29 de marzo de 2013

Banco de semillas de Biosegura

La palabra banco me genera al pronunciarla un poco de alarma, en ellos se trafica con el dinero, se invierten los depósitos variados lo mismo en fabricar y vender armas que en acaparar alimentos básicos para especular más adelante sin importarles un bledo las repercursiones sobre los pueblos que los producen y les cuesta cada vez más caro comerlos.

En los bancos, visto lo visto, se trafica con sentimientos, se engaña a los débiles, se reconforta a los ávaros, se coge la pasta como sea para con ella inflar burbujas, o se protege dinero no limpio, por supuesto el limpio también. Los bancos en los paraísos fiscales, pues eso, paraísos para el dinero sucio o el dinero que no paga lo justo y acordado. Miren Chipre, donde las oligarquías y mafias rusas tienen pasta para entrar en Europa a hacer de las suyas, o miren Suiza, y entre muchos de cuello blanco, a un tal que fue tesorero y currante hasta hace unas semanas del partido que ahora gobierna el destino de un país que bien conoces. En fin, que no es lo mismo un banco de trapicheos con dineros que de los mismos pero con semillas.

Las semillas son el gran activo de la humanidad. Quien no se ha maravillao con lo que evoluciona de ellas tiene un problema. Que de una bellota pete una encina que puede llegar a dar sombra a 300 humanos bajo ella, o que las lechugas, los brócolis, las zanahorias y los tomates, como representantes del gran manjar alimentario, sean todo lo que son desde una semilla que cuesta ver, y que con la magia de la fertilidad de la tierra, la bendita agua y el siempre bondadoso sol y su energía junto con la del noble agricultor que la planta, cuida y cosecha, vamos, si todo ese ciclo no se acerca a ser valorado como magia natural, luego pasa lo que pasa, somos lo que comemos y, si nos descuidamos, comemos lo que no toca.

Ayer, recogiendo los bártulos de la gratificante jornada "La energía en tus manos", organizada por los ecoactivistas de Bullas y colegas, me da por entrar por segunda vez en la oficina de gestión de la Cooperativa de Consumidores y Productores Ecológicos Biosegura, con sede en noble villa y almacén en la capital, y allá me veo una puertecica entreabierta con cartel infantil celebrando la alegría del lugar.
Me asomo y, toma, cientos de botes reutilizaos llenos de bombas de paz y vida. Después de la exclamación acuden en mi ayuda los cuidadores de lugar, Heidi y Paco, que gestionan la coope, reparten las cestas por la región y sacan tiempo para cuidar el germen de la biodiversidad patrimonio de la humanidad, y en este caso la que toca en la región murciana, delante de mí, un banco de semillas organizado, controlado, depositado con cariño, y todo para especular solo con el mejor futuro, aquel donde la soberanía alimentaria y la libertad humana no dependan de los delirios de estructuras que gustan de bancos que no son de semillas. ¡¡A la mierda Montsanto y parecidos...!!

Si la energía está en nuestras manos, la biodiversidad nos compete a todas, y si valoras, en el acceso libre a ellas radica la libertad humana...

Una cosa, que abundan los "bancos de semillas", aquí puedes comenzar la busqueda de tu particular oficina, desde la red de semillas Resembrando e Intercambiando.

Manolo Vílchez
Publicado en el blog En Ruta Solar de El Correo del Sol

Hoy hace 10 años

Lo recuerdo perfectamente, estaba en el ambiente y llegando a la Universidad de Girona a participar en unas jornadas de Energía y Desarrollo Humano con Ingeniería sin Fronteras. Comencé mi charla nervioso y jodidamente emocionao, anunciando el comienzo de la criminal invasión de Irak, una invasión por la energía fósil, donde una foto de la Azores, donde los mediocres decidieron cambiar el mundo pos completo, y sí, no fue una mañana cualquiera.

