La reinvención del fuego

                        
Foto: Isaac Hernández
A los pies de las Montañas Rocosas, en el corazón del alto desierto, ha ido construyendo Amory Lovins la casa de sus sueños durante los últimos 27 años. El padre de la eficiencia energética -nombrado por la revista "Time" como uno de los 100 hombres más influyentes del mundo- ha demostrado cómo se puede vivir mejor consumiendo hasta diez veces menos electricidad, sin necesidad de  calefacción, en un baño perpetuo de luz natural y en un aire que poco o nada tiene que envidiar al de las cumbres cercanas de Aspen.

Pocos pueden permitirse el lujo de arrancar un plátano en casa o tener una "jungla" interior como la de Lovins, pero todos podemos sumarnos en nuestra medida a lo que él llama "la revolución de los negavatios".
Por negavatios entiende Lovins "los vatios no consumidos gracias a un uso eficiente de la energía". El punto de partida es así de simple: es mucho más barato ahorrar energía que generarla, y es sin duda el camino más directo hacia la reducción de emisiones (con el permiso de los negacionistas del cambio climático).

Lovins, defensor a ultranza de las renovables y furibundo crítico de la energía nuclear, anda ahora predicando en TED "la reinvención del fuego"... "Hay una presión creciente para seguir quemando combustibles fósiles y aplazar indefinidamente el cambio a las energías limpias. Aunque el auténtico tabú es el que tenemos más a mano ¿Para cuándo la revolución de la eficiencia?"









 
"Cualquier hogar y cualquier oficina pueden ahorrar el 30% de la factura eléctrica con  medidas muy sencillas que están al alcance de todos", sostiene Lovins, con la reciente "cura de eficiencia" del Empire State como inmejorable ejemplo. "Pero no podemos conformarnos con cambiar las bombillas o comprar electrodomésticos de bajo consumo. Hay que ir mucho más allá. Hay que cambiar radicalmente los diseños y los criterios de construcción para reducir al máximo las necesidades energéticas".
       
En esa busca lleva Amory Lovins desde que empezó a construir su casa y a levantar de paso los cimientos del Rocky Mountain Institute (RMI). Hogar y oficina, ocio y negocio, pasión e investigación se dan la mano bajo el mismo techo, compartido en total con más de 80 compañeros de viaje.
"Somos lo que yo llamo un tanque de pensamiento y acción", presume Lovins, arropado siempre por ese cuenco de fibra de carbono que para él simboliza la eficiencia en el diseño. "Nos centramos no tanto en los problemas como en las soluciones. Somos más prácticos que teóricos. Creemos en la transformación, y no en el satus quo". 


 Allá en los años setenta, cuando la revolución contracultural empezó a dar sus primeros frutos, Lovins acuñó el concepto de "energías blandas" y convenció entre otros al presidente Jimmy Carter para que instalara paneles solares térmicos en la Casa Blanca. La "contrarreforma" de Ronald Reagan dio al traste con la transición energética, pero Amory Lovins siguió experimentando en su casa-laboratorio de las Montañas Rocosas y acumulando la sabiduría destilada y compartida más tarde en libros de gran impacto como "Capitalismo Natural" (con Paul Hawken y L. Hunter Lovins) o "Factor Cuatro".
        
Su casa-laboratorio de Snowmass se fue convirtiendo entre tanto en punto obligado de referencia y en banco de pruebas de todo lo que iría llegando con el tiempo.
El edificio de 372 metros cuadrados fue diseñado con los criterios de máximo aprovechamiento pasivo de la luz solar: fachada acristalada al sur, capaz de generar el 99% de calor necesario (con dos estufas como sistema de "repuesto" en caso persistente mal tiempo). La temperatura del aire se mantiene entre los 17 y 19 grados, con un alto índice de humedad gracias a la jungla-invernadero que ha dado ya 29 cosechas de plátanos.
        
Una instantánea sensación de bienestar se apodera del recién llegado nada más traspasar el templo de la eco-eficiencia de Amory Lovins, controlado por más de un centenar de sensores y protegido por "superventanas" con cristales rellenos con criptón, que dejan pasar la luz pero bloquean el flujo de calor y ruido. Los muros de 40 centímetros de mampostería de piedra completan el aislamiento térmico de la casa, desde la que pueden contemplarse las cumbres nevadas de las Rocosas con una relajante placidez tropical.
        
Las placas térmicas (para el agua caliente) y fotovoltaicas (para la electricidad) han pasado por varias puestas al día desde Lovins construyó la planta original del edificio con su ex mujer, Hunter, y un centenar de voluntarios entre 1982 y 1984. La casa empezó produciendo una quinta parte de la electricidad necesaria y llegó a finales de los 90 a una capacidad de 3,8 vatios, gracias a la incorporación de dos grandes paneles fotovoltaicos giratorios. En el verano del 2002 produjo por primera vez la electricidad suficiente para alimentar también las oficinas del RMI que ocupan dos terceras partes de la construcción  y donde se respira la misma y reconfortante sensación de hogar.
        
Si las bombillas fluorescentes supusieron ya un ahorro del 25% con respecto a las incandescentes, los diodos emisores de luz (LED) prometen bajar aún más el consumo, al igual que la renovación de los electromésticos. Lovins recalca la importancia del auténtico sumidero de energía doméstica: la nevera. El modelo híbrido que ha instalado en su casa consume el 8% de uno convencional y ahorra suficiente electricidad "para evitar que se queme en un año una cantidad equivalente de carbón al que cabría en su interior".
        
"La eficiencia energética es sin duda la inversión de menor riesgo y de mejor amortización de toda la economía", asegura Lovins, que ha trasplantado todo lo aprendido sobre el terreno en su casa de dos plantas en Snowmass a los 102 pisos del Empire State. El coloso de Manhattan ha pasado por un lavado "ultraeficiente" de cara,  ahorrando sobre la marcha el 38% de la energía y reduciendo en la misma proporción sus emisiones.
         
Convencido de que el cambio en las ciudades se tiene que producir edificio a edificio, Amory Lovins ha embarcado ahora al RMI (junto a Urban Re:Vision) en el diseño de "la manzana sostenible". El proyecto Get Ready aspira también a preparar a las metrópolis para la llegada del coche eléctrico y para el advenimiento del "garaje inteligente".
         
"En menos de una década, los coches podrán ser estaciones energéticas sobre dos ruedas, capacitados para almacenar energía y devolverla por la noche a la red", vaticina Lovins. "El transporte, la vivienda y la red eléctrica formarán parte integrada en este nuevo paradigma de la energía".
"¿No es acaso demasiado tarde para reinventar la rueda?", le preguntamos al profeta de la eficiencia. "La revolución está llegando finalmente al mundo del automóvil, que es seguramente una de las herramientas menos evolucionadas desde el punto de vista energético y del diseño", responde el director del RMI, embarcado desde hace más de un década en la construcción de un "hipercoche" ultraligero e híbrido que mejore hasta cinco veces la eficiencia y supere incluso en seguridad, conducción y precio a los automóviles que hoy por hoy evenenan el aire de nuestras ciudades.
          
En sus ratos libres, compartidos con su segunda esposa (la fotógrafa Judy Hill), Amory Lovins intenta conectar con la naturaleza y con los orangutanes. A sus 62 años, como si no le pesaran las alforjas, sigue recorriendo el mundo y asesorando a decenas de empresas y a jefes de Gobierno sobre cómo subirse al carro de la revolución energética, que en su opinión se apoyará tanto en la eficiencia como en la transición hacia las renovables.
         
