Transición 2.0


Encuentro Zarzalejo en Transición.

La palabra “transición” me remite inevitablemente a la adolescencia, a la sed cambio, al torrente de entusiasmo y de energía al final de una década (años setenta) en la que abrimos de par en par los ventanales de la libertad. El problema es que mucha gente se ha quedado estancada en esa “transición política” ya trasnochada, y esa gente es precisamente la que convoca los titulares en los periódicos, que viven cada vez más de espaldas a lo que ocurre en la calle.

En la Realidad Paralela ha ido cobrando fuerza entre tanto la Transición 2.0, la que propone un cambio profundo en lo social, lo económico y lo energético, pasando por supuesto por lo personal, que es acaso la “madre” de todas las transiciones.
Desde que Rob Hokins y Ben Brangwyn lanzaron la caña en Totnes, un pueblo de 7.000 almas al sur Inglatera, la Red de la Tansición se ha propagado como el pan y los peces por 34 países; entre ellos, España. El gran paso adelante se produjo la pasada primavera, con el “primer encuentro ibérico” al que asistieron más de 200 nuevos “transicionistas”.

Nuestra geografía de la transición arranca en Vilanova i la Geltrú, donde también se ha celebrado este año el primer encuentro de monedas sociales, y pasa necesariamente por Barcelona, Valencia, Bilbao, Vitoria, Mallorca, Logroño, Valladolid, Jerez, Fuengirola, Mijas, Coín, Argelaguer, Portillo, Santa Coloma, Tous y, por supuesto, Zarzalejo, el pueblo anfitrión, a tiro de piedra de Madrid.
Allí vive Javier Zarzuela, uno de los primeros promotores de iniciativas de transición por nuestras tierras. Javier habla el 11 de noviembre en el Biocultura de Madrid, con una charla que promete traer cola: “Cómo prosperar colectivamente en la era del decrecimiento”...

“La Transición es la adaptación de la sociedad a la nueva era de decrecimiento que hemos inaugurado en los países opulentos con la crisis financiera”, sostiene Javier, antes de darle la vuelta a la moneda... “Y es también una adaptación con prosperidad, porque fomenta la calidad de vida con una vocación de permanencia y continuidad en el tiempo, ajustándonos a un planeta finito”.

Se remonta Javier a los orígenes de esta segunda y auténtica transición, como respuesta al cambio climático y al pico del petróleo. Y en esto llegó la crisis económica, y lo que antes parecía un fantasma lejano es ahora una lacerante “realidad 'perpendicular”, que exige actuar ya y de una manera coordinada, aprovechando el poder de los grupos y de las redes...

El empoderamiento colectivo es la chispa. Juntos podemos crear realidades que garanticen la calidad de nuestra vida y que colmen además nuestro anhelo de respetar los límites del planeta. Éste es el espíritu de las iniciativas de Transición: acción para la creación colectiva, desde la sensación compartida de poder.

La transición es también una llamada al idealismo práctico en tiempos de crisis, con un abanico de acciones que se van multiplicando por contagio: cooperativas de consumo, cooperativas de energías renovables, iniciativas de economía compartida, apoyo al emprendimiento social, bancos de tiempo, monedas sociales, talleres de reparación, huertos urbanos, plantaciones de árboles frutales...
Las soluciones se adaptan a cada pueblo, cada barrio o cada ciudad, sin esquemas rígidos ni reglas precisas, pero con un espíritu de cambio y celebración en cada pequeño gran paso. “No hay dos iniciativas de Transición iguales”, sostiene Javier Zarzuela. “Las personas que entran y salen son las que tienen que entrar y salir. Y no os olvidéis nunca de celebrar y reír, alrededor de una comida compartida o una buena sesión de canciones y chistes. ¡La Transición en vuestra vida será ya placenteramente irreversible!”

Filipa Pimentel, la portuguesa que coordina desde Bruselas todos los “hubs” de transición y que también estuvo en el encuentro de Zarzalejo, recalca la importancia de empezar por uno mismo: “Hay que arrancar por lo personal, reevaluar nuestras necesidades básicas, incluida la necesidad de usar dinero para todo”. Filipa es teórica y práctica de la “gift economy” y en su patria chica de Potalegre ha puesto en marcha el círculo expansivo de “la economía de los 'cero euros”, de la que otro día hablaremos.


Juan del Río, un joven formador ambiental mallorquín afincado en Barcelona (donde ha cofundado Transición Sostenible), es otro de los impulsores incasables de esta transformación silenciosa que tenemos seguramente más cerca de lo que creemos: “En momentos tan duros como los que estamos pasando, hay que abrirse necesariamente y buscar soluciones con imaginación. Lo peor que podemos hacer ante la crisis es cerrarnos y ofuscarnos, y pensar que esto no tiene solución”.
Javier Zarzuela dará una charla sobre las iniciativas de transición en España el domingo 11 de noviembre a las 14 horas en el Festival Biocultura de Madrid.

