26 de enero de 2010

HORNOS Y COCINAS SOLARES PARA HAITI

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¿Cómo cocinar para dar de comer a cientos de miles de personas hambrientas, es un país devastado y deforestado, donde el carbón de leña se vende a precio de oro y el día a día se convierte en una lucha por la supervivencia?

Paul Munsen lleva once años haciéndose esa pregunta y contribuyendo a su manera a paliar los problemas endémicos de Haití, multiplicados por dos millones después del terremoto. Desde Elbum (Illinois), al frente de Sun Ovens International, Munsen ha logrado crear en el país más pobre del hemisferio occidental la incipiente y revolucionaria cultura de los hornos solares.Ahora, con la ayuda de Friends of Haiti Organization y Feed My Starving Children, Munsen enviará el 28 de enero un contenedor con 270.000 comidas, un millar de hornos familiares y cinco macrohornos solares de aldea (Villager Sun Oven), capaces de alimentar a más de mil bocas en un sólo día.

Haití necesita urgentemente cocinas solares en este momento crítico, cuando están trasladando a la gente a campamentos y el carbón de leña escasea o lo controlan directamente las mafias”, advierten Munsen. “El país está en una situación límite, pero afortunadamente tenemos un recurso que no falta: los rayos solares”.

Munsen trabaja desde hace tiempo con una fábrica de ensamblaje en Cap Haitien, que afortunadamente no ha sido afectada por el terremoto y que va a acelerar la producción de hornos solares para las zonas afectadas. A diferencia de las cocinas parabólicas, el modelo de Sun Oven es una especie de caja, perfectamente aislada, que alcanza altas temperaturas gracias a los reflectores de aluminio que captan la radiación solar. El “invento” sirve no sólo para cocinar sino también para purificar el agua, otra urgencia perentoria en Haití.

Con un horno para ocho personas, una familia haitiana podría reducir casi totalmente su dependencia del carbón”, asegura Munsen. “Eso supondría no sólo un grandísimo alivio económico, sino una gran contribución ambiental... Se ahorrarían hasta cuatro toneladas métricas de carbón en un año y se dejarían de emitir 5,2 toneladas de CO2. Sería un notable avance en un país que ha destruido casi toda superficie arbolada y que está más expuesto que ningún otro a los desastres naturales”.

Munsen visitará posiblemente Haití la próxima semana, cuando llegue el primer cargamento, para enseñar a la población a usar la impagable herramienta solar. Desde este rincón verde, que pretende explorar las conexiones entre lo social y lo ecológico, hacemos un llamamiento para quienes contribuir al futuro de Haití, sumándose a iniciativas como ésta.

Un horno pequeño cuesta 299 dólares y podría resolver la vida de una familia de ocho miembros. Un macrohorno asciende a los 10.500 dólares y cubriría las raciones diarias de hasta 1.200 personas.

Desde España, la compañía AlSol está también gestionando la financiación y el envío de sus populares cocinas parabólicas a Haití en la fase inmediatamente posterior a la actual situación de emergencia.

Quienes duden sobre cuál es el momento para ayudar, aquí encontrarán ocasionalmente ideas para proporcionar a los haitianos las herramientas necesarias para empezar de cero con un rayo de esperanza. Ahora que los medios de comunicación bajan la guardia, tenemos que doblegar los esfuerzos por mantener viva la llama y hacer caso omiso al titular que hace poco anunciaba: “A Haití le quedan dos telediarios”...

(P.D.: Quien suscribe es socio de la microempresa española que aquí se cita. El conflicto de intereses, en esta ocasión, creo que está de sobra justificado)

Carlos Fresneda, corresponsal Nueva York
Publicado en blog On the Green Road / En la Ruta Verde de El Mundo.es / América
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1 comentario:

juegos de estrategia dijo...

Quiero uno para mi parcela!!

ahora en serio, gran invento! y sostenible