- Reconoce que tiene disputas con Camila por el ahorro energético
- El Príncipe Carlos solía pensar en las turbinas de viento como una afrenta contra la campiña inglesa o "una mancha horrenda en el paisaje". Una visita a la ciudad alemana de Trendelberg, que se abastece al 100% con energías renovables, le ha hecho cambiar de opinión.
Pensamos y sentimos que por qué no lo imposible en tiempos ordinarios se puede convertir en factible en tiempos extraordinarios. Los ejes políticos y economicos, se manejan por una minoría hija predilecta del capitalismo. Indagar en la construcción de la resiliencia, reencontrar valores no rentables para pocos pero vitales para los muchos, anhelar un mundo sin perdedores, escribimos sobre personas y organizaciones que estimulan a cambiar hacia un mundo mejor. Carlos Fresneda y Manolo Vilchez
La llamada a la acción ecológica del Príncipe Carlos de Inglaterra
El Empire State se apunta a la energía eólica
- 'Lo verde no es sólo deseable, sino también rentable', dice su propietario
LO QUE EL VIENTO NOS DEJÓ
WASCO (OREGON).- Desde que la turbinas arraigaron entre el trigo, John Hildebrand duerme mucho más tranquilo por las noches. El viento de la “garganta” del río Columbia, que antes era capaz de volverle loco, suena ahora a maná del cielo. El zumbido de las aspas forma ya parte del paisaje acústico en este rincón del altiplano de Oregón, en plena “nación del salmón” y en tierras sagradas de la tribu de los Wasco.
PARQUE EOLICLO KLONDIKE DE IBERDROLA EN OREGON
Hace siglo y medio que los Hildebrand se instalaron en estos páramos dorados del lejano noroeste de Estados Unidos, en el lado soleado del imponente Mount Hood, que los separa de los bosques y las brumas. Vieron llegar el ferrocarril, y después la electricidad, y finalmente el tractor. La agricultura industrial les dio de comer durante un tiempo, pero no fue suficiente. La aldea de Klondike se acabó desdibujando en los mapas, y en Wasco apenas quedaban 400 almas mal contadas. Su destino probable habría sido el de tantos pueblos fantasmas de la América profunda.
Pero en esto llegaron los españoles de Iberdrola... “Antes vinieron otros, aunque no acabamos de fiarnos”, recuerda John Hildebrand, mientras se ajusta los tirantes y despacha una hamburguesa en el Lean To Cafe and Goose Pit Saloon, el bar donde socializan los locales.
"Nunca dudé del poder del viento”, asegura el veterano agricultor, 82 años. “Aquí tuvimos siempre molinos, y yo sabía que estos aires que tanto nos han hecho sufrir, nos acabarían dando grandes satisfacciones. Ahora nos beneficiamos todos los años de la “doble cosecha”. No nos podemos quejar”.
JOHN HILDEBRAND EN EL PARQUE EOLICO KLONDIKE DE IBERDROLA EN OREGON
John Hildebrand tiene aún el rancio recuerdo de cuando estuvo en la España posfranquista “conduciendo un viejo Seat por carreteras secundarias”. “Me cuentan que aquello ha cambiado mucho y que hay turbinas por todos los lados”, advierte. “Ahora son ustedes quienes tienen el “conocimiento...”.
Seguimos al “energicultor” por caminos polvorientos. En su ranchera lleva una pegatina que suena a declaración de principios: “Si amas tu petróleo extranjero, vas a tener que amar tu comida extranjera”... En poco tiempo nos plantamos en los campos de espigas, que bailan con el viento y brillan aún más intensamente junto al reflejo blanco, uniforme y casi infinito de los aerogeneradores.
Los agricultores firman un contrato de cesión del suelo por 30 años y perciben algo más de 5.000 dólares al año por “molino”. Con 242 turbinas instaladas en cuatro fases, el parque eólico de Klondike es el mayor de los que opera Iberdrola en el mundo: 400 megavatios, suficientes para abastecer a 115.000 hogares de los estados de Oregón, Washington y California.
Klondike es también uno de los tres parques más grandes en Estados Unidos, que este año se ha colocado a la cabeza del mundo por potencia eólica instalada (26.000 megavatios). Aun así, el viento no supone aún más que un 1,5% de la tarta energética del país, y el potencial de crecimiento es enorme.