Su legendario Factor Cuatro: doble de productividad con la mitad de recursos ha dejado paso en los últimos años a una nueva y más ambiciosa obesión: el factor diez, o cómo disminuir hasta un 90% el consumo de energía con idénticos resultados... "Puede que no lleguemos a ser diez veces más eficientes, pero la meta está ahí y merece la pena intentarlo".

Carlos Fresneda

Viaje épico al País Vasco

Se que me ha pasao con el tamaño del texto, pero es tanto lo que quiero enlazar, en fin... 

Acostumbrao yo a volar de noche durmiendo en litera o de día sobre un AVE directo a muchos de los destinos a moverme ahora desde Bullas al mundo, varias cosas han cambiao radicalmente. Que baja de Bullas a Murcia o en bus o coche, que coge allá tren o autocar (que no llegan a todos los destinos) osea que a transbordar, en fin, que subir de Bullas a Cortes en Navarra ha sido aventurilla, coche, autocar, coche de colega y a dormir después de 12 horas. 

Placer levantarse en casa de Begoña y José Manuel Jiménez Bolaño, “El Súper”, y aprovecho aquí para explicar lo del mote. Erase una vez la TIA de Mortadelo y Filemón y eranse una vez un montón de colegas creativos energéticos amantes radicales de las energías renovables que reunidos imagino en una fiesta solar decidieron ponerse motes en relación a los personajes del cómic, y allá quedaron Bacterio, los susodichos principales personajes y El Súper, que le toco a mi anfitrión. Y una larga historia que no tardo en narrar desde que los de la TIA se dedicaban a hacer artefactos sorprendentes y enseñarlos a la gente, pasando por la creación de dos betsellers y transitando de jóvenes a padres, ahora preparando todos la generación que herede sus tesoros. Cuanto daría yo por pillar la foto de hace 15 años cuando en el Encuentro Solar de Benicarlo presentaron al colectivo todos con caretas y cabezudos de sus personajes. Que grandes los tengo en el recuerdo y que suerte la mía de tenerlos de colegas, por cierto, aunque llegue tarde, también soy de la TIA, pero sin personaje, ...cachis.

Pues en el más puro estilo de la TIA me levanto legañoso y me encuentro a “S” liao en el cuadro de interruptores eléctricos colocando la sonda de un medidor inteligente de consumos, en este caso el Efergy, porque anda mosqueao y quería mirar si el lavavajillas cuando no funciona, consume. Al poco abre el grifo, me mira y suelta, ya mismo no hará falta encender el gas, calculo 25 grados después de toda la noche, porque llegan las termias del mítico calentador solar montao durante la solarquedada del año pasao. Ya con el café le damos los tres a ver que montamos este año y a ver si paga el consistorio lo prometió pa pagar a los colegas notables que entregaron tiempo y conocimiento en la ya renombrada pasada acampada solar formativa. Un volteo en bici por compras sirve para hacer retrato en el cruce clave para llegar al espacio donde durante dos días bullirá activismo energético del bueno.


En fin, que ya hay fecha para la asamblea informal de todos los comandos solarquedantes y los nuevos aspirantes, del 3 al 5 de agosto, en Cortes, ...la vamos a armar solar épica, en estos tiempos con tantos todos dignos ciudadanos y tan poco pero poderosos indignos. 
Pero no queda aquí la cosa, del 6 al 10 taller de bioconstrucción con Iñaki Urkia, que es Mortadelo y con José Manuel Jiménez que es la “S” de Súper, ambos destacados miembros activos de la ya conocida TIA que para el mundo es Taller de Investigación Alternativa. Así rápido, casa modular standarizada de 16 m2 con estructura de madera y balas de paja, de arriba a abajo en 5 días, sin acabaos claro. No han pasao tres días y ya me parece que va a tenerse que cerrar la inscripción, así que si lees esto y quieres vivirte una experiencia transformadora, inscribirte rápido y suerte.

Atención mundo, el S ya tiene blog y compromiso de ir colocando píldoras sin parar de lo que él sabe y hace, que no es poco, aquí de momento y en breve ingeniosolar.es

Llegamos a Vitoria, por el camino me he leio de cabo a rabo el artículo de Carlos Fresneda sobre las desigualdades y de como la democracía todavía no ha llegao a la economía, supremo. Y de un salto y a disfrutarnos la Green Capital, que lleva ya unas semanas sirviendo al mundo ideas y visiones para que la obra humana ciudadana sea más saludable, más ecológica, más inteligente. Ahora, eso si, el disfrute de los murales está garantizao si eres de gustos normales. El S llevaba 20 años sin pisar la city y venga recordar por donde daba tumbos y preparaba agitaciones solares cuando era mozo. Y con pasión, si no nombró S 20 veces a un tal Cibeles, mítico activista local y gestor de la Biblioteca Ecologista de la ciudad, lo hizo 30. Hace un rato me se su nombre de pila, Fernando Arrikagoitia, desde aquí aprecios y el viaje de la Sexta me ahorra algunas fotos porque se ven los sitios por donde nos llevaron.


De los pinchos no hablo, salvo que acabamos el bote y la ronda en el reconocida tasquería de Sagartoki, donde su chef Senén se ha lanzao de lleno con sus receta de tortillas de patatas, congeladas, a elevar el plato a las alturas del gusto alla donde lleguen, pero que jamás podrá igualar a la de mi madre, aunque parece que se le puede aproximar...


Y nada, hablamos del fracking fósil que se situará si no hay cordura a 5 km de la hermosa ciudad, ...maldita pasión energética por ese sol viejopero sucio que tanto podría ayudarnos si nos falla todo lo renovable por llegar, y que mejor se quede donde está. Se levanta Luís y muestra su ventana de lamas bicolor, ha pintao la exterior de negro para que actué como micro calentador, y con el S venga darle a convencciones e impulsión del aire, etc... Igoizt propone para la solarquedada juegos de barro para peques, su madre se lo mira como queriendo tambien particpar, en fin. Luís Pérez ya tiene corrillo programado en la solarquedada pa presentar su ventana y otros avances del año. Y en eso llega Narcís  Puig, más creativo que él con lo solar el que escribe no conoce a nadie. Y todos rumbo a Bilbao atravesando la hermosura de ese país que enamora y más ahora donde se ha acabao lo que le quitaba parte del brillo. Y en eso me veo como locos montando la cocina solar híbrida con biomasa, la última creación de los tres ingeniosos para entregarla a una iniciativa colectiva que se ha preparao para integrar mobiliario, agua limpia y energía renovables, en los huertos de la ciudad. Demasiao pal cuerpo. Y más cuando saco ese gps que cada uno llevamos dentro y me doy cuenta que estamos en el mítico barrio industrial de Zorrozaurre, recovertiéndose en bello, práctico y útil unión de viviendas y espacios de cultura y activismo (aquí hermosa ruta virtual por el lugar) ...y con sol entre nubes, que más se puede pedir.

Las gentes del ZAWP Bilbao vía las agronatuas de Pez Estudio, comienzan a sacar mobiliario recién hecho con madera de embalajes, comienza el flipe con la megacarretilla con función tumbona, le sigue el fregadero con filtros, mesas y sillas, perfecto marco para colocar y poner en marcha el horno solar con innovador sistema de calor por quema de biomasa, lo nunca visto. Para esto sirve el proyecto Agrococina del jóven colectivo multifacetas de artistas, arquitectos, ingenieros que quieren experimentar llenando de belleza y buenos cacharros huertos de esa ciudad del mundo, con rigor y estilo, y yo subido por estar aquí. Me quedo flipao con el desarrollo de este proyecto, con la fuerza de la generación más preparada de nuestra historia, con su pasión, miratelo si tienes tiempo






Después de los ajustes, a presentar la máquina, y los tres de la TIA, uno con cargo y los otros dos honoríficos, venga comentar el cómo, el porqué y como mejorar más el artefacto mientras fotones y madera procesan viandas dentro. Al poco otro ingenioso presenta su generador solar fotovoltaico donde se nota el cariño puesto por las formas de tratar la madera. Los más peques se disfrutan las carretillas parriba y pabajo.


