgo asumible", ha declarado esta misma semana el gobernador Mario Cuomo, en el momento de anunciar que pedirá el cierre de los reactores en el 2013 y en el 2015 (cuando expira la licencia de funcionamiento al cabo de 40 años de su puesta en marcha). "Indian Point es una auténtica bomba de relojería", afirma por su parte el geólogo de la Universidad de Hofstra Charles Merguerian. "El peor caso posible es sin duda una movimiento de la falla de Ramapo, que pasa por debajo del reactor número 3".

Un estudio del observatorio terrestre Lamont-Doherty de la Universidad de Columbia calificó en el 2008 la falla de Ramapo –de Connecticut hasta el valle del Hudson- como "zona de actividad sísmica". En 1985 se produjo un temblor de 4,1 en la escala Richter. La compañía Entergy asegura sin embargo que la planta ha sido construida para soportar temblores de 6,1 y que aun así el riesgo es "extremadamente bajo".

"Cuando nos tenga que llegar el momento nos llegará", se encoge de hombros el puertorriqueño John Bracero, 52 años, media vida pescando en las inmediaciones de la central nuclear. "Tengo mi bote y todo, y a veces remonto el río, pero me gusta venir aquí a pescar pargos, que suben por el estuario. Estoy habituado a ver y a vivir con la central. Para mí forma ya parte del paisaje".
En el 2007, la CRN multó con 130.000 dólares a Indian Point por no cumplir con el plan de emergencia de 150 sirenas en un radio de 16 kilómetros. Aunque la auténtica alarma se desató en el 2001, a raíz de los atentados del 11-S, cuando quedó en evidencia la vulnerabilidad de la central ante una ataque terrorista que habría puesto en peligro la vida de cientos de miles de personas.
"Chernobyl en el Hudson" da título a un informe elaborado entonces por el físico Edwin S. Lyman, miembro de la Unión de Científicos Preocupados (UCS, por sus siglas en inglés), ahondando en los riesgos de un atentado terrorista.

Lyman concluyó que en el peor de los escenarios la "zona de peligro" sería de 90 kilómetros a la redonda y afectaría toda el área metropolitana de Nueva York y Nueva Jersey.
"La Comisión Nuclear y Entergy no han creído sin embargo necesario ampliar sus planes de emergencia más allá de las 16 millas", asegura Lyman. "La población de Nueva York está totalmente desprotegida en el caso de un accidente".
La Coalición de Indian Point para una Energía Segura (IPSEC) y la asociación Riverkeeper, velando por todo la integridad del anchuroso río Hudson (la columna vertebral del estado de Nueva York), han redoblado sin embargo su campaña por el cierre de la central tras el desastre de Fukushima.
"Cuando algo así ocurre, es lógico preguntarse: ¿Puede pasar aquí?", advierte Paul Gallay, al frente de Riverkeeper. "Y cuando tenemos en cuenta la imposibilidad de evacuar a toda la población, admitida incluso por las autoridades federales, hay una cosa segura: esta central de 40 años no debería tener un futuro".

Carlos Fresneda. Nueva York

Homenaje de un amigo a Japón

Lo más cerca que he estado de Japón fue gracias a Guillem. Hace ya años encontró en Japón sentido a su destino personal y respuestas a su búsqueda de un mundo mejor. No tardó en brindar a todos sus colegas su casa y en ella la presencia de un abuelo sabio que trabajó para reforestar este mundo con su revolución de una brizna de paja. De aquellos días, aquí un viaje en el tiempo.

Masanobu Fukuoka ha sido maestro de Guillem y lo fue de todos los que pudimos conocer Japón desde su vida y su compromiso. Aunque el maestro japonés revolucionó el mundo con su nengodango, unas bolas de arcilla donde colocaba una mezcla de semillas para esparcir por el mundo deforestado e intentar el retorno al paraíso vegetal, a la producción de comida, a la mejor relación con el cuidado del agua y la tierra.

Acabo de recibir su homenaje a ese país, mientras el Libia las mayorías, el pueblo y no los tiranos,  agradecen la ayuda por llegar pronto y desde Fukushima, con nivel 5 en la escala de desastres atómicos, no lejos de donde Fukuoka puso en marcha su revolución, entre otros, unos abuelos se sacrifican a la desesperada por frenar el infierno nuclear sobre la desagracia natural que ha tocado a ese pueblo y esas tierras. Por mi parte me he atrevido a poner Paz con mayúscula.

Manolo Vílchez


UNA ORACION PARA UN PUEBLO QUE AMO


Madre Tierra Padre Cielo, haz que la Paz absoluta reine en todo el mundo.
Que las guerras terminen muy pronto.
Que las comunidades de la Tierra se unan con amor puro.
Que todos alcancemos la Paz y la prosperidad,
esta Paz eterna que supera toda comprension.
Que todos podamos trabajar juntos con armonía y espíritu de sacrificio para la Paz del mundo.
Que podamos desarrollar el amor y la fraternidad universal.
Que podamos contemplar a Dios en todos los rostros.

Madre tierra Padre Cielo, cóncedenos un corazón comprensivo
amplia tolerancia y adaptabilidad.
Cóncedenos el ojo interior de la sabiduría
que nos permita contemplar la unidad del Ser en todas partes.

Que la Paz esté en el este! que la Paz esté en el oeste !
Que la Paz esté en el norte ! que la Paz esté en el sur !
Que la Paz esté arriba! que la Paz este abajo !

Que la Paz esté en todas las criaturas del universo !

Que la Paz, el amor y la confianza estén en Japón !
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UNA ORACIÓ PER UN POBLE QUE ESTIMO

Mare Terra Pare Cel, fes que la Pau absoluta regni a tot el món.
Que les guerres acabin molt aviat.
Que les comunitats de la Terra s'uneixin amb amor pur.
Que tots aconseguim la Pau i la prosperitat,
aquesta Pau eterna que supera tota comprensió.
Que tots puguem treballar junts amb harmonia i esperit de sacrifici per la Pau del món.
Que puguem desenvolupar l'amor i la fraternitat universal.
Que puguem contemplar Déu en tots els rostres.

MareTerra PareCel, feu un cor comprensiu
àmplia tolerància i adaptabilitat.
Concediu-nos l'ull interior de la saviesa
que ens permeti contemplar la unitat de l'Ésser a tot arreu.

