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¡Que vienen los makers!


            Fotos: Isaac Hernández

El enigmático Mr. Jalopy huye de todas las etiquetas. Aunque si tuviera que definirse a sí mismo en pocas palabras lo haría tal que así: "Soldador experimental, trabajador de la madera, mecánico de bicicletas, tratante de neumáticos, reparador electrónico, bordador, diseñador industrial, vendedor de garaje, constructor, blogero y activista". En resumidas cuentas, un perfecto "maker"...
    
Estamos ni más ni menos que ante el pionero del movimiento que ha revolucionado Norteamérica. Este fin de semana, en San Mateo, en el corazón del Silicon Valley, más de 100.000 entusiastas del Do it Yourself (Hazlo tú mismo) se darán cita en el Makers Faire, con ramificaciones en Austin, Nueva York y Detroit.
    
A finales de junio, en Barcelona, tendremos la Minimakers Faire, aunque el gran salto europeo será el 3 de octubre en Roma, en el primer gran cónclave de los "hacedores" del viejo continente, impulsados por la fiebre tecnológica, el "boom" de las impresoras en 3-D, la producción en código abierto y ese renovado afán por reusar, reparar y compartir experimentos.
     
Y todo empezó aquí, en el taller de bicicletas de Riverside, donde el visionario Mr. Jalopy recibió un buen día la visita de Dale  Dougherty -hasta entonces dedicado a la publicación de libros técnicos- y Mark Frauenfelder, deseoso de darle un giro a su carrera tras haber vivido de primera mano el "pinchazo" de la burbuja tecnológica. 

   
Frauenfelder recuerda la visita al taller de Mister Jalopy donde ahora estamos como una experiencia iniciática... "Su garaje era la expresión personal de su filosofía. En su mundo particular, todos los objetos aparentemente inservibles adquieren un nuevo significado. Toda su vida gira en torno a reparar cosas o a inventar cosas nuevas a partir de lo que va comprando o recogiendo en otros garajes".
    
Aunque el propio Mr. Jalopy (que antes se llamaba Peter) intenta restarle méritos a su contribución a los Makers:  "Puede que la última chispa haya brotado aquí, pero la verdad es que la cultura del DiY (Do it Yourself) existe desde tiempos inmemoriales . La gente ha inventado siempre en sus garajes, en todos los vecindarios conocíamos al "manitas" capaz de arreglar cualquier cosa".
    
"Lo que ha cambiado ha sido la conciencia de grupo", reconoce Mr. Jalopy, en su mundo particularísimo (y sorprendentemente pulcro) de radios, pedales y llantas. "Somos muchos y, gracias a la tecnología, nos estamos multiplicando. Internet está cambiando el mundo más rápido de lo que pensamos: ya no nos limitamos a crear redes, ahora nos vemos las caras, compartimos conocimientos y fabricamos objetos tridimensionales". 

  
En la tribu de los "makers" convergen los inventores de toda la vida, los "nerds" de la tecnología, los genios de las electrónica, los programadores precoces, los mecánicos lunáticos, los artistas del bricolaje, los soñadores y creadores de todos los pelajes... Todos ellos se dan la mano en Mr. Jalopy, que cuenta entre sus inventos con el iPod más grande del mundo y con el triciclo videoproyector para sesiones de cine al aire libre.
    
"A los makers nos une un espíritu "punk", de "amauterismo" total", palabra de Mr. Jalopy. "No hay mejor manera de avanzar que aprendiendo de tus mismos errores, y en eso estamos. No competimos entre nosotros porque no se trata de patentar ningún invento, sino de compartir nuestros proyectos. Casi todos somos autodidactas y a casi todos nos mueve el mismo impulso de hermanar lo físico y lo digital".
     
Desde su taller en Los Angeles, Mr. Jalopy reivindica todas las erres posibles (reusar, reciclar, reconstruir) mientras da nueva vida a las bicicletas moribundas que caen en sus manos: "La mejor bici para el medio ambiente es la que ya existe, no la que está hecha con materiales nuevos... Hay un valor añadido en trabajar con lo que otras manos han moldeado, como si los objetos tuvieran alma y les diéramos nueva vida".
     
"Cuando tomamos la iniciativa recuperamos nuestra capacidad de aprendizaje, pensamos críticamente, asumimos riesgos"... El último reto del profeta de los "makers" es llevar esa mentalidad del DIY a los grandes fabricantes y revolucionar la manera en que producimos y consumimos: "Las compañías deben de empezar a ver a los clientes como "colaboradores", y sacar todo el beneficio posible a esa relación. La innovación no acaba en la cadena de montaje. ¡La innovación tiene que ser compartida!".
    
Aunque cuesta mucho sacarle de su taller, Mr. Jalopy se dejará caer probablemente estos días por San Mateo, para proclamar a micrófono abierto su Declaración de Derechos de los Makers, o para invitar al común de los mortales a sumarse con la llave inglesa al subversivo Manifiesto de los Auto-reparadores: "Reparar es mejor que reciclar. Reparar es salvar el planeta. Reparar es compartir y conectar"...

Carlos Fresneda
Publicado en el blg EcoHéroes de El Mundo.es

La erótica de la nieve


LONDRES.- Nunca nieva a gusto de todos. Y menos un viernes, si eres enfermera a domicilio y si tienes que pasarte el día al volante, de casa en casa, cuidando enfermos y ancianos que esperan tu llegada como agua de mayo. O como nieve de enero...
     
El caso es que Leanne Myers, 40 años, enfermera y vecina de Durrington (a hora y media escasa de Londres), no había visto nevar de esa manera desde que era niña. Su primera reacción, al salir de casa y ver la capa blanca de ocho centímetros, fue maldecir al hombre del tiempo. Las ruedas del coche patinaban; tuvieron que ayudarla para salir del aparcamiento. Estaba claro que no iba a llegar muy lejos.
    
Y fue así, en lucha desesperada contra las inclemencias, como se dejó seducir por la erótica de la nieve. La idea le vino repentinamente a la cabeza. Sacó el móvil, llamó a su mejor amiga y no admitió peros: “Danielle, trae la guitarra de tu padre y ponte un gorro extravagante y el sujetador más sexy que tengas. ¡Nos vamos a desnudar en la nieve!”.
     