Cómo pasa el tiempo, recuerdo los pinchos realizados en cocina solar y cómo al irme del lugar, con los bártulos, el portátil cayó escalera abajo haciéndose trizas. Así, me dije, son los días especiales.
Guardo unos segundos de cada momento, e inspirado por Cesar Kuriyama en su acción de guardar un segundo de vídeo cada día, como que hoy, que se anuncia la primavera más especial de quizás muchas de ellas y especial para muchos de los que ocupamos un lugar cómodo en una agitada sociedad glogal, hoy, como en un vídeo de 3.650 segundos, me he puesto como a visionar 10 años de mi existencia.



Ayer acabé una acción con cocina solar y energías renovables hablando de Haití, en Madrid y de mano de la ONG Cesal. Manel Rivero, de Intiam Ruai, me llamó desde Mataró, estaba cocinando también con la limpia y pacífica energía del sol, en unas colonias, enseñando el majestuoso poder de la energía solar. Ayer fue un día para recordar.

 
Llovía de regreso a Bullas, con una furgo cargada de tecnologías básicas que usan renovables para activar conciencia, emociones, sentimientos y servicios energéticos. Aparece en mi vídeo imaginario los 3 segundos de la noticia en la radio, del comienzo de la charla, del pincho solar, de la rotura del portátil, de alguna lágrima emotiva ya en el coche rumbo a BCN, en los dos instantes, el de ayer y el de hace 10 años, el petróleo me movía.

Leo a Olga Rodríguez en Diez años de infierno en Irak, saco pinceladas para mi vídeo.

- EEUU tiene en Irak la mayor misión diplomática de la historia. 15.000 trabajadores, 5.000 'contratistas' armados.
- Además de los 5.000 contratistas armados de USA, hay miles de mercenarios más trabajando para empresas extranjeras.
-"A la gente de todo el mundo: No vendan armas a Irak. Las usa contra su propio pueblo", se corea en protestas actuales.

En el twitter de @RevillaMiguelA, el buen hombre indica que hay 1 millón de personas entre muertes y desplazados. La llamada guerra es el origen actual de la crisis económica, con ella se forraron los de siempre, banqueros y especuladores, y alentó extremismo islámico...

En mi vídeo veo la foto de la Azores, veo a la gente de aquí en las calles gritar de rabia (estoy entre ellos), veo a los pacifistas en Plaza de Sant Jaume, acampados (colaboro con ellos durante unos días), veo a actores con pegatinas de NO A LA GUERRA, veo unos trenes reventados en Atocha y en ellos los que fueron vivos, veo cómo avanzo en tropel hacia la sede en BCN del partido en el Gobierno, veo cómo paro un ladrillo sobre la cabeza de un antidisturbios en ese lugar, veo cómo se ordena volver a los guerreros patrios a casa, veo caer bombas sobre un pueblo soberano, veo cómo comienza el cambio de rumbo global, veo cómo matamos vida sobre las segundas reservas de petróleo, veo cómo los gestores de la energía sucia impiden avanzar hacia un nuevo modelo energético, veo cómo los usureros roban a espuertas, veo cómo las mafias mueven sus dineros a los paraísos, veo cómo cae Leman Brothers, veo cómo comienza a caer un castillo de naipes, veo cómo siempre pagamos los de siempre, veo cómo nos atemoriza buscar cociencia crítica de especie, veo cómo jugamos con la obra humana, maravillosa en gran parte, veo como 1/3 parte de la familia humana no es útil ni como esclavos para el sistema, veo un terremoto, veo Haití, veo la pobreza, veo cambio climático, veo ceguera, veo irresponsabilidad, veo democracias débiles, veo capitalismo salvaje, veo políticos ciudadanos ladrones, veo políticos ciudadanos honrados, veo a los mercados llenos de ciudadanos especuladores, veo que el agua, el aire, la fertidilidad de la tierra siguen cayendo en calidades, veo a las abejas atrapadas, veo saltar desde un piso al que nunca llegó a ser desahuciado, veo ladrones de etiqueta, veo ladrones de sueños y de futuro, veo petróleo con sangre...