Si Gamesa eligió Pensilvania, y Acciona se inclinó por Iowa, Iberdrola decidió empezar la conquista precisamente por el noroeste y controla desde Portland (Oregón) una red que se extiende ya por 14 estados y suma un total de 2.876 mevatios. Una tercera parte de la capacidad instalada por nuestro gigante eólico está precisamente en Estados Unidos.
Aunque la crisis ha menguado las inversiones previstas de 8.000 millones de dólares entre el 2008 y el 2012, Iberdrola confía en poder llegar este año a la meta de los 800 MW instalados con el impulso del Plan de Estímulo de Obama, que ofrece ayudas en efectivo (grants) y prorroga hasta el 2012 los créditos fiscales a la producción (PTC).
“Sin duda, el plan de estímulo y la ley de energía darán un impulso definitivo al sector”, admite Martín Múgica, al frente de Iberdrola Renewables en Estados Unidos y Canadá. “A partir de ahora vamos a contar con un marco de apoyo que antes no existía. Estamos muy satisfechos y sólo esperamos que las dos leyes cumplan sus expectativas”.
John Hildebrand, el campesino “eólico”, avanza entre las turbinas por el carril que lleva el nombre de su familia y se niega a creer que todo el mérito sea de Obama: “No soy de los que opinan que este presidente haya hecho malo al “otro” (Bush). Lo cierto es que el viento empezó a despegar en este país cuando tuvo un sentido económico. Y lo mismo pasará con la energía solar: funcionará en estas tierras cuando le llegue el momento, aunque no sé si viviré los suficiente para beneficiarme de ella”.
El viento ha servido de momento para renovar por completo la escuela de Wasco, para adecentar las carreteraas y para poner en marcha dos proyectos de “desarrollo” impensables hace una década. La idea de reconstruir el viejo hotel Sherman, que daba prestancia al pueblo, pervive aún en las mentes de los afables lugareños, que viven con pie en el pasado y otro en el futuro inmediato
Seth Stanfield, 31 años, californiano y marinero en tierra, piensa quedarse en Wasco así que sople un viento del fin mundo. Su experiencia militar ha sido impagable para tomarle las hechuras a los gigantes de metálicos de más de 100 metros y a su complejo mantenimiento Un total de 23 personas controlan el funcionamiento de un auténtico ejército de rotores. “Hay que saber de electricidad, de mecánica y de informática”, advierte Stanfield, mientras nos invita a contemplar la “sala de mandos”, a entrar en los intestinos de una “nacelle” y a visitar el imponente interior de una turbina. “Y has de estar también dispuesto a un intensidad física y a una exposición constante a los factores externos... Quien tenga claustrofobia o vértigo, mejor que se abstenga”.
Obama: “No hay que tenerle miedo al futuro”
WASCO (OREGON).- Barack Obama ha decido dar un último empujón a la Ley del Cambio Climático, aprobada por la mínima en la Cámara de Representantes (219 votos a favor, 212 en contra). El texto que fija por primera vez una reducción a las emisiones de CO2 en Estados Unidos –del 17% en el 2020 y del 83% en el 2050- está pendiente aún de la votación final en el Senado, donde será aún más complicado sacarla adelante.
“Hago una llamada a todos los senadores y a todos los americanos en este asunto”, declaró el presidente. “No podemos tenerle miedo al futuro. Y no debemos ser prisioneros del pasado... No creáis en la desinformación que circula estos días: no existe ninguna contradicción entre las inversiones en energía limpia y el crecimiento económico”.
Obama vaticinó que la nueva ley servirá “para impulsar el desarrollo de fuentes de energía bajas en carbono, tales como la eólica, la solar y la geotérmica”. El presidente metió en el mismo paquete a “la energía nuclear segura” y al “carbón limpio”.
Pese al empeño puesto por los impulsores de la ley, los demócratas Henry Waxman y Ed Markey, el “compromiso” final ha obligado a rebajar los límites a las emisiones y contiene numerosas “concesiones” la industria, en opinión de la mayoría de los grupos ecologistas. La ley está siendo también boicoteada por los “lobbys” del carbón y del petróleo, que pretende forzar una “marcha atrás” en el Senado.
