Pensamos y sentimos que por qué no lo imposible en tiempos ordinarios se puede convertir en factible en tiempos extraordinarios. Los ejes políticos y economicos, se manejan por una minoría hija predilecta del capitalismo. Indagar en la construcción de la resiliencia, reencontrar valores no rentables para pocos pero vitales para los muchos, anhelar un mundo sin perdedores, escribimos sobre personas y organizaciones que estimulan a cambiar hacia un mundo mejor. Carlos Fresneda y Manolo Vilchez
Me estoy degustado las delicias del vecino mientras escribo estas lineas recién llegao al alojo después de la tarde de montaje y atención a minipunto de alSol, a la que tengo el privilegio de representar en el Espacio R de la 2ª Semana de la Sostenibilidadque se celebra este fin de semana en Rivas Vaciamadrid.
Claro, no he podió llegar a Madrid sin el planteamiento de echar los menos humos posibles y a las 7:20 de la mañana después de una noche con roncador vecino de campeonato, el nocturno BCN Madrid me dejó en Chamartín con un despunte de día anticiclónico de bandera.
Ya entrada la tarde llegar al gran carpón donde se celebra la muestra me ha sentido a roquero al pasar por el auditorio Miguel Rios, dedicado a conciertos, ya en las afueras del municipio, cerca de la futura expansión de esta población con 75 mil ciudadanos viviendo en ella y posiblemente uno de los municipios que más destaca en Spain por su apuesta hacia el mejor futuro desde ya, además de destacar por sus políticas sociales. Venir a Rivas es como ir a lo que podrían ser los demás municipios, lugares donde mola vivir con intensidad el viaje hacia nuestro futuro.
Pero vamos, na más llegar, a desembalar bártulos y puesta a punto de la flamante cocina alSol 1.2 serie Gehrlicher ya puesta en espacio central, le acompaña un secador AF70 (que para los más interesaos tiene premio de cata de peras deshidratadas el año pasao), por cierto con la cocina lo previsto es café para todos (los vecinos de stand) y un revoltijo de proteína vegetal que ya esta causando expectación (veremos el sol como se porta) aunque esta vez la acción principal es a la sombra (interior carpa).
A si como lo más destacao que he visto en un rato, el vecino proveedor de nutrientes Menudavida, que gracias a su sopa de miso y sus rollitos vietnamitas de seitán y mango me han proporcionao una cena que no esperaba, por placentera y rica.
En el stand de Biohabitat, Sandra, que sabe de mis debilidabes por toda tecnología que no use electricidad o combustibles para funcionar, me ha enseñao la novedad de la casa, una cafetera express a manubrio, ...ya estoy mirando los ahorros pa pillarme una y ya hemos quedao pa echarle un vinculo con la cocina sin emisiones, pal agua caliente.
Y al lao los 5 libros clave que hay que llevarse a una isla, a un retiro, o la mesita de noche , Ingenios Solares del Súper, Energía renovable práctica del Iñaki Urkia, Simplicidad Radical de Jim Merkel, Autonomía Energética de Hermann Scheer (descanse en paz solar y gracias por toda su entrega al progreso de la economía solar) y La hora 11, dvd con guia de acción, que 5 veces he visto y cada vez me emociona más para pasar a la acción.
En fin, no lejos una pancarta con el prehotelillo Algarrobico allá en la costa de todos, muestra las ganas de Greenpeace de que los 500 metros de costa no nos los robe nadie.
Sus voluntarios me ponen al día de toito, y son vecinos del stand de RETORNA (vídeo), el sistema de deposito, devolución y retorno de envases que toda sociedad inteligente tendría que utilizar mañana mismo y por el que se está luchando al más alto nivel para su aprobación. Sortean una bici plegable de Monty al final de la feria, me parece que voy a echar mano de más de tres Bionade, y si toca, ya veré.
Juan Abia, al que conozco de hace tiempo, rodeado de materiales para la bioconstrucción, entre bambúes (hablamos de Rosato y su premio) y bloques me enseña la novedad de Colorea, ecopinturas con sello Spain que acaban de sacar palante.
La música de Beethoven pone nota al acto inaugural, ya caída la penumbra, sigue impactándome la extraordinaria estructura de la carpa. Cierro chiringo y con Lucia, mi compañera contorsionista enfilo al alojo, pasando por un esperado objetivo,la plaza de Ecópolis, donde me disfruto a la luz de la noche (farolas con regulación de presencia) un paseo rápido de esa plaza que identifica a la perfección que siente el ayuntamiento, sus gestores y los ciudadanos de esta ciudad que inspira a las candidatas a mejores ciudades.
Si estás por Madrid y quieres, entre mucho más, saber como funciona la cocina que desconecta de los circuitos energéticos por primera vez en 400 mil años, a tu disposición hasta mañana a medio día. Si vienes me cuentas como va lo de Libia, si se ha anunciado que España renuncia a ser uno de los principales vendedores de armas del mundo y por cierto, que bien lo de los 110 km/h, nó?
Manolo Vílchez, corresponsal de alSol en Rivas VaciaMadrid
Comienza su andadura la primera cooperativa de ámbito estatal para la producción y consumo de energía renovable
Estás leyendo esto al poco de implantarse una de las grandes subidas del coste en la factura eléctrica, y es muy posible que seas uno de los 16 millones de electrificados (contador contratado) que debe contribuir a enmendar el déficit tarifario y saldar cuanto antes la lacra de la deuda que un complejo sistema de producción y comercialización acumula, es decir, compramos todavía la electricidad por debajo de su coste de producción. Esto no afecta a los inversores que reparten sustanciosos dividendos cada año, pero si incluyéramos en el precio de la electricidad los costes ambientales y sociales del carbón y el gas y si hiciéramos lo propio con la herencia de alto riesgo de todo lo nuclear, el precio del kw eléctrico no tendría nada que ver con el que ahora pagamos.
