No a la moratoria al desarrollo de las energías renovables

Este blog esta destinado a promover a personas y organizaciones que trabajan por el bien común, por la Paz y por una economía limpia. A continuación colocamos el comunicado de la rueda de prensa que ha tenido lugar hoy por parte de la Fundación Energías Renovables con el soporte de las organizaciones sociales que aparecen abajo. Son tiempos difíciles, donde se están alterando pilares clave para la autonomía y soberanía del país y para la armonía y felicidad de la ciudadanía. Posiblemente no tenemos futuro climático y económico sino actuamos con emergencia sobre nuestro sistema energético, dominado por 4 empresas de la economía salvaje que presionan y dominan al gobierno de turno, alterando y asfixiando el anhelo de autonomía energética que como ciudadanos podemos promover y utilizar en base a la cultura energética y las fuentes de energías limpias y renovables, este lobby de control y presión está cargándose un tejido empresarial que no podremos recuperar si esta tendencia socio política continua su rumbo. Gracias a toda la ciudadanía que pone su tiempo, conocimientos e inteligencia al servicio de una economía pacífica y solar.

Manolo Vilchez


          No a la moratoria al desarrollo de las energías renovables

En el acto que ha tenido lugar esta mañana han intervenido Javier García Breva, Presidente de la Fundación Renovables; Vicenç Rocosa Girbau de la Federación de Industria de Comisiones Obreras, en representación de las asociaciones sindicales, Carlos Bravo de Greenpeace, en representación de las asociaciones ecologistas y José Antonio González de FENIE, en representación de las asociaciones sectoriales.

Ante la moratoria al desarrollo de las energías renovables aprobada por el Consejo de Ministros el pasado viernes 27 de enero, las organizaciones abajo firmantes quieren hacer llegar a la opinión pública las siguientes consideraciones:

1- Las energías renovables constituyen una parte significativa de la riqueza de España. Por su empleo, su participación en el PIB, su I+D+i, su internacionalización, su contribución al ahorro de importaciones energéticas, de consumo de energía, del precio de la electricidad y de emisiones de CO2, han desarrollado una industria y una tecnología nacional en la que todo el mundo ha puesto su mirada. Esto, que es el fundamento de cualquier economía moderna, se pretende mantener en estado de permanente riesgo regulatorio e inseguridad normativa para las inversiones que garanticen el futuro de un sector que crece en todo el mundo y ahora se ha decidido que en España decrezca.

2- La moratoria de renovables se produce en un escenario geopolítico de incremento de precios del petróleo y del gas y de incremento de nuestra dependencia de los hidrocarburos que debemos importar en su totalidad y la respuesta más racional debería ser la de ahorrar en el consumo de las fuentes energéticas que contribuyen a agravar más la crisis económica y que incrementan de forma incontrolada el déficit comercial, la subida de precios generalizada y las emisiones contaminantes de CO2. En este sentido, la decisión del Consejo de Ministros parece más una llamada a consumir más energía de aquellas fuentes que hoy día aportan los mayores costes de nuestro sistema energético, como son las elevadas importaciones energéticas y la mayor intensidad energética de nuestra economía, frenando las inversiones en aquellas fuentes que hoy constituyen la primera riqueza energética del país: el ahorro de energía y las energías renovables. El RDL 1/2012 va en contra de las medidas que necesita España para impulsar una salida sostenible a la crisis económica, manteniendo un modelo energético basado en el mayor consumo de fuentes de energía con precios que nos vienen impuestos desde el exterior y con elevadas emisiones de CO2 y que poco aportan a la innovación y competitividad de nuestro aparato productivo, frente a la innovación tecnológica y la eficiencia que aportan las tecnologías renovables que permiten una mayor participación de los consumidores a través de la generación distribuida y el autoconsumo.

3- Es un error histórico aplicar una moratoria a un sector, como el de las renovables, que es de los muy pocos de nuestra industria nacional que han adquirido un liderazgo mundial como “Marca España”. El modelo de renovables que todos han venido a copiar ahora se paraliza para que otros lo desarrollen. Desde la política económica se necesita impulsar un nuevo modelo productivo basado en la industria y la tecnología propia y con este nuevo RDL lo que se hace es ahuyentar las inversiones en uno de los sectores que reúne todas las condiciones para apoyar ese cambio de modelo productivo. Frente al conocimiento y a las patentes nacionales en renovables se quiere optar por más importaciones energéticas. Es la diferencia entre perseguir una futura crisis energética o anticiparse a ella.

4- El RDL 1/2012 va contra las Directivas europeas 2009/28/CE de renovables y la 2010/30/UE de eficiencia energética de edificios. La directiva de renovables establece el 20% de consumo final de renovables en 2020 y la de edificios que en 2020 todos los edificios sean de consumo de energía casi nulo con renovables. Pero estas directivas establecen también medidas concretas para eliminar las barreras que impiden el desarrollo de las renovables para alcanzar dichos objetivos, como son la inestabilidad regulatoria, las trabas administrativas y los obstáculos para su conexión a la red. La norma aprobada por el Gobierno va contra estos tres criterios de la política energética de la Unión Europea porque mantiene, por su temporalidad, el riesgo regulatorio y la inseguridad jurídica para las nuevas inversiones e impide la tramitación administrativa y la conexión a la red de nuevos proyectos renovables.

