EMPLEOS VERDES PARA UN MUNDO VERDE

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Las imágenes del informativo de la noche sobre el amargor de la invasión televisada de Irak y las bombas que caen con precisión sobre Gaza y sus gentes me apartan de golpe del ilusionante ejercicio de imaginar las labores profesionales para el mundo que tenemos que construir de nuevo. Hemos de hacerlo de forma rápida y con ánimo de bloquear cualquier amago de desesperanza. Y todo, mientras aprendemos las lecciones de todas las crisis.


En el mundo que quiero, donde el eje es la sostenibilidad, imagino muchos oficios necesarios para llevar a cabo ese cambio. Se trata de nuevas actividades y de las profesiones que ya sirven al bien común de forma evidente. En esta columna nombro algunas para estimular a los trabajadores del único futuro que tenemos en este planeta, el sostenible.

-Diseñadores, fabricantes y mecánicos para el mantenimiento y puesta a punto de bicicletas, triciclos y todo lo que circule con energía humana directa y entregue servicios móviles sin emitir gases de efecto invernadero.

-Formadores callejeros en conducción inteligente. Han de ser expertos en todo lo que no sea ecológico pero sirva para la movilidad con pocas emisiones: tranvías, trenes, barcos y vehículos eléctricos limpios. Y si son de uso compartido, mejor que mejor.

-Todas las categorías de cuidadores del reino vegetal. Ya sean forestales, micólogos, fruticultores y hortelanos líderes de la biodiversidad. También hacen falta más productores de comida local, no industrial y sin transgénicos. En general, son necesarios los apasionados de todas las semillas patrimonio de la humanidad.

-Artesanos de la bioconstrucción. Se precisan maestros de obras y rehabilitaciones utilizando materiales y criterios constructivos de mínimo impacto y máxima salubridad, como aislamientos vegetales y pinturas no tóxicas.

-Técnicos de urgencia para la reducción de consumos energéticos y emisiones, con una unidad de intervención rápida en casos patológicos de derroche y/o ineficiencia probada en los sectores doméstico y comercial.



-Vigilantes del paisaje, encargados de velar por la belleza de la Tierra, sus formas y sus esencias y expertos en medir la huella ecológica de todo lo posible y cotidiano. Deben informar públicamente y con todo detalle para conseguir un consumo responsable.

Luís Parejo

Quizá tú imagines otros trabajos verdes que aquí falten, pero no faltes tú a la revolución de trabajar sin parar para remendar todo lo mal hecho y animar a hacerlo. Si se quiere o necesitar ir directo a la acción:
Más de 2.000 plazas gratuitas para formarse en labores de agricultura y ganadería ecológicas: www.formacionvidasana.org. Cursos de instalador de energías renovables: www.censolar.es y Associacio L'Era. Un vistazo a la Ley de Desarrollo Rural Sostenible anima, y mucho, a volver a aprender y cuidar la tierra: www.mapa.es/mundorural.

Publicado en Natura 32, enero 2009


Manolo Vílchez es facilitador ecológico. Trabaja en equipo diseñando y fabricando aparatos solar-domésticos, es decir, cocinas y utilidades solares, desde www.alsol.es. Consejos: En este artículo presenta los oficios necesarios para transformar el mundo en uno más sostenible y respetuoso con el medio.
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…Y EL MUNDO CAMBIA

“El futuro ya está aquí, pero aún no ha sido distribuido”.
William Gibson

Carlos Fresneda, enviado especial Seattle

El cambio se está gestando en los rincones más insospechados del planeta, pero no hemos podido verlo hasta ahora. El otro mundo posible existe ya en lugares tan remotos como Zimbawe (los edificios “termiteros” de Mick Pearce), Singapur (los rascacielos arborescentes de Ken Yeang), Niza (el coche de aire comprimido de Guy Negre) o Abu Dhabi (la primera ciudad de “emisiones cero” en Masdar). Como nunca antes, ecología y tecnología avanzan por caminos paralelos y confluyen en Worldchanging, algo así como la biblia del mundo cambiante.

Desde su atalaya en Seattle, ciudad-bandera de tantos movimientos sociales, Alex Steffen lleva cinco años oteando todo lo que se despunta en el horizonte: soluciones, modelos e ideas para reinventar el modo en el que vivimos en el planeta y que ya están ahí, esperando a que abramos los ojos y conectemos los puntos.

Worldchanging da nombre al libro (“manual de uso para el siglo XXI”) y sobre todo a a la red que une a cientos de expertos en todos los campos imaginables, arracimados en torno a ese movimiento que el propio Steffen ha bautizado como los “bright greens” (“verdes brillantes”). “Los ecologistas nos hemos peleado entre nosotros durante muchos años”, asegura Steffen. “Por un lado están los que yo llamo verdes “oscuros”, con raíces en los años sesenta, activistas con ideas de la ecología profunda que sienten un gran recelo hacia la tecnología y la industrialización. Luego vinieron los verdes “claros”, gente de generación, en torno a los cuarenta años, concentrados en el estilo de vida y en los cambios personales, que desconfían tanto del activismo como de la capacidad del Gobierno para cambiar las cosas”.

El tercer grupo, sin ánimo de ofender, es el de los verdes “brillantes”... “Y aquí entran quienes piensan que la tecnología no es sólo el problema sino posiblemente la solución. A este grupo pertenecen diseñadores, arquitectos, ingenieros, empresarios, gente que suele crear y construir cosas, y que busca el modo de actuar más en consonancia con la naturaleza. Digamos que apuestan por una manera más envolvente y amplia de cambiar el mundo”.

Los verdes brillantes son de algún modo herederos del espíritu de Buckminster Fuller, el pensador y visionario (inventor de la cúpula geodésica) que intentó responder una y otra vez a la pregunta: “¿Tiene la humanidad la posibilidad vivir de un modo duradero en la nave espacial Tierra?”.

Su testigo lo recogió entre otros Stewart Brand, fundador del Whole Earth Catalogue y pionero en el uso del internet como herramienta de cambio social. En los albores del movimiento ecologista, Brand defendía ya una visión “más racional y menos romántica” del activismo. Cuando unos propugnaban la vuelta a la tierra, él alababa las virtudes de la ciudad como el habitat humano por excelencia.

El autor de ciencia ficción Bruce Sterling, colaborador habitual de “Wired” y padre del experimento de diseño verde “Viridian Design”, es otro de los inspiradores del movimiento. Sterling sostiene que la naturaleza intacta “murió” en el siglo XX y que en este mundo profundamente alterado –con la amenaza añadida del cambio climático- el hombre no tendrá más remedio que practicar la “respiración asistida” al planeta.