Para situarnos en nuestro modelo de producción y suministro de electricidad, las facturas que recibimos nos aportan la información con gráficos de pastel que dicen mucho de dónde estamos. En ellos vemos cómo está constituido el sistema eléctrico estatal, y por fin el origen de fuentes renovables gana la carrera –casi el 28% viene de ellas–, aunque siempre un gran cupo ha estado presente porque se contabilizan como renovables las grandes presas hidroeléctricas. Podríamos incorporar como sostenible el 11,5% de la electricidad procedente de la tecnología de cogeneración, donde una pequeña parte es de alta eficiencia, es decir, aprovechamos generalmente el calor de los procesos industriales para mover turbinas eléctricas y, de aquí, a la red. La parte sucia del pastel lo aporta la realidad energética que genera cambio climático, riesgo nuclear y peligrosa dependencia. Sumadas, ganan a la parte más limpia: es el 60% de la generación eléctrica y casi en su totalidad viene del exterior (la arriesgada nuclear aporta un 19%; el fuel no llega al 1%; el carbón, más del 12% –contando el muy malo que tenemos aquí y el también malo traído de más allá del quinto pino–; y el gas llamado natural –pero que es fósil y viene de Argelia y ha subido un 20%– aporta algo menos que la suma de las renovables.
Ante este panorama, la cooperativa Som Energia surge con modestia pero con fuerza para intentar cambiar el pastel y que la producción de electricidad sea más saludable, de mejor calidad ambiental, con más garantías de autonomía y con mejores resultados para la economía local. Som Energia va a producir y consumir electricidad procedente de fuentes limpias y renovables, además de querer inspirar a la sociedad a que tome las riendas de esa parte vital de nuestro sistema social, la energía que lo mueve todo. Claro, puede parecer casi utópico pensar algo así mientras las compañía eléctricas son tan grandes y poderosas, que permiten que los jeques esquíen en el desierto o que British Petroleum (BP) y otras se escaqueen de sus derrames. Pero resulta que el anhelo y los objetivos de la reciente e innovadora cooperativa lleva ya años impregnando de realidad a otros cientos de miles de ciudadanos europeos que obtienen su electricidad del viento eólico, el gas biológico y el sol energético.
El pasado 11 de diciembre, en Girona, ciudadanos y ciudadanas (los promotores y los recientes socios) reunidos en asamblea constituyeron la entidad en un ambiente de ilusión y positiva energía humana. Allá estaban los primeros inversores populares de una fórmula que cambiará el pastel energético: cualquier ciudadano se puede unir aportando 100 euros al capital social, y desde hace ya un tiempo se trabaja para que todos los miembros de Som Energia con contrato de suministro de electricidad puedan pasarse a comprar la energía verde que la cooperativa gestione en unos meses, como puente comercializador en el mercado liberalizado que nos ampara. Es decir, intermediar con productores de energías renovables para comercializar de forma garantizada la electricidad que generan y seguir con inversiones propias pasando a ser partícipes directos en sistemas generadores de energía verde.
Es tanta la ilusión que me parece oportuno dar voz en estas páginas a algunos de los ya casi 600 socios y socias para que nos expliquen sus sentimientos y visiones. "Actualización a 20 de febrero: 484 socios y socias de 771 solicitudes."
Josep Puig, vicepresidente de Eurosolar, Asociación Europea de Energías Renovables: “Siento una gran alegría al ver cómo centenares de personas están interesadas en ser ciudadanos activos en la generación de energía, abriendo con ello una puerta para que podamos democratizar energéticamente nuestra sociedad. Som Energia representa una esperanza real después del periplo para materializar una organización que permitirá en breve la comercialización de electricidad verde e inversiones en generadores de energía renovable desde el punto de vista y gestión cooperativo, como ya se hace alrededor del mundo.”
Isaac Rodó es el más Jovén cooperativista. Con 28 años, está acabando su formación como ambientólogo. Además, es el primer secretario de la entidaddesde el flamante consejo rector: “Vamos a cambiar el modelo energético con un cambio de modelo social entorno al consumo eléctrico. Anhelo el crecimiento de la entidad, que se vea que es posible generar la electricidad, esta vez limpia, a precios similares del mercado.”
Gijsbert Huijink, el 'profe' animador de la constituida Som Energia después de un año de trabajo, comenta su satisfacción al comprobar el apoyo masivo a la idea. “De aquí a un año, esperamos que la cooperativa supere los 1.000 socios. Ahora comenzaremos a trabajar con el primer producto, la posibilidad de ofrecer a los socios la comercializaciónde electricidad verde por la fórmula que técnica y jurídicamente cumpla los requisitos de calidad y seguridad que perseguimos.”
La energía motora de la cooperativa se impulsó a partir de una convocatoria por email de este energético profesor de economía ambiental en la Universidad de Girona a 120 alumnos y exalumnos. “Después realizamos el análisis de la situación y nos preguntamos por qué aquí no era posible consumir electricidad verde de verdad, desde la comercialización de productores externos o por medio de generadores propios, como en otros países ya ocurre.” Una docena de los convocados decidieron poner su tiempo y profesionalidad en las distintas fases del proyecto. Todo se gestiona desde una pequeña oficina de 18 m2, alquilada en la propia universidad, donde la austeridad es la garante desde el inicio. “Cuando vayamos creciendo, iremos profesionalizando y adecuando las labores. De momento, todos trabajamos de forma voluntaria.”
Núria Palmada, ingeniera industrial, vecina de la cercana Banyoles, asume los cargos de responsable de la búsqueda de recursos y vocal. “Mi deseo es que de aquí a un año seamos 2.000 socios, la comercialización esté funcionando y se trabaje ya en los primeros proyectos de inversión de generadores propios de la cooperativa, y ello marque como posible el cambio hacia un modelo energético más limpio, sumando todas nuestras energías colectivas.”
Josep Maria Corretger, el más veterano de los socios, con 71 años, 35 de ellos de profesor en la Escuela Superior Politécnica en temas energéticos. “Acabo de jubilarme y he encontrado en la cooperativa una posibilidad para darle continuidad a mi pasión por promover y dar a conocer el valor de las energías renovables. Estoy convencido de que la iniciativa animará a otros colectivos de base a crear movimientos que ayuden a mejorar este mundo hacia la sostenibilidad.”