Carlos Fresneda, enviado especial
Publicado en El Mundo, 5.07.09
GAMESA LE "QUITA EL OXIDO" AL CINTURON INDUSTRIAL DE PENSILVANIA
EBENSBURG (PENSILVANIA).- Siguiendo el rastro del carbón bituminoso y de las fábricas abandonadas de acero, se llega hasta Ebensburg, Pensilvania. La central térmica de Cambria Cogen nos da la humeante bienvenida a este pueblo de tres mil almas, azotado frecuentemente por el viento que viene de las montañas Allegheny, donde despuntan a lo lejos las 40 turbinas de dos megavatios de Gamesa.
Hace tres años que el gigante alavés de la energía eólica echó raíces en estos parajes, emparentados con el bosque y con la herrumbre de nuestro norte industrial. El arranque no fue fácil, y a los problemas técnicos se unió la resistencia “cultural” de muchos vecinos crecidos a la sombra del carbón y temerosos del impacto de los aerogeneradores de hasta 80 metros de diámetro.

La apuesta firme del demócrata Rendell, que ha embarcado a los republicanos en el objetivo de 18% renovables en el 2021, fue vital para que Gamesa eligiera Pensilvania antes que Texas, el estado líder de energía eólica en Estados Unidos. Los incentivos fiscales, la mano de obra, la infraestructura y la posición estratégica del estado –la “piedra angular” de la costa este- hicieron el resto.
Aunque quien puso definitivamente a Gamesa en el mapa fue Barack Obama en plena campaña electoral. Su visita a la segunda fábrica de la compañía en Fairless Hills, en la otra punta del estado y a orillas del río Delaware, marcó su conversión a la economía de la “nueva energía”.
Obama estampó su firma en una pala, “pero lo que más le impresionó fue el complejo ensamblaje de las “nacelles” que permiten que el viento se transforme en energía”, certifica Jim Bauer, histórico líder sindical del acero. “Buen trabajo, Jim”, terció el entonces candidato. Desde entonces fue como si Dylan le susurrara a todas horas al oído aquello de “La respuesta está en el viento” (esta misma semana ha reiterado su objetivo del 20% para energía eólica en el 2030).
Jim Bauer puso entonces sobre la mesa otro factor que ha contribuido a la buena reputación de la compañía: “Gamesa no sólo ha traído empleo “verde”, sino que ha creado puestos de calidad y ha entablado una cooperación con los sindicatos poco usual en Estados Unidos. Tenemos nuestras lógicas tensiones, pero nada que ver con el modelo confrontacional al que estábamos habituados en Pensilvania”.
“Hemos querido destacar no sólo como una compañía puntera en desarrollo y tecnología, también en compromiso social”, certifica el madrileño Luis Miguel Fernández, al frente de los servicios corporativos y técnicos de Gamesa en Estados Unidos. Pese a las dificultades del primer año de operaciones y con el viento en contra de la crisis, la compañía vasca hinchó las velas en el 2008, con una producción equivalente a 1.050 megavatios (más una inversión acumulada de 200 millones de dólares y 1.000 puestos de empleo creados en los tres años).
“Le estamos quitando el óxido al cinturón de hierro de Pensilvania”, presume Michael Peck, portavoz norteamericano de Gamesa y uno de los artífices de la singular elección de la costa este, lejos del túnel del viento. “Al fin y al cabo, Navarra no figuraba en los primeros mapas eólicos de España y ahí está hoy en día”, puntualiza Peck, gran conocedor de lo que se cuece por nuestras tierras.
La otra gran responsable es la secretaria de Medio Ambiente Kathleen McGuinty, que se desplazó personalmente a Bilbao en cuanto supo que Gamesa estaba tanteando Texas: “Organizamos una serie de encuentros y les convencimos de que no podían encontrar una puerta mejor de acceso, ni un aliado más comprometido con el futuro de las energías renovables”.
McGuinty afirma que nunca ha habido ni habrá conflicto entre el viento y el carbón “limpio”. En en los valles de las Allegheny aún pueden verse viejos carteles que atribuyen al carbón el “milagro” de la electricidad. Barry Lauer, trabajador de Gamesa y vecino de Ebensburg, está convencido sin embargo de que las últimas brasas son ya cosa del pasado: “El futuro está en el viento y en el sol, aunque aún haya gente que aún se resiste a cambiar”.
Del acero a las “palas”
“Cuando nos dijeron que venían los españoles, no nos lo creíamos”, confiesa. “Después de tantos años cerrando fábricas y llevándose puestos de trabajo, nos costaba creer que un empresa extranjera invirtiera en la zona... Todas las tardes, camino de casa, paso ahora por el parque eólico de Allegheny y veo las palas de Gamesa girando. Me llena de orgullo ver mi trabajo en acción”.