Y quiero ver un mundo en Paz Energética, a los de las Azores en el tribunal de la Haya (para nunca más), veo una banca ética, veo una política gestora de los retos con honestidad y servicio al bien común, veo los paraísos pendientes a rescatar pero no los financieros, quiero ver cómo surgen nuevas estructuras de decisiones globales, veo cómo nos ponemos a prepararnos para reducir drásticamente el impacto sobre el clima, veo cómo producimos comida sin tóxicos, veo cómo la moral y la ética humanística, de la mano de la ciencia, desplazan a dogmas caducos, veo un futuro lleno de retos y a una especie contenta de estar, lo que todavía le toque, bailando en el universo...
Por cierto, muy sostenible, ecológica, creativa y próspera primavera

 
Manolo Vílchez

¿Qué nos quedará del estado del bienestar?

Protesta de estudiantes por los recortes frente al Ministerio de Educación. | EfeProtesta de estudiantes por los recortes frente al Ministerio de Educación. | Efe

Ahora que tanto se habla del estado del "malestar", conviene quizás remontarse a los orígenes del estado del bienestar para comprender mejor lo que está en juego. "La idea surge tras la devastación causada por la Segunda Guerra Mundial en Europa. Los partidos democráticos llegan a un consenso para dar 'protección' a los ciudadanos. Se trata en el fondo de intentar crear una sociedad más justa, con un reparto más equitativo de la riqueza entre la población y con el ideal del pleno empleo".

Tomás Fernández-García, 62 años, profesor titular de Trabajo Social en la UNED, lleva casi toda su vida profesional dedicado a la persecución de ese escurridizo "ideal", vapuleado ahora por la cruda austeridad. A la dura encrucijada le ha dedicado un extenso artículo -'El estado del bienestar frente a la crisis política, económica y social'- en el que arremete contra el neoliberalismo rampante por estar creando "situaciones de pobreza y exclusión social que no veíamos desde hace cuatro décadas".
Pero estamos donde estamos, y la pregunta parece obligada: ¿Qué nos quedará del estado del bienestar?

[foto de la noticia]
Tomás Fernández-García | C.F.

"Nos quedará la capacidad para seguir luchando por los derechos sociales que tanto nos costó lograr. Yo sigo teniendo una gran esperanza en la capacidad de los ciudadanos para forzar los cambios desde la calle. No sé cuánto tiempo más puede durar este ataque feroz contra el modelo que ha permitido que millones de personas accedan a una vida digna, pero imagino que tendrá un límite, porque el sistema necesita del consumo de las clases medias y no se las puede seguir destruyendo como hasta ahora".

"Las situaciones de pobreza, paro, precariedad y falta de vivienda en España son ya intolerables", denuncia Tomás Fernández-García. En los últimos cinco años hemos dado un paso atrás de varias décadas. Yo sigo reivindicando ese modelo que nos permitió alcanzar altas cotas de igualdad y solidaridad colectiva, frente a la codicia y la especulación de las elites económicas, que han sido las auténticas causantes de la crisis".


