20 de mayo de 2009

PAUL EHRLICH: "HEMOS SIDO UNOS PESIMOS GESTORES DEL PLANETA"

“Llamadme Pablo”... Paul Ehrlich es uno de esos profesores colegas con los que uno quedaría a tomarse una cerveza (o mejor un vino) a la salida de las clases en Stanford. Gran conversador, con un sentido de la ironía que se agradece en los tiempos que corren, accede gustoso a posar junto a la reproducción de las “Puertas del Infierno” de Rodin. Y así conjuramos de paso los predicamentos apocalípticos.
Paul Ehrlich, en las puertas del infierno
Ehrlich se ganó tantos adeptos como detractores con “El boom de la población”, auténtico hito cultural de finales de los sesenta, en el que vaticinaba carestías y hambrunas. El mundo siguió girando, pero el reputado biólogo –experto en mariposas, devoto de la mosca del vinagre- extendió su radio de acción en una treintena de libros hasta llegar a “El animal dominante” (escrito junto a su mujer, la también bióloga Anne Ehrlich).

Miembro de la Academia Nacional de las Ciencias, afiliado al Instituto Beijer de Economía Ecológica, Ehrlich sostiene que ha llegado el momento de revisar a fondo nuestro comportamiento como especie y aboga por la necesidad de un “contrato ecológico” entre el homo sapiens y la naturaleza.

PREGUNTA: ¿El hombre es dominante por naturaleza? ¿Llevamos la avaricia en nuestros genes?

REPUESTA: Digamos que la avaricia y el afán de dominio son parte de la naturaleza humana.

Ahora bien ¿tiene que ser así para siempre? Es una pregunta abierta...Tan importante como la

evolución genética es nuestra evolución cultural. Genéticamente, no hemos evolucionado apenas desde la época de Aristóteles. No tenemos la suerte de la mosca del vinagre, que en cuestión de semanas es capaz de “evolucionar” y desarrollar la resistencia al DDT... (risas) Diez generaciones del “homo sapiens” tardan 200 años en consumarse. El cambio cultural es mucho más rápido e imprevisible.


P: En el epílogo de su libro, usted sostiene que las mismas cualidades que nos han hecho ser el animal “dominante” pueden ser usadas para crear un futuro sostenible ¿Al cabo de 200.000 años del “homo sapiens”, cabe esperar un cambio de conducta?

R: La esperanza es lo último que se pierde, pero tengo serias dudas... La verdad es ésta: hemos sido unos pésimos gestores del planeta hasta la fecha. Hemos alterado los ecosistemas y la atmósfera hasta el punto de poner en peligro las condiciones que hacen habitable la Tierra. Llegamos a crear una versión reducida del planeta en el desierto de Arizona, Biosfera 2, y ya vimos lo que pasó: el experimento acabó en un completo fiasco. Entre tanto, hemos sobrepoblado la Tierra y hemos sobrexplotado los recursos naturales. Ahora estamos alterando el clima, y aunque tenemos las pruebas científicas y se supone que somos inteligentes, no hemos hecho prácticamente nada para cambiar nuestro comportamiento.


P: A finales de año, en Copenhague, parece que pueden cambiar las tornas...

R: En ninguna parte del mundo se ha dado un paso significativo para combatir el cambio climático. Y no me refiero sólo a Estados Unidos y China ¿Qué ha hecho por ejemplo España? Se han dado pequeños pasos, pero parece que siempre estemos esperando a que el vecino dé el gran paso hacia delante. Lo que hace falta es un “contrato ecológico” entre la especie humana y la naturaleza.

Carlos Fresneda con Paul

P: ¿Cree usted pues en la capacidad del hombre para “salvar” el planeta?

R: Yo no creo en la necesidad de “salvar” el planeta. Llegado el caso, el planeta se va a valer perfectamente por sí mismo y sin necesidad del animal “dominante”. Incluso si hubiera una hecatombe nuclear, las bacterias serían capaces de generar nueva vida y evolucionar, quién sabe, hasta que llegara otro George W. Bush (risas).


P: Sus detractores le acusan de catastrofista y “maltusiano”, y recuerdan que sus predicciones agoreras sobre el hambre mundial en “El boom de la población” nunca se cumplieron...

R: Estamos viviendo de prestado, se lo aseguro. Estamos robándole el capital natural e hipotecando la vida a las generaciones venideras.


P: Y ahora que hemos rebasado los 6.700 millones de habitantes ¿cuál es el límite que usted considera razonable?

