23 de octubre de 2011

La “okupación” del centro de Londres fuerza el cierre de la catedral de St. Paul

 .La Iglesia alega “razones de seguridad y salud”.
.El campamento de los “indignados” supera ya las 200 tiendas
.El templo anglicano apoyó inicialmente las protestas

Por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, la catedral de St. Paul ha cerrado sus puertas a los turistas y feligreses. Aunque en esta ocasión la razón de fondo es más bien peregrina: el campamento de los “indignados” que ha ido creciendo ante los pies del templo y que ya supera las 200 tiendas.
      
Durante la jornada global de “okupación” del 15-O, cuando el muro policial impidió que los manifestantes se atrincheraran junto a la Bolsa de Londres, el reverendo Giles Fraser les dio personalmente la bienvenida y accedió a que las escalinatas del templo fueran usadas como anfiteatro.
     
Al cabo de una semana, el decano de St. Paul, reverendo Graeme Knowles ha dado marcha atrás, alegando que el templo tiene que cerrar “por razones de seguridad y salud” hasta que no se vayan los manifestantes.
     

Pese a la petición expresa de las autoridades eclesiásticas, la Asamblea General del campamento londinense –lleno de referencias a la acampada de Sol, como la Calle Basta Ya!- ha decidido seguir adelante con la “okupación” ante la mirada vigilante de la policía y entre amenazas más o menos veladas de desalojo.
     
“Nuestras relaciones con la Iglesia habían sido hasta ahora espléndidas”, aegura Mark Hartman, uno de los 400 “indignados” que pernoctan a diario junto a la catedral. “Todo eran muestras de solidaridad y nos habían dejado incluso usar los servicios. Habíamos hablado incluso de una cuestación voluntaria para ayudarles a compensar las pérdidas.. Mucho me temo que esto obedece a un plan para intentar disuadirnos”.
      
Los responsables del campamento -que cuenta con su tenderete “mediático”, su zona de “chill out” y su tienda solar de meditación- han accedido a poner vallas acotando el perímetro y a colgar un cartel provisional de “¡No más tiendas!” (menos visible que el consabido “Capitalismo es Crisis” que sigue ondeando contra viento y marea ante el templo).
  
El reverendo Knowles admite que “hay algo profundo en la protesta ante el lugar sagrado” y reconoce que los manifestantes tienen su derecho a expresar “su precupación por la desigualdad y la pobreza”. “Pero no es posible cumplir con nuestras obligaciones con los feligreses, los peregrinos y los visitantes en las presentes circunstancias”, concluye el decano de St. Paul.
     
Pese al cierre temporal, la iglesia ha abierto provisionalmente hoy para dos bodas que ya estaban comprometidas y posiblemente vuelva a hacerlo el domingo, a la hora de las misas matinales.
     
Pero las visitas de pago –a la friolera de 14,50 libras la entrada- han quedado temporalmente suspendidas. El turismo supone el 80% de los ingresos de la catedral, que cuenta con 200 empleados y 100 voluntarios, y cuyos costes diarios ascienden a 20.000 libras.
   
La decisión de echar el cierre ha sido entre tanto criticada por algunos activistas que recuerdan que la Iglesia Anglicana forma parte del “sistema”, con inversiones en compañías como BP, Shell y Exxon Mobil.
 




Carlos Fresneda, correponsal en Londres
Publicado en El Mundo.es

21 de octubre de 2011

El estudio más completo sobre el clima concluye que la Tierra se ha calentado un grado en el último siglo


Un deseo


GORA
ASKATASUNA
TA
EUSKADI

19 de octubre de 2011

La 'okupación' del templo


 
Fotos: C.F.

Llegaron para “okupar” la Bolsa, pero tuvieron que conformarse con levantar las tiendas y las pancartas a los pies del Templo. Con lo que no contaban era con la “bendición” del reverendo Giles Fraser, que les dedicó el sermón del domingo (“Dios y el dinero”) y pidió encarecidamente a la policía que les dejaran en paz: “La gente tiene todo el derecho a protestar”.
     