El mejor y el peor de los casos

La pregunta del millón queda sin embargo flotando en el aire. Le pedimos al coautor de 'El Estado del Bienestar: perspectivas y límites' (entre una larga lista de títulos) que haga un ejercicio de 'futurología' y se ponga en el peor y en el mejor de los casos de aquí a diez años.
"En el mejor de los casos, volveremos a conseguir algunos grados de bienestar, pero siempre estaremos muy por debajo de lo que tuvimos hace apenas cinco años, cuando los gastos sociales eran el 20% del PIB. Ahora debemos rondar el 13% o 14%, uno de los más bajos de Europa. Hay ya más de un millón de familias totalmente desprotegidas, y quienes más van a pagar la factura van a ser van ser las mujeres, los niños y los mayores. No tardaremos en perder nuestra posición privilegiada entre los países con mayor esperanza de vida".
"La crisis nos afecta a todos, pero la capacidad de defensa es muy diferente según el lugar que se ocupe en la distribución la renta. La desigualdad económica es cada vez más grande."
A Tomás Fernández-García le conocimos hace más de dos décadas en la periferia madrileña, entre las chabolas de La Celsa y en una situación aún más apocalíptica que la que vivimos ahora. Las fuerzas policiales tomaron posiciones en las colinas que rodeaban el poblado gitano. Los helicópteros vigilaban todos nuestros movimientos desde el cielo. El trabajador social y el periodista se vieron de pronto obligados a cerrar los postigos y a parapetarse con los marginados. Aquello era un redada anti-droga. ¡Manos arriba!

De aquella experiencia surgió un vínculo que dura hasta ahora y que siempre tuvo como telón de fondo aquella lucha desigual (aunque había traficantes entre los marginados, y también policías de dudosa reputación que saltaban con pasmosa familiaridad entre los dos bandos).

Digamos que la experiencia de campo, a ambos lados de la barrera, le ha permitido a Tomás Fernández-García tener una visión muy directa de esa doble realidad. "La crisis nos afecta a todos, pero la capacidad de defensa es muy diferente según el lugar que se ocupe en la distribución la renta. La desigualdad económica es cada vez más grande. Los ricos son cada vez más ricos, y los pobres cada vez más pobres. Y lo cierto es que no podrán salir de esa situación de exclusión sin el apoyo del Estado".


Ricos más ricos, pobres más pobres'

"España llegó tarde al estado del bienestar", recuerda Tomás Fernández-García. "En la época franquista funcionábamos con la caridad y la beneficencia, y no podemos permitirnos volver a eso. De la dictadura arrastramos aún problemas estructurales como el débil tejido productivo, muy relacionado con el paro, que afloran periódicamente cuando las cosas van mal. Pero en la Constitución se puso un empeño especial por paliar ese déficit social y se asentaron los cuatro pilares del estado del bienestar: la salud pública, la educación, las pensiones y los servicios sociales".
"La crisis ha obligado también a realizar ajustas a países como Dinamarca o Suecia. Pero que no hay que dejarse engañar: en estos países no se está desmantelando el estado del bienestar."
Fernández-García defiende la vigencia del principio keynesiano de una sociedad más igualitaria y el reconocimiento de los "derechos sociales de la ciudadanía" que acuñó el sociólogo inglés T.H. Marshall. "En los años ochenta, con la llegada de Thatcher y Reagan, se rompió el consenso que existía sobre las políticas sociales. Las ideas neoliberales empezaron a ganar fuerza y a hablar del agotamiento del paradigma keynesiano. La ofensiva fue muy fuerte, pero la idea del estado de bienestar sobrevivió y sigue aún muy presente sobre todo en los países nórdicos".

"La crisis ha obligado también a realizar ajustas a países como Dinamarca o Suecia", admite Tomás Fernández-García. "Pero que no hay que dejarse engañar: en estos países no se está desmantelando el estado del bienestar. El proyecto de una sociedad más igualitaria pervive porque está en la esencia de cualquier país democrático. Lo que no es democrático es la desigualdad y la exclusión".

Contra viento y marea, Fernández-García propone finalmente un pacto social similar al que dio origen al estado del bienestar, antes de que la situación llegue a un deterioro irreversible… "Pese a las dificultades económicas, tenemos que hacer un esfuerzo por construir el tipo de sociedad que queremos. Un país en el que uno de cada dos jóvenes no puede encontrar un empleo es un país sin futuro. Necesitamos inversiones sociales urgentemente... Estamos dejando escapar nuestros mejores cerebros y condenando a la resignación a los que se quedan. Los ciudadanos ven que sus hijos van a vivir peor que ellos y es lógico que se indignen. Yo espero que sepamos canalizar esa indignación para convertirla en una fuerza social de cambio".