Carlos Fresneda
Publicado en el blog Realidad Paralela de El Correo del Sol

'¡Paremos el despilfarro!'

Tristram Stuart, en Trafalgar Square, junto a una montaña de frutas y verduras desechadas. | Feeding the 5.000Tristram Stuart, en Trafalgar Square, junto a una montaña de frutas y verduras desechadas. | Feeding the 5.000
  • Cada europeo desecha al año de 95 a 115 kilos de comida apta para el consumo
  • Varias organizaciones sociales impulsan actos para cambiar esta actitud
  • Nadie ha batallado tanto en este campo como el británico Tristram Stuart
En época de vacas flacas, los europeos nos permitimos el lujo de tirar a la basura más de una tercera parte de la comida que producimos. El despilfarro es aún mayor en Estados Unidos, donde se desechan todos los años 40 millones de toneladas de comida, suficientes para alimentar con creces a los 1.000 millones de humanos que pasan hambre. Más de 43 millones de europeos están precisamente bajo la línea de 'pobreza alimenticia', agravada aún más por la crisis... Y sin embargo así seguimos, desechando todos los años una media de 95 a 115 kilos por cabeza de comida apta para el consumo.

"Aún nos queda un largo camino, pero puedo decir con franqueza que la crisis nos ha hecho despertar ante la inmensidad de este problema", reconoce Tristram Stuart, autor de 'Despilfarro: el escándalo global de la comida'. Nadie ha batallado tanto por el tema como Stuart, que empezó rescatando alimentos desechados por los supermercados y recuerda ahora la finalidad última del 'freeganismo': "El movimiento desaparecerá en el momento en que consiga su objetivo y no encontremos comida aprovechable en los cubos de la basura".

Desde 2009, cuando Stuart publicó su insólita vuelta al mundo, denunciando el derroche y encontrado por el camino soluciones alentadoras, la ONU ha tomado cartas en el asunto y se ha propuesto la meta de reducir en un 50% el despilfarro de comida de aquí a 2025. La Unión Europea se ha subido al carro con la celebración de la semana de Reducción de los Desechos y con actos programados estos días (del 17 al 25 de noviembre) en 25 países.

Hacer visible un problema

En Zaragoza, sin ir más lejos, la acción Feeding Zgz (convocada por la Alianza Aragonesa contra la Pobreza) consiguió alimentar el pasado mes de octubre a más de 1.000 personas con 3.000 kilos de comida desechada y en buen estado. Más de cien voluntarios contribuyeron a la preparación del banquete colectivo, en reconocimiento de los mil millones que pasan hambre en el mundo (y de las miles de familias españolas afectadas por las crisis y que sufre para poder llenar la cesta de la compra).
Este fin de semana se cumple precisamente un año del multitudinario 'Feeding the 5.000' en Trafalgar Square que puso definitivamente la 'patata caliente' del despilfarro sobre la mesa. Allí estuvo Tristram Stuart, encaramado a una montaña de frutas y verduras, incitando a los comensales a saborear por un día las toneladas de alimentos que, de lo contrario, estarían pudriéndose en los campos, en los cubos y en los vertederos.

Dos jóvenes se alimentan de comida en buen estado desechada. | Feeding the 5.000
Dos jóvenes se alimentan de comida en buen estado desechada. |
Feeding the 5.000



Las acciones colectivas de Stuart han servido sin duda para hacer "visible" un gran problema hasta ahora escondido... "Al menos se ha producido ya un reconocimiento a nivel político. Los medios han ayudado a propagar la voz y el mundo se está moviendo. Nos queda sin embargo una larga tarea de concienciación y cambio de hábitos. La cultura de 'usar y tirar' está muy arraigada y hacen falta muchas más campañas, y trabajar a nivel de educación para cambiar esa tendencia".

Stuart está convencido de que la solución empieza por nosotros mismos, en nuestros hogares, que tan despreocupadamente contribuyen al despilfarro: "Tenemos un gran poder como ciudadanos y consumidores. Cada cual es muy libre de seguir su propia receta para la acción, pero las opciones son muchas. Desde hacer la compra con una lista de lo estrictamente necesario, hasta no dejarnos seducir por la 'navidad perpetua' en las estanterías de los supermercados. Se puede cocinar para reaprovechar los alimentos y compostar los restos de basura orgánica. Y se puede presionar también a las tiendas, preguntar qué hacen con los desechos o con las cortezas del pan. O insistir en por qué todas las manzanas parecen iguales...”.