“Entre los ecologistas ha habido siempre un recelo hacia todo lo que es tecnología”, admite Alex Steffen, el fundador de Worldchanging. “En campos como la biotecnología, que no servirá ni mucho menos para acabar con el hambre en el mundo, esa desconfianza está más que justificada. Pero no se puede ser sistemáticamente antitecnología o protecnología. Sin la “buena” tecnología, por ejemplo, nunca vamos a poder lograr la reconversión energética, ni garantizar el suministro de agua potable”.

El dilema de fondo –como bien apunta Ross Robertson en su semblanza del movimiento de los “bright greens”- es cómo conciliar nuestra profunda ambivalencia sobre la raza humana y nuestra presencia en la Tierra, cómo salvar esa dicotomía secular entre naturaleza y civilización.

Worldchanging pretende de tender puentes entre las distintas tonalidades de verde y unir en lo posible el abismo generacional en el movimiento ecologista. “Nuestro usuario medio en internet ronda los 25 años”, admite Steffen. “Los activistas de las organizaciones ambientales son bastante más mayores. Pero la situación ha llegado a un punto en que la acción no puede esperar: los cambios llevan tiempo, y tiempo es que lo que tenemos...”.

Paul Stamets aspira a limpiar los ecosistemas marinos del noroeste de Estados Unidos usando hongos como filtros biológicos. Mohamed Bah Abba ha cambiado la vida a decenas de miles de nigerianos con sus “neveras” de arcilla que imitan el efecto botijo. Los conos solares y los hornos parabólicos traen el agua potable y la cocina sin leña a remotas aldeas de Yemen hasta Uganda. Los “telecentros” de Brasil socializan el acceso a la tecnología en los barrios pobres. Los tejados verdes, como el que cubre el Ayuntamiento de Chicago, despuntan como la solución al efecto “isla de calor” en las ciudades.

"Algunas soluciones requieren tecnología compleja, otras son simplemente cambios sistémicos o de puro sentido común”, sostiene Alex Steffen. “El problema de fondo es que en el mundo industrializado todos los productos tienen un coste “oculto”, y hay que trabajar también por hacer visible ese coste, por hacer más “transparente” el modo en que vivimos”. Worldchanging cuestiona el consumismo voraz como una de la mayores causas del deterioro del planeta... “Si todo el mundo viviera como los americanos necesitaríamos seis planetas, para vivir como los europeos harían falta tres. Tenemos el deber moral de encontrar otro modelo que les dé esperanzas a esos dos mil millones de humanos que aspiran a vivir como nosotros, preservando al mismo tiempo el medio ambiente. La huella ecológica es una bellísima y útil metáfora que permite visualizar ese impacto que hasta ahora era invisible. Tenemos que aspirar necesariamente a la huella compartida de un solo planeta”...

Las ciudades funcionarán como ecosistemas y reduciremos necesariamente nuestra “movilidad”. Proliferarán las huertas urbanas y el consumo de productos estrictamente locales. La energía se descentralizará y circularán libremente en el “intergrid”. La tecnología limpiará su expediente y dejará atrás la segunda revolución industrial. Ecología y economía irán por fin por el mismo carril y emergerá la figura del “empresario social”.

Todo eso se intuye explorando las 600 trepidantes páginas de Worldchanging, compendio del presente palpitante, repaso actualísimo a lo último en inventos “verdes”, innovaciones sociales, eco-economía, activismo político, idealismo práctico... Más de setenta porteadores repartidos por todo el mundo renuevan los contenidos en la red, pero nada mejor que el manual imperecedero –diseñado por Stefan Sagmeister- que está ya traducido a media docena de idiomas y que posiblemente tengamos pronto en español.

“Tenemos un gran reto por delante y necesitamos una nueva visión para el futuro”, advierte en el prólogo de Al Gore. En eso anda la tribu de los verdes “brillantes”, con Alex Steffen a la cabeza, desde la siempre cambiante Seattle: “Imagina un futuro mejor. Encuentra aliados. Comparte herramientas. Constrúyelo. Empieza ahora”.

Worldchanging


Publicado en Natura 32, enero 2009


Bioneros
Steward Brand
Brand es fundador del 'Whole Earth Catalog', uno de los primeros compendios de herramientas y textos para ayudar a la creación de comunidades sostenibles. Pensador social y activista durante los años 60. Fundador de WELL ( 'www.well.com') una de las primeras comunidades 'online'. Impulsor de la 'Long Now Foundation' ('www.longnow.org'), consagrada al «pensamiento a largo plazo»... «La urbanización es el cambio más masivo y repentino en la historia de la humanidad. Los ecologistas serán recompensados si dan la bienvenida a las ciudades e intentan cambiarlas desde dentro».

Bruce Sterling
Bruce Sterling es autor de ciencia ficción, uno de los impulsores del movimiento 'cyberpunk' (y también del 'green punk', su faceta 'verde'), colaborador habitual de la revista 'Wired' y fundador en 1999 del 'Viridian Design Movement', abierto al gran público en la página web 'www.viridiandesign.org'. «El siglo XX acabó con la naturaleza. La alteración del clima alterará el equilibrio ecológico para cada criatura que respira. De ahora en adelante, la naturaleza está en la unidad de cuidados intensivos: cualquier movimiento que intente avanzar en el siglo XXI deberá afrontar esas consecuencias».


Alex Steffen

Pensador, periodista y creador en el 2003 de 'Worldchanging' ('www.worldchanging.com'), la mayor red de difusión de innovaciones ambientales con más de 9.000 artículos de los principales pensadores, condensada en un volumen de 600 páginas que está considerada como la 'biblia' del movimiento 'bright' 'green', donde confluyen ecología y tecnología... «El futuro tiene dos caras: una de ellas es negra e impensable, y la otra es verde y brillante, difícil de imaginar ahora mismo, pero seguramente alcanzable si logramos conectar la gente, las herramientas, los modelos y las ideas que lo van a construir».


