12 de noviembre de 2010

LA CARA OCULTA DEL CONSUMISMO

Como la Luna, la Tierra tiene una cara oculta que casi nunca vemos. Todos los reflectores apuntan –24 horas al día- hacia el lado radiante de la sociedad de consumo. Pero una mano negra se empeña en esconder bajo la alfombra los estragos que le estamos causando al planeta.

“El estilo de vida americano es innegociable”, dijo Bush (padre) en los preámbulos de la cumbre de Río. “Nuestro estilo de vida ha tocado fondo y todo el sistema está en crisis”, replica Annie Leonard, la activista que se ha atrevido a hacer “visibles” los efectos de la sociedad de consumo, así la tachen de “antiamericana”.


"Ni antiamericana, ni anticosumista”, replica ella. “Lo único que intento es que la gente se replantee su relación con las cosas. Nuestra sociedad está llena de incentivos  perversos que nos llevan a acumular y acumular, y a producir toneladas de desechos, sin pensar mínimamente en las consecuencias”.

Más de ocho millones de internautas han seguido los viajes de Annie Leonard –arropada por los monigotes de los Free Range Studios- al fondo de la sociedad de consumo en “La historia de las cosas”. La película de animación se ha convertido ahora en un manual práctico, publicado en español por el Fondo de Cultura Económica y traducido simultáneamente a doce idiomas.

La Historia de las Cosas - Annie Leonard from Teotl Nahualli on Vimeo.

Pese al apremiante mensaje de fondo –“¡estamos dilapidando el planeta!”-, Annie Leonard tiene la virtud de contagiarnos su optimismo y su sentido común: “Creo realmente que el cambio ya está en marcha. El afán por adquirir más y más está dejando paso a un sistema basado en el “acceso”. Compañías como Netflix o ZipCar nos están demostrando que todo se puede compartir, del vídeo hasta el coche. Y lo bueno de esté proceso no es sólo que vamos a necesitar menos cosas, sino que vamos a comunicarnos con la gente que comparte nuestros intereses: vamos a crear comunidad”.

Recuerda Annie Leonard en su libro cómo la primera vez que ató cabos fue de niña, cuando comprobó cómo los bosques que rodeaban su Seattle natal iban desapareciendo año tras año para dejar paso a los centros comerciales. El momento decisivo fue sin embargo la visita al vertedero Fresh Kills en Nueva York, coronado por una montaña de basura 25 metros más alta que la estatua de la Libertad...

¿Quién inventó este sistema monstruoso?”, se preguntó Leonard. “¿Cómo permitimos que siga funcionando?”. Su empeño, desde entonces, fue dar la vuelta al mundo investigando todo el proceso. Bangladesh, Indonesia y Haití fueron algunas de sus paradas en los diez años que tardó en alumbrar “La historia de las cosas”, con toda su “sabiduría” concentrada en 20 trepidantes minutos...

“El problema está en que hemos concebido un sistema lineal en un planeta finito. Todo o casi todo está concebido para usar y tirar, sin tener en cuenta que los recursos se acabarán tarde y temprano. Si los 6.800 millones de habitantes del planeta siguieran el “sueño americano”, nos harían falta de tres a cinco planetas”.

“La solución empieza por leyes que exijan “reponsabilidad productiva” a las empresas. Tenemos que rediseñar la sociedad, siguiendo ni más ni menos que las pautas que marca la propia naturaleza, con sistemas circulares que permitan reaprovechar los recursos, en vez de acabar enterrándolos en un vertedero o, lo que es peor, quemándolos”.

Nosotros, uno a uno, somos también parte de la solución... “Pero la meta no es ya reciclar más, sino desperdiciar menos... Soy ambivalente sobre el reciclaje. Mucha gente piensa que reciclar es la “solución”, cuando en todo caso es el “último recurso”. Hay una razón por la que figura en tercer y último lugar en el famoso mantra de las tres “R”: reduce, reusa, recicla... Cuando estás frente a la pared y no hay otra opción, entonces recicla”.

El mensaje de Annie Leonard nos llega pues finalmente en libro y en todas las ramificaciones posibles en internet - (después del salto dejamos vídeos con traducción automática o subtitulada en español tras una búsqueda por los principales servidores de vídeo) (“La historia del agua embotellada”, “La historia de los cosméticos”, “La historia de los productos electrónicos”, “La historia de los bonos de carbono”). Su impacto es cada vez mayor en la sociedad y en las escuelas, y las voces de la América conservadora no han tardado en contraatacar: el mismísimo Glenn Beck, el “charlatán” de la cadena Fox, acusa a Leonard de adoctrinar a los niños en el “antiamericanismo”.

