Lo nuestro esta siendo seleccionar de los que tenemos a mano, los que nos inspiran a nosotros y pensamos que puede ser de utilidad para los demás. A principios de año presentaremos el Ecoheroes Proyect en su formato más ágil. De momento, en la columna de la izquierda puedes conocer a los primeros que hemos colocado en la revista Integral, donde está una parte del proyecto. Son enlaces a posts de este blog, donde complementamos en algunos casos con lo que no coge en el papel.
Pensamos y sentimos que por qué no lo imposible en tiempos ordinarios se puede convertir en factible en tiempos extraordinarios. Los ejes políticos y economicos, se manejan por una minoría hija predilecta del capitalismo. Indagar en la construcción de la resiliencia, reencontrar valores no rentables para pocos pero vitales para los muchos, anhelar un mundo sin perdedores, escribimos sobre personas y organizaciones que estimulan a cambiar hacia un mundo mejor. Carlos Fresneda y Manolo Vilchez
ANITA SANCHA, ECOHEROINA, AL OTRO LADO
Lo nuestro esta siendo seleccionar de los que tenemos a mano, los que nos inspiran a nosotros y pensamos que puede ser de utilidad para los demás. A principios de año presentaremos el Ecoheroes Proyect en su formato más ágil. De momento, en la columna de la izquierda puedes conocer a los primeros que hemos colocado en la revista Integral, donde está una parte del proyecto. Son enlaces a posts de este blog, donde complementamos en algunos casos con lo que no coge en el papel.
¡ PERFORA, OBAMA, PERFORA!
Un mes después de que el presidente diera luz verde a las prospecciones petrolíferas, la mancha negra amenaza al Delta del Mississippi
El Golfo de México sufre el peor accidente en 25 años
Vía libre a las prospecciones petrolíferas: desde la costas de Florida a zonas hasta ahora protegidas en Alaska, pasando por Delaware y las dos Carolinas. Cualquiera diría que Obama ha escuchado tarde el canto de las sirenas – “Drill, baby, drill!”- y se ha sumado a la nueva fiebre del oro negro auspiciada por Sarah Palin y su pelotón de “perforadores”.
En su afán por complacer a los republicanos, para que apoyen la ley del cambio climático, Obama se ha atrevido a ir más lejos de los que nunca fueron Bush y Cheney y se ha ganado de paso la condena unánime de los ecologistas, bastante mosqueados ya por su impulso al carbón “limpio” y a la energía nuclear.
La fuga de petróleo en el Golfo de México, eso sí, ha puesto en guardia a los senadores costeros, que hasta ahora sólo veían beneficios y ahora empiezan a sopesar los riesgos. “Tenemos que considerar muy seriamente los riesgos ambientales antes que volver a perforar”, advierte ahora el demócrata Robert Menéndez, por boca del estado de Nueva Jersey.
La idea de buscar petróleo frente a las playas de Florida empieza también a inquietar a la hinchada del “¡Perfora, Obama, perfora!”. El Wall Street Journal revela hoy cómo la compañía británica BP consideró “innecesarias” las nuevas medidas de seguridad en las plataformas petrolíferas que intentaron poner en marcha las autoridades norteamericanas en septiembre pasado.
Cualquiera diría que estamos ante un guiño agorero del destino: Obama da vía libre a las nuevas prospecciones petrolíferas y un mes después asistimos al peor accidente de los últimos 25 años en el Golfo de México, cuando está a punto de cumplirse el quinto anivesario del huracán Katrina.
Las noticias se encadenan a veces de una manera caprichos. Mientras los vecinos de Nueva Orleans se asoman con preocupación a un horizonte negro de plataformas petrolíferas, los de Boston empiezan a vislumbrar –mal que les pese a los Kennedy- el remolino blanco de las turbinas…
El secretario del Interior, Ken Salazar, ha decidido impulsar el primer parque eólico marino de Estados Unidos en Nantucket, frente a las costas de Massachusetts. Los ecologistas andan divididos, y las tribus indias protestan contra la invasión de su espacio sagrado. Los vecinos de Cape Cod, que pueden obtener hasta el 75% de su energía del viento, tampoco saben a qué carta quedarse…
Carlos Fresneda
Publicado en el blog En la Ruta Verde de El Mundo
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MENOS MAL, EL PETROLEO BARATO SE HA ACABAO
El otro día durante las conferencias de clima y energía en la Pedrera, desde Greenpeace, comentaron que su director ejecutivo, Juantxo Lopez de Uralde, llamó al orden a los sindicatos cuando defienden el papel actual del mundo del carbón histórico y fuera de lugar a las alturas climáticas que estamos, citando la perdida enorme de empleo que se ha generado por no apoyar bien al sector fotovoltaico, (se citan 20 mil empleos alterados). El activista venía cansao de 4 horas de juicio por la mañana por publicar una fotos sobre zonas de la Manga del Mar Menor, inspiradas en los informes del IPCC. En ese lugar robado al mar de todos por el capital privado es donde ruinosas inmobiliarias los denunciaron por la bajada de ventas debido a su alarmismo visual.