R: No sabemos si la Tierra va a poder soportar más de 8.000 millones en el siglo XXI, aunque dudo seriamente que por encima de una “capacidad de carga” de 7.000 millones se pueda garantizar a todos el derecho a una vida digna. Ese es el problema de fondo: el problema de la sobrepoblación está unido al de la pobreza y al deterioro del medio ambiente. Aunque el mayor impacto es el que causamos los países ricos: si el mundo entero viviera como los americanos o los españoles, necesitaríamos varios planetas para satisfacer nuestras necesidades.


P: ¿Sigue siendo partidario de métodos drásticos como la esterilización para controlar el crecimiento de la población?

R: La solución está en dar educación y poder a las mujeres, que siguen siendo ciudadanas de segunda clase en la mayor parte del mundo. Las tasas de crecimiento disminuyen por sí solas cuando las mujeres tienen igualdad de derechos... La tasa de crecimiento que tenía España, del 1,5% anual, era más o menos la deseable. La población no puede seguir creciendo indefinidamente, de la misma manera que no puede crecer sin límite la economía, por más que se empecinen los políticos.


P: ¿Cómo solucionamos el problema del envejecimiento?

R: Acabando con la jubilación a los 65. Todos podemos ser productivos unos cuatos años más y a nadie le va a pesar. Hay estadísticas que demuestran que la gente que trabaja vive más. Yo mismo estoy a punto de cumplir los 77 y aún tengo cuerda para rato.


P: ¿Y cuál es la alternativa al crecimiento económico?

R: Hay que encontrar una nueva fórmula que ponga en el otro lado de la balanza a la ecología. Desde hace años soy miembro del Instituto Beijer de Economía Ecológica de Estocolmo, donde convergen economistas de primera como Kenneth Arrow o Partha Dasgupta, que llevan años explorando alternativas. La mayoría de los economistas han sido adoctrinados en la idea del crecimiento económico a toda costa. No saben nada de ciencia y viven de espaldas a la naturaleza. Tengo las esperanzas puestas en una nueva generación de economistas sensibilizados con el medio ambiente, la pobreza y la población, tres factores casi siempre ignorados en aras del crecimiento económico.


P: Hablemos de la crisis...

R: A la crisis nos ha llevado precisamente este modelo de Robin Hood a la inversa, que consiste en robar a los pobres para darle el botín a los ricos. En otras palabras: capitalismo para los pobres, socialismo para los ricos (risas)... La crisis debería hacernos examinar a fondo el sistema. Deberíamos ser capaces de responder a la pregunta ¿Quién controla el crecimiento económico? Y deberíamos replantearnos por completo los modelos de producción y consumo, que son totalmente ineficientes.


P: ¿Qué le parecen las recetas económicas de Obama?

R: Tengo que confesar que la persona que más me asusta de su Administración es Larry Summers. Es un tipo muy listo, pero muy arrogante y muy ignorante en temas de medio ambiente. Temo que vuelva a poner en marcha la misma maquinaria económica que nos ha llevado hasta aquí. En Estados Unidos, con el 4,5% de la población mundial, consumimos el 22% de los recursos. La ambición de Summers será seguramente llegar al 30%.


P: ¿Cree que el presidente apostará realmente por la ciencia?

R: Ahí sí que Obama ha dado un giro radical con respecto a la Administración Bush, sin duda la peor en toda la historia de Estados Unidos y la más hostil hacia la ciencia... Al asesor científico de Obama, John Holdren, le conozco desde hace tiempo y puedo decir que es el probablemente el físico que más sabe sobre cambio climático en el mundo. Otro gran fichaje ha sido Jane Lubchenco, que estuvo al frente de la Academia Nacional de las Ciencias. Steven Chu, que lleva las riendas de la energía, tuvo algunas ideas muy ingenuas sobre los biocombustibles, pero es inteligente y posiblemente tendrá muy en cuenta lo que diga Holdren.


P: ¿Veremos finalmente a Estados Unidos liderando en la cuestión del cambio climático?

R: Obama lo va a intentar, ¿pero hasta dónde le van a dejar llegar? Eso es lo que no sé... Al menos parece que por fin existe la voluntad política de avanzar, pero el cambio cultural que necesitamos tiene que cuajar muy rápido. La llegada de Obama al poder es un paso adelante hacia el cambio rápido, aunque no olvidemos que el 45% de los americanos votaron por una imbécil genuina como Sarah Palin, y la resistencia al cambio sigue ahí: no hay más que ver la cantidad de gente que escucha a un cretino como Rush Limbaugh... (risas) Gran parte de mi investigación se dirige ahora hacia ese terreno ¿Cómo acelerar la evolución cultural? Un cambio de paradigma puede servir para provocar un giro radical en nuestra conducta.