McDonough/Braungart
William McDonough y Michael Braungart, arquitecto norteamericano y químico alemán respectivamente, son los autores del libro y del concepto 'Cradle' 'to' 'cradle'. Este manifiesto aspira a la transformación radical de los sistemas de producción para que no exista desperdicio alguno y todo vuelva a su lugar de origen: «De la cuna a la cuna»... «Con nuestro conocimiento cada vez mayor de los sistemas vivos, debemos ser capaces de crear productos, edificios y sistemas industriales que imiten la inteligencia natural». Así, el diseño debe reflejar un nuevo espíritu: la naturaleza y el comercio deben coexistir de forma provechosa.
www.mcdonough.com

Buckminster Fuller
Pensador, diseñador, visionario, futurista, está considerado como el precursor de los 'bright' 'greens'. Inventor de la cúpula geodésica y autor de 'Manual de Operaciones de la Nave Espacial Tierra', ha sido redescubierto por las nuevas generaciones (el MOMA le dedicó recientemente una exposición). Desde su muerte en 1983 a los 88 años, su legado sigue vivo en el instituto que lleva su nombre en Brooklyn ('www.bfi.org'), consagrado al «desarrollo de soluciones que avancen radicalmente el bienestar humano y la salud de nuestros ecosistemas a través de una nueva generación de diseñadores científicos».

el poder del "NOSOTROS"

Hay veces en que los cambios personales no bastan. Hay ocasiones en que los muros que frenan el avance de la historia son tan altos y llegan tan profundo bajo tierra, que se precisa una acción colectiva para poder derribarlos. Algo así fue lo que ocurrió el pasado 4 de noviembre, cuando millones de norteamericanos se lanzaron espontáneamente a la calle como si celebraran la caída de una dictadura, gritando “Yes We Can!” (“Sí Podemos”) y “Yes We Did!” (“¡Sí Lo Hicimos!”).Barack Obama fue el catalizador del cambio, pero como él mismo dijo ante la riada multirracial y multigeneracional en el parque Grant de Chicago: “¡Esta victoria os pertenece!”. Allí estuvimos, dando fe de la noche histórica y subiéndonos como tantos a la ola de la revolución “no violenta”.

Mucho se ha hablado del tirón de masas y del vertiginoso ascenso del primer presidente negro de Estados Unidos. Poco se ha indagado sin embargo en todo lo que hubo detrás, en el trabajo y la energía de los 600.000 voluntarios que se dejaron la piel por el candidato, en las donaciones de cientos de miles de ciudadanos en plena crisis, en esa red tupida de tres millones de “obamanos” vinculada por internet y propagada barrio a barrio, manzana a manzana.

Está aún por ver si Obama responderá a las expectativas en este año de incierta transición hacia una nueva era. Los cuervos de la vieja economía no perdonan, y los “lobbys” que también apostaron por él (la industria farmacéutica, la energía nuclear, los fabricantes de automóviles) confían en sacar tajada. Pero la deuda más impagable de todas es la que ha contraído el futuro presidente con esa mayoría sedienta de un Cambio con mayúsculas.

“Hay retos a los que no podemos hacer frente uno a uno, situaciones que requieren una poderosa acción colectiva”, escuchamos decir a Obama en plena campaña, cuando los analistas políticos cuestionaban su bisoñez y su idealismo, cuando nos acusaban a los medios de construir un falso mito. Al cabo de 20 meses de campaña, siguiendo su estela de costa a costa, dudando más de una vez pero viéndole crecer como líder y llenar estadios como ningún otro político, nos sentimos de alguna manera partícipes de la historia.

Y recalco el “nos” porque esa experiencia fue compartida por decenas de periodistas que le acompañamos en su singladura; y por jóvenes voluntarios como Steven Smith, que dejó colgados durante un año sus estudios en Francia para volver a su país y llamar a miles de puertas; y por viejos idealistas como Sam Harrison, portador del espíritu de los años sesenta en sus galopadas pro-Obama en Pensilvania; y por pragmáticos como el banquero Michael Pitts, vecino del presidente electo en Chicago, que le ayudó con la finanzas; y por niños como Shayne, Ethan y Madeleine Riskin, ondeando la pancarta con “Sí Podemos” en la antesala del triunfo en Cleveland, cuando Bruce Springsteen le dedicó a Obama “Trabajando por un sueño”...

Vivimos pues la crecida de Obama hasta orillas del lago Michigan, pero hemos asistido también a la bajada de las aguas, y estamos contemplando desde la barrera estos momentos en que –tomándole la palabra al filósofo afroamericano Cornel West- “la esperanza baila en la cuerda floja”.

La autora Rebecca Solnit expresa la misma sensación contradictoria en otro libro reciente, “Esperanza en la Oscuridad”: “Pensé que entrábamos en otra época en la que podríamos bastarnos sin héroes, pero nos han dado un líder, y es un poco como si nos hubieran dado una tarjeta de crédito: hay que ser cuidadoso en el momento de usarlo... Pero hay que ser realistas: el momento alegría se disipará, y aquellos que piensen que Obama puede inspirarnos día tras día están equivocados. Aunque su fuerza, y la nuestra, es que tenemos un presidente que habla el lenguaje de los organizadores comunitarios, que entiende lo que significa “Sí Se Puede” y que será capaz de extender el poder en vez de consolidarlo”.

La garantía más palpable del cambio no está sin embargo en el nuevo inquilino de la Casa Blanca, sino en esa sensación de “nosotros” que ha cristalizado en el país del individualismo a ultranza. “Si todo el movimiento que ha puesto en marcha Obama lo logramos encauzar hacia la lucha contra el cambio climático, viviremos en un mundo muy distinto en apenas una década”, vaticinaba hace unos meses Steve Coleman, al frente de Cool Capital.

Eso es lo que se propone precisamente Al Gore con su llamada a la acción bajo la consigna del “We” (“Nosotros”). Y lo que defiende también la Alianza Apolo, con el plan para invertir 500.000 millones de dólares en diez años y crear cinco millones de puestos de trabajo con la reconversión a las energías renovables. Y lo predica Van Jones, otro de los líderes negros emergentes, con su llamada al New Deal “verde”.Y lo que pretende Bill McKibben, autor de “El fin de la naturaleza”, embarcado en una nueva cruzada –la campaña 350- para ponerle coto a las emisiones de CO2 en todo el planeta.

Porque el cambio personal es un río que desemboca necesariamente en la acción social. Porque los líderes del siglo XXI, si quieren hacer historia, deberán apoyarse más que nunca en el poder transformador del “nosotros”.

Por Carlos Fresneda

Publicado en Integral 349, enero 2009
por fin la revista Integral de nuevo en la red


artículo publicado(pdf)

Yo cambio enlaces:
Cool Capital

Van Jones,
Alianza Apolo
Al Gore, Alianza Para la Protección del Clima
Centro para el Progreso de América
Bill McKibben, Campaña 350

¿qué coger del banquete global?

Es mucho lo que nos ofrece la mesa de la Tierra, pero deberíamos coger sólo lo que necesitamos, pues hay muchos millones de personas detrás de nosotros esperando su parte.