Suenan las campanas en la Catedral de St. Paul, y no hay quien pueda dormir más de una hora seguida con este estruendo...
     
“Pero mejor así, que acabar “okupando” la cárcel”, se consuela James Sterling, 25 años, músico, uno de los más de doscientos “indignados” británicos que han echado raíces junto al tempo anglicano, a cuya entrada cuelga el cartel que advierte en letras rojas: “Capitalismo es Crisis”.



“Nos hubiera gustado ser más de 50.000, como en Roma o en Madrid, pero vinimos los que vinimos, y aquí nos quedamos”, proclaman casi al unísono Andrew y “Anonymous”, su compañera enmascarada. “Vamos a convertir esto en un foro permanente por el cambio. La gente hasta ahora se ha volcado en solidaridad y apoyo”.
    
“Nos lo pusieron difícil el sábado, pero hemos notado cierta complicidad en los ojos de los policías”, asegura “Anonymous”. “Aunque no les perdonamos que se hayan llevado los servicios portátiles”, corrige Andrew. “Ahora dependemos casi totalmente de la “misericordia” de la Iglesia”.

      

Para entrar a St. Paul, por cierto, hay que “apoquinar” 14,50 libras del ala. Los “indignados” han conseguido una trato especial, habituados ya a abrirse paso como si tal cosa entre los feligreses y los turistas, que aprovechan la ocasión para hacerse fotos entre el mar de tiendas y pancartas: “Somos el 99%”, “Armas de Creación Masiva”, “Democracia Real: Todo el Mundo está Invitado”, “Podemos financiar guerras, pero no dar de comer a los pobres”, “Pita por el Cambio”...


  
Buscamos –pero no vemos- a Jim Beard, el tipo que acudió el primer día disfrazado de Jesucristo y arremetiendo contra los mercaderes y prestamistas. Quien sigue en el mismo lugar, preparándose con botas para la lluvia, es Amy Soyka, 22 años, estudiante de la Leeds Metropolitan University, la primera en montar el chiringuito frente al templo: “Pensé que íbamos a unos pocos, pero ya ves: esta mañana he contado 64 tiendas de campaña... Y la cosa sigue creciendo. Se habla de quedarnos aquí al menos hasta navidades”.
      
La ciudad-tienda de St. Paul cuenta ya con cocina popular, abastecida con donaciones. Hay también un tenderete “mediático”, alimentado con generadores, y una zona “chill out” con música. Las escalinatas hacen la veces de anfiteatro cuando llega la hora del “angelus”, que es también la de la Asamblea General, donde tal día como ayer se aprobó por unanimidad el primer manifiesto:
    
1.- El sistema actual es insostenible, injusto y no democrático. Necesitamos alternativas y vamos a trabajar por ellas.
    
2.- Renunciamos a pagar la crisis de los bancos.
    
3.- No aceptarmos los recortes sociales como necesarios o inevitables
    
4.- Queremos un cambio estructural hacia una auténtica igualdad global
    
5.- Mostramos nuestra solidaridad con los oprimidos y apoyamos las ocupaciones en todo el mundo...
    (Seguiremos informando)

Carlos Fresneda, Londres
Publicado en Blogoterráqueo de El Mundo


16 de octubre de 2011

La dignidad política de Equo

clic sobre imagen para descarga de pdf

Porque es el momento, porque hay que colaborar en la renovación de la organización política del país y de las instituciones del buen gobierno global, porque nos estamos jugando mucho, casi todo, porque es posible corregir las taras humanas que sirven para ahogar al bien común, porque debemos garantizar las mejores condiciones de vida para los que somos y los que serán, porque es posible ya producir toda la energía sin daño para lo vivo, porque hay que frenar la fascismo económico y político, porque el cambio climático no es una batalla contra otros sino contra nosotros mismos, porque todo lo vivo merece y precisa respeto, porque nuestro mundo cada vez es más feo y tóxico cuando podría ser más bello y saludable, porque la equidad y solidaridad no abarcan a todos los ocupantes de este pequeño nuestro mundo, porque la compasión entre humanos e interespecies debería superar toda barrera, porque la utopía es pensar que donde estamos no hay limites... por todo es por eso que Equo va y podemos caminar todas juntas hacia el mejor futuro, desde este preciso momento...