Que la Pau estigui a l'est! que la Pau estigui a l'oest!
Que la Pau estigui en el nord! que la Pau estigui al sud!
Que la Pau estigui a dalt! que la Pau estigui abaix!

Que la Pau estigui a totes les criatures de l'univers!

Que la Pau, l'amor i la confiança estiguin al Japó!

Guillem Ferrer

23 reactores nucleares en EEUU usan el mismo sistema obsoleto de Fukushima

Especialistas japoneses analizan la situación de la central atómica Fukushima. | AP
Especialistas japoneses analizan la situación de la central atómica Fukushima. | AP

Un total de 23 reactores nucleares en Estados Unidos –concentrados en la costa este y la zona de los Grandes Lagos- utilizan el obsoleto sistema de contención usado en la central Fukushima en Japón.

Durante cuatro décadas, los expertos norteamericanos han dado la voz de alarma por los "inaceptables riesgos para la seguridad" de la generación de reactores de agua en ebullición Mark 1, fabricados por General Electric en los años 60 y 70, y dotados de una vasija o edificio de contención menos resistente y robusto que el utilizado en los últimos 30 años en los reactores de agua a presión.

Las "vasijas" de contención, construidas habitualmente con hormigón y acero, son la última barrera de "defensa" de una central en el caso de fusión del reactor nuclear al que envuelven. Su misión consiste en "sellar" la posible fuga radiactiva y evitar un escape al exterior.
"El hecho de no haber prohibido a tiempo estos reactores puede suponer el fin de la energía nuclear", declara este miércoles al New York Times el ingeniero David Lochbaum, director del programa de seguridad nuclear de la Unión de Científicos Preocupados (UCS, en sus siglas en Inglés).

Puntos débiles de los sistemas de contención

Según Lochbaum, que trabajó en tres centrales de este tipo, General Electric identificó los "puntos débiles" de los Mark 1 en los años setenta. Aunque la compañía ha adoptado sucesivas modificaciones para reducir la presión en el reactor en el caso de sobrecalentamiento, hasta la fecha persistía la incertidumbre de cómo responderían las vasijas de contención en situaciones de emergencia como la vivida en Japón.

General Electric sostiene sin embargo que el historial de los 32 reactores Mark 1 que aún funcionan en el mundo ha sido impecable y reitera que en los últimos 40 años no se ha producido una sola fuga en sus edificios de contención.

En 1972, sin embargo, Stephen Hanauer, responsable de Seguridad de la Comisión de la Energía Atómica, recomendó que cesara la fabricación de los reactores Mark 1 por sus riesgos para la seguridad (incluido el diseño de la “vasija”, más pequeña de lo habitual y por tanto más susceptible a la presión o a la rotura por una explosión por combustión de hidrógeno).

A mediados de los ochenta, otro experto de la Comisión Regulatoria Nuclear, Harold Denton, advirtió que los Mark 1 tenían hasta un 90% de posibilidades de "reventar" o "fundirse" en caso de sobrecalentamiento del reactor. Varias compañías eléctricas amenazaron incluso con llevar a los tribunales por los fallos de diseño a General Electric, que se comprometió a efectuar sustanciales modificaciones para mejorar la seguridad de los edificios de contención.
Entre los 23 reactores Mark 1 en EEUU se encuentra el de la central Yankee Vermont, cuya licencia de funcionamiento concluye en el 2012 y no ha sido renovada por varias fugas de tritio, el colapso de una torre de refrigeración y el ocultamiento sistemático de los problemas de seguridad.

Carlos Fresneda, Nueva York
Publicado en El Mundo.es América

Narbona: 'La energía nuclear no es una respuesta sostenible'

Cristina Narbona, en una imagen de archivo. | El Mundo.
Cristina Narbona, en una imagen de archivo. | El Mundo.
  • Cristina Narbona interviene hoy en la Asamblea General de la ONU
  • La ex Ministra de Medio Ambiente participa en el panel de la sostenibilidad
"Nadie ha planteado la energía nuclear como una respuesta sostenible", afirma con contundencia la ex ministra de Medio Ambiente Cristina Narbona, que hoy intervendrá en la Asamblea General de la ONU como miembro del panel de sostenibilidad global que prepara las líneas maestras para la cumbre Río + 20.

"Estos días estamos viendo dramáticamente cuáles son los riesgos potenciales de la energía no renovable del uranio", dijo la actual embajadora ante la OCDE, en referencia a la polémica reabierta sobre la energía nuclear. "Pero incluso antes del accidente de Japón, y a pesar de sucesivas oleada de la industria nuclear, nadie se había atrevido a plantearla en el marco de la ONU como una solución de desarrollo sostenible o ante el cambio climático, ni siquiera Estados Unidos".

Narbona defendió la política de Zapatero de "reducción gradual de la energía nuclear" y destacó el hecho de que la mitad de los 27 países de la Unión Europea "ni tiene centrales nucleares ni se plantea tenerlas", pese al peso específico de potencias nucleares como Francia o Reino Unido.
"Mucho antes de que sucediera el accidente cuyas consecuencias aún no conocemos, y más allá de cualquier otra consideración, estaba claro que la energía nuclear no nos sirve para resolver los problemas de dos terceras partes de la humanidad que vive en condiciones precarias", agregó Narbona, horas antes de su intervención ante la ONU.
"La Agencia Internacional de la Energía, a la que no se puede acusar precisamente de antinuclear, ha dejado claro que la nuclear será un porcentaje muy pequeño de la oferta mundial de energía", precisó la ex ministra. "Además, el tiempo de carga que requerirían las nuevas centrales es muy largo y va más allá del horizonte estratégico del cambio climárico del 2020 o del 2030. Todo lo que no hagamos antes no nos va a servir para prevenir el calentamiento del planeta".