5- Es una medida inútil ya que no va a contribuir a resolver los problemas que pretende solucionar. Después de este RDL la luz seguirá subiendo y el déficit de la  tarifa también. Porque frente a la opinión interesada de hacer creer que ambos se incrementan por culpa de las renovables la realidad es más compleja. El coste de las renovables para el consumidor son 2,6 ct€/kWh y las renovables constituyen hoy el 17% de los costes del sistema, con tendencia a la baja por su margen de innovación tecnológica. Por el contrario, las importaciones de gas, petróleo y uranio superan los 40.000 M€ y nuestra mayor intensidad energética equivale a más del 1,5% de nuestro PIB. Frenar las renovables solo va a ser una cortina de humo que impida abordar nuestros verdaderos problemas energéticos. Sorprende leer en el acuerdo del Gobierno la existencia de un déficit en la tarifa del gas. No puede ser por culpa de las renovables y es un dato nuevo que obliga a una profunda reflexión sobre todo el sistema eléctrico.

6- El RDL 1/2012 va a continuar la política de destrucción de empleo en el sector de las renovables que ya inició el anterior gobierno frente a unos planes aprobados que han estimado la creación de 300.000 empleos en el sector de las renovables y cerca de un millón en el de los servicios energéticos para 2020. Pero la destrucción de empleo en el sector de las renovables conlleva la deslocalización industrial y la transferencia de tecnología a terceros países que nunca podremos recuperar. Resulta desconcertante y contradictorio con la realidad social que sufre nuestro país y con la de muchas Comunidades Autónomas que con mayor visión que el Estado vieron en las renovables un factor de desarrollo sostenible para sus territorios.

7.- El sistema eléctrico necesita una profunda reforma que ha de partir de cero. Pero con medidas temporales y que penalizan de manera irreversible a un solo sector se continúa con la política de parches del anterior gobierno, lo que ha contribuido a agravar los problemas y que es una manera irresponsable de que nada cambie. Mientras persista la inestabilidad regulatoria y la ausencia de una verdadera estrategia energética a largo plazo, las inversiones desaparecerán y la mayor dependencia energética constituirá una seria contradicción con la necesidad de impulsar una economía moderna que crezca de manera sostenible basada en un concepto clave como es el ahorro de energía con más renovables.

8- Desde la sociedad civil reclamamos participar y ser escuchados en un nuevo consenso nacional que debe establecerse para reformar profundamente nuestro sistema energético y que pedimos desde esta convocatoria. Porque el crecimiento de la economía española y la creación de empleo necesitan inexorablemente otro modelo energético que entiendan el ahorro de energía y las energías renovables como un factor de competitividad.

                                                                                                        Madrid, 31 de enero de 2012

Suscriben este documento:
Fundación Renovables, Greenpeace, EolicCat, Fundación Ecología y Desarrollo, Fundación Equo, WWF España, CCOO, Fundación Desarrollo Sostenible, Asociación Solar de la Industria Térmica, Ecologistas en Acción, Asociación de Ciencias Ambientales, ECOOO, Asociación Empresarial Fotovoltaica, Asociación de la Industria Fotovoltaica, Protermosolar, Federación Nacional de Empresarios de Instalaciones Eléctricas y Telecomunicaciones de España, Revista Energías Renovables, EUROSOLAR España, Ecoserveis, Día de la Terra Catalunya, Una Sola Terra, Alternativa Verda, Athanor, Sinapsis, Eolpop S.L., Unión Española Fotovoltaica (UNEF), Asociación Empresarial de Energías Renovables y Ahorro Energético de la Región de Murcia, Solarweb.net, Grupo de Abastecimiento Energético (GAE), MCA-UGT, Amigos de la Tierra, ARE (Alliance for Rural Electrification), Fundación Terra, Luz Verde, Grupo de Científicos y Técnicos por un futuro no nuclear, AVEBIOM (Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa), Solar News, Enática Energías Renovables, S.L.

Hockney o la fuerza de la naturaleza

  'A Closer Winter Tunnel', de 2006

Respiren hondo y cierren los ojos. Y ahora ábranlos y asómense a la campiña inglesa con la mirada intensa de David Hockney, el mayor pintor británico vivo, reencarnado en paisajista incomparable tras haber sido cabeza de cartel del 'pop art'.

Van Gogh tuvo su Provenza, Constable tuvo su Dedham Vale y Hockney tiene ahora su East Yorkshire. Allí nació hace 74 años, en el remoto Bridlington, aunque media vida se la pasó tostándose al sol de California y pintando sus chicos y sus piscinas.

No hay sitio sin embargo para su clásico, 'A Bigger Splash', en la exposición que le dedica estos días la Royal Academy. El paisaje lo inunda todo, incluida la inmensa sala central presidida por un lienzo de 12 por cuatro metros –'La llegada de la primavera'- y recorrida por 51 imágenes a gran escala de dibujos hechos en un iPad.

Porque el iPad es algo más que el cuaderno de bocetos de Hockney. "El iPad es como lienzo que nunca acaba y que te permite captar el momento y pintar a un ritmo trepidante", asegura el artista, que maneja como nadie la aplicación 'Brushes'. "A Picasso le encantaría, es una herramienta sin la que yo ya no podría trabajar...".

En Hockney se dan la mano el viejo oficio y la última tecnología. Un día le vemos en lo alto de una colina, pintando 'en plein air' al más puro estilo impresionista. Y otro día se adentra con un 'jeep' por el bosques, pertrechado por nueve cámaras que graban desde distintos ángulos y que crean un hipnótico efecto sensorial que va mucho más allá de las tres dimensiones.

"La cámara tiene una mirada geométrica", sostiene. "Pero el ojo humano es psicológico y selectivo. Es muy difícil reproducir ese efecto, pero yo lo estoy intentando... Cuando me dicen si no es ya demasiado tarde para volver a pintar paisajes, que un tema gastado, yo respondo que lo que está gastada es nuestra mirada, que hay que aprender a mirar la naturaleza de otra forma".