Eso hicieron. Posaron despendoladas y ante los ojos atónitos de su hija Ellie, 12 años, que se quedó sin cole por la gran nevada. “Pero mamá, ¿estáis locas?”, les dijo la niña. “Tú no hagas caso y dispara”, replicó la madre, que a punto estuvo de romper la guitarra y quebrarse algún que otro hueso en un inoportuno resbalón mientras se hacían las fotos.
     
La nieve estira el tiempo, ya se sabe. Y Leanne Myers mató las horas de la tarde, atrapada en casa, colgando sin pudor las instantáneas en Facebook y bajo la consigna “Let’s get naked in the snow!”. Al día siguiente, cuando amainó el temporal, se pasó con su marido por el pub local y le hicieron un “paseíllo” al entrar, entre piropos admiración por sus buenas carnes: “Nos cuesta reconocerte con la ropa puesta”.
      
Ante su sorpresa descubrió que su fama trascendía ya a los 7.000 habitantes de Durrington, Wiltshire. La bola de nieve llegó de Australia hasta Japón, desde donde le fueron nevando instantáneas insólitas de gente posando en cueros o en ropa interior ante el blanco elemento. La cosa acabó en eso que llaman un “fenómeno viral” en la red. Sus 50 amigos en Facebook se dispararon a 5.500 y las fotos desbordaron pronto los límites de la imaginación...

     
“Por favor, enviad imágenes de buen gusto”, suplicó la enfermera de las nieves, que ha decidido encauzar la iniciativa hacia “fines caritativos”. La idea es publicar al menos dos calendarios de desnudos “blancos”, uno para el hospital Odstock y el otro para el centro John Radcliffe, donde fue operada del corazón su hija Ellie, que nació prematuramente.
      
“Estoy por completo en las nubes, no me podía esperar esta respuesta de la gente”, asegura Leanne Myers en confesiones al Sunday Times. “Lo que más me ha asombrado es la inventiva de la gente y las mil maneras de mantener la “dignidad” en cueros”.
       
La foto que más le ha impresionado es la de un vecino con el resplandor de su enorme saxo en plena nieve. Los más atrevidos son los hombres sexagenarios, únicos capaces de rivalizar con las chicas jóvenes que se suben a la moto, a la bici, al trineo o a lo que haga falta. Las bolas y los muñecos de nieve dan también mucho juego para tapar lo justo.
      
Un tipo se cubre incluso con sus alas de ángel de las nieves. Y una pareja ha tenido la ocurrencia de casarase en cueros y con fondo blanco, ante un insólito séquito de invitados desafiando al frío en paños menores. La fiebre ha llegado a China y Japón, en incluso a Israel y Abu Dhabi, con arena del desierto a falta de nieve.
     
“Está claro que la gente se siente mucho mejor después de posar desnudos en la nieve, no hay más que ver sus sonrisas”, asegura Leanne Myers. “Supongo que todos sienten lo mismo que experimenté yo. Te liberas de muchos complejos cuando expones tu propio cuerpo ante el fondo blanco y en medio del frío... Nos hemos divertido mucho, pero ahora estoy muy contenta ahora que ha llegado el deshielo. Me lo piden a gritos, pero no voy a hacer otra “performance” en la nieve”.

Carlos Fresneda
Publicado el 28.1.2013 en edición papel de El Mundo

Creatividad española 'made in London'

Pablo Amade, Belén Balado y Manu Sainz de los Terreros, fundadores de Círculo Creativo London. | C.F.
Pablo Amade, Belén Balado y Manu Sainz de los Terreros, fundadores de Círculo Creativo London. | C.F.
  • La idea es tender puentes entre los veteranos y los recién llegados a la ciudad
  • El Círculo sirve de punto de encuentro y de herramienta para crear proyectos

Nieva en Bond Street. Dicen que es el invierno más frío de la década. Pero Pablo, Belén y Manu llevan el sol por dentro y no se dejan amilanar por las inclemencias. Desde que pusieron por primera vez el pie en Londres, tienen la permanente sensación de estar "en primera línea de playa". Aunque no lo parezca.
"Estamos en la ciudad con mayor densidad creativa de Europa y posiblemente del mundo", certifica Pablo Amade, diseñador gráfico, ocho años por estas tierras (entre idas y venidas). "Aquí te cargas de energía positiva y te lo curras de verdad", añade Manu Sainz de los Terreros, editor de vídeo con experiencia en marketing digital, cinco años afincado la capital británica. "Te valoran por lo que eres y nada más llegar se te caen las etiquetas", palabra de Belén Balado, periodista y 'freelance', en su primer invierno londinense.
"Estamos en la ciudad con mayor densidad creativa de Europa y posiblemente del mundo"
Pongamos que los tres rondan la treintena, por abajo o por arriba. No vinieron a Londres "huyendo" de nada en particular, sino más bien "buscando". Se sacudieron el "fatalismo" del cuerpo, pero siguen muy en contacto con lo que ocurre en España. Es más, les gustaría tender puentes entre quienes se lo están pensando y quienes llegaron hace tiempo. Y en eso están.

 

Mucho más que un censo

Desde que lanzaron en octubre la sonda del Círculo Creativo London, no tienen casi una hora de tranquilidad. Decenas de artistas, diseñadores, arquitectos, fotógrafos e ilustradores españoles han respondido a la llamada, abierta también a la gente que trabaja en el marketing, en la moda, en los nuevos medios y en todo lo que cabe bajo el paraguas de la creatividad.
"La respuesta ha sido abrumadora", reconoce Pablo. "Hemos descubierto la necesidad y el deseo que hay de conectar. Lo que hemos intentado es algo más que hacer un censo de la creatividad española en Londres. Queremos ser una plataforma informativa y de 'co-working', y de hecho ya han salido un par de proyectos audiovisuales, fruto del contacto entre la gente".
Decenas de artistas, diseñadores, arquitectos, fotógrafos e ilustradores españoles han respondido a la llamada, abierta también a la gente del marketing, la moda, los nuevos medios...
"Nos interesa destacar la labor de los veteranos y tender una mano a los recién llegados y a los que están por llegar", afirma Manu. "La iniciativa ha tenido una gran respuesta en España, pero tenemos que hacer un gran esfuerzo por dar a conocer todo lo que ya está aquí. Uno de los logros ha sido hacer el primer 'mapa' de creativos españoles en Londres. Y estamos poniendo también un empeño en contar sus historias".