Núria Robledo, ambientóloga y vecina de Barcelona: “Participé en el arranque de forma activa, y ver el paso de 5 a cientos de personas está siendo emocionante y espero que podamos cumplir los objetivos básicos, crecer de forma sostenida y que más ciudadanos se involucren”.
Entrar en la sala de la primera asamblea y sentir la energía positiva de los partícipes era garantía suficiente para imaginar que ya es posible formar parte de una ola de consumidores responsables y conscientes de un nuevo espacio de transformación del sistema energético actual, construyendo otro limpio, justo y sostenible. Una revolución pacífica.
A continuacíón un gran reportage emitido en la TV de Catalunya en octubre de 2011, que recoge la esencia de Som Energía y anima a cualquiera a formar parte de esta ya realidad colectiva.
. Al mismo tiempo que la incertidumbre sobre el futuro de nuestra especie en este hermoso planeta, nos invade, igual nos sirve para buscar respuestas a la simplicidad de la compleja evolución de nuestra especie. No tenemos futuro sin organización y en eso ya llevamos mucho tiempo, aunque todavía algunas fases sean de perfil primate.
El movimiento 350.orgsurgió como humilde fuerza social y global hace unos años, . organizada gracias a la evolución técnica de nuestra comunicación y sus herramientas, intentanto responder con soluciones a la crisis climática acelerada por nuestras actividades., influyendo el los elegidos para la toma de decisiones. En esa búsqueda de respuestas precisamos acciones de nuevo calado, una entorno a lo que la ciencia nos dice que es el óptimo para seguir habitando el planeta en condiciones plácidas, 350 partes por millón de concentración de CO2 (como gas principal y después la suma de los otros gases de efecto invernadero) fue el detonante. El 24 de octubre del año pasado, un poco antes de la cumbre de Copenhague, decenas de miles de ciudadanos, unidos por primera vez en nuestra historia con un pensamiento y sentimiento común, gritaron. Ahora, la plataforma, antes de la cumbre de Cancún, vuelve a convocar. Desde Yo cambio nos hacemos participes y mini portavoces del flujo de comunicación de las llamadas a la acción desde 350.org. Sigue el ultimo comunicado enviado a la red global.
Querid@s amig@s:
Tenemos interesantes noticias: BanKiMoon, Secretario General de las Naciones Unidas, acaba de enviar su apoyo al Día Internacional de Soluciones Climáticas del 10/10/10:
"Es hora de arremangarnos y ponernos manos a la obra para crear el futuro de energía renovable que generará oportunidades económicas y proporcionará un mundo mejor, más seguro y más saludable para nuestros hijos. Animo a todo el mundo a que, el 10 de octubre, contribuyan para ser parte de la solución contra el cambio climático".
350.org se creó hace menos de tres años, pero gracias a su incansable trabajo, hemos crecido rápidamente hasta convertirnos en un movimiento internacional que está atrayendo la atención de todos los políticos del mundo. Todavía no hemos logrado instalar paneles solares en la Casa Blanca, pero los líderes políticos de todos los países están prestando atención.
Después de todo, es difícil ignorarnos a todos juntos: hay eventos para el 10/10/10 en casi todos los países del planeta. Casi en todos. Hay 192 países miembros de las Naciones Unidas. Ahora mismo, hay eventos registrados para el 10/10/10 en 157 países. Eso significa que quedan sólo 35 países en los que tenemos que registrar eventos para lograr que haya acciones en todos los países de la ONU.
Haz clic aquí para ver qué países faltan y cómo puedes ayudar a que se unan al resto. El 24 de octubre del año pasado, muchos de ustedes ayudaron a organizar manifestaciones por el clima en 181 países. Según la CNN, su trabajo supuso "el día de acción climática más extendido geográficamente de la historia del planeta". Este amplio apoyo que tuvo la iniciativa de reducir el CO2 por debajo de 350 ppm tuvo un potente efecto: 112 naciones adoptaron el objetivo de 350 en las Negociaciones Climáticas de las Naciones Unidas de Copenhague. Ahora queremos ver si podemos hacer que este movimiento tenga todavía más cobertura geográfica y mostrarles a los denominados "líderes políticos" que todo el planeta está trabajando duramente para solucionar la crisis climática y que más les vale hacer caso a nuestro liderazgo. Puedes ayudarnos contactando con amigos que conozcan a alguien que viva en alguno de las 35 países que quedan y poniéndote manos a la obra en tu propia comunidad.
Las Naciones Unidas reúnen a los gobiernos de todo el mundo. Nuestro movimiento puede reunir a los pueblos de todo el mundo. Puede que no tengamos la sede en un edificio impresionante en Nueva York ni tampoco un Consejo de Seguridad, pero sí tenemos creatividad, compromiso y empatía por cientos de miles de personas, además del poder de Internet para trabajar juntos ahora más que nunca. Como dijo BanKiMoon, "es hora de ponernos manos a la obra". Pongámonos manos a la obra en estos 35 países que faltan y registremos todavía más eventos para el 10/10/10. Juntos, le demostraremos a los países del mundo qué es realmente la unidad.
P.D. Otra forma de lograr que más gente participe en el 10/10/10 es con este nuevo vídeo que refleja la imagen de lo que el mundo tiene y lo que necesita. Haz clic aquí para verlo y reenviarlo.
El objetivo de 350.org es difundir el número más importante del planeta mediante la creación de un movimiento internacional sobre el cambio climático creado por ciudadanos unidos por un llamamiento común a la acción. 350.org es un proyecto independiente y sin fines de lucro.
“El cambio acabará fraguando, pero la pregunta es: ¿cambiaremos a tiempo?” “El liderazgo real nos corresponde a los ciudadanos”
Fue pionero de la revolución biológica con Erewhon, allá por los años sesenta, y de ahí pasó a vislumbrar la llegada de una nueva manera de crear riqueza y hacer las paces con el planeta en “La ecología del comercio”. Hizo luego tándem con Amory Lovins en “Capitalismo natural”, ese manual de título intencionalmente equívoco, reclamando la necesidad de incorporar la naturaleza a la ecuación de la economía.