Sistema alimentario

Esa presión de los consumidores, según Stuart, ha servido para que una cadena de supermercados británica reduzca hasta un 40% de la comida desechada. O para que los consumidores tengan ahora la opción de comprar fruta de peor aspecto (pero perfectamente comestible) por menos precio. O para que organizaciones como FoodCycle, que organizan comedores populares para gente sin recursos, consiga reaprovechar el máximo posible de alimentos.

El contacto directo entre productores y consumidores contribuye a aliviar notablemente el problema, cuya raíz está precisamente en "nuestro alejamiento del sistema alimentario y la falta de valor que damos a la tierra, el agua, la energía y el trabajo humano". Stuart nos invita sin embargo a no rechazar de entrada los supermercados o a los restaurantes "como los malos de la película" y a intentar cambiarlos en todo caso. Admite el autor de 'Despilfarro' que si la comida llevara asociada su coste ecológico sería sin duda mucho más cara: "Pero tampoco me parece una solución que la gente tuviera que pagar más por lo que come, porque a la larga los más perjudicados van a ser siempre los más pobres".

Despilfarro desde el principio

El despilfarro, advierte, empieza siempre en el primer eslabón de la cadena alimentaria, en la granja industrial o en el barco de pesca ("ningún pez por la borda"). Si en los países rico el problema es el derroche de recursos y la falta de eficiencia del sistema, en los países en desarrollo se pierde mucha comida por los problemas de distribución o la deficiencia de las infraestructuras.
De principio a fin, insiste Stuart, el mensaje que debería guiar nuestros actos para evitar el despilfarro debería parecerse mucho a lo que dijo Jesucristo a sus discípulos una vez consumado el milagro del pan los peces: "Recoged los pedazos que han sobrado para que no se pierdan"...

Carlos Fresneda (corresponsal) | Londres
Publicado en IDEAS ANTE LA CRISIS | Campañas contra el 'escándalo global de la comida'

Cómo evitar el colapso


            Foto: Isaac Hernández

Ante las estatuas de la Isla de Pascua -las que aguantaron de pie y las que están rotas en el suelo- Jared Diamond tuvo una sensación sobrecogedora... “¿Y si todo esto no es la metáfora del peor escenario posible en un mundo globalizado? Si un puñado de polinesios fue capaz de destruir una isla con herramientas de piedra, ¿qué serán capaces de hacer 7.000 millones de humanos armados con bulldozers, herramientas de metal y poder nuclear?”.
     
Desde lo alto de las pirámides de Chichén Itzá, contemplando las ruinas de la civilización maya en plena selva, Jared Diamond se frotó los ojos e intentó imaginar cómo la deforestación, la erosión del suelo y los problemas de agua llevaron a una sociedad como aquella a una situación límite, hasta el punto de tener que abandonar sus propias ciudades...
     
El tiempo ha dado la razón al autor de “Colapso”. Criticado en su día por su visión apocalíptica, Diamond insiste en que visión es en todo caso “realista”. Cuando hablamos con él, tras una lección magistral en el campus de UCLA sobre «la Coca-Colonización del tercer mundo», Diamond insistía en que aún había razones para el optimismo, y apuntaba los casos de sociedades al borde del precipicio (como Islandia y Japón) que se habían adaptado a los cambios y ofrecían esperanza a la especie humana.
       
La crisis ha sacado sin embargo a flote los peores presagios. Emulando a los reyes mayas, la elite política y económica exprimieron el día a día y no quisieron ver los problemas que despuntaban en el horizonte y que ahora nublan el presente y del futuro. Jared Diamon confía sin embargo en la capacidad de los ciudadanos para forzar el cambio político y social, aunque sea por una razón así de simple: “Nadie quiere verse en la peor de las situaciones”.

 
 
La palabra “colapso” asusta de entrada, pero el propio Diamond nos invita a perderle el miedo y a desmenuzar todo lo que ha habido siempre detrás... “A lo largo de la historia, los desastres ecológicos propiciados por el hombre han sido la causa de los colapsos. Pero casi siempre han ido asociados a otros factores, como el cambio climático, la existencia de enemigos o la alteración en los intercambios comerciales con otras sociedades. El quinto factor, también decisivo en un sentido o en otro, es la capacidad de reacción política, económica y social a los cambios”.
 
“Hoy por hoy sabemos que los grandes problemas ambientales están causados por la acción humana”, advierte Diamond. “Estoy hablando de las presión ejercida sobre el planeta por la sobrepoblación, la erosión del suelo, la sobreexplotación de los recursos, la emisión de gases a la atmósfera o la plaga de productos químicos”.
       
“La situación va a peor, pero si algo bueno tiene la globalización es precisamente eso: el flujo de información impide que una sociedad pueda colapsar en total aislamiento. Por primera vez podemos aprender rápidamente de los errores -y de los aciertos- de sociedades lejanas en el espacio y en el tiempo”.
         
