'¡Somos energía!'


Miembros de la cooperativa durante la 'trobada' de Calafell. | Som Energia
Miembros de la cooperativa durante la 'trobada' de Calafell. | Som Energia
  • Esta cooperativa pretende potenciar el uso de renovables desde la base
  • Ofrece la posibilidad de consumir -y producir- energías limpias
  • 'El nivel de implicación de la gente ha sido desbordante', dice su presidente





Primero fue la energía humana. La chispa prendió en Girona, en torno a grupo de veteranos y jóvenes entusiastas de las renovables, que decidieron desafiar el modelo energético y movilizarse para construir una "alternativa real", siguiendo el camino trazado por Ecopower en Flandes o por Enercorp en Francia.
"Nunca pensé que me iba a sentir orgulloso en el momento de pagar el recibo de la luz".
La crisis sirvió si cabe de acicate para los fundadores de Som Energia. La primera cooperativa que ofrece la posibilidad de consumir (y producir) energía limpia echó a rodar hace casi dos años y ya supera los 3.750 socios, con las redes extendidas por todos los rincones de la geografía española (salvo Canarias, Ceuta y Melilla).
Ahí tenemos a muchos de sus fundadores y nuevos miembros, unidos en la 'trobada' o encuentro que se celebró en septiembre en Calafell y en la que renovaron su compromiso para seguir impulsando desde la base ese cambio al que aspiran, bajo el lema unánime de "¡Somos energía!".
"El componente humano ha sido vital desde el principio", asegura Marc Roselló, ingeniero técnico industrial de 37 años y presidente de la cooperativa. "Si hubiéramos adoptado un modelo más 'empresarial' no estaríamos donde estamos. El nivel de implicación de la gente ha sido desbordante. Desde que arrancamos no hemos dejado de recibir mensajes en este plan: "Nunca pensé que me iba a sentir orgulloso en el momento de pagar el recibo de la luz".

Recibos enmarcados

Manuel Vílchez, microempresario de cocinas solares alSol y uno de los primeros miembros de la cooperativa, tiene incluso enmarcado su primer recibo en el piso familiar de Santa Coloma de Gramenet. "Cada factura, al ver el queso verde de aportación de electricidad limpia a mi consumo, es una pequeña satisfacción en este mundo patas arriba y en este país donde las renovables están recibiendo un ataque frontal y un bloqueo promovido por el capitalismo salvaje energético".
Anna Rodón, socia número 740 de Som Energia, se subió al proyecto cuando aún estaba "muy verde" y lo ha visto madurar por encima de sus mejores expectativas. "Nuestra cooperativa es especialmente relevante en un momento en el que las distancias que separan a la clase política de la sociedad es cada vez mayor. Creo que el hambre de cambio y la implicación social crecen en tiempos de crisis. Las deficiencias del sistema se han hecho muy evidentes y somos los ciudadanos quienes podemos marcar la diferencia y tomar las riendas".
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Tejado con paneles fotovoltaicos en Ruidarenes. | Som Energia
Cualquier ciudadano del estado español puede hacerse socio de Som Energia abonando 100 euros al capital social. A partir de ahí, la operación es un mero trámite administrativo que lo resuelve la propia cooperativa. "Es tan fácil como cambiar de compañía de teléfono móvil", asegura Marc Roselló. "No hace falta instalar un nuevo contador ni realizar ningún ajuste. La tarifa es la misma y no tiene un sobrecoste.Funcionamos como una simple 'comercializadora', aunque nuestro sueño sería poder generar algún día toda la energía limpia que consumen nuestros socios".

Un millón y medio de euros en proyectos

Aparte de la aportación básica al capital social, Som Energia ha logrado captar un millón y medio de euros para invertir en sus propios proyectos de generación de energía renovable. En un tejado industrial de Lleida, con una potencia instalada de 103 kilovatios, las placas solares generan suficiente electricidad para abastecer a 44 hogares. En las cubiertas de tres edificios municipales de Ruidarenes se han instalado también paneles fotovoltaicos con potencia para abastecer a 27 familias. Unaplanta de Biogás en Torregrossa y un parque eólico de 2,7 megavatios en L'Alta Anoia son los dos mayores proyectos en marcha.
"Las redes se van extendiendo y estamos creciendo como una mancha de aceite, de manera orgánica".
"No tenemos un techo y queremos seguir creciendo, porque eso significará que hay más gente interesada en impulsar desde abajo el cambio hacia las renovables", admite Marc Roselló. "Para que te hagas una idea, Ecopower tiene ahora mismo 40.000 socios, y estamos asistiendo a un 'boom' de cooperativas energéticas en Europa. Si queremos un cambio real, necesitamos llegar a una gran masa social".
Teniendo en cuenta que en el 2010 se alcanzó ya la meta del 35%, le preguntamos a Roselló si es aún realista la proyección del 100% renovables de Greenpeace para España en el 2050. "Técnicamente es posible", asegura el presidente de Som Energia. "Aunque las trabas son cada vez mayores y existe una falta absoluta de voluntad para impulsar ese cambio. Y no hablo solamente de la generación de energía limpia, sino también de las medidas de ahorro, eficiencia y consumo responsable que intentamos promover al mismo tiempo desde nuestra cooperativa".
Volvemos al punto de origen, la energía humana. Marc Roselló pone un especial empeño en preservar a toda costa esa "chispa" generadora que es al fin y al cabo la que sigue moviendo el motor de Som Energia. "La gente participa, se implica y hace de alguna manera propia la cooperativa. En muchos lugares están surgiendo grupos locales y se celebran incluso "tertulias energéticas" entre cervezas. Las redes se van extendiendo y estamos creciendo como una mancha de aceite, de manera orgánica".
Carlos Fresneda

Miles de británicos se lanzan a las calles contra la austeridad


Imagen de la marcha en Londres. | Foto: C.F.
Imagen de la marcha en Londres. | Foto: C.F.
  • El líder laborista participa en la marcha y da un mitin en Hyde Park
  • También se han registrado protestas en Belfast y Glasgow


Decenas de miles de ciudadanos se han lanzado a las calles de Londres y de las principales ciudades británicas en la mayor protesta contra las medidas de austeridad de David Cameron de los dos últimos años. Policías, bomberos, funcionarios, profesores, enfermeras y demás afectados por los recortes sociales han hecho causa común bajo la convocatoria unánime de los sindicatos.
"El malestar social ha tocado techo y el país está listo para una huelga general", declaró sobre la marcha Bob Crow, líder del sindicato ferroviario RMT. "Los servicios públicos están al límite yeste país está al borde del colapso si seguimos con los recortes salvajes".
El líder de la oposición laborista, Ed Miliband, se dejó caer por la marcha a su paso por Hyde Park. Entre más abucheos que aplausos, Miliband condenó con dureza la política económica de Cameron: "Este Gobierno ha ido demasiado lejos y demasiado rápido... No puedo prometer remedios fáciles, pero los laboristas marcaríamos la diferencia y salvaríamos empleos, frenaríamos la privatización de la sanidad pública y pondríamos impuestos a los bonos de los banqueros".
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El monstruo de 'Bankenstein', subido a unos zancos, se sumó al río humano que recorrió la ribera norte del Támesis. Por allí pasó también el tren fantasma de la recesión, en un ambiente de festiva protesta que superó con creces a todas las manifestaciones celebradas durante el último año.


