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La senda de la simplicidad radical















Ser "radical" es ser fiel a tus raíces. Así lo ha entendido siempre el norteamericano Jim Merkel, autor de uno de esos de libros de larguísimo recorrido, "Simplicidad radical", que cobra una nueva dimensión en estos tiempos difíciles.
Ser "radical" es también llevar las cosas hasta cierto extremo, y eso fue lo que hizo el propio Jim, que trabajó como ingeniero militar para la industria armamentística de Estados Unidos, antes de dar un giro copernicano al "ecopacifismo" de pala y rastrillo a través del Proyecto para la Vida Global.
 Durante casi dos décadas, y en época de las vacas gordas, Jim se las ingenió para plantar cara al consumismo y vivir con apenas 5.000 dólares al año (la media de los 7.000 millones de habitantes del planeta). Su experiencia fraguó en ese libro que ha dado la vuelta al mundo y que sigue siendo el compañero insustituible para todos aquellos que quieran recorrer la senda de la simplicidad y reducir a conciecia su huella ecológica.
Jim Merkel pasó largos inviernos en los bosques de Vermont, viviendo en una casa de madera de 60 metros cuadrados que él mismo construyó, cultivando más de la mitad de sus propios alimentos (nos sirvió un té de su propias hierbas, aderezado con miel de sus colmenas) y moviéndose sobre todo en bicicleta (y ocasionalmente en el viejo Honda Civic del 92 para distancias largas).
Pero su vida experimentó un nuevo giro "radical" al filo de los 50. Conoció a Susan Cutting, su media naranja. Tuvieron un hijo al que llamaron Walden, en homenaje al profeta de la simplicidad, Henry David Thoreau. Pasaron un tiempo en el centro de permacultura New Forest Institute, hasta que se instalaron finalmente en Belfast (Maine).
Allí se encuentra ahora Jim Merkel en inmejorable compañía, viviendo temporalmente en una yurta mientras da los últimos retoques a la casa familiar de 93 metros cuadrados en la que confían instalarse a partir de septiembre...
   "La radicalidad sigue ahí, aunque un poco templada por la edad. Mi amor por la madre Tierra no ha menguado un ápice. Ahora bien, a los 55 años, con una pareja y con un niño, es comprensible que tu perspectiva cambie. Digamos que no soy tan estricto como antes y tengo que llegar a ciertos compromisos para que mis decisiones no afecten a mi vida en familia".
    
"Tengo la suerte de contar con una compañera que comparte mis ideales", reconoce Jim. "De hecho, ella está muy involucrada en el grupo de Trannsición de Belfast. Pero los dos somos libres de tomar nuestras propias decisiones y procuramos no llevar el asunto al terreno personal".
De común acuerdo decidieron echar raíces en este pueblo de algo más de 7.000 almas en la deslumbrante embocadura del río Penobscot, donde la lengua del Atlántico se funde mágicamente con la fronda de los bosques...
"Sin las complicaciones de una ecoaldea o de una comunidad intencional, nos sentimos parte de una comunidad más extensa y vibrante. Susan se deja llevar más por las sensaciones, y ella está convencida de que éste es nuestro lugar. A mi me mueve más el "concepto", y aquí puedo trabajar mano a mano con gente comprometida, y seguir con mis clases de Sostenibilidad en el Unity College. Desde que trabajé para reverdecer desde dentro el campus de Dartmouth he querido estar muy en contacto con la gente joven en las universidades".

     








En el proyecto común de la casa "autoconstruida" ha cobrado forma y vida el espíritu de la simplicidad radical. Diseñada por una amiga arquitecta, Karolina Kaiwaka, está construida con pino y roble de los bosques cercanos y con materiales reciclados como el papel de periódico que contribuye al aislamiento.
Los criterios son muy cercanos a la "passivhaus", con ventanas de triple vidrio, cimientos con aislamiento térmico y el máximo aprovechamiento de la luz solar para el calentamiento.  Las placas térmicas proporcionan el agua caliente y las fotovoltaicas serán capaces de abastecer las mínimas necesidades energéticas. La casa funciona con un sistema de saneamiento seco y compostable. El agua la obtienen de su propio pozo...