Antes de llegar al “colapso”, y en su vertiente de naturalista, Jared Diamond cayó fascinad por el canto y el plumaje de las aves de Nueva Guinea (allí vuelve siempre que puede, para retomar el contacto íntimo con la naturaleza). De ahí pasó a explorar la condición humana en “El Tercer Chimpancé” y a cuestionarse siempre el papel de “La ecología en las comunidades”. Con “Armas, Gérmenes y Acero” (premiado con el Pulitzer) escribió la historia jamás contada de los últimos 500 años de “dominio” occidental. En “Colapso” indaga finalmente en las razones que propician la caída –o la supervivencia- de las civilizaciones.
         
Mientras el mundo gira a pesar de la crisis, y Europa cae atrapada en su propio laberinto, la auténtica batalla por el futuro se está librando en el otro extemo del planeta, advierte Diamond... “Si China se sube al “american way of life”, la Tierra no sería sostenible, así de simple. Si se incopora India, avanzaremos tres veces más rápido. Si todo el Tercer Mundo sigue el mismo camino, once veces más rápido.Tal vez no se produciría un colapso repentino y global, pero sí entraríamos en un era de progresivo declive del medio ambiente, menor calidad de vida, nuevas epidemias, guerras por el control de los recursos...”.
      
¿Cuál es pues la receta para evitar el suicidio ecológico? “Si queremos ser prósperos a largo plazo tenemos que consumir menos, apostar por un modelo de desarrollo que ponga menos énfasis en el consumo y más en el interés colectivo y en la protección de los recursos”, asegura Diamond. “La buena noticia es ésta: la habilidad para solucionar los graves problemas ambientales que hemos creado está en nuestras manos. Somos la civilización que más lecciones puede extraer de la historia”.


Carlos Fresneda

  • Versión liberada de "Colapso" en la red
  • Jared Diamond sobre los motivos del colapso de las sociedades, en TED, subtitulos en castellano



  • Primera parte del magnifico documental de Jared Diamond basado en el libro del mismo nombre, con subtítulos en español:

Quinua cocinada con innovación


Adoro la quinua. Desde hace tiempo, me fascina ver cómo ese grano se abre como una estrella, y luego están su sabor, textura y valores nutricionales, al mismo tiempo que su historia. 

El 2013 es el año internacional de este pseudocereal extraordinario, originiario de Bolivia y Perú, allá en las alturas, y que se da bien en EEUU. Y como lo acaban de presentar por todo lo alto, con el lema "Un futuro sembrado hace miles de años", yo me sumo. Aquí os dejo una joya técnica, el informe La quinua, cultivo milenario para contribuir a la seguridad alimentaria mundial.

Hoy toca celebración, y como llueve como para renovar en casi todo el relieve de este país del sur de la Europa patas arriba, no puedo utilizar la cocina solar (uno va de cocinero sin emisiones; mas limpio no se puede cuando con una parabólica se le sacan al Sol servicios energéticos). Así que en el laboratorio de alSol toca probar una de las primeras cocinas de leña eficiente, la Biolite Camp Stove, recién recibida, para ver de qué va esta joya energética para el procesado de alimentos. Por cierto, ha sido noticia porque está sirviendo en Nueva York tras el huracán Sandy para la recarga de moviles.

El combustible, astillas de madera del taller. Todas las pruebas iniciales superadas, combustión, flujo de aire al interior con control electronico y recarga de móvil, que puede sorprender.
El resultado: un salteado de verduras, ajo negro (de la alquimia de Vegetalia) y queso con un polvoreo de pimentón murciano de Ecoato, regado con el rico aceite de Bullas. Todo preparaíco con mínima biomasa y servicio hitec.

Nada, día de lluvia, día de celebración, con un superalimento para todos, para sembrar futuro cuanto antes y con una de las cocinas eficientes que debieran disfrutar todos los humanos que las precisen.
Tanto nos queda a todos los humanos para sentirnos bien, en fin. 


Manolo Vilchez

Encuentros en Biocultura y un "VIVA LA PAH"

Con el twitter en mano en viaje a Madrid, rumbo a sumergirnos en la feria Biocultura para nutrir conocimientos, relaciones y hasta complicidades activistas, me llega la noticia sobre el suicidio inducido por desahucio, de una ciudadana en Baracaldo. Ahora que escribo ya he percibido el impacto de la noticia y sus consecuencia sociales, pero cuando la lei recuerdo que se me ocurrió y comente con los colegas de viaje, que esto de maltratar desde los usureros y colaboradores a las victimas sociales, se acababa pero ya. Hacia unos días que Bruselas tiraba de las orejas a gobernantes con oídos sordos, llamando a la revisión de leyes actuales con mas de un siglo de vigencia, al poco me enterao que ya comienzan a llegar incluso denuncias desde los vigilantes del norte a este país donde hoy los dos partidos con mas votos intentan colgarse la medalla de salvadores de la situación, después de medio millón de desahucios, toneladas de hostias repartidas, jueces que piden clemencia y cambio de la ley y millones de gritos lanzados desde la PAH, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, la afortunada para todos, organización ciudadana que ha visualizado la injusticia en este momento histórico donde hay que cambiar por completo un sistema económico criminal y fallido.