El frente de los 'Piigs'

Medio centenar de españoles se unieron en un frente común con los griegosportuguesesitalianos e irlandeses, en el recién creado 'Piigs Uncut'. Un cerdo simbólico abría la 'batucada' mediterránea, tras la pancarta roja de 'Solidaridad' que portaban los griegos.
"Hemos decidido darle la vuelta al nombre con el que el Financial Times se refirió despectivamente a los países con problemas económicos en la UE", explicó Víctor, portavoz de las Asamblea del 15-M en Londres. "Estamos apoyando a los británicos en su protesta contra las medidas de austeridad. Aquí, como en España,la gente común está pagando la factura de los problemas creados por los políticos y por los banqueros, que siguen eludiendo sus responsabilidades".
Dianna Higgs, profesora en paro, denunció "la cadena de despidos en la enseñanza pública". "A Cameron se le hace la boca agua prometiendo que va a extender los privilegios", denunció Higgs. "La verdad es sin embargo ésta: a los profesores se nos está condenado al paro y la mayoría de los estudiantes están abocados a la ignorancia".
Los bomberos de Edimburgo, con falda escocesa y con sus gaitas, denunciaron también los recortes de efectivos, al igual quelos 'bobbies' de Londres, en el doble papel de vigilantes y manifestantes semiclandestinos, repartiendo panfletos de tapadillo contra las reducciones de plantilla y privatización de la policía.
Al cabo de más de siete horas, la marcha contra la austeridad –secundada también en Glasgow y Belfast- acabó en un gigantesco picnic vespertino bajo los nubarrones en Hyde Park, donde resonó aún más fuerte la consigna: "¡No pagaremos esta crisis!".

Un día energético nutricional

Los dos ciudadanos que escribimos en este espacio nos vinculamos a un tercero hace ya dos años y medio en una aventura de esas que cambian cosillas en la vida de cada cual. Un viaje a Haiti a los 100 días de su ruptura sísmica le sirvió al periodista para reencontrarse con un país conocido en otros tiempos atrás y dolido y jodido y superándose en aquel momento, a un ecologista le sirvió para analizar como la energía se movía por aquellos lares, como el uso del carbón vegetal para cocinar se había cargao el futuro geológico y casi social, pero regresó más fuerte con aquello de que los sueños solarenergeticos sin más remedio, podrían ayudar, y a un cocinero le sirvió para entrar de lleno en la realidad que une pobreza, energía y alimento. A aquel viaje le llamamos The Solar for Hope y aquí dejamos constancia.

http://www.endinghunger.org/docs/WFD_contest/First%20place%20-%20A.%20Kawatkar%20-%20India.jpg 
A. Kawatkar - India 

Se ha celebrado el Día Mundial de la Alimentación, y unos chavales, miles, han pintao sus mundos y aquí han dejao constancia desde la FAO. Y de los tres de marras, cada uno por su camino nos hemos ido de una forma u otra a Haiti, el periodista informando sin parar de lo bueno ambiental que hay en el mundo que cambia sin poder parar, el ecologista que ha querio hacer unos panes sin emisiones y se ha quedao por un imprevisto con las manos en la masa, pero lo volverá a intentar en unos días, y el cocinero, el reforzado en lo solidario desde aquel día, parió su organización al poco y hoy la presenta ya lanzada al mundo, uniendo su ilusión y la de su equipo a ese eje transversal que une lo que comemos a la energía con la que lo procesamos y al mejor futuro para todo lo vivo en este hermoso planeta. Desde el twitter leemos Cambiando el humo de las cocinas. Enseñando a comer más sano y mejor, a ser sostenibles. Ello con el nombre World Central Kitchen, recetas para el cambio desde la cocina humanitaria de José A. Andrés.




Desde Londres Carlos Fresneda, y desde Bullas, Murcia, Manolo Vílchez

Y Escocia sigue igual…

Chubasqueros con la cruz de San Andrés en una tienda de 'souvenirs'. | C.F.Chubasqueros con la cruz de San Andrés en una tienda de 'souvenirs'. | C.F.
  • Gillian, dueña de una tienda de 'souvenirs', no comulga con la independencia
  • "Tenemos nuestra identidad, pero estamos mejor en Reino Unido", dice
  • Sólo una decena de curiosos se acercaron al edificio donde se firmó el Acuerdo
  • El Financial Times compara el caso catalán y el escocés
  • "Rajoy bloquea la posibilidad de que los catalanes voten su destino", dice
Cada mañana a las diez, brille el sol o caiga una lluvia del fin del mundo, se produce el simbólico y doble izado de las banderas de Escocia y de España en The Real Scot Shop.
Entre faldas y gaitas escocesas, entre paraguas con la cruz de San Andrés y reposavasos con las marcas predilectas de 'scotch', la concurridísima tienda de souvenirs de Edimburgo hace sitio a la roja y gualda.

 

Hermandad de España y Escocia  

 

Le preguntamos a la simpática dueña, Gillian, que si hay alguna razón política en esta curiosa 'hermandad' de la bandera escocesa y la española, que ondearon juntas en la famosa Royal Mile el mismo día de la firma del referéndum de independencia..."Tengo familia viviendo allá en España, concretamente en Barcelona", confiesa Gillian, que prefiere no dar el apellido ni salir en la foto. "A los escoceses nos tira mucho aquello, ya sabes: el sol, la comida... Y a mí Barcelona me resulta muy española, qué quieres que te diga. Aunque sé que tienen su lengua y su cultura, y que andan también dándole vueltas a la independencia".
"Yo también me siento muy escocesa, pero no comulgo con la independencia", agrega Gillian. "Creo que son ganas de sacar partido político a la situación, y todos los políticos son por definición corruptos...Nosotros tenemos nuestra identidad, siempre la hemos tenido, pero me parece que económicamente y en todos los sentidos estamos mejor dentro del Reino Unido".