"La idea es tener una serie de sistemas simples que funcionen incluso después de un huracán, junto otros no tan simples que nos hagan la vida más fáci. Después de dos años bombeando el agua mano, poner en marcha el bombeo eléctrico activado por el sol, para regar o poder bañarnos, ha sido un gran avance. Aún tenemos que hacer las visitas al pozo para el agua potable".
A sus tres años y medio, Walden ha asistido al crecimiento de la casa y ha contribuido con sus pequeñas manos al laborioso ensamblaje... "El niño está interesadísimo en cada aspecto nuevo de la construcción de la casa. Y al mismo tiempo ha visto crecer el jardín de permacultura en el que él mismo se sirve el desayuno. Para mí ha sido una grandísima experiencia tenerle cerca todo este tiempo. Gracias a él me mantengo joven".
Jim Merkel recuerda su propia juventud como si fuera casi otra vida. Nacido en Nueva York en 1958, se licenció como ingeniero eléctrico y acabó trabajando para el contratista militar TRW, vendiendo productos de alta tecnología a Irán e Irak cuando estaban en guerra. Su epifanía ocurrió en 1989, cuando apuraba una cerveza belga en un hotel de Estocolmo, mientras tramaba la venta al ejército sueco de su último ingenio: un ordenador que cabía en la palma de una mano y que era capaz de sobrevivir incluso a la onda expansiva de una bomba atómica...
"Recuerdo que los ojos se me quedaron clavados en la televisión."¡Desastre ecológico en Alaska!" El casco partido del Exxon Valdez no dejaba de escupir petróleo y ahí estaban los cormoranes estrangulados, y las focas asomando la cabeza ente la materia viscosa. Me sentí de algún modo cómplice de aquella tragedia".
"Yo era un joven ingenuo y acomodado que con una mano votaba a Ronald Reagan y con la otra sostenía el manillar de la bicicleta", recuerda Jim. "Mis visitas a Europa y a otros lugares de mundo me sirvieron para ver los efectos de las política imperialista e mi país, que aún resultan tan patentes... En vez de alimentar a nuestra propia gente, construimos drones para acabar con la vidas en otros países".
Tras su "conversión" de hace 24 años, Jim Merkel fue vicepresidente del Sierra Club de Santa Lucía en California, y poco después creó el Grupo de Trabajo para el Transporte Alternativo en San Luis Obispo. Pero fue su paso por Kerala (India) y los Himalayas lo que le hizo abrir los ojos. Allí  aprendió el valor real de la simplicidad y la solidaridad.
A su regreso creó el Proyecto para la Vida Global, con la misión imposible de enseñar a los norteamericanos a compartir equitativamente el planeta... "Los primeros 1.000 millones de habitantes toman 250 veces más que los últimos mil millones. En EEUU y en Europa tenemos la suerte de ser los primeros de la fila ¿Pero cómo hacer para que los últimos no se queden fuera del banquete?".
Su ejemplo de vida frugal, plasmado en "Simplicidad radical", ha cobrado precisamente un nuevo sentido ahora, en plena resaca del gran festín global... "Con crisis o sin ella, no podíamos esperar mucho más a hacer este ajuste. Se puede vivir mejor con menos, y se puede descubrir el valor de compartir, desde el coche hasta la casa, pasando por la comida o por los aperos para cultivar un huerto. Eso sí, hay que convertir ese descubrimiento de la simplicidad en una búsqueda apasionante, en una constante celebración. Al fin y al cabo lo hacemos por amor al planeta"
Carlos Fresneda                                                                                                                      Publicado en el blog EcoHéroes de El Mundo.es






EN LA ASAMBLEA DE CONSTITUCION DE LA COOPERATIVA SOM ENERGIA

No hay nada como viajar en tren con la bici plegada en un hueco, y hacerlo en una de esas mañanas donde la niebla va saliendo y el sol llegando, a la velocidad tranquila del tren regional es grato y es regalo cuando de BCN se va a Girona, ciudad de medidas apropiadas. 