Últimamente suelo pasar por la ronda del Litoral en Barcelona y siempre hay una panorámica que me hace tomar conciencia de la economía globalizada de la que soy parte activa. Al puerto de la ciudad llegan más de un millón de contenedores al año, además de las cargas que vienen a granel transatlántico –como la soja transgénica– para alimentar seres vivos estabulados que luego son comidos por otros. Pero en ellos también viajan miles de geografías, cientos de nacionalidades y millones de horas laborables, muchas veces en condiciones de explotación refinada.
Al lado del puerto comercial siempre se puede otear, no uno, sino varios barcos de grandes dimensiones que cruzan los mares atiborrados de afortunados y radiantes turistas globales. Son enormes, seguros y tan confortables que superan con creces los de la vieja serie televisiva Vacaciones en el Mar. No es difícil que, mirándolos, me vaya en ocasiones a ese mundo que también cruza mares con ilusión y esperanza, aunque en su caso no hay puertos que los esperen con oferta para el consumo y el despilfarro. En su lugar es la Cruz Roja la que, muchas veces, si ha habido suerte, los recibe, nutre y aloja.
El activista Jim Merkel, en su libro Simplicidad radical, comienza analizando nuestra civilización sobre la única Tierra conocida como un gran buffet donde está todo lo que de ella puede salir. Es muy abundante, ya que en la mesa se mezclan desde las vacaciones, hasta los cerdos nutritivos o los libros como el suyo. En ella también encontramos los barcos que navegan con cargas de cualquier tipo, los preservativos que tanto ayudan, la madera legal e ilegal para nuestros muebles, los chips que nos hacen volar virtualmente, los adoquines de las canteras de China para nuestras calles elegantes o los combustibles fósiles que son, junto con el agua, nuestros líquidos vitales. Eso sin olvidar la justicia social, los buenos gobiernos, los proyectos para el bien común, y no lejos, sus contras.

La pregunta que hace Merkel es cuánto debemos coger del banquete global todos los que estamos, haciendo hincapié en que tú y yo nos situamos entre los primeros 1.500 millones puestos de la fila de la familia humana, y que toda ella está a la espera de coger de la mesa lo que cree que necesita.
Cuando contemplo los miles de contenedores apilados, visualizo el gran banquete y me veo mirando hacia el final de la cola y preguntándome lo mismo que Merkel: “¿Cuánto cojo para que el último de la fila pueda coger también algo?” La respuesta siempre es confusa, pero al ser incierta, me da fuerzas para trabajar por un mundo sin perdedores humanos ni de las otras especies.

Miro en la wiki la definición de “consumo responsable”: ”Es un concepto defendido por organizaciones ecológicas, sociales y políticas que consideran que los seres humanos harían bien en cambiar sus hábitos de consumo ajustándolos a sus necesidades reales y optando en el mercado por opciones que favorezcan la conservación del medio ambiente y la igualdad social.”
Se esgrime que el acto de consumir no solamente es la satisfacción de una necesidad, sino que implica colaborar en los procesos económicos, medioambientales y sociales que posibilitan el bien o el producto consumido. Por ello se postula que deberían tenerse en cuenta en el momento de elegir entre las opciones disponibles en el mercado las que menos repercusiones negativas tengan.

Mientras convivo con un mundo exquisito de publicidad únicamente para el consumo de todo lo posible, reniego y me duele ver cómo una gran parte de la sociedad queda embobada consumiendo carreras de coches y motos veloces que no sirven para nada salvo para incitar a consumir máquinas que cambian el clima, complican la vida y alteran la economía global. Me gustaría consumir cursos de conducción eficiente que permitieran en un rato saber cómo ahorrar el 15% del líquido negro y sus emisiones de CO2 a la atmósfera y, al poco, ver un anuncio sobre la novedosa oferta de coches compartidos (car sharing). Y todo ello mientras elijo para unos días de relax un destino donde pueda llegar en tren y bicicleta leyendo verdades y escuchando buena música sin que los sueños de otros mercaderes consuman mis ilusiones por un mundo mejor con menos.

Como quiero saber qué hay detrás de las joyas que compro, el café que tomo y la ropa que visto, Loretta Napoleoni me ayuda con su libro Economía canalla a consumir conciencia global y a conocer la realidad de un capitalismo salvaje que siempre gana. Porque intuyo que, aunque asesine, expolie y robe felicidad colectiva, no dejará de cumplir con sus objetivos y de generar continuos beneficios.
Mientras consumimos un mundo bello, limpio y esperanzador que podría ser justo y solidario, me pregunto cómo puedo seguir siendo parte de este pequeño y finito planeta. Pero también de una civilización que me emociona y me sorprende siempre a pesar de contenerme con dolor y rabia, angustias e impotencia por ser tan poca cosa en algo tan enorme e inmenso como el mundo que ayudo a transformar.

Yo me autocontengo, cojo lo mínimo del gran buffet, no colaboro con los canallas del capital mientras decido escuchar las voces y conocimientos de una humanidad y una economía responsable y de sus diversos actores que lo que persiguen es consumir a raudales futuro justo, decisiones inteligentes y valientes y el sueño de la felicidad global.

Sé que me queda mucho para sentirme bien cuando pase por la ronda del Litoral, pero no por ello debo dejar de intentar consumir con el alma en paz y la mente dispuesta para el cambio.

Integral práctica:
Simplicidad radical
Manual de navegación hacia la vida sostenible en un planeta finito.
Editado y distribuido por la Fundación Tierra – www.terra.org – tel. 936011633
La doctrina del shock
Puedes conocer detalles de este libro importante para los riesgos que podemos correr si no nos informamos con detalle sobre las técnicas de la tiranía del poder.
La rebelión de los productos
Propuesta de la Coordinadora Estatal de Consumo Justo para conocer el problema, las causas y las soluciones de numerosos productos de consumo en la vida cotidiana. Una útil guía orienta de redes y posibilidades para consumir con más responsabilidad.
Biohabitat

Tienda online de la Fundación Tierra con una extraordinaria selección de productos para el cambio.
Dinamo papelería sostenible

catalogo de venta a distancia de productos seleccionados con los mas altos criterios del consumo responsable.
alSol tecnologías solares S.L.
Fabricante de solardomesticos para el cambio, cocinas y secador solares, productos para la educación energética y la experimentación ecológica.
Mercasol
propuesta de mercado social, online y punto de ventas, impulsada por la Ecomensajeros Trèvol, SCCL, desde Barcelona.
Avancar
El coche compartido, un paso inteligente hacia un futuro mejor.