Paul Hawken dejó hace tiempo los “negocios”, aunque sigue buscando soluciones a través de la “biomímesis” en Sausalito (California), con su aliada y amiga Janet Benius. Pero lo suyo es el activismo puro, con un trasfondo de sabiduría y esperanza que es difícil encontrar en ningún otro líder del movimiento ecologista norteamericano.
“Bendita inquietud” es su último libro, en el que da cuenta de ese movimiento anónimo e invisible, integrado más de un millón de grupos, que están intentando cambiar la sociedad desde la raíz en los lugares más distantes del planeta. Desde la deforestación del Amazonas a la privatización del agua, del cambio climático a la lucha contra la pobreza, de la igualdad de la mujer a los derechos de la infancia, Hawken asegura que nunca ha habido un estallido comparable del activismo, amplificado y compartido gracias a internet y a las redes sociales.
El cambio es inevitable, pero no inmediato, advierte. Hay que superar aún resistencias ancestrales e intereses muy poderosos, y hay que estar preparados para el “sufrimiento” en los estertores del viejo sistema. “El cambio acabará fraguando”, asegura. “Pero la pregunta es: ¿cambiaremos a tiempo?”
PREGUNTA: La primera década del siglo XXI ha sido decididamente funesta. Y la segunda década ha arrancado con los peores presagios: de desastres naturales como el de Haití, que sacan a flote todas las miserias humanas, a catástrofes causadas por la avaricia y el desdén por el medio ambiente, como el vertido del Golfo de México ¿Qué cabe esperar en los próximos años?
RESPUESTA: Hemos vivido y seguimos viviendo en tiempos oscuros. En momentos así me acuerdo del mito de Orfeo, cuando Hades –que representa nuestra parte de sombra- le dice a Orfeo que no mire hacia atrás si quiere volver a ver a Eurídice... Creo que la lección que tenemos que aprender es esa: hemos de aceptar nuestro lado oscuro e integrarla como parte del todo... Y creo, sinceramente, que nos esperan aún cinco, seis o siete años en la misma senda, con el predominio de las sombras. Porque el sistema que hemos creado está haciendo aguas, y los gobernantes no quieren darse cuenta. Claramente, hay aspectos de la civilización que no funcionan, que son dañinos para la gente y para el planeta. Lo sabemos ya de sobra; hemos padecido un gran número de desastres, y sin embargo reincidimos... Mucho me temo que tendremos más sufrimiento, pero el sufrimiento es un gran maestro. Los tiempos difíciles nos hacen mucho más creativos. Son momentos en los que miramos hacia dentro y vemos las cosas desde otra perspectiva, con más nitidez. Y ahora tenemos además una herramienta liberadora: somo capaces de crear, acceder y compartir información como nunca antes. Están aflorando realidades que durante mucho tiempo han permanecido ocultas. Y la gente está pasando a la acción. Por eso soy optimista. Quiero pensar que hemos entrado en una década luminosa.
P: ¿No tiene acaso la sensación de que la crisis económica está apagando el fuego del activismo, que nos está haciendo a todos más complacientes y cobardes?
R: Creo que la crisis, tanto en Estados Unidos como España, como en tantos países que la están padeciendo, obedece a una causa común: hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. No se puede vivir eternamente en deuda. Las deudas, tarde o temprano, hay que saldarlas. El problema es que al final acaban pagándolas quienes menos culpa tienen, quienes están en la base de la pirámide económica y se quedan en el paro... La recesión ha sido el síntoma de la patología profunda del sistema industrial con el que seguimos funcionando. Está claro que ya no funciona. Tenemos que reimaginar todo lo que hacemos en la Tierra, desde el modo que producimos al que consumimos, pasando por los residuos que dejamos en el proceso. Pero sobre todo hay que cambiar el modo en que pensamos... La gente está asustada ante la situación, es normal. Pero el miedo es paralizante; es el agente más destructivo del cambio. Hay que aceptar que nos hemos metido en un callejón sin salida y no vamos a salir de él con los mismos esquemas económicos y mentales. Cuánto más tardemos en aceptarlo, más tardará en llegar el poder transformador que necesitamos.
P: Hay quienes no le perdonan por haber acuñado el término de “Capitalismo natural” ¿Qué hay de “natural” en el capitalismo?
R: Quienes lo critican son seguramente quienes no han leído el libro. El título no es más que un juego palabras. Nunca quise hacer una apología del capitalismo, ni lavar la imagen a un sistema que en el fondo es “antinatural”, pero es con el que todavía funcionamos... Mi intención (y la de Amory y Hunter Lovins, que escribieron conmigo el libro) era reivindicar la importancia del “capital natural” como factor determinante del bienestar humano. Esbozamos cuatro principios, interconectados entre ellos, como base para cambiar la economía, la agricultura, la arquitectura y básicamente toda actividad humana para adapatarla a un hecho irrebatible. Tarde o temprano tendrán que aceptarlo los economistas y los políticos: vivimos en una planeta finito y con los recursos limitados.
P: La llegada de Obama disparó la expectativas, no sólo en Estados Unidos sino en gran parte del mundo ¿Han cambiado realmente algo las cosas?
R: A Obama le doy un aprobado justo. No es George Bush, pero tampoco lo que muchos esperaban: ese líder transformador que de veras fuera el principio de algo nuevo. Obama ha sido muy cauto y cuidadoso, al menos hasta ahora. No ha asumido prácticamente riesgos. Pero está trabajando con lo que tiene: una América profundamente dividida. La resistencia al cambio está muy arraigada en una parte de este país.
P: ¿Qué nos dice del escepticismo y la falta de acción ante el cambio climático?
R: Si nos atenemos a las encuestas, el porcentaje de “escépticos” del cambio climático es muy parecido al de la gente que cuestiona aún la teoría de la evolución de Darwin... Digámoslo claro: hay una parte de este país que, por razones políticas o religiosas, ha decidido vivir en la ignorancia. Esa parte es muy influenciable ante hechos como el supuesto escándalo de los emails que salió a la luz en la antesala de la cumbre de Copenhague. Era noticia vacía, sin ningún trasfondo, que sin embargo ha hecho mucho daño y ha comprometido el trabajo de los más de 1.200 científicos que trabajan por entender mejor el clima y que han coneguido reconstruir las temperaturas de la Tierra desde la última glaciación. Los grandes medios han tenido gran parte de culpa en todo lo que ha ocurrido. Los grandes medios sólo buscan polémica y confrontación para subir la audiencia.