Desde hace 20 años, Hockney arrastra una sordera que va en aumento. Aunque la pérdida del sentido auditivo tiene una compensación: ve más y mejor. Fue en 1997, durante una larga estancia en East Yorkshire para despedir a un amigo enfermo en fase terminal, cuando recibió la consigna –"¡Pinta su paisaje!"- y abrió los ojos.

"En cierto modo fue reencontrarme con el paisaje de mi infancia, pero también fue redescubrirlo con otra sensación", reconoce. "Durante 30 años viví en una suerte de verano eterno californiano. Al volver a mi tierra, descubrí los cambios en la naturaleza. Me asombró descubrir que, pese al tópico de los cielos grises, hay una maravillosa luz cambiante en el paisaje inglés. Nunca hay dos días exactamente iguales".

Carlos Fresneda | Londres
Publicado en El Mundo.es Cultura

'Winter Timber', de 2009. 

Hester rechaza la prima de un millón de libras por la 'presión mediática y política'

El consejero delegado del RBS, Stephen Hester. | Efe
El consejero delegado del RBS, Stephen Hester. | Efe

  • Piden la comparecencia de David Cameron en el Parlamento
  • Aumenta la presión para bloquear las pagas de Stephen Hester
  • El director del RBS espera nuevas compensaciones de 8 millones de libras
Stephen Hester, director ejecutivo del Royal Bank of Scotland (RBS), ha renunciado al bonus de 963.000 libras por "enorme presión mediática y política" a la que se ha visto sometido. Una decisión de la que el ex portavoz del Tesoro, Lord Oakeshott, asegura que "es mejor tarde que nunca".
Sin embargo, el clamor contra los 'bonus' millonarios de los banqueros llama a las puertas de Downing Street. El líder de la oposición laborista, Ed Miliband, ha pedido la comparecencia urgente del primer ministro David Cameron en la Cámara de los Comunes y ha pedido el bloqueo inmediato de las primas y otras compensaciones "camufladas" de Hester.

El alcalde de Londres, el conservador Boris Johnson, se ha sumado a la indignación popular y ha pedido a Cameron que intervenga personalmente: "La gente no puede entender cómo el Gobierno no puede hacer nada en una decisión que afecta a un banco que es prácticamente propiedad del Estado".
El 83% de las acciones del RBS son efectivamente de titularidad pública, después de la intervención del Estado durante la debacle financiera del 2008 durante la debable financiera. Ese mismo año fue fichado como director ejecutivo Stephen Hester, curtido en las altas finanzas en el Credit Suisse.

Según revela el diario 'The Independent', Hester ha percibido un total de 35,5 millones de libras (unos 43 millones de euros) como parte del acuerdo para asumir la dirección del RSB y por varios conceptos (salarios, 'bonus', beneficios, acciones).
El último escándalo vino dado por la concesión del último 'bonus' de 963.000 libras al que Hester ha renunciado. Sin embargo, las últimas revelaciones del diario 'The Times' han revelado que Hester espera recibir otros 8 millones de libras en las próximas semanas como parte de su acuerdo de compensaciones a largo plazo.

De acuerdo con 'The Guardian', Hester cobra en total unas 97 veces más que la media de los empleados del RSB. La concesión de los 'bonus' se produce además cuando el banco ha reconocideo pérdidas millonarias en el último ejercicicio y planea el despido de 3.500 trabajadores.
El escándalo de los 'bonus' está provocando fricciones dentro de la coalición de Gobierno de Cameron. El ministro Jeremy Browne y el ex portavoz del Tesoro Matthew Oakeshott -ambos liberal-demócratas- han pedido a Stephen Hester que renuncie a sus 'bonus', siguiendo el ejemplo de Antonio Horta-Osorio en el Lloyds y del propio presidente del RBS, Philip Hampton.

"Estamos ante una preocupante falta de liderazgo ante uno de los temas que más conciernen a los ciudadanos: la desigualdad económica", ha denunciado el laborista Ed Miliband. El líder de la oposición ha reclamado también la presencia en la Cámara de los Comunes del ministro de Finanzas George Osborne, que hace dos días alabó la gestión de Hester y defendió sus compensaciones económicas.

Carlos Fresneda (Corresponsal) | Londres
Publicado en El Mundo.es

Simplicidad para tiempos difíciles

Cecile Andrews, en un café de Seattle.

   Cecile Andrews, en un café de Seattle.
"Irónicamente, la crisis económica está obligando a mucha gente a cambiar". Lo atestigua desde la lejana Seattle Cecile Andrews, mientras apura un té en The Green Bean, la cafetería local que ocupó el espacio dejado por un McDonald's. "Conforme la economía hace aguas, la gente se ve obligada a salir de la rueda de consumismo y a conectar con otra gente. Sólo así, creando comunidades conectadas, es como podemos aspirar a eso que llamamos felicidad".

La primera vez que quedamos con Cecile Andrews fue hace quince años, en otro cálido y agradecido café local (The Honey Bear) y en una atmósfera bien distinta. Eran los años "prósperos" de la década Clinton, cuando un nutrido grupo de norteamericanos decidió plantarle cara a la cultura dominante y poner en marcha el movimiento de la "simplicidad voluntaria".

El autor de 'Walden', Henry David Thoreau, era entonces la guía filosófica y vital: "Me siento agradecido por lo que soy y tengo. Es sorprendente cómo uno puede darse por contento con nada en concreto, sólo con un sentido de la existencia. Me río cuando pienso en mis vagas e indefinidas riquezas. Mi 'banco' nunca podrá agotarlas, porque mi riqueza no está basada en las posesiones sino en el disfrute de la vida".

Andrews nos vuelve a recordar las palabras siempre proféticas de Thoreau, que parecen escritas expresamente para estos tiempos difíciles: "La mayoría de los americanos están muy confundidos sobre la felicidad y han propagado esa falsa idea por el planeta. Creen firmemente en que si eres rico, eres feliz. La gente cae en la trampa de la competición y la independencia, hasta acabar terriblemente solos y endeudados".