La autora de “La historia de las cosas” se defiende sin acritud: “Cuando concebí el documental no pensé en los niños, pero lo cierto es que miles de educadores de todo el mundo se han dirigido a nosotros. Creo que es bueno que el documental y el libro se usen para provocar el debate y enganchar a los estudiantes en un análisis crítico de los retos a los que tendr'an que hacer frente en el siglo XXI".

Carlos Fresneda
Publicado en el blog En la Ruta Verde de El Mundo.es



The Story of Electronics




Recién salido este vídeo tiene la opción de una traducción al español en subtítulos simultáneos. Al activar el play aparece en la barra inferior un icono CC que pasa a rojo, al situarse sobre este aparece el desplegable con la opción "traducir subtítulos" que al clicar permite seleccionar múltiples idiomas en otro desplegable, aquí es posible elegir el español.

The Story of Bottled Water doblado con Loquendo

 


The Story of Cap & Trade doblado con Loquendo



La Historia de los Cosmeticos

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Las embotelladoras nos venden que es mejor comprar un envase de agua por persona, por eso de tener que compartir el agua. El tema real es que se puede usar el envase de agua mineral, para llenarlo de agua del grifo, y compartir este sin que nadie tenga que llevar engorrosos vasos. Usando una simple Boquilla Personal, que son de uso individual para cada persona, que evitan tener que poner los labios donde otra persona los ha puesto(que es lo que no queremos), y que te permite beber de forma higiénica.

Es necesario compartir el agua de una botella, y cuando se acabe, llenarla en una fuente(no comprar mas agua mineral),tenemos que esforzarnos en beber del grifo usando Boquillas Personales, un invento que va a cambiar la forma de beber y va a permitir compartir sin derrochar, sin gastar, y sin tener que reciclar.

Únete a la gente con clase, utiliza Boquillas Personales, comparte tu agua del grifo, y pasa de comprar y de generar residuos plásticos. www.boquillapersonal.es

René Bijloo dijo...

Desde que naces hasta después de tu muerte, siempre habrá alguien dispuesto a hacer negocios contigo, incluso bajo el disfraz del amor y el respeto. Mientras nos saturamos de objetos, en el fondo estamos en busca del sujeto, de nosotros mismos, es decir, toda la basura es la sombra que nos va a permitir encontrar la luz. Nuestra ansiedad es el motor hacia la paz que anhelamos y a pesar de que ahora parece que los 'malos' tiene todo el poder y van a ganar la partida, hay una conciencia que está creciendo, del amor hacia la vida, cual germen vegetal de un nuevo manto de vida. Nadie sabe lo que va a pasar. Todo volverá a su sitio, no somos tan poderosos como creemos, ni para hacer el mal ni para remediarlo. El ser humano es un fenómeno maravilloso de inteligencia en el Universo, cometiendo errores para saber dónde duele, dónde hay que corregir. Es el proceso y no pasa nada; la Tierra ha soportado cosas peores, fuerzas de transformación brutales, para seguir siendo la matriz de la curiosidad por la Vida. No somos eternos, nos morimos y desaparecemos. El ecologismo tiene en ocasiones un tono repelente de culpa y recuerda a todos los movimientos radicales que se deforman en algo perverso, herencia de paradigmas religiosos que acaban perdiendo el norte. La relación con las cosas está muy bien, pero no es la que importa, pues es tan solo un trivial reflejo de la relación que tenemos con nosotros mismos y eso sí que importa. Usemos los recursos, en cantidad suficiente para encontrar nuestro reflejo en ellos, nuestra huella, porque tenemos que saber quiénes somos de verdad. Nuestra civilización necesita más energía y más eficiente. Necesitamos duplicar y triplicar esa energía disponible, no castigarnos y vivir a dos velas. Entonces nada de lo que hayamos logrado tendría sentido. El planeta se puede agitar, pero se regenerará, tiene millones de años para hacerlo, no tiene prisa. Pero nosotros sí tenemos prisa por sacarle a la llama que hemos encendido todo el rendimiento para que nuestros actos nos muestren de lo que somos capaces. No hay marcha atrás, no va a haber freno al cambio, el cambio es hacia delante. Somos un tren imparable, pase lo que pase. Nuestro destino somos nosotros mismos. Conectémonos para liberar nuestra mente. Somos energía.

René Bijloo dijo...

La fusión nuclear, más cerca:

http://www.elpais.com/articulo/futuro/fusion/ha/dejado/ser/sueno/elpepusocfut/20101110elpepifut_1/Tes