P: Ahora que menciona Copenhague, y aunque ya pasó el tiempo de los lamentos ¿No fue acaso una gran oportunidad perdida?
R: Reunir a 190 países en torno a un problema “global” ya es un hecho importante. Que los gobiernos no llegaran a un compromiso concreto y real estaba dentro de lo previsto... Lo más importante, seguramente, es lo que no saltó a los titulares: las conexiones que se hicieron entre la infinidad de grupos y de activistas que coincideron allí. Los gobiernos, al fin y al cabo, no están más que para levantar la barrera cuando la presión ciudadana se hace insostenible. En todo caso, los gobiernos son el suelo sobre el que pisamos, pero nadie mira al suelo a la busca de inspiración. El liderazgo real nos corresponde a los ciudadanos.
P: ¿Cómo conciliar la transformación personal con el cambio social?
R: Ningún movimiento de cambio social tiene sentido si no pasa por el cambio personal. Si uno quiere cambiar el mundo, primero tiene que estar convencido de que el mundo le necesita. Uno tiene que repetirse y repetirse “Yo soy el mundo”, pero no de un modo narcisista... Sin un cambio interior, sin una mente abierta a nuevas posibilidades, no hay posiblidad de transformación. Lo mismo vale a nivel individual que a nivel social. El cambio afecta a todos los aspectos de tu vida: del modo en que comes al trabajo que desempeñas, al dinero que inviertes a lo que haces en tu tiempo libre o como voluntario.
P: A diferencia de “Capitalismo Natural”, “Bendita inquietud” es un título sin trampa ¿Cree de veras que existe una explosión planetaria de activismo social? ¿No estamos acaso experimentando un bajón como el que ocurrió tras la “batalla” de Seattle?
R: El activismo al estilo Seattle es el último recurso. Cuando la gente no tiene alternativa, se lanza a la calle. Para los grandes medios, tristemente, un problema no es noticia hasta que la gente no se lanza a la calle... Los medios ignoran sistemáticamente este otro activismo del que hablo en el libro y que es el que perdura: el activismo de barrio y de comunidad, el que se cuece en los pasillos y en las reuniones interminables... La idea me vino cuando fui recopilando tarjetas y contactos de cientos de personas que se me fueron acercando tras las conferencias que he ido dando en los últimos años. Cuando conecté los cabos resulta que tenía 100.000 organizaciones no gubernamentales. Son muchísimas más, más de un millón, y lo mejor de todo es que están conectadas, aprendiendo unas de otras, replicando soluciones de una punta a otra del planeta, creando un efecto multiplicador gracias al uso de las nuevas tecnologías. Nunca habíamos tenido nada ibgual hasta ahora... Cuando me levanto por las mañanas, procuro no dejarme hundir por el pesimismo de las noticias. Me consuelo pensando que hay muchísima gente trabajando por un mundo mejor y que no sale en la televisión ni en los periódicos.
P: ¿Y cuánto tardará en fraguar el cambio?
R: El trabajo, la inquietud y el impulso de toda esta gente está ahí. La historia no puede dar marcha atrás, aunque los avances no son siempre lineales. A veces parecerá que nos hemos parado o que estamos retrocediendo, pero el cambio es inevitable. Estoy seguro de que acabará fraguando, pero la pregunta es: ¿Cambiaremos a tiempo? ¿Lo haremos antes de que el daño que estamos causando al planeta sea irreversible?
Carlos Fresneda, Sausalito - California Publicado en Integral 368, agosto de 2010
Una de esas sensaciones que nos invade es como que todavía no hemos entendido que ya hemos comenzado a cambiar este mundo por completo, pero sólo hemos comenzado. Todo está por hacer, y al tiempo que vamos incorporando coherencia y compromiso en nuestras vidas, al mismo tiempo debemos sumarnos a las llamadas al orden y la acción glogal y local. La plataforma 350.org comenzó el año pasado a cambiar la forma de organizarnos por primera vez como familia global, y para este año, esos no más de 10 humanos que nos ilusionaron a cientos de miles que participamos el 24 de octubre en la primera gran quedada ambiental de la historia, ahora nos proponen que el próximo 10 del 10 del 10 demos un paso más decidido, nosotros ya nos hemos puesto a ello. Si no estás al caso, desde aquí ( abajo del post) conoce y sigue el recién llegado comunicado de Bill Mckibben. Apunta en la agenda el día, comienza a preparte dentro de un rato.
Por cierto, si estás por Barcelona este domingo, un especial conclave ambiental va a tener lugar en la sede de la Fundación Terra, a las 18:30. Encuentro y diálogos con Jim Merkel, autor de Simplicidad Radical, radicalmente comprometido y emocionalmente reforzado para animar a que esto de pasar a la acción, sea además, divertido. Enlace a la convocatoria, y aqui descárgate la invitación. Verás que Jim también está compartiendo el sábado en Bioterra, en Irún.
Y lo mismo, al igual que en miles de sitios, este sábado, un día que se celebra como Día del Medio Donde Vivimos Todos, me llega para BCN una multiactividad de arte en un parque que si puedo no me pierdo, entre otros, los activistas del 350 de la ciudad.
Manolo Vílchez
Querid@s amig@s:
Ya llevamos más de un mes siguiendo la creciente escala de destrucción de las comunidades, el medio ambiente y la flora y fauna de la costa sureña de Norteamérica a medida que el petróleo sigue derramándose en el Golfo de México.
A mitad de abril, una plataforma de extracción de petróleo explotó y, a día de hoy, hay millones de litros de petróleo expulsados en el océano. Éste puede llegar convertirse en el desastre medioambiental más grande de la historia estadounidense. Nos han llegado cientos de emails y mensajes de todo el mundo. "Qué triste", "Me dan ganas de llorar", "¿Cómo puede ser que salgan impunes después de esto?".