En 'Auténtica Felicidad', Martin Seligman ya advirtió que el dinero -una vez satisfechas las necesidades básicas y un mínimo de bienestar- no contribuye apenas a hacernos más felices. El factor más importante, a título individual, es encontrar "un significado a la vida", embarcarse en una meta o en una causa superior que sirva de acicate y estímulo.

Andrews, que organiza tertulias sobre 'La Felicidad y la Nueva Simplicidad', nos invita a ensanchar aún más del concepto, siguiendo la ruta trazada por los científicos Richard Wilkinson y Kate Pickett en 'Desigualdad: un análisis de la (in)felicidad colectiva'.

"¡Demasiado dinero puede hacernos menos felices! La desigualdad económica ha dinamitado la cohesión social. El 'bache' de la riqueza ha servido para romper las conexiones y crear una cultura de 'tú eres lo que posees', en vez de fomentar una cultura basada en el bien común", explica Andrews.
A los hechos nos remitimos: el Indice de Felicidad del Planeta revela que son las sociedades más igualitarias y con mayor eficiencia ecológica –como Costa Rica- las que van a la cabeza (España hace la número 76 y Estados Unidos, la 114). A nivel mundial, y pesar de la crisis, hay ya una tendencia imparable a bajar del pedestal el sacrosanto Producto Interior Bruto y redefinir la felicidad y el bienestar de las sociedades, siguiendo las recomendaciones del premio Nobel de Joseph Stiglitz.

Andrews, autora entre otros libros de 'Menos es Más', tiene muy clara cuál es la pregunta y cuál la respuesta aún en tiempos como los que vivimos: "¿Qué nos hace más felices? ¡Los lazos sociales! El nuevo camino hacia la simplicidad pasa necesariamente por la creación de una comunidad activa. Y en los movimientos Occupy y Transition se están plantando las semillas: gente unida por el entusiasmo de la acción colectiva, al encuentro de más gente para marcar la diferencia". La iniciativa Occupy ha puesto el tema de la desigualdad sobre la mesa, mientras que Transition aboga por la relocalización de la economía y la adaptación al cambio climático y la crisis energética.

Carlos Fresneda (Corresponsal) | Londres

'Todas las respuestas están en la naturaleza'



“Pregunta al planeta: allí están todas las respuestas”... Es el consejo ancestral y práctico de Janine Benyus, la “madrina” de la biomímesis, ese concepto acuñado hace un par de  décadas, pero tan viejo como la vida en la Tierra. La sabiduría natural es una tupida enciclopedia,  y aunque los conocimientos de la biología se duplican cada cinco años, no hemos hecho más que empezar a catalogar los seres vivos y sus infinitas estrategias.
    
La Biomímesis no se plantea qué podemos extraer de los organismos y de sus ecositemas, sino qué podemos aprender de ellos”, asegura Benyus. “En este nuevo paradigma de la ciencia, los biólogos son nuestros ojos y los innovadores, los diseñadores industriales, los químicos, los arquitectos o los urbanistas son nuestras manos para encontrar las soluciones que tanto necesitamos en un momento tan crítico”.
     
Turbinas que se inspiran en la aletas de las ballenas. Células solares que aspiran a emular la fotosíntesis de las hojas. Sistemas de ventilación natural inspirados en los termiteros de Africa. Paneles de aislamiento que reprucen los hexágonos de las colmenas. Captadores de agua que replican el caparazón de los escarabajos del desierto...
 “El avión, al fin y cabo, se inventó intentando emular a los pájaros. Pero la tecnología no es buena o mala en sí mismo, y ya vimos cómo a los pocos años se utilizaron para bombadear a la gente desde el cielo”.
     
Desde que publicó “Biomímesis”, en 1997, Janine Benyus se ha convertido en la obligada referencia mundial de este nuevo mundo en el que la ecología y la tecnología avanzan de la mano. Desde su lugar en la tierra en Montana, Benyus dirige al alimón el Biomimicry Institute (centrado en la investigación y la educación) y el Biomimicry Guild (volcado en la asistencia a la inmensa panoplia de compañías que han decidido seguir el camino de la naturaleza).
“Ponemos como quien dice a los biólogos en la mesa de diseño, y en ese punto de encuentro surgen ideas e innovaciones que con el tiempo dan sus frutos. La idea primordial es aprender siempre de la naturaleza, que optimiza al máximo los recursos, que no produce residuos, que se adapta y evoluciona”.
     
A Benyus le gusta recalcar que Darwin ha sido malinterpretado, que la teoría de la evolución no se reduce a la “supervivencia de los más aptos” y que la naturaleza teje conexiones, fomenta la cooperación y la dependencia entre los organismos y construye así ecosistemas prodigiosos y resilentes...
“El primer nivel de la Biomímesis es la imitación de la forma, pero muchas veces no basta. El nivel más profundo es replicar el proceso natural, aunque existe aún tercer nivel, y es recrear el funcionamiento de un ecosistema. Porque no se trata sólo de innovar por innovar, sino de restaurar la mismo tiempo el equilibrio perdido”.
     
Por mera polinización, amplificadas por el poder de internet y por el intercambio cada vez más intenso entre la distintas ramas del saber “natural”, las redes de la biomímesis se han extendido en los últimos años por todos los continentes y por las universidades m'as prestigiosas. Janine Benyus, 52 años, con ese “ecantamiento” por la vida en todas sus manifestaciones que conserva desde niña, confía en que la próxima generación encuentre la definitiva respuesta: “Nos estamos acercando a los límite de tolerancia de la naturaleza ¿Vamos a ser capaces de vivir en el planeta sin llegar a destruirlo?”.