Por Manolo Vílchez

Publicado en Integral 348, diciembre 2008
por fin la revista Integral de nuevo en la red


los cambios tienen todas las dimensiones posibles, de pequeñisimos a enormes y todos pueden ser poderosos.
Ahora que acaba de cambiar, afortunadamente para todos, el destino de los Estados Unidos, todos los cambios posibles, necesarios, extraordinarios y vitales para el bien común de todo lo que vive no nos deben asustar, al contrario, la historia de una humanidad globalizada en un pequeño planeta acaba de dar un giro, que aunque con rumbo a lo incierto, es motivo de ilusión para el devenir que esta delente nuestro, de cada uno de nosotros. Los pequeños cambios son poderosos y los grandes, sin más remedio, absolutamente necesarios. Mucha fuerza al nuevo sueño global y que la doctrina del shock no tenga ninguna posibilidad de aplicar sus maldades.


mucho sostenible y mucho de intenso para el año con el 9 al final de las cuatro cifras unidas

un pequeño detalle de dos estudiantes que quisieron cerrar el año activándose:

la “revolución” científica de Obama

El presidente electo cierra su equipo de gobierno con cuatro investigadores y con la promesa de restaurar el liderazgo de EEUU en el cambio climático

CARLOS FRESNEDA, corresponsal

NUEVA YORK.- Barack Obama decidió cerrar la baraja de su equipo de gobierno con un poker de científicos de alto rango y un órdago a la grande en la cuestión del cambio climático: “Prometo escuchar lo que me digan los científicos, incluso cuando lo que me digan resulte incómodo, especialmente si resulta incómodo”.

“Es el momento de volver a poner la ciencia en lo más alto de nuestra agenda y restaurar el liderazgo de América”, dijo Obama en el mensaje con el que puso el colofón a su futuro gabinete. “Hoy más que nunca, la ciencia tiene la llave para la supervivencia del planeta y para la seguridad y la prosperidad de nuestra nación”.

A su flanco, como asesor de la Casa Blanca y director de la Oficina de Ciencia y Tecnología, estará el físico de Harvard John Holdren, especializado en causas y efectos del cambio climático. La bióloga Jane Lubchenco –especialmente crítica contra el yugo científico que impuso George Bush- dirigirá la Administración Nacional de los Océanos y la Atmósfera.De izquierda a derecha, y de arriba a abajo, John Holdren, Harold Varmus, Jane Lubchenco y Eric Lander. (Fotos: AP)
Como doble apuesta final, y anticipando el impulso a la investigación con células madre, Obama ha decidido poner a dos expertos en investigación genética –el premio Nobel Harold Varmus y el experto en la secuencia del genoma humano Eric Lander- como co-presidentes de su consejo de asesores científicos.

El quinto jinete de la ciencia, ya lo anunció, será el premio Nobel Steven Chu al frente de la Secretaría de Energía. Chu fue pionero en la investigación de técnicas de mitigación del cambio climático y prometió poner a Estados Unidos a la cabeza de la “revolución energética” en el momento de aceptar la nominación.

“El progreso científico se apoya en la evidencia, y los hechos no deben ser nunca retorcidos por razones políticas e ideológicas”, dijo Obama en su mensaje semanal, con referencias muy explícitas a la animosidad de la Administración Bush contra la ciencia y a la pasividad en temas como el cambio climático o la investigación genética.

"Desde el aterrizaje en la Luna a la sencuencia del genoma humano, pasando por la invención del Internet, América ha sido la primera en atravesar la nueva frontera”, recalcó el presidente electo, recordando las palabras de John F. Kennedy. “Hemos sido tradicionalmente los líderes no sólo por invertir en nuestros científicos, sino por ganarnos al mismo tiempo el respeto internacional”.

Obama prometió que usará el báculo de su equipo de científicos –integrado por 40 expertos en multitud de campos- “como un vigoroso consejo asesor” en todos los temas que pretende impulsar su Administración, con especial hincanpié en la política energética.

El presidente electo se refirió al físico John Holdren, su científico de cabecera, como “una de las voces más apasionadas y persistentes de nuestro tiempo en el tema del cambio climático”. Holdren, 64 años, profesor en Harvard, lideró el grupo de la Conferencia de Pugwash sobre Ciencias y Asuntos Internacionales, galardonado con el Nobel en 1995. En 1981 ya recibió la máxima distinción de la Fundación McArthur por su investigación sobre los peligros del armamento nuclear.

El propio Holdren, que llegó a ser presidente de la Asociación Americana por el Avance de la Ciencia, recibió su nombramiento con una breve proclama: “Ninguno de los grandes retos de nuestro tiempo –la economía, la energía, el medio ambiente, la salud o la seguridad- puede resolverse hoy en día sin los avances y las aportaciones de las ciencias físicas, la biología o la ingeniería”.

Hace apenas un año, durante una una conferencia en Harvard, Holdren propuso desterrar el término calentamiento global “porque parece implicar algo gradual, uniforme y hasta cierto punto benigno, cuando la realidad es que está ocurriendo muy rápido, que los daños se están extendiendo ya por el planeta y los efectos los van a sufrir muy directamente nuestros hijos y nietos”.

Otra experta en cambio climático, la bióloga de la Universidad de Oregón Jane Lubchenco, velará por el estado de los mares y de la atmósfera. Lubchenco es también una experta en los efectos la pesca y de la acidificación en los océanos. Hace unos meses acusó a la Administración Bush de rebajar a la clase científica y expresó su confianza en la llegada de un nuevo presidente “que sepa respetar la ciencia y valore las investigaciones con la seriedad que se merecen”.

Harold Varmus, el penúltimo en incorporarse al equipo, compartió el premio Nobel en 1989 por sus estudios sobre las causas genéticas del cáncer y ejerce actualmente como presidente del Centro Memorial Sloan-Kettering de Nueva York. Eric Lander, por último, fue fundador del Broad Center, que desempeñó un papel vital en el Proyecto del Genoma Humano en el 2003.

Publicado en El Mundo
, 22/12/2008

una salida ecológica para la crisis

Como rehabilitar 2.250.000 viviendas y 150.000 edificios, reducir CO2 y crear 390 mil empleos

La burbuja del ladrillo ya comenzaba a dejar victimas a todos los niveles, apretaba el calor allá por julio de este año, un placer fue conocer de primera mano de sus autores la presentación del Plan de Rehabilitación de Edificios 2009-2012 para la mejora de accesibilidad, eficiencia energética, instalación de energías renovables y creación de empleo

Los autores son destacados activistas de las propuestas y políticas de compromiso y acción ecológicas, Carlos Hernández Pezzi, es Presidente del Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España. Domingo Jiménez Beltrán fue el primer Director de la Agencia Europea de Medio Ambiente. Joaquín Nieto es Presidente de Honor de SUSTAINLABOUR. Valdespartera, lo más en ecoconstrucción

Flipaba con los datos y con las perspectivas de viabilidad si los receptores de la propuestas, los mas altos niveles del gobierno central, se pusieran, con valor, a echarle perspectiva a la que nos venia antes encima y la que tenemos ya sobre todos nosotros, la gran crisis que cambiara todo.