El Círculo Creativo London cuenta ya con un centenar de miembros, más todos los que están en lista de espera (basta con vivir en Londres, rellenar un formulario 'online' y adjuntar un 'portfolio'). Más 750 seguidores se han unido al grupo de Facebook y el próximo 14 de febrero organizarán el primer encuentro en un local de Old Street.

 

Vivero de proyectos

"Es muy importante que nos pongamos las caras y nos vayamos conociendo", advierte Belén Balado -Beba para los amigos- con ese ímpetu de la recién llegada que se come Londres con los ojos. "Nuestra idea es precisamente echarnos un poco al lado y permitir que la gente se conozca e interactúe, y que de ahí salgan ideas y proyectos y posibilidades de trabajo".

"Parece un poco increíble, pero la gente se seguía moviendo en Londres por el boca a boca", añade Beba. "No había un directorio, ni un punto de encuentro para la gente con inquietudes creativas en Londres... Pero la necesidad estaba ahí, y es lo primero que nos dice la gente cuando oye hablar del Círculo: "¡Hacía falta algo así!".
"Nuestras profesiones están cambiando, las barreras se están derribando y nos hace falta un lugar de encuentro. El círculo aspira convertirse en ese espacio virtual y esa herramienta para abrir nuevas puertas".
Pablo Amade, el más anclado en Londres (estudió en St. Martins y trabaja como diseñador gráfico en un estudio en el Soho), ha sido testigo de las sucesivas oleadas de españoles y de la "creciente necesidad de conocernos unos a otros, y compartir proyectos y experiencias".

"Vivimos en un mundo cada vez más interconectado y todo evoluciona mucho más rápido de lo que creemos", añade Manu. "Nuestras profesiones están cambiando también mucho, las barreras se están derribando y nos hace falta un lugar de encuentro. El círculo aspira convertirse ahora en ese espacio virtual y esa herramienta que nos puede servir para abrir nuevas puertas".

Vuelve a nevar en Londres. Como cada fin de semana, Manu, Pablo y Beba vuelven a juntarse seguramente en el Flat Planet de Carnaby Street para seguir dándole vueltas al Círculo Creativo London, que gira y gira (de momento) sin ningún tipo de ayuda privada ni oficial.

Los 'e-mail' se acumulan. Las peticiones esperan respuesta. El foro está que arde. Y hay que darle vida a los "encuentros" en la web, con la fotógrafa Nuria Rius, con la directora de arte Andere Monjo, con las arquitectas Marta Núñez e Isabel Varés, con el ilustrador y maestro del 'papercraft' Lóbulo... "Hay tanto por hacer que casi habría que volcarse en el Círculo con dedicación plena", confiesa Beba. Y la historia no ha hecho más que arrancar. Pueden pasar horas, bajo el lucernario de la Wallace Collection, y el trío de jóvenes españoles no deja bombear ideas y más ideas. 

En sus largas charlas, eso sí, tienen proscrita la palabra crisis. Tienen muy claro de dónde vienen, pero también hacia dónde van. "No podemos olvidar lo que está pasando en España y a la gente de nuestra generación. Pero estamos donde estamos, y una de las mejores cosas de Londres es que aquí no te enfrentas a diario con el fatalismo. El tópico de la ciudad de las oportunidades sigue siendo válido".

Carlos Fresneda (Corresponsal) | Londres

Donde crece lo bueno


Kolster, con su libro, en Picadilly Circus. | C.F.
Kolster, con su libro, en Picadilly Circus. | C.F.
  • Kolster sueña con canalizar el potencial de la publicidad para el cambio social
  • Marketing con causa
Thomas Kolster iba para biólogo y se quedó en creativo publicitario, que no es poco. Nacido hace 34 años en Copenhague y educado en el 'credo' ecológico, a lomos de una bicicleta, sus valores tienen poco o nada que ver con lo que estila en el mundo del marketing.
"Debo confesar que odio el 99% de la publicidad. El mensaje no es otro que el de vender por vender. Al consumidor se le trata como un pelele, con una total falta de respeto, como si no importara otra cosa que hacer dinero a su costa. Pero hay un 1% de la publicidad que sí me interesa, y es lo que me mantiene en esto".
A ese 1% lo ha bautizado Kolster como 'Goodvertising'. O sea, anuncios "buenos". Publicidad con propósito. Marketing con causa. Así se titula el libro, que tiene algo de manifiesto para una "nueva era" de la publicidad, ese temible gigante que sigue moviendo al año más de 400.000 millones de euros, incluso en tiempos de crisis.
"Creo sinceramente que aún podemos marcar la diferencia, en la vida de la gente y en el planeta. Se pueden hacer campañas que contribuyan de veras a un cambio positivo, y que al mismo tiempo redunden en beneficios."
"Creo sinceramente que aún podemos marcar la diferencia, en la vida de la gente y en el planeta. Se pueden hacer campañas que contribuyan de veras a un cambio positivo, y que al mismo tiempo redunden en beneficios. La sociedad está cambiando, las empresas están cambiando. Lamentablemente, lo que más está tardando en cambiar y adaptarse a las nuevas circunstancias es el mundo del marketing".
Kolster practicó el 'goodvertising' con su propia compañía, Inkognito, con campañas para clientes tan dispares como Amnistía Internacional o McDonald's (luego hablaremos del 'greenwashing'). Durante varios años estuvo recopilando lo "mejor" de su mundo para publicar su voluminoso libro, que tiene algo de alegato visual y poderoso manifiesto.