Assange se une a los 'okupas' de la Bolsa de Londres


Assange, junto a la catedral se St. Paul. | Afp

                    Assange, junto a la catedral se St. Paul. | Afp

Julian Assange se ha unido a los más de 2.000 activistas que han participado en la 'okupación' de la Bolsa de Londres. Escondido bajo una máscara de 'Anonymous', el fundador de WikiLeaks se abrió paso ante la multitud, no sin antes ser apercibido por la policía. [Así les contamos el 15O en vivo]

"¡No podemos ser anónimos y usar máscaras, aunque los bancos suizos sí pueden!", proclamó Assange, coreado por a los gritos de "Julian, Julian". "A la gente la envían a Guantánamo para obedecer la ley, mientras el dinero se 'lava' impunemente en las islas Caimán y en Londres", denunció Assange en una breve intervención ante la multitud congregada en las escalinatas de la catedral de St. Paul y rematada por una gigantesca pancarta verde: "Nosotros somos el 99%".

La irrupción de Assange ha creado el revuelo entre los activistas, que vieron frustrado su intento de 'okupar' la plaza de Pasternoster, cercada por la policía. A cambio, se resignaron a echar raíces en la fachada de la imponente catedral, situada justo enfrente de la iglesia.

"¿Por qué creés que eché a los mercaderes y a los prestamistas del templo?", proclamaba en su pancarta un tal Jim Beard, disfrazado de Jesucristo para la ocasión. "¿Y por qué ese empeño en construir las Bolsas a la sombra de las iglesias? No hemos cambiado nada en 20 siglos. La avaricia sigue guiando nuestros actos".















































A los gritos de "¡Una solución: revolución!" y con una pancarta de solidaridad entre trabajadores y estudiantes, cientos de activistas arrancaron la mañana dando vueltas alrededor de la Bolsa e intentando burlar el cerco de la policía, que poco a poco consiguió confinarles en los alrededores de la escalinata de St. Paul, que sirvió de anfiteatro improvisado para la primera Asamblea General de OccupyLSE, la réplica británica de Ocuppya Wall Street.

Amy Soyka, 22 años, estudiante de la Leeds Metropolitan University, fue de las primeras en montar la tienda de campaña: "Estuve en un tris de coger el billete para Nueva York para unirme a la causa, pero por fin la ola ha llegado a Londres. Vengo dispuesta a quedarme lo que haga falta, hasta que alguien se haga por fin eco de nuestras revindicaciones. Queremos una democracia real, que defienda los intereses de todos, y no sólo el de un puñado de ricachones"

El espíritu de Sol se ha sentido en la plaza Paternoster, encarnado en decenas de jóvenes españoles que vinieron por cuenta propia o unidos al nutrido grupo londinense del 15-M, que celebra sus asambleas todas las semanas. "Aquí están empezando a aflorar los mismos problemas que tenemos nosotros, ya vimos las cifras del paro juvenil esta semana", asegura Víctor Olmos, de 29 años e ingeniero. "Está claro que el sistema está fallando, y más que fallará si siguen subiendo las matrículas universitarias, recortando los gastos sociales y poniendo cada vez más difícil el acceso de los jóvenes al mundo laboral".

Aunque la diferencia numérica aún es muy ostensible, españoles y británicos coinciden es que la acción global de esta sábado puede ser el impulso definitivo de un movimiento que ha tardado en cuajar en Gran Bretaña y que aún hoy no es "visible" para la mayoría de la