29 de junio de 2013

El alquimista de las armas



Las pistolas se convirtieron en metal fundido. Y el metal fundido se transformó en palas. Y las palas cavaron 1.527 hoyos para sembrar otros tantos árboles. Y los árboles están creciendo ya en Culiacán y otras nueve ciudades mexicanas, como desafío de vida ante el reguero de muerte del narco.



La idea la tuvo Pedro Reyes, de profesión “artista social”. La campaña Palas Por Pistolas ha tenido un profundo impacto en las conciencias de su país natal, sacudido por 70.000 muertes violentas en los últimos seis años. La vida y obras de este peculiar alquimista de las armas ha llegado al otro lado de la frontera, de donde proviene religiosamente el suministro letal…



“Casi todas las armas que entran a México vienen del norte. Allí acuden los carteles para armarse. Estados Unidos es el principal exportador del miedo y de la violencia. Tres de cada cuatro estadounidenses está armado, y esa mentalidad es la que se propaga por el mundo. Ya vemos lo que hace Obama con su mortíferos drones”.


Los “drones”, por cierto, ya se utilizan para labores de vigilancia en la frontera, quién sabe si algún día descargarán bombas como en Afganistán. Pedro Reyes sigue dándole vueltas a qué hacer con ellos si pudiera transformarlos en herramientas para la paz. Lo que sí tiene claro es lo que haría con un tanque: “Lo convertiría en un carillón gigantesco, en un órgano de iglesia o en un campanario”.



En eso anda ahora el singular artista mexicano de 41 años, transformando las armas en instrumentos musicales, que es una manera (como la de las palas y los árboles) de hacerle un corte de mangas a la muerte y a todos sus sicarios…


“Hay algo de exorcismo en esto de convertir los cañones recortados en flautas, o los cargadores en guitarras eléctricas”, sostiene Pedro Reyes, que se ha traído sus instrumentos “desarmados” a la galería Lisson de Londres. “Estamos sacando los demonios a las armas y entonando al mismo tiempo un réquiem por los que murieron. Pero estamos sobre todo celebrando la vida y propagando un mensaje: tenemos que retirar las pistolas de la circulación”.

“Disarm” da título a su peculiar exposición y “performance” de instrumentos autómatas, construidos con el vil metal por un equipo de “lutiers” pacificistas que usaron como materia prima más de 6.700 armas incautadas a los carteles en Ciudad Juárez.



Cincuenta pistolas Colt, soldadas entre sí, componen el inquietante armazón del violoncello magnético. Decenas de rifles y ametralladoras, alineados a modo de marimba, resuenan como el insólito “cañonófono”. Doce cargadores de fusiles AK47, dispuestos en forma de circunferencia y golpeados automáticamente por un “ejército” de baquetas, dan vida a un frenético instrumento de percusión: el “kalishniclock”…


La idea de “Disarm” se le ocurrió a Pedro Reyes a partir de una noticia inusual entre la portadas sangrantes de los periódicos mexicanos: “NADIE MUERE VIOLENTAMENTE EN CHIHUAHUA… mientras dura el festival internacional de música.”

“Fue curioso pensar en esa tregua no escrita”, recuerda Pedro. “En el fondo, las armas representan el miedo. La música es todo lo contrario: la confianza. Y es verdad que mientras suenan los mariachis y las bandas en Chihuahua la gente pierde el miedo y saca plácidamente sus sillas a la calle, como en los buenos tiempos”.

Ha llegado el momento de enterrar de una vez por todas la guerra contra las drogas y declarar la guerra al tráfico de armas. Ése es sin duda el negocio más sucio del mundo

Le dio por pensar a Pedro Reyes que la música es el mejor antídoto contra las matanzas… “Y qué mejor aún que transformar el agente de la muerte en puro oro social, trabajando precisamente con el mero metal. En el fondo, en un proceso de pura alquimia”.


La militancia pacifista de Reyes fue vital para salvar las 6.700 armas de Ciudad Juárez de la destrucción garantizada bajo las apisonadoras y los tanques. En pocas semanas, el peculiar anti-ejército de alquimistas musicales logró la transformación de las crisálidas metálicas.


Algunos instrumentos, los más reconocibles, son interpretados en vivo por una banda en la “performance” titulada “Imagine”, en memoria de John Lennon. El plato fuerte es sin embargo “Disarm”, interpretado aleatoriamente por el “kalashniclock”, el “cañonófono” , el violoncello de pistolas y demás instrumentos tan siniestros como indescifrables.


Con la guitarra “desarmada” al hombro, Pedro Reyes revindica la utilidad del arte frente la retos históricos y los conflictos sociales: “Creo que ha llegado el momento de enterrar de una vez por todas la guerra contra las drogas, que es la que nos ha llevado a esta situación de violencia extrema. Tenemos que trabajar en la prevención social y en el cambio de mentalidad. Y tenemos que declarar en todo caso la guerra al tráfico de armas. Ése es sin duda el negocio más sucio del mundo”.

 
Carlos Fresneda

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