21 de noviembre de 2010

Urbikes, bicis públicas ¡por fin!


Hablemos de la máquina verde por excelencia, ésa que permite a un cuerpo humano activo desplazarse por los senderos de la movilidad rodada y que no deja ni una pizca de suciedad en el aire que respiramos, ni un suma y sigue en emisiones de CO2 y otros gases chungos del clima cambiante, equivalentes por distancia recorrida cuando lo desplazado es un coche. Y todo esto aportando además al usuario saludables rendimientos.

Pero vamonos directamente al entorno urbano, donde desde este año la mitad de los humanos (el 50% de la familia humana ya vive en ciudades, urbes, megápolis…) nos movemos y donde, como es el caso de nuestro país, una gran parte de los fallecidos, 16.000 computables, dejan de existir antes de tiempo por las condiciones de contaminación de la atmósfera donde respiraban. Además, nos advierten que movernos quemando combustibles fósiles cada vez más será menos barato, quizás por esto cada vez más urge poner orden y cordura en ello, porque a todos los que respiramos nos gusta hacerlo en buenas condiciones.
Por salud de los usuarios de la urbe y la salud de todos los seres de la bondoda Biosfera que nos acoge, nos proponen movernos de otro modo, y aquí las bicis están listas para rejuvenecer forzadamente, de hecho ya en algunas ciudades van quitando espacio a los sucios y contaminantes vehículos fósiles mal usados, desde la esfera privada y, desde no hace mucho y con fuerza inusitada, desde la esfera publica.
Las grandes multinacionales del cacharrerío y mobiliario urbano va dejándose caer en las urbes, con su oferta de sistemas de bicicleta pública, que han encontrado en la promoción de la bici como medio de transporte urbano un esperanzador sendero hacia el movimiento inteligen­te de muchos ciudadanos por sus calles. Desde este espacio donde nos emocionamos con las posibilidades y la potencia de los pequeños cambios con rumbo a los globales, nos hemos encontrado estos días con el revolucionario concepto de las Urbikes, unas bicis ideadas y hechas por amor ambiental, aquí.

Edu Sentís es el ecodiseñador de Modular BPS, la microempresa que ha dado a luz el concepto de bicicleta de utilización publica sostenible, digamos como mobiliario urbano móvil, y lo ha hecho desde Rubí, Barcelona. Edu siempre ha soñado con bicis disponibles para cualquiera en cada esquina de la ciudad, duraderas y cómodas, un bien publico que todos cuidamos. Nada más entrar en su laboratorio de diseño, te encuentras con todo en su sitio, la expo de una de sus especialidades: los sistemas de seguridad/parkings para bicicletas, y en la pizarra colorida, los desarrollos de lo último salido de su mente. Ahora anda entre los accesorios, parkings y mejoras para la Urbikes, que, como comenta, es una bicicleta sólo con lo que hace falta para desplazamientos de unos pocos kilómetros, además cómoda, elegante, robusta, de mínimo mantenimiento, avanzada tecnológicamente y de poca utilidad para el hurto, y es que pesa lo suyo, 25 kg. Las piezas son específicas: transmisión por cardán (la cadena, su grasa y su mantenimiento ya son ya historia); sillín con suspensión hidráulica (como las sillas de oficina); cambio interno de 8 ve­locidades (facilitador del manejo simple de las velocidades), freno integrado contrapedal (siempre a punto) y los leds luminosos para ver y ser vistos (alimentados desde una dinamo en el buje de la rueda delantera); por cierto, las ruedas son macizadas con un bicompuesto que permite olvidarse de los pinchazos para siempre. Y eso sí, un cuadro sensual y ergonómico, de una sola pieza, le aporta a la máquina un toque de distinción y belleza mecánica ciertamente especial.

La clave en la gestión de la variable de servicios ideados para el concepto Urbikes ha sido diseñar creando sólo lo indispensable. El sistema de gestión y control permite integrarse con facilidad en los ya existentes de las zonas azules para coches –mira qué bien–, algo que ya está y que, con sólo voluntad, ahorra recursos y complicaciones.


Urbikes está hecha aquí, la ha parido una microempresa española, está realizada con lo mejor de los materiales y desde la creación de un amante destacado, experto y conocedor de la máquina verde (mira por dónde, verde chillón es el color que ha elegido para el lustre de la bici, para que de más vida a los grises oscuros de nuestras ciudades). No sólo ha sido lo material, sino también lo sinérgico lo que ha sorprendido a la competencia y los múltiples sistemas implantados por todo el mundo, y ha animado ya a algún ayuntamiento que ha visto claro que mejor invertir en calidad, mínimo mantenimiento y excepcional servicio publico aprovechando lo que ya hay, sistemas de gestión de la zona azul para vehículos fósiles, y todo ello desde la perspectiva de uno de los pilares del ecodiseño y de la llamada sostenibilidad: no crear si no es estrictamente necesario.

La ciudad de Granollers lo ha visto claro, las primeras 80 Urbikes comienzan a rodar durante este año. Es ya el esperado proyecto piloto, y Modular BPS ha tenido que defender que su propuesta es distinta, innovadora, creativa, práctica y sostenible. Lo más simple, económico y eficiente para un concepto de movilidad universal y que no contamina está a punto de salir rodando, así lo ha entendido Granollers, la primera ciudad del mundo urbikezada.


Manolo Vílchez
Publicado en la revista Integral

1 comentario:

Manuel Jimenez dijo...

Pues parece que nada ha cambiado, este proyecto a sido un fracaso total en Granollers y ya se han retirado todas las Urbikes de la ciudad. Probablemente el problema a sido que no existen suficientes circuitos seguros ni carriles bici especificos en la ciudad para justificar este proyecto, han hecho una inversión millonaria en una ciudad que no estaba preparada para afrontar este reto. En definitiva han tirado el dinero a la basura.