 

"No me gustaría sentirme de pronto extranjera" 

 

"A mí me encanta bajar a Londres y pasar allí tres o cuatro días", seguimos con Gillian. "No me gustaría sentirme de pronto extranjera, o tener que usar otra moneda. Creo que la mayoría de los escoceses nos sentimos así. Particularmente, yo no conozco a nadie que esté a favor de la independencia".
Sorprende desde luego el escaso o nulo fervor político que la firma del referéndum ha despertado entre los vecinos de Edimburgo (y no digamos en los de Glasgow, los más reacios a descolgarse del Reino Unido).
Hace apenas dos semanas, unos 10.000 independentistas salieron a la calle con las banderas azules y el aspa blanca, en la última demostración de fuerza del Partido Nacional Escocés (SNP).
Pero este lunes, además de la bandera oficial, tan sólo había una insignia de apoyo a la causa secesionista, la que envolvía al corpulento Andrew McNab, el único que se atrevió a abuchear de lejos a David Cameron cuando puso el pie en la Casa de Andrés, sede oficial del Gobierno escocés.

 

"Tenemos que decidir sobre nuestro destino" 

 

"Ha llegado el momento de decidir nuestro propio destino", proclamó McNan, 37 años, dueño de un restaurante italiano en el casco antiguo. "Los escoceses pagamos en impuestos más de lo que recibimos. Tenemos derecho a decidir cómo vamos a salir de la crisis y a explotar nuestros propios recursos. No podemos dejarnos robar las riquezas del mar del Norte".
Junto a McNan, apenas una decena de curiosos se acercaron a las vallas de seguridad que protegían la Casa de San Andrés en el momento 'histórico', que no despertó la mínima pasión política en las calles.

 

Las cruces de 'souvenir' de San Andrés 

 

En la Royal Mile, eso sí, las cruces de San Andrés ondearon como de costumbre en las tiendas de 'souvenirs', estampadas en las faldas, en los chubasqueros y en los calcetines, formando parte indisoluble del paisaje internacional de este Edimburgo donde también relucen las barras y las estrellas..."Es que también tenemos familia viviendo en Estados Unidos", puntualiza Gillian, quitándole pólvora política a la cosa.
Más abajo en el Milla Real, antes de doblar hacia la imponente Silla de Arturo (la montaña que es la proa irresistible de Edimburgo), todos los caminos convergen en el modernísimo Parlamento de Holyrood, diseñado por el arquitecto catalán Enric Miralles, quizás la prueba más irrefutable del paralelismo entre Escocia y Cataluña.

 

La "tentación prohibida" de la independencia 

 

Gildeon Rachman, en el 'Financial Times', hace la comparación histórica más atinada entre los dos casos (desde la pérdida definitiva de la independencia a primeros del siglo XVIII a las veleidades europeístas de los dos nacionalismos). La principal diferencia, según Rachman, estriba en la "tentación prohibida" de la independencia: Cameron viene a Edimburgo para complacer y seducir a los escoceses, mientras que Rajoy bloquea la posibilidad de que los catalanes puedan votar sobre su destino.
"Espero que Gran Bretaña y España sean capaces de permanecer unidas, pero para que esto ocurra tiene que existir un consenso", escribe Rachman. "El Gobierno español debería dejar de esconderse detrás de la ley y permitir un referendum en Cataluña. Ningún matrimonio puede sobrevivir declarando el divorcio simplemente ilegal".

En la Milla Real de Edimburgo, entre tanto, la vida sigue igual a falta de dos años para el referéndum (parece que Salmond quiere convocarlo para el 14 de octubre del 2014, carambola). Las encuestas dan de momento una ventaja de 25 puntos al "no" sobre el "sí" a la independencia. Aunque en el Pub El Fin del Mundo, allí donde la ciudad volcánica y medieval se estrellaba contra las murallas, los escoceses apuran la última ronda de "malta sagrada" como si el futuro no existiese.

Carlos Fresneda (env. esp.) | Edimburgo

'Feminomics': la economía es mujer

  • ¿Podrían las mujeres haber evitado la crisis?
  • Más voces reclaman el rol femenino en la empresa y el mundo financiero
  • Son más cautas ante el riesgo y calibran mejor los impactos a largo plazo
La economía, como el coñac, era cosa de hombres. Las mujeres no llegaban ni al 2,5% en el sector financiero cuando se produjo la gran debacle. Solos ante el peligro, con el riesgo por montera, banqueros, 'traders' y 'brokers' se dejaron arrastrar por el exceso de testosterona.

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Nina Simons, cofundadora de Bioneers. | Isaac Hernández

"¿Podrían haber evitado las mujeres la crisis?", se preguntaba hace tres años la economista Anne Sibert, profesora de la Universidad de Londres. La respuesta nunca la sabremos, aunque la antropóloga Melissa Fisher, autora de 'Las mujeres de Wall Street', tiene algo que decir al respecto: "Antes de la emancipación femenina, a las mujeres se las percibía como poco capaces para asumir responsabilidades en la sociedad. Después de esta crisis, son los hombres, impulsados por la codicia, por el riesgo y por el machismo, quienes empiezan a ser percibidos del mismo modo".

Lo que la economía necesita a estas alturas es savia femenina, está claro. El Premio Nobel de 2009 a Elinor Ostrom fue acaso un presagio de ese giro inaplazable. Frente al culto obsesivo a la propiedad privada, Ostrom reivindicó el valor de los bienes comunes. Antes de su muerte este mismo año, se empeñó en demostrar la utilidad de los recursos compartidos para evitar el colapso ecológico, en este planeta sobrepoblado y bajo presión.
"Las mujeres estamos más en sintonía con la Tierra como nuestro hogar", recoge el testigo Nina Simons, cofundadora de Bioneers y editora de 'Moonrise', una colección de ensayos sobre el liderazgo femenino. "Seamos madres biológicas o no, lo cierto es que nos une ese instinto de protección que debería ser un componente vital de la nueva economía".

