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'El problema de la economía es que sobra dinero'



Joan Antoni Melé, subdirector general de Triodos Bank en España. | C.F.
Joan Antoni Melé, subdirector general de Triodos Bank en España. | C.F.
  • 'El sistema está caduco y hay que reinventarlo desde dentro'
  • En España, afirma, faltan ideas y pasar a la acción
  • La banca no es la única culpable, dice, los ciudadanos contribuimos al marasmo
"No hay dinero". Es el lamento general en esta España acuciada por la recapitalización de los bancos y devaluada mundialmente a la categoría de economía agonizante, estrangulada por la deuda, el desempleo y el desánimo. "No hay dinero". Contra el virus que recorre el país se rebela precisamente un banquero, Joan Antoni Melé, subdirector general deTriodos Bank en España y optimista por naturaleza: "¡El problema de la economía es que sobra dinero! Pero a pesar de la crisis se ha seguido invirtiendo en la economía especulativa, en vez de hacerlo en la economía real. El afán de acumular y acumular es la raíz de todos los males. El dinero tiene que 'morir' para volver a nacer. Lo que necesitamos es savia nueva en la economía, que es algo vivo y está en la base de nuestras relaciones humanas".
"Recuerdo casos como el de la mujer que sufría para llegar a fin de mes y que resultó agraciada con la lotería. La angustia se hizo mayor cuando le tocó todo ese dinero: todo su afán era invertirlo para que le rentara más y más".
La situación en la que estamos, según Melé, es ante todo una "crisis de imaginación". Y esto no se resuelve con un 'rescate' bancario de miles de millones de euros, sino con un cambio mucho más profundo. "El sistema con el que hemos funcionado está caduco y hay que reinventarlo desde dentro. El dinero no puede seguir alimentando la codicia. 
El dinero tiene que circular y ponerse al servicio de otros valores". A través del blog de Triodos Bank  'Dinero y conciencia' y del libro del mismo título (editado por Plataforma Editorial) Joan Antoni Melé nos invita a hacer  una doble y hasta una triple lectura en estos tiempos que corren. La pregunta de fondo –"¿A quién sirve mi dinero?"- es si acaso más acuciante que nunca tras el último sobresalto de la banca (y los que áun nos quedan).
"Está bien ser crítico con lo que pasa, pero en esto país faltan sobre todo ideas", asegura Melé. "Hay mucha carga negativa en España, pero luegola gente no pasa a la acción. No sé cómo se puede criticar a un banco y seguir teniendo tu dinero allí. La banca ha tenido gran parte de responsabilidad, por proponer un modelo irresponsable e insensato. Pero no es la única culpable; los ciudadanos hemos contribuido al marasmo. La gente ha de saber que poniendo su dinero en un banco X está apoyando ese modelo".

Una relación enfermiza

Durante tres décadas, Joan Antoni Melé estuvo al servicio de la banca convencional. Su experiencia fue vital para conocer la intensa, y a veces enfermiza relación, que la gente tiene con el dinero: "Trabajar en una caja de ahorros fue como estar en un confesionario económico. Recuerdo casos como el de la mujer que sufría para llegar a fin de mes y que resultó agraciada con la lotería. La angustia se hizo mayor cuando le tocó todo ese dinero: todo su afán era invertirlo para que le rentara más y más".
Triodos forma parte de la Alianza Global por una Banca con Valores, la red de bancos éticos que suma más de 10 millones de clientes, con un balance global de más de 20.000 millones de euros.
"El dinero es esencialmente un medio de intercambio, pero pierde su sentido cuando se convierte en un fin", sostiene Melé. "De la misma manera, una empresa pierde el norte cuando pone los beneficios por delante de su 'misión'. Nos olvidamos de que los beneficios son el resultado, pero no el objetivo primero y último. Eso es lo que ha pasado en estas últimas décadas: el virus ha hecho estragos en los bancos, pero se ha propagado por toda la sociedad". A Joan Antoni Melé le acusan de tirar piedras contra su propio tejado. Aunque también hay quienes ponen en duda su conversión y le espetan en sus conferencias: "No puede ser banquero y ser buena persona".
Pero a sus 60 años, y después de todas las que le han caído, piensa seguir ejerciendo por tiempo indefinido el oficio en cuestión: "Se puede ser banquero y marcar la diferencia. Y eso es lo que estamos haciendo en la banca ética. Para empezar, somos totalmente transparentes: no tenemos nada que ocultar. Y luego invertimos en la economía real, que es la genera crecimiento y puestos de trabajo, con especial hincapie en iniciativas sostenibles, innovadoras y con fines sociales y culturales".