Carlos Fresneda (Corresponsal) | Londres

¡Aquí me quedo!


Foto: Isaac Hernández

"Nací en el Bronx, cuando esto era una zona de droga y de crimen, de casas quemadas y abandonadas... Nuestros barrios quedaron destruidos, pero la gente, con el tiempo, ocupó las viviendas, hicieron sus jardines comunitarios, intentaron mejorar sus vidas. Aunque no fue suficiente: el Sur del Bronx sigue siendo sido la comunidad más desechable de Nueva York".
   
Omar Freilla, hijo de inmigrantes dominicanos, creció bajo el humo y el zumbido incesante de la Cross Bronx Expressway, la autopista elevada que abre en canal el barrio, con los índices de asma más elevados del país... "Puedes entrar en cualquier escuela pública y preguntar cuántos niños tienen asma. En algunas clases levantarán la mano el 60% de los chavales".
    
El "boom" inmobiliario intentó vender la idea del SoBro (acrónimo del South Bronx) como el último bocado "cool" de Nueva York. Pero la crisis ha frenado a los especuladores, y lo cierto es que el panorama a la altura de la calle 149ª sigue siendo bastante desolador. En menos de dos kilómetros a la redonda tenemos un funesto muestrario de cárceles, autopistas, centrales térmicas, depuradoras de agua y plantas de tratamiento de basuras, por no hablar de los más de 10.000 camiones diarios que circulan por las calles desarboladas.
La gente de Sustainable South Bronx, el grupo que abrió la primera brecha entre los nubarrones, organiza puntualmente los "tour tóxicos" para quienes quieran conocer a fondo el barrio. En los últimos ocho años, la labor infatigable de Majora Carter ha conseguido despertar la conciencia ecológica de los vecinos bajo la consigna "Green the Ghetto".
    
Allí se curtió precisamente Omar Freilla, que en su etapa de joven activista tuvo la tentación de dar el salto como voluntario a Africa o Suramérica... "Al final me di cuenta de que aquí, en el Bronx, vivimos realmente como en un país subdesarrollado dentro de un país desarrollado. No hay más que ver nuestras estadísticas de salud y esperanza media de vida. Y no hay más que asomarse a la ventana, contemplar el horizonte de autopistas, industrias contaminantes y vertederos, para encontrar la explicación".
     
Pasado el umbral de los veinte, Omar decidió tomar las riendas del destino, subirse las mangas y pasar a la acción con Green Worker Coop., la primera cooperativa de trabajo "verde" del Bronx. "Llegó el momento de crear algo constructivo en la comunidad", se explica Omar en español. "El primer paso de la economía gris a la economía verde tenemos que darlo nosotros, gestionando nuestros propios recursos, reinventando la economía y la democracia desde la base".
   
El futuro del Bronx se está gestando sin duda en este almacén de Timpson Place, donde se acumulan puertas, ventanas, armarios, lavabos, azulejos, parqués y moquetas cuyo destino natural habría sido el vertedero de no ser por Omar y los suyos... "Nosotros lo llamamos el negocio de la deconstrucción, y creo que es uno de los sectores con más futuro. Nos presentamos allá donde va a haber una demolición, catalogamos lo que se puede volver a usar y lo traemos para el almacén, donde lo revendemos a contratistas y particulares a precio de saldo. También recibimos las donaciones más impensables: desde una máquina de hacer palomitas a veinte butacas de cine".

ReBuilders Source es el nombre de la primera cooperativa de Green Worker, que de momento genera cinco empleos. "Éste no es más que el punto de partida", asegura Omar. "Deberían funcionar ya cooperativas así en todos los barrios, para reconstruir usando materiales reciclados. Aunque hay otros terrenos que queremos explorar, como el de la eficiencia energética, o el de las cooperativas de consumo para fomentar las huertas urbanas en el Bronx".
    
