29 de abril de 2013

Biocultura apuesta por la transición y el consumo colabor ativo

Participantes en el espacio del movimiento transición.
Participantes en el espacio del movimiento transición.
  • Unos 70.000 visitantes han pasado estos cuatro días por el Palau San Jordi
  • La crisis ha obligado a la gente a buscar alternativas
Biocultura, la feria de los productos ecológicos y el consumo responsable, celebra su 20 aniversario en Barcelona apostando fuerte por la dos tendencias sociales del momento: el movimiento de la transición y el consumo colaborativoUnos 70.000 visitantes han pasado estos cuatro días por el Palau San Jordi, donde se celebrará también hoy un debate sobre "nuevos medios para una nueva realidad".
Por segundo año consecutivo, de camino hacia los 700 expositores, el Espacio en Transición se ha convertido en uno de los más poderosos reclamos de Biocultura. Coordinado por la revista 'Ecohabitar y Transición Sostenible', el espacio es el punto de encuentro de una panoplia de grupos que buscan alternativas al actual modelo económico.

La reconciliación entre la economía y la ecología será precisamente hoy el tema de debate en una mesa redonda en la que participará, entre otros, el fundador de Transición Sostenible Juan del Río. Con el impulso del segundo encuentro nacional en Mijas, Del Río se refiere a la labor "de un movimiento que nos invita a pasar de la indignación a la acción", con iniciativas como las monedas sociales, la agricultura urbana, la permacultura, los planes de decrecimiento energético y la busca de una mayor calidad de vida.

La crisis ha dado un especial impulso al movimiento en países comoEspaña, donde existen ya 40 grupos, y Portugal, donde se celebrará el 14 al 16 de junio la Ajudada, un encuentro internacional que revindica la reconexión de la economía con la comunidad.
La economía colaborativa, otra tendencia que ha experimentado un crecimiento espectacular en nuestras tierras, estará también presente hoy en la jornada de cierre de Biocultura, con una charla a cargo de Albert Cañigueral –fundador de www.consumocolaborativo.com – y Mar Alarcón, cofundadora de Social Car, pionera del alquiler de coches entre particulares (con 15.000 usuarios en toda España).

"La crisis ha obligado a la gente a buscar alternativas, no sólo para ahorrar, sino para hacer dinero al mismo tiempo y aprovechar los recursos al máximo", sostiene Albert Cañigueral, que ha rastreado más de 150 'startups' asociadas al consumo colaborativo en España. "A esto se une la explosión de las redes sociales, ahí es donde todos comprobamos todos los días el poder de compartir: cuanto más das, más recibes".

Mar Alarcón y Albert Cañigueral estarán precisamente entre el 2 y el 4 de mayo en París entre la nutrida representación española en el OuiShare Fest, el gran cónclave de la economía colaborativa, donde se tenderán puentes entre emprendedores, 'makers', inversores y el gran público en un escenario nada usual: la carpa del Cabaret Sauvage, en el parque de la Villete.

Uno de los últimos actos programados para hoy en Biocultura hacereferencia muy directa a esta "nueva realidad" y a su reflejo en los nuevos medios. La directora de El Correo del Sol, Montse Cano, compartirá mesa con Ariadna Trillas (Alternativas Económicas) , Laura Ferrero (FronteraD), Pedro Burruezo (The Ecologist en español) y Juan Maldonado, profesor de Periodismo Multimedia en la Universitat Autònoma de Barcelona.

“Estamos viviendo tiempos muy convulsos, de cambios drásticos en pocos años, que están dejando a una gran parte de la sociedad casi sin opciones”, asegura Montse Cano. “Sin embargo, paralelamente a esos cambios que nos empobrecen a todos los niveles, hay una profunda transformación social a la que los medios tradicionales no están dedicando atención: una sociedad civil crítica y activa, que se organiza y emprende desde unas nuevas bases colaborativas y en mayor sintonía con sus comunidades y con la Tierra”.

Carlos Fresneda

26 de abril de 2013

Cómo 'susurrar' a los árboles



¿Sus árboles están estresados? ¿No crecen como debieran? ¿Les falta alegría, lustre, fronda?
 
Tal vez Jim Conroy tenga la respuesta. Tal vez se llegue hasta su casa o su calle en Nueva York si usted le invita. Tal vez medite en silencio y ponga sus manos sobre el tronco, como si estuviera auscultando la energía del árbol. Tal vez se meta en su piel, o mejor dicho en su madera viva, e intente llegar a la raíz del problema...
 
Jim Conroy, el hombre que susurra a los árboles presume de haber curado a cientos de hermanos vegetales, usando sobre todo sus manos y su intuición, de la misma manera que los quiroprácticos o los sanadores de reiki... "Lo de susurrar a los árboles es un decir. Se trata más bien de aprender a escucharlos y entrar en contacto con ellos, ser sensible a su energía y saber qué es lo que no funciona".