!! Gracias PAH, mil gracias por todo y toda la fuerza para afrontar los siguientes pasos...¡¡

Nos dejes de escuchar la verdad: Insistimos: no tienen excusas. las soluciones están y las ignoran. Video-comunicado   


y desde la molestia de un ciudadano que hace lo posible para visionar salidas y rutas hacia el mejor futuro, y para con ese medio de comunicación recién parido por amor y ecología hacia el mismo escenario por llegar, desde El Correo del Sol, unos vídeos de calidad técnica amateur pero llenos de pasión y valor en contenidos

Para El Correo del Sol, y cámara en mano, me zambullo de lleno en todo lo bueno que ofrece Biocultura Madrid 2012. Desde las viviendas sostenibles y ecológicas de EcoHabitar a las delicias de la cocina vegana. Biocultura da mucho de sí para todo aquel que quiera apostar por lo ecológico, limpio y sano. Esto es lo que ha captado mi cámara de lo mucho que ha ocurrido hoy, viernes 9 de noviembre, en el gran pabellón de IFEMA dedicado a lo ecológico. (sigue)

Antes de hacer el repaso de lo que ha dado de sí el sábado en el pabellón ecológico de IFEMA, quiero recordar que mañana en Biocultura habrá una charla sobre el movimiento Transición. Javier Zarzuela hablará sobre las iniciativas de transición en España el domingo 11 de noviembre a las 14 horas en la Feria Biocultura de Madrid. Carlos Fresneda nos invita a todos desde su blog La Realidad Paralela a asistir a la charla y apuntarnos al cambio: Transición 2.0
Y, ahora, echa un vistazo a todas estas propuestas ecoimaginativas vistas hoy en Biocultura (sigue)
Últimos encuentros en Biocultura. Estos vídeos son solo una muestra de lo mucho que ha ocurrido en una feria que ha conseguido reunir a 700 expositores y 80.000 visitantes. (sigue)

Manolo Vilchez

Wiggins, hospitalizado tras ser atropellado cuando iba en bici

  • El campeón del Tour pasó la noche en el hospital con varias costillas rotas
Wiggins, en el Tour. | Efe

 Wiggins, en el Tour. | Efe

El campeón del Tour Bradley Wiggins fue arrollado por un coche cuando viajaba en su bicicleta, a la salida de una gasolinera en la localidad británica de Wrightington. El medallista olímpico fue trasladado urgentemente a hospital, donde se temió en principio por el alcance de las lesiones.

Los médicos han restado sin embargo importancia al accidente y han informado esta mañana que el ciclista de 32 años sufre contusiones y varias costillas rotas, aunque se confía en una "recuperación rápida" y no se espera que las heridas puedan dejar secuelas o comprometer su carrera.
El accidente ocurrió cuando la conductora de un Opel Astra blanco salió de la gasolinera sin percatarse de la presencia del ciclista. Yasmin Smith, empleada de la gasolinera, declaró a la BBC que salió disparada al escuchar un frenazo y un fuerte impacto...

"Vi a un hombre tumbado en el pavimento junto a la bicicleta y no me di cuenta de quién era al principio. Se quejaba mucho por el dolor y temía haberse roto las costillas. Tenía las manos amoratadas... Iban a trasladarle en un coche cuando llegó finalmente la ambulancia. Su mujer también llegó a intentó abrazarle, pero él la disuadió diciendo: "No, mis costillas...".

Wiggins abandonó el lugar del incidente en camilla, incapaz de caminar por su propio pie. Pasó la noche en el hospital, donde estuvo bajo observación con el pronóstico "estable".

El campeón del Tour, que acaba de publicar su autobiografía, se sumó recientemente a la campaña del diario Times por la seguridad vial, tras el preocupante aumento de accidentes mortales en bicicleta en las ciudades británicas. El atropello se produjo a cinco kilómetros de la casa de Wiggins en Eccleston, donde suele entrenar a diario por carreteras rurales.

Carlos Fresneda (Corresponsal) | Londres

Nuestras verduras más frescas

fernando ros, de manolo vilchez


He comenzado a visitar semalmente al ecoagricultor de Bullas, población donde resido. El contrato que hemos pactao es suministro directo de verduras de temporada con algún apoyo de frutas y con la media de 5 euros semana. Fernando, encantao, y yo con mi bici me las apaño para recorrer los 3,2 km que nos separan (Fernando tiene su huerta en la Cañada del Prao, a las afueras del centro urbano).