Y saca Narcis Puig su artellería de paz solar, y por primera vez en la historia humana se prueba una cocina de fricción, qeu ideada para bicicletas se prueba con un taladro, y la chistorra empieza a echar humo casi como rápido, falta ajuste entre el roce de la madera y la base de la cazuelilla, pero para la próxima prueba, ya sobre ruedas, Narcis se prepara seguro la proteina.


Y venga, el mitico riego inteligente cautiva a los asistentes, armado con botella recuperada de agua, un trozo de madera y un clavo, la humedad regulara el paso del goteo segun haga falta, llueven aplausos.


En eso llega Raúl Larriba de Ingeniería sin Fronteras y nos cuenta las últimas del centro asistencial que están a punto de abrir en el roto Haití, cerca de Jacmel y donde dos cocinas parabólicas de alSol que ya viajan dentro de un container, se quiere que sirvan para que los familiares que acompañen al enfermo cocinen sin sucio carbón. Comenta interesantes jornadas locales para estos días por llegar, y es que hay que ver como se mueve el personal en estos lares, dejo aqui uno de mis oleeeeés sin toros.  Y un poco después Ortzi, diseñador industrial metido a cooperante nos cuenta sobre como se va a Pakistán en dos semanas a montar water secos y sistemas solares. Y el rato con Rubén de la coope Mazetas y que ha participado en la sección agua, comenta sobre el grupo TAR, no se lo dige, pero yo por el agua para todos, mato de amor. Y el rato juntos con Bernardo Garcia, responsable de Anesvad, son de esos ratos donde uno se siente útil porque le escuchan compas que toman decisiones y actuan y agradecido por escuchar de ellos sus labores. Y pa redondear Antto coloca en el Fb la imagen de unas cocinas que nos unen a muchos de los que allá estamos, en medio de Finlandia y en la perpendicular del mismo sol que manda fotones a Bilbao. Y allá hablamos y escuchamos sobre este proyecto colectivo para cambiar desde lo bello y básico actitudes y hábitos, en esos lugares donde acaso no hay nada que lo pueda igual en lo revolucionario, los huertos urbanos, donde cultivar alimentos y ansias de cambio.


Ya en el autocar después de hacer tramo en tren Cortes-Zaragoza y de imaginar que las aspas girando de cientos de aerogeneradores me saludaban como despidiéndome de mi épico viaje, echo mano del minilibrico de un amigo poeta que me hace llegar a Murcia, a las tantas de la noche, satisfecho más no puedo. Eso hasta que quemando combustible fósil atravieso la oscura autovía y comienza a llover, en la RNE escucho que apunto esta de llegar la primavera, yo llego al cobijo y sigue cayendo vida del cielo, al rato ya no se oye el precipitado sobre la cubierta del cuarto de luces. Por la mañana levanto la persiana, nieva en Bullas, me siento niño un buen rato, doy las gracias a Gaia por aliviarnos, a la primavera me anticipo un día, y la recibo encantao y todavía resuenan en mi interior los versos del poeta, que aquí algunos dejo como agradecimiento al vivir épicos viajes personales gracias a que tantos otros me recibieron, me ilustraron, compartieron.

Manolo Vilchez



De las primeras páginas:

Se desecan y encogen
y engurruñan los versos, se quedan en consigna:
¿No veis lo que está pasando? ¡Despertad!
El aire es tórrido y hediondo, como si respirásemos
el regüeldo del monstruo
Hay una overra de clases
que sólo está combatiendo el capital
Palabras como mojama, versos lisiados, piel seca:
como el que bebe su orina en el desierto
¿Cuándo van a luchar los trabajadores?

a medio libreto:

Mis manos sobre tus pechos
                    [- demasiado codiciosos
No como el que recorre una propiedad:
como el que recibe un regalo

y en la última página:

Destruyen los pueblos para salvar a los bancos...¡y
se sorprenden de que la gente reaccione! El M15M
(movimiento del 15 de mayo de 2011) nos permite
volver a tomar aliento. Fuera de la sociedad del es-
pectáculo, de la cultura del marketing, del imperio 
de la mercancía. Organizar el pensamiento, sugería el
gran surrealista parisino de André Breton. Fraca-
sar mejor
, avisaba Samuel Beckett. No tienes la menor
oportunidad, pero aprovéchala,
nos intimaban desde
el movimiento alternativo alemán. En eso estamos.
Mientras nos que aliento

Madrid 2009-2011
Poemas lisiados, de Jorge Riechmann
Ed. La Oveja Roja

Wilkinson: 'La democracia no ha llegado aún a la economía'

Richard Wilkinson. | Foto: Ione Saizar

Richard Wilkinson. | Foto: Ione Saizar
  • Defiende que las sociedades menos igualitarias son también menos saludables
  • Los recortes castigan a los menos favorecidos y las elites se protegen
Libertad, Igualdad, Fraternidad... La vieja trilogía no ha llegado aún al reino inexpugnable de las finanzas. Así se explica, por ejemplo, que un directivo gane 300 veces más que sus empleados. O que un banquero cobre 19 millones de euros al año en plena crisis. O que la nueva generación de trabajadores no llegue siquiera a los 1.000 euros al mes.
Ése es el mensaje 'revolucionario' con el que llega estos días a España Richard Wilkinson, coautor junto a Kate Pickett del libro que ha sacudido las conciencias de los políticos en Gran Bretaña: 'Desigualdad: un análisis de la (in)felicidad colectiva'.
"La democracia no ha llegado aún a la economía", sostiene Wilkinson. "La escala de la desigualdad económica que existe hoy en día no es una expresión de la libertad, sino más bien su negación. No podemos permitir que el sistema financiero lo manejen a su antojo unas elites, de espaldas a la población y al bien común".
Habla Wilkinson de los asuntos económicos (el 22 de marzo lo hará en la Fundación Sistema) con una profundidad de campo que va mucho más allá del frío análisis de los números. "No soy economista", advierte. "Mi especialidad es la epidemiología social: me dedico a investigar la salud y la enfermedad en las poblaciones".

El origen de todos los males

Por esa vía, el coautor de 'The Spirit Level' (título original en inglés) ha llegado al convencimiento de que la desigualdad es "la raíz profunda de casi todos los grandes males que aquejan a nuestra sociedad". Las sociedades menos igualitarias son también menos saludables, tienen una menor esperanza de vida, unos mayores niveles de violencia, de adicción, de gente en la cárcel, de embarazos entre adolescentes...
"Mi especialidad es la epidemiología social: investigo la salud y la enfermedad en las poblaciones"
Singapur, Estados Unidos, Gran Bretaña y Portugal encabezan el ranking de las sociedades menos igualitarias entre los 24 países 'ricos' analizados por Wilkinson. Japón, Finlandia, Noruega y Suecia están sin embargo en el otro extremo, con un reparto más equitativo de la riqueza. España hace el número 10, justo en medio, casi a la misma altura que Francia y Canadá.

La crisis, sin embargo, está ensanchando preocupantemente la brecha entre los que tienen y los que no tienen en nuestro país... "Cuando la economía sufre, los problemas se acumulan en el fondo de la población", advierte Wilkinson. Los recortes sociales castigan a los menos favorecidos y las elites se protegen para mantener su estatus, porque de eso se trata.