En su vida anterior, como experto en patología de la plantas, Conroy tendía a ver los árboles como pacientes aislados: "Trabajé para corporaciones y multinacionales que querían resultados rápidos. Me especialicé en el cultivo de soja y de maíz. Cuando me enfrentaba a una plaga, actuaba como un doctor convencional: atacando con química los síntomas, y no teniendo en cuenta otros factores más complejos, como la relación de las plantas con su ecosistema".

Ahora, con sus 25 años de experiencia como horticultor, arropado en todo momento por Basia Alexander (con quien comparte la pasión por las rosas), Conroy se ha convertido en algo así como un "chamán" del mundo vegetal. A su método lo ha bautizado como Green Centrics, y su propósito es siempre devolver el equilibrio perdido a los árboles con una intervención mínima.

"A veces nos olvidamos de que los árboles tienen vida", recuerda Conroy. "Creemos que son como rocas, que siempre han estado ahí y siempre estarán. Los árboles tienen savia y un sistema vascular. Son tremendamente sensibles a la energía, y hay muchísimos factores que les pueden afectar, sobre todo en la ciudad: la falta de espacio vital, el cambio climático, la pobreza del suelo, el daño que le causan los animales, los estropicios que provocamos los humanos".

A los árboles se les puede tratar pues de una manera holística, o al menos eso afirma Conroy. Margaret Haas, que fue clienta suya, lo corrobora con su experiencia: "Mis tres acacias parecen haber revivido desde que se pasó por mi casa, en la calle 24. Y trató también a los árboles en los patios traseros de mis vecinos, y me hizo comprender que a los árboles no hay que aislarlos, que les gusta sentirse en comunidad, y tocarse con las ramas... Ahí tienes los bosques".

Conroy cobra de 250 a 400 dólares por árbol sanado, según el tamaño y la naturaleza del mal, que puede requerir varias visitas. Le suelen llamar para velar por la salud de jardines privados, pero también para sanar bosques enteros... "En el valle del Hudson he tratado a los castaños, los robles, los arces y los sauces de una propiedad que estaba languideciendo. Aplicando otra técnica que yo llamo Bioequilibrio Cooperativo, descubrí la falta de conexión entre los tres estanques naturales de la finca. El agua vuelve a fluir ahora, las ranas han regresado y el bosque ha recuperado la vitalidad que le faltaba".
    
En Massachusetts, a donde llega su radio de acción, las terapias "naturales" de Conroy han servido para devolver su "equilibrio dinámico" a una huerta de manzanos que había dejado de producir frutos. Su trabajo más arduo hasta la fecha ha sido sin embargo en los bosque de Colorado, donde el escarabajo de corteza de pino lleva tiempo haciendo estragos...
    
"A la plaga se le culpa de todos los males que aqueja al árbol, pero en una parcela logramos trabajar fortaleciendo la salud de los pinos, en vez de usar plaguicidas. Los resultados han sido sorprendentes y el escarabajo es menos dañino. Se diría que ha aprendido a respetar el principio de "vive y deja vivir", que es como se nutren los ecosistemas y como debería actuar también la especie humana".
     
Aparte de su trabajo específico para "fortalecer" los bosques, Conroy tiene la mirada puesta en cómo reactivar la naturaleza en la ciudad, en las calles arboladas y en plazas como éstas de Union Square, donde salta a la vista que los olmos (recorridos a diario por decenas de ardillas) necesitan una o dos manos humanas: "Un árbol sano será siempre mucho más resistente a las plagas, de la misma manera que una persona con el sistema inmunológico fuerte es resistente a la enfermedad".
     
Nada más poner las manos en el tronco, el hombre que susurra a los árboles les pregunta íntimamente y en total silencio a sus pacientes... "Si sabes escuchar, te acaban dando la respuesta. Todo el mundo puede aprender a hablar con las plantas y con los árboles. Mucha gente lo hace de un modo instintivo".
     
En eso anda últimamente Jim Conroy, impartiendo clases a los no iniciados en el sutil arte del "Tree Whispering", que da título al libro que ha escrito con Basia Alexander: "Mucha gente nos mira con incredulidad, como estuviéramos locos. Pero muchos también nos entienden a la primera y comparten con nosotros su experiencia de profunda conexión y comunicación con el mundo vegetal. Todos podemos aprender a 'susurrar' a los árboles".