'La palabra del siglo XXI'

Ahora ha llegado el momento de poner en acción todas sus convicciones, y aquí tenemos WhereGoodGrows (Donde Crece lo Bueno), que aspira a ser la mayor plataforma colaborativa de "iniciativas de comunicación", con una meta así de clara: marcar la diferencia por el bien del planeta.
"Mi idea es reunir a las agencias, a las empresas, a las organizaciones no gubernamentales y a los gobiernos en un espacio en el que se 'reciclan' las buena ideas y todo se comparte. La era del 'copyright' y del secretismo a ultranza de nuestro mundillo tiene que acabar. Si una idea es buena, si una campaña funciona ¿por qué no cederla con un buen propósito?".
Entre todas las palabras que marcan el horizonte Thomas Kolster -creatividad, simplicidad, transparencia, compasión, conexión, compromiso- hay una que se proyecta con fuerza propia hacia el futuro:colaboración.
"Si de algo ha servido la crisis es precisamente para redescubrir el valor de la cooperación frente a la competitividad salvaje. Creo sinceramente que estamos en los albores del consumo colaborativo, y que ese espíritu acabará empapando la economía a todos los niveles, empezando por el marketing. 'Colaboración' será sin duda la palabra del siglo XXI".
El mensaje de Thomas Kolster caló hondo en la reciente conferencia de 'Sustainable Brands' (marcas sostenibles) en Londres, donde quedó constancia del tremendo 'bache' que aún separa a las 'buenas intenciones' del comportamiento final de los cosumidores. Tan realista como idealista, Kolster hizo un llamamiento que vale por igual para las grandes corporaciones y para las pequeñas empresas sociales o a las asociaciones no gubernamentales: "Juntos podemos".

Un lavado de imagen 'verde'
En 'Goodvertising', y aun a riesgo de predisponer en su contra a los ecologistas duros, Kolster defiende la práctica del 'greenwashing' frente a lo que él mismo llama 'greenothing'. Es cierto, reconoce, que muchas compañías (arropadas por agencias publicitarias) han hecho un uso más que dudoso de lo 'verde' para lavar su propia imagen, "pero lo que empieza como 'greenwashing' puede al final ser un paso en la buena dirección. Ya vimos cómo Nike se vio forzada a dar un volantazo hacia la responsabilidad tras las campañas por la explotación de los trabajadores en fábricas con condiciones esclavistas".
Otro 'volantazo' histórico, según Koslter, fue el dado por Pepsi cuando decidió renunciar al contrato con la próxima Britney Spears e invirtió 20 millones de dólares en el proyecto comunitario Pepsi Refresh, que ha tenido un profundo impacto gracias a las redes sociales.
"La sociedad está cambiando muy rápidamente, sólo falta que el mundo del marketing se suba al carro. La creatividad es el límite"
"Imagina por un momento que Pepsi y Coca Cola decidieran de pronto colaborar en una misma campaña y por una misma idea", asegura de pronto Kolster. "Eso sí que rompería definitivamente los moldes y marcaría la entrada a la era de la economía compartida".
Con los pies en la Tierra, Kolster se queda con la campaña emprendida por la cadena de fast food Chipotle, Back to the Start, con autocrítica incluida sobre los excesos de la industria alimentaria y promoviendo un "modelo más humano y sostenible".
En 'Goodvertising', Kolster destaca también el efecto causado en nuestras tierras por la campaña de Corona -'Salvad las Playas'- y el 'hotel' construido en la Plaza de Callao de Madrid con 12 toneladas de basura recogida en las costas europeas. "Aquí tenemos a una marca de cerveza, visualizando el efecto de la cultura de usar y tirar y ayudando a crear conciencia ecológica".
Sentado en Picadilly Circus, deslumbrado por los anuncios luminosos que prometen un mundo feliz, Thomas Kolster vaticina en todo caso la llegada de un mundo algo mejor y a pesar de la crisis con la ayuda la publicidad. "A veces da miedo pensar en el poder que realmente tienen las campañas y los anuncios. Pero ese potencial sería una fuerza tremenda si lo canalizamos hacia el cambio social. La sociedad está cambiando muy rápidamente, sólo falta que el mundo del marketing se suba al carro. La creatividad es el límite".

Carlos Fresneda

¡Háztelo tú mismo!


Erik Knutzen, con sus gallinas en su casa de Silver Lake. | Isaac Hernández
Erik Knutzen, con sus gallinas en su casa de Silver Lake.
| Isaac Hernández
  • Knutzen Erik y Kelly Coyne decidieron un día hacer casi todo con sus manos
  • 'Gastar dinero es lo último que queremos', dicen estos vecinos de Silver Lake
Primero fue el huerto en el jardín. Después vinieron las gallinas y las abejas. Y después el pan, las conservas, las compotas, el vinagre y el jabón. Con el tiempo llegarán la miel, la cerveza, el vino y el membrillo. Todo hecho sin salir de casa, porque ahí es donde empiezan los grandes cambios...
Knutzen Erik y Kelly Coyne eran dos vecinos como tantos otros en Los Angeles, condenados a pasar el día en coche y sin rumbo fijo. Hasta que un día decidieron parar en seco, renunciar a lo superfluo y empezar desde lo básico, haciéndolo casi todo con sus propias manos.
La pareja empezó a narrar su búsquedaen un blog, Root Simple, y la respuesta fue tan multitudinaria que acabaron escribiendo un libro ("The Urban Homestead") y después otro, "Making It": una llamada a la revolución doméstica en la era "postconsumista".
"Seamos sinceros: la autosuficiencia no existe. Tan importante como saber hacer las cosas es saberse rodear de gente"
"Gastar dinero es lo último que uno quiere ahora", advierten los singulares vecinos de Silver Lake, tan cerca y al mismo tiempo tan lejos de la vanidad de Hollywood. "No es sólo la crisis, todo esto venía ya de antes... Estamos en el medio de un masivo cambio cultural: del consumismo sin límite a un modo de vivir más pleno, más frugal, más vibrante, en el que cada cual vuelve a tomar las riendas de su propia vida".Y todo pasa por ese principio, tan arraigado en el oeste americano, del 'Do It Yourself' (DIY). O sea, hacértelo tú mismo... "Pero no con la actitud arrogante del "cowboy"", advierte Erik, con incorregible humor. "Sino con la idea de sacar provecho y compartir al mismo tiempo tus habilidades. Seamos sinceros: la autosuficiencia no existe. Tan importante como saber hacer las cosas es saberse rodear de gente".

Más que en la autosuficiencia, el estoico Erik cree a sus 47 años en la "autoconfianza", que se resume tal que así: "Las cosas pueden ir bien o pueden ir mal. Si van bien, estupendo, y si van mal, al menos tienes unas habilidades que puedes poner en práctica y que te pueden venir bien no sólo a ti, sino a tus vecinos".