"La desigualdad se alimenta de esta sociedad consumista en la que vivimos, que a veces parece una competición constante por el estatus social. La desigualdad amplifica los prejuicios de clase, nos hace sentirnos superiores o inferiores. Se trata al fin y al cabo de una fuerza más corrosiva que divide a la sociedad desde dentro".

El germen de una "democracia económica"

Al frente del Equality Trust, Wilkinson abandera ahora el movimiento del "nuevo igualitarismo" en Gran Bretaña, donde los 'bonus' multimillonarios de los banqueros se han convertido en el titular de cada día. Después de tres décadas marcadas por 'la ideología neoliberal', el autor de 'Desigualdad' asegura que el péndulo vuelve a oscilar hacia el lado de los que defienden una mayor justicia social. El movimiento 'Occupy', sostiene, no es más que la primera manifestación del clamor por una auténtica "democracia económica".
"Ustedes en España han marcado la senda con el movimiento cooperativo en Mondragón"
En el Reino Unido, sin ir más lejos, funcionan ya en seis grandes ciudades las Comisiones de Equidad ('Fairness Commissions'), que elevan recomendaciones a los Gobiernos locales para reducir la desigualdad económica. En Londres, la campaña por el 'living wage' (salario mínimo vital) insta a las empresas a que eleven hasta un 35% el listón del salario mínimo interprofesional y a que reduzcan la 'brecha' de la riqueza entre sus propios trabajadores.

"La economía tiene que hacerse más participativa, y ustedes en España han marcado la senda con el movimiento cooperativo en Mondragón", añade Wilkinson. "Los trabajadores deben tener más acceso a la propiedad y a la toma de decisiones en las empresas. Tenemos que experimentar con nuevos modelos que nos impliquen a todos. No podemos delegar en una elite que mira sólo por sus propios intereses y que nos ha llevado a esta situación".











Información y educación
Wilkinson pone sobre la mesa el estudio del economista Robert Wade, que ha demostrado que en los años anteriores a la debacle de 2008 hubo una "transferencia" de riqueza de 1,5 billones de dólares anuales del 90% al 10% de la población más rica en Estados Unidos... "Es increíble que algo así pueda ocurrir en una democracia, ¿no le parece? Y es increíble que hayamos tenido que esperar a la debacle para enterarnos. Está claro que necesitamos más información y más educación para entender la magnitud del problema".

A Wilkinson y a Pickett les han llovido críticas por esa otra "verdad incómoda" de la que pocos hablaban antes de 2008. Les acusan de seleccionar aleatoriamente los datos, de adaptarlos al servicio de una "agenda" política, de no desmostrar la relación causa-efecto... Los autores se remiten a las estadísticas y responden alegando que los ataques provienen sobre todo de los 'think tanks' de la derecha, usando la misma estrategia que siguieron contra el cambio climático. O sea, sembrando la confusión y la duda.

"Pero cuando a la gente le das a elegir, se inclina instintivamente por la igualdad", concluye Wilkinson, que recuerda los resultados de una reveladora encuesta al otro lado del Atlántico... "A los norteamericanos se le dio a escoger entre dos países. En uno de ellos, el 20% de la población acumula el 84% de la riqueza. En el otro, el 20% tiene el 32% del total. Al final, más del 90% mostró su preferencia por el segundo país, sin saber que estaban eligiendo Suecia antes que Estados Unidos".

Carlos Fresneda (Corresponsal) | Londres

¡Háztelo tú mismo!


Erik Knutzen, con sus gallinas en su casa de Silver Lake. | Isaac Hernández
Erik Knutzen, con sus gallinas en su casa de Silver Lake.
| Isaac Hernández
  • Knutzen Erik y Kelly Coyne decidieron un día hacer casi todo con sus manos
  • 'Gastar dinero es lo último que queremos', dicen estos vecinos de Silver Lake
Primero fue el huerto en el jardín. Después vinieron las gallinas y las abejas. Y después el pan, las conservas, las compotas, el vinagre y el jabón. Con el tiempo llegarán la miel, la cerveza, el vino y el membrillo. Todo hecho sin salir de casa, porque ahí es donde empiezan los grandes cambios...
Knutzen Erik y Kelly Coyne eran dos vecinos como tantos otros en Los Angeles, condenados a pasar el día en coche y sin rumbo fijo. Hasta que un día decidieron parar en seco, renunciar a lo superfluo y empezar desde lo básico, haciéndolo casi todo con sus propias manos.
La pareja empezó a narrar su búsquedaen un blog, Root Simple, y la respuesta fue tan multitudinaria que acabaron escribiendo un libro ("The Urban Homestead") y después otro, "Making It": una llamada a la revolución doméstica en la era "postconsumista".
"Seamos sinceros: la autosuficiencia no existe. Tan importante como saber hacer las cosas es saberse rodear de gente"
"Gastar dinero es lo último que uno quiere ahora", advierten los singulares vecinos de Silver Lake, tan cerca y al mismo tiempo tan lejos de la vanidad de Hollywood. "No es sólo la crisis, todo esto venía ya de antes... Estamos en el medio de un masivo cambio cultural: del consumismo sin límite a un modo de vivir más pleno, más frugal, más vibrante, en el que cada cual vuelve a tomar las riendas de su propia vida".Y todo pasa por ese principio, tan arraigado en el oeste americano, del 'Do It Yourself' (DIY). O sea, hacértelo tú mismo... "Pero no con la actitud arrogante del "cowboy"", advierte Erik, con incorregible humor. "Sino con la idea de sacar provecho y compartir al mismo tiempo tus habilidades. Seamos sinceros: la autosuficiencia no existe. Tan importante como saber hacer las cosas es saberse rodear de gente".

Más que en la autosuficiencia, el estoico Erik cree a sus 47 años en la "autoconfianza", que se resume tal que así: "Las cosas pueden ir bien o pueden ir mal. Si van bien, estupendo, y si van mal, al menos tienes unas habilidades que puedes poner en práctica y que te pueden venir bien no sólo a ti, sino a tus vecinos".

Con los ojos cerrados, Erik es capaz de localizar en las colinas de Silver Lake al "supremo hacedor" de pan (al frente de la Asociación de Panaderos de Los Angeles), al "rey" de los apicultores urbanos, al vinatero de andar por casa... "Somos una comunidad, y vamos tejiendo redes, y así es como la cultura del DIY se multiplica".

'Hacedores' contemporáneos

En "Making It", Erik y Kelly empiezan por lo básico: cómo cultivar en tu propia casa, cómo hacer compost, cómo hacer lámparas de aceite, cómo fabricar jabón en casa... "La idea no es sólo ahorrar dinero en la cesta de la compra, sino poner en marcha cualidades de nosotros mismos que teníamos escondidas y que nos van a abrir las puertas a un modo más sostenible y creativo de vivir".
"No tenemos un mensaje político, aunque está claro que tenemos que evolucionar de una sociedad de meros consumidores a otra de productores activos", concluyen los autores de "Make It". "Pero esa "revolución", en cualquier caso, tiene que venir desde nuestras propias vidas y nuestras propias casas. Tenemos que redescubrir el goce de hacer la cosas".

Mr. Jalopy, en su taller de bicis usadas de Riverside, Los Angeles
Mr. Jalopy, en su taller de bicis usadas de Riverside, Los Angeles
El mismo mensaje, aunque con otras herramientas, es el que predica todos los días desde su taller de Riverside el "revolucionario" Mr. Jalopy, pionero del movimiento de los "Makers" que sacude Norteamérica y se extiende ya por Europa. Mr. Jalopy huye de todas las etiquetas, aunque si tuviera que definirse a sí mismo lo haría como "soldador experimental, trabajador de la madera, mecánico de bicicletas, tratante de neumáticos, reparador electrónico, bordador, diseñador, vendedor de garaje, constructor, blogero y activista". Ahí es nada.