Esta es sólo la última tragedia relacionada con el calentamiento de la tierra: el desprendimiento de tierra que tuvo lugar en Rio de Janeiro después de lluvias nunca vistan antes, las más de 60 muertes que se produjeron tras la explosión de una mina de carbón en Siberia, el conflicto armado con motivo del petróleo en Nigeria. Nuestra respuesta inmediata es siempre la misma: ponernos en contacto con nuestros amigos y organizadores que viven en la zona para saber si están bien y, a continuación, averiguar qué podemos hacer para ayudar. Nuestra respuesta constante, con la que logramos canalizar toda la frustración y el enfado, es el trabajo para luchar contra el cambio climático.Podemos ver claramente el lado desagradable de la energía contaminante, pero lo que no vemos es el derrame invisible de carbono en la atmósfera. Este vertido de carbono durante los últimos 200 años no sólo amenaza el Golfo de México, sino el futuro del nuestro planeta al completo. El derrame de petróleo y el de carbono están relacionados en lo más básico, y el evitar más eventos devastadores como éstos depende de que nosotros seamos capaces de tratar ambos a la vez.
Por eso estamos trabajando con aliados y colaboradores en todo Estados Unidos para que el presidente Obama y BP acepten su responsabilidad (echa un vistazo a lo último que estamos haciendo, en inglés), si bien el mundo entero tiene un papel que desempeñar. Nunca ha habido una visión o un movimiento lo suficientemente grande y fuerte como para capturar la atención del público y mostrar a la gente y a los gobiernos las posibilidades de un mundo bajo en carbono.
El Día Internacional de Soluciones Climáticas que se celebrará el 10/10/10 es nuestra oportunidad para contar esa historia, para recuperar nuestra capacidad para determinar nuestro futuro y exigir a los políticos que también ejerzan su liderazgo. Ya hay más de 1000 eventos planeados para este mes de octubre, pero tiene que haber muchos más si queremos que nuestro mensaje llegue al mundo entero.
Si todavía no lo has hecho, únete a nosotros y agrega tu proyecto climático al mapa: www.350.org/es/1010
A continuación te contamos algunas actualizaciones y acciones que tendrán lugar el 10/10/10:
En América Latina, casi 100 comunidades han registrado acciones para el 10/10/10, y muchas más están teniendo sus primeras reuniones para ponerse manos a la obra. Aprovechando el impulso creado en la cumbre de Cochabamba, más de 40 redes de jóvenes ecologistas se han reunido en Bolivia para planear acciones el Día Internacional de Soluciones Climáticas en todos los estados. En la República Dominicana, los organizadores están planeando una acción para limpiar el Malecón, un parque histórico al lado el muelle que ha estado deteriorándose y contaminándose durante mucho tiempo, para que los ciudadanos utilicen de nuevo este espacio urbano y el transporte sostenible en la ciudad. En México, los organizadores están comenzando por hacer correr la voz entre estudiantes en escuelas de secundaria y universidades de todo el país. Esta semana habrá un seminario con 4000 alumnos líderes de secundaria en el estado de Veracruz.
Si todavía no tienes una idea concreta para tu acción el 10/10/10 o no estás seguro de cómo comenzar, acabamos de añadir nuevos recursos para ayudarte: visita la página de 350 y echa un vistazo a la sección "Acciones" para encontrar ideas, una guía para seguir en la primera reunión y muchas cosas más.Queremos darles las gracias por todos los mensajes que nos enviaron sobre el derrame del Golfo y la tristeza que les provoca la pérdida de vida y naturaleza, su ira hacia las grandes corporaciones que actúan inmoralmente, su frustración con el gobierno de Estados Unidos por no tratar el problema. Pueden hacer algo para canalizar todos esos sentimientos poniéndose manos a la obra con un movimiento internacional, creando la base para lograr un mundo que viva por debajo de 350 ppm, un mundo sin derrames tóxicos en las costas ni en la atmósfera. Únanse al movimiento registrando hoy mismo su acción para el Día Internacional de Soluciones Climáticas.www.350.org/es/oct10
Como dijo Martin Luther King, "El arco del universo moral es largo, pero se inclina hacia el lado de la justicia". Obviamente, sólo si lo inclinamos todos juntos.
A la jungla de asfalto le está saliendo el musgo. El espíritu de la vieja Mannahatta, la isla de las 500 colinas, vuelve a pulular por la geometría plana de calles y avenidas, y ya no hay alcalde, especulador o constructor que lo enmiende: el futuro de la Gran Manzana, el gran laboratorio urbano del siglo XX, será necesariamente verde.
Los halcones de cola roja lo han descubierto desde el cielo, y han ido extendiendo sus dominios de Central Park al Lower East Side. En Manhattan brotan por doquier los mercados de granjeros y en Brooklyn, una explosión de huertos urbanos traen el olor a campo hasta los tejados de la ciudad. A los confines del Bronx llegó por cierto no hace mucho un intrépido castor, al que llamaron José, por incorporarle a la ola de inmigrantes hispanos.
Nueva York está cambiando a pasos de gigante: ahí tenemos al Empire State, el coloso “eficiente”, pasando por una puesta al día que servirá para ahorrar el 30% de la energía. Y qué decir de los 200.000 “locos” de los dos ruedas que recorren los más de 650 kilómetros de carriles-bici, del millar largo de “pedi-cabs” o de la flota creciente de taxis híbridos.
Quienes vivimos –y padecemos- Nueva York desde dentro no somos del todo conscientes de la metamorfosis. Pero quienes llevan diez años sin morder la Gran Manzana y pisan de pronto el Green Market de Union Square, o cruzan el puente de Brooklyn en bicicleta, o se suben al parque elevado del High Line, se preguntan con razón: “¿Qué está ocurriendo en esta ciudad?”.
Nunca pisarás dos veces el mismo Nueva York: ésa es la esencia misma del lugar y ésa es la regla no escrita con la que comulga todo el que decide instalarse en este bullicio de creatividad. Más allá de los tópicos y de las modas, más allá de las campañas oficiales como New York 2030, la Gran Manzana ha cambiado gracias a la labor soterrada de un puñado de “ecohéroes” que están sembrando las semillas de la ciudad que viene.