Cambio climático

A Narbona le parece "mentira" que haya políticos que sigan negando a estas alturas el cambio climático. Aun así, la embajadora reconoce que desde la cumbre del clima de Compenhague ha habido un parón en esa "conciencia colectiva" que empezó a fraguar en la cumbre de Río hace 20 años y que, tal y como no reconoce el propio panel de expertos de la ONU, ha defraudad las expectativas.
Encabezado por la presidenta finlandesa Tarja Halonen y por el presidente surafricano Jacob Zuma, el panel de alto nivel de sostenibilidad global defiende la necesidad de "un cambio de paradigma económico" para cuantificar factores como la pérdida de biodiversidad, la contaminación atmosférica, la erosión de los suelos, la calidad del agua y el deterioro del medio ambiente, tan estrechamente ligados a la pobreza y a otros problemas sociales.
Tras el desastre nuclear en Japón, y ante la encrucijada mundial, Narbona apeló a la "urgente revolución energética" planteada estos días en las páginas del 'Financial Times' por los economistas Nicholas Stern y Fatih Birol, que claman por el impulso definitivo de la eficiencia energética y de la eólica y la solar como principales fuentes renovables.

Carlos Fresneda, Nueva York

Con mi alma rota, preparando el paso a la acción


Escribo cuando quizás esté a punto de fusionar el núcleo y explotar el reactor 4 de Fukushima y probablemente en cadena los restantes. Y las emociones me pueden. Toda mi vida he trabajado contra la energía nuclear como he podido, nunca la he apoyado siempre la he despreciado, porque su verdadero poder siempre lo he considerado, el poder del crimen tecnológico. Txernobil lo viví joven, y siempre me ha estado presente en emocionates exposiciones y repaso continuado al noticiario limitado. No nos gusta tratar lo desagradable y más cuando toca intereses. Toda mi vida activista he sido antinuclear, quizás el azar hizo que escuchara al humanismo y no al mercantilismo tecnocrático y a todos sus canallas. Por ser antinuclear he recibo insultos y hasta he sufrido emocionalmente cuando la gran pancarta en la fachada de La Pedrera en BCN no conseguí que se desplegara. 

Escucho a los perros ladrar defendiendo sus miserias, ni me inmuto, creo que ya estoy más allá. A Japón  la naturaleza lo rompió el otro día y la tecnología nuclear le ha colocado una tercera bomba atómica, a los japoneses y a todos los que vibramos con la vida. Quizás esta catástrofe nos pondrá más en el camino hacia el despertar de una conciencia crítica de especie.  Quizás, si la gente reaccionamos, mandemos a la mierda los indicadores financieros, los índices en la bolsa y los cuentos de los lobbys de poder, ...quizás, quizás. Tengo la sensación de pertenecer ahora a una especie estúpida que sabiendo decidió apostar a la ruleta rusa con el cargador lleno.

En fin de la era nuclear toca al comienzo, y no serán técnicos ni políticos los que hagan el trabajo por si solos, nos queda a toda la gente el mayor esfuerzo imaginable para conseguir que sea mañana mismo el comienzo del fin, aún sin saber si lo conseguiremos, me consuelo imaginando que somos más y mejores los humanos críticos con el poder del miedo y el control impuestos.

La herencia nuclear la tendrán que gestionar miles de generaciones, esto es lo que más me duele, yo estuve y viví en la época en la que la especie jugo con el fuego de la destrucción hasta que esta le cambio el destino. Y la mierda, para ellos. 

Por Japón y contra la tecnocracia nuclear, saldré el jueves a gritar con todas mis fuerzas y convicciones NUCLEARES, SE ACABO.

Llueve en Barcelona y estoy conectado al mundo, llueve, nieva, hace frío y corre el viento en Japón, me duele el alma, me duelo todo.

Manolo Vilchez

Jueves 17 de marzo de 2011
Día de Acción

Obama y Chu prometen “reforzar” la industria nuclear en EEUU


El presidente de EEUU, Barack Obama, en una imagen tomada el pasado lunes. | EfeEl presidente de EEUU, Barack Obama, en una imagen tomada el pasado lunes. | Efe
  • 'Todas las fuentes de energía tienen sus contrapartidas', dice el presidente
  • El secretario de Energía asegura que la nuclear es necesaria en la tarta energética

El presidente Obama y el secretario de Energía Steven Chu han defendido el expediente de la energía nuclear en Estados Unidos y se han comprometido a "aprender de la experiencia de Japón para seguir reforzando la industria nuclear en América" (en palabras del propio Chu al Congreso).


"Las centrales han sido diseñadas para resistir ciertos niveles de terremotos", ha precisado Obama, en declaraciones a la CBS. "Pero dicho esto, nada es completamente seguro. De modo que cada vez que algo así ocurre, es muy importante que examinemos cómo podemos mejorar la seguridad y el funcionamiento de las centrales".

Lejos de anunciar un 'parón' nuclear en Estados Unidos, Obama ha asegurado que lo ocurrido en Japón debe servir "para mejorar las tecnologías y hacer frente a las preocupaciones adicionales sobre la seguridad que pueda tener la gente". Según el presidente, la Comisión Regulatoria de la Energía Nuclear está "supervisando constantemente la actividad sísmica y evaluando los riesgos".
Por su parte, el secretario de Energía Steven Chu ha defendido la necesidad de la nuclear dentro de la tarta energética del futuro en Estados Unidos, junto al crecimiento previsto de las energías eólica y solar. Chu aseguró que es "prematuro" hablar de cómo el accidente de Japón puede afectar a la industria nuclear en Estados Unidos, dos meses después de que la Administración Obama se comprometiera a garantizar préstamos de hasta 36.000 millones de dólares para la construcción de 20 nuevos reactores.

Ajeno las voces como la del congresista demócrata Ed Markey, que ha advertido de que "el trágico suceso de Japón puede ocurrir muy fácilmente en Estados Unidos", Chu ha asegurado que los 104 reactores comerciales en funcionamiento –que generan el 20% de la energía que consume el país- cumplen "las más altas normativas de seguridad".
"Las centrales construidas cerca de las fallas o de las costas están diseñadas para resistir el doble impacto provocado por un terremoto y un tsunami", dijo en referencia a las dos plantas de California –San Onofre y Cañón del Diablo- erigidas en zonas de alta actividad sísmica.
Chu ha asegurado que en la mayoría de los casos, sobre todo en la costa este, las centrales han sido construidas para resistir terremotos más destructivos de los nunca se han registrado en sus respectivas zonas.