"La última chispa ha brotado aquí, pero la verdad es que la cultura del Do It Yourself existe de tiempos inmemoriales en todas las culturas", advierte Mr. Jalopy. "La gente ha inventado siempre en sus garajes, en todos los vecindarios conocíamos siempre al "manitas" capaz de arreglar cualquier cosa... Lo que ha cambiado ha sido la conciencia de grupo. Somos muchos y, gracias a la tecnología, nos estamos multiplicando".
Más de 100.000 curiosos y "hacedores" convergen todos los años en San Mateo en la Feria de los Makers, extendida ahora a Nueva York, Detroit, Austin y el Reino Unido. En plena crisis, la tribu variopinta de los inventores, genios de las electrónica, programadores precoces, mecánicos lunáticos, artistas del bricolaje, soñadores y creadores se multiplica año tras año bajo el lema unánime: "¡Háztelo tú mismo!".
"Cuando tomamos la iniciativa recuperamos nuestra capacidad de aprendizaje, pensamos críticamente, asumimos riesgos"

Pensar con las manos

"Nos une un espíritu "punk", de "amauterismo" total", confiesa Mr. Jalopy. "No hay mejor manera de avanzar que aprendiendo de tus mismos errores, y en eso estamos. No competimos entre nosotros porque no se trata de patentar ningún invento, sino de compartir nuestros proyectos. Casi todos somos autodidactas y a casi todos nos mueve el mismo impulso de hermanar lo físico y lo digital".
Mr. Jalopy reivindica desde su taller todas las erres posibles (reusar, reciclar, reparar, reconstruir) mientras da nueva vida a las bicicletas muribundas que caen en sus manos: "La mejor bici para el medio ambiente es la que ya existe, no la que está hecha con materiales nuevos... Hay un valor añadido en trabajar con lo que otras manos han moldeado, como si los objetos tuvieran alma y les diéramos nueva vida".

La última palabra, sin salir de Los Angeles, la tiene Mark Frauenfelder, director de la revista Make y autor "Made by Hand"... "Cuando haces algo por ti mismo, la cosa que cambia más profundamente eres tú. Habituados a que nos lo den todo hecho, cuando tomamos la iniciativa recuperamos nuestra capacidad de aprendizaje, pensamos críticamente, tomamos decisiones, asumimos riesgos. Aprendemos de alguna manera de pensar con las manos".

Carlos Fresneda - Londres
Publicado en El Mundo.es

Cómo rediseñar el mundo desde la cuna


 
                   Foto: Isaac Hernández

No es fácil cambiar el mundo. Que se lo digan al arquitecto William McDonough, más de una década predicando el concepto de 'cradle to cradle' junto a su socio y cómplice, el químico alemán Michael Braungart. Más de una década vaticinando la definitiva 'revolución' tecnológica: un cambio radical en la manera de pensar, diseñar y hacer las cosas...
    
Siguiendo los principios de la naturaleza, donde no existe el concepto de 'residuo'. Tratando los materiales como 'nutrientes'. Creando un flujo continuo para reusar y reciclar todo lo que producimos. Generando una 'economía circular' que sustituya a este nefasto modelo en el que llevamos anclados desde hace más de un siglo: usar y tirar, quemar y enterrar, 'de la cuna a la tumba'.
   
Escuchamos al visionario McDonough en aquellos primeros encuentros de los Bioneros, cuando la idea del 'cradle to cradle' ('de la cuna a la cuna') empezaba a levantar el vuelo. Coincidimos en la conferencia de TED, y allí nos anunció la creación del Green Products Innovation Institute (GPII), la definitiva mutación del concepto, con la esperanza de convertir California en el gran laboratorio mundial de productos verdes.
    
A sus 61 años, de vuelta de su experimento fallido en China (la ciudad ecológica de Huangbaiyu que nunca llegó a despegar), William McDonough ha perdido parte del viejo entusiasmo, pero no la fe en sus ideas. De acuerdo con sus cálculos, unos 30.000 productos deberían haber logrado la certificación 'cradle to cradle' en el 2012. De momento son algo más de 300, suficientes (según él) para demostrar que el concepto no es una utopía, sino "un ideal alcanzable, beneficioso y rentable".
    
Como arquitecto, sigue fiel a sus principios: un edificio debe aspirar a ser como un árbol, y aportar lo más posible a su entorno. Lo demostró en su día con la regeneración de la planta de Ford en Dearborn, Michigan, con el tejado verde de 100.000 metros cuadrados. Lo intenta probar ahora con la Base de Sostenibilidad de la NASA en California, capaz de producir más energía (solar y geotérmica) que la que necesita y de consumir el 90% menos de agua que un edificio de sus características.
     
McDonough se ha implicado también hasta el tuétano en el renacimiento de Nueva Orleans, con el diseño de la Flow House y la colaboración con Brad Pitt y la fundación Make it Right, que ha aplicado los principios del C2C ('cradle to cradle') a las casas ecológicas que construye en el Noveno Distrito. El arquitecto pondrá también una pica en Hospitalet del Llobregat, con el centro de investigación y desarrollo de Ferrer que aspira a ser un modelo de construcción biosostenible.
     
Pero su niño mimado sigue siendo 'de la cuna a la cuna' Y su sueño irrenunciable es "convertir el imperativo ecológico en el imperativo económico"...
"Las empresas siguen creyendo que lo verde y sostenible no es rentable. Muchos empresarios te escuchan con interés, pero acto seguido te preguntan: "Me parece muy bien, ¿pero cuánto me va a costar?". No me canso de decirles que la innovación no sólo es beneficiosa, sino que a medio plazo es muy rentable y convierte a las empresas en algo social y ecológicamente relevante. No podemos seguir funcionando como en la vieja revolución industrial; tenemos que cambiar radicalmente nuestros modelos productivos y mentales".
       
Le pedimos a McDonough que haga un esfuerzo didáctico y simplifique el concepto del 'cradle to cradle' (C2C) para profanos... 'Hay que rediseñar las cosas siguiendo las pautas de la naturaleza, donde todo son nutrientes. El residuo es un invento humano, acaso el más pernicioso. Tenemos que pensar en todo momento en el uso presente y futuro de los materiales. Una parte de ellos volverá a la biosfera, otra parte se quedará necesariamente circulando en la tecnosfera".
    
"El primer requisito es pues separar los materiales por su metabolismo. El segundo es lo que yo llamo un plan de gestión de nutrientes: determinar qué se va a hacer con ellos tras su uso. El tercer criterio es que estén fabricados con energías renovables, y el cuarto es minimizar el uso del agua y que pueda ser reaprovechada. El quinto, y no menos importante: que los productos sean fabricados con criterios de  responsabilidad social".
     
El listón del C2C es bien alto, pero está técnicamente nuestro alcance, sostiene McDonnough. La silla Think de Steelcase, uno de los primeros productos en lograr la certificación, es un claro ejemplo: fabricada con el 37% de material reciclado, el 98% de sus materiales son reciclables. Edificios enteros, cubiertas exteriores, materiales de construcción, alfombras, césped artificial, tejidos, teclados reciclables, pañales compostables... El universo del 'cradle to cradle' se ha expandido desde la publicación del emblemático libro, hace diez años, aunque no todo lo rápido que sus impulsores habrían querido.
    