La Coop Academy es el brazo educativo de Green Worker. Por ella han pasado decenas de futuros trabajadores "verdes" en cursos intensivos de formación de 24 semanas... "La gente está deseando cambiar de "chip" y abrir nuevos horizontes aquí en el barrio. De la cooperativa de reciclaje hemos pasado a los granjeros orgánicos, los instaladores de placas solares, los expertos en aislamiento y eficiencia energética o la cooperativa de "catering" de alimentos sanos, tan necesario en un barrio como el nuestro. Creéme, lo último que necesitamos en el Sur del Bronx es un nuevo McDonald´s".
   
A sus 38 años, Omar Freilla incita a los jóvenes a seguir su instinto, perseguir a toda costa su gran idea y no desesperar por la falta de financiación. El mismo recuerda lo duro que fue al principio, llamando de puerta en puerta, cuando eso que ahora se llama "emprendimiento social" no era más que una utópica idea...
    
Hasta que le llegó la máxima distinción de la Fundación Rockefeller por su contribución a las "Nuevas Ideas y al Activismo" en Nueva York. Los 100.000 dólares que recibió los invirtió directamente en Green Worker Coop. y en ese momento decidió que su ancho horizonte seguiría estando en el Bronx, donde los graffitis proclaman con sufrido orgullo en español: "¡Aquí me quedo!".

Carlos Fresneda
Publicado en el blog EcoHéroes de El Mundo.es

22 de marzo de 2013

El pura sangre de los “bonus”

“Ver perder a mis caballos es como echarte una vomitona encima en una entrevista de trabajo”


1964. Nace en Nebraska (EEUU). Se traslada con su familia a Massachuessets. 1985. Master en Finanzas por la Creighton University. 1990. Trabaja en el Banco de Boston y el Banco de Nueva Inglaterra. 1994 Ficha por el Barclays y asume el cargo de jefe operativo de Inversiones Globales. 2002. Se casa con Sussanah, su esposa inglesa. 2008. Se convierte en la mano derecha de Bob Diamond, ex director ejecutivo del Barclays, en la adquisición de Lehman Brothers. 2010. Gana 44 millones de libras entre salario y bonos. Adquiere hasta 11 caballos de carreras en Irlanda, entre ellos Fiebre de Champagne y Gato Gordo con Sombrero. 2012 Asciende a director ejecutivo del área corporativa y de inversion del Barclays. 2013 Recibe un bono de 18 millones de libras el mismo día en que el secretario del Tesoro George Osborne presenta un Nuevo presupuesto de la austeridad.


LONDRES.- Llamarse Rich Ricci es algo que sin duda marca. Estaba claro que este norteamericano con sangre italiana iba a ser rico tarde o temprano, sin importarle mucho el modo y el lugar. Desde hace casi dos décadas vive Inglaterra, aunque viaja casi todas las semanas a Irlanda en su avión privado para ver correr a alguno de sus once caballos, cuyos nombres hacen honor al estrambótico dueño: Gato Gordo con Sombrero, Fiebre de Champán, El Día de tu Vida…
     
Rich Ricci no se ha escapado del Gran Gatsby; es más bien un hijo de la codicia del siglo XXI. Ahí donde le ven, vestido como un perfecto “gentleman” o como un capo mafioso (su atuendo se presta a todo tipo de interpretaciones) se dejó caer recientemente por las carreras de Cheltenham, dando rienda suelta a su pasión equina.
     
Entre semana, eso sí, Rich Ricci ejerce como respetable director ejecutivo del área corporativa y de inversiones del Barclays. Anteayer, cuando el secretario del Tesoro George Osborne anunciaba otro año de austeridad para el común de los británicos, este señor con sombrero se embolsaba un “bono” en acciones de 17,6 millones de libras (20,6 milones de euros). O lo que es lo mismo, 656 veces más que el salario medio de los británicos.
       