Con los ojos cerrados, Erik es capaz de localizar en las colinas de Silver Lake al "supremo hacedor" de pan (al frente de la Asociación de Panaderos de Los Angeles), al "rey" de los apicultores urbanos, al vinatero de andar por casa... "Somos una comunidad, y vamos tejiendo redes, y así es como la cultura del DIY se multiplica".

'Hacedores' contemporáneos

En "Making It", Erik y Kelly empiezan por lo básico: cómo cultivar en tu propia casa, cómo hacer compost, cómo hacer lámparas de aceite, cómo fabricar jabón en casa... "La idea no es sólo ahorrar dinero en la cesta de la compra, sino poner en marcha cualidades de nosotros mismos que teníamos escondidas y que nos van a abrir las puertas a un modo más sostenible y creativo de vivir".
"No tenemos un mensaje político, aunque está claro que tenemos que evolucionar de una sociedad de meros consumidores a otra de productores activos", concluyen los autores de "Make It". "Pero esa "revolución", en cualquier caso, tiene que venir desde nuestras propias vidas y nuestras propias casas. Tenemos que redescubrir el goce de hacer la cosas".

Mr. Jalopy, en su taller de bicis usadas de Riverside, Los Angeles
Mr. Jalopy, en su taller de bicis usadas de Riverside, Los Angeles
El mismo mensaje, aunque con otras herramientas, es el que predica todos los días desde su taller de Riverside el "revolucionario" Mr. Jalopy, pionero del movimiento de los "Makers" que sacude Norteamérica y se extiende ya por Europa. Mr. Jalopy huye de todas las etiquetas, aunque si tuviera que definirse a sí mismo lo haría como "soldador experimental, trabajador de la madera, mecánico de bicicletas, tratante de neumáticos, reparador electrónico, bordador, diseñador, vendedor de garaje, constructor, blogero y activista". Ahí es nada.

"La última chispa ha brotado aquí, pero la verdad es que la cultura del Do It Yourself existe de tiempos inmemoriales en todas las culturas", advierte Mr. Jalopy. "La gente ha inventado siempre en sus garajes, en todos los vecindarios conocíamos siempre al "manitas" capaz de arreglar cualquier cosa... Lo que ha cambiado ha sido la conciencia de grupo. Somos muchos y, gracias a la tecnología, nos estamos multiplicando".
Más de 100.000 curiosos y "hacedores" convergen todos los años en San Mateo en la Feria de los Makers, extendida ahora a Nueva York, Detroit, Austin y el Reino Unido. En plena crisis, la tribu variopinta de los inventores, genios de las electrónica, programadores precoces, mecánicos lunáticos, artistas del bricolaje, soñadores y creadores se multiplica año tras año bajo el lema unánime: "¡Háztelo tú mismo!".
"Cuando tomamos la iniciativa recuperamos nuestra capacidad de aprendizaje, pensamos críticamente, asumimos riesgos"

Pensar con las manos

"Nos une un espíritu "punk", de "amauterismo" total", confiesa Mr. Jalopy. "No hay mejor manera de avanzar que aprendiendo de tus mismos errores, y en eso estamos. No competimos entre nosotros porque no se trata de patentar ningún invento, sino de compartir nuestros proyectos. Casi todos somos autodidactas y a casi todos nos mueve el mismo impulso de hermanar lo físico y lo digital".
Mr. Jalopy reivindica desde su taller todas las erres posibles (reusar, reciclar, reparar, reconstruir) mientras da nueva vida a las bicicletas muribundas que caen en sus manos: "La mejor bici para el medio ambiente es la que ya existe, no la que está hecha con materiales nuevos... Hay un valor añadido en trabajar con lo que otras manos han moldeado, como si los objetos tuvieran alma y les diéramos nueva vida".

La última palabra, sin salir de Los Angeles, la tiene Mark Frauenfelder, director de la revista Make y autor "Made by Hand"... "Cuando haces algo por ti mismo, la cosa que cambia más profundamente eres tú. Habituados a que nos lo den todo hecho, cuando tomamos la iniciativa recuperamos nuestra capacidad de aprendizaje, pensamos críticamente, tomamos decisiones, asumimos riesgos. Aprendemos de alguna manera de pensar con las manos".

Carlos Fresneda - Londres
Publicado en El Mundo.es

Richard Branson: 'Tenemos que reinventar el capitalismo'

Branson, durante la presentación de su libro. | Foto: Carlos Fresneda

 Branson, durante la presentación de su libro. | Foto: Carlos Fresneda
  • El 'patrón' del grupo Virgin publica su manifiesto en tiempos de crisis
  • Acaba de dar el gran salto a la banca con la compra de Northern Rock
  • 'Este es el mejor momento para innovar y experimentar'
Un viento ficticio parece agitar a todas las horas la melena rubia de Sir Richard Branson. Como si estuviera haciendo 'kitesurfing' en el Canal de la Mancha, el intrépido 'patrón' del grupo Virgin (400 compañías, 50.000 empleados) ha decidido plantarle cara al temporal de la crisis a sus 61 años con un doble golpe de timón.

El mismo día en que salía a la venta su particular manifiesto de empresario rebelde –'Screw Business as Usual'- daba la campanada con la compra por 900 millones de euros del Northern Rock y con un mensaje dirigido al corazón de las finanzas: "Los bancos en Gran Bretaña necesitan ideas frescas y una inyección de nueva competencia".

"No hay que arredrarse ante la crisis, ni siquiera ante una situación tan desesperada y con más del 20% del paro como la que existe en España", declara a ELMUNDO.es el propio Branson durante el lanzamiento de su libro. "Este es precisamente el mejor momento para innovar y experimentar. No podemos seguir usando las mismas y gastadas fórmulas". 

"Nos ha perdido, sobre todo, el afán por el máximo beneficio a corto plazo"

Al futuro presidente del Gobierno le recomendaría que fuera más allá de la austeridad y apelara al "espíritu emprendedor que todos llevamos dentro". "El Gobierno debería hacer causa común con los empresarios y con los trabajadores, estimular la creación de nuevas compañías, explorar soluciones para que el paro no siga aumentando, como el empleo compartido. Mucha gente firmaría si le das la opción de trabajar tres o cuatro días a la semana, aunque haya que apretarse el cinturón, para salvar el puesto de un compañero".


