3 de noviembre de 2011

La conversión de St. Paul

 
                    Fotos: C.F.

“Esta no es más que la casa de Dios, ésta es la Puerta del Cielo”...
Mientas el infieno estalla en Oakland, todo ha vuelto a la normalidad en el “purgatorio” de St. Paul. Los turistas vuelven a pagar 14,50 libras por cabeza para tener un atisbo del cielo, mientras los sacerdotes anglicanos tienden ahora la mano a los indignados, que hacen acopio de fuerzas para el largo invierno a los pies de la catedral.


   
Tras la tardía “conversión” de St. Paul, que a punto estuvo de expulsar a los indignados del paraíso de piedra, la Corporación de Londres no ha tenido más remedio que dar marcha atrás. El oscuro ente que vela por la imagen y los intereses de la City ha dado “permiso” a los acampados para que puedan quedarse hasta el año nuevo (y después ya se  verá).
     
El espaldarazo “celestial” de los últimos días ha servido para que los indignados se multipliquen como el pan y los peces: de Londres a Glasgow, y de allí a Edimburgo, Bristol, Bath, Birminghan...

    
En Londres, mientras, la causa de los “indignados” empieza a ser tan popular que el número de visitantes al campamento rivaliza con los de la catedral. “He venido por pura curiosidad, y con ganas de enzarzarme en un debate sobre cómo funciona realmente la economía”, reconoce el encorbatado James Hoghan, 37 años, que trabaja en un “conocido” banco de inversiones (no dice cuál).
   
La hermana Ruth Augustus, misionera y católica, con su crucifijo a cuestas, ha llegado  a expresar su solidaridad con los indignados y a denunciar de paso la hipocresía de la Iglesia Anglicana: “Primero cedieron a las presiones de los matones de las finanzas, y ahora nos quieren hacer creer que están con los pobres y los menos favorecidos. Ja, ja... Creo que han hecho el ridículo de principio a fin y que han deshonrado este grandioso templo. Aunque más vale una conversión a tiempo como la del propio San Pablo”.
    
Le preguntamos a la hermana Ruth por la reacción también tardía de la Iglesia Católica y replica con afables aspavientos... “El Papa se adelantó hace más de un año condenando la usura y reclamando un reforma a fondo de los organismos financieros. El Vaticano ha sido el primero en presionar para que se aplique la “tasa Tobin”... La Iglesia Anglicana no ha hecho más que subirse al carro demasiado tarde y porque no le quedaba otro remedio”.


    
Iain Gordon se ha pasado dos días en las escalinatas pintando su particular homenaje al “Banco Nacional del Crimen Organizado”, con la cúpula de St.Paul rivalizando con el “supositorio” de St. Mary Axe, el edificio de Foster que simboliza todos los excesos de la City. “Se les ha visto el plumero”, asevera Gordon. “La Iglesia Anglicana es parte del sistema, no hay más que ver su “portfolio” de inversiones... Ponerse del lado de los indignados vende más de cara a la opinión pública que ponerse de lado de los poderosos. Pero eso no nos basta: tienen que predicar con el ejemplo”.
     
En la Asamblea General de Occupy London, con el alivio que da saber que no habrá desalojo, los indignados se proponen ahora avanzar en las próximas semanas con propuestas específicas. Cualquiera diría que el monigote del Monopoly, regalo de Banksy, ha actuado estos días como mascota de las más de 200 tiendas, protegidas también por la pancarta “positiva” que ha dejado ya atrás la acritud de los primeros días: “¡Democracia Real Ahora!”.

Carlos Fresneda
Publicado en el blog Blogoterráqueo de El Mundo.es

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