Mundos paralelos

El problema de fondo, según Melé, es "la profunda desconexión de la economía con la realidad", empezando por su impacto real en el planeta y sus efectos perniciosos en las sociedades. "Si la banca renunciara a la economía del casino e invirtiera en la economía real, no estaríamos todavía luchando para salir de la crisis", asegura. "Nosotros estamos creciendo a un ritmo exponencial precisamente por eso, aunque aún nos queda un largo camino".
Triodos Bank, nacido en Holanda hace más de tres décadas, está implantado en España desde el 2004 y ha duplicado sus clientes en el país hasta superar los 60.000 a finales del 2011. Triodos forma parte de la Alianza Global por una Banca con Valores, la red de bancos éticos que suma más de 10 millones de clientes, con un balance global de más de 20.000 millones de euros.
Pese a que vamos con veinte años de retraso con respecto a Europa, Joan Antoni Melé estima que el auténtico cambio social y económico se producirá en España cuando la banca ética supere el listón de los dos millones de clientes. Aunque el cambio más profundo y necesario, insiste, es que el tiene que ocurrir en la educación ("tenemos que educar para la libertad y no para la repetición clónica") y sobre todo en la conciencia: "Esto empieza a parecerse a la caída del Imperio Romano. ¡Nos toca cambiar de mentalidad y de época!".

Carlos Fresneda - Barcelona

'Mueve tu dinero'

Pancarta de protesta ante la sede de Barclays en Londres.

   Pancarta de protesta ante la sede de Barclays en Londres.
  • Pretende usar el poder ciudadano para generar un cambio en el sistema
  • 'Los grandes bancos siguen actuando como si nada'
Michael Shepard quiso ser el primero en la cola del banco. A las nueve de la mañana, a la misma hora en que el Barclays anunciaba unos beneficios de 5.900 millones de libras (unos 7.000 millones de euros), Shepard daba por cancelada su cuenta corriente de poco más de mil libras en señal de protesta.

"No quiero ser parte de esta cultura, quiero que me devuelvan hasta el último penique", se lamentaba el profesor de 35 años. "No me gusta en que mi banco invierta mi dinero en armamentos o en asuntos sucios. Pero ahora me han dado la excusa definitiva: no quiero que mis ahorros vayan a engordar los 'bonus' millonarios que se reparten los banqueros".

Shepard no estaba solo en la cola. Tras él, unos cuarenta clientes del Barclays acudieron a la sucursal del Southhampton Row con la misma cantinela: "Queremos cerrar nuestras cuentas". "El servicio al cliente del banco es atroz, a ver cómo se portan", se lamentaba en la cola Leomi Potter, 25 años, también profesora. "La verdad es que llevaba tiempo queriendo dejar el Barclays, voy a experimentar una tremenda sensación de alivio".

Práctica nueva en Reino Unido

Sumándose a la cola -aunque sin intereses en el banco- Jessica Sinclair Taylor desplegó la pancarta de 'Move Your Money', la campaña que incita a "mover tu dinero" de los grandes bancos y desviar los ahorros a la banca ética, a las mutuas o a las cajas de ahorro. La singular iniciativa acaba de despegar en el Reino Unido, aunque lleva ya más de dos años circulando en Estados Unidos, donde se calcula que más de 10 millones de clientes han cancelado sus cuentas en los grandes bancos.
"¿Qué puede hacer el ciudadano medio para cambiar el sistema financiero?", fue la pregunta que lanzó ingenuamente la periodista Arianna Huffington (antes de la fusión con AOL) a un grupo de influyentes amigos a finales del 2009. La respuesta se la dio Rob Johnson, del Roosevelt Institute: "La gente puede mover su dinero".

"Sacar el dinero de un banco es algo más que una acción simbólica", sostiene Jessica Sinclair Taylor, recogiendo el testigo europeo del movimiento. "Nuestra idea es usar el poder colectivo que tenemos como ciudadanos para generar un cambio en el sistema. De alguna manera estamos 'votando' con nuestro dinero para que el sector bancario, que fue el que nos arrastró a la crisis y luego recibió miles de millones de dinero público, cambie de una vez por todas".

[foto de la noticia]
Robert Deakin y Porta Roelofs. | C.F.



                                          
Robert Deakin y Porta Roelofs. | C.F.

La 'paga antiausteridad'
Michael Shepard, el profesor 'mileurista', ayudaba entre tanto a completar el cartel informativo a la entrada del banco, con especial hincapié en el reparto de las jugosas primas entre los directivos y empleados: 1.500 millones de libras. La última casilla, la que corresponde al pedazo de la tarta que se lleva el director ejecutivo del Barclays Bob Diamond, se quedó finalmente en blanco.