"El concepto está ya muy arraigado en países como Alemania y Estados Unidos, pero nos falta dar un salto cualitativo", admite McDonough. "El terreno está muy abonado también en India (donde se identifica con la idea de la reencarnación) o en China (donde se traduce como 'economía circular'). Cada país debe adaptar el concepto a su propia cultura, pero nuestro objetivo es lograr un estándar global. Y lograr que el 'cradle to cradle' se eleve a la categoría de ley, que sea algo así como la certificación pública de la ecoeficiencia".
     
A McDonough le acusan de un excesivo celo con su certificación. También le critican por el revés sufrido en China, donde sus planes se estrellaron con los deseos de los promotores y con 'problemas de comunicación', pero donde sus ideas de un urbanismo en simbiosis con la naturaleza han echado raíces.
     
El C2C evoluciona entre tanto y da pie a tendencias como el 'upcycling' (el reciclaje 'hacia arriba' de los materiales más valiosos) en contraste con el 'downcycling' o el reciclaje 'hacia abajo' que ha sido hasta la ahora la moneda corriente. McDonough no se cansa de citar el ejemplo inmejorable del aluminio: "Reciclando el aluminio usamos el 95% de la energía y ahorramos el 95% de las emisiones que nos costaría fabricarlo por primera vez. No es de extrañar que sigamos usando el 75% del aluminio producido desde 1888...".
     
Sin renunciar a su pasión por la arquitectura, el artífice de 'cradle to cradle' -hermanado en la distancia con Michael Braungart- sigue dándole vueltas por las noches a cómo 'diseñar' un mundo mejor desde la cuna.

Carlos Fresneda - Londres
Publicado en el blog Ecohéroes de El Mundo

Día de celebración, Fukushima nunca más

El lunes 5, día mundial de la eficiencia energética y el domingo 11 de marzo, aniversario con dolor, de Fukushima. Pues nada, celebrarlo o mejor sentirlo se nos ocurrió hacerlo entre medio de los dos días, y claro, toco entre el sector energético limpio de Bullas. A la llamada ni se lo pensaron parte del equipo de Gehrlicher Solar, ni los integrantes de Automatismos Mofer y el cocinero oficial de la recién llegada a la localidad, alSol. Este último tiró las cocinas solares por la puerta de la nave de Mofer en busca de fotones (en alusión a lo de la casa por la ventana) y con sus mejores galas y echando mano de la despensa nutrida por Vegetalia y proveedores locales de frutos de la huerta, el aceite local Atalayas y un vino llegado de lejos para cata, ni más ni menos que un mítico Spira, intruso en la bodega natural de Bullas, todo sirvió para que sacando servicios energéticos de unas cocinas parabólicas que nada tienen que ver con Iberdrola o Gas Natural, en la celebración se honrara desde la acción directa eso de la eficiencia energética que porque no símil de inteligencia humana y se brindó por todas las victimas de la tecnonucleocracia, afectadas algunas y desde hace un año por una central con seis reactores puesta en un sitio por locos especuladores donde una ola grande causo el mayor accidente nuclear de la historia y va pa largo.


Veguifideua de primero, con ensalada de autor de acompañamiento y bizcocho de postre dulzón con toque de stevia y todo sin emisiones, más eficiente energéticamente no se conoce y menos radiactivo no  es posible. El chef agradeció a los empresarios de la economía solar de Bullas, la acogida, los espacios y las atenciones recibidas na más llegar alSol al lugar, hace ahora un mes y medio. Los aromas expandidos por el polígono levantaron alguna visita, y TeleBullas no se lo quiso perder, y ya en la mesa que si oleeeé por el comunicado de la Fundación Renovables, a rehabilitar toda la obra mal hecha, que si, que es casi toda, para que las viviendas ahorren de verdad, a pesar de los que reparten dividendos gracias a que los kw se van por las paredes, y para ello datos que sorprenden de empleo, ahorro e inteligencia, no te lo pierdas. A media fideua los de Gehrlicher lanzan datos de su plan para el autoconsumo fotovoltaico, que ya pica a la puerta a pesar de que al 5º poder le mosquea y que ellos este viernes lanzan del largo y con brindis de honor se oye otro oleeeé de ilusión por el potencial de la herramienta que si bien la acertamos, podremos comenzar con ella el cambio del modelo energético, que suena a maravillas cuando millones de ciudadanos compartan compromiso de autoproducir y consumir desde sus tejados y lo que sobre a insuflar kw más verdes no se puede, a la red eléctrica de todos manejada ahora por unos pocos. 


Por Fukushima, nos pusimos una careta unos cuantos, porque las victimas somos todos. Los que vean TeleBullas imagino que van a flipar viendo a unos paisanos con careta solar entre cazuelas a reventar hablar de Fukushima con dolor y dar gracias a la energía del Sol. 

¿Este domíngo tienes plan?, mira esto, sólo bueno energético allá podrás encontrar. Fukushima, nunca más

Manolo Vílchez, un agradecido ecologista en Bullas

Un ecologista en Bullas

Inspirado por aquello de que quizás parte de lo más importante en la relación con los demás es amar el lugar donde uno vive, el alcanzable con la vista y aunque el anhelo te lleve a querer ver todo el planeta de un tirón, bajo a lo más sensible para intentar mantener esa relación sincera con el entorno y sus devenires, las gentes y sus ilusiones, los recursos locales y sus servicios vitales, en una población con algo más de 12 mil almas y de nombre Bullas, en el sureste murciano.


Amar el lugar donde un vive, donde te toca vivir la mayor parte del tiempo en el ahora, aunque suene romanticón es quizás una prueba de fe en el aprecio al resto de lugares, tan cercanos ya, donde habitan el resto de los miembros de la familia humana. Amar el lugar y sus contenidos, puede parecer idealista pero igual sirve como poco para encontrar la identidad y otorgarle personalmente lo mejor que uno pueda dar para el bien compartido, el bien común. el bien que importa.

Porque no atreverse a imaginar que allá donde uno se identifica, se busca la vida, la comparte, se desarrolla entre miedos y euforias, allá donde mirando como al horizonte a la vida se la ve pasar, o bricar, o volar... y allá donde cada cual la acompaña con toda la intensidad que precise y pueda, porque no enamorarse de la imperfecta obra humana legada que te rodea con todas sus taras remendables, o del agua que te llega mágica y limpia, para sobrevivir, o del sol que manda energía a raudales para que se enamoren tensamente de él las plantas alimentarias y las que les acompañan o incluso las tecnologías humanas. Porque no imaginar que acortado las distancias a lo que se alcanza placidamente en pocos minutos a golpe de pedal, es suficiente espacio para descubrir maravillas, para no perdelas, para recuperar las que fueron y para despejar a las que llegarán.

Si uno coge y define a la ecologia como una historia de amor entre lo humano y su entorno, ser ecologista en Bullas se me antoja un hermoso deber y un privilegiado derecho cual novio apuesto. Y ya en onirico sobrepasao llega uno a imaginar que una tropa de amantes de todos los lugares de este hermoso planeta deciden de golpe, cada uno en su lugar, narrar lo hermoso, lo feo, lo mejorable, lo necesario, lo inutil, lo acertado, lo equivocado, lo sorprendente, lo emocionado y mandarlo a una base común de datos de amantes globales, que se emocionan, inspiran o incluso dudan entre ellos. Yo he decidido mirar con amor el lugar donde ahora más me toca estar, y no se porque me han entrao unas ganas desproporcionadas de contar detalles de mi subita pasión. Aquí comienzan pinceladas de una enamorao ecologista en Bullas y en la columna de la derecha, se apilará la relación de ellas. Venga, ponte tu también, que enamorarse de lo imposible deja más fácil hacerlo de lo posible y hay veces que lo pide a gritos.
 
Manolo Vílchez

Las bicicletas llegan al Parlamento


Jon Irwin, pedaleando en las calles de Brixton/ Fotos: C.F.