Después de reivindicar el papel de las mujeres en la ecología, Nina Simons aspira ahora a reclamar al rol femenino en la economía. 'Feminomics' da título al seminario que el 22 de octubre se celebrará en San Rafael (California), reclamando una mayor participación de la mujer en el intrincado mundo de los negocios y las finanzas, diseñado por y para los hombres.

Nina Simons recuerda a una de las precursoras en el arte del 'feminomics': Anita Roddick, la fundadora de The Body Shop. "Anita fue un ejemplo increíble de liderazgo femenino en el mundo de los negocios. Supo aprovechar su sabiduría no sólo para atraer clientes, sino para crear una auténtica comunidad y promover el cambio social y político. Supo usar también sus tiendas para crear conciencia social y para construir una economía basada en las relaciones humanas".

Simons destaca la labor reciente de otra emprendedora en la vanguardia del 'feminomics': Judy Wicks, fundadora de The White Dog Café en Filadelfia e impulsora de la red BALLE (Alianza de Empresas por las Economías Vivas y Locales). Wicks se ha convertido en el motor de una gran transformación económica desde lo local en Estados Unidos, conectando a más de 30.000 emprendedores, a 450.000 trabajadores y a millones de clientes bajo un lema común: 'Prosperidad para todos'.
"Anita Roddick fue un ejemplo increíble de liderazgo femenino en el mundo de los negocios. Supo aprovechar su sabiduría no sólo para atraer clientes, sino para crear una auténtica comunidad y promover el cambio social y político".
Le preguntamos a Simons por la visión de la economía de otras dos mujeres, aún más notorias y poderosas: Angela Merkel y Margaret Thatcher. "A menudo, las mujeres se comportan perpetuando las jerarquías y la mentalidad dominante, que es la que funciona en sistemas patriarcales. Podemos ver también a algunas mujeres comportándose así en puestos de poder económico, pero en el fondo creo que estamos pasando por una transformación del modelo de liderazgo que trasciende incluso los géneros".

En el seminario de 'Feminomics', junto a emprendedoras y directoras ejecutivas, habrá también sitio para mujeres como Rebecca Anderson, economista de sangre cherokee y fundadora de First Peoples Wordlwide. "En las culturas indígenas, las mujeres son casi siempre las gestoras de los alimentos y los recursos", recuerda Nina Simons. "Los hombres habitualmente se sitúan en el perímetro, en el papel de protectores o guardianes. Nuestras culturas tienen sin duda algo que aprender sobre la apreciación de las cualidades de ambos géneros y, por supuesto, sobre la sostenibilidad. Necesitamos incorporar el concepto de la séptima generación y añadir el valor de los ecosistemas a la ecuación económica".

Hablamos finalmente de la desigualdad económica y de cómo se está ensanchando, si cabe, el bache de la desigualdad de género. Paradójicamente, y pese a ser las más perjudicadas por la medidas de austeridad, las mujeres están demostrando una mayor 'resiliencia' ante la crisis.
"Hay también una mayor presión para incorporar a las mujeres al liderazgo en grandes corporaciones y en el mundo de las finanzas", admite Nina Simons. "Existe ahora el convencimiento de que las mujeres son más cautas ante el riesgo y calibran mejor los impactos a largo plazo. Se está produciendo un rápido ascenso en las universidades y en puestos intermedios de trabajo. Las dinámicas de poder están cambiando. Estoy convencida de que las mujeres –y el lado femenino en todos nosotros- contribuirán a un mayor equilibrio en nuestra cultura y en nuestras instituciones, y que eso redundará en una economía de relaciones humanas, con mayor capacidad para la empatía y la cooperación. Esa es mi esperanza".

Carlos Fresneda, Corresponsal Londres
Publicado en El Mundo.es Economía

Y el mundo cambia

Foto: Isaac Hernández

Explorador del mundo cambiante. Así se define a sí mismo Alex Steffen, más de una década consagrado a la tarea de vislumbrar las tendencias y las innovaciones que están ayudando a construir un futuro más verde. "Worldchanging" dio nombre a su "manual de uso para el siglo XXI", condensado en esa "biblia" de 600 páginas que figura en las estanterías de todo ecologista que se precie. Desde su mirador en Seattle, Steffen se ha embarcado ahora en una cruzada para transformar desde dentro las ciudades.
  
"El 70% de la población mundial vivirá en ciudades en el año 2050", recalca Steffen. "El consumo de energía y las emisiones de CO2 se concentra en las ciudades. Lo que necesitamos realmente es una "revolución urbana" para reinventar el modo en que vivimos, consumimos y nos desplazamos en las grandes metrópolis. El modelo actual es totalmente insostenible".
     
Heredero del espíritu visionario Buckminster Fuller –el inventor de la cúpula geodésica- Alex Steffen propone una alianza sin precedentes entre la ecología y la tecnología, en un movimiento que él mismo ha bautizado como Bright Green Cities (Ciudades Verdes y Brillantes), con Seattle y Vancouver como grandes referencias.
    
"Los verdes "brillantes" proponemos una mayor apertura de la ecología a la situación cambiante", sostiene Steffen. "Entendemos el mundo de una manera más amplia y envolvente, y procuramos llegar a todo el espectro de la sociedad que antes quedaba fuera del dircurso ecologista, como los arquitectos, los ingenieros, los diseñadores industriales y los empresarios comprometidos".
     
"¿Cómo serán las ciudades del futuro?", le preguntamos al ecologista visionario. "Las ciudades funcionarán como auténticos ecosistemas", responde. "Aspirarán a la autosuficiencia energética, producirán gran parte de sus alimentos, reaprovechar'an sus residios, reducirán drásticamente la movilidad y las emisiones y serán mucho más habitables".
    
"Un buen ejemplo es Masdar, diseñada en el desierto de Abu Dabi por el estudio de Norman Foster, que aspira a convertirse en la primera ciudad de emisiones cero y "residuos cero"", sostiene Steffen. "Pero el trabajo más duro será sin duda adaptar las grandes ciudades que ya existen. Seattle se ha comprometido a neutralizar sus emisiones de aquí al 2020 y ha dado grandes pasos en la última década. Vancouver ha introducido el concepto de "ecodensidad" y está empeñada en disminuir los kilómetros "motorizados" de sus habitantes. Los edificios-árboles de Ken Yeang en Singapur son otro gran ejemplo. Hay que traer la naturaleza a la ciudad, y la tecnología puede sernos de gran ayuda".
     
