3 de noviembre de 2011

El arzobispo de Canterbury hace causa común con los 'indignados'


El arzobispo de Canterbury, Rowan Williams en Londres. | Reuters

   El arzobispo de Canterbury, Rowan Williams en Londres. | Reuters
Rowan Williams, arzobispo de Canterbury y máxima autoridad de la Iglesia Anglicana, ha roto por fin el silencio con una carta abierta al 'Financial Times' en la que expresa su solidaridad con los 'indignados' en su pulso contra las instituciones financieras y políticas.

"Es el momento de desafiar a los ídolos de las altas finanzas", proclama el arzobispo en las páginas del diario predilecto de la City, que dedica un amplio espacio al giro repentino de la Iglesia Anglicana.
"Las protestas de St. Paul han atraído a un número inesperadamente alto de gente que ha expresado la creciente y profunda exasperación con el 'establishment' financiero que no da señales de cambio", escribe Williams. "Hay todavía una sensación de que la sociedad está pagando los errores y la irresponsabilidad de los banqueros, y una impaciencia por el hecho de que han vuelto a las andadas, con jugosos bonos y con pocos cambios visibles en sus prácticas".

Williams se hace eco de algunas de las propuestas de los 'indignados' y afirma que ha llegado el momento de "dejar atrás las aventuras de la economía virtual" y de "invertir en la economía real".

 

'Tasa Robin Hood'

Entre otras demandas, Rowan Williams considera que se inaplazable la creación de un impuesto sobre las trasacciones financieras, también conocido como 'tasa Tobin' o 'tasa Robin Hood'. "Con una gravamen comparativamente pequeño, en torno al 0,05% por operación, conseguiríamos grandes altos niveles de recaudación, en torno a 410.000 millones de dólares globalmente", asegura el arzobispo.
"Las demandas de los manifestantes han sido vagas", reconoce por otra parte el arzobispo, en el momento de espolear a los indignados. "Mucha gente está frustrada por los efectos desastrosos del capitalismo global, pero no es fácil decir que debemos hacer las cosas de un modo diferente. Ha llegado el momento de ser específicos".

Criticado por su pasividad durante las dos primeras semanas de okupación ante las escalinatas de St. Paul y por su haberse plegado a los designios de la Corporación de Londres (el oscuro ente que mueve los hilos de la City), Rowan Williams ha decidido mojarse personalmente y ha arrimado el ascua al financiero Kel Costa, próximo a los 'tories' de David Cameros y simpatizante con la causa, para orquestar un debate político y económico en las próximas semanas.

En una entrevista a 'The Guardian', entre tanto, el obispo de Londres y número dos de la Iglesia Anglicana Richard Chartres reconoce que "fue un error cerrar las puertas de St. Paul, símbolo de la resistencia contra los bombardeos nazis". Chartres lamenta la cadena de dimisiones internas, reconoce "la pasión admirable" de los indignados y se compromete a convertir el templo en un foro por la ética económica y la justicia social.

Carlos Fresneda (corresponsal) | Londres

1 comentario:

René Bijloo dijo...

A ver si otros toman ejemplo. me voy a hacer anglicano.