Carlos Fresneda
Publicado en el blog EcoHéroes de El Mundo.es

24 de abril de 2013

La crisis de las energías verdes

Planta fotovoltaica de Abengoa, en Sanlúcar la Mayor. | EMPlanta fotovoltaica de Abengoa, en Sanlúcar la Mayor. | EM
Las energías renovables están progresando lentamente y apenas han ganado terreno en los últimos años a las energías fósiles por el efecto combinado de la falta de acción política y la crisis económica. Así lo atestigua la Agencia Internacional de la Energía (IEA) en su último informe, a tiempo para el Día de la Tierra, alertando sobre la imposibilidad de combatir el cambio climático en el escenario actual.
"El impulso para limpiar el sistema de energía en el mundo se ha estancado", certifica la directora ejecutiva de a IEA, Maria van der Hoeven. "A pesar de todo el debate político, y del 'boom' de las renovables en la última décadas, lo cierto es que el promedio de energía generada hoy en día es tan sucio como lo era hace veinte años".

"Mientras aumentan las temperaturas debido a las emisiones gas invernadero como el CO2, la falta de progreso debería servir para hacernos despertar", advierte Van der Hoeven. "No podemos permitirnos otros 20 años de indiferencia. Necesitamos una rápida expansión del sector de las tecnologías bajas en carbono para evitar un calentamiento catastrófico del planeta. Debemos acelerar el giro de las energías fósiles a las energías limpias".

El informe de la IEA destaca que tanto la solar fotovoltaica como la energía eólica siguieron creciendo en términos reales en torno al 42% y el 19% en los dos últimos años. Aun así, el 'boom' del gas pizarra, los nuevos yacimientos petrolíferos y el aumento en la producción de carbón absorbieron prácticamente el crecimiento de las renovables.

 

Dificultades de financiación

En los últimos tres meses, la incertidumbre económica ha ralentizado incluso las inversiones en parques eólicos y en la solar fotovoltaica un 22%, en comparación con el 2012. Según el informe Bloomberg New Energy Finance, la caída es la mayor desde el inicio de la crisis y afecta no sólo a Estados Unidos y Alemania, sino también a China y Brasil, donde los nuevos proyectos se están enfrentando a dificultades crecientes de financiación.

"En los últimos 18 meses se han realizado varios proyectos que se iniciaron antes de la crisis financiera y que han podido terminarse gracias a subvenciones", recalca Michael Liebreich, director ejecutivo de Bloomberg New Energy Finance. "Eso ha permitido mantener un aumento en términos de megavatios, pero no de dinero invertido. Si queremos que las renovables sigan estimulando el crecimiento y la lucha contra las emisiones.

El estancamiento de las renovables coincide, nada casualmente, con la creciente preocupación por la así llamada 'burbuja del carbono'. Según la organización Carbon Tracker (financiada por entidades bancarias como el HSBC y el Citi Bank), las recientes inversiones en energías fósiles han creado una 'sobrevaluación' del precio del petróleo, del gas natural y del carbón que podría causar una tormenta económica –similar a la de la burbuja inmobiliaria- si se produce una verdadera revolución energética.

 

Amenaza climática

Hoy por hoy, las reservas de energías fósiles en el mundo son cinco veces mayores de lo que se deberían quemar si se quiere evitar que las temperaturas aumenten más de dos grados centígrados. Las inversiones en carbón, petróleo y gas han vuelto sin embargo a crecer sustancialmente en los últimos años, con el beneplácito de los mercados financieros y de los gobiernos que han relegado la acción contra el cambio climático al último lugar en la lista de prioridades.
"La crisis financiera nos enseñó lo que puede suceder cuando los riesgos se acumulan y no son visibles", advirtió en declaraciones a 'The Guardian' Lord Nicholas Stern, profesor en la London School of Economics y mentor del estudio. "Existe un riesgo muy grande en el sector de la energía, y eso es algo que los inversores y los reguladores no han llegado a admitir".

La 'burbuja del carbono' está siendo alimentada, entre otros, por multimillonario como Aubrey McClendon, el rey del 'fracking' en Estados Unidos, con un control comparable con el que los hermanos David y Charles Koch tienen sobre los oleoductos y las refinerías. Otro millonario que se ha apuntado a la fiebre del 'fracking' ha sido el texano T. Boone Pickens, que ha pasado de ser el adalid de la energía eólica a convertirse en el defensor a ultranza del gas natural 'como el motor que puede reactivar la economía'.

Carlos Fresneda (corresponsal) | Londres
Publicado en El Mundo.es

23 de abril de 2013

Tierra Prometida... sin el último gas fósil

 
Lo del fracking (romper la tierra para sacar hidrocarburos) llevo una temporada siguiéndolo, no me pierdo el noticiario. Me pillé Agrietando el futuro, el primer libro publicado y editado por Ecologistas en Acción, y me apunté el otro día a su concurso de frases por twitter: Tuitea sobre el ‪#fracking y entra en un sorteo de entradas para el preestreno de Tierra Prometida. Voy y suelto lo que siento: @ecologistas el último gas fósil en la penúltima hora, mejor es perforar nuestro interior en busca de consciencia crítica de especie y Paz.