He comenzao con lechuga y brócoli, y para mis experiencias con molinos manuales y jugos frescos, manojo de apio, de zanahorias y manzanas diversas.

Apoyarnos mutuamente nos reconforta, yo le pago por su trabajo local y nutricional, Fernando me aporta casi a precios de mercao, verduras más frescas no es posible y cultivadas con cariño y sin venenos.

Alimentos saludables y economía local, nada hay mejor. Seguro que cerca tienes a algún trabajador de la tierra y la nutrición que quiere escuchar tus propuestas y tramar complicidades.

Contacto Fernando Ros

Manolo Vilchez
Publicado en el blog En Ruta Solar de El Correo del Sol

Votar con el estómago



“Si comer es un acto político, hace muchos años que no vamos a votar”... Palabra de Franca Roiatti, autora de La revolución de la lechuga,el libro que da cuenta de esa explosión mundial de huertos urbanos –de Nueva York a La Habana, de Detroit a Nairobi– que son acaso la expresión más directa y auténtica de la sed de cambio a partir de lo más básico: los alimentos.
Estamos en el festival Terra Madre de Slow Food, donde estos días se ha hablado mucho de la necesidad de “votar con el tenedor” o “votar con el estómago”. Pues resulta que comer se ha convertido en el último acto de expresión política, y si no que se lo digan a los californianos, que en una semana votan sobre la necesidad de “desenmascarar” los alimentos modificados genéticamente.



El grupo Food First lleva encabezando esa lucha desde hace años en Oakland, uno de los bastiones de “justicia alimentaria”. En Nueva York, la gente de Just Food inició hace dos décadas el contraataque con su cruzada por los alimentos locales y su red de huertos urbanos. Aunque la “madre” de esta versión nutritiva de la democracia es sin duda Slow Food, extendido ya a 150 países y amplia ndo su radio de acción a África y Asia.



Recuerdo cómo hace veinte años, a punto de marcharme de Italia, conté por primera vez la rebelión contra el McDonald’s de Piazza di Spagna de Roma, y cómo aquel primer brote de insurrección contra el “fast food” (que ocurrió realmente en 1986) había encendido la mecha de un movimiento sin precedentes. Slow Food pertenecía entonces a esa realidad paralela que el común de los mortales desdeña como “lo alternativo”.

Slow Food está ahora en boca de todos. Con la lentitud y la persistencia del caracol, su fundador Carlo Petrini se ha convertido en una figura decididamente “política”, clamando no sólo por otro tipo de comida, sino por otro modelo de sociedad.
En uno de tantos discursos en Terra Madre, Petrini incidió en la paradoja de la triple crisis que vivimos –económica, ambiental y energética– y el despilfarro que todos los días se produce en nuestros países en crisis: “En Italia se desecha todos los años una media de 300 kilos de comida por cabeza. ¿Qué podemos hacer para reducir este desperdicio y satisfacer a la población que pasa hambre?”.
En Alemania, sin ir más lejos, Slow Food organiza las comidas colectivas para reaprovechar lo que desechan los supermercados y repartir alimentos gratuitos entre la población. En Londres, la asociación encabezada por Tristram Stuart (Feeding5k) celebra en noviembre el primer aniversario de la primera gran comilona en Trafalgar Square.

En el pueblo de Todmorden, a tiro de piedra de Manchester, los miembros de Incredible Edible han decidido ocupar espacios con el azadón y cultivar gratis para todo el pueblo (y el que venga de visita). En Sowerby Bridge ha brotado entre tanto la chispa de Totally Locally, en defensa de la utopía local.
El norteamericano Michael Pollan nos enseña a Saber Comer, y el propio Carlo Petrini nos previene contra la dieta al uso en Tierra Madre: cómo no dejarse comer por los alimentos... Otro libro reciente, Food Movements Unite!, nos habla precisamente de la convergencia de todos estos movimientos y de su alcance incontestablemente político, frente al poder de la agricultura industrial y de las multinacionales de la alimentación.

