29 de junio de 2013

El espíritu de la roca


Foto: Isaac Hernández

Catorce años tenía Ron Kauk cuando el Valle de Yosemite le dio la bienvenida. El chaval inquieto de Redwood City, con sangre india en las venas, sintió de pronto un misterioso impulso ante las imponentes moles de granito de El Capitán y la Media Cúpula...
     
"Fue una larga excursión del colegio: veinte días inmersos en la naturaleza. Tuve la sensación de que se abría de par en par una ventana y encontraba mi lugar en la Tierra. No era solamente la belleza del lugar, sino algo que iba sin duda más allá. Todavía siento el asombro diario y la veneración hacia estas rocas".
     
No duró mucho entre las cuatro paredes de la escuela el futuro escalador. Ron Kauk decidió que todo lo que tenía que aprender estaba allí, a cielo abierto, en ese valle esculpido por el agua y el hielo en el que uno tiene la escalofriante sensación de una "Realidad Aparte" (como fue bautizada la famosa vía sobre el río Merced).
     
Más allá de la aventura y la autosuperación, más allá de la rigurosa preparación atlética para enfrentarse a la verticalidad, Ron Kauk descubrió en la escalada una dimensión interior apenas sospechada, y también una manera de encarar la realidad a la vuelta... 

  
"En los años setenta, entre la tribu del famoso Campamento 4, la consigna era "ir con la corriente". Cada movimiento que hacíamos, en pleno ascenso o en la vida ordinaria, servía para conectarnos con este lugar que tiene de algo sagrado. Escalar el Rayo de Medianoche no era solamente un reto personal, sino una oportunidad de fundirse con este lugar maravilloso".
     
Cuentan las biografías oficiales las sucesivas gestas de Ron Kauk en escalada libre por las míticas "rutas" de Yosemite: Lost Arrow, Crimson Cringe, Astroman... También recuerdan cómo el mítico escalador dobló a Sylvester Stalone en "Cliffhanger" y a Tom Cruise en "Misión Imposible". Pero más mérito tiene si cabe su labor en esa última década, desde la publicación de "El espíritu de la roca" (su poderosa y poética visión de la escalada) a la creación la Roca Sagrada, la escuela con la que pretende contagiar a la juventud la veneración y el respeto a la Madre Tierra...
    
"El mundo vertical nos enseña quiénes somos y de quién dependemos. Estamos realmente colgados de un hilo de vida, y sabemos que todo puede cambiar o desaparecer en un momento. Esta verdad simple conviene aplicarla a todas las esferas de la vida. Por eso a los chavales siempre les digo: "Respetad la gravedad, conoced vuestros límites y sed aliados fieles del espíritu de la roca y de toda la naturaleza que la rodea". 

  
Ron Kauk perdió varios amigos por el camino. Más de 85 escaladores se han dejado la vida en las últimas décadas en las paredes de Yosemite, buscando la experiencia suprema del "free solo", sin mosquetones ni cuerdas. El ímpetu de la juventud y la competitividad extrema pueden convertirse en tus peores enemigos. Ron Kauk lo sabe de sobra, por eso siempre ha codiciado la vuelta...
    
"Subimos realmente para saber quiénes somos. Pero la respuesta no está en la adrenalina de la escalada, sino en el regreso a la vida horizontal, que es donde se cierra el círculo. Ése es el compromiso, lo que da el sentido total a la aventura".
     
Parece que llevara toda la vida esperándonos en Yosemite Ron Kauk. Con su voz pausada nos invitar a seguir sus evoluciones de águila en un documental y a rastrearle después por los peñascos en la vida real, con las manos impregnadas en tiza y las puntas de los pies buscando afanosas la grieta propicia.
     
Después de la demostración, nos desdica "El espíritu de la roca", donde  condensa toda la sabiduría acumulada durante sus 56 años y sus cuatro largas décadas consagradas en cuerpo y alma a la escalada. Las rocas de Yosemite, asegura, son para él como "los mejores amigos en quienes te miras día a día para conocerte mejor a ti mismo". 

  
La escalada es para Ron Kauk la experiencia suprema de la meditación en acción... "Los movimientos se ralentizan y entras en un estado de atención consciente que conecta el cuerpo, la mente y la roca. Es algo más que una actividad física, más bien una práctica mental que te hace entrar en otra dimensión, interior y exterior. No hay nada que demostrar ni que conquistar. La mayor recompensa posible es la conexión total".
     
Esas mismas lecciones son las que el legendario escalador aspira a transmitir a sus "alumnos" de la Roca Sagrada, con quienes ha compartido sus experiencias en un libro, "Letters from Sacred Rock", que tiene algo de epístola ecológica para las generaciones venideras... "
     
"Cuando experimentamos la unidad con el mundo natural, sensaciones como la soledad, la envidia o la codicia empiezan a disiparse. Su lugar pasar a ocuparlo una sensación de armonía que alimenta nuestro espíritu y nos ayuda a vivir con amor y compasión hacia todas las cosas vivas. Descubrimos que se puede crear un mundo de igualdad y respeto, y que la  rueda de la vida puede girar sin duda en el futuro a nuestro favor".

Carlos Fresneda
Publicado en blog EcoHéroes de El Mundo.es

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