Escuchaba atento la visión de estos bioneros, rehabilitar 2.250.000 viviendas y 150.000 edificios para hacerlos más habitables, con mejoras en el comportamiento térmico de su envolvente e instalación de energías renovables, mejoras en la accesibilidad, reducción de la dependencia y factura energéticas así como las emisiones de CO2, y crear 390.000 empleos año que absorban el desempleo como consecuencia de la caída de la vivienda de nueva construcción.
Me he ido directo a los beneficios esperados por los proponentes y desde ya por el que escribe:

· Mejora de las condiciones de habitabilidad en las viviendas y de salud en los centros de trabajo.
· Revitalización y recuperación del tejido urbano consolidado.
· Mejora de la accesibilidad para las personas con discapacidades.
· Reducción de las emisiones de CO2 y otros Gases de Efecto Invernadero: 18 millones de Tm de CO2eq hasta 2012 y 8 millones de Tm/año a partir de 2013 y siguientes. El coste ahorrado de tales emisiones sería de 360 millones € en el período y 160 M€ anuales a
partir de 2013.
· Reducir la dependencia energética de España. El ahorro, en consumo de petróleo, sería de 30 millones de barriles de crudo en el período y 13 anuales a partir de 2013, lo que equivale a 2.700 M€ en el período y 1.170 M€ anuales a partir de 2013.
· Disminución de la factura energética de los usuarios, empresas y administraciones.
· Fomentar la instalación de energías renovables.
· Fomentar la investigación, desarrollo y principalmente la innovación en materia de edificación, nuevos materiales y energías renovables.
· Creación e empleo (390.000 puestos de trabajo/año) absorbiendo parte del desempleo.
· Disminución sustancial de los gastos en desempleo.
· Aumento de los ingresos públicos en IVA, cotizaciones sociales y Seguridad Social.

Que, que te parece, vale la pena ayudar a cambiar el mundo vertical mal hecho. Para saber todo sobre las vitales ideas posibles y necesarias, aquí el pdf del documento oficial. Si estas en paro y con ganas de prepararte para el futuro que viene, no te pierdas los cursos de técnicos de construcción sostenible que ya deben estar a disposición o si no, no tardarán en llegar. Animo, si encuentras me lo dices volao.

Aquí la publicación en Dominio Público del artículo síntensis de la propuesta

Un proyecto estimulador para aplicarse en el bioclimatismo es la urbanización bioclimática de 25 viviendas unifamiliares, promovida por el Instituto Tecnologico de las Energias Renovables (ITER), construidas siguiendo criterios bioclimáticos (aprovechamiento de las condiciones climáticas del emplazamiento, empleo de materiales reciclados y reciclables, etc.) y optimizando las condiciones medioambientales (integración de energías renovables, tratamiento de agua, de residuos, etc..., aquí.

Valdespartera, un barrio de Zaragoza con más de 8.000 viviendas hechas bien

Manolo Vilchez

la crisis es planetaria y la solución es nuestra

Todos sentimos que las cosas están cambiando mucho. Intuimos futuros diversos y, sin dudarlo, complejos, aunque no dudo que emocionantes. Visto desde la reivindicación activista, no es ningún desastre que se fabriquen menos cacharros, se consuman menos cosas innecesarias y se limiten apetitos nada saludables. Tampoco lo es que se deje de ocupar tanto suelo, que las renovables suban porque el precioso petróleo barato se acaba y que los viajes de placer se reconviertan en placeres cercanos. Vamos a cambiar efectos por afectos, que de ellos no vamos sobrados. Debemos adaptarnos al futuro único, el sostenible.
Luis Parejo

Este porvenir tendrá tantos matices como visiones, pero aun sin saber mucho cómo hacerlo, a todo le doy la bienvenida porque los más beneficiados por los cambios venideros son la dolida agua, la intoxicada tierra, el cargado aire, el cambiante clima y todo lo vivo no especulador que habita un planeta saturado de muchas cosas mal hechas. En definitiva, los cambios que llegan deberían ser los cambios que deseamos para que la belleza de este mundo y lo glorioso de la obra humana que queda no se diluya más.

Desde que me enteré de que dos alianzas/anillos de oro dejan en algún lugar del mundo un agujero de tres metros de largo por casi dos de ancho y dos de profundo más un montón de desechos tóxicos bajó mi aprecio por un objeto así. No te digo nada de las aproximadas 25 toneladas que se han movido en decenas de geografías para convertirse en la tonelada y pico que pesa el coche con el que he quemado miles de litros de combustible. O de cómo un mineral de mi móvil, el coltán, genera explotación y guerras en África para que yo pueda consumir comunicación sin hilos, del mismo modo que me visto con ropa tóxica, respiro aire sucio, como pesticidas y genes raros y preparo las vacaciones en el paraíso demasiado lejano y pagado a plazos.

Me toca practicar mi fe en hacer bien mis cosas y animar a mis cercanos. No voy a consumir nada de lo malo y voy a apoyar sólo la economía justa y verde. Permítanme unas recomendaciones. Como lecturas: 'La doctrina del shock'; 'Consumir menos para vivir mejor'; 'Simplicidad radical'.



Para saber más de consumo inteligente: 'La rebelión de los productos'; 'Biohabitat'. Y algún documental: 'La hora 11'; '¡No comprar, pecadores; 'Utopia'. Y acabo recomendando alguna sesión de risoterapia, para reírse de uno mismo y deseando un sostenible y animoso 2009, un buen año para el cambio.

QUIÉN: Manolo Vílchez es colaborador de la Fundación Tierra y facilitador ecológico. Trabaja en equipo diseñando y fabricando aparatos solar-domésticos, es decir, cocinas solares, desde www.alsol.es. Consejos: En este artículo defiende que la llamada crisis económica puede conducirnos a una forma más racional de entender el consumo.

Publicado en el suplemento Natura, nº 31, de El Mundo

¿un proyecto Apolo ”verde”? ¿un New Deal “verde”?


Obama, ante el reto de poner a Estados Unidos en la vanguardia de la “nueva energía”

NUEVA YORK.- El nuevo Progama Apolo despegó silenciosamente hace cuatro años, cuando Barack Obama no era más que una lejana promesa. El objetivo no era esta vez apuntar a la Luna sino más bien poner los pies en la Tierra y embarcar a todo el espectro progresista de la sociedad -empresarios, políticos, investigadores, sindicalistas, ecologistas y líderes comunitarios- en el más difícil todavía: romper la inercia de la era Bush y convertir Estados Unidos en líder mundial de las energías limpias.

“El reto que lanzó en su día Kennedy resuena aún en nuestras mentes y tiene esa capacidad para disparar la imaginación de los americanos”, asegura Keith Schneider, portavoz de la Apollo Alliance. “Lo hicimos una vez y podemos volver a hacerlo. Esto es América, y seguimos siendo el país más industrioso y tecnológicamente avanzado del mundo. Sólo faltaba la voluntad política”.

