Graham Hill mira
de reojo su bicicleta ultraligera, diseñada por él mismo en un blanco
impoluto que crea la sensación de total simbiosis con la pared, como si
quedara suspedida en vez de apoyada. La bicicleta, la cama plegable, el
despacho multifuncional y todo lo que brilla y reluce en su luminoso
pisito de 39 metros cuadrados forma parte de un experimento personal de "reducción de espacio", Life Edited, en el que lleva embarcado cuatro años.
Hill llegó a la ecología por la vía del diseño, y viceversa.
Desde los inicios de esta singladura, que empezó en realidad hace diez
años con Treehugger, se propuso ir más allá y convertirse en ejemplo vivo de lo que predica.
Llamarle a alguien "treehugger" (literalmente, "abrazador de
árboles") era poco menos que condenarle a la hoguera de los "hippies",
tildarle de ingenio e iluso, ponerle el estigma de ecologista
inadaptado. Hasta llegó Hill, en plena eclosión primaveral de los blogs,
y decidió bautizar a su retoño precisamente así, a modo de afrenta
verde...
"Corría el año 2004, y la mayoría de los sitios web estaban dedicados a la ecología del "no". Nosotros decidimos hacer algo distinto, poner el "sí" por delante y hablar de nuestras esperanzas y aspiraciones".
Tecnología y ecología pueden caminar de la mano, como lo
hicieron el propio Graham Hill y su socio Ken Rother, que puso su
experiencia y su visión estratégica en la web. Los dos se embarcaron en
una odisea que tuvo también mucho de cambio personal, a la busca de ideas y soluciones a los problemas más acuciantes del planeta.
En poco tiempo, TreeHugger se convirtió en el blog más puntero de la
ecología "positiva" en EEUU. La compañía Discovery se percató del futuro
y la compró en el 2007 por 10 millones de dólares.
Pero Hill y Rother no se dejaron cegar por el "pelotazo" verde.
Ahí siguen, impulsando initiciativas para minimizar el impacto
ecológico, como este "Life Edited" que prentende sacarle todo el jugo posible al mínimo espacio.
Con parte del dinero de Treehugger, Hill compró dos pisos en Manhattan y
convocó un concurso en el que participaron 300 arquitectos y
diseñadores de todo el planeta.
Antes de invitar a los norteamericanos a renunciar a sus sueños
desmesurados de grandeza, el fundador de TreeHugger lanzó el reto de reducir drásticamente el consumo de carne con otra propuesta que ha calado hondo: Weekday Vegetarian (el vegetariano de los días de diario).
"Desde el principio quisimos lanzar ideas que incitaran a la gente a pasar a la acción",
recuerda Graham Hill. "Y también pusimos un interés especial en no
crear división ni ser partidistas. Lo "verde" se identifica por lo
general con la gente de izquierdas, pero el espectro de los
"conservacionistas" es muy amplio y queremos que la gente de derechas se
sienta igualmente cómoda en esta visión positiva de la ecología"
"¿Queremos construir una vida mejor o no queremos?".
Esa debe ser la pregunta insoslayable que nos debe unir a todos en la
faena. Para Hill, la "vida mejor" obedece a una fórmula difícilmente
rebatible: menos cosas, menos deudas, menos estrés, menos emisiones...
"En nuestro afán por más y más, los norteamericanos hemos perdido la alegría de vivir", sostiene Hill. "En menos de 30 años hemos triplicado nuestro espacio vital.
Vivimos en casas más grandes, tenemos coches más grandes, hemos creado
la boyante industria de los almacenes personales, que mueven al año
22.000 millones de dólares. Ocupamos m'as espacio ¿Somos acaso más
felices?"
La respuesta parece obvia. Hill nos invita a meter
virtualmente todas nuestras pertenencias en una caja fictia, a usar sólo
lo que necesitemos y a prescindir de todo lo demás... "El espacio vital
es sagrado. Tenemos que ser implacables con lo que nos sobra. Y
descubrir la multifuncionalidad de los objetos. Y darnos cuenta de que
lo pequeño es realmente sexy. Hay que hacer sitio en nuestra vida para lo realmente importante".
Carlos Fresneda
No hay comentarios:
Publicar un comentario