'Humanizar' el capitalismo

Le preguntamos al cuarto hombre más rico del Reino Unido (con un patrimonio de más de 3.000 millones de euros) si no es muy fácil asomarse la futuro con optimismo desde su atalaya, cuando el común de los mortales no ve más allá de los recortes y más recortes. "El pesimismo es nuestro peor enemigo. Conviene cambiar el foco de los problemas a las soluciones. Tenemos que 'reinventar' el capitalismo, al que sigo considerando como el mejor de los sistemas. Creo realmente que el capitalismo ha ayudado a mucha gente a mejorar sus vidas, lo que ocurre es que en los últimos tiempos ha perdido el camino".

"Nos ha perdido sobre todo el afán por el máximo beneficio a corto plazo", sostiene Branson. "La mayoría de las empresas, y no sólo la banca, se ha olvidado de lo importante que es su papel a largo plazo. Necesitamos poner a la gente y al medio ambiente en el plato. Hay que 'humanizar' el capitalismo y acabar con la idea de que una cosas es hacer el bien y otra muy distinta es hacer negocios".

"A los trabajadores españoles les diría que propongan ideas y busquen soluciones por sí mismos"

Branson ha rebautizado su manera de hacer negocios como Capitalismo 24902, "teniendo en cuenta hasta la última milla que circunda el planeta". A quienes les critican por sus excesos personales (vive en su privadísima isla caribeña de Necker) o por sus 'delirios galácticos', Branson responde con la otra cara de la moneda: su empeño por combatir las emisiones un 60% con un combustible nuevo para los aviones, procedente de desechos industriales.

"Casi todos los beneficios de nuestra aerolínea se han encauzado a la búsqueda de energías limpias. Yo nunca busco el dinero directamente. Soy de la teoría de que contribuyendo a la sociedad, el dinero viene después por sí solo. Es más, últimamente me he volcado con nuestra fundación, Virgin Unite. Creo que tiene que haber más conexión entre los emprendedores sociales y los emprendendores empresariales. Tenemos que sacar mayor partido de la colaboración, aunque también aprecio la competencia sana".


Perder el miedo

Desde que arrancó en el mundo de los negocios –con la revista 'Student' a los 16 años e importando discos a los 21- Branson se ha esforzado por alimentar ese "espíritu aventurero y virginal" (de ahí el nombre) con el que ha ido tocando todos los puertos posibles: de los aviones trasatlánticos a los vuelos suborbitales, de las telecomunicaciones a los trenes, de las finanzas a las bodas (uno de los pocos en los que ha pinchado).

"La prueba y el error es el mejor método de aprendizaje", sostiene en su libro, en el que reclama el poder de todos y cada uno de nosotros para cambiar las empresas desde dentro: "A los trabajadores españoles les diría que propongan ideas y busquen soluciones por sí mismos, y que no duden en ponérselas por escrito a sus jefes. El poder del individuo es grande, pero mayor aún es el que emana de una comunidad. Todos tenemos nuestra parte de responsabilidad: no hay que tener miedo a hacer las cosas de un modo diferente".

Carlos Fresneda (Corresponsal) | Londres

BICINNOVAR AUNQUE NUNCA MORIR

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He acudido en busca de ayuda biciespiritual a ver que ha sido de la nueva edición de ese concurso de inventos bicicleteros convocado por Specialized y Google, que allá por 2008 me hizo flipar. Y nada, no lo entiendo como algo tan hermoso y creativo no ha tenido continuidad, aunque sigo indagando porque me cuesta creerlo. Puedes disfrutarte la bici...cafetera, el ...frigorifico y la ...lavadora en la sección bicidomésticos, o la biciambulancia, el ...cine, la ...quitanieves, la ...fabrica de helado, en la sección biciservicios, o el ganador Aquaduct, transporte y filtraje de agua a pedales. De cualquier modo y si no conoces la edición de 2008 de Innovaste or Die, aquí te paso la página web donde puedes pedalear por el mundo si sitúas el cursor sobre los pedales y acceder al grupo en youtube de las 102 creaciones en honor a la máquina verde por excelencía.

Aquí algunos bicivideos:







Estoy seguro que te animas a pedalear por este mundo patas arriba, en la buena dirección de no perder la ilusión por cambiar esta sociedad todo lo posible, y mejor a la velocidad de las mariposas.

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EL REDENTOR DE NUEVA YORK

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No ganará las elecciones en Nueva York, pero será sin duda el vencedor moral, arropado por ese coro irreverente y verde que le arropa en todas y cada una de sus “apariciones” musicales: “¡Empecemos a propagar la riqueza!/ ¡Espero poder quedarme!/ Porque vine a vivir aquí.../ New York, New York”.


Foto: Isaac Hernández

Todos los caminos confluyen estos días en el Reverendo Billy
, candidato del Partido Verde y bestia negra, azul o blanca (según el color de la levita) del multimillonario alcalde Mike Bloomberg.

Lo vimos bailando bajo la lluvia en Times Square, subido a los bancos de Washington Square, emulando a Frank Sinatra en el Highline Ball... Nadie se ha pateado como él las calles de New York, New York, ni se ha dejado poner las esposas tantas veces, en defensa una causa justa: “Bloomberg ha convertido nuestra ciudad en un patio de recreo para los ricos. Después de privatizar los parques, sólo le queda por privatizar nuestra alma”.


Más de una larga década lleva el Reverendo Billy (alter ego del actor y activista Bill Talen) predicando en la Gran Manzana con sus ínfulas de telepredicador y sin quitarse el collarín. Empezó en la era Giuliani, cargando con el ratón Mickey crucificado y denunciando la “disneylandización” de Times Square. Se pasó luego al exorcismo “anticonsumista” en los Starbucks y en los Victoria’s Secret. Su fama fue creciendo, y también su parroquia, agitada por el gospel “social” del coro Life After Shopping (Vida Después de las Compras).