El mundo cambia, sí, pero no tan rápido como algunos quisieran... "Sospecho que nos queda menos tiempo del que creíamos", admite Steffen. "Pese lo que sigan diciendo los escépticos, lo cierto es que cada evaluación del estado del mundo al cabo de una década es mucho peor que el anterior. No hemos conseguido darle la vuelta a ninguna tendencia. Todos los problemas se están acelerando, del cambio climático a la crisis energética, de la producción de alimentos a la sobrepoblación".
     
¿Y la crisis no ha servido acaso para frenar las tendencias que hace una década parecían imparables, como el giro a las renovables? "La lección más básica de la crisis es que las consecuencias de nuestras acciones pueden ser catastróficas",  responde Steffen. "Y hablo tanto de la economía como de la ecología, dos palabras que tienen la misma raíz y que hasta ahora han funcionado separadas. La noción del crecimiento económico con la que hemos vivido hasta ahora, centrada exclusivamente en el aumento del producto interior bruto, es totalmente perniciosa".
      
"Necesitamos redefinir el crecimiento económico, y en eso están indagando los expertos del apasionante campo de la economía ecológica. La riqueza consiste en algo más que en la acumulación del dinero. Necesitamos que todos los "costes ocultos" -desde la pérdida de recursos naturales al detrimento de la calidad vida- salgan a flolte. Hace falta una ecuación totalmente distinta para medir el crecimiento económico".
       
Las ciudades, precisamente, pueden ser los catalizadores de un renacimiento económico desde lo local, o eso cree Steffen... "Vamos a tener que adaptar por completo nuestro sistema de infraestructuras y transportes público, vamos a necesitar una reconversión energética y curas de eficiencia en los edificios... Está más claro que nunca que la ecología necesita de la tecnología, y viceversa. Es más, hemos llegado a un punto en que las dos van a tener que ir hermanadas para coseguir la prosperidad social, ambiental y económica".
      
Steffen se siente también deudor de Steward Brand, fundador del "Whole Earth Catalogue", pero traza personalmente dos líneas que prefiere no rebasar. La primera es la energía nuclear, a la que sigue viendo más incovenientes que ventajas. La segunda es la biotecnología, que en su opinión ha creado más problemas que los que ha resuelto...
      
"Nos han vendido la idea de que gracias a la biotecnología vamos a acabar con el hambre en el mundo, cuando la realidad es ésta: en el mundo se producen hoy por hoy suficientes alimentos para todos", concluye Steffen. "El problema del hambre no ha sido hasta ahora "tecnológico" sino político".

Carlos Fresneda

Cuando los hijos se ganan el pan

Lara y Jack Prince, en la cocina casera de The Pocket Bakery | Rii Schroer/The Daily Telegraph
 Lara y Jack Prince, en la cocina casera de The Pocket Bakery | Rii Schroer/The Daily Telegraph

  • Empezaron a vender a sus vecinos, pero cada semana llegan clientes nuevos
  • Jack ha encontrado una motivación y no descarta hacer carrera profesional
  • 'Microtrabajos' temporales, una alternativa útil en momentos de crisis
A esto se le llama ganarse el pan... Jack Prince, 17 años, y su hermana Lara, de 14, se acuestan bien temprano cada viernes. Se levantan el sábado de madrugada, bajan a la cocina familiar, calientan el horno, comprueban el estado de la levadura madre, amasan con esmero la harina y siguen al pie de la letra los secretos que les confió el 'maestro' Giuseppe Mascoli para elaborar (más que 'fabricar') un pan artesanal como los que ya no se hacen.

Empezaron vendiéndolo a conocidos y amigos, y no tardó en correr la voz. Todos los sábados, en el sótano de su propia casa en el sur de Londres, los chavales despachan a discreción las barras de levadura natural, las hogazas de pan de centeno, la esponjosa focaccia y las pequeñas pizzas que saben a gloria recién horneada.

Tal fue el éxito que decidieron crear una 'micropanadería', The Pocket Bakery, y montar un puesto una vez a la semana en el Doodle Bar de Battersea. La idea inicial era ganarse el dinero de "bolsillo" para dejar de pedir a sus padres, pero lo cierto es que el negocio va tirando y Jack Prince está pensando ya en independizarse.

 

Cuando el trabajo se vuelve pasión

"Antes de empezar con The Pocket Bakery yo me sentía desmotivado y perdido, como la mayoría de la gente a mi edad", confiesa Jack. "Ahora no sólo he encontrado algo que me permite hacer dinero, sino que encima me gusta y me hace sentirme útil para esta pequeña comunidad que hemos creado. A mis amigos les esperan quizás años de estudios y de desempleo, tal y como está la cosa. Yo empiezo a ver mi futuro más o menos claro".
Curtido como aprendiz en Bread Bread, una famosa pizzería de levadura natural del mercado de Brixton, Jack ejerce como 'micropanadero' por cuenta propia dos días a la semana y con la ayuda de Lara. El trabajo, aunque duro, se ha convertido en una inesperada pasión para Jack, que disfruta experimentando con la masa madre y con las proporciones que debe usar "para lograr un pan más o menos vivo".

Para Lara, hacer pan es de momento una manera de ganar "dinero de bolsillo" y aprovechar el tiempo hasta que descubra lo que de verdad quiere hacer en la vida. "Es pronto para saberlo, aún no estoy segura. La panadería me entretiene de momento. Aprendí más rápido de lo que nunca imaginé, gracias sobre todo a un buen profesor como Giusseppe. La parte que más me gusta es el amasado". Jack y Lara reconocen en todo caso que el "motor" de The Pocket Bakery, hasta que terminó de arrancar, fue su propia madre, Rose Prince, crítica gastronómica del 'Daily Telegraph'. Prince ha creado su propio 'Baking Club', para salir al encuentro del creciente interés de los lectores por el arte del pan casero. En las páginas del diario relató incluso el nacimiento accidentado de The Pocket Bakery, cuando sus hijos no demostraron excesivo interés al primer intento y ella misma –incapaz de usar la pala de panadero y de ajustar las baldosas cerámicas en su horno- acabó quemando la primera tanda.

Jack, en el puesto al que acude a vender sus panes. | C.F.Jack, en el puesto al que acude a vender sus panes. | C.F.

