20 de febrero de 2011

Som Energia, cooperativa de electricidad verde

Comienza su andadura la primera cooperativa de ámbito estatal para la producción y consumo de energía renovable

Estás leyendo esto al poco de implantarse una de las grandes subidas del coste en la factura eléctrica, y es muy posible que seas uno de los 16 millones de electrificados (contador contratado) que debe contribuir a enmendar el déficit tarifario y saldar cuanto antes la lacra de la deuda que un complejo sistema de producción y comercialización acumula, es decir, compramos todavía la electricidad por debajo de su coste de producción. Esto no afecta a los inversores que reparten sustanciosos dividendos cada año, pero si incluyéramos en el precio de la electricidad los costes ambientales y sociales del carbón y el gas y si hiciéramos lo propio con la herencia de alto riesgo de todo lo nuclear, el precio del kw eléctrico no tendría nada que ver con el que ahora pagamos.

Para situarnos en nuestro modelo de producción y suministro de electricidad, las facturas que recibimos nos aportan la información con gráficos de pastel que dicen mucho de dónde estamos. En ellos vemos cómo está constituido el sistema eléctrico estatal, y por fin el origen de fuentes renovables gana la carrera –casi el 28% viene de ellas–, aunque siempre un gran cupo ha estado presente porque se contabilizan como renovables las grandes presas hidroeléctricas. Podríamos incorporar como sostenible el 11,5% de la electricidad procedente de la tecnología de cogeneración, donde una pequeña parte es de alta eficiencia, es decir, aprovechamos generalmente el calor de los procesos industriales para mover turbinas eléctricas y, de aquí, a la red. La parte sucia del pastel lo aporta la realidad energética que genera cambio climático, riesgo nuclear y peligrosa dependencia. Sumadas, ganan a la parte más limpia: es el 60% de la generación eléctrica y casi en su totalidad viene del exterior (la arriesgada nuclear aporta un 19%; el fuel no llega al 1%; el carbón, más del 12% –contando el muy malo que tenemos aquí y el también malo traído de más allá del quinto pino–; y el gas llamado natural –pero que es fósil y viene de Argelia y ha subido un 20%– aporta algo menos que la suma de las renovables. 


Ante este panorama, la cooperativa Som Energia surge con modestia pero con fuerza para intentar cambiar el pastel y que la producción de electricidad sea más saludable, de mejor calidad ambiental, con más garantías de autonomía y con mejores resultados para la economía local. Som Energia va a producir y consumir electricidad procedente de fuentes limpias y renovables, además de querer inspirar a la sociedad a que tome las riendas de esa parte vital de nuestro sistema social, la energía que lo mueve todo. Claro, puede parecer casi utópico pensar algo así mientras las compañía eléctricas son tan grandes y poderosas, que permiten que los jeques esquíen en el desierto o que British Petroleum (BP) y otras se escaqueen de sus derrames. Pero resulta que el anhelo y los objetivos de la reciente e innovadora cooperativa lleva ya años impregnando de realidad a otros cientos de miles de ciudadanos europeos que obtienen su electricidad del viento eólico, el gas biológico y el sol energético. 


El pasado 11 de diciembre, en Girona, ciudadanos y ciudadanas (los promotores y los recientes socios) reunidos en asamblea constituyeron la entidad en un ambiente de ilusión y positiva energía humana. Allá estaban los primeros inversores populares de una fórmula que cambiará el pastel energético: cualquier ciudadano se puede unir aportando 100 euros al capital social, y desde hace ya un tiempo se trabaja para que todos los miembros de Som Energia con contrato de suministro de electricidad puedan pasarse a comprar la energía verde que la cooperativa gestione en unos meses, como puente comercializador en el mercado liberalizado que nos ampara. Es decir, intermediar con productores de energías renovables para comercializar de forma garantizada la electricidad que generan y seguir con inversiones propias pasando a ser partícipes directos en sistemas generadores de energía verde.

Es tanta la ilusión que me parece oportuno dar voz en estas páginas a algunos de los ya casi 600 socios y socias para que nos expliquen sus sentimientos y visiones. "Actualización a 20 de febrero: 484 socios y socias de 771 solicitudes." 


Josep Puig, vicepresidente de Eurosolar, Asociación Europea de Energías Renovables: “Siento una gran alegría al ver cómo centenares de personas están interesadas en ser ciudadanos activos en la generación de energía, abriendo con ello una puerta para que podamos democratizar energéticamente nuestra sociedad. Som Energia representa una esperanza real después del periplo para materializar una organización que permitirá en breve la comercialización de electricidad verde e inversiones en generadores de energía renovable desde el punto de vista y gestión cooperativo, como ya se hace alrededor del mundo.”

Isaac Rodó es el más Jovén cooperativista. Con 28 años, está acabando su formación como ambientólogo. Además, es el primer secretario de la entidaddesde el flamante consejo rector: “Vamos a cambiar el modelo energético con un cambio de modelo social entorno al consumo eléctrico. Anhelo el crecimiento de la entidad, que se vea que es posible generar la electricidad, esta vez limpia, a precios similares del mercado.”

Gijsbert Huijink, el 'profe' animador de la constituida Som Energia después de un año de trabajo, comenta su satisfacción al comprobar el apoyo masivo a la idea. “De aquí a un año, esperamos que la cooperativa supere los 1.000 socios. Ahora comenzaremos a trabajar con el primer producto, la posibilidad de ofrecer a los socios la comercializaciónde electricidad verde por la fórmula que técnica y jurídicamente cumpla los requisitos de calidad y seguridad que perseguimos.”
La energía motora de la cooperativa se impulsó a partir de una convocatoria por email de este energético profesor de economía ambiental en la Universidad de Girona a 120 alumnos y exalumnos. “Después realizamos el análisis de la situación y nos preguntamos por qué aquí no era posible consumir electricidad verde de verdad, desde la comercialización de productores externos o por medio de generadores propios, como en otros países ya ocurre.” Una docena de los convocados decidieron poner su tiempo y profesionalidad en las distintas fases del proyecto. Todo se gestiona desde una pequeña oficina de 18 m2, alquilada en la propia universidad, donde la austeridad es la garante desde el inicio. “Cuando vayamos creciendo, iremos profesionalizando y adecuando las labores. De momento, todos trabajamos de forma voluntaria.”

Núria Palmada, ingeniera industrial, vecina de la cercana Banyoles, asume los cargos de responsable de la búsqueda de recursos y vocal. “Mi deseo es que de aquí a un año seamos 2.000 socios, la comercialización esté funcionando y se trabaje ya en los primeros proyectos de inversión de generadores propios de la cooperativa, y ello marque como posible el cambio hacia un modelo energético más limpio, sumando todas nuestras energías colectivas.”

Josep Maria Corretger, el más veterano de los socios, con 71 años, 35 de ellos de profesor en la Escuela Superior Politécnica en temas energéticos. “Acabo de jubilarme y he encontrado en la cooperativa una posibilidad para darle continuidad a mi pasión por promover y dar a conocer el valor de las energías renovables. Estoy convencido de que la iniciativa animará a otros colectivos de base a crear movimientos que ayuden a mejorar este mundo hacia la sostenibilidad.”

Núria Robledo, ambientóloga y vecina de Barcelona: “Participé en el arranque de forma activa, y ver el paso de 5 a cientos de personas está siendo emocionante y espero que podamos cumplir los objetivos básicos, crecer de forma sostenida y que más ciudadanos se involucren”.

Entrar en la sala de la primera asamblea y sentir la energía positiva de los partícipes era garantía suficiente para imaginar que ya es posible formar parte de una ola de consumidores responsables y conscientes de un nuevo espacio de transformación del sistema energético actual, construyendo otro limpio, justo y sostenible. Una revolución pacífica.

Manolo Vílchez




 

A continuacíón un gran reportage emitido en la TV de Catalunya en octubre de 2011, que recoge la esencia de Som Energía y anima a cualquiera a formar parte de esta ya realidad colectiva.

3 comentarios:

René Bijloo dijo...

Mucha suerte!

Anónimo dijo...

Comprendo que toda actividad necesita financiación, pero.........cuando vendais energía de esa que se produce con métodos limpios y renovables, ya me gustaría "formar parte de una ola de consumidores responsables y conscientes de un nuevo espacio de transformación del sistema energético actual"

Manolo dijo...

En septiembre 2011 comienza la comercialización de electricidad verde desde Som Energia, al mismo tiempo que el primer proyecto de generación con solar fotovoltaico. SOmos ya 900 socios y subiendo. Este mes de agosto 20 socios estamos probando los mecanismos y procedimientos de cambio de compañia y de comercilización, comienza la revolución, con prisa y sin pausa.