Como fue ayer en Madrid y me tocó entrada, se la pasé a un buen colega, el preestreno daba paso hoy al estreno en cines, yo no me lo pierdo por ningún gas del mundo.
Y es que lo que siento es que estamos sin duda en el final de los combustibles fósiles fáciles con el anticipo de poner en manos de la mafia las reservas de Irak con aquella invasión que todavia mata. Ahora llegan los complejos combustibles, la tecnología para ello está dispuesta porque somos una especie hidrocarburante 100% y hay que seguir haciendo pasta desde las grandes compañias petroleras que tienen maquinaria y experiencia y que son las que mandan en el mundo y en ellas todos invertimos diariamente en mayor o menor proporción, es decir, parte de los grandes capitales de la humanidad giran entorno al viejo sol.

Las empresas interesadas untan a lo mejor de la ingeniería para que defiendan el chollo y pongan en evidencia a los detractores. El otro día, en sesión de radioyente, me encontré con ello, los antifracking de Aragón defendiéndose del ilustre ingeniero que se pasaba el rato diciendo que no pasa nada, que la técnica está resuelta, que necesitamos energía y que esta garantizada la extracción respetando el medio ambiente. Los que opinan lo contrario ganaron el debate.
Y es que en ese momento sentí que el fracking llega de la mano de los amos del mundo y que en el otro lado estamos la sociedad más o menos informada y por supuesto conectada. Además, conforme pasa el tiempo y viendo el cotarro que tenemos instaurado en todas las instancias de la vida, los hibrocarburadores humanos tienen un problema, somos sistema informado y cansado de participar en hacer las cosas mal.

Decir No al Fracking es decir No a un sistema podrido, basado en el crimen ambiental y social, en la corrupción a tope, en un capitalismo salvaje que beneficia a unos pocos y nos deja a los demás como accionistas, tirados a la mínima.

El Fracking es una analogía de los tiempos que vivimos, del final de una era. La fractura hidráulica para extraer el último gás fosil es la fractura del sistema energético sucio, peligroso y rentable para unos pocos e hipoteca para toda la especie humana y las demás que nos acompañan.

Imagina por un momento que toda la tecnología, todo el capital, toda la sabiduría humana en vez de centrarse en el negocio redondo de las grandes corporaciones petroleras se vuelca en el desarrollo de las tecnologías que no consumen energía sino que utilizan flujos limpios de la naturaleza para disponer de la energía necesaria, todas las fuentes renovables.

Intuyes que estamos delante de un cambio radical del modelo energético, intuyes como yo que tenemos delante la soberanía real de los pueblos, la autonomía energética, la mitigación del cambio climático, la paz social y ambiental, en fin, tanto que confrontan con el sistema que ahora nos nutre, quizás por ello artistas, intelectuales y ciudadanos de todo el planeta decimos NO AL FRACKING y trabajamos por un Nuevo Modelo Energético basado en la inteligencia, el ahorro y las fuentes renovables de energía. Un ejemplo, el escenario energía 3.0 de Greenpeace. 



 
Y en esto me acuerdo de Albert Puy y de una videonota grabada en febrero, que aquí dejo para entroncar con las multiples plataformas ciudadanas que están ya en marcha en las zonas afectadas por prospecciones que tienen el beneplácito del ministro turista Sr. Soria, que participa en la destrucción de nuestro futuro energético con renovables y vibra con todo lo que tiene que ver con lo fósil. 



 
Aquí el sumiso mapa de permisos para que los dueños del mundo energético pinchen a ver si pillan:



Pero si a estas alturas quieres saber cómo funciona la última locura energética sucia y fósil, en TVE han parío una infografía extraordinaria, aquí enlace: lab.rtve.es



Y para los que deseamos para una Tierra lo más limpia posible no ensuciarla más siempre que sea posible, conocer detalles de la Prometida que pasan en los cines es de necesidad, yo la semana que viene me meto de cabeza en la primera sala que pille, aquí una corrida de trailers que mira que pintan bien la cinta.

 
Última hora: en pleno menú del día, me veo al ministro lobbista Cañete, pues eso, pegar caña, ya que trabaja para los antesdichos antes que para el interés general, esa laguna tan amplia y donde siempre aparece el cuento de que hay mucho beneficio para el país. Leo en El Diario.es: "El Gobierno abre la puerta al 'fracking' al incluirlo en el anteproyecto de Ley sobre Evaluación Ambiental", y en el texto, ya no un ingeniero, ahora es un politico el que se mea encima de todos los que no piensen como él: "Las plataformas de oposición que se han formado en las áreas donde se realizan estudios previos no siempre son respetadas por los responsables políticos. El diputado provincial del PP en Cádiz las calificó este jueves de "campañas simplistas" para "frikis"."