"Al viernes siguiente, Jack y Lara decidieron sin embargo tomarse las cosas en serio", escribe Rose en un artículo titulado 'Cómo mis hijos se ganan el pan'. "Nada más volver de la escuela decidieron ponerse con las manos en la masa, y partir de ese día ya no hubo que decirles nada. Nos convertimos en perfectos 'pizzaiolos'. Nos salió un pan maravilloso y se lo vendimos a los vecinos. Ellos ganaron sus primeras 18 libras por cabeza".

"En pocas semanas teníamos ya 20 clientes habituales y 30 que pasaban todos los sábados por casa", recuerda Rose. "De pronto descubrimos que estábamos rodeados de gente maravillosa, volcada en mantener viva nuestra pequeña panadería sin aditivos. Muchos vinieron a comprar siguiendo el olor a pan. Jack le vendió dos hogazas a dos testigos de Jehová que llamaron a la puerta".

 

Una salida para tiempos de crisis

Rose estuvo veraneando este verano en España con sus hijos y sabe de primera mano lo que está cociendo en nuestro país: "Vivimos tiempos muy difíciles y vamos a tener que ir pensando en soluciones distintas al paro juvenil. Una de ellas puede ser la creación de 'microempresas' y 'microtrabajos' temporales que sirvan a los jóvenes como alternativa y aprendizaje mientras llega la oportunidad de sus sueños. Los jóvenes necesitan herramientas y esperanzas para abrirse paso en medio de esta incertidumbre económica". Para lanzarse con The Pocket Bakery, Jack y Lara Prince no necesitaron más que una inspección municipal y unos pequeños ajustes en la cocina. "Mientras no vendamos grandes cantidades podemos funcionar como hasta ahora y haciendo el pan en casa", asegura Jack. "Creo que los jóvenes tendríamos que tener muchas más facilidades para empezar negocios así por nuestra propia cuenta, sin necesidad de una gran inversión y sin tanta burocracia".

Las 'micropanaderías', como respuesta sabrosa y sana a alimentación industrial, se están multiplicando como el pan y los peces por los barrios de Londres. La campaña Real Bread promueve la elaboración casera, los Clubs de Pan y la creación de Panaderías de Soporte Comunitario (siguiendo el mismo modelo que la agricultura urbana). Este fin de semana, sin ir más lejos, se celebra en el Southbank Center el Festival del Pan Real, la mayor convergencia de panaderos artesanales de Gran Bretaña.

"El pan siempre ha tenido siempre un papel primordial a lo largo de la historia", recalca Cal Courtney, escritor y ayudante ocasional de Jack Prince en The Pocket Bakery. "Es curioso que la gente vuelva a valorarlo ahora, en estos tiempos de crisis. Conviene no olvidar que el pan fue en realidad la mecha que encendió la revolución francesa".

Carlos Fresneda (Corresponsal) | Londres

El padre de la 'arcología'


             Fotos: Isaac Hernández

 Se supone que unos 5.000 vecinos deberían estar poblando a estas alturas Arcosanti. Pero la "ciudad experimental" concebida por Paolo Soleri en Arizona se ha quedado en los cimientos de hormigón, en medio del silencio telúrico del desierto, apenas roto por las ubicuas campanas metálicas diseñadas por el arquitecto italiano.
    
A sus 93 años, Soleri sabe que nunca llegará a ver materilizado su sueño: "No tengo planes de vivir en el futuro". El padre de la 'arcología' (arquitectura más ecología) ideó esta insólita comunidad urbana para 5.000 habitantes en medio de la nada, como antídoto al 'sueño americano' que empezaba a hacer agua en los años 70.
Al cabo de cuatro décadas, los vecinos de Arcosanti apenas sobrepasan el centenar, pero el mutante 'skyline' emerge como un auténtico milagro entre cipreses y peñascos, a tan sólo 100 kilómetros de ese espanto suburbano llamado Phoenix. 

"Solíamos estar más lejos, pero la ciudad sin límites creció hacia nosotros", bromea Soleri. "En el último medio siglo, y gracias al automóvil, hemos adoptado el modelo de expansión de los organismos más primarios. Las especies más complejas, como las abejas o las termitas, eligieron vivir hace tiempo en dimensiones compactas. ¿Por qué hemos sido tan estúpidos los humanos?".
Soleri, que nació en Turín, se estableció en Arizona a la sombra de Frank Lloyd Wright, con quien estudió en la cercana Taliesin West. El discípulo italiano se desmarcó pronto con sus alegatos contra el materialismo y empezó su propia búsqueda filosófica y arquitectónica en un laberinto cavernícola y gaudiano en las afueras de Phoenix llamado Cosanti a secas. Allí vive todavía, en una esa especie de pionera ecoaldea en la que, según la leyenda, se inspiró el mismísimo George Lucas para su ciudad en el planeta desértico de Tatooine.
    
Soleri necesitaba sin embargo un lienzo mayor mayor para plasmar sus ideas. Y así fue como embarcó a un puñado de seguidores en esa otra aventura de Arcosanti, en un terreno semiárido de 16 kilómetros cuadrados, junto a la autopista 17 y a la vera del río Agua Fría. El "laboratorio urbano" ha sido levantado con el sudor de más de 7.000 'aprendices', venidos de 35 países, pioneros en el arte de la bioconstrucción, la permacultura, la agricultura orgánica, la energía solar y eólica, las 'máquinas vivas' para la depuración de las aguas y otras ideas más o menos utópicas (con perdón). 

 




"No lo llaméis utopía; llamadlo laboratorio urbano", insiste el maestro, que sigue manteniendo lúcidos diálogos con los curiosos que vienen de visita fugaz, como esforzados voluntarios o simplmente a pasar la noch. "La utopía es el 'no lugar', el ideal inalcanzable. Arcosanti existe y está arraigado en la realidad. Es un lugar en permanente evolución, con una meta concreta: crear el 'efecto urbano' en un hábitat a la medida del hombre, pero en profunda armonía con la naturaleza"...
      
Cuarenta años después, tan sólo se ha construido el 'corazón' de hormigón de la miniciudad, apuntando al sur y en un barranco semiárido a la vera del río Agua Fría. El edificio comunal de cuatro pisos, el taller de cerámica, la 'piazza', el anfiteatro y la superestructura rematada por la 'sky suite' -donde pernoctó hace poco Francis Ford Coppola- tienen aún hoy un aire de futuro inalcanzable.
      
Soleri ha revisado una y otra vez su proyecto original, con esas torres acristaladas en forma de ábside que deberían crear el definitivo efecto urbano, compensado por los bancales donde los vecinos cultivarían sus propios huertos y el espacio abierto del alto desierto como referente.
     
