22 de abril de 2013

La vuelta al mundo en 36 'hubs'

Imagen del hub de Islington. | C.F.Imagen del hub de Islington. | C.F.
  • El HUB es una cornucopia de historias y proyectos de todo tipo
  • Un lugar donde emprendedores e innovadores sociales pueden co-crear
  • 'Una red global y al mismo tiempo un espacio físico y mental'
  • 'La gente viene no sólo a trabajar, sino a crear contactos'
Donde las ideas se juntan para transformar la realidad. Donde los emprendedores y los innovadores sociales pueden co-crear. Donde se gestan los cambios y suceden las cosas… Todo eso y algo más es un "hub", literalmente el centro, el núcleo o el "meollo".

Desde el año 2005, la palabra HUB, está indisolublemente ligada a una galaxia de espacios (36 ya en todo el mundo) que ha catapultado la idea del 'coworking' a una nueva dimensión. De Oaxaca a San Francisco, de Melbourne a Madrid, la tribu de los 'hubbers' ha convergido esta semana en Londres, epicentro de esta comunidad de más de 6.000 miembros que ha decidido redefinir las reglas de la economía, el trabajo y la sociedad.

"Somos una red global y al mismo tiempo un espacio físico y mental", advierte Eleanor Whitley, del HUB de King Cross en Londres. "A todos nos une las ganas de innovar y cambiar las cosas, y estamos convencidos de que las ideas no faltan. Lo que sí nos faltaba era un lugar de encuentro, donde pudiéramos conectar y colaborar".

'Hub' de King Cross. | C.F.
                     'Hub' de King Cross. | C.F.

El espíritu de colaboración se palpa y se contagia al entrar en el HUB de King Cross, emparentado de lejos con su "hermano" de Madrid, en la calle Gobernador, 26, entre Atocha y Huertas. Los dos están construidos en antiguos garajes, habilitados como amplios espacios sin barreras, con un chorro de luz natural inundándolo todo gracias a las claraboyas en el techo.

"El espacio es para nosotros algo vital", recalca Eleanor en el HUB londinense. "Si la gente no fluye, las ideas no fluyen ni se crean ocasiones para la conexión y el encuentro. La gente viene no sólo a trabajar, sino a crear contactos, participar en eventos, buscar financiación para sus ideas. Es muy importante que el espacio esté 'inacabado', que sea flexible y se ajuste a las necesidades cambiantes de los miembros".
Recuerda Eleanor como el "garaje" de King Cross abrió sus puertas en octubre del 2008, tres años después de la apertura del emblemático HUB en un viejo almacén de Islington, donde empezó a fraguar esta peculiar vuelta al mundo con todo el viento en contra….
"Abrimos las puertas dos semanas después de la quiebra de Lehman Brothers, y el futuro no podía ser más incierto. La respuesta fue sin embargo increíble, y pronto empezamos a despegar gracias a la aportación de los miembros y alquiler de nuestros espacios para encuentros, conferencias y eventos. Creo sinceramente que estamos allanando el terreno a una nueva manera de trabajar y de funcionar dentro de la crisis. La mayoría de los miembros son autónomos o pequeños empresarios, pero las grandes compañías han empezado a enviar trabajadores al HUB. Se están dando cuenta de que la colaboración, la innovación y la dimensión social los elementos básicos en estos tiempos que corren. Aquí es donde lo encuentran".

En el luminoso HUB de Westminster, el más grande y el más joven de Londres (abierto en el 2010), se celebró esta semana la reunión mundial de los HUBS. Geoff Mulgan, al frente de la Young Foundation, aseguró que estamos en "en el medio de una auténtica revolución que está democratizando la capacidad de innovación y está sacudiendo los cimientos de la economía".

