1 de abril de 2012

El futuro es de todos

Rachel Botsman. | Foto: Carlos Fresneda

    Rachel Botsman. | Foto: Carlos Fresneda

La tecnología, el ingenio y la crisis se han aliado en estos tiempos que corren, a la busca de nuevas fórmulas para salir adelante. Unos llegan a ellas como microemprendedores; otros se enganchan para compartir, ahorrar o sacar provecho a lo que ya tienen. Unos y otros están dando forma a esa corriente imparable -la "economía compartida" o el "consumo colaborativo"- que está alterando el ADN del capitalismo para acercarlo al ciudadano.

"Estamos al inicio de una auténtica revolución en la actitud de la gente hacia la posesión de las cosas", certifica Rachel Botsman, coautora de 'Lo mío es tuyo'. "Para un joven, hoy en día, tener un coche significa un peso más que un símbolo de estatus. La vieja idea de la acumulación material, tan arraigada en el consumidor occidental, está empezando a cambiar radicalmente".
"Las redes sociales alumbraron a las redes de servicios", recuerda Botsman. "La tecnología ha creado la eficiencia y la confianza para vincular a millones de personas que buscan algo con millones de personas que ofrecen algo. Hemos eliminado a los intermediarios y ahora valoramos el contacto directo. Estamos reinventando desde la base la ley de la oferta y la demanda".

"No somos un banco, ni falta que hace". "Haz lo que amas, trabaja donde quieras". "Alquila un coche a gente real, en tu misma calle". "Nunca has viajado mejor ni más barato". "De nosotros te puedes fiar". Son los reclamos cada vez más comunes de los sistemas de préstamos P2P de persona a persona (Zopa), de las oficinas compartidas en tu propia ciudad (Loosecubes), de los coches compartidos en tu barrio (Whipcar), de las casas compartidas en cualquier punto del planeta (Airbnb) o de las chapuzas a domicilio y al mejor postor (Taskrabbit).

"La tecnología ha dado el impulso definitivo, pero en el fondo no ha hecho más que salir al encuentro de una sensación cada vez más extendida: la falta de confianza en el sistema", asegura Botsman. "Hay una cierta ironía en todo que está ocurriendo, y es que conforme declina la confianza en los grandes monopolios burocráticos, aumenta la credibilidad de los mercados en los que el trato es personal y directo".
En esta misma serie salimos al encuentro de Roo Rogers, compañero de Rachel Botsman en la singladura del "consumo colaborativo". Pero aquella no fue más que una primera y fugaz inmersión en un mundo que seguiremos explorando en esta serie, porque la tendencia es "viral" y se está propagando a la vertiginosa velocidad de las redes sociales.

"¿Quién iba a predecir hace tres años que Airbnb se iba convertir en una empresa valorada en 1.300 millones de dólares y te iba a dar la oportunidad de alquilar casa en cualquier manzana de Nueva York?", se pregunta Botsman. "¿Quién iba a prever que los propios fabricantes iban a entrar en el negocio del coche compartido, o que los préstamos de persona a persona se van a convertir en la mayor amenaza para los bancos?".

"Yo, personalmente, dudo que los bancos tal y como los conocemos hoy sigan funcionando en una década", advierte Botsman. "Todo está cambiando muy rápidamente y se está haciendo más participativo. Más que una tendencia, estamos ante una fuerza imparable que se está propagando a gran escala. Se está produciendo un definitivo giro de poder del centro hacia la periferia, con la ayuda insustituible de las redes".

El futuro es de todos, o eso es lo que revindica esta "innovadora social" afincada en Australia y curtida durante tres años en la Iniciativa Bill Clinton, conferenciante en TED y distinguida como autora de una de las “10 ideas que pueden cambiar el mundo” por la revista 'Time'. Su próximo libro irá aún más allá y explorará el futuro de los “mercados colaborativos”, que en poco tiempo suplantarán a su entender a los mercados convencionales en todos los campos imaginables...
La gente buscará la transparencia, la eficiencia y el contacto humano", vaticina Botsman. "Las tecnologías darán una nueva dimensión al concepto de comunidad aplicado a los negocios. La reputación de una empresa o de una persona se convertirá en la moneda de nuevo cuño".

Carlos Fesneda (Corresponsal) | Londres





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