29 de enero de 2013

Se hace planeta al andar


                 Foto: Isaac Hernández

¿Y usted a qué se dedica? "Yo camino por el planeta... Empecé a caminar como un modo de protesta, tras un vertido de petróleo. Y al final fue una manera de conocerme a mí mismo y descubrir las maravillas que nos rodean. Empecé a observar, a pintar, a escuchar... Caminé sin parar durante 22 años, también hice un voto de silencio durante 17. Ahora me dedico a contar historias...".
     
Con voz pausada, y punteada por su inseparable banjo, John Francis podría pasarse días enteros relatando sus aventuras como el Planetwalker por el continente americano. Pero lo que más sorprende en él es ese afán por quedarse fuera de la cuneta, invitándonos a abrir los ojos por nosotros mismos y a contagiarnos en todo caso la sabiduría acumulada en sus gastadas suelas...
      
"La lección que aprendí en mis largas caminatas es ésta: nosotros somos parte del medio ambiente. El modo en que nos tratamos los humanos se manifiesta en los problemas ambientales. Y el daño que le hacemos a la Tierra es el daño que nos hacemos a nosotros. Así de simple".
     
La historia de John Francis arranca el 17 de enero de 1971. Dos petroleros chocaron ese día en la bahía de San Francisco, y el joven idealista de 25 años no podía creerse lo que veían sus ojos cuando cruzaba en coche el Golden Gate. Decidió unirse a los cientos de voluntarios que combatían la marea negra, pero algo le decía que no era suficiente. Meses después decidió no volver a usar un vehículo motorizado y moverse exclusivamente a pie.
    
Su decisión personal causó estragos entre sus amigos. "¿Crees que andando vas a a cambiar el mundo?", le preguntaban en la comuna donde vivía. "¿De veras piensas que una sola persona puede marcar la diferencia?"... Harto de contribuir a discusiones inútiles, John Francis dio un paso más allá y decidió hacer un 'voto de silencio'.
    
Al principio pensó que su doble decisión -caminar y callar- no duraría más de un año. Pero conforme fueron pasando los meses, más implacable se hizo su determinación.
En 1983 hizo las maletas y decidió embarcarse en una travesía de costa a costa. Finalmente accedió a subirse a un barco y partió rumbo a Cuba y a Antigua (de donde vienen sus ancestros) para acabar en Venezuela y atravesar a pie Sudamérica hasta los vientos huracanados Tierra de Fuego.
    
Fueron en total 22 años de 'caminata' con la mochila a cuestas. No le faltó la compañía anónima de los niños que salían a su encuentro, ni la de los indígenas que le dieron bebida y alimento ("a ellos no hubo que explicarles nada"), ni la de la gente que le miraba extrañada y le señalaba con el dedo: "Ahí va el hombre que 'camina', como si lo normal fuera moverse en coche".
    
A sus 66 años, con el título de embajador de Buena Voluntad de la ONU en sus alforjas, John Francis sigue andando hasta 32 kilómetros diarios y mira hacia atrás con nostálgica satisfacción.
Su libro de bitácora, 'Planetwalker', ha despertado el interés de Hollywood y Will Smith podría meterse en sus zapatos. National Geographic hizo un documental sobre él y ahora está volcado en la acción educativa educativa -'Planet Walk'- para enseñar los pequeños a extraer las lecciones impagables del 'camino'...
   
"Caminar es la mejor manera de calibrar dónde estás, de dónde vienes y hacia dónde avanzas", asegura Francis con voz parsimoniosa y afable, arropada por profundos silencios o por el contrapunto alegre del banjo.
"Una sola persona puede marcar la diferencia, y mostrar a los demás el sendero menos trillado. Pero cada cual debe seguir su propio camino: el mío fue ése, echar a andar como respuesta a un vertido de petróleo. Sobre la marcha aprendí cosas maravillosas".
Unos 56.000 kilómetros calcula que ha caminado hasta la fecha, suficientes para dar la vuelta a la Tierra "y un poco más" (en el caso de que pudiera caminar sobre los mares). Pero su meta no era batir ningún récord; en todo caso "peregrinar" por la causa planetaria.
"El silencio me enseñó a escuchar, y cuando volví a hablar decidí hacerlo en el nombre del planeta", recuerda. "Al fin y al cabo, el Día de la Tierra nació como respuesta al vertido frente a las costas de Santa Bárbara. Mi acción surgió meses después de que ocurriera lo mismo en San Francisco, y espero de veras que el mundo reaccione ante desastres humanos como el del Golfo de México".
    
Cuando John Francis empezó su larga marcha, la ecología consistía sobre todo en "preservar los hábitats y velar por las especies amenazadas". Entre caminatas, y en silencio, fue capaz de licenciarse en Estudios Ambientales y Gestión de la Tierra por la Universidad de Madison...

"Pero las principales lecciones me las dio la naturaleza y también la gente. He aprendido que la sostenibilidad no es más que la relación de los unos con los otros. Mientras exista la opresión, la explotación y las guerras no podemos avanzar. Tenemos que hacer las paces con nosotros mismos para hacer las paces con el planeta".

Carlos Fresneda
Publicado en el blog EcoHéroes de El Mundo.es

1 comentario:

tupenda dijo...

He puesto un enlace en mi web de este sitio, siempre que no tengas inconveniente… gracias por estar ahí!