Pocos han hecho tanto por iluminar el pasado y el futuro verde de Nueva York como Eric Sanderson, ecologista del paisaje, infatigable geógrafo urbano, que ha reconstruido el incomparable estuario tal y como lo viera hace 400 años el mismísimo Henry Hudson. Su investigación ha cuajado en el “Proyecto Mannahatta”, plasmado en un libro, una fascinante exposición y una recreación virtual en internet que permite visualizar el estado original de la isla, palmo a palmo, manzana a manzana.
“En Mannahatta había 627 especies diferentes de plantas, 233 variedades de págjaros y una biodiversidad por hectárea superior a la de Yellowstone o Yosemite’, sostiene Sanderson. Si la isla hubiera aguantado tal y como la conservaron los 5.000 indios Lenape -precursores de eso que ahora llamamos el “desarrollo sostenible”- sería posiblemente la pequeña gran joya de los parques naturales de Estados Unidos.
Times Square, sin ir más lejos, era un estanque donde abrevaban los castores. Hasta los altos de Harlem llegaban los osos negros, y los pumas eran una presencia habitual en la fronda casi impenetable que precedió a la selva de cemento. La “civilización” no llegó a la tierra prometida hasta el siglo XVII.
En 1811 comenzó el proceso de “reducción topográfica” para construir la rejilla urbana y a mediados del siglo XIX se libró la primera gran batalla ecológica por el futuro de la ciudad... “La lucha por la construcción de Central Park fue una tremenda victoria de los vecinos de Nueva York”, atestigua Sanderson. “La decisión de preservar una gran trozo de naturaleza en el corazón mismo de la ciudad fue el mejor regalo que pudo hacerse a las futuras generaciones, y un modelo imitado luego en muchas otra partes del mundo”.
Hacemos un alto con Sanderson en el Umpire Rock, el “auténtico centro de Mahattan”. A nuestro alrededor, anclados en el lecho de roca, emergen los rascacielos como si se disputaran la mejor vista de este oasis urbano que diseñaron Frederick Law Olmsted y el Calvert Vaux… “Central Park es también un inmejorale ejemplo de lo que puede hacer el hombre, trabajando mano a mano con la naturaleza”.
Sanderson ejerce ocasionalmente de explorador urbano, acompañado por estudiantes y curiosos que quieren indagar en las raíces de Nueva York, o escuchar el rumor de los desaparecidos arroyos de la ciudad. “La recuperación y el aprovechamiento de las cuencas de agua será uno de los grandes retos del futuro”, vaticina. “Las ciudades funcionarán cada vez más como ecosistemas, y la vegetación se abrirá paso entre el cemento”.
A Nueva York le queda un largo camino, sobre todo en la gestión del agua y de los resuiduos, pero Sanderson vaticina que la Gran Manzana será el espejo al que vuelvan a mirarse las grandes ciudades del mundo: “El consumo de energía y la huella de carbono del neoyorquino es tres veces inferior a la media norteamericana. Ahora sólo falta que la muchedumbre silenciosa que se mueve a pie, en metro o en bicicleta, acabe desplazando finalmente al coche. La vida compacta del futuro se está ensayando aquí todos los días”.
Al otro lado del East River, en un tejado de Brooklyn, está germinando el presente de la agricultura urbana. Annie Novak y Ben Flanner han sabido sacarle todo el partido posible a esta superficie de más de 1.500 metros cuadrados, a cinco pisos de altura, en lo más alto de viejo edificio industrial y con el trepidante “skyline” de Manhattan marcandoel horizonte.
Annie Novak, la granjera en el tejado, admite a sus 27 años que Nueva York era el último sitio que tenía en mente cuando sintió la llamada de la tierra… “Trabajé un tiempoen Ghanha, y también en Latinoamérica, pero siempre me atrajo poderosamente la vida en la ciudad. Lugares como Brooklyn o Berkeley son ahora el destino natural para los agricultores jóvenes que estamos deseando romper con las barreras artificiales entre los urbano y lo rural”.
Durante el último año, al edificio industrial de Greenpoint le ha salido una cresta de lechugas y coles, tomates y coliflores. “El acondicionamiento del tejado lo hicimos sin problemas, aunque lo más fatigoso fue subir hasta aquí arriba la tierra”, confiesa Annie, ayudada por un tropel de voluntarios de todos los puntos de la ciudad. La primera cosecha nutrió sobre todo los restaurantes locales; el sobrante se vendió a pie de obra: auténtica comida biológica y local.
El huerto en las alturas no es más que la punta visible de un movimiento de agricultura urbana comparable sólo con la explosión musical de Brooklyn, la cuna de la cultura “localívora”. La red de Just Food, las cooperativas de cosumo y los huertos comunitarios han encontrado un inmejorable caldo de cultivo en la extensa trastienda de la Gran Manzana.
Aunque en el Village aún se conserva la tradición, iniciada en tiempos por la Green Guerrillas y continuada gracias al apoyo de ecoheroínas como la actriz Bette Midler, que salvó de la piqueta a decenas de jardines comunitarios amenazados en su día el por el alcalde Giuliani. En el campus de la Universidad de Nueva York, en uno de esos milagrosos vergeles que brotan en medio del asfalto, tiene precisamente su pequeña “parcela” Colin Beavan, más conocido como el No Impact Man.
Beavan se ha convertido en algo así como el último héroe de Nueva York tras completar su experimento: un año reduciendo al mínimo su impacto ecológico. Su mujer, Michelle, y su hija, Isabela, hicieron lo imposible por seguir su cura de austeridad (seis meses estuvieron sin electricidad). Lo que empezó como un reto personal -y como un “producto” literario y cinematográfico- ha terminado cuajando en un proyecto nacional, incitando a los americanos a que intenten emular su reto durante una semana.
“El sistema no va a cambiar si antes no cambiamos nosotros”, asegura Beavan. “Uno a uno, manzana a manzana, barrio a barrio se puede acabar cambiando una ciudad como Nueva York. Es fácil desanimarse porque los primeros en criticarte serán tu familia, tus vecinos o tus compañeros de trabajo. Pero hay que persistir, y sobre todo conectar”.