Todos somos energía y en este mundo patas arriba, en estos momentos extraordinarios donde la especie humana se preparara por primera vez a nivel global para ordenar desmanes, cuidar la transparencia de las democracias de los enemigos y criminales que en parte las manejan y enfrentarse a retos tan grandes que cuesta otearlos en dimensión, en estos momentos hay que crear las fuerzas desde abajo para cambiar todo por completo. A la mierda el viejo mundo político, la criminal economía llena de ladrones y canallas, propulsores gran parte de estos de un modelo energético fósil/nuclear y guerrero.
Nace SOM ENERGIA, que no es más que una pequeña pero poderosa al igual que hermosa historia colaborativa de ciudadanos y ciudadanas entorno a la producción y consumo de energía renovable, nada que ver con publicidad en camisetas pagada por la mafia fósil, nada que ver con los lobbys bloqueadores del sentido común climático, todo que ver con el servicio al bien común global, todo que ver con el amor a la Tierra que nos acoge..,

votación del primer consejo rector de la cooperaiva, unanimidad para el equipo que ha puesto en marcha este sueño colectivo


procediendo a la firmas de constitución de los socios asistentes a la asamblea
350 + 1 socio en proceso, ayer a la hora de la asamblea, hoy domingo hay otros nuevas 50 solicitudes. Ayer ver que eramos ya 350 me llevo emocionalmente a esa cifra, la más importante de nuestra existencia en este hermoso planeta


la familia social de Som Energia, ¡ ...oye, que faltas tú ! pásalo y proceso para asociarse una vez bien informado en som energía   

Leo por la mañana los puntos de acuerdo en Cancún, parecía imposible llegar a ellos, es poco, pero es algo, Som Energía y su asamblea, al día siguiente es un ejemplo del compromiso ciudadano contra el cambio climático, es un brindis por los avances de Cancún.

Manolo Vilchez, socio nº 16 de la Cooperativa Som Energía

HORNOS Y COCINAS SOLARES PARA HAITI

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¿Cómo cocinar para dar de comer a cientos de miles de personas hambrientas, es un país devastado y deforestado, donde el carbón de leña se vende a precio de oro y el día a día se convierte en una lucha por la supervivencia?

Paul Munsen lleva once años haciéndose esa pregunta y contribuyendo a su manera a paliar los problemas endémicos de Haití, multiplicados por dos millones después del terremoto. Desde Elbum (Illinois), al frente de Sun Ovens International, Munsen ha logrado crear en el país más pobre del hemisferio occidental la incipiente y revolucionaria cultura de los hornos solares.Ahora, con la ayuda de Friends of Haiti Organization y Feed My Starving Children, Munsen enviará el 28 de enero un contenedor con 270.000 comidas, un millar de hornos familiares y cinco macrohornos solares de aldea (Villager Sun Oven), capaces de alimentar a más de mil bocas en un sólo día.

Haití necesita urgentemente cocinas solares en este momento crítico, cuando están trasladando a la gente a campamentos y el carbón de leña escasea o lo controlan directamente las mafias”, advierten Munsen. “El país está en una situación límite, pero afortunadamente tenemos un recurso que no falta: los rayos solares”.

Munsen trabaja desde hace tiempo con una fábrica de ensamblaje en Cap Haitien, que afortunadamente no ha sido afectada por el terremoto y que va a acelerar la producción de hornos solares para las zonas afectadas. A diferencia de las cocinas parabólicas, el modelo de Sun Oven es una especie de caja, perfectamente aislada, que alcanza altas temperaturas gracias a los reflectores de aluminio que captan la radiación solar. El “invento” sirve no sólo para cocinar sino también para purificar el agua, otra urgencia perentoria en Haití.

Con un horno para ocho personas, una familia haitiana podría reducir casi totalmente su dependencia del carbón”, asegura Munsen. “Eso supondría no sólo un grandísimo alivio económico, sino una gran contribución ambiental... Se ahorrarían hasta cuatro toneladas métricas de carbón en un año y se dejarían de emitir 5,2 toneladas de CO2. Sería un notable avance en un país que ha destruido casi toda superficie arbolada y que está más expuesto que ningún otro a los desastres naturales”.

Munsen visitará posiblemente Haití la próxima semana, cuando llegue el primer cargamento, para enseñar a la población a usar la impagable herramienta solar. Desde este rincón verde, que pretende explorar las conexiones entre lo social y lo ecológico, hacemos un llamamiento para quienes contribuir al futuro de Haití, sumándose a iniciativas como ésta.

