4 de mayo de 2011

'Todos los hongos son mágicos'

 

Los primeros rayos del día acarician los parasoles, esas setas de pie esbelto y “sombrero” asombrillado que pueden alcanzar los 40 centímetros cuando llegan a “desperezarse”. Paul Stamets las contempla con el asombro del padre que ve crecer a sus propias hijas. Después desciende a su altura, sin quitarse su sombrero fabricado con hongos de Transilvania, con la sana intención de besar a sus “criaturas”.

Aunque lo más probable es que los parasoles acaben esa misma noche salteados en la sartén y alimentando al micólogo más “revolucionario” del planeta...
Es un día cualquiera en el bosque de Fungi Perfecti, el reino mágico del Señor de las Setas. Desde su rincón a los pies de las Olympic Mountains, en uno de los parajes más vírgenes del noroeste de Estados Unidos, Paul Stamets ha sido capaz de reescribir la historia “negra” de los hongos.

“Ha llegado la hora de acabar con su mala reputación. Los hongos son los auténticos guardianes de los ecosistemas, el sustrato invisible de la vida en el planeta. Son la inteligencia natural de la Tierra, nuestra última gran esperanza. Las soluciones están literalmente bajo nuestros pies, y aún no lo sabemos”.

Caminamos con sigilo por el bosque, y Stamets nos hace ver la conexiones ocultas que comunican entre sí a los árboles y a las plantas, el micelio que se propaga con la avidez de una galaxia subterránea. “Mycellium Running” da precisamente título a ese apasionante compendio que reúne toda la sabiduría de Stamets, que llegó al mundo de los hongos sintiendo la poderosa atracción de lo prohibido.

“Todas las setas son mágicas”, concluye tras décadas de estudio y por experiencia propia. “Y vamos a necesitar mucha “magia” para salir del embrollo en el que estamos metidos. Los hongos son unos maestros en el arte de la “biorremediación”. El cambio climático va a acentuar los problemas ambientales y vamos necesitar su ayuda más que nunca”.

Del potencial de los hongos para limpiar la tierra o para comer petróleo puede dar testimonio Stamets, que los ofreció como alternativa a los dispersantes en el vertido del Golfo de México. En su popularísima conferencia en TED -“Seis maneras en que los hongos pueden salvar el planeta”- y en sus apariciones en Bioneers, el Señor de las Setas asegura que estamos en los albores de una auténtica “revolución micológica”.

Desde hace tres décadas, Fungi Perfecti es su laboratorio de pruebas, concentrado hasta ahora en hongos medicinales, productos para “gourmets” (como la crema de “porcini” con trufas blancas) y todo lo necesarios para cultivos domésticos. El salto cualitativo lo acaba de dar sin embargo con la “caja de la vida”...

“Se trata de una simple caja de cartón reciclado, donde viajan comprimidas las semillas de un centenar de árboles (abetos, secuoyas, fresnos, cedros, olmos) mezcladas con esporas de hongos microrrizales. Cada caja tiene el potencial de crear un pequeño bosque de clima continental y capturar al menos una tonelada de CO2 en 30 años”.

En pocos meses, más de 10.000 “cajas de la vida” han diseminado su carga “invisible” por Estados Unidos. Aunque la ambición de Stamets es llegar al menos al 1% de los envíos por correo, y transplantar la idea a otros lugares y a otros climas, y acabar creando el mayor esfuerzo reforestador del planeta: “Porque no hay nada tan poderoso (y tan contagioso) como las acciones individuales en masa”.


Carlos Fresneda, publicado en el blog EcoHéroes de El Mundo
www.ecoheroesproject.org

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