"Estoy aquí para anunciar los resultados, y no para hablar de los bonus", dijo Diamond en la presentación del ejercicio del 2011. Se calcula que su prima podría superar los 3 millones de libras, de modo que sus ingresos anuales estarán por encima de los 11 millones de libras (12 millones de euros). A eso le llaman "paga antiausteridad".

"Los grandes bancos siguen actuando como si nada, mientras somos los ciudadanos quienes pagamos el precio de la crisis", se lamenta Porta Roelofs, estudiante universitaria, que la semana pasada retiró sus ahorros del Banco de Santander. "Lo cierto es que el banco me estaba exprimiendo, mientras que cada vez me cuesta más costearme los estudios. He metido mi dinero en el Cooperative Bank, porque me tratan mejor y al menos sé que tienen un compromiso ético".

Como tantos otros, y pese a no ser clienta del Barclays, Porta entregó en la ventanilla la petición de 'Move Your Money', expresando su "preocupación" y su "frustración" por el funcionamiento del sitema bancario y anunciando que animará a sus familiares y amigos para que "muevan" su dinero a otro banco.

El variopinto cortejo monetario convocó no sólo la atención mediática a la puerta del Barclays, también la de decenas de londinenses, entre la curiosidad y el despiste... "Yo tengo una cuenta en ese banco, ¿es que se van a quedar con mi dinero?", preguntó con un inquietud un paseante. "Tranquilo, te lo están quitando poco a poco", respondió otro, "y se lo están repartiendo como beneficios".

Carlos Fresneda (Corresponsal) | Londres

DINERO PARA REDISEÑAR UN PLANETA VERDE

Ahora que ya la realidad supera a todas las películas, me he puesto a hacer algunos números ilustrándome con la célebre estafa de Madoff, que se agenció más de 35.000 millones de euros y sale sonriendo en las fotos. Después del ecoshock he comenzado a imaginar el número de hospitales de urgencia, de colegios, de agua y comida, de cultura y conocimiento y hasta de bicicletas para todos que se podrían financiar con ese dinero que no se sabe donde está. Con el monto de este timo global se podría rediseñar ecológicamente el planeta no sé cuántas veces.

Ahora que parece que el dinero de nuestro mundo no existe o no es real, resulta que estoy a punto de recibir dividendos. Sí, un mileurista que tiene el privilegio de ser inversor en estos tiempos puede parecer todo un logro, pero me explico. En su día pedí un adelanto de la nómina para meterme como partícipe en un negocio energético. Mi apuesta tiene como fuente a la más poderosa, limpia y democrática de todas: el Sol. Tengo el privilegio, este mes de febrero, de recibir casi un 10% de lo invertido mientras la cubierta del mercado del Carmel en Barcelona sigue produciendo casi 180 kilovatios hora por año. Casi un metro y medio cuadrado de silicio azul precioso es mi porción de los paneles solares fotovoltaicos que conforman la Ola Solar del Carmel, una brillante propuesta para 139 capitalistas populares promovida por la Fundación Tierra.


Los 1.000 euros que puse son poca cosa, pero vienen de perlas los más o menos 100 euros de retorno por la venta de kilovatios. En fin, inversión más limpia y menos tóxica no creo que vuelva a encontrar. Lástima que un Real Decreto haya complicado que otros mileuristas se puedan sumar a la inversión ética, verde, segura y atóxica que pude hacer yo.

Otro dinero que percibo es el 15% que me ahorro en gasolina gracias a un curso de conducción eficiente. Una inversión absolutamente rentable si se conducen vehículos impulsados con combustibles fósiles, ya sea poco o mucho. Ya que también se ahorra otro tanto en CO2 emitido a la atmósfera.


La compra de una nevera clase A+ (atención, un + significa un 10% menos de consumo que la A) fue otra de las inversiones más rentables que he podido hacer. Costó un poco más, pero se paga menos toda la vida por disfrutar de sus servicios. Un ciudadano del Levante quiso invertir en tres cocinas solares parabólicas indicando que eran una inversión personal de cara al futuro. Planteó que dos eran para sus hijos de aquí a un buen número de años. Y es que hay ecoinversores para todo.

Visitas recomendables para inversores éticos:
Un banco, Triodos
Ola Solar
Conducción eficiente
Consumo inteligente
Electrodomésticos
Solardomésticos para el cambio

Manolo Vílchez

Publicado en Natura 33 de El Mundo