El reverendo Billy (nombre de guerra del actor y activista Bill Talen) lleva persistiendo más de 15 años por las calles de Nueva York. Empezó declarando la guerra al consumismo rampante, a cuestas con Mickey Mouse crucificado. De ahí pasó a su cruzada contra los McDonald’s y los Starbucks, y todo lo que huela a tufo multinacional frente a la cultura de barrio.
Con levita azul o blanca, y con su tupé a prueba de vendavales, el reverendo Billy fue el candidato el Partido Verde en las últimas elecciones municipales. “¡Agualuya!”, fue la bendición que nos echó bajo el aguacero en Times Square. Poco después le vimos con su coro anticonsumista, entonando un gospel reivindicativo en el nombre de Rainforest Relief:: “Bloomberg se las da de verde y aquí estamos, relajando nuestras posaderas en bancos de madera traída del Amazonas”.
Al reverendo Billy le han detenido tres veces ante nuestras propias narices. “Alteración del orden”, alega la policía. La última vez fue en Union Square, protestando con su inseparable megáfono por la “privatización” de los espacios públicos...
En Union Square, la gran plaza del pueblo, conocimos un día a otro ecohéroe bastante menos ruidoso: James Conroy, el hombre que susurra a los árboles. El “treewhisperer” fue patólogo de plantas y trabajó para una compañía química antes de su reconversión a la causa natural, en contacto directo con la madera viva... “Digamos que trabajo con la energía de los árboles. He aprendido a “escucharlos” y a encontrar curas con una intervención mínima. La falta de espacio vital, la pobreza del suelo y el daño que causan los animales, o los propios humanos, son los principales enemigos del árbol en la ciudad”.
En la calle 24, Conroy ha insuflado nueva vida a varias acacias moribundas, de eso dan constancia los vecinos. En Colorado está poniendo en práctica su método, Green Centrics, para controlar las plagas “fortaleciendo los árboles, y no inundándoles conproductos químicos”. La campaña para plantar un millón de árboles en Nueva York le parece una buena idea, “pero también hace falta una cultura del árbol, un mayor aprecio por nuestros venerables hermanos vegetales”.
Steve Brill, más conocido como el “Wildman”, lleva precisamente 25 años contagiando a sus vecinos su pasión por la vida silvestre. Las expediciones del “Wildman” por Central Park y otros reductos de la naturaleza urbana son ya una leyenda dentro de la Gran Manzana. A 15 dólares por cabeza (diez los niños), el “hombre salvaje” garantiza un alimento casi completo sobre la marcha con plantas comestibles y bayas silvestres.
“Durante millones de años, la especie humana se ha alimentado de lo que recolectaba en el bosque”, recuerda, mientras explica las virtudes de las bardanas, de la “pimienta” del hombre pobre o de las azucenas amarillas, por no hablar (mientras comemos) de las moras blancas que saben a lluvia o de los frutos del guillomo que nos esperan junto al lago de Central Park.
Podríamos concluir el periplo aquí, que fue donde empezamos, pero la geografía invertida de Nueva York es muy vasta. La riqueza se acumula en el sur, y las miserias han procurado esconderse en el norte, en ese Bronx azotado en tiempos por la violencia y acechado ahora por las centrales térmicas, las plantas de tratamiento de basura, las depuradoras, las autopistas y los índices de asma más altos del país.
La gente de Sustainable South Bronx organiza “tour tóxicos” para quienes quieran respirar a fondo la esencia del barrio. El grupo, fundado por Majora Carter, fue la punta de lanza del movimiento de la “justicia ambiental”. Allí dio sus primeros pasos Omar Freira, 34 años, hijo de inmigrantes dominicanos, que ha decidido pasar a la acción con “Green Worker”, la primera cooperativa “verde” del Bronx.
“El primer paso de la economía gris a la economía verde tenemos que darlo en nuestros barrios, gestionando nuestros propios recursos y reinventado el sistema desde la base”, sostiene Omar. Los currantes de ReBuilders Source –el primer brazo autóctono de “Green Worker”- se dedican a la “deconstrucción” y cargan y catalogan todo lo que se puede reaprovechar en las demoliciones o en las obras de reforma.
La crisis ha golpeado duro en el Bronx, pero Omar Freira –que puso en el empeño los 100.000 dólares de premio de la Fundación Rockefeller por su contribución a las “nuevas ideas y el activismo” en Nueva York- planea ya la futura expansión de la cooperativa a los campos de la eficiencia energética, la agricultura urbana y la restauración.
Bajando del Bronx podríamos hacer una parada en Harlem, donde Peggy Shepard abandera We Act, otro de los grupos punteros de la justicia ambiental. A la altura del City College, visitaríamos a la arquitecta Hillary Brown, creadora de la primera oficina de diseño sostenible en Nueva York. En la Universidad de Columbia nos esperaría Dickson Despomier, a punto de publicar su visión futurista de las “Granjas Verticales”.
En el Midtown, Jack Hidary nos contaría su empeño en acelerar el avance de la energía solar y de los coches eléctricos a través de su organización, Pace. Jamie Cloud, al frente del Cloud Institute, nos invitaría a embarcar a los más niños en el cambio que viene, y Wendy Brawer, diseñadora gráfica y creadora del Green Map, nos daría el consejo más certero para trasformar la ciudad: “Conoce tu entorno”.
Siguiendo el rastro a dos ruedas de David Byrne, el ex cantante de los Talking Heads y autor de “Diarios de la bicicleta”, volveríamos a Brooklyn, a conocer de primera mano el proyecto “Living Streets” (“Calles Vivibles”) de Aaron Naparstek, o a visitar finalmente a su colega, el diseñador y visionario Mitch Joachim, convencido de que la utopía del futuro se está cociendo a la sombra de los rascielos.
Pero este viaje, al fin y al cabo, no ha hecho más que comenzar. Los ecohéroes de Nueva York son en todo caso la avanzadilla de ese otro mundo posible que nos está esperando a la vuelta de la esquina.