P: Usted propuso junto con decenas de científicos la elaboracion de un mecanismo para “evaluar la conducta humana” de cara al milenio ¿En qué quedo ese proyecto?

R: Fue un intento de poner el énfasis en la conducta destructiva de nuestra especie, precisamente para evolucionar hacia otro tipo de comportamiento, más respetuoso con el planeta. El punto de partida fue un manifiesto –“Alerta a la Humanidad”- firmado en 1992 por 1.500 científicos que advertían sobre la colisión inevitable entre el mundo natural y lo que entendempos por civilización. Está claro que necesitamos un cambio global como especie si queremos evitar el desastre económico y ecológico.


P: En “El animal dominante” hace usted un repaso detallado y crítico a nuestra evolución como especie ¿Cuál fue el mayor salto cualitativo de la humanidad?

R: Sin duda, la revolución agrícola, hace unos 10.000 años. Por alguna razón, posiblemente por la presión demográfica, varias culturas decidieron simultáneamente que el hombre no podía seguir viviendo de la caza y de lo que le propiciaba el bosque, y tenía que cultivar sus alimentos. La agricultura es lo que nos hizo literalmente “bajar de los árboles”. Con la agricultura llega la división del trabajo, la especialización, las jerarquías, el comercio. Con la agricultura empieza la alteración de la superficie de la Tierra para satisfacer nuestras necesidades, y así hasta nuestros días: nuestro modo de alimentarnos es lo que sigue causando el mayor impacto ecológico.


P: ¿Y el impacto de la revolución industrial?

R: La revolción industrial no habría sido posible sin la revolución agrícola. Pero hay que reconocer que el progreso científico y técnico ha acelerado el motor de la evolución cultural en los últimos cien años como nunca antes. El progreso ha ido muchas veces más allá que nuestra habilidad para calibrar sus efectos.


P: ¿Hacia dónde avanza el “homo sapiens”?

R: Somos el producto de una doble evolución, genética y cultural. Sabemos de dónde venimos, pero no está claro hacia dónde vamos. Tenemos que imponernos metas e intentar alcanzarlas. Tenemos el potencial, pero no lo estamos usando.


P: ¿Qué lección de la biología aplicaría usted al futuro de la especie humana?

R: Permítame que vuelva a insistir en la mosca del vinagre... Si una mosca del vinagre decubre una fruta podrida, pongamos un plátano, pronto verás una población de moscas comiendo de la misma banana. Hasta que una mosca se dispersa, encuentra otra fruta y las demás la siguen... El problema es que la especie humana dispone de una sola banana, por eso conviene cuidarla lo mejor posible.

Carlos Fresneda
Enviado especial / Palo Alto

Publicado el 17 de mayo en El Mundo

1 comentario:

Anónimo dijo...

En un mundo sano y normal un señor que ha errado al 100% todas sus predicciones "científicas", quedaría absolutamente desprestiado por algunos milenios, maxime cuando sus predicciones exigían además un cambio radical del mundo que conocíamos. Ciertas personas son inasequibles a la realidad, como el Sr. Fresneda.
Ante la pregunta, vital, central, la que a una mente libre realmente le importaría:

"P: Sus detractores le acusan de catastrofista y “maltusiano”, y recuerdan que sus predicciones agoreras sobre el hambre mundial en “El boom de la población” nunca se cumplieron...

R: Estamos viviendo de prestado, se lo aseguro. Estamos robándole el capital natural e hipotecando la vida a las generaciones venideras."

¡Qué descaro!. ¿Sr. Fresneda le parece buena la respuesta, le convence suficientemente, es digna de esa inteligencia que tanto parece admirar?. ¿Acaso el Sr. Fresneda no comparte, por honradez profesional, o moral, o intelectual, o de cualquier otro tipo, esa acusación?, ¿acaso "sus detractores" no tienen razón?. ¿Qué ciencia es esa que practican, no entra Paul Ehrlich más bien en la categoría de los predicadores?. ¿Cómo un incompetente perfectamente contrastado como Paul Ehrlich, se atreve a llamar imbécil genuina a Sarah Palin o cretino a Rush Limbaugh (entre risistas), ni a nadie?. ¿En vez de babear ante Mr. Ehrlich, no debería el Sr. Fresneda haberle preguntado sobre el ridículo que hizo ante Julian Simon, quedando, él sí, como un cretino desaforado y un perfecto imbécil a escala planetaria ?.