"La ciudad debería ser la mejor expresión de la humanidad, el lugar donde trascienden todas nuestras limitaciones", palabra de Soleri. "Así ha sido siempre en todas las grandes civilizaciones, de Mesopotamia a los romanos... Lamentablemente, las ciudades que hemos construido en el último medio siglo son una receta para la catástrofe. El sueño americano de una casa y dos coches por familia se está reproduciendo en todo el mundo y está destruyendo el planeta". 

 
La edad no ha hecho estragos en la mente lúcida y visionaria de Soleri, que todas las semanas convoca en Arcosanti la Escuela de Pensamiento. Más de 30 alumnos circunstanciales participan en el cuerpo a cuerpo con el maestro, que responde así a nuestra pregunta sobre la utopía: "No he querido caer nunca en el idealismo irrelevante... Somos parte de la realidad, y hemos querido contribuir a ella con este laboratorio que es como un organismo vivo, con toda su complejidad, admitiendo sus imperfecciones y evolucionando, evolucionando siempre...".

Mary Holdey, 63 años, una de las primeras vecinas de Arcosanti, forcejea dialécticamente con el maestro, aunque admite que nunca ha tenido una vida tan plena como en su casa excavada en la roca y construida con sus propias manos bajo las directrices de Soleri.
Ed Werman, 61 años, ceramista mayor, se lamenta por la crisis que está haciendo estragos en la población flotante (para vivir en Arcosanti hay que trabajar en Arcosanti), pero asegura que la mera existencia del "laboratorio urbano" -por el que pasan anualmente 50.000 visitantes- es suficiente motivo de esperanza: "He pasado a lo largo de mi vida por muchas comunidades intencionales, y este lugar es único en el mundo, gracias a la visión y a la acción de Paolo. Haremos todo lo posible para mantener viva su llama cuando ya no esté con nosotros".

Carlos Fresneda
Publicado en el blog EcoHéroes de El Mundo.es

La mayor granja eólica 'offshore' del mundo abastecerá Londres

Planta eólica 'offshore'. | London Array LimitedPlanta eólica 'offshore'. | London Array Limited
  • Generará energía suficiente para el 25% de los hogares de la capital británica
  • La primera fase de London Array se inaugura a finales de año
  • La pujanza de la eólica en las costas contrasta con el parón en tierra
La embocadura del Támesis siempre fue propicia para los fuertes vientos. Allí se construyó hace cuatro años la granja eólica 'offshore' Thamet, que ostentó durante un tiempo el título de la mayor del mundo. Y en esto llega la London Array, tres veces más grande, con 341 turbinas y una potencia de 1.000 megavatios, capaz de abastecer el 25% de los hogares de Londres.

La primera fase de London Array estará operativa a finales de año. Gran Bretaña confirmará en ese momento el primado mundial de la eólica 'offshore', por delante de Alemana, China y Dinamarca. El auge de las turbinas en la costas británicas contrasta sin embargo con el parón que se ha producido en tierra, donde se enfrentan a una férrea oposición por motivos 'paisajísticos', auspiciada hasta hace poco por el propio Príncipe Carlos.

La 'ventaja' de London Array es que las turbinas están a más de 20 kilómetros y ni siquiera se ven desde tierra, aunque ocupan una 'mancha' de 230 kilómetros cuadrados. El proyecto puso un especial énfasis en la evaluación del impacto ambiental en las aves migratorias y en la fauna marina. Las principales resistencias locales las han planteado los pescadores, pero el proceso de construcción ha discurrido como una 'balsa', en contraste con las protestas generadas por la eólica 'offshore' en lugares como España.

Obstáculos

Los principales obstáculos han sido si acaso los económicos. Con una inversión total estimada en 3.000 millones de libras (unos 3.700 millones de euros), la crisis estuvo a punto de dejar el proyecto en el alero. La retirada repentina de Shell fue cubierta sin embargo por el resto de los socios extranjeros (Dong, Masdar y Siemens) y por la subsidiria E.ON UK. El Gobierno británico dio el último impulso con el paquete 'extra' 700 millones de euros de apoyo a las renovables, antes de la marcha atrás iniciada en el 2010.

Con algunos meses de retraso -la idea original era inaugurar London Array para los Juegos Olímpicos-, la construcción de la primera fase ha entrado ya en el tramo final, con la mayoría de las primeras 175 turbinas en posición de espera.
"Nunca creí que acabaría trabajando en renovables, pero me cayó esa responsabilidad", admite al Daily Telegraph el gerente de London Array, Stephen Reynolds, abriéndose paso ente la neblina. Reynolds estaba especializado en pozos petrolíferos marinos, hasta que dio el salto a las energías limpias con la granja 'offshore' Thanet, 14 kilómetros hacia el sur.

Un centenar de operarios se desplazan todos los días en barco para completar la construcción, que ha sido posible gracias a un buque especial, el MPI Adventure, capaz de instalarse sobre el lecho marino y levantarse por encima de las olas como si fuera una plataforma, gracias a seis 'piernas hidráulicas' capaces de levantar su casco.

La construcción de las turbinas se realiza en tres fases: primero se clavan en el fondo la columnas cilíndricas, sobre las que van luego instaladas las piezas de transición. Una vez estabilizados los 'cimientos', al cabo de una semana, otro barco transporta e instala las torres metálicas de 90 metros de altura, acopla las palas y completa el cableado.

Sin apenas ruido, en todo caso un zumbido de fondo, London Array se dispone a entrar en la historia de las renovables en apenas tres meses y a relanzar a Gran Bretaña en momentos de gran incertidumbre para las energías limpias. El avance en el eólica 'offshore' contrasta con las resistencias feroces a las turbinas en tierra.

Por potencia total instalada en energía eólica, Gran Bretaña ocupa el octavo lugar en el mundo con 6,5 gigavatios, muy lejos de Alemania (29) y España (21). El viento, hoy por hoy, no supone aún más que el 4% de la tarta energética.