Razones tiene Rich Ricci para reírse de la crisis a mandíbula batiente. En el 2010 batió todos los récord con un total 44 millones de libras de ingresos entre sueldo y bonos (unos 51 millones de euros), por encima de su entonces jefe, el defenestrado Bob Diamond.
      
Diamond dimitió como consecuencia del escándalo del Libor, la manipulación del tipo de interés interbancario. Barclays fue multado el año pasado con 290 millones de libras por su papel en el oscuro episodio. El banco ha anunciado este año que recortará 3.700 puestos de trabajo (1.800 en su rama de inversión) como parte de una revisión estratégica. Y sin embargo Rich Ricci y compañía siguen viendo la galopada de la crisis desde la tribuna de honor.
     
Aunque lo cierto es que el banquero vive en una casa relativamente modesta de poco más de un millón de libras y seis dormitorios en Kent. La comparte con su esposa inglesa, Sussanah, con quien comparte su pasión equina. Cualquiera diría que todo el dinero se les va en caballos: entre los dos sumán treinta ejemplares, cuidados con mimo por los legendarios Willie y Jackie Mullins en las afueras de Dublín.
       
“A menudo me llaman los preparadores ingleses preguntándome que por qué no les entreno aquí”, confesa Rich Ricci al Racing Post hace apenas dos meses. “Lo cierto es que me encantan las carreras en Irlanda. La gente es fantástica, la atmósfera es muy Buena y los premios son muy atractivos”.
        
Así que las carreras, para Rich Ricci, son un modo de apostar por el caballo ganador, que no siempre es el suyo. “Ver perder a uno de mis caballos es como echarse una vomitona encima en una entrevista de trabajo”, confesaba en la insólita entrevista, una de sus contadísimas apariciones en la prensa.
     
“Lo único que sabemos de él es que es calvo y que hace el trabajo sucio”, confiaba al diario The Independent una fuente interna del banco. Hasta el 2008, cuando participó mano a mano con Bob Diamond en la adquisición de Lehman Brothers, su perfil había pasado casi inadvertido: un título menor en Finanzas la Creighton University, dos trabajos anteriores en el Banco de Boston y el Banco de Nueva Inglaterra y poco más, hasta su llegada y ascenso fulgurante en las filas del Barclays en plenas vacas gordas, 1994.
       
Muchos pensaron que la caída de Diamond iba a arrastrar consigo a todos los Rich Ricci que siguen ocupando sus flamantes despachos en la City y en Canary Wharf, pero está claro que ese día aún no ha llegado. Mientras la Unión Europea planea poner un tope a los bonos bancarios, David Cameron y el alcalde Boris Johnson protegen a esta elite bancaria que sigue planeando con su parapente de oro sobre la crisis.
       
El clamor contra el banquero más “bonificado” no se ha hecho esperar. “Estamos ante un caso de extraordinaria codicia, si tenemos en cuenta toda la gente que ha sufrido por la crisis bancaria”, ha declarado el diputado laborista John Mann. “El bono de Rich Ricci es un insulto dirigido a todos los británicos”.

Carlos Fresneda, corresponsal en Londres
Publicado en la versión papel de El Mundo 22.3.2013

Guerra sucia contra las renovables


Financiados por los mismos y oscuros intereses, los escépticos del clima han vuelto a la carga, esta vez para disparar contra las energías renovables. Lo revela Suzanne Goldenberg en The Guardian, aunque lo llevábamos sospechando desde hacía tiempo.

Detrás de los nuevos grupúsculos para desacreditar las turbinas eólicas y las placas solares vuelven a estar los inefables hermanos Charles y David Koch, que hacen el número 7 y 8 en la lista de los más ricos del mundo de Forbes (con una fortuna combinada de 62.000 millones de dólares). Su fuente de riqueza es principalmente el petróleo y sus derivados. Su fortuna ha crecido más del 50% desde la debacle financiera del 2008. Y aún quieren más…

El buque insignia de la guerra sucia contra las renovables tiene ahora otro de esos nombres engañosos que tanto abundan en la geografía norteamericana: Centro Franklin para el Gobierno y la Integridad Pública. Su misión, dicen, es ayudar a los ciudadanos a tomar “decisiones informadas sobre sus Gobiernos”. O sea, a boicotear por todos los medios posibles el avance de las renovables, estado a estado.