En el 2004 la Alianza Apolo lanzó su visión de futuro bajo la consigna “Nueva Energía para América”. Cuatro años después, la campaña de Barack Obama hizo suya la bandera de la New Energy for America, tomó prestadas sus líneas maestras y fichó a algunas de sus lumbreras.

“Digamos que ha existido una sinergia y ahora esperamos ver los frutos”, admite Schneider al otro lado del teléfono. Le preguntamos por la poca voluntad de cambio mostrada por Obama en sus nombramientos, y por la tormenta de nieve de la crisis financiera que amenaza con frustrar el despegue del nuevo Apolo...

"¿Hacia qué otro futuro podemos avanzar?”, se pregunta Schneider. “La vieja economía se está cayendo a pedazos, y necesitamos urgentemente otro motor. ¿Dónde vamos a invertir si no es en la nueva energía? ¿Cómo vamos a crear empleo? Habrá grandes turbulencias en los primeros momentos, pero el planeta no puede esperar más: necesitamos un nuevo programa Apolo”.

La Apollo Alliance estima que harán falta 500.000 millones de dólares en la próxima década como “catalizador” del cambio energético (el equipo de Obama lo deja en 150.000 millones, lo que cuestan al año las guerras de Irak y Afganistán). La Alianza propuso hace unos mes un plan de empleo “verde” para la creación de cinco millones de puestos de trabajo (Obama prometió otro tanto durante la campaña). Obama fija finalmente el objetivo del 25% renovables para el 2025 (los impulsores del nuevo Apolo estiman que se podría llegar al 50% forzando la máquina, y Al Gore se acaba de desmarcar con la utopía de 100% renovables en una década).

El caso es que la energía no fue la asignatura fuerte de Obama en los primeros vaivenes de campaña. Hillary Clinton le echó en cara su voto a favor de la ley energética de Dick Cheney, cocida a fuego lento por los lobbys del petróleo y del carbón. Nadie olvida que el estratega David Axelrod fue asesor del gigante nuclear Exelon, uno de los mayores contribuyentes de su campaña (¿de ahí tal vez su apoyo a la energía nuclear?).

La conversión de Obama al credo de las renovables se consumó con el fichaje de John Podesta, el ingeniero-jefe de su equipo de transición. Podesta, ex jefe de Gabinete de Clinton, creó el think tank Centro para el Progreso de América con una idea muy clara: “Ha llegado el momento de revitalizar la economía de la nación y restaurar el liderazgo de América en el mundo. Ha llegado la hora de ponernos a la cabeza en la revolución de las energías limpias”.

El lastre de las energías fósiles es sin embargo insoslayable: las renovables apenas llegan hoy por hoy al 10% de la tarta energética en EEUU (y el 7% procede la energía hidroeléctrica). La energía eólica, pese al despegue experimentado en Texas, California y Oregón, supone el 1% de la producción y la solar –pese a la pujanza de Nevada, Nuevo México, Arizona y de nuevo California- no llega siquiera a esa cifra. La energía geotérmica se ha disparado espectacularmente en estados como Alaska y Hawai, y la biomasa ha experimentado también un notable crecimiento, pero grandes partes del país (empezando por el túnel del viento que arranca en Dakota del Sur) viven ancladas en la era negra de Pozos de ambición.

“Europa nos lleva ventaja, pero este país ha tenido siempre la capacidad de cambiar muy rápido”, sostiene Keith Schneider, de la Alianza Apolo. “La transición definitiva al siglo XXI llega ahora y es inevitable. No tenemos más remedio que pisar el acelerador: la velocidad con la que nos aproximamos al colapso es también vertiginosa”.

Obama anticipó que la economía de la nueva energía sería su prioridad en cuanto llegara al poder, y la semana pasada ya dio indicios. Su Plan de Recuperación Económica prevé la creación de 2,5 millones de puestos de trabajo para “construir granjas eólicas y paneles solares, y fabricar coches eficientes y tecnologías de energía alternativas que nos liberen de la dependencia del petróleo extranjero”.

Su propuesta sonó como una puesta al día de los Civilian Conservation Corps de Roosevelt durante el New Deal, que dio empleo a tres millones de trabajadores jóvenes para modernizar las infraestructuras. Las reglas de New Deal “verde” que se dispone a apadrinar Obama las ha escrito otro pujante líder afroamericano, Van Jones, curtido en las calles de Oakland, donde funcionan desde hace tiempo las Brigadas de Empleo Verde que pronto veremos en otras grandes ciudades norteamericanas.

“Lo que necesitamos es una serie de programas, con el Gobierno como socio, para acelerar la transición a una economía más limpia y más justa, que genere empleo y devuelva la esperanza a nuestras comunidades”, escribe Van Jones en “La economía de Cuello Verde”, el libro con el recorre estos días el país. Jones, miembro de la Alianza Apolo y fundador de Green For All, es el rostro más visible del movimiento de la “justicia ambiental” en el que viajan simultéamente los jóvenes ecologistas, los viejos sindicalistas y los líderes negros e hispanos.

Los grandes empresarios también han arrimado el ascua y han creado el grupo BICEP (Compañías por una Política Innovadora en el Clima y en la Energía), recordándole a Obama su promesa electoral de impulsar el mercado de créditos de carbono y fijar la reducción del 80% de las emisiones en el año 2020.

La presencia en el entorno de Obama de expertos en energía y medio ambiente como el profesor de Berkeley Daniel Kammen –vinculado a Jeremy Rifkin y a su concepto de la “tercera revolución industrial”- han disparado las expectativas. Otros asesores como Jason Grumet (criticado por sus vínculos con la industria y por su defensa de la energía nuclear, el etanol y el carbón “limpio”) han provocado más bien cautela.

Entre los candidatos a la secretaría de Energía destacan la gobernadora de Kansas Kathleen Sebelius –impulsora entusiasta de la energía eólica-, el gobernador de Pensilvania Ed Rendell y el biólogo Dan Reicher, al frente de las iniciativas de energía de la Fundación Google. Para dirigir la Agencia de Medio Ambiente, Obama podría confiar en una activista infatigable como Robert Kennedy Jr., en un abogado moderado como el profesor de Yale Dan Esty o en la artífice de la ley de protección del clima California, Mary Nichols.

La duda a estas alturas, con todos los esfuerzos concentrados en la recuperación económica, es si Obama seguirá adelante con la idea de crear un zar, supervisor o embajador volante del cambio climático, el puesto a la medida de Al Gore que el propio ex vicepresidente parece haber rechazado. No se descarta sin embargo, que Gore pueda ejercer de asesor temporal o de miembro honorario de un Consejo Nacional de Energía, incitando a los norteamericanos a que tengan “el valor de abrazar los cambios necesarios para salvar la economía, el planeta y en última instancia a nosotros mismos”.

artículo en pdf de la edición original

CARLOS FRESNEDA
Publicado en El Mundo, domingo 7 de diciembre 2008

los consejos de una amiga que nunca está en crisis

Merche Mas es de aquí pero vive en Milán con su familia. Activista social incansable, nunca está en crisis, no tiene tiempo para ello, pienso que ahora está más agil y activa, cuando más falta hace. Siente pasión por la cocina solar y se las apaña para que estas lleguen a donde más útiles pueden ser. Son memorables sus propuestas de financiación desde eventos familiares y populares.

