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El PUMA CONTRA EL HUMMER

Hace 30 millones de años existió un mamífero gigante, llamado Indricotherium (wiki) que pesaba 20 toneladas y contribuyó generosamente a la deforestación del centro de Asia. Hace once años, la General Motors fabricó un monstruo llamado Hummer (wiki) que pesa tres toneladas y avanza sobre el asfalto como si fuera un tanque.


El Hummer está destinado a morir bajo su propio peso, como ocurrió con el Indricotherium. El presidente Obama acaba de certificar su defunción de aquí al 2016, cuando la “fauna” de vehículos en Estados Unidos deberá consumir una media de 6,6 litros a los 100 kilómetros (o sea, casi tres veces menos de lo que “bebe” un Hummer).

Intentarán vendernos, cómo no, la versión “ecológica” del Hummer, como la que tiene Schwarzenegger en su garaje. Pero los tiempos cambian, y sólo las especies que mejor se adaptan sobreviven y evolucionan, como constató Darwin.


La General Motors, amenazada de extinción, ha empezado a virar de rumbo antes de que sea demasiado tarde. Por las calles de Nueva York y Washington ha empezado a circular de modo experimental una nueva especie automovislística, el P.U.M.A , que pesa 136 kilos, tiene un motor eléctrico y mantiene prodigiosamente el equilibrio sobre dos ruedas.

El PUMA es un paso más allá del futurista Segway, que no acabó de encontrar su espacio en las aceras. El nuevo invento está especialmente diseñado para abrirse paso en los intersticios del asfalto y esquivar los atascos, con la ayuda de un GPS. Tiene una autonomía de 50 kilómetros y estará listo para revolucionar la movilidad urbana en el 2012.


La auténtica “revolución”, ya se sabe, viaja todos los días en bicicleta (180.000 usuarios en Nueva York). Pero mientras llegamos a la “masa crítica”, demos la bienvenida al PUMA y entonemos el RIP por el Hummer.

P.D.: Pido disculpas por el uso inapropiado de la palabra “humareda” en el último post (¿Viento o carbón?). Lo más correcto hubiera sido hablar de la “cortina de vapor” de las torres de enfriamiento, que entre otras cosas sirven para “tapar” las emisiones de gases de combustión. Por si quedan dudas, se puede pinchar aquí para saber cómo funciona una central termoeléctrica. Se calcula que las 600 centrales de carbón en Estados Unidos son responsables de una tercera parte de las emisiones de CO2. Otro día hablaremos de la campaña para impedir la apertura de nuevas centrales térmicas en EEUU, impulsada por el climatólogo de la NASA James Hansen. Y por si alguien tiene aún dudas del impacto ambiental del carbón, nada mejor que pinchar en este vídeo de la campaña “The Dirty Lie”, auspiciada por Robert Kennedy


CARLOS FRESNEDA

Desde Nueva York


Manolo en una performance sentimental hacia un hummer en Madrid:


texto vinculado: acción simpatica antiHummer realizada en Madrid para protestar contra el uso de un vehículo innecesario en la ciudad, y uno de los mayores consumidores de petróleo, osea un vehículo lider en la contribucción al cambio climático y el uso gilipollas de la tecnología. Para saber más de lo que piensan muchos sobre este monstruo: http://www.fuh2.com/submissions.php

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¡DIVORCIATE DEL COCHE!

Acabo de ser testigo de un pequeño accidente en el centro de Washington. El coche, un aparatoso Ford Escape, venía toda pastilla por Florida Avenue y derrapó cuando el conductor pisó el freno para no saltarse un semáforo. El mastodonte motorizado se fue a estrellar contra una papelera. El conductor se bajó desairado, comprobó los daños en la parte delantera del parachoques y volvió a subirse a su “tanque” como si nada.

El suceso me pareció una patética metáfora de lo que está ocurriendo estos días con la industria automovilística. Los Tres Grandes –Ford, General Motors y Chrysler- se han dedicado a construir en las últimas dos décadas pura chatarra sobre ruedas. Lo único que importaba era el tamaño -más grande, por favor, más grande- para satisfacer el delirio colectivo y contribuir al naufragio del sueño americano.

En los años noventa tuvieron la ocasión de adelantarse a los tiempos, pero una mano negra -manchada del petróleo- certificó el asesinato prematuro del coche eléctrico. El coche eficiente, limpio y futurista pasó a la historia por decisión de los mismos ejecutivos que ahora piden dinero y perdón por sus malos humos. El mayor engendro de todos ha sido sin duda el monstruoso Hummer, la declaración de guerra al medio ambiente de General Motors, fabricado a la medida de los matones de Blackwater.

un homenaje al hummer en Madrid:


En Detroit, ciudad decrépita donde las haya, los Tres Grandes han purgado estos días sus pecados llevando a los altares al Ford Escape, al Chevy Tahoe y al Chrysler Aspen. El obispo Charles Ellis le ha pedido al Altísimimo que bendiga los coches y tenga piedad con la industria, sobre todo con los trabajadores (víctimas de los delirios de grandeza de los directivos). Si el viejo Henry Ford levantara cabeza, no tardaría tirarles a todos de las orejas y preguntarles por qué no siguieron la fórmula milagrosa de los japoneses: coches más eficientes, menos contaminantes, más sensatos.

El coche ha sido sin duda uno de los inventos más prodigiosos del hombre, pero su uso y abuso nos ha llevado a esta encrucijada. En Estados Unidos, el número de automóviles supera desde hace tiempo al de conductores. Los todoterrenos toman al asalto las ciudades, mientras el transporte público te lleva a ninguna parte. Y en los suburbios, las McMansiones hipotecadas languidecen con sus garajes para dos o tres 4x4.

No, no nos basta con “reinventar” el automóvil, tal y como sugiere Jeremy Rifkin. Hay que ir aún más lejos y replantearnos nuestra relación con la máquina, siguiendo los consejos de Katie Alvord en “Divórciate del coche”... “Nuestro romance, que empezó con gran enstusiamo hace cien años, ha llegado a un punto crítico por culpa de la contaminación, el ruido, la congestión, los accidentes, la dispersión urbana y el alto coste sobre el medio ambiente. Para muchos, dejar el coche o minimizar su uso está siendo la mejor de las terapias”.

Oro libro que indaga en la dramática ruptura entre los americanos y su perpetuo objeto de deseo es “Nación de Asfalto”. “El coche, con su promesa de libertad y movilidad, ha terminado por condicionar el modo en que vivimos”, escribe la autora, Jane Holtz Kay. “El siervo se ha convertido en tirano, y las ciudades se han construido durante décadas a su medida. Lo que necesitamos ahora es recionalizar su uso y volver a un mundo de movilidad humana”.

El futuro, al menos en las ciudades, está sin duda en la bicicleta, en el transporte público o en las flotas de coches híbridos y compartidos como Zipcar. Los conductores particulares lo tendrán cada vez más crudo para circular a sus anchas en las ciudades. Llegará un día en que miraremos atrás y nos parecerá increíble que toda esa jauría motorizada fuera quemando alegremente petróleo por nuestras calles.

enlaces
quién mato al coche eléctrico
Hummer
Divórciate del coche
Nación de Asfalto
Zipcar

aquí
compartir coche
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pdf noticias de última hora coche eléctrico como almacén energético

Carlos Fresneda desde Washington


Publicado el 10.12.2008 en el blog Crónicas desde EE.UU