Carlos Fresneda (Corresponsal) | Londres

Mi coche es tu coche


Chris Jones, a bordo del BMW que alquila a otros particulares.
Chris Jones, a bordo del BMW que alquila a otros particulares.
  • Permite un uso eficiente y amortizar el vehículo
  • Un coche se pasa aparcado el 96% del tiempo, dice un empresario del sector
  • 'Es como todo: hay que probarlo; yo empiezo a tomarle gusto', dice un usuario

"La primera vez te sientes un poco raro… Pocas cosas hay tan personales como tu propio coche, y es verdad que te lo piensas dos veces antes de dejarle las llaves a un extraño. Pero esto es como todo: hay que probarlo. Yo he empezado incluso a tomarle el gustillo: a mis clientes les dejo chocolatinas y otras sorpresas en la guantera".
"Lo más increíble es la relación personal que se establece. El trato directo te devuelve la confianza, algo que habíamos desterrado en las relaciones comerciales". -Chris Jones
Chris Jones, 28 años, vecino de Londres y programador informático, relata así su experiencia intransferible como propietario de un BMW 118d que ahora cede en alquiler a sus vecinos, o incluso a quienes vienen de paso por la ciudad y prefieren un coche "personalizado" como el suyo, que además resulta bastante más barato que el típico 'rent a car'.

Chris es uno de los 19.000 propietarios de coches que se han subido al carro de Whipcar, una de las empresas pioneras en el alquiler P2P (persona a persona). La idea, extendida por España por Social Car empezó a rodar hacer dos años en el Reino Unido y llega ya a 450 ciudades bajo el irresistible reclamo: "Amad a vuestros vecinos, alquiladles vuestros coches". Las empresas se llevan un 15% de comisión en las transacciones entre particulares.

"Un coche circula una media de 4,6 horas por semana y se pasa aparcado el 96% del tiempo", explica Vinay Gupta, cofundador de Whipcar. "Es absurdo tener algo si la mayor parte del tiempo no lo utilizas. Y es del todo necesario hacer un uso más eficiente del coche en la ciudades y reducir de paso las emisiones. Y eso por no hablar de la gran ventaja económica, tanto para los que tiene coche como para quienes no lo tienen".

350 euros extra al mes

 

Volvemos al asiento imaginario del BMW de Chris, que se esmera como nadie por ceder el coche al vecino o ir incluso a recogerle al aeropuerto. Sus tres clientes regulares y diez ocasionales le dan cinco estrellas por su servicio. En un buen mes, reconoce, llega a tener unos ingresos extra de hasta 300 libras (350 euros), suficientes para cubrir los gastos y algo más.

"Tener un coche para ti solo empieza a ser una carga económica, entre la gasolina, el mantenimiento y el parking", admite Chris. "Yo necesitaría en realidad el 10% de mi coche, y lo que hago ahora me da esa flexibilidad. Me lo reservo para cuando realmente lo necesito, casi siempre para escapar un fin de semana. Pero viviendo en el centro de la ciudad realmente no me hace falta".

Vinay Gupta, fundador de Whipcar.
Vinay Gupta, fundador de Whipcar.

Hasta ahora, y pese a que un seguro complementario cubre los rasguños y los accidentes de los usuarios de Whipcar, Chris no se ha llevado ninguna mala sorpresa en el momento de recoger su coche. "Lo más increíble es la relación personal que se establece, nada que ver con los fríos alquileres a los que estamos habituados. El trato directo te devuelve la confianza, que es algo que habíamos desterrado en las relaciones comerciales. ¿Quién me iba a decir hace dos años que iba a conocer a mis vecinos y a hacer amigos alquilando mi coche?".

Vinay Gupta, el cofundador de Whipcar, no tiene coche, aunque ocasionalmente usa los servicios de su propia empresa como conductor. A sus 35 años, recuerda cómo toda su ambición de adolescente en Nueva York consistía en cumplir los 16 años y ponerse al volante. "Esa mentalidad está cambiando profundamente. Los jóvenes de hoy en día no perciben el coche como una liberación, sino más bien como un peso. En cuanto al coche como símbolo de estatus, creo que ese 'interés' ha derivado hacia las nuevas tecnologías".

Según Gupta, la crisis económica ha sido curiosamente el motor de esa tendencia llamada indistintamente 'consumo colaborativo' o 'economía compartida'. "Empezamos con las casas, ahora con los coches, creo que acabaremos compartiendo muchas cosas más por una simple razón: la eficiencia. Las actitudes están cambiando más rápidamente de lo que creemos, y la tecnología nos permite posibilidades que antes eran impensables".
"Nuestro reto no es sólo económico: tenemos una responsabilidad social y es contribuir a una ciudad más sostenible, con menos emisiones y menos vehículos en las calles". -Alexandra Ramió, Social Car.
Asegura Gupta que los propios fabricantes se están lanzando al mercado P2P y planean introducir el software en los coches para facilitar el 'carsharing'. De momento, los usuarios no tienen más que acceder a la web, cumplir una serie de requisitos básicos (los coches no pueden tener más de ocho años, a los conductores se les puede pedir una edad mínima) y elegir entre un abanico de gamas y opciones: el BMW 118d de Crhis por 709 libras al mes, el Mazda 3 Sport de Ian por 35 libras al día, el Renault Clio de Kadie por ocho libras a la hora.

En España, la delantera la tomó en enero de 2011 Social Car, que cuenta ya con 6.000 usuarios y una flota de 1.500 coches. El alquiler medio es de 35 euros al día, y la mayoría de los usuarios están en ciudades grandes como Barcelona, Madrid y Valencia, aunque la tendencia se va abriendo paso por toda nuestra geografía.

Mar Alarcón, de Social Car.

Mar Alarcón, de Social Car.

"Fuimos de los primeros en Europa en subirnos al consumo colaborativo", recalca Alexandra Ramió, de Social Car. "La situación económica está llevando a mucha gente a replantearse cómo hacer un mejor uso del coche e incluso rentabilizarlo cuando no se está usando. Pero nuestro reto no es sólo económico: tenemos también una responsabilidad social, y es contribuir a una ciudad más sostenible, con menos emisiones y menos vehículos en las calles".

La mecánica del alquiler de coches entre particulares es muy sencilla: basta con darse de alta en la web, cumplir unos ciertos requisitos básicos como conductor, y modificar en todo caso el seguro del coche con la ayuda de la compañía, que orienta sobre los precios en función del modelo y del estado del coche y cobra una comisión por las transacciones (en torno al 15%).

La cofundadora de Social Car, Mar Alarcón, abrió las puertas de la economía compartida en el sector de las renovables con Social Energy y ahora se dispone a hacer lo propio con el mundo de la movilidad, convencida de que el futuro pasa por el P2P y por la optimización de los recursos en tiempos de crisis.

Carlos Fresneda (Corresponsal) | Londres