Una visión muy clara del “otro mundo posible” (desde el punto de vista alimenticio) es precisamente el que hemos tenido en el festival Terra Madre de Turín. La Vuelta al Mundo en 80 Proyectos nos ha llevado virtualmente a lugares tan lejanos como Tartar y Soibee, en Kenia, donde se produce un yogur mezclado con cenizas de cromwo, un árbol autóctono. Los campesinos etíopes del bosque de Harenna, inundaron el festival de Turín con el aroma de su café selvático, crecido a la sombra de los árboles a 1.800 metros de altitud. Los dos proyectos han sido “apadrinados” por Bilbao a través de Slow Food y dentro del programa 4cities4dev.
Sin salir de Terra Madre, pudimos recorrer uno de los “Mil jardines en Africa” impulsados también por la organización, con el mayor muestrario de berenjenas autóctonas que imaginarse pueda. Aurelia Weinz, del grupo Nawaya en Egipto, nos recordó la plantación simbólica de semillas en Tahir Square después de la “revolución”.
Cambiando de latitudes, Sayda Mendoza –del Valle del Colca en Perú– nos trajo los dulces elaborados con la variedad autóctona del maíz de Cabanita, “cultivado desde tiempos de los incas”.

En el pabellón de la biodiversidad en Asia admiramos unas treinta variedades de mijo y exploramos las miles de posibilidades del arroz. Los tubérculos yamagata de Japón, el chutney de Sri Lanka, el melón seco de Turkmenistán o las almendras shaftolicha de Uzbekistán podrían completar el menú suculento y "político" de la realidad paralela.
¡Que aproveche!

Carlos Fresneda
Publicado el el blog La Realidad Paralela de El Correo del Sol

El 'recambio' de la esperanza

Courtney Hight. Foto: Isaac Hernández

Courtney Hight tenía 28 años cuando se embarcó como voluntaria en la primera campaña de Obama, aquella del “cambio” y de la “esperanza”. Lo dejó todo durante unos meses para movilizar el voto joven en Florida. Lloró como tantos otros la noche de marras, en el parque Grant de Chicago, celebrando el ascenso del primer presidente negro.

Su esfuerzo tuvo una recompensa: en el 2009 fue nombrada asesora del Consejo Ambiental de la Casa Blanca. Y durante varios meses mantuvo vivas las esperanzas, creyendo que el cambio era posible desde dentro.

La frustración comenzó a mascarse durante las reuniones de política energética: “No tardé en darme cuenta que no había mucho que hacer frente al poder de los lobbies del carbón y del petróleo”. Su mosqueo creció con la tibia postura de Obama en la Cumbre de Copenhague y con la marcha atrás del cambio climático. A partir de ahí, todo fue cuesta abajo...

“Aunque mi decepción final tuvo una fecha muy clara: marzo del 2010”, recuerda Courtney. “El suelo se abrió a mis pies cuando el presidente dio el visto bueno a las perforaciones petrolíferas a grandes profundidades en nuestras costas... Días después ocurrió el accidente de BP en el Golfo de México.”

La ex voluntaria y asesora ambiental salió finalmente de la Casa Blanca en plena “marea negra” y en una de las primeras “purgas” internas de jóvenes entusiastas, adiestrados ya en una asignatura obligatoria: los límites del poder.

Convencida ya de que el “cambio” tiene que producirse necesariamente desde fuera, Courtney Hight volvió a la militancia dura. Se puso al frente de la Coalición por la Acción Energética y se unió a la campaña de 350.org contra el oleoducto Keystone XL, que pretendía traer hasta Texas el petróleo de las arenas alquitranadas de Alberta en Canadá (posiblemente, la mayor aberración ambiental de Norteamérica).

En noviembre del 2011, tres años después de la elección de Obama, la entusiasta ex voluntaria de campaña fue detenida y esposada junto a la verja de la Casa Blanca por manifestarse contra el oleoducto. “Tuve que hacer un esfuerzo por reprimir las lágrimas”, confiesa. Bill McKibben y tantos otros activistas fueron arrestados en el mismo incidente, metáfora misma del triste “recambio” de la esperanza.

La persistencia de los activistas dio al final sus frutos, y Obama anunció la suspensión (temporal) del proyecto, pendiente de una evaluación final sobre su impacto ecológico. El presidente reculó lo justo para intentar recuperar el apoyo perdido de los miles de entusiastas que le llevaron en volandas hasta la victoria en el 2008.

Courtney Hight engrosó hace tiempo las filas imaginarias del “Partido del Desencanto”. Reacia al protagonismo, ha decidido mantenerse fuera de las “apuestas” multimillonarias entre Demócratas y Republicanos. Ahora, cuando escucha a Obama, le cuesta mucho reconocer a “su” presidente, aunque no puede evitar los escalofríos al recordar aquella noche de Chicago, hace cuatro años: “Él fue el líder que elegimos, pero no pudo plantarle cara a los lobbies todopoderosos que se resisten al cambio”.