Prohibida en Francia, denostada en USA, con Hollywood haciendo la causa suya, los cantabros han dicho que no en su Parlamento, llegan los políticos patrios de presunta dudosa contabilidad y eso, se mean gas encima de las mayorías... Yo buscando en el mapa me sale la zona de Hellín, que en línea recta toca a Moratalla, a partir de unos 25 km de casa, o sea que se vayan preparando, que me sumo a la plataforma local pero ¡¡ya!!

Manolo Vílchez
Publicado en el blog En Ruta Solar de El Correo del Sol

22 de abril de 2013

La vuelta al mundo en 36 'hubs'

Imagen del hub de Islington. | C.F.Imagen del hub de Islington. | C.F.
  • El HUB es una cornucopia de historias y proyectos de todo tipo
  • Un lugar donde emprendedores e innovadores sociales pueden co-crear
  • 'Una red global y al mismo tiempo un espacio físico y mental'
  • 'La gente viene no sólo a trabajar, sino a crear contactos'
Donde las ideas se juntan para transformar la realidad. Donde los emprendedores y los innovadores sociales pueden co-crear. Donde se gestan los cambios y suceden las cosas… Todo eso y algo más es un "hub", literalmente el centro, el núcleo o el "meollo".

Desde el año 2005, la palabra HUB, está indisolublemente ligada a una galaxia de espacios (36 ya en todo el mundo) que ha catapultado la idea del 'coworking' a una nueva dimensión. De Oaxaca a San Francisco, de Melbourne a Madrid, la tribu de los 'hubbers' ha convergido esta semana en Londres, epicentro de esta comunidad de más de 6.000 miembros que ha decidido redefinir las reglas de la economía, el trabajo y la sociedad.

"Somos una red global y al mismo tiempo un espacio físico y mental", advierte Eleanor Whitley, del HUB de King Cross en Londres. "A todos nos une las ganas de innovar y cambiar las cosas, y estamos convencidos de que las ideas no faltan. Lo que sí nos faltaba era un lugar de encuentro, donde pudiéramos conectar y colaborar".

'Hub' de King Cross. | C.F.
                     'Hub' de King Cross. | C.F.

El espíritu de colaboración se palpa y se contagia al entrar en el HUB de King Cross, emparentado de lejos con su "hermano" de Madrid, en la calle Gobernador, 26, entre Atocha y Huertas. Los dos están construidos en antiguos garajes, habilitados como amplios espacios sin barreras, con un chorro de luz natural inundándolo todo gracias a las claraboyas en el techo.

"El espacio es para nosotros algo vital", recalca Eleanor en el HUB londinense. "Si la gente no fluye, las ideas no fluyen ni se crean ocasiones para la conexión y el encuentro. La gente viene no sólo a trabajar, sino a crear contactos, participar en eventos, buscar financiación para sus ideas. Es muy importante que el espacio esté 'inacabado', que sea flexible y se ajuste a las necesidades cambiantes de los miembros".
Recuerda Eleanor como el "garaje" de King Cross abrió sus puertas en octubre del 2008, tres años después de la apertura del emblemático HUB en un viejo almacén de Islington, donde empezó a fraguar esta peculiar vuelta al mundo con todo el viento en contra….
"Abrimos las puertas dos semanas después de la quiebra de Lehman Brothers, y el futuro no podía ser más incierto. La respuesta fue sin embargo increíble, y pronto empezamos a despegar gracias a la aportación de los miembros y alquiler de nuestros espacios para encuentros, conferencias y eventos. Creo sinceramente que estamos allanando el terreno a una nueva manera de trabajar y de funcionar dentro de la crisis. La mayoría de los miembros son autónomos o pequeños empresarios, pero las grandes compañías han empezado a enviar trabajadores al HUB. Se están dando cuenta de que la colaboración, la innovación y la dimensión social los elementos básicos en estos tiempos que corren. Aquí es donde lo encuentran".

En el luminoso HUB de Westminster, el más grande y el más joven de Londres (abierto en el 2010), se celebró esta semana la reunión mundial de los HUBS. Geoff Mulgan, al frente de la Young Foundation, aseguró que estamos en "en el medio de una auténtica revolución que está democratizando la capacidad de innovación y está sacudiendo los cimientos de la economía".

"Pero las viejas instituciones están cerrando filas y no van a traspasar fácilmente sus poderes", advirtió Mulgan. "Y vosotros, los 'revolucionarios', vais a tener que hacer un esfuerzo para no morir aplastados por la propia revolución. Lo ideal es mantener un equilibrio, entre ese optimismo que a veces nos desborda, y ese realismo necesario para saber cómo y cuándo pueden realmente cambiar las cosas".
Hinnerk Hansen habló por boca de Hub Company, la organización que sirve de paraguas a esta red global que extiende sus horizontes con decenas de proyectos en marcha (entre ellos, Barcelona y San Sebastián) y cientos de solicitudes en los cinco continentes.