Se reabre el debate sobre la seguridad nuclear

Desde 1979, cuando ocurrió el accidente de Three Mile Island en Pensilvania (con la fusión parcial del núcleo de uno de sus dos reactores), no se ha construido una nueva central nuclear en EEUU. De los cuatro primeros proyectos con los que se pretendía relanzar la industria, tan sólo uno –el de la construcción de dos reactores en la central de Vogtle, cerca de Augusta (Georgia)- avanza según las previsiones. Chu vaticinó que la tragedia de Japón servirá en cualquier caso para que los inversores "pongan un mayor énfasis en la seguridad".
El secretario de energía informó de que 30 expertos en seguridad nuclear de su departamento se encuentran en Japón, aistiendo en las labores de emergencia en Fukushima y otras centrales nucleares. Estados Unidos ha enviado también decenas de equipos de detección y medición de la radiación.

"Nos preocupa profundamente los efectos de la radiación en Japón", declaró por su parte Obama. "Hay peligros de que la nube radiactiva pueda afectar a la zona próxima a la central y otras partes de Japón. Pero me han asegurado que los riesgos se habrán disipado cuando llegue a la costas niponas, y más aún al territorio continental de Estados Unidos".

La crisis nuclear nipona ha reactivado el debate sobre la seguridad nuclear. Este mismo martes, la Unión Europea ha decidido que llevará a cabo pruebas de resistencia voluntarias a sus centrales nucleares, al tiempo que promoverá que estos test se efectúen también en el resto de países del mundo, según anunció el comisario europeo de Energía, Gunther Oettinger.
Por su parte, la canciller alemana Angela Merkel decidió paralizar las centrales alemanas más antiguas. El lunes, la canciller ya dio un giro en su política energética y anunció la suspensión de la prolongación de la vida de sus centrales (que había ampliado 12 años más) y estableció un nuevo plazo de tres meses que supondrán una especie de paréntesis de este plan.

Carlos Fresneda, Nueva York

Un dia caliente, un dia duro, un dia especial, ¡¡ nuclear jamás, gracias ¡¡

Ayer viernes ya estaba en Madrid, y un colega me llamó por varios y lo primero fue si sabia lo que había ocurrido en Japón, le dije no, me hablo de caídas en bolsa fruto de un terremoto, y le pregunte, y las nucleares?, la dolorosa fiesta acabada de empezar y nada se sabía. Acabada de llegar y me pase todo el trayecto en ave.ncillo uniendo ciudades y luego liao con curros de pasión por lo solar cultural. A las 15 horas comía delicias con la alSolChef Laura en el ecodeli Menudavida e imaginábamos en los postres complicidades para el unir el reggae con las cocinas solares por tierras de Castellón cuando llegue el verano. Llevo ya varios viajes sin traerme la bici pero si usando ruedas, y es que mira que conociendo la rueda desde tiempos lejanos y la maleta igual, no hace tanto unimos los dos avances y menudo servicio a la humanidad. Y yo con lluvia suave y mi maletilla con ruedas ruidosas, alegre me refugio en centro cultural de consumo con el único objetivo de mirarme con calma la prensa online en busca de noticias. A las 18 supe que este fin de semana iba a ser muy especial. La señal del 3g no me deja pasar de los primeros segundos de vídeo online, nucleares tocadas con ambiente de drama telúrico. Con la batería ya baja, me pillo una radio portátil de esas peques, para sintonizar la radio pero va y no encuentro para sacarle el blister, de esos duros y la supervivencia por adipción a estar informado online me lleva a buscar un toma de tensión en un bareto de la plaza del Sol y mientras espero a colegas para acabar el día cenando con mantel a precio popular, en el portátil recarga¡ándose comienza otro rato para cambiar la intensidad, definitivamente, del fin de semana. Ya con el 24 h de la mejor TVE de este país, mi interior tiembla con el tsunami a vista de pájaro. 

Estoy en Madrid porque soy socio de Greenpeace, estoy porque me presente como cualquier socio puede hacer a formar parte del Consejo de la asociación, estoy porque represento junto a 10 consejeros a los casi 25 mil socios que aporta Catalunya al volumen asociativo total. El Consejo es el órgano supremo de representación de los 100 mil socios que por vía de la Junta Directiva elegida por el Consejo es el puente directo en propuestas, sugerencias y conocimiento del día a día con el director ejecutivo y todo el staff de la organización de trabajadores de la defensa ambiental y la justicia social local y global, más conocida del mundo. Hoy sábado ha tocao conocer los planes de participación desde la visión de Gp Internacional y dar bienvenida y presentar lo básico de la organización a los nuevos consejeros, en total 75 y presentes casi todos.
Miembros del staff no han podido evitarlo, estamos celebrando la reunión del Consejo en uno de los días más potentes de riesgo nuclear de la historia, y cuando se ha ido confirmando la catástrofe nuclear sobre la catástrofe natural de ese país del G8, han saltao a informar. Ellos son claro, los que nos representan a todos en las acciones científicas y de acción directa contra el mayor crimen tecnológico creado por nuestra frágil humanidad en un poderoso planeta que nos acoge con bondad exquisita y sus peculiares dinámicas de funcionamiento. Expectativa y respeto a todo y más allá del drama humano de ese pueblo que ya conoció de forma criminal el poder de lo atómico. Aquí directo al punto de información de seguimiento de Greenpeace sobre la catástrofe nuclear en Japón.

Al poco ha llegado un documental reciente sobre la vida de ahora de aquellos activistas que compraron hace varias décadas un barco al que llamaron Rainbow Warrior, con el que navegaron una vez pintao y listo para trabajar a interponerse entre los arpones balleneros y la vida de los grandes del mar. Al cabo de un tiempo, el barco, ahora el más conocido en el mundo, se fue a reclamar el fin de las pruebas nucleares en el Pacifico y a recoger como estas dejaron miedo y muerte a su paso en los humanos de las cercanías. Es conocido que donde va Greenpeace va siempre una cámara de fotos disparada por un profesional, y eso duele al tirano. Fernando murió por estar cerca de la bomba lapa que colocaron unos buzos agentes secretos franceses cuando ese barco ya era molesto para los ensayos del gran matar. Y vamos, mientras veía la actualidad y los recuerdos audiovisuales de aquellos que fueron allá y los he juntao con el acontecer del momento en Japón, a elevado más, si cabe, la altura ética y moral de todos los activistas de defensa de la vida que desde Greenpeace y todas las organizaciones del mundo que hicieron y hacen el trabajo más necesario para dar esperanzas a las mayorías de avanzar hacia lo incierto con ilusión, pasión y control del destino común civilizatorio. Por cierto, si quieres tener un barco, puedes ser parte del Rainbow Warrior III .



