7 de enero de 2011

2011, el año de la "transición"


Visto lo visto en el 2010, es muy fácil caer en las garras del pesimismo y la resignación. Dejamos atrás el año de la “resistencia al cambio” y entramos –toquemos madera- en el año de la “transición”. De acuerdo con el calendario maya (y con el documental “2012: Time for Change”) la transformación total la tenemos a la vuelta de la esquina. Lejos de ponernos apocalípticos, vamos a explorar los senderos de ese otro futuro posible que despunta en el horizonte...

Arranquemos con las predicciones de Sharon Astyk, autora de “Depletion and Abundance”, que desde su granja biológica en el estado de Nueva York lleva varios años mentalizando y preparando a su familia para enfrentarse a la triple crisis: económica, ecológica y energética.

Astyk, en el papel de “pitonisa” ambiental, predice que el 2011 será el año en el que cuajará por fin la conciencia de una “crisis colectiva” y en el que irá tomando cuerpo un “movimiento” de alcance global desde lo local: “Esta será la consecuencia positiva de los tiempos duros que estamos viviendo”.

La chispa del “movimiento” surgió hace cinco años en el suroeste de Gran Bretaña. Bajo la batuta del experto en permacultura Rob Hopkins, el apacible pueblo de Totnes (7.400 habitantes) inició la “transición” hacia un modelo de autosuficiencia, “descenso energético” y “soberanía alimentaria”. Sobre la marcha, y gracias al poder de las auténticas redes sociales y de la conexión con la naturaleza, los vecinos de Totnes destaparon el “genio colectivo” y descubrieron que hay vida, mucha vida, en un mundo adaptado para superar la dependencia absoluta del petróleo.

Por “contagio” natural, la iniciativa se ha propagado por una larga decena de países y son ya 300 las ciudades, pueblos y barrios en “transición”. Sólo en Estados Unidos, y bajo los auspicios de Transition US, hay 77 comunidades que se han abonado a la idea, encabezada por ciudades como Boulder, Portland o Seattle.
Seattle es también la cuna de otro movimiento, el de las ciudades “bright greens”, volcadas en la innovación verde. La labor del visionario Alex Steffen, artífice de la enciclopedia del mundo cambiante (“Worldchanging”), ha dado sus frutos en la cuna del “grunge”. Hasta el punto que el “alcalde en bicicleta” Mike McGinn ha decidido fijar la meta de Seattle, ciudad “carbono neutral”, para el 2030.

Volviendo a los augurios de Sharon Astyk, la Casandra ecológica, el 2011 será posiblemente el año en que empiecen a ser visibles las respuestas locales al modelo económico dominante: del “post-crecimiento” al “consumo colaborativo”.

La crisis económica ha marcado precisamente la transición del “hiperconsumismo” a esa nueva tendencia que Rachel Bostman y Roo Rogers han bautizado como “consumo colaborativo”, donde se funden las tradiciones del cooperativismo y del trueque con la innovaci'on social, la necesidad de compartir recursos y la complicidad de las nuevas tecnologías.

El amplísimo abanico abarca desde los bancos de tiempo a los grupos de intercambio gratuito en Internet como Freecycle, pasando por compañías de coche compartido como Zipcar o de préstamos personales como Zopa… “En esta época se están sembrando las semillas de una nueva economía al servicio de las necesidades humanas y de la sostenibilidad ambiental”, sostienen Bostman y Rogers, autores de “What’s mine is yours”.

“Con el tiempo miraremos hacia atrás y lo veremos como una auténtica revolución”, pronostican los profetas del “consumo colaborativo”. “Fue a principios del siglo XXI cuando la sociedad decidió afrontar sus grandes retos con un giro copernicano: del celo por la prosperidad individual al redescubrimiento de los bienes colectivos”.

Carlos Fresneda
Publicado en el blog En la Ruta Verde

Notas:
Coche compartido en Barcelona: Avancar

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