Con su doble experiencia en el Instituto de Empresa y como cofundador del HUB de Madrid, Max Oliva habló sobre la necesidad de adaptar los "modelos emergentes de educación" a la nueva realidad económica y social. Oliva está convencido de que en momentos críticos como éste, la "gente ordinaria puede hacer cosas realmente extraordinarias" gracias a la labor de estos auténticos laboratorios de lo posible.

En Madrid, la chispa brotó en el 2010 en este taller reparaciones reconvertido por los arquitectos José María Churtichaga y Cayetana de la Quadra-Salcedo en un espacio único para co-crear. En un día cualquiera, convergen allí Vincent Rosso y su equipo de Bla Bla Car (coche compartido), Nicola Cerantola y su consultoría de ecoinnovación (Ecologing) o el psicólogo Eduardo Jáuregui y Humor Positivo, empeñado en aplicar el sentido del humor en el mundo de la empresa y la educación.

Andrea Sánchez en el 'hub' de Madrid. | C.F.
                Andrea Sánchez en el 'hub' de Madrid. | C.F.

El HUB es una cornucopia de historias y proyectos de todo tipo, comenta Eduardo Jáuregui, que vivió desde dentro la transformación del garaje de la calle Gobernador. "Cada vez que vas conoces a alguien que tiene entre manos algo nuevo, o haces una conexión increíble para un trabajo, o abres unas puertas insospechada. Realmente sales de tu mundo y conectas con gente de todo el mundo, porque también tiene ese aliciente de atraer a gente sin fronteras".

También coincidiremos con un puñado de estudiantes del Teamlabs/, la universidad itinerante y práctica, fiel al lema "Aprender emprendiendo". A quien no veremos será a Pedro Tomás Delgado, un investigador y microempresario extremeño, fundador de Aquaphytex, que ha podido llevar a la práctica su sistema de depuración y potabilización de aguas con plantas gracias precisamente a la "conectividad" entre los HUBS (el impulso final llegó desde San Francisco).

Por cuotas que van desde los 20 euros (por cinco horas o por un día de trabajo sin ser miembro) hasta los 235 euros al mes por la utilización "sin límite" de los servicios, cualquiera puede convertirse en un "hubber" y probar. Hay varias opciones intermedias por horas, y precios reducidos para grupos de trabajo y parejas, así como la posibilidad de participar en eventos y en talleres, o pasar por la consultoría financiera, o acceder a la comunidad de emprendedores del HUB net y tener un "pasaporte" para trabajar si pilla de paso en Bogotá, Sao Paulo, San Petersburgo, Toronto, Singapur o Seúl.

"Somos algo más de un espacio de 'coworking', nuestra labor consiste precisamente conectar y en facilitar las herramientas para convertir las ideas en proyectos reales", asegura Andrea Sánchez, nuestra 'host' ocasional en el HUB de Madrid. "Aquí viene gente con empresas ya consolidadas y con las ideas muy claras. Pero también hay gente de mi generación, entre los 20 y los 30, que te dice claramente: 'No tengo trabajo, voy a emprender'".

"En España hemos tenido por desgracia poca tradición de emprendimiento", reconoce Andrea. "Pero la gente está reaccionando y ha empezado a darse cuenta que hay que reinventar el modelo económico y social. En tiempos como estos procuramos también alentar el espíritu positivo y la creatividad. Hacemos todo lo posible para que la crisis se quede fuera".

Carlos Fresneda (corresponsal) | Londres
Publicado en Ideas antes la Crisis de El Mundo.es

20 de abril de 2013

Con dinero o sin dinero

En Alemania, y en plena época de vacas gordas, Heidemarie Schwermer creó el grupo de trueque "Gib und Nimm" (Da y Toma). En 1996 se propuso dar un paso más e intentó vivir sin dinero durante un año. El “experimento” se convirtió al final en su filosofía de vida…

Ahí sigue al cabo de 17 años y cumplidos ya los 70, sin tocar un euro, viviendo del puro intercambio de favores y de la generosidad de su red de amigos sin fronteras. De su pasada y acomodada vida (primero como profesora, después como psicoterapeuta) no echa en falta apenas nada. Su insólita decisión, reconoce, la llevó a plantarle cara al miedo y a la incertidumbre. La sensación de “libertad” que tiene ahora es impagable, o eso asegura.

Aunque muchos la critican, ella se defiende alegando que lo que pretende es bajar el dinero del pedestal, cuestionar nuestra relación con los bienes materiales y contribuir al cambio de valores en un mundo “nuevo”. Una película, Viviendo sin dinero, de la noruega Line Halvorsen, recoge su singular experiencia, que cobra una relevancia especial en estos tiempos de zozobra.

