11 de noviembre de 2011

Miles de jóvenes toman las calles de Londres contra los recortes de Cameron

  • 'La educación es un derecho, no un privilegio', claman
  • Convergen con los 'indignados' en las escalinatas de St. Paul
  • La policía advierte que responderá a la violencia con balas de goma 
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Más de 10.000 estudiantes han tomado las calles de Londres en protesta contra los recortes del Gobierno de Cameron y contra la subida de las matrículas universitarias. Entre gritos de "La educación es un derecho, no un privilegio", y ante un muro de 4.000 policías con balas de goma en la recámara, el río de jóvenes manifestantes ha desembocado en las escalinatas de la catedral de St. Paul, haciendo causa común con los 'indignados'.

"Nuestros problemas y nuestras demandas son los mismos que afectan a la juventud en países europeos como España", asegura Kit Withnail, 23 años, estudiantes de Políticas en la Universidad de Londres. "Los que estamos en la universidad apenas tenemos salidas, y la enseñanza superior se privatiza cada vez más y más... No hay dinero para costear la enseñanza pública porque los ricos no pagan sus impuestos".

"El Gabinete de los millonarios quiere negar el acceso de los estudiantes sin recursos a la universidad y amenaza con triplicar el coste de las matrículas", se lamente Michael Chessum, portavoz de la Campaña Nacional contra las Tarifas y los Recortes. "Quieren que las leyes del mercado, las mismas que están arruinando Europa, se impongan también en el sistema educativo".

"Los estudiantes somos algo más que un 'producto' que se puede manufacturar y se lo vamos a demostrar a Cameron", advierte Lisa Sterling, de 21 años, estudiante de Psicología, mientras reparte ejemplares del 'Socialist Worker', anunciando la huelga del 30-N.


La manifestación, con la pancarta "¡No cortéis nuestro futuro!" abriendo la comitiva, se interpreta como un "ensayo" de lo que será la jornada del 30 de noviembre, en la que la huelga del sector público contra el recorte de las pensiones amenaza con dejar paralizada gran parte del país.
La protesta ha sido también una prueba de fuego para Scotland Yard y su nuevo jefe, Bernard Hogan-Howe, que ha ordenado el mayor despliegue policial en la ciudad desde los disturbios del pasado verano y ha impartido instrucciones para responder con balas de goma ante "circunstancias extremas".

Carlos Fresneda (Corresponsal) | Londres
Publicado en El Mundo.es

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