Las bicicletas llaman a las puertas del Parlamento de Westminster. Ochenta diputados acuden a la convocatoria. Todos ellos suscriben el manifiesto del periódico “The Times” por una mayor seguridad para las dos ruedas. Y el país entero se pone a rodar, decidido a impulsar nunca antes el método más eficiente y menos contaminante para moverse por las ciudades.
    
 “Todos los elementos se están confabulando a favor de la bicicleta”, certifica sobre el sillín Jon Irwin, miembro del London Cycling Campaign. “Se está produciendo una cambio definitivo de mentalidad en la opinión pública. Ahora sólo falta ver acciones decisivas y visibles para que aumente aún más el número de ciclistas urbanos”.
      
El punto de partida fue un trágico accidente, el que sufrió la periodista de “The Times” Mary Bowers, arrollada por un camión cuando acudía con su bici al trabajo en la Torre de Londres. Bowers quedó malherida, como otros 2.660 ciclistas al año en el Reino Unido. Con 111 muertes, el 2010 fue un año luctuoso para las dos ruedas. La campaña del Times insiste en que los ciclistas son hoy por hoy los más expuestos a los accidentes, seguidos de lejos por los peatones, aunque las estadística se prestan a todo tipo de lecturas.

Si hablamos sólo del peligro, la gente no va a perderle el miedo”, amite Jon Irwin, nuestro activista londinense. “La verdad es que las cosas van mejorando para los ciclistas en Londres, pero más lentamente de lo que debieran. En Nueva York han bastado tres años para duplicar las infraestructuras y ganar espacio para las dos ruedas. Aquí, y pese a la apuesta del alcalde Boris Johnson por la bici pública, hemos ido a veces hacia atrás. La prioridad sigue siendo que fluya el tráfico motorizado”.
     
Londres figuraba hasta bien recientemente como caso “ejemplar” de pacífica convivencia entre los coches y las bicicletas. Pero los últimos accidentes, causados sobre todo por los camiones, han sacado a la luz las asignaturas pendientes.
     
“Aun así, Londres me parece una ciudad bastante más segura para los ciclistas que Madrid”, precisa Javier Arias, varios meses fogueándose en el asfalto londinense. “Los coches circulan más despacio por el centro porque las calles son más estrechas. Y los conductores son más conscientes porque hay más bicicletas circulando, y eso es lo que marca realmente la diferencia”.

     
Javier asegura que no ha tenido un sólo amago de accidente en Londres, donde el secreto está en “hacerse visible” y dejar de paso claro que “se quiere una ciudad llena de ciclistas y no de coches”. El ciclista asturiano ha certificado en Londres su adversión a los “carriles bici”: “No los quiero en las aceras, tan de moda en Madrid, porque invaden el espacio a los peatones y favorecen que los ciclistas se comporten de manera agresiva con ellos. No los quiero en la calzada porque, como ciclista, me ponen en una situación de peligro, sobre todo si me obligan a circular por ellos”.
     
En cualquier caso, está claro que Londres (con un 2,2% de los desplazamientos en dos ruedas) está aún muy lejos de Amsterdam o Copenhague (por encima del 33%). Otra campaña de nuevo cuño, Go Dutch, propone precisamente que las calles londineses  sigan el ejempo holandés y resten espacio al coche, en beneficio de los ciclistas y los peatones...
     
“No nos vale la excusa de que las calles de Londres son demasiado estrechas para hacer sitio a la bicicleta”, replica Jon Irwin. “Distintas calles requieren distintas soluciones. Y creo que está bien que existan “superautopistas” para bicicletas (que en realidad no son tales) y que haya también calles donde se comparta el espacio con los automóviles”

.
    
Otra iniciativa que está ganando fuerza en Gran Bretaña es “Twenty is Plenty”, clamando por un máximo de velocidad de 20 millas por hora en las ciudades, lo que disminuiría notablemente el riesgo de accidentes mortales.
 “Un total de 77 peatones murieron el año pasado en Londres”, certifica Irwin. “Se trata de hacer calles menos peligrosas no sólo para los ciclistas, también para los peatones. Y de disuadir al mismo tiempo el uso del coche: la mitad de los desplazamientos en automóvil en Londres son de menos de dos millas, una distancia que se podría cubrir en bicicleta”.
     
Las bicicletas, pues, no sólo llaman a las puertas del Big Ben, sino que extienden sus tentáculos rodantes en todas las direcciones: de Brixton a Camden, de Kensington al East End... “La bici sirve para mejorar la calidad del aire, para aliviar el tráfico, para reactivar la economía local, para reconectar con tu barrio, para combatir la obesidad”, apunta Jon Irwin, presagiando la revolución imparable en nuestras calles.  “¿Existe acaso mejor solución para todos los males que aquejan a las ciudades?”.

Carlos Fresneda · Londres

¡Salvemos el Supermercado del Pueblo!


Interior del supemercado. | C. F.
Interior del supemercado. | C. F.
  • La cooperativa más simbólica de Londres corre el riesgo de cerrar
  • Sus 1.200 miembros tienen descuentos por trabajar cuatro horas al mes
En mayo del 2010, el 'chef' Arthur Potts Dawson y una veintena de entusiastas decidieron plantarle cara a la crisis en el corazón de Londres con una idea rompedora: el Supermercado del Pueblo.
The People's Supermaket fue la respuesta desde la base a los supermercados convencionales. Mitad cooperativa de consumidores, mitad cooperativa de trabajadores, sus 1.200 miembros han podido gozar de descuentos de hasta el 20% a cambio de cuatro horas de trabajo mensuales en la tienda, que apuesta claramente por los productos locales y por el comercio justo, al tiempo que reivindica "el servicio a la comunidad y al medio ambiente".

La respuesta popular fue tan fulminante que el Canal 4 de televisión les dedicó un documental seguido por millones de espectadores. La voz llegó hasta el propio David Cameron, que vino hasta Holborn con la cesta de la compra para visitar el Supermercado del Pueblo y usarlo como escaparate de aquello que aún se llamaba The Big Society.

Un año después, nadie se atreve a volver a hablar de la 'Gran Sociedad'. La ira popular, hasta ahora concentrada en los bancos, empieza a sonar cada vez más fuerte contra las grandes cadenas de supermercados (Tesco, Sainsbury y demás) por los salarios multimillonarios de sus directivos y por la sistemática explotación laboral.

Y repentinamente, pese a las cooperativas de nuevo cuño que han surgido en el país imitando su modelo, The People's Supermarket anuncia que corre el riesgo de cerrar su puertas porque no puede renegociar los impuestos que deben.
"El sistema con el que funcionamos no permite que florezcan las empresas sociales", denuncia Tara Mulqueen, una neoyorquina que se unió al proyecto con la experiencia cercana de la Park Slope Food Coop. "Aquí tienes que ser por fuerza un negocio o una organización caritativa, no hay lugar para un término medio. Nadie valora nuestro servicio a la comunidad, al medio ambiente o a los productores locales".

"A la hora de tributar nos miden por el mismo rasero que cualquier supermercado", se lamenta Tara, con la soga del cierre pendiendo sobre la colorista y simbólica tienda, que ha calado en lo más hondo del vecindario. "¡Salvad vuestro supermercado!", puede leerse estos días en la pancarta de la entrada, a modo de S.O.S. dirigido a las autoridades municipales.

Michael Mulcahy, Tara Mulqueen y Craig Jobbins en la puerta del Supermercado del Pueblo.Michael Mulcahy, Tara Mulqueen y Craig Jobbins en la puerta del Supermercado del Pueblo.