¿Acaso es posible vivir sin dinero? ¿Qué es lo que intenta demostrar?
Mi motivación sigue siendo la misma que cuando empecé: no me gusta la situación del mundo. Algo falla en este sistema que permite que mucha gente muera de hambre mientras muchos otros desechamos a diario toneladas de alimentos. Es injusto este contraste entre la riqueza de unos pocos y la pobreza de muchos. Por eso quise hacer algo diferente con mi vida. Intenté vivir sin dinero durante un año, y ahora son ya 17. He aprendido a ser generosa y agradecida, y he descubierto que hay una profunda relación entre una actitud y otra. Cuanto más das, más recibes.
Heidemarie, con sus únicas posesiones. Foto: Daniel Mazza.
Heidemarie, junto a Line Halvorsen, directora de Viviendo sin dinero.



Cuando empezó su experimento vivíamos un mundo muy distinto, aún no teníamos el euro ni había azotado la crisis…
Es cierto. Y creo que mi mensaje es más relevante hoy en día. La gente me toma más en serio porque piensa que algo debe cambiar realmente.

A mucha gente le sorprende que el “mensaje” venga precisamente de Alemania…
Pertenezco a la generación de la posguerra y pasé por momentos duros en mi infancia. Mi experiencia como una niña refugiada fue la de la falta de amor y comprensión por parte de los otros. Creo que esto me ayudó para ser más sensible sobre el problema de la pobreza en el mundo. Pero Alemania ha cambiado, y lo cierto es que existe un movimiento muy importante de gente buscando otros estilos de vida. En otros países mi historia puede resultar absurda. En Italia por ejemplo me han criticado, aunque al mismo tiempo me reconocieron en el 2008 con el premio Tiziani Terzani de la paz.

Usted empezó en 1994 uno de los primeros grupos de trueque en Alemania, ¿cree que la economía compartida está por fin levantando el vuelo al cabo de casi veinte años?
Creo que los grupos de intercambio son sólo el comienzo para que todos podamos empezar a actuar de un modo diferente. Mi vision hoy en día va más allá. El cambio –con o sin dinero- debe suceder en cada uno de nosotros, y entonces es cuando la economía compartida puede de veras arrancar. El mundo entero puede despegar.

¿Alcanza usted a imaginar un mundo sin dinero?
Sí, me lo puedo imaginar. Sería un mundo diferente al que vivimos hoy en día, con más espiritualidad y un nuevo sentido del hecho de vivir juntos. Con más lazos humanos que nos pemitieran vivir en comunidad.

¿Cree que caminamos hacia un mundo donde se podrán hacer más cosas sin dinero?
Sí. No sólo es posible sino que está sucediendo ya con los bancos de tiempo y otros sistemas que lo hacen posible.
El salto de un modo de pensar al otro es fundamentalmente un salto de conciencia

¿Piensa seguir viviendo sin dinero el resto de su vida? ¿Ha tenido momentos en que se ha visto en la calle y sin nada que comer?
No sé cómo será el resto de mi vida, pero de momento pienso seguir adelante con esta vida maravillosa que tengo ahora… Y sí, he tenido que hacer frente a obstáculos a lo largo de los años. Una vez me dejaron vivir en una casa en la que no había nada que comer. Aunque tenía amigos a los que recurrir, me quedé perpleja pensando que me tocaba pasar hambre. Era absurdo, pero lo sentía como una reliquia de mi infancia. Pienso que todos debemos trabajar esas “reliquias” que nos quedan de nuestras experiencias tempranas para ser libres de verdad. Y así fue como superé el miedo. Me disponía ya a salir a recoger plantas comestibles para llevarme algo a la boca cuando me recibí una llamada de unos amigos (Heidemarie tiene teléfono y ordenador gracias a la generosidad ajena). Me invitaron a comer en el último momento y se acabaron todas las preocupaciones. Pero normalmente no me falta ni un techo donde dormir ni tampoco comida. Yo suelo “pagar” con favores como ciudar de la casa, de las plantas o de los niños. Una vez resolví un conflicto familiar, aprovechando mi experiencia como profesora y como psicoterapeuta, y me lo “pagaron” con una entrada a la ópera.

¿Qué piensan sus hijos (a los que regaló su casa) y sus nietos de su experimento?
Mis nietos están orgullosos de mí por un lado. Pero, por otro lado, quieren llevar una vida “normal”, con dinero y posesiones.