Carlos Fresneda

Bienvenidos a la City, el 'feudo' sin alma de las finanzas


Escudo de la City. | Carlos FresnedaEscudo de la City. | Carlos Fresneda
  • Banqueros y 'traders' pasan del éxito al fracaso en un mundo de avaricia
  • Cameron se ha quedado solo en la UE por defender los intereses de la City
  • Quiso imponer un veto y se negó aceptar regulaciones financieras de la UE

En la ciudad de la codicia, todo parece concebido para mayor gloria de las finanzas y mayor desolación del hombre. Apenas 9.000 almas viven en este "feudo" sombrío, levantado sin escrúpulos sobre las ruinas del viejo Londinium, sacudido todos los días por una marea de 300.000 oficinistas, banqueros, inversores, 'brokers', 'traders' y demás trabajadores que van y vienen, vienen y van, ajenos a la historia del lugar y de las murallas que ocasionalmente muerden los rascacielos.

El 'pepinillo' de Norman Foster (30 St. Mary Axe) es el símbolo incuestionable de la City, delimitada a lo lejos por la cúpula de St. Paul, a cuyos pies sigue erigido el campamento de tenderetes de los 'indignados', ahí les duele. Junto a la catedral, en una plaza privadísima y semiculta, protegida las 24 horas por decenas de cámaras y agentes privados de seguridad, tenemos la sacrosanta y aséptica Bolsa londinense, viviendo de espaldas a todo lo que acontece en la ciudad.

Porque todo en la City desprende secretismo, ocultamiento y misterio, como si una invisible burbuja la aislara del mundo e impidiera a toda costa que el sol ilumine sus conspicuos callejones. Tal vez por eso David Cameron rompió la baraja en la última cumbre europea y se negó a aceptar las regulaciones que quiere imponer la UE para defender los derechos de la City, uno de los mayores centros financieros del mundo, y que supone un 10% del PIB británico.

"La City es como un estado autónomo dentro de nuestras fronteras, en una posición ideal para lavar el dinero de los oligarcas, de los cleptócratas, de los gángsters y de los barones de la droga", escribe George Monbiot, en uno de los artículos más demoledores contra "el corazón oscuro de Gran Bretaña".

'Aquí trabajamos muchos curritos'

Susan Davenport, empleada de Administración de un banco (prefiere no decir cuál), intenta rebatir por su parte el mito de la City mientras se fuma un cigarro en los soportales triangulares del 'pepinillo': "No es oro todo lo que reluce. Aquí trabajamos también muchos "curritos" que tenemos mucho más en común con la gente de fuera. A quienes llevan las riendas de la City no les verás en la calle. En todo caso, detrás de los cristales ahumados de sus Mercedes o sus Ferrari. O a lo mejor al filo de la medianoche, reponiendo 'fuerzas' en los pubs".

Hace unos meses condenaron a tres años a un tal Anthony Alexander, propietario del Bar Nine, el más notorio de una cadena invisible de clubs de "cocaína y alcohol" para los sufridos trabajadores de la City. Uno de ellos, el 'trader' Kweku Abodoli, fue detenido por defraudar 1.456 millones de euros (se dicen pronto) en operaciones de altísimo riesgo para el banco suizo UBS. Su libro de cabecera no era otro que 'El Lobo de Wall Street', de Jordan Belfort, protagonista y "víctima" de esta economía cocainóamana de fulminantes subidones y demoledoras caídas.

Como en los confines de Wall Street, todo parece "esquinado" en la City. Se diría que los financieros de aquí y de allá se han puesto de acuerdo para apropiarse de la historia de la ciudad, amurallar su 'milla dorada' y dejarla irreconocible e inhóspita (la Unesco ha amenazado con arrebatar a la Torre de Londres el título de Patrimonio Mundial ante la manifiesta fealdad de todo lo que han construido a su alrededor en las últimas décadas).

La City tiene pues algo de castillo kafkiano, para mayor gloria de los 1.117 bancos y firmas extranjeras arraigadas en sus confines de apenas tres kilómetros cuadrados bañados por el Támesis. Ni el Parlamento de Westminster ni el acalde de Londres (Boris Johnson) pintan nada en este feudo anacrónico del siglo XXI, regido por su propio 'lord' alcalde (David Wootton) y protegido con celo por la clase política.

Las empresas radicadas en la City son las mayores contribuyentes a la causa del Partido Conservador, y eso se nota. El sector financiero tiene un peso demoledor, el 10% del PIB de Gran Bretaña, y eso también se nota. El padre de David Cameron fue 'broker' en la Bolsa, y eso se vio bien claro en su afán por lograr en Bruselas las "salvaguardas" para su venerada City (o sea, excluirla del nuevo rigor fiscal de la UE y, por supuesto, de cualquier intento de poner un impuesto a las trasacciones financieras).

"El egoísmo de la City no justifica el sacrificio nacional", escribe Nicholas Faith en 'The Independent'. "La milla de oro ha sido siempre una lugar avaricioso e insular, independiente del resto del país y capaz de ignorar las necesidades de nuestra economía".
"Bienvenidos a la Bancocracia", titula 'The Guardian' en un artículo de Aditya Chakrabortty que dispara contra el creciente y preocupante poder de la City: "En un país más pobre, la complicidad que existe entre nuestros políticos y nuestros banqueros sería vigilada muy de cerca por los oficiales del Banco Mundial, que no dudarían en calificarla de corrupción".
Bienvenidos a la City...

