10 de marzo de 2013

El reciclador recalcitrante



John Newson detesta la palabra basura. En su opinión, “basura es lo que los humanos hacemos con los residuos cuando los mezclamos”. Si lo pensáramos mejor cada vez que arrojamos algo a la bolsa maloliente, si pusiéramos un mínimo de esmero en reusar, separar, reciclar y compostar, la “basura” se vería reducida en un 90%...

Al menos eso es lo que asegura por experiencia propia el reciclador recalcitrante de Birmingham (Reino Unido), que en el 2012 hizo una firme promesa que cumplió con creces: una sola bolsa de “basura” en todo el año.

Con dedicación y paciencia, a lo largo de 365 días, John Newson separó y compostó los restos orgánicos en el jardín de su casa. Reusó todo lo que pudo y recicló religiosamente el papel, el cartón, el plástico, los vidrios y las latas. Todo lo que quedó al final fue un amasijo de envoltorios de los productos empaquetados, comprimidos en botellas de plástico para ahorrar el espacio.
El resultado fue una bolsa de menos de 10 kilos de peso, totalmente aséptica e inodora, que él mismo levantó con sorprendente ligereza con una sola mano ante las cámaras. Acaba de ser oficiosamente distinguido como el ciudadano más “verde” de Gran Bretaña.

En todo un año, Newson generó la misma “basura” que el británico medio en apenas una semana. Sus compatriotas produjeron el año pasado 431 kilos de residuos urbanos por cabeza, mientras que en España estamos entre los 412 kilos (según el INE) y los 547 (de acuerdo con Eurostat).
En el Reino Unido, sin embargo, hay razones para felicitarse. “Por primera vez, hemos reciclado, reusado o compostado más residuos que los que han acabado en los vertederos”, atestigua John Newson, que ha renovado su promesa en el 2013.

Los británicos han alcanzado precisamente el récord del 43% de los residuos reaprovechados, según datos del Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales. En el mismo período, de abril del 2011 a marzo del 2012, un total de 10,7 millones de toneladas de residuos fueron reciclados, compostados o reutilizados, frente a 9,6 millones de toneladas descargadas en los vertederos (el resto fue quemado en las incineradoras).

“Que sigamos quemando la basura a estas alturas es otra muestra de lo absurdo del sistema que hemos creado”, sostiene Newson. “Tenemos que imitar a la naturaleza, donde todo se reusa y no hay desperdicios, ni por supuesto 'basura'. No podemos seguir llenando bolsas con millones de toneladas de residuos que son en el fondo recursos que podemos seguir utilizando”.
A sus 60 años, este educador ambiental y miembro de Amigos de la Tierra prefiere predicar con el ejemplo antes que malgastar el tiempo con sermones ecológicos. Para él, el reciclaje se ha convertido en algo así como “un deporte extremo, donde el objetivo es ver hasta dónde puedes llegar”.

Newson cree en la meta utópica de “residuos cero” y está convencido de que podemos avanzar en esa dirección: “Tan sólo el 10% de lo que desechamos debería acabar en eso que aún llamamos bolsa de la basura. Todos podemos hacer un esfuerzo por reducir nuestros residuos, reciclar al máximo y compostar los restos orgánicos, que son casi la mitad de los desechos. No hay satisfacción mayor que ver cómo va menguando el volumen de la fatídica bolsa”.

Pese a lo avanzado en los últimos años, el ecologista de Birmingham reconoce que aún queda mucho camino, y para ilustarlo nada mejor que su propia ciudad, con un reaprovechamiento de los residuos del 31,5%, muy similar al total de España... “Imaginemos una ciudad de un millón de habitantes, con 400.000 hogares: eso equivale a 20 millones de bolsas de basura que son producidas, distribuidas, recogidas y vertidas o quemadas a lo largo de todo un año.”
“Reciclar no es fácil”, reconoce Newson, que se esfuerza en poner su proeza en un contexto más amplio. Su dieta vegetariana y el cultivo de una parte de los alimentos en su propio jardín le hacen menos dependiente de los supermercados. “Yo vivo solo y eso me permite una mayor dedicación y espacio. En una familia con niños pequeños, todo se complica. Pero todos podemos esmerarnos a título personal, y sé que en algunas ciudades españolas como Burgos se está haciendo un esfuerzo por una gestión menos costosa y más efectiva de los residuos.”

En su año de dedicación total, Newson se enfrentó a dilemas como el de reciclar los tubos de margarina que hasta hace poco acababan en la bolsa negra. “El problema es cuando los residuos están hechos de más de un material y se mezclan”, insiste. “La mezcla es el camino más indeseable y directo al cubo de la basura”.

El reciclador recalcitrante explica que su decisión de practicar este peculiar “deporte extremo” responde también a una búsqueda personal: “La pregunta que me hice fue ésta: ¿Si intento compostar, reciclar y reusar mis residuos, cuánto me queda al final?” Satisfecha su curiosidad, solo le queda compartir con nosotros sus consejos para llegar a la meta de “residuos cero”…

1.      Nunca mezcles los materiales; o se convertirán en basura olorosa.
2.      Reusar antes que reciclar: intenta dar un uso a los residuos antes de desecharlos.
3.      Separa los residuos orgánicos, los reciclables y lo que no se va a poder usar (que no debería ser 
         más del 10% del total)
4.      Lava, selecciona y almacena todo lo que se pueda reciclar para facilitar su recolección
5.      Composta los restos orgánicos lo más cerca de casa (en tu patio, en tu balcón o en un jardín
         comunitario).
6.      Nada mejor que usar tu propio compost para fertilizar la tierra en la que puedes cultivar tus
         propios alimentos.
7.      Comprime el papel y el plástico para ahorrar espacio en el transporte.
8.      Compra siempre con bolsa reutilizable y si es posible al peso o a granel.
9.      Cuando compres un producto empaquetado, piensa en cómo se puede recliclar el envoltorio.
10.    Lleva los juguetes, los libros, la ropa vieja y todo lo reutilizable a tiendas de segunda mano.

Carlos Fresneda

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