En fin, quien negocia con la ruina planetaria llama a que me sume a ellos y los que trabajan por el bien común y con la ciencia a su lado, pagan el precio que otros deberían asumir.
El otro día abro en el bareto cafetero la prensa y me encuentro unas señales que me hacen volver la vista a la bici plegable que uso esta semana por que la cotidiana Dahon esta en urgencias debido a un disloque en el cambio interno y a una reposición de puños de manillar. La de hoy una Brompton D6, preciosa y que me espera a la entrada con su seductor plegado a medias. Lo que son las cosas que llevo unos días inmerso en la lectura del experto energético Jeff Rubin desde su libro Porque el mundo está a punto de hacerse más pequeño, donde me estoy poniendo al día sobre el liquido vital de la sociedad, que no es el agua sino el petróleo fósil. El bueno de Jeff sabe más de ese mundillo tan grande que la mayoría de los que tiramos de sus bondades y tiranías, y lo echaron del su curro por decirles que la globalización se acaba ya mismo. Que la fiesta se acaba coincide con los dos artículos de días pasaos en la prensa, también con las tesis y activismos de los cuidadores de la organización Crisis Energética y allá puedes ojearlos.
Ayer la contraportada de La Vanguardia la ocupaba precisamente Jeff Rubin, y mira, aquí la pego para irnos situando y ánimo, que mejor no podía ser que comencemos a activarnos para cambiar este mundo por completo.
Manolo Vílchez
‘ He descubierto que el petróleo va a ponerse en 100 dólares en seis meses y que ese barril a tres dígitos acabará con la cultura low cost y demostrará que la globalización ha sido un sueño o una pesadilla, pero, en cualquier caso, económicamente insostenible en el futuro’
‘ Lo que puedo predecir es que se acabaron los vuelos de los londinenses a Barcelona para disfrutar de una noche de juerga’
Sus detractores le acusan de ‘ antimaterialismo’ y ‘ paranoia petrolera’ pero Jeff Rubin no retrocede y nos prepara para el mundo que se avecina en el que ya no comeremos cerezas en Navidad, ya no viajaremos a más lugares exóticos que cercanos y ya no saciaremos nuestra fiebre consumista con productos chinos baratos.
Ya no vale decir que no nos avisaron a tiempo…
Tengo 55 años y en el banco CIBC me dieron a elegir: mi libro o mi cargo. Nací en Toronto: mis hijos comen papayas, pero volveremos a la compota de manzana. Soy economista: mi religión son los precios. No sé si la globalización es buena o mala, pero sé que es insostenible
Desde que el mundo se mueve con petróleo, todas nuestras crisis económicas han comenzado por su precio…
Correcto.
… Y esta no es diferente.
¿Y las hipotecas subprime?
No son su causa, sino una irresponsable consecuencia: se concibieron con la presunción de que los tipos de interés seguirían siempre bajos, como el precio del barril.
Siempre fue el gran tensor de precios.
¿Recuerda cómo el barril de petróleo se puso poco antes de la recesión a 147 dólares?
¡Y cómo se quejaban los taxistas!
Pues las subprime y las hipotecas baratas que causaron el terremoto financiero se empezaron a conceder cuando el petróleo costaba 40 dólares y había liquidez de sobra.
Y el tráfico estaba imposible.
Y de repente el petróleo pasó de 40 a 70 dólares y subiendo. Por eso la inflación se disparó un 35 por ciento en el planeta. Y los bancos centrales se vieron obligados a subir tipos para evitar un desastre monetario.