¿Cree que la crisis actual nos va a llevar del “Tener o no tener” al  “Ser o no ser”?
Quizás la crisis puede ayudarnos a pensar de un modo diferente. Pero el salto de un modo de pensar al otro es fundamentalmente un salto de conciencia. Mi filosofía de “Gib & Nimm” (Da y Toma) puede aplicarla perfectamente cualquiera a la vida normal, a partir de ahora, con dinero o sin dinero... Si la gente siente su auténtico valor, todos descubriremos cómo queremos vivir. Eso es lo que yo reclamo a fin de cuentas: un “nuevo” mundo de dignidad y amor. Animo a la gente, en España y en cualquier lugar, a que descubra este nuevo paradigma y contribuya al cambio de valores en el mundo.
Line Halvorsen hació en Noruega hace 44 años y lleva 20 documentales en sus alforjas. El más celebrado de ellos de A Stone's Throw Away, sobre la vida de tres niños palestinos en Cisjordania, donde vivió durante dos años. En el 2004 se trasladó a Estados Unidos y allí rodó EEUU contra Al-Arian, el juicio de un palestino encarcelado en Estados Unidos y finalmente absuelto de las acusaciones de afiliación a la yihad islámica. En el 2010 decidió cambiar de rumbo y seguir en Alemania los pasos de Heidemarie Schwermer, que entonces llevaba ya 15 años practicando su peculiar filosofía de “Gib und Nimm” (Da y Toma)
¿Cómo responde la audiencia a Viviendo sin dinero?Hemos tenido 350 proyecciones del documental en 30 países, de Alemania a Grecia, pasando por Italia, Estados Unidos o España. Las reacciones han sido muy diversas. Hay gente que se siente inspirada por Heidemarie y gente que se cabrea con ella y critica su decisión. Lo bueno es que la película no deja a nadie indeferente y crea un interesante debate. Me gustaría que la gente fuera más allá de la historia personal de Heidemarie y que se hiciera este tipo de preguntas: ¿Llevamos realmente la vida que queremos? ¿Somos felices con el sistema económico que tenemos? ¿Podemos encontrar alternativas de vida y de trabajo para recuperar el sentido de la comunidad y llevar vidas más plenas y sostenibles? Creo que la crisis financiera está fozando a la gente a pensar de una manera diferente y más creativa.

¿Su mensaje no era acaso más relevante en medio de la prosperidad de los años noventa?
Yo creo precisamente que es más relevante hoy en día. Estamos más cerca que nunca de una crisis ambiental, y la crisis financiera ya la tenemos encima. Es importante que la gente empiece a cuestionarse el coste de la sociedad consumista y que entendamos que cada uno puede marcar la diferencia a título individual y en beneficio del planeta.

¿Llegó a entender las “razones” de Heidemarie para vivir sin dinero? ¿Hasta qué punto el rodaje de la película ha tenido un efecto en su propia vida?
 Al principio tuve dificultades para entender lo que hacía y por qué lo hacía. Reconozco que me hizo pensar sobre mis propias actitudes hacia la vida, el dinero y las posesiones. Me hizo mirarme hacia dentro y enfrentarme a mis prejuicios y mis miedos. Durante el rodaje luché a veces, sobre todo porque a ella no le gustaba tener que dar la cara a todas horas ante la cámara. Pero pasamos meses juntas, nos hicimos amigas y fuimos ganando confianza. Lo que me sorprendió realmente fue ver su actitud de relajación y aceptación total. Heidemarie vive en el momento y no se preocupa de lo que ocurrirá mañana. Tiene una fe increíble en lo que pasará, pero no se enfada si las cosas no salen como imaginó. Cada nueva dificultad es para ella una ocasión para crecer. Puedo decir, en fin, que hacer esta película ha tenido un gran impacto en mi vida.

¿Cree que hay signos de que algo está cambiando realmente en nuestra sociedad y en nuestra economía?
Creo que hay un movimiento muy fuerte, y que la economía compartida y la “gift economy” están en empezando a tomar cuerpo al margen de la economía oficial. El consumo colaborativo, los bancos de tiempo o el “upcyling” son nuevas maneras de reclamar una economía que funcione para todos, y no para los bancos y las corporaciones. Pienso que estamos avanzando hacia un modelo de mayor
conexión social. Nos estamos dando cuenta que la felicidad va más allá de los bienes materiales.

¿Qué proyecto se trae entre manos? ¿Qué la ha traído por España?
Estoy haciendo algo impensable antes de que conociera a Heidemarie. Digamos que estoy viviendo temporalmente de la generosidad de un amigo que me ha dejado su casa en España mientras pienso en el siguiente paso en mi vida, que seguramente sea un portal en internet sobre la nueva economía y un nuevo documental que cuestione el mito del perpetuo crecimiento económico (en este planeta finito). Estoy aún en fase de investigación, pero es increíble descubrir todo tipo de iniciativas realmente inspiradoras que están surgiendo en el mundo.

Carlos Fresneda