Me acaba de hacer llegar unos consejos para los tiempos que corren, aqui los comparto y a Merche, siempre agradecido, sabedor de que en todos ellos se aplica.

Manolo Vilchez


DIEZ CONSEJOS PARA SOBREVIVIR EN TIEMPOS DE CRISIS

 
 
1) Simplifica tus necesidades: no es màs feliz el que tiene màs sino el que necesita menos.

2) No esperes a que te vengan a ofrecer el trabajo: organizate con otras personas para ofrecer o que sabèis hacer. Juntos es màs fàcil.

3) Comparte tus problemas, porque juntos se pueden encontrar soluciones. No te aisles, no te averguence pedir ayuda.

4) Pon tus recursos (tiempo, dinero, capacidades, bienes, experiencias, ideas...) al servicio de la colectividad: los veràs crecer y multiplicarse. Y ademàs, la solidaridad es contagiosa!

5) Recicla, reutiliza, arregla: vestidos, papel, libros,... El "usar y tirar" es caro para todos, aunque no nos demos cuenta.

6) No renuncies a hacer regalos, desarrolla tus capacidades y la imaginaciòn: dibuja, escribe, modela, cose, planta, cocina, crea, compòn, repara, ...

7) No renuncies a la fiesta: si no puedes pagar la entrada a una discoteca o al cine, podràs siempre cantar en compañìa, compartir un pic nic, hacer una fiesta con amigos, pasear por parques y montañas : es gratis!

8) Utiliza la bicicleta, comparte el coche, usa los transportes pùblicos. Saldremos todos ganando.

9) Sìrvete de las bibliotecas, intercambia revistas, discos, libros,...Usa software libre. No renuncies a crecer!

10) Y recuerda que la "crisis" aquí en el Norte no es nada comparada con lo siglos de crisis que soportan tantos hombres y mujeres del Sur del Mundo. Tal vez pensarlo nos ayude a quejarnos menos!

Merche Mas

aqui enlace a espacios donde deja sus creaciones:
http://blogs.periodistadigital.com:80/encristiano.php?cat=4753

¡DIVORCIATE DEL COCHE!

Acabo de ser testigo de un pequeño accidente en el centro de Washington. El coche, un aparatoso Ford Escape, venía toda pastilla por Florida Avenue y derrapó cuando el conductor pisó el freno para no saltarse un semáforo. El mastodonte motorizado se fue a estrellar contra una papelera. El conductor se bajó desairado, comprobó los daños en la parte delantera del parachoques y volvió a subirse a su “tanque” como si nada.

El suceso me pareció una patética metáfora de lo que está ocurriendo estos días con la industria automovilística. Los Tres Grandes –Ford, General Motors y Chrysler- se han dedicado a construir en las últimas dos décadas pura chatarra sobre ruedas. Lo único que importaba era el tamaño -más grande, por favor, más grande- para satisfacer el delirio colectivo y contribuir al naufragio del sueño americano.

En los años noventa tuvieron la ocasión de adelantarse a los tiempos, pero una mano negra -manchada del petróleo- certificó el asesinato prematuro del coche eléctrico. El coche eficiente, limpio y futurista pasó a la historia por decisión de los mismos ejecutivos que ahora piden dinero y perdón por sus malos humos. El mayor engendro de todos ha sido sin duda el monstruoso Hummer, la declaración de guerra al medio ambiente de General Motors, fabricado a la medida de los matones de Blackwater.

un homenaje al hummer en Madrid:


En Detroit, ciudad decrépita donde las haya, los Tres Grandes han purgado estos días sus pecados llevando a los altares al Ford Escape, al Chevy Tahoe y al Chrysler Aspen. El obispo Charles Ellis le ha pedido al Altísimimo que bendiga los coches y tenga piedad con la industria, sobre todo con los trabajadores (víctimas de los delirios de grandeza de los directivos). Si el viejo Henry Ford levantara cabeza, no tardaría tirarles a todos de las orejas y preguntarles por qué no siguieron la fórmula milagrosa de los japoneses: coches más eficientes, menos contaminantes, más sensatos.

El coche ha sido sin duda uno de los inventos más prodigiosos del hombre, pero su uso y abuso nos ha llevado a esta encrucijada. En Estados Unidos, el número de automóviles supera desde hace tiempo al de conductores. Los todoterrenos toman al asalto las ciudades, mientras el transporte público te lleva a ninguna parte. Y en los suburbios, las McMansiones hipotecadas languidecen con sus garajes para dos o tres 4x4.

No, no nos basta con “reinventar” el automóvil, tal y como sugiere Jeremy Rifkin. Hay que ir aún más lejos y replantearnos nuestra relación con la máquina, siguiendo los consejos de Katie Alvord en “Divórciate del coche”... “Nuestro romance, que empezó con gran enstusiamo hace cien años, ha llegado a un punto crítico por culpa de la contaminación, el ruido, la congestión, los accidentes, la dispersión urbana y el alto coste sobre el medio ambiente. Para muchos, dejar el coche o minimizar su uso está siendo la mejor de las terapias”.

Oro libro que indaga en la dramática ruptura entre los americanos y su perpetuo objeto de deseo es “Nación de Asfalto”. “El coche, con su promesa de libertad y movilidad, ha terminado por condicionar el modo en que vivimos”, escribe la autora, Jane Holtz Kay. “El siervo se ha convertido en tirano, y las ciudades se han construido durante décadas a su medida. Lo que necesitamos ahora es recionalizar su uso y volver a un mundo de movilidad humana”.

El futuro, al menos en las ciudades, está sin duda en la bicicleta, en el transporte público o en las flotas de coches híbridos y compartidos como Zipcar. Los conductores particulares lo tendrán cada vez más crudo para circular a sus anchas en las ciudades. Llegará un día en que miraremos atrás y nos parecerá increíble que toda esa jauría motorizada fuera quemando alegremente petróleo por nuestras calles.

enlaces
quién mato al coche eléctrico
Hummer
Divórciate del coche
Nación de Asfalto
Zipcar

aquí
compartir coche
coche compartido
pdf noticias de última hora coche eléctrico como almacén energético

Carlos Fresneda desde Washington


Publicado el 10.12.2008 en el blog Crónicas desde EE.UU