23 de marzo de 2009

EL HUERTO DE MICHELLE

Michelle Obama se calzó las botas de granjera en jefe, agarró el rastrillo y predicó con el ejemplo, rodeada de pequeños aprendices de agricultura urbana. Lo que parecía una utopía hace dos meses, acaba de germinar: queda inaugurado el huerto orgánico de la Casa Blanca.

En este mismo blog lo anticipamos y pocos nos creyeron entonces. Pero ya puede verse y olerse el huerto, desde la verja de calle E, poniendo el contrapunto a la estéril explanada sur. De aquí al verano crecerán las coles, las espinacas, los brécoles, las zanahorias, los guisantes y hasta cinco variedades de lechuga (incluida la arugula, la favorita de Obama). Habrá también árboles frutales, hierbas aromáticas y un extenso surtido de chiles y tomatillos (dada la predilección de la familia por la comida mexicana).
El huerto de Michelle tiene un poderoso valor simbólico, comparable al de Eleanor Roosevelt cuando plantó el primer “jardín de la victoria” como ejemplo de autosufiencia durante la Segunda Guerra Mundial. En pocos meses, los norteamericanos siguieron el ejemplo de la Primera Dama, cogieron el azadón y cultivaron hasta 20 millones de pequeños huertos.

Lo que Michelle abandera ahora es la “revolución local” de los alimentos (no exageramos, lo contaba ayer mismo el New York Times.


Desde hace poco más de una década, el país que inventó el fast food empezó a experimentar un giro radical en la dieta. Los Obama se abonaron ya hace tiempo al Whole Foods, la cadena de supermercados de comida “sana”. En todo el país existen ya más de 5.000 mercados de granjeros y 2.200 granjas “comunitarias”.

El penúltimo eslabón es la explosión de huertas urbanas, con el ex jugador de la NBA y fornido granjero Will Allen trazando surcos de Milwaukee hasta Chicago. Desde Berkeley, entre tanto, la “chef” Alice Waters impulsa la creación de los patios de recreo comestibles en las escuelas.


Pero el máximo responsable de la conversión de los Obama a la cultura “localívora” es sin duda Michael Pollan, el autor de “El detective en el supermercado”, con quien tuvimos el honor de conversar y hacer la compra recientemente. Pollan se desmarcó en plena campaña con una “Carta al Granjero en Jefe” a la que respondió en persona el entonces candidato demócrata.

Alice Waters y Michael Pollan fueron precisamente los primeros impulsores de la campaña para el huerto en la Casa Blanca, que ha costado apenas 200 dólares en semillas, más el sudor de los voluntarios. La cosecha correrá por cuenta de Sam Kass, asistente de la “chef” Cristeta Comerford, volcada desde ahora en los menús locales y de temporada.


Pero no nos engañemos. La mayoría de los norteamericanos no come como los Obama y siguen condenados a la ración diaria de comida basura. Eric Schlosser, el autor de “Fast Food”, vuelve a la acción estos días como productor de una película escalofriante –“Food Inc.”- que muestra a sus compatriotas el lado oculto de todos esos “venenos” que nos venden como comida.


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Carlos Fresneda de
sde Washington

Publicado en Cronicas desde EE.UU. de El Mundo

1 comentario:

Anónimo dijo...

También hay otro detective en el supermercado: el que busca los precios en Supercomprador.es