CARLOS FRESNEDA
Enviado especial
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EEUU ABANDERA EL LIDERAZGO DE LA ENERGIA EOLICA
CHICAGO.- El viento sopla a favor de la energía eólica en Estados Unidos. La recesión ha mermado tan sólo parcialmente el empuje de la industria, que en el 2008 supuso el 40% de la nueva energía generada en el país y ha permitido que el gigante norteamericano adelante a Alemania en el “top ten” mundial por potencia instalada.
El Windpower 2009 de Chicago -el mayor cónclave mundial de energía eólica celebrado hasta la fecha- ha servido para confirmar la pujanza renovada del mercado norteamericano. Aunque el epicentro de la “revolución” eólica se trasladará muy pronto a a China, que está duplicando anualmente su producción y en los próximos meses arrebatará el tercer lugar a España.
Con 28.206 megavatios instalados –suficiente para abastecer a 8 millones de hogares- el viento no llega sin embargo aún al 2% de la tarta energética de Estados Unidos, el país de las contracciones. Pese al tremendo impulso dado en los últimos años por Texas, Iowa o Minnesota, lo cierto es que aún hay 16 estados sumidos en el “apagón” eólico.
La industria recogió en el 2008 los frutos del apoyo “pasivo” de la Administración Bush en los dos últimos años. La crisis no ha permitido sin embargo saborear aún el “efecto Obama” y todo parece indicar que el 2009 (con 2.836 megavatios instalados hasta la fecha) será un año de transición.
“El país adolece aún de la gran señal a largo plazo que necesitamos para impulsar las energías renovables a gran escala”, admite Denise Bode, directora de la Asociación Americana de Energía Eólica (AWEA). Obama ha indicado su compromiso de duplicar la potencia generada por las renovables en tres años, pero la “señal” que la industria espera es la meta de 25% renovables en el 2025, que se convirtió en el lema del encuentro de Chicago.
Allí estuvo el secretario de Interior Ken Salazar, prometiendo tener muy en de la demanda colectiva. “En ningún otro momento de nuestra historia ha sido tan urgente la necesidad de una nueva política energética”, admitió Salazar. “Esta es una oportunidad que los americanos no podemos dejar pasar.
El secretario de Interior prometió explorar el filón de la energía eólica “offshore” en las costas y reiteró el compromiso de la Administración Obama para renovar las obsoletas “autopistas” de transmisión -auténtico “cuello de botella” al que se enfrenta la industria- y ajustarlos al nuevo mapa energético.
T. Boone Pickens, ex magnate del petróleo, admitió que la crisis crediticia ha mermado sus ambiciones a corto plazo, pero reiteró las líneas maestras de su ya famoso “plan Pickens”, que pretende “explotar el túnel de viento que baja de Canadá a Texas y generar 200.000 megavations de potencia”.
En Texas, donde todo es más grande, está precisamente el mayor parque eólico del mundo, Horse Hollow, capaz de producir una décima parte de los 7.116 megavatios de potencia. Iowa, con 2.790 megavatios, se ha colocado por delante de California y ha dado un paso de gigante en último año. En el estado clave del Midwest –el mismo que allanó el camino al asceso de Obama- echó precisamente el ancla Acciona con su fábrica de turbinas (Gamesa optó por Pensilvania, mientras Iberdrola tienede ya sus redes por una larga decena de estados).
“Uno de cada tres megavatios instalados en Estados Unidos es de tecnología española”, aseguró José Donoso, presidente de la Asociación Empresarial Eólica en el Windpower 2009, donde estuvieron presentes una treinta de empresas españolas. “La apuesta estratégica de Obama la hicimos nosotros antes”, destacó Donoso, que destacó la contribución española a la creación de 5.000 puestos de empleo en Estados Unidos (de los 85.000 generados por el sector).
España, con 16.740 megavatios instalados en el 2008, mantiene su posición en el podio europeo por potencia instalada, justo después de Alemania. En términos comparativos, la Unión Europea mantiene su primado con un total de 64.949 megavatios, pero el viento pierde fuerza en el viejo continente precisamente ahora que Estados Unidos y China se desperezan.