Carlos Fresneda (Corresponsal) | Londres
Publicado en El Mundo.es

De la cultura del 'pelotazo' a la inversión 'lenta'


Gervais Williams. | Foto: Carlos FresnedaGervais Williams. | Foto: Carlos Fresneda
  • 'Todos sabemos que ha llegado el momento del cambio en las finanzas'
  • 'Vamos a tener que apostar por las empresas pequeñas, cercanas y sólidas'
  • 'La gente quiere conocer los 'ingredientes' y poner su dinero en algo real'
  • Cómo dar un 'propósito' a nuestra vida económica
No es codicia todo lo que reluce. En el mundo de las finanzas hay voces sensibles y sensatas como la de Gervais Williams, clamando por un profundo cambio desde dentro. Su libro 'Slow Finance' está provocando una honda reflexión en la City, donde ya se empieza a gestar la transición del 'pelotazo' instatáneo a la inversión "lenta" pero segura...

"Estamos en tiempos difíciles y hay que mentalizarse: el crecimiento rápido posiblemente nunca volverá", advierte Williams, con la experiencia acumulada de 25 años como gestor de fondos de inversión. "Al mundo de las finanzas no le queda más remedio que ralentizarse. Como mucho, podemos aspirar a un crecimiento moderado y sostenible a largo plazo, y ahí ya no hay sitio para las operaciones especulativas y casi indescifrables, que han marcado el ritmo vertiginoso de estos últimos años".
"Al mundo de las finanzas no le queda más remedio que ralentizarse. Como mucho, podemos aspirar a un crecimiento moderado y sostenible a largo plazo"
Se avecinan tiempos aún peores, nadie lo duda, y el instinto nos dice que lo mejor es guardar lo poco que nos queda debajo del colchón o dentro de un calcetín... "Ya no podemos ni depositar nuestros ahorros con tranquilidad en un banco, por miedo a que pueda quebrar, ni comprar bonos del tesoro, porque el Estado está también en una situación muy precaria".
Y sin embargo Gervais Williams confía en plantarle cara al apocalíptico 2012 con una simple y vieja receta: "Vamos a tener que apostar por las empresas pequeñas, cercanas y sólidas que resultan vitales para el día a día y que siguen siendo la base de la economía".

Todos tenemos un papel en la economía

Recuperar el propósito y reconectar con la realidad. Esos son los dos primeros mandamientos de todo inversor 'lento' que se precie... "Durante demasiado tiempo, la consigna ha sido hacer dinero rápido y sin importar cómo. El mundo financiero ha aislado al 'inversor' en una burbuja. Se ha perdido por completo la finalidad de la inversión, que debería ser contribuir al crecimiento, generar dividendos y crear empleo".

"La economía debería estar para servirnos a nosotros, y no al contrario", sostiene Williams. "Y sin embargo hemos creado un sistema tan complejo que excluye a la mayoría y que nos hace olvidar un principio básico: todos tenemos un papel en la economía".

Desde sus oficinas cercanas al Banco de Inglaterra, nuestro gestor de fondos de inversión mira con razonables simpatías a los 'indignados' acampados a la vuelta de la esquina, en la catedral de St. Pauil... "Creo que lo que está consiguiendo el movimiento 'Occupy' es precisamente eso, revindicar nuestra capacidad de decidir en los asuntos económicos como ciudadanos. Curiosamente, el movimiento ha provocado menos hostilidad en el mundo de las finanzas que la que cabía esperar. Yo lo achaco a una razón muy sencilla: todos sabemos que ha llegado el momento del cambio".

Williams llevaba tiempo remando contra la corriente y apostando por las inversiones 'lentas' pero seguras, primero en Gartmore, ahora en MAM Funds. El concepto de Slow Food, introducido por el italiano Carlo Petrini como respuesta a un McDonald’s, salió a su encuentro de una manera natural...
"Como ha ocurrido en el mundo de la alimentación, el mundo de las finanzas se ha llenado de comida 'rápida'. En el mundo post-globalización en el que ya estamos, se ha producido una reacción muy visible incluso en los supermercados, donde los productos locales y orgánicos tienen cada vez más presencia. Lo mismo está empezando a ocurrir con los 'productos' financieros: la gente quiere conocer los 'ingredientes' y poner su dinero en algo real y tangible. ¿Quién tiene aún el valor de invertir en obligaciones de deuda colateralizada (COD)?".

Como herramienta imprescindible de apoyo al libro y a la web, Williams ha lanzado una aplicación para teléfonos inteligentes en los que uno puede localizar la inversiones 'lentas', seguras y locales que merecen la pena... "Las millas o kilómetros también cuentan y hacen la inversión más real, cercana y sostenible. Con este modelo, un accionista cualquiera puede ir caminando o acercarse en transporte público a la empresa en la que ha invertido".

Aunque en este clima de permanente inestabilidad económica que hemos creado, reconoce Williams, no hay ninguna inversión exenta de riesgos. Por eso recomienda a su clientes que, por término medio, reparta su dinero en una 'portfolio' de hasta 25 empresas pequeñas.
'Small is beautiful', que decía E.F. Schumacher, uno de los clásicos pensadores económicos que más han influido en Gervais, que se siente especialmente deudor de Benjamin Graham y 'El inversor inteligente'... "Necesitamos poner una gotas de pensamiento 'viejo' en la nueva economía. A Warren Buffett le cita todo el mundo, pero a mí no me interesa. Lo que propongo es no sólo como ganar más dinero, sino cómo dar un auténtico propósito a nuestra vida económica".

Carlos Fresneda / Londres

El mensaje es la botella


 
Fotos: C.F.

A Karim Rashid le reventaba tener que desperdiciar una botella de agua mineral cada vez que pasaba por el control de seguridad del aeopuerto. Empeñado en rediseñar el mundo, Rashid empezó a darle vueltas a la idea: “¿Y si llevo siempre conmigo una botella ligera de viaje, con un filtro incorporado, que pueda rellenar no sólo en el mismo aeropuerto, sino en la habitación del hotel o en cualquier grifo?”.
     