Ya en la cena, en interesante restaurante aderezado con ingredientes de justicia social de nombre Subiendo al Sur, momentos para encontrarnos y conocernos mejor. Por mi afición de observador, al recoger chaquetilla y macuto pillo al vuelo flyers de llamada, el de la tienda de zapatos mejor hechos, Ecozap y el del curso de agricultura ecológica dirigido a jóvenes, y me siento pero que muy bien con la innovadora propuesta de Reforesta, acabada de charlar con una joven que forma parte de la reciente Junta Directiva de los socios de van de 14 a 20 años y que me traslada con su ilusión por hacer cosas a cuando yo como tantos vimos en la TV como ya no lejos sino muy cerca una gente se metia debajo de unos bidones que se tiraban al mar, en su interior iban residuos nucleares, y allá están a 600 km de A Coruña. Estar allá, jugandose la vida, hizo que fueran los últimos.

Por cierto, parece ser que no ha sido el terremoto sino el tsunami el que ha puesto al mundo en emergencia nuclear, los bocazas que dicen a esto,? acaso no puede pasar lo mismo en toda central de esas más de 400 bombas atómicas, a las que están al lado del mar?, aquí debe sonar Vandellos,? que entregan un pequeño porcentaje de electricidad al mundo y desde ayer, el mayor temor tecnólogico de nuestra historia. Acaso el mar, en lo onirico, no nos devuelve lo que hicimos en él?

¿Nos sublevamos?, ya va siendo hora no, menuda temporada llevamos, la normalidad ya es historia y va pa largo, ahora lo extraordinario comienza a requerir una actitud extraordinaria de los que no queremos ver como se derrumban los logros de parte de la tan sufrida historia de nuestros antecesores, que lucharon porque ahora podamos trabajar, y no todos todavía, con justicia y dignidad, que soñaron con que sus hijos llegaran más lejos y vivieran mejor que ellos, con aquellos de soñaron que las compañeras de especie tenían todo el derecho a vivir en igualdad, con los que nos avisaron de que la democracia y su evolución era el camino, con los que soñaron y con los que piden un futuro energético limpio, renovable y pacífico. Vaya, que casualidad, prevista hace semanas para ayer sábado una mani en Alemania donde 60.000 europeos y un buen número de los Greenpeace ciudadanos, han pedido en cadena humana kilométrica que acabe la energía nuclear, el mismo día que comienza su final. Alguien sabe si se celebra, aunque más pequeña, alguna aquí?



Son las 4 de la madrugada, llevo tres siguiendo en directo el drama y me doy cuenta de que no controlo mis emociones, el canal 24 de TVE ha colocado de forma permanente el canal de TV público nipón (es la primera vez que vivo algo así), en directo, allá es domingo ya, medio día, el segundo reactor afectado comienza el camino al drama, estoy viviendo en directo con traducción simultanea las noticias que deben cambiar de una vez por todas la conciencia energética de nuestra especie, adiós nuclear, nunca debimos probarla, solo muerte y temor ha generado, los vatios se sacan de muchas otras fuentes que no sirven para hacer bombas atómicas ni poner en riesgo la vida.

Ya es noticia de que se ha fusionado el núcleo, y en breve el otro más, al poco Gadafi tirando a matar a los suyos que ya no lo quieren porque han perdido el miedo. Me meto en el sobre, creo que no he vivido hasta ahora un día donde el sentir de una colectividad activista por la mejor humanidad cuidándose en el planeta mejor cuidado para en el vivir ocurriera al tiempo de una catástrofe extraordinaria narrada en directo. Mañana jornada matinal de laboreo verde y pacifico y luego un paseo por el Botánico, a encontrarme con lo poco que me conecta con el sentir la vida y su fuerza, no te pierdas nunca observar a un árbol, donde sea. 

Manolo Vilchez,  Madrid

LA TECNOLOGIA NUCLEAR LISTA PARA MATAR

Bueno, si te echas un vistazo a los cables diplomáticos ofrecidos por el extraordinario servicio informativo sobre la verdad del mundo, WikiLeaks, hoy mismo se informa de trapicheos de la iniciativa MegaPorts, que no es más que coger y meter un scaner parecido a los de los humanos que vuelan pero esta vez para containers sobre trailers a la salida de los puertos. En Barcelona, son más de un millón de unidades al año, y en ellos llegan billones de horas de maquila en forma de ropa y calzado de marca, y todo lo que China tiene a bien fabricar para chinalizar el globo, que les queda poco para llenarlo desbordantemente de mierda de bajo coste económico y alta alegría consumidora, y no te cuento cosillas sobre el coste ambiental. En honor a Wikileaks, El Roto da ejemplar lección.


Pero vamos, no hace mucho pillaron a un ilustre empresario portuario, ahora ya mafioso con torre en la zona alta de la ciudad entrando droga a tope y es que no es difícil imaginar que por los puertos de este mundo se menean mercancías ilícitas a gogo, por muy moderna y democrática que sea la ciudad portuaria. O que se lo digan al sargento de la Benemérita y todos sus secuaces encargados de la seguridad y del control de salida y entrada, cuando eran estos los pirulas de containers completos que volvían a rellenar y colocar en su sitio con el mismo peso pero con piedras y arena, para sorpresa del destinatario. Vamos, que se entiende en parte el interés internacional por cuidar de la buena marcha de nuestro puertos. Es el marino, el medio que permite el transporte más barato y más seguro, y ante un megabarco con miles de containers, pa ver que tienen y llevan, la cosa no parece fácil, además de pesada. Pero ahora están controlados por el gran hermano barquero,, de los 60 mil clichaos creo que son 17 mil los que llevan parriba y pabajo casi todo lo que consumimos los grandes consumidores, venido de otras tierras.