Cocina y floristas

Pese a las dificultades para lograr créditos, el proyecto nació con una inversión inicial de 180.000 libras. Y aunque la facturación ha llegado a superar 1,5 millones de libras, la deuda acumulada con el distrito municipal de Camden ronda las 50.000 libras anuales (la cantidad que ahora están intentando renegociar).

Aunque hay ya en marcha un proyecto para abrir otro Supermercado del Pueblo en el barrio de Hackney, el cierre de la tienda original sería un mazazo para los fundadores. "No sólo pondrían en la calle a 23 trabajadores y causarían un gran perjuicio económico", advierte Michael Mulcahy, despachando en la caja. "Si cerramos, dejaríamos un gran espacio vacío precisamente en el momento en que más necesitamos alternativas a los modelos convencionales".

En las estanterías de The People's Supermarket, los productos más o menos reconocibles se codean con la Leche del Pueblo, los Huevos del Pueblo o la Carne del Pueblo, procedentes de granjas cercanas. Los vegetales y las frutas son también de procedencia local, aunque no falta la Coca-Cola, los Corn Flakes u otros productos típicos de cualquier supermercado.
Como ingrediente añadido, 'La Cocina del Pueblo' se ha convertido también en un poderoso reclamo para el vecindario. Vincent Manzanilla, que trabaja como voluntario, certifica que no sólo se sirve todas las semanas cientos de comensales, sino que se aprovechan más de 200 kilos de alimentos que de otra manera acabarían en la basura.

En el sótano de la tienda, las Floristas del Pueblo -Annette Sackar y Denise Walker- trabajan esta semana a destajo para completar a tiempo los ornamentos para un funeral: "Esperamos no tener que hacer los arreglos florales para nuestra propia despedida... Este es un proyecto en el que la gente ha puesto demasiada energía e ilusión como para que pueda morir".

Las Floristas del Pueblo Annette Sackar (sentada) y Denise Wolker (en primer plano). | C. F.Las Floristas del Pueblo Annette Sackar (sentada) y Denise Wolker
(en primer plano). | C. F.

Carlos Fresneda (Corresponsal) | Londres

Judias cocinadas sin carbón

Me cuenta Jorge que se llevó un día a los chavales a la playa, y que les hizo unas fotos y que en una de ellas cuando la visionó en la pantallica vio un bucólico barquillo a vela, al fondo del encuadre. Se acercó, y la carga parecía que eran unos sacos de rafia blanca. Me sigue contando que en mercado del pueblo más cercano por donde ha andado estos últimos tres meses no pudo sacar una foto que perseguia. Fue dos veces pero no. 

Los chavales de la playa estaban viviendo en un orfanato, el mar de la foto era el Caribe, la barca del fondo llevaba carbón vegetal en sacos, en el mercado quiso y no pudo fotografiar el comercio energético de árboles carbonizados, Jorge ha estado tres meses de voluntario, por su cuenta, en Haití.


El menú de El Vergel es de ensueño como siempre, yo cuando estoy en Madrid no tengo otro sitio donde ir, siempre vuelvo al mismo, porque creo que nunca me cansare de disfrutarme sus menús del día. Jorge lleva un rato en Madrid, ha sido casualidad la conexión, acaba de llegar y se ha pasao tres meses en el orfanato, entre otras cosas,  ayudando a cocinar la comida de los 30 a 50 comensales del lugar. El 90% de las veces han sido judías a palo seco, para luego mezclarlas con arroz, pero también se ha puesto con bizcochos, cereales, platos típicos y hasta panes. Disfruta en la mesa, se le nota, aunque lo observo y come lo justo, con agradecimiento nombra los sabores y colores que tiene sobre el plato, no pide postre, se toma una tila mientras yo me extasio con el flan de agar agar y me encuentro en mi copa el resto de su cerveza 00.


Me cuenta como con un colaborador de 25 años, haitano de toda la vida y panadero formado, se atrevieron con unos panes receta local, y de como el chaval le dijo, que de todos los panes de su vida el que acababan de sacar de la cacerola función horno de aire caliente en una cocina solar parabólica, ese fue el pan más gustoso que con sus manos pudo preparar hasta ese día.

Jorge es ingeniero electrónico, esta preparando su proyecto fin de carrera que trata sobre un aparato para seguir el sol para que un horno o cocina solar rinda más, y lo más automáticamente posible. Ya andaba con ello cuando Haiti se vino más abajo por lo telúrico, allá se fue volao y ayudo en todo lo que pudo, al volver llamó y dijo que volvería pero con una cocina solar bajo el brazo porque lo que vio del carbón, le pareció muy negro. Y así fue, además de llevarse en la maleta unos kits educativos de solar fotovoltaica y en los huecos todos los juguetes y libros ilustraos que pudo, en su segundo viaje ha hecho todo lo que ha podido ademas de cocinar con el sol durante 3 meses, hablar con los locales de todo tipo y condición y llegar a la conclusión de que allá las cocinas solares no son importantes solo para el medio ambiente sino que quizás mucho más para la cartera. Cada saco de la bucólica barca a vela de la foto cuesta entorno a 20 euros, son unos 18 kg de carbon que multiplicados por 6 kg de media dan el peso de lo que en su dia fue un árbol. Con el entusiasmao panadero llegaron a tramar que con 20 cocinas solares a 5 panes al día por unidad, 100 panes eran ya una empresa considerable, donde lo mejor de todo era que no había que pagar por carbón, nada y que sacando números, los panes iban además a competir sin duda en el mercado. Quizás el tercer viaje, que ahora no sabe cuando será, vete a saber si no se hace socio con él del pan y ponen un cartel de Panadería sin emisiones, panes solares, o parecido...

La foto de los chavales en la playa con el transporte energético al fondo me rememora la primera foto que hice en Haiti, después de una mañana intentando pasar la caravana por la frontera de Malpaso, a los 100 días del terremoto y percatarme desde la ventanilla que la barquilla donde remaba sudoroso un chaval de ojos blancos y piel oscura, que llegaba a la orilla podría llevar en esos sacos, el tan nombrado carbón vegetal. Al otro lado del lago esta República Dominicana, y los de la caravana asistimos en primer plano al contrabando energético, uno de los pocos negocios bollantes del dólido país donde no queda en pie y a pesar de la protección, más del 1% de los árboles que un día daban sombra, evitaban riadas y garantizaban alimentos y mucho más, a ese paraíso extinto.


Rumbo al metro nos para la policia, nos piden el carnet con guantes en las manos y nos hacen las preguntillas típicas, ambos, eso si, con pinta desenfadada y sonrientes bien nutridos de papeo e ilusiones, no llego a saber que vieron en nosotros, felices de con nuestras actividades no hacer daño a nadie y yo preguntándole en ese preciso momento a Jorge si ha calculao cuantos kilos de judías procesó, sin gastar un gramo de carbón, ensuciar el aire y los pulmones de la gente del orfanato, cuidando Haití como pocos. Le digo a un agente que venimos de alla al lao, de El Vergel, de comernos un menú, y sale Jorge y me dice, a 4 kilos por día, 60 días en total, 240 kg de judías, que no es poco. Creo que los jóvenes currantes del orden, se dieron cuenta que tenían delante a dos ciudadanos algo especiales. Nos despedimos y me comenta que tiene que acabar el informe para pasarlo a las gentes del Casal Prosperitat de Nou Barris en Barcelona, que con la donación de la caja hecha en la jornada por Haiti que celebran cada año, como que se fueron también con Jorge a Haiti, poniendo en sus manos la cocina solar y el caceroleo que servirá durante mucho años, a los chavales del orfanato y los cocineros que les preparen las viandas.

Manolo Vílchez