Un horno pequeño cuesta 299 dólares y podría resolver la vida de una familia de ocho miembros. Un macrohorno asciende a los 10.500 dólares y cubriría las raciones diarias de hasta 1.200 personas.

Desde España, la compañía AlSol está también gestionando la financiación y el envío de sus populares cocinas parabólicas a Haití en la fase inmediatamente posterior a la actual situación de emergencia.

Quienes duden sobre cuál es el momento para ayudar, aquí encontrarán ocasionalmente ideas para proporcionar a los haitianos las herramientas necesarias para empezar de cero con un rayo de esperanza. Ahora que los medios de comunicación bajan la guardia, tenemos que doblegar los esfuerzos por mantener viva la llama y hacer caso omiso al titular que hace poco anunciaba: “A Haití le quedan dos telediarios”...

(P.D.: Quien suscribe es socio de la microempresa española que aquí se cita. El conflicto de intereses, en esta ocasión, creo que está de sobra justificado)

Carlos Fresneda, corresponsal Nueva York
Publicado en blog On the Green Road / En la Ruta Verde de El Mundo.es / América
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COCINANDO CON CALOR RETENIDO, MENUDO LUJO

Por fin llegó, a las dos semanas de comprarlo en la gran librería reina del 'web', un libro deseado desde hacía mucho tiempo: 'The Foreless Cook Book', un manual para la construcción y uso de aplicaciones para cocinar con calor retenido. ¿Y por qué deseado? Porque estoy convencido de que cocinar en un recipiente aislado aprovechando el calor retenido en la masa del recipiente y con las viandas en su interior haciendo 'chup chup' tiene y tendrá mucho de modernidad ecológica en el mundo que se nos viene encima.

Una síntesis práctica es ésta: pónganse las lentejas en la olla con el agua para la cocción y los ingredientes que toquen en el recetario. Elévese a ebullición el volumen de viandas y a los dos minutos de fuego lento sáquense de la fuente de calor que sea: cocina eléctrica, de gas o incluso y siempre que se pueda, solar. Introdúzcase la olla en un recipiente lo más aislante posible y espérese un rato bueno hasta que las lentejas se puedan comer. Por el camino, se habrá reducido más del 50% de energía, o la que sea, y de tiempo de atención, y esto sí que no es poco.

Aquí en Europa, en Noruega y otras naciones, hace ya mucho, cuando el carbón o queroseno no estaban tan al alcance del fogón, se ideó y aplicó la llamada caja de heno, que no es otra cosa que llenar de abundante paja de cereal todo la envolvente del recipiente con comida para que, bien aislada y contenido en una caja con tapa también aislante, se prepare poco a poco. Estamos hablando de los antepasados del actual termo, pero ojo, valórese todo lo que de inteligente tiene en cuestiones de ahorro de energía y tiempo el moderno arte del cocinar suave.

Volviendo al libro, resulta que está escrito hace un siglo y es creación de una tal Margaret J, Mitchell, de profesión dietista y directora de ciencia doméstica en la escuela pública. Y atención, ofrece 250 recetas y hasta varios menús gastando la mínima energía. El método era y es «económico», reducía el calor y el olor en aquellas cocinas y se valoraba como más gustosa la comida hecha poco a poco. Yo le pongo valores de actualidad, cocinar con calor retenido, unido a muchos más hábitos ecointeligentes, puede hacernos más felices.

En el libro 'Ingenios solares', de José Manuel Jiménez, editado por Pamiela, está el paso a paso de cómo hacerse uno mismo una caja aislante sobresaliente y doctorarse en el tema. Pero si te pica el gusanillo del cocinar suave y no tienes tiempo de ecobricolear, tienes una floritura a tu alcance, made in Suiza, acero inox y calidad suprema, diseño moderno, tachán: el HOTPAN de Kuhn Rikon, lo mejor de mercado en caceroleo inteligente (976 2... '/ kuhnrikon.es'). Desde mi trabajo, aprovechando la 1ª Semana de la Sostenibilidad en Rivas Vaciamadrid los próximos 27 y 28 de este mes, presentamos una caja aislante, que también sirve de nevera portátil. Te puedes sentar en ella y creemos que incluso ayudará un poco a cocinar con felicidad ambiental.

Manolo Vílchez Publicado en Natura 37 de El Mundo, junio 2009