 Último mapa disponible de la posición de 60.000 barcos diferentes, según los datos recibidos en la Estación Espacial Internacional y en el satélite noruego AISSat-1.

Bueno, lo de Megaports va de controlar material radiactivo que entra y sale, si entra en algún puerto y sale en otro. Nada, bombitas de cabeza nuclear y otras mierdas atómicas, fruto de la  tecnología aquella que se llamó Atomos por la Paz, jajaja... y que los macarras terroristas, esos de corbata elegante y presencia dandy, y gracias a los siempre bien pagados cuidadores del orden y concierto, ponen a disposición de sonaillos con ganas y necesidad política de armar follón. Y es que lo puertos van divinos para negocios de gran escala, y pagando todas las puertas se abren, parece ser. También parece que el riesgo es grande y dice el actual embajador yanki aquí en la Iberia, centro histórico y clave de trapicheos mercantiles entre océanos y mares de menor tamaño, dice que en todo el mundo ya se han parado, gracias a los megaescaners (unos 30), una docenilla de hechos peligrosos, ( a ver si pillamos el cable de alguno de ellos, ya vistas las pelis del 007 y leída la prensa local ).

En fin, la proliferación de la tecnología nuclear que nos salvará del cambio climático, dicen los del sector y sus amigos científicos y políticos de renombre, esa tecnología también puede generar una guerra nuclear (desde siempre sabido), o su versión más de moda, un atentado nuclear, parece ser, en cualquier lugar del mundo, y en especial allá donde se presume que se hace más daño a los otros.

Será por eso que lo ideal ante un ataque nuclear sea correr al interior de un edificio y no salir pitando sin rumbo, y quedarnos a la espera de que las autoridades nos digan que podemos volver a ver que ha pasao, vamos así lo acabo de leer en un resumen del manual que estos días han tenido a bien los medios de comunicación publicar gracias a la preocupación del departamento de seguridad nacional de los EE.UU. en su lucha por llamada desde aquello de las Azores, la libertad duradera y añado yo, en un mundo pa cagarse.

A número más alto, más protección frente a la lluvia radiactiva de una bomba atómica. De izquierda a derecha, madera, ladrillo, y ladrillo y hormigón.- DEPARTAMENTO DE SEGURIDAD NACIONAL DE EE UU

Frente al primer impulso de alejarse de la zona, quedarse en un edificio multiplica las probalidades de supervivencia, según el Gobierno de EE UU y  pa cuando toque, y si quedan ganas y tiempo de elegir, un interesante gráfico indica que tipo de edificios y en que zonas de estos, es más seguro esperar a que la nube radiactiva ya no sea peligrosa. Claro que te vas a Google y pones ataque nuclear, y te aparecen noticias de todos los años de este siglo donde el peligro acecha. Y con todo esto todavía la tecno nuclear necesaria para hacer bombas atómicas no tiene el rechazo suficiente para convertir cada central nuclear y a todos sus expertos, en material del alto riesgo para la vida en la Tierra.



Cuando los activistas alemanes bloquean el paso de un convoy con material nuclear, cuando aquí se pide que antes de un cementerio para la mierda atómica de las nucleares se autorice antes un calendario de cierre de todas, cuando la lucha contra la energía nuclear se manifiesta, es precisamente para evitar entre otros males, que por los puertos del mundo se trapiche con armamento mortal vinculante. Sería un fracaso colosal que un cementario nuclear de vidas humanas fuese noticia. Mejor hoy activos que mañana radiactivos

Muy sostenible y nada radiactivo invierno, y que la suerte nos acompañe.

Manolo Vílchez, desde las pruebas en el refugio nuclear XP32TZ, que no digo donde está para evitar posibles aglomeraciones. (...es broma)

ENTREVISTA A JAMES HANSEN

“China es la última esperanza global para plantarle cara al cambio climático”

Le llaman -y a mucha honra- el “abuelo” del cambio climático. En 1988 alertó por primera vez al Congreso norteamericano sobre los impactos del calentamiento global y en el 2005 fue censurado y hostigado por la Administración Bush. James Hansen capeó el temporal como pudo, al frente del Instituto Goddard de la NASA, convertido en héroe “involuntario” y en el doble papel de científico y activista.

Un día le detienen en la protesta contra las minas de carbón en Virginia del Oeste y a la semana siguiente le vemos en Pekín, abogando por la única solución que considera factible para combatir el cambio climático: el impuesto del carbono. En China ve precisamente razones para el optimismo que su propio país le niega. Hansen arremete duramente contra la clase política de EEUU y acusa a Obama no haber dado la talla en la cuestión más apremiante del momento. A tiempo para la cumbre del clima de Cancún, con un libro bajo el brazo (“Storms of my grandchildren”), asegura que sus cuatro nietos son la motivación principal para seguir en la brecha a los 69 años...

PREGUNTA: Le llaman apocalíptico y alarmista...
RESPUESTA: Quienes me llaman así no entienden o no quieren entender la ciencia. A pesar de todo el debate en los medios, la ciencia es clara como el cristal y la física es incuestionable. Si emitimos CO2 y otros gases invernadero a la atmósfera, la Tierra se calienta. Lo lleva haciendo desde la era preindustrial, cuando había 288 partículas por millón (ppm) de CO2. Y la tendencia se ha acusado en los últimos años: esta década ha sido la más caliente de nuestra reciente historia. Ahora mismo nos estamos acercando a las 390 ppm. Por hacernos una idea, la última vez que alcanzamos las 500 partículas por millón no había hielo en la Tierra y el nivel del mar era 75 metros más alto... Creo que hay razones para estar preocupado.
P: Le acusan de mezclar la ciencia con el activismo...
R: Mi mujer, Anniek, se solía quejar por las más noventa horas semanales de trabajo como científico. Ahora le dedico menos horas a la investigación y más a la divulgación y al activismo (siempre he puesto un gran empeño en diferenciar los dos papeles). Hasta ahora me había resistido a publicar un libro, pero lo he hecho por ellos. Pienso en mis nietos y no me gustaría que un día llegaran a la conclusión: el abuelo lo sabía pero no nos advirtió. Los científicos sabemos lo que está pasando y la mayoría lanzamos un mensaje muy claro: es urgente tomar acciones para estabilizar el clima. Por desgracia, los políticos siguen ignorando la ciencia y abrazando la idea de que podemos seguir quemando impunemente combustibles fósiles.