Y las hipotecas se hicieron impagables.
¡A más del 5 por ciento de interés! Pero… , recuerde: ¿cuál era la causa última?
Usted dice que el precio del petróleo.
Por eso, cuando reventó la burbuja hipotecaria, el precio del petróleo también volvió a bajar a los 40 dólares y ahora, que apenas se observa una tímida recuperación… ¡Ya está el barril de nuevo a ochenta dólares!
Y las petroleras subiendo en bolsa.
Mi propio banco, el CIBC, tuvo que dar por perdidos 8.000 millones de dólares de hipotecas impagadas. Yo decidí ir más allá de todo lo que se publicaba y empezar a estudiar esa causa última: el precio del petróleo.
¿Y qué ha descubierto?
Que el petróleo va a ponerse en 100 dólares en seis meses y que ese barril a tres dígitos acabará con la cultura low cost y demostrará que la globalización ha sido un sueño o una pesadilla, pero, en cualquier caso, económicamente insostenible en el futuro.
Pero los bancos estarán más regulados.
¿Y qué? Los gobiernos pueden desincentivar el riesgo especulativo, cobrar tasas sobre los movimientos de capital… Lo que quieran: pero eso no abaratará el petróleo. Los estados no pueden inventarse el crudo.
Nadie sabe cuánto petróleo queda.
Lo que puedo afirmar, como cualquier experto, es que se ha acabado el petróleo barato: ahora disfrutamos aún de una tregua gracias a la recesión que acabará en seis meses.
¿Cómo lo sabe?
Digamos que el petróleo barato ya ha sido extraído y se ha dejado el caro para el final… ¿No le parece puro sentido común?
La técnica avanza, el mundo es grande.
Las técnicas progresan, sí, pero también son más caras. Además, los países productores necesitan cada vez más su propia producción: simplemente, ya no pueden permitirse vender barato el petróleo que queda.
Las renovables ya están despegando.
Pero no están aún desarrolladas lo suficiente como para sustituir al petróleo en unos meses; ni siquiera para modular su precio. Lo estarán en 10 años, pero no en 10 meses.
Entonces…
Insisto en que hablo sin emoción partiendo del frío estudio de los precios: en apenas unos meses veremos el fin del low cost y el principio del fin de la globalización.
¿Me alegro o me entristezco?
Ese es su problema. Yo sólo soy economista. Lo que puedo predecir es que se acabaron los vuelos de los londinenses a Barcelona para disfrutar de una noche de juerga.
Y con ellos todo un estilo de vida.
El low cost es ecológicamente insostenible, pero ahora será económicamente inviable. Usaremos el avión, desde luego, pero no para ir a Vietnam unos días de vacaciones, sino en ocasiones señaladas y a un alto precio.
Volar será un lujo, como en los 60.
Desandaremos la senda de la globalización que anduvimos gracias al petróleo barato.
Si me permite: no me parece tan malo.
Pues mejor para usted, porque vamos a tener que renacionalizar y relocalizar todo el sistema productivo a medida que se demuestre que el alto precio del petróleo hace inviable seguir globalizando la economía.
¿En qué sentido?
Que en las Navidades del 2010, amigo, ya no va usted a poder comer mangos.
¿…?
Yo de pequeño, en Navidad en Toronto, la única fruta que tenía era la compota de manzana en tarro de mi abuela. A eso volvemos.
¿Y qué más?
Ahora las economías avanzadas sólo crean empleos de servicios con salarios bajos: camareros, telefonistas… Y un puñado de capataces, porque la producción se lleva a Asia.
Aquí todos innovaremos… Dicen.
Pues van a volver aquí las fábricas, porque muy pronto será imposible pagar el petróleo que cuesta mover piezas y productos entre Asia y España: económicamente insostenible. Así que tendremos que volver a producirlo nosotros todo y más cerca: desde los granitos de arroz hasta los transatlánticos.
¿Volver a la autarquía, dice usted?
Relocalizar y aproximar la producción al consumidor: el mundo encogerá. América no podrá permitirse importar como ahora 6.000 millones de dólares de comida china.
¿Y así volverá el consumo de lo local?
No habrá más remedio. Lo exótico será de nuevo exótico… Y caro. Y lo local y artesano volverá a ser lo cotidiano… Como en nuestra infancia.