El “milagro” chino se consumó en el 2008 al duplicar la potencia instalada y llegar a los 12.200 megavatios. El recién creado Comité Nacional de la Energía ha dado prioridad absoluta la viento, que sigue avanzando a un ritmo trepidante a pesar de la crisis. China adelantará en el 2010 a España y Alemania, con la meta de los 100.000 megavatios en el horizonte del 2020
Carlos Fresneda, desde Chicago
EL VIENTO SOPLA A FAVOR DE CHICAGO
Chicago acoge estos días la mayor conferencia mundial de energía eólica, Windpower 2009. La ciudad del viento hace honor a su nombre y despliega alegremente las palas, con tres empresas españolas hinchando las velas americanas (Iberdrola, Acciona y Gamesa) y una larga decena pisando fuerte (MTorres, Xubi, Danobat y compañía).
“Uno de cada tres megavatios de viento instalados en Estados Unidos lleva la estampa española y hemos generado más de 5.000 puestos de trabajo”, asegura José Donoso, presidente de la Asociación Empresarial Eólica. “Estamos viviendo un momento histórico, pero no podemos olvidar que la gran apuesta de Obama la hicimos nosotros antes”.
El pabellon de ACCIONA en el Windpower 2009
A nuestro “dream team” del viento le tienden la alfombra roja en el ciudad de Michael Jordan. El ecohéroe local Bil Becker, creador de las innovadoras microturbinas de Aerotecture, se deshace en elogios lejanos: “España ha marcado el camino, nosotros no hacemos más que seguirlo... La era de quemar combustible ha tocado su fin. El futuro es del viento, del sol y de la eficiencia”.
Bill Becker explicando las virtudes de la microturbina de AEROTECTURE
Las aeroturbinas de Bil Becker, eficientes al menor soplo, empiezan a florecer ya en los tejados de Chicago, con 14 proyectos instalados y el respaldo moral del alcalde, Richard Daley, que antes sembró la ciudad de “tejados verdes”. A tiro de piedra de la torre Sears está precisamente el tejado verde y ventoso del Pepsico Sustainable Center, con cuatro turbinas “areosolares” que combinan el potencial de las dos energías y generan la mitad de las necesidades energéticas del centro.
“Son silenciosas, no vibran, son respetuosas con los pájaros y captan el viento en todas las direcciones”, se jacta Becker, que nos invita a pinchar su vídeo en Youtube para verlas en acción . “Pesan unos 110 kilos, están fabricadas con acero tubular y plástico policarbonado. Tienen una capacidad de producción de 1 a 1,8 kilovatios. Dos de ellas bastarían para abastecer las necesidades de un hogar medio europeo”.
>Las microturbinas "AEROTECTURE" de Bil Becker en el Pepsico center de Chicago
Dejamos atrás al ingeniero Becker y nos topamos con otra las pequeña grandes estrellas del Windposer 2009: el “cubo del viento” de Green Energy Tecnologies (www.getsmartenergy.com). Con todos los respetos hacia la candidatura olímpica de Chicago, su presidente Mark Cironi tiene ya un pie puesto en Madrid: “La cultura del viento está muy arraigada en España, y nos interesa muchísimo como mercado”.
Cironi nos explica en directo la magia del “windcube”, que aprovecha “el efecto del túnel del viento”, conocido en física como el prinicipio de Bernoulli... “El cubo capta y amplifica el viento, y es mucho más productivo que cualquier aerogenerador de su tamaño. Es ideal para superficies urbanas y zonas pobladas. Podemos llenar los techos de los centros comerciales con “windcubes”...”.
Mark Cironi con el "WINCUBE"
Las innovaciones del microviento comparten techo con las turbinas de los gigantes, reproducidas a “escala” en el Windpower de Chicago. El espectro de la crisis no ha conseguido arredrar a los pioneros del viento, peleando como están por el objetivo del 25% renovables para el 2025. Queda un largo camino (la energía eólica no llega aún al 2%), pero el 40% de la nueva energía generada en el 2008 fue de procedencia eólica y Estados Unidos arrebatará este año a Alemania el primado mundial por potencia instalada.
“La revolución de las renovables es imparable”, advirtió en Chicago el magnate texano T. Boon Pickens, que consumó hace un año su conversión del petróleo al viento. “Vamos a eliminar nuestra peligrosa dependencia del petróleo y vamos a revitalizar la América rural. Tenemos un plan: generar 200.000 megavatios en el “túnel del viento” que baja de Canadá hasta Texas. La economía “verde” es la mejor salida a la crisis”.
Carlos Fresneda, desde Chicago