El “hachazo” a la eólica y a la solar en España se vuelve a mirar en las aguas turbulentas del Atlántico. Hace apenas tres años, no lo olvidemos, el economista Gabriel Calzada (protegido de Aznar) emprendió una cruzada por la América de Obama hablando del “catastrófico modelo español” y culpando a las renovables del estallido de la burbuja. Con la complicidad de la Fox y otros grandes medios conservadores, Calzada logró su propósito: hundir la imagen de España y dinamitar los intereses de las empresas líderes en renovables (Acciona, Iberdrola, Abengoa, Gamesa) en la “tierra prometida”.
Como buen escéptico del cambio climático, Calzada tendió las redes con el American Enterprise Institute, el Heartland Institute y Americans for Prosperity, la “avanzadilla” de los negacionistas, íntimamente ligados al Tea Party de los republicanos. Según The Guardian, los hermanos Koch y otros millonarios coservadores han desviado a estos grupúsculos un total de 118 millones de dólares a través de dos misteriosos patronatos: el Donors Trust y el Donors Capital Fund.

Las leyes norteamericanas protegen el anonimato de los donantes, de modo que cada vez es más difícil saber quién está con los hermanos Koch en esta guerra sucia, dirigida contra todos y cada uno de los intentos del presidente Obama por emprender una mínima acción ante el cambio climático.
Pero estábamos con el Centro Franklin, la última rencarnación del negacionismo. Conseguido con creces su objetivo (lograr que el cambio climático se caiga de los titulares y de la agenda política), los hermanos Koch y compañía están financiando iniciativas para torpedear las renovables desde lo local, con la ayuda de supuestos “ciudadanos periodistas” cuyo objetivo es crear la duda y la confusión.
Según el Pew Research Centre, la labor del Centro Franklin tiene muy poco de “periodística” y mucho de “ideológica”. En Carolina del Norte, por ejemplo, ha financiado la creación de grupos para boicotear proyectos de parques eólicos y ha presionado para eliminar las referencias al “aumento del nivel del mar” en la legislación local. En Nueva Jersey, se ha presionado al estado para eliminar los límites de emisiones regionales de CO2.

La madeja crece. Los escépticos del clima y los detractores de las renovables (vinculados casi siempre con las energías “sucias”) se dan la mano en otros grupos como el orwelliano Comité Para una Mañana Constructivo (Cfact). Con tres millones de dólares recibidos del Donors Trust, los nuevos “guerrilleros” conservadores han creado incluso una brigada de respuesta rápida en la red: Climate Depot. Su última acción ha sido desacreditar punto por punto las menciones al cambio climático en el discurso sobre el estado de la Unión de Obama…

Y Al Gore, entre tanto, se vuelve a apuntar a la guerra con El Futuro, donde denuncia que casi todas las noticias y los comentarios políticos de televisión “están patrocinados por la industria del petróleo, del carbón o del gas para reasegurarnos que todo va bien, que el medio ambiente no está amenazado y que las compañías que emiten CO2 están trabajando diligentemente para desarrollar fuentes de energía renovables”.



Lo que no dice Gore es que el primero en lucrarse de la industria del petróleo es él mismo. Coincidiendo con la publicación del libro se ha confirmado la venta de su canal de televisión, Current TV, a la cadena Al Jazeera, financiada (con todos los respetos) por los petrodólares de Qatar. Se estima que Al Gore sacará una tajada de 100 millones de dólares. Otra prueba (también con todos los respetos) de la hipocresía que ha terminado por desacreditar al “mensajero” del cambio climático.

Carlos Fresneda