13 de febrero de 2011

La 'incubadora' neoyorquina de la revolución egipcia


Tres años antes de la revolución, varios activistas egipcios vinculados al Movimiento 6 de abril acudieron a una conferencia cuajada de expertos en tecnología, y patrocinada por el Departamento de Estad, en la Universidad de Columbia. Aquel encuentro fue el pistoletazo de salida de la Alianza por los Movimientos Juveniles (AYM), consagrada a 'identificar', 'conectar' y 'apoyar' a los activistas digitales en todo el mundo.

"La revolución habría sido posible con o sin Twitter, Facebook o YouTube", reconoce Jason Liebman, cofundador de la AYM en declaraciones a El Mundo. "Pero está claro que las redes sociales han acelerado el proceso y han permitido llegar a más gente y en menos tiempo. Ahora bien, no podemos olvidar que todo lo que hemos visto desde abril del 2008, y más en concreto estos 18 días, es fruto de la labor de los activistas durante los últimos 18 años".
Desde un apartamento neoyorquino, un puñado de jóvenes, capitaneados por Jared Cohen, Roman Tsunder y Jason Liebman, han estado en las últimas semanas en contacto permanente con los activistas egipcios y les han prestado asistencia técnica a distancia. La web del AYM ha ofrecido incluso el seguimiento de la revuelta de la plaza Tahrir con la cobertura en vídeo de los propios manifestantes, usando aplicaciones como Bambuser, que permite retransmitir 'en vivo' con el teléfono móvil.
"Las redes sociales y las nuevas tecnologías son herramientas que han ayudado a los activistas a organizarse y movilizarse al mismo tiempo", asegura Liebman. "La gente usaba la televisión en los años sesenta y ahora usa Facebook y Twitter. En Egipto y Túnez, donde una grandísima parte de la población tiene menos de veinte años, estos foros han permitido a los jóvenes expresar su frustración, compartir sus experiencias y su esperanza para el futuro, e incluso hacer los planes para pasar a la acción".
Liebman asegura que otra de las 'virtudes' de las redes sociales es la de hacer visible la labor de 'líderes improbables' como Wael Ghonim: "Pudo haber sido cualquier otro, pero le tocó a él. Wael ha sido uno más de tantos activistas que han trabajado duro para traer el cambio a su país, pero que no procede de ningún partido político. Los jóvenes egipcios se han identificado con él precisamente por eso. Creo que el suyo es un claro ejemplo de lo que serán los líderes y los movimientos sociales en el siglo XXI".
A sus 35 años, el propio Liebman tampoco encaja que digamos en el molde del activista. Empezó su carrera en el grupo financiero Credit Suisse y trabajó durante cuatro años en Google, tendiendo puentes con los grandes grupos de comunicación. En el 2007 fue cofundador de Howcast (un sitio web especializado en vídeos instructivos) y un año después contribuyó al lanzamiento de la Alianza para los Movimientos Juveniles.
En la lista de patrocinadores de la Alianza están no solamente Facebook, YouTube o Google; también la CBS, la NBC, la MTV y Pepsi. El impulso inicial fue también posible gracias a la contribución del Departamento de Estado, 220.000 dólares en la conferencia de lanzamiento en la Universidad de Columbia. Sin ir más lejos, el cofundador Jared Cohen ha trabajado a las órdenes de Condoleezza Rice y Hillary Clinton, que en el 2009 dio su particular bendición a "la vanguardia de la nueva generación de activistas".
La presencia del Departamento de Estado ha alimentado la especulación sobre el papel a la sombra de la Administración Obama en la revolución egipcia. Liebman asegura sin embargo que el Departamento de Estado no es más que "uno entre tantos patrocinadores que incluyen gobiernos, organizaciones no gubernamentales y empresas de comunicación y tecnología".
"Nuestros socios comparten con nosotros la convicción de que las redes pueden ser de gran ayuda para promover el bien social", asegura Liebman. "La 'causa' es lo que define a los activistas, pero es muy importante que tengan las mejores herramientas para organizarse y garantizar su seguridad".
Aun así, admite Liebman, Egipto y Túnez han sacado también a la luz las 'limitaciones' de las redes sociales: "'Facebook' puede ser un arma de doble filo. Al fin y al cabo, es una herramienta creada para compartir y no para organizar protestas. Por eso hemos facilitado guías para garantizar la seguridad de los usuarios, para encriptar los mensajes si hace falta o para seguir conectado en caso de un 'apagón' de internet".

Carlos Fresneda, Nueva York

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