Carlos Fresneda

Anarquía verde

            Foto: Isaac Hernández

Ahora que los norteamericanos vuelven a las urnas, conviene recordar lo que nos dijo en su día John Zerzan, a modo de oráculo anarquista... "Obama no prometió demasiado para empezar; no sé por qué la gente se sorprende a estas alturas. Su compromiso con el "cambio" era pura retórica. En el Pentágono mantuvo a los mismos hombres que Bush y decidió continuar la guerra en Afganistán. Obama es al fin y al cabo un político centrista y va camino de convertirse en un nuevo Clinton, que por cierto le prestó todos sus asesores económicos. En vez de cambiar de raíz el sistema, se puso de rodillas ante los bancos ¿Dónde está el cambio?".
     
John Zerzan es seguramente el pensador más radical en la otra orilla del Atlántico. Autor de "Contra la Civilización" y "El futuro primitivo", sus proclamas sirvieron para incendiar la mecha de las protestas en Seattle, allá por 1999. A través de Anarchy Radio y de la revista Green Anarchy, Zerzan ha adaptado su ideario a los tiempos de "Occupy" y ha recreado la historia de la plutocracia, desde el imperio romano a la crisis griega, en "Los orígenes del 1%".
"No se puede construir algo radicalmente distinto sin una carga de negatividad", insiste el anarquista verde. "Las reformas y las medias tintas no nos valen. Esta sociedad globalizada y mecanizada que hemos construido sirve sólo para enriquecer a unos pocos y alienar a la gran mayoría. La globalización nos está llevando por un camino suicida".
     
Nos imaginábamos a John Zerzan viviendo lejos de la civilización o en todo caso hostigando el fuego de la rebeldía desde su refugio en Eugene (Oregón). Pero ni el profeta del "anarcoprimitivismo" es tan fiero como se pudiera pensar por sus escritos, ni la cuna del anarquismo en Estados Unidos mantiene viva la llama de la rebelión contra el sistema.
   
Trece años después de la "batalla" de Seattle, un año después de las protestas de "Occupy", cualquiera diría que el río de la isurrección vuele a su cauce. La convulsión creada por el huracán Sandy ha servido en todo caso para remover algunas conciencias, pero hoy por hoy los norteamericanos claman por una vuelta a la "normalidad"...
    
"En este punto de la civilización, la única pregunta colectiva que nos queda por responder es ésta: ¿en cuánto tiempo queremos acabar con el planeta?", advierte Zerzan, entre el alarmismo y la urgencia. "Hay que empezar a actuar ya y avanzar hacia modelos totalmente descentralizados, hacia comunidades autosuficientes que eliminen las estructuras de poder y retomen el contacto con la naturaleza y con la esencia del ser humano".
    
"Lo que no nos vale es la autocomplacencia", palabra del anarquista norteamericano. "Tampoco nos basta con cambiar las bombillas y usar la bicicleta... Todos podemos ser los agentes de cambio, es cierto, pero lo que necesitamos es un cambio de paradigma, un giro radical que convulsione la sociedad. El sistema sigue intacto".
      
A sus 69 años, John Zerzan ha recorrido un largo camino hasta llegar a la anarquía verde. Fue detenido en durantes las protestas contra la guerra del Vietnam en Berkeley. Se dejó la melena en la eclosión del movimiento "hippie". Luego se hizo sindicalista de izquierdas, para simpatizar después con Guy Debord y los situacionistas franceses, y , finalmente convertirse en referencia obligada del pensamiento radical junto a su amigo Derrick Jensen.
     
Su relación epistolar con el Ted Kaczynski, el Unabomber, le sirvió para consquistar no pocas críticas... "Yo no defiendo ningún tipo de agresión que afecte a la vida humana. Pero considero que la destrucción de la propiedad no es violencia. Romper una ventana no causa dolor físico, no hace daño a ninguna criatura viva... En Seattle, además, los objetivos fueron los bancos y las corporaciones que practican un capitalismo depredador. Allí no hubo más heridos que los que causó la policía".
    
A Zerzan le acusan de no ser consecuente con su ideario, por utilizar la tecnología, viajar en avión y tener incluso un coche (compartido)... "Ya que tenemos estas herramientas, las utilizo aunque sea para clamar por otro mundo distinto. El anarcoprimitivismo aspira a erradicar toda forma de dominación, desmantelar el actual sistema productivista y recuperar la relación perdida con el mundo natural".
    
¿Se molesta si le llamamos utópico? "Soy utópico en el sentido de que tengo esperanzas en un mundo diferente. Tenemos posibilidades radicales que no estamos explorando y a las que podemos aspirar. Tiene que haber otros modos de vivir distintos al de esta sociedad postmodernista y patológica que hemos creado".
     
¿Y entre la complacencia y la ruptura total no cabe un témino medio? "Puede que lo haya, pero yo sinceramente no lo veo. La crisis actual ha servido para agudizar los problemas. El sistema se ha quedado sin respuestas y está haciendo aguas. Aunque la resistencia al cambio es muy fuerte y preferimos seguir actuando como si no pasara nada".

Carlos Fresneda