Con sus acólitos verdes celebró anteayer el fin de su campaña electoral, coreando “En tus manos está/ New York, New York” y esperando el milagro en las urnas... “Bloomberg no es inevitable, por más que haya empapelado la ciudad con su nombre, por más que se haya gastado 85 millones de dólares de su propio bolsillo para comprar su reelección... ¿Puedes prestarnos un millón, Mike?”.

El Reverendo Billy ha corrido la misma suerte que todos los “terceros” candidatos , aparcados en los medios y en los debates. “Logré pasar a uno de ellos entre el público”, recuerda. “Y pude comprobar la gran mascarada de nuestra democracia... Los primeros asientos estaban reservados para la elite financiera de la ciudad, los responsables del fiasco económico, los que especulan a nuestra costa y expulsan a los vecinos de los barrios.


“¡Agualuya!” (las bendiciones del Reverendo Billy tienen siempre una doble lectura). “Ahora resulta que Halliburton está tomando posiciones en el norte de Nueva York y quiere controlar los acuíferos subterráneos... En nuestras manos está evitarlo. En nuestras manos está impedir el expolio y reivindicar el espacio público. En nuestras manos está evitar que Nueva York se convierta en Mike S.A., la ciudad-corporación”.

Carlos Fresneda
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LA VUELTA A AMERICA DE LOS "CACHARROS" LOCOS

Regla número uno: los pilotos, las tripulaciones, los jurados y los inocentes espectadores han de poner un gran esfuerzo en pasárselo pipa, pues es la Locura lo que nos mantiene Cuerdos. Si alguien insiste en ser un corredor gruñón, en tomárselo demasiado en serio o en amargarle la carrera a los otros, quedará posiblemente descalificado…

Desafiando las leyes de la gravedad y de la cordura, más de 30 esculturas rodantes van tomando posiciones en la plaza de Arcata. La neblina pone confusión y suspense en la salida apoteósica de la carrera más loca del mundo, que arrancará entre las marismas y secuoyas gigantes del norte de California y seguirá su curso estival por el delirante oeste.

La romería rodante atravesará dunas, cruzará ríos, surcará bahías, circulará por cunetas y dará saltos más o menos “mortales” antes de llegar oxidada, deshidratada y triunfante a la meta, donde se reconocerá por igual a ganadores y perdedores, supervivientes todos, a lomos de estos prodigios de imaginación e ingeniería.

Regla número dos: las esculturas deben ser de tracción humana. No se permite el arrastre mecánico, aunque es legal recibir la ayuda “natural” del agua, del viento, de la gravedad y de los amistosos extraterrestres. La tripulación debe estar integrada exclusivamente por Humanos…

El más madrugador de los corredores obedece al nombre de Peter Wagner y llega subido a una extraña girafa que ni siquiera tiene pedales. Vestido de intrépido explorador -a lo doctor Livingstone, supongo-, Wagner impulsa a su peculiar vehículo dando botes sobre una plataforma oscilante que hace girar la gruesa rueda trasera, que luego demostrará su versatilidad sobre la arena y el agua.

Wagner, 56 años, es zorro viejo. Durante el año ejerce como profesor en Davis, pero al llegar al verano aguza su ingenio y recorre el circuito de las “esculturas cinéticas” con su último invento, construido exclusivamente con materiales reciclados. “Lo hago por pura diversión”, confiesa, al cabo de 19 años de competición en los que ha ganado prácticamente todo.

Así se explica tal vez la filosofía con la que se toma la carrera, emulando a Alberto Contador y plantándose en cabeza en el primer puerto de la competición: el Salto del Hombre Muerto. A más de un vehículo le llegará la jubilación anticipada en la temible caída de arena. Wagner conoce mejor que nadie el terreno y, encarnado esta vez en Bahamontes, repone fuerzas en el alto y espera pacientemente a que se aproxime el pelotón: “Es muy aburrido correr en solitario”.

Los “novatos” Alex Crowe y Tess Krause, a bordo de una anodina bici-canoa bautizada como Arte Para el Pueblo, se beneficiarán de la generosidad del veterano y llegarán los primeros al cabo de tres días a línea de meta de Ferndale (perdón por chafar el final). También ayudará el hambre de victoria de su mecánico, Al Krause, capaz de convertir el invento en el que viajan los estudiantes del instituto de Eureka en un vehículo anfibio a prueba de algas y moluscos. “La ligereza y la simplicidad del diseño es lo que más pesa”, atestigua el preparador. Hace años le expulsaron de la carrera “por ser demasiado serio”.

Regla número tres: Los pilotos, la tripulación y los miembros del equipo se abstendrán de dar patadas, mordiscos, arañazo o puñetazos a los miembros de otra tripulación. Quienes participen en ese tipo de actividades provocativas no merecerán los honores de la carrera, sino que caerán en desgracia…

Kris Taylor, que el año anterior fue el “malo” de la carrera con su vehículo Ojo Malvado, ejerce ahora con “smoking” de jurado mayor (y sin embargo propenso a todo tipo sobornos). Harmony Groves, ex alcaldesa de Arcata por el Partido Verde, elegida en tiempos como “reina” de la carrera, se enfunda esta vez los leotardos dorados que le acreditan como miembro de la Policía Secreta del Pollo.

El Pollo, símbolo imperecedero de la carrera, se encarna todos los veranos en una escultura rodante. La veterana June Moxon, 27 años compitiendo, logra darle en esta ocasión una prestancia plateada que se eleva por encima de los seis metros y parece capaz de volar con sus plumas de hojalata. Cinco meses de trabajo le llevó el alumbramiento del ave deslumbrante y emblemática, que al final tendrá su recompensa (premio al mejor arte rodante).

Pisándole las patas al pollo viene el Dragón Metálico de Duane Flatmo, el artista “cinético” con más solera, que llega con ganas de desquitarse tras el naufragio de la carpa gigante con la que corrió el año anterior. El dragón, fabricado con cacerolas y baterías de cocina, superará felizmente la prueba más espinosa de la carrera: el descenso en pendiente a la bahía de Eureka. Con la ayuda de sus poderosos flotadores rojos, el dragón surcará las aguas como si fuera un cisne plateado, echando bocanadas de fuego a la menor insinuación.