Así nació “bobble”, la botella de plástico reciclado y reciclable, libre de BPA y de PVC, con un tapón de rosca que es al mismo tiempo filtro de carbono, ideal para limpiar de impurezas hasta 150 litros de agua del grifo. El atractivo de la “bobble” (fusión de botella y burbuja) está sobre todo en la “cintura”, que invita a cogerla y a apretarla con fruición, y también en los sugerentes colores del filtro.


  
Pero lo más importante es el “mensaje”... “En EEUU se consumen todos los días 15 millones de botellas de plástico, y tan sólo el 8% se recicla”, recuerda Rashid. “Con cada “bobble” nos ahorramos al menos 300 botellas, y al cabo de 150 litros no tenemos más que cambiar el filtro. Sus posibilidades además son inmensas... Estamos trabajando en un modelo con filtros más sofisticados, que pueda usarse para beber agua directamente de un pozo en Africa”.
     
Al cabo de poco más de un año, con más de 10 millones de unidades vendidas, la “bobble” se ha convertido en algo así como la botella de Coca Cola del diseño verde.
“En los últimos seis meses han habido al menos tres compañías que han comercializado modelos más o menos parecidos”, advierte Rashid, que desarrolló su original recipiente en colaboración con la compañía Move Collective de Nueva York. “Y saldrán muchos más imitadores, estoy seguro... Estamos ante un ejemplo más de cómo un diseño atinado puede ser un auténtico motor del cambio, y hacer que la sociedad avance por el camino adecuado”.


Si por él fuera, lo cambiaría todo, absolutamente todo a su paso, empezando por el negro enlutado de los trajes de ejecutivo, que dejarían paso al rosa...“Los humanos nos hemos empeñado en hacer un mundo feo y gris. Tenemos una obsesión cartesiana por el ángulo y la línea recta, que no existe en la naturaleza, donde todo es asimétrico y donde mandan el color y las curvas. El color y la forma han de servir para crear energía positiva y despertar en nosotros el sexto sentido: la experiencia”.
      
Altísimo, con su camisa rosa y los antebrazos tatuados con jeroglíficos, Rashid es el vivo ejemplo de su propia filosofía estética. Aunque huye de clichés, se siente cómodo con la etiqueta de “minimalismo sensual”, y también con la de “blobjetos” para algunas de sus creaciones rompedoras y curvilíneas.


      




La papelera Garbo, las sillas Oh y Butterfly, los relojes “kaj” de Alessi, los sinuosos frascos de Kenzo o la miniaspiradora Dirt Devil Kone llevan la estampa intransferible de Rashid, posiblemente el diseñador más ubicuo de la última década, tomando el relevo a Philippe Starck. El restaurante Morimoto en Filadelfia, el hotel Semiramis en Atenas o la nueva tienda de Agatha Ruiz de la Prada en Nueva York son algunos de sus espacios creados en su dimensión de interiorista, en la que intenta ser fiel al mismo principio...
     
“El diseño por el diseño, como ocurrió en los ochenta, pasó a la historia. Los “decoradores” son cosa del pasado. Debería existir una palabra que fundiera función y forma, que para mí van siempre unidas. Lo bello debe ser útil, y viceversa”.

Hace exactamente un década, recién cumplidos los 40, Rashid se desmarcó con un manifiesto compulsivo que sacudió los cimientos del diseño: “Quiero cambiar el mundo”. Superado el listón de los 50, con más de 3.000 objetos a sus espaldas, este diseñador nacido en El Cairo, criado en Canadá y afincado en Nueva York ha querido dar un nuevo sentido a su proclama “revolucionaria”...
     
Hay una necesidad urgente de cambiar el modo en que funciona la humanidad. Hemos creado un mundo basado estrictamente en el consumo. Estamos dilapidando los recursos y destruyendo la naturaleza, y no podemos seguir así por mucho más tiempo. Hay que ir desterrando el petróleo y todos sus derivados, y diseñar cada vez más con materiales biodegradables y reciclables”.
      
“Y hay que cambiar también la cultura de usar y tirar, apreciar los objetos que nos rodean, entablar una relación emocional y duradera con ellos”, concluye Rashid. “La meta última del diseñador es hacer del mundo un lugar mejor: ésa es la premisa original en la que sigo creyendo”.

Carlos Fresenda / Londres
Publicado en blog Blogoterráqueo de El Mundo.es

La economía cocainómana


 
                     Fotos: C.F.

En una de las calles más “nobles” de distrito financiero de Londres, Lombard Street, se esconde también uno de sus secretos mejor guardados: City Beacon. Allí no acude uno a buscar consejo sobre cómo o dónde invertir, o sobre cómo capear el temporal económico en estos tiempos inciertos.

Allí se va pidiendo -suplicando casi- una “receta” para salir del “agujero” vital y personal al que arrastra la cocaína.
Desde el suicidio del alto ejectivo del HSBC Christen Shnor (en plena debacle financiera del 2008) a la detención en el 2011 del “trader” Kweku Abodoli (por defraudar 1.456 millones de euros en operaciones de alto riesgo para el banco suizo UBS), los titulares asociados con el uso y abuso de la cocaína han sacudido sospechosa y periódicamente la City.

Habitualmente se citan el estrés, la presión y la fatiga como los factores que llevan a los “brokers” y a los “traders” al galope desbocado de la coca. La droga se interpreta siempre como la consecuencia y nunca como la causa. Faltan estudios que indaguen en la estrecha conexión entre los “hábitos” particulares del mundo de las finanzas y el comportamiento general de una economía atizada con la fusta de la farlopa.