P: No sólo los políticos, también la sociedad en general ¿No están ganado los escépticos la batalla de la opinión pública?
R: Los “escépticos” han actuado como abogados: han descubierto unos puntos débiles, han desviado la atención sobre ellos y han intentado descalificar por añadidura a toda la ciencia. Ni los emails de la Universidad de West Anglia ni las imprecisiones o “exageraciones” detectadas en el Informe del Comité Intergubernamental de la ONU (IPCC) han comprometido todo lo averiguado en las tres últimas décadas sobre el cambio climático. Los científicos estamos permanentemente abiertos a evaluar los cambios y a reexaminar nuestras conclusiones. El problemas es que los escépticos están atrincherados en sus posiciones políticas y al servicio de unos intereses muy concretos. Nada va hacerlos cambiar.

P: Hace un año, usted mismo dijo que el fracaso Copenhague fue en el fondo una “bendición” ¿Tiene sentido seguir buscando una solución global? ¿Qué cabe esperar de Cancún?
R: Siempre es bueno que el mundo dialogue e intente buscar soluciones, sobre todo para esas naciones “isla” del Pacífico y para otros países que están sufriendo ya los efectos del cambio climático... Pero sí, el fracaso de Copenhague me pareció una “bendición” porque el camino elegido era el equivocado. El mercado de bonos de carbono es un sistema “tramposo”, a la medida de los bancos y de los “lobbys” para especular con las emisiones y para que todo siga igual. La única solución real es poner un precio al carbono. Seamos realistas: mientras el carbón y el petróleo sigan siendo las fuentes más baratas de energía, los vamos a seguir quemando. Es algo tan seguro como la fuerza de gravedad...

P: ¿Pero la idea de un impuesto del carbono causa escalofríos a la mayoría de los americanos?
R: Tal vez tengamos que llamarlo de otra manera, como “fee and green check” (“tarifa y cheque verde”). La idea es “gravar” a las industrias por la emisiones y que ese fondo revierta al cien por cien en los usuarios, para compensar la subida del precio de la energía y para que puedan hacer los ajustes necesarios. Es el viejo concepto de “quien contamina, paga”. Ha llegado el momento de acabar con los subsidios y  hacer pagar a la industria de los combustibles fósiles por los daños a la salud y al medio ambiente. Ya hay una propuesta en ese sentido en el Congreso, introducida por el demócrata John Larson. Propone una tasa de 15 dólares por tonelada métrica de emisiones de carbono en origen. La tarifa aumentaría gradualmente 10 dólares al año. Es un sistema mucho más transparente que el de los bonos de carbono.
P: Dadas las resistencias actuales a cualquier ley del clima en EEUU, ¿no está planteando usted una utopía?
R: El sistema legislativo norteamericano está totalmente corrompido por los intereses especiales, es cierto.  Hemos pasado de “una persona, un voto” a “un dólar, un voto”. Por eso creo ha llegado también el momento de cambiar de estrategia en EEUU. Visto que políticamente no se puede conseguir nada, hay que llevar la batalla a los tribunales, como ocurrió con la lucha por los derechos civiles. He decidido dar mi apoyo a una nueva campaña, bautizada como la Marcha de un Millón de Cartas. Reclamamos la “igualdad ante la ley” y exigimos responsabilidad al Gobierno para proteger al público y al medio ambiente frente a las acciones y los subsidios que benefician a unos pocos. Será una batalla larga, y exigirá también mucha presión en la calle, con actos de resistencia civil y campañas como 350.org, que propugna volver a ese nivel de emisiones en que el clima es aún controlable.

Dr. James Hansen, Appalachian residents and retired coal miners arrested calling for abolition of mountaintop mining and immediate veto of Spruce mine project. Photo: Rich Clement

P: ¿Y no habrá que plantear también el debate del cambio climático en otros términos? ¿Acaso no se ha politizado en exceso?
R: Yo no soy demócrata, me considero independiente. Pero tal vez haya que hacer un esfuerzo por lograr un mensaje más inclusivo, intentar llegar a quienes hasta ahora se han quedado fuera poniendo el énfasis en proteger la vida o la “creación”. Y sobre todo tener muy presentes a los jóvenes, a las futuras generaciones, para que no tengan que hacer frente a un planeta hostil y muy distinto al que conocemos. Con esa idea he escrito el libro, para intentar explicar la ciencia y trasmitir la sensación de urgencia al lector medio... Cuando testifiqué por primera vez en el Congreso, en 1988, fue precisamente para intentar salvar ese abismo entre lo que sabía la ciencia y lo que sabía la opinión pública. Durante 15 años estuve callado; prefiero el trabajo científico y no me considero un buen orador. Pero decidí volver a dar conferencias en el 2004 porque me di cuenta de que había otro problema: el rechazo al mensaje.

P: ¿Hasta dónde llegó la censura al cambio climático durante la Administración Bush?
R: Curiosamente, al principio creí que me escuchaban. Y había gente como Colin Powell que realmente tomaba nota en aquella “fuerza de choque” creada por Dick Cheney. Pero con el tiempo me di cuenta de que se trató de un mero trámite. En el 2004 descubrimos que las notas de prensa de la NASA se enviaban regularmente a la Casa Blanca para ser “editadas” o para para hacer que las conclusiones parecieran menos “serias”. La Oficina de Relaciones Públicas de la NASA se convirtió en una oficina de propaganda. En el 2005 las presiones se hicieron personales e insistentes. Aunque la gota que colmó el vaso fue en el 2006, cuando alteraron de un día para otro para la “misión” de la NASA. Decidieron suprimir la frase “comprender y proteger nuestro planeta”... Ese detalle lo dice todo.

P: ¿Se ha vuelto a seguir hostigado desde entonces?
R: Este último año, la comunidad científica ha padecido otro tipo de hostigamiento, esta vez desde fuera. En mi caso y a mi edad, estoy curado de espanto. Pero esa intimidación ha podido ser efectiva con otros científicos. Tal vez hayan decidido pensárselo dos veces antes de abrir la boca.