Pero estamos aún en Arcata, parada obligada de la América inexplorada y verde. Los cacharros rodantes toman la salida a lo LeMans: vueltas y más vueltas a la plaza del pueblo, ululante y mareante escenario de la carrera de las bicis locas, que parten en medio de un atronador grito de guerra: “For the Glory! (“¡Para la gloria!”).

Ley de la Agonía en la Derrota: Las esculturas deben encontrar su curso sin la ayuda de un vehículo motorizado. Recibir un remolque significa que hacen falta mejoras técnicas… ¡Que tengas mejor suerte el año que viene! Los empujones o los “remolques” humanos sí están permitidos. ¡Arrastra a la bestia a lo largo de la carrera y acabarás con honor y con músculos!

En cada carrera hay una derrota tempranera, que en este caso es también un parto prematuro: la pulposa OctoMadre de Brian Slayton, con sus ocho tentáculos que agitan a sus ocho recién nacidos, queda fuera de juego en los primeros repechos y no es capaz de llegar a las dunas. El displicente equipo de ocho médicos de Urgencias no consigue solucionar los problemas mecánicos, que se multiplican como el pan y los hijos.

Quien sí consigue abrirse dolorosamente paso hasta la playa es la “parturienta’ Lesley Manson, a bordo de Contra el Consejo Médico: originalísima bici-cama hospitalaria, asistida por una alegre cofradía de comadronas y “doulas” (con el culo de pega el aire), por si se produce sobre la marcha el parto “natural”.

Ley de la Madre: si una piloto está embarazada o de parto, se le permitirá una ausencia razonable de una hora o así sin penalidad alguna (aunque luego deberá facilitar una foto del bebé para dar publicidad a la carrera y viajar con él a bordo hasta la línea de meta).

Por las dunas avanza contra viento y marea el Hippypotamus, con su carcasa colorista y su corazón henchido de paz. A tiempo para celebrar el 40 aniversario de Woodsotock, el hipopótamo hippie se contonea al ritmo de Bob Dylan y los Grateful Dead y mira con sorna al respetable mientras exhala por la nariz el humo de la salvia (a falta de marihuana).

Ken Beidleman, nostálgico del verano del amor, conduce con flema envidiable y melena cana el portentoso Hippypotamus. El vehículo lo impulsan cuatro ciclistas hippies que han convertido el vientre del bicho en tenderete rodante, equipado con rodamientos especiales para la arena, flotadores para el agua y salvavidas.

Con un reciente premio al mejor arte rondante a sus espaldas , Beidleman llega en esta ocasión a la carrera sin otra ambición que la de marcarse un ACE (premio reservado a los que llevan todo el equipo a bordo) y “sobrevivir a todas las tentaciones y las inclemencias”. Más de uno se frotará los ojos al ver al Hipopótamo Hippie contonearse por la cuneta, menear el culo por la playa o salir chorreando de la bahía, fumando salvia como si tal cosa.

Ley de la Abstinencia: el consumo de bebidas alcohólicas y sustancias estupefacientes por parte de los pilotos está prohibido. Los pilotos deben entender que el consumo de alcohol durante la carrera no es de buen ver y que la gente dejará de mirarles con el asombro y la admiración que se merecen…

En el capítulo de vehículos rutilantes, pocos pueden competir con el Twinkle de Bob Thompson, con sus ruedas de 2,5 metros de diámetro y la tripulación de ciclistas-astronautas ataviados azul y estrellados hasta el cuello. Charlie Jordan, otro veterano, compite con una Oveja de Compost que va “reciclando” sobre la marcha sus propios desechos. Por detrás viene Little Stinker, la mofeta todo-terreno, perseguida por el elefante Melvin de Tappy Nelson, que no ha faltado a la cita desde que se escapó hace 40 años de un carrusel.

La tripulación de Los Impescables, capitaneados por el pirata Peter Kessler y a bordo de un pez linterna, demostrará una especial habilidad para alternar agua salada y dulce, en el momento de atravesar el río de la Anguila. For Sailfish, el pez espada en el que viajan Forrest McMullen y compañía hincha, también las velas en el último desafío acuático, en el que casi zozobran los “malos” de la película, Pandomonium, venidos a menos a las primeras de cambio.

En tiempos de crisis, los tripulantes dorados de Sold Gold salvan el tipo vendiendo oro… o desprendiéndose del vil metal como si fuera el lastre, cuando acechan los tiburones y el agua les llega al sillín o al culo (con perdón). “Cada día es un reto que nos pone al límite”, confirma el piloto Josh DaSilva. “Pero vivimos tiempos duro, y va a haber que hacerse a la idea”.

De la bahía de Eureka a las cataratas de Klamath, de Port Townsend a Ventura, y de ahí a Corvallis, en el alto Oregón… El circo de las esculturas rodantes seguirá gira que gira hasta finales de agosto, cuando los últimos supervivientes enfilarán hacia Burning Man, la utopía “cinética” en el desierto de Nevada. Aquí estaremos ya en la antesala de la Vuelta a España.

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¡PARA LA GLORIA!

Ingeniero, ingenioso y artista, Hobart Brown tuvo la idea de convertir el triciclo de su hijo Justin en algo más interesante: un pentaciclo. Estábamos en 1969, el año en el que todo parecía posible. El congresista Don Clausen, intrigado por el cacharro de cinco ruedas de Hobart Brown, decidió pedírselo prestado y darse una vuelta por Ferndale. La foto dio la vuelta al país y el resto es historia.

La carrera de las esculturas rodantes rindió tributo este año a su Glorioso Fundador, que aguantó al timón durante casi cuarenta años. Brown, que se ganó la vida diseñando medallas, fue también el creador del famoso y ubicuo Pollo Cinético (aunque su idea original fue la de concebir un águila), pariente lejano de la no menos famosa águila.

Con su chistera, sus gafas negras y su pajarita blanca, Brown procuró que nunca le faltara ese punto de delirio y humor a la carrera, fiel a la consigna de partida: “Todas las pesadillas mecánicas no son creadas iguales”. También dejó escrita la regla de oro: “Engañar es un privilegio, no un derecho”. Aunque la proclama más famosa es la que está escrita con tinta indeleble en su epitafio: “¡Para la gloria!”.

Carlos Fresneda, enviado especial ARCATA/CALIFORNIA