   
Aumento de la autoestima. Confianza en el poder de uno mismo. Excesiva excitación. Terrible irratibilidad. Compulsión progesiva. Insomnio crónico. Intensas depresiones.  Psicosis paranoica…
Los síntomas del adicto a la coca podrían aplicarse pefectamente al “subidón” que experimentó la economía antes de la demoledora caída del 2008. Desde entonces, la hemos tenido en “rehabilitación”, y ahora parece que estamos en la “recaída”. Todo hace pensar que en el 2012 nos tocará la “cura de realidad”: no habrá salida posible hasta que todos reconozcamos nuestro papel en esta adicción colectiva.

Datos que avalan nuestra tesis: del 2003 al 2008 aumentó el consumo coca un 50% en el Reino Unido, lo que convierte a los británicos en los primeros consumidores per cápita del mundo occidental en vísperas de la gran batacazo. Aunque el consumo ha caído, curiosamente, coincidiendo con la ralentización de la economía: las muertes “accidentales” asociadas con la cocaína bajaron en la Gran Manzana de 478 en el 2006 a 274 en el 2010.

    
En City Beacon, a un paso del Banco de Inglaterra, los “especialistas” atienden simultáneamente a un centenar de banqueros y “traders”, entre los 25 y 40 años, tanto hombres como mujeres, unidos por el deseo desesperado de encontrar una salida. El cofundador Richard Kingdom reconoce al Evening Standard que la “espiral” de adictos  buscando tratamiento se ha acelerado precisamente con la creciente zozobra financiera.
    
En la City, hace apenas siete meses, detuvieron por cierto a un tal Anthony Alexander, al frente de uno de los clubs más reputados (Bar Nine) de “cocktails y cocaína”: la combinación letal que puede acabar por hundir la economía.



La naturaleza es nutritiva


























“El último niño en el bosque” es uno de los libros que más me han marcado en mi vida de  adulto. Como padre de tres niños, nacidos y criados en el duro asfalto, la falta de naturaleza en sus vidas empezaba a ser casi una obsesión. Por eso me caló tan hondo la obra de Richard Louv, que arrancaba con una pregunta ingenua y demoledora, formulada en voz alta por su hijo Matthew...


“Y dime papá, ¿por qué lo pasábais mejor vosotros cuando eráis niños?”.


Richard Louv tiró de los recuerdos de aquella infancia perdida: de las casas en los árboles y las cabañas en el bosque, de los escondites entre espigas y las rodillas magulladas y manchadas de barro. Comparó su experiencia con la de los niños de la “generación Nintendo”, del coche a las actividades extraescolares, de las vídeoconsolas a los mensajes de texto...
“No se trata de una nueva enfermedad que se pueda tratar con medicamentos, sino de un trastorno social”, nos explica Louv. “Estamos hablando esencialmente de las mismas dolencias que aquejan a los animales cuando les sacas de su habitat natural y los encierras en un zoo o en un laboratorio. Tan sólo existe una cura posible: la vitamina N, de Naturaleza”.

No tardó en llegar a la conclusión de que nuestra infancia fue no sólo más aventurera y divertida, sino también más sana. La obesidad, la depresión o la hierpactividad cada vez más comunes entre los niños son, a su entender, síntomas del “déficit de atención de la naturaleza” (rebautizado por nuestras tierras como “síndrome de Heidi”).



“El último niño en el bosque” ha creado todo un movimiento de vuelta a la naturaleza, encabezado por la red Children and Nature Network. Los Nature Family Clubs brotan por doquier, y en la escuelas surgen programas como No Child Left Indoors, para garantizar que los chavales gozan de suficientes horas al aire libre. Los huertos escolares se propagan como esporas en ciudades como Nueva York, y en Escocia y el Reino Unidos empiezan a popularizarse las guarderías en el bosque. La corriente llega también ahora a España de la mano de Heike Freire, autora de “Educar en verde”.

“Lo que propongo no es un regreso nostálgico a una infancia que ya no existe”, volvemos con Richard Louv. “Yo no me considero un padre anti-tecnológico, pero está claro que hace falta un equilibrio... Cuanta más tecnología incorporamos a nuestras vidas, más necesario es el contacto con la naturaleza, precisamente para compensar nuestra exposición a entornos artificiales”.


“Para estimular en los niños la “biofilia”, el amor a los seres vivos, es imprencindible que tengan experiencias a edades bien tempranas”, sostiene el autor de “El último niño en el bosque”. “Hoy en día, como consecuencia del deficit de naturaleza, muchos niños experimentan lo contrario: “biofobia”, el miedo a los entornos naturales... La siguiente generación tiene ante sí un reto que va más allá de la sostenibilidad; los niños van a tener que ser capaces de “crear naturaleza” en el futuro y de reinventar, por ejemplo, el modo en que vive la mitad del planeta en las ciudades. Y eso sólo será posible si aprenden a conocer y a amar la naturaleza”. El último y reciente libro de Richard Louv, “El Principio de la Naturaleza”, responde ahora a otra pregunta inquietante, formulada esta vez por una mujer entrada en años: “Usted habla tanto de los niños, pero mírenos a nosotros ¿Acaso los adultos no padecemos también el déficit de naturaleza””.

Louv insiste en su libro en las profundas contradicciones de la civilización occidental, y en cómo nos afectan a los niños y a los menos niños: “En esta sociedad que hemos creado, cualquiera diría que para ser adultos hay que dejar atrás la naturaleza. No nos damos cuenta de lo mucho que necesitamos los entornos naturales en nuestra actividad diaria. Me gustaría ver en marcha un movimiento, similar al que existe ya entre los educadores y los padres, para traer la naturaleza a los barrios, a los hogares y a los lugares de trabajo. Somos mucho más producitvos y creativos cuando estamos en nuestro habitat. La naturaleza es nutritiva...”


Carlos Fresneda / Londres