P: ¿Como han cambiado las cosas con Obama?
R: Obama se ha rodeado de un gran equipo de científicos. Lamentablemente, en cuestiones como los bonos  de carbono, el presidente ha preferido escuchar a sus asesores políticos. Pese a sus buenas palabras, me da la impresión de no ha entendido la dimensión del problema. Y sobre todo no lo ha sabido comunicar. Tuvo una primera oportunidad nada más ser elegido. La segunda ocasión perdida fue tras el vertido en el Golfo de México. Hemos vuelto donde estábamos, casi no hemos avanzado nada estos dos años.

P: Usted ha virado últimamente su atención hacia China, que se ha convertido ya en el primer país mundial en la “lista negra” de emisiones de CO2 ¿Qué le hace pensar que los chinos serán la “solución”?
R: Creo que China es la última esperanza global para plantarle cara al cambio climático, frente a la falta de acción de Estados Unidos. Antes pensaba que haría falta un acuerdo entre los dos países, pero mis últimas visitas han servido para darme cuenta de que ellos van muy por delante. Todo me hace pensar que serán los primeros en ponerle un precio al carbono, y la Unión Europea lo hará también, nosotros seremos los últimos...

P: Pero China tiene sigue construyendo centrales térmicas de carbón a todo tren...
R: China tiene hoy por hoy una gran dependencia del carbón, pero se están dando cuenta del alto coste que tienen que pagar en forma de contaminación del agua y del aire. Por lo demás, están dando los pasos adecuados en casi todos los frentes: son ya líderes mundiales en producción de placas solares, pronto serán los número uno en energía eólica, han decidido apostar por la tecnología nuclear, están dando también grandes pasos en eficiencia energética... Empiezan a tomarse el serio los riesgos del cambio climático. Saben que tendrían que afrontar un éxodo masivo si sube el nivel del mar y se agudizan las sequías. Y han descubierto la gran ventaja económica que supone ponerse en la vanguardia mundial en tecnologías bajas en carbono. Sin entrar en valoraciones sobre su sistema político, tienen una “racionalidad” que a nosotros nos falta: hacen falta incentivos económicos para que las energías limpias desplacen a las energías sucias.

P: Su apoyo a la energía nuclear, por cierto, ha sido criticada por una parte del movimiento ecologista...
R: Intento ser realista: nuestro gran enemigo es el carbón, que es la fuente más sucia de energía que existe. Hay que evitar que se abran nuevas centrales térmicas de carbón al menos hasta que exista la tecnología para secuestrar el CO2, que puede tardar aún una década. En esa tesitura, las energías renovables no pueden cubrir por sí solas el “bache”. La única contribución realmente cualitativa a la tarta energética en EEUU es la hidroeléctrica. La solar y la eólica necesitan bastante más tiempo para despegar. La nuclear aporta hoy por hoy casi un 20%, y esa proporción debería incluso ir a más.

P: Pero hay razones de peso contra la energía nuclear: desde la seguridad a los residuos, pasando por su alto coste o por la carestía del uranio...
R: La opinión pública está cambiando. Creo que la mayoría de los americanos están empezando a sentirse razonablemente cómodos con la energía nuclear. Desde el accidente de Three Mile Island, hace más de treinta años, no ha habido prácticamente un incidente de importancia. Se ha comprobado con el tiempo que las radiaciones causadas por aquel accidente habrían tenido un impacto mínimo en la población. Hemos perdido tres décadas y nos hemos quedado atrás en investigación, mientras otros países como Francia o Japón han tomado la delantera. El problema de los residuos puede quedar resuelto con los reactores de cuarta generación, que permitirían reusar el uranio empobrecido y garantizar de paso un suministro durante cientos de años. Yo he pedido formalmente que Estados Unidos inicie el desarrollo y la demostración de una planta de cuarta generación. Hay empresas que están trabajando en ello, pero es cierto que las inversiones son muy grandes y hacen falta incentivos, como ocurre en otros países que están avanzando en este campo. En mi opinión, el problema más grave es el de la “no proliferación”: debemos encontrar mecanismos para evitar que el material nuclear acabe en las manos equivocadas... En cualquier caso, el “genio” nuclear está fuera de la botella: seguramente China o India nos llevarán la delantera.

P: ¿Qué le parecen las soluciones de “geoingeniería”, como la de inyectar aerosoles en la estratosfera?
R: No me parece una solución muy inteligente: cubrir los efectos de un producto contaminante con otro producto contaminante... Si seguimos por este camino, habrá una presión cada vez mayor para recurrir a soluciones de geoingeniería. Algunas propuestas son menos peligrosas que otras, pero el problema hay que atajarlo de raíz: necesitamos reducir la emisiones.

P: En su libro advierte categóricamente que estamos ante “la última oportunidad para salvar la humanidad” ¿Cuánto tiempo nos queda para dar el volantazo?
R: Estoy trabajando precisamente ahora en un documento científico sobre el tema. Si empezáramos el próximo año, podríamos planear una reducción gradual del 5% anual. Lo que no podemos permitirnos son otros diez años de inacción. Si empezamos en el 2020 nos va resultar prácticamente imposible.

P: Usted entró en la NASA porque quería ser astronauta y acabó especializándose en Venus ¿Qué lecciones se puede aprender del estudio de nuestros planetas más cercanos?
R: Marte es demasiado frío y Venus es demasiado caliente: la Tierra tiene la temperatura adecuada para que el agua permanezca en forma líquida y florezca la vida. Venus tuvo posiblemente océanos en su superficie, pero conforme la luz solar se hizo más intensa, el agua posiblemente se evaporó. Casi el 97% de la atmósfera de Venus está compuesta por dióxido de carbono y la temperatura en la superficie alcanza los 450 grados centígrados. Yo he hablado a veces del “síndrome de Venus” porque, si la Tierra se calienta en exceso, ese podría ser nuestro destino. Con grandes cantidades de CO2 y de metano en la atmósfera, el  planeta entraría en un profundo desequilibrio y nos enfrentaríamos a episodios cada vez más frecuentes de clima extremo. El hielo desaparecería y nos subiríamos sin remedio en el “Venus Express”. 

James Hanses (wiki)

Carlos Fresneda, corresponsal en Nueva York
Publicado en la versión papel de El Mundo, 5.12.2010