"Pero las viejas instituciones están cerrando filas y no van a traspasar fácilmente sus poderes", advirtió Mulgan. "Y vosotros, los 'revolucionarios', vais a tener que hacer un esfuerzo para no morir aplastados por la propia revolución. Lo ideal es mantener un equilibrio, entre ese optimismo que a veces nos desborda, y ese realismo necesario para saber cómo y cuándo pueden realmente cambiar las cosas".
Hinnerk Hansen habló por boca de Hub Company, la organización que sirve de paraguas a esta red global que extiende sus horizontes con decenas de proyectos en marcha (entre ellos, Barcelona y San Sebastián) y cientos de solicitudes en los cinco continentes.

Con su doble experiencia en el Instituto de Empresa y como cofundador del HUB de Madrid, Max Oliva habló sobre la necesidad de adaptar los "modelos emergentes de educación" a la nueva realidad económica y social. Oliva está convencido de que en momentos críticos como éste, la "gente ordinaria puede hacer cosas realmente extraordinarias" gracias a la labor de estos auténticos laboratorios de lo posible.

En Madrid, la chispa brotó en el 2010 en este taller reparaciones reconvertido por los arquitectos José María Churtichaga y Cayetana de la Quadra-Salcedo en un espacio único para co-crear. En un día cualquiera, convergen allí Vincent Rosso y su equipo de Bla Bla Car (coche compartido), Nicola Cerantola y su consultoría de ecoinnovación (Ecologing) o el psicólogo Eduardo Jáuregui y Humor Positivo, empeñado en aplicar el sentido del humor en el mundo de la empresa y la educación.

Andrea Sánchez en el 'hub' de Madrid. | C.F.
                Andrea Sánchez en el 'hub' de Madrid. | C.F.

El HUB es una cornucopia de historias y proyectos de todo tipo, comenta Eduardo Jáuregui, que vivió desde dentro la transformación del garaje de la calle Gobernador. "Cada vez que vas conoces a alguien que tiene entre manos algo nuevo, o haces una conexión increíble para un trabajo, o abres unas puertas insospechada. Realmente sales de tu mundo y conectas con gente de todo el mundo, porque también tiene ese aliciente de atraer a gente sin fronteras".

También coincidiremos con un puñado de estudiantes del Teamlabs/, la universidad itinerante y práctica, fiel al lema "Aprender emprendiendo". A quien no veremos será a Pedro Tomás Delgado, un investigador y microempresario extremeño, fundador de Aquaphytex, que ha podido llevar a la práctica su sistema de depuración y potabilización de aguas con plantas gracias precisamente a la "conectividad" entre los HUBS (el impulso final llegó desde San Francisco).

Por cuotas que van desde los 20 euros (por cinco horas o por un día de trabajo sin ser miembro) hasta los 235 euros al mes por la utilización "sin límite" de los servicios, cualquiera puede convertirse en un "hubber" y probar. Hay varias opciones intermedias por horas, y precios reducidos para grupos de trabajo y parejas, así como la posibilidad de participar en eventos y en talleres, o pasar por la consultoría financiera, o acceder a la comunidad de emprendedores del HUB net y tener un "pasaporte" para trabajar si pilla de paso en Bogotá, Sao Paulo, San Petersburgo, Toronto, Singapur o Seúl.

"Somos algo más de un espacio de 'coworking', nuestra labor consiste precisamente conectar y en facilitar las herramientas para convertir las ideas en proyectos reales", asegura Andrea Sánchez, nuestra 'host' ocasional en el HUB de Madrid. "Aquí viene gente con empresas ya consolidadas y con las ideas muy claras. Pero también hay gente de mi generación, entre los 20 y los 30, que te dice claramente: 'No tengo trabajo, voy a emprender'".

"En España hemos tenido por desgracia poca tradición de emprendimiento", reconoce Andrea. "Pero la gente está reaccionando y ha empezado a darse cuenta que hay que reinventar el modelo económico y social. En tiempos como estos procuramos también alentar el espíritu positivo y la creatividad. Hacemos todo lo posible para que la crisis se quede fuera".

Carlos Fresneda (corresponsal) | Londres
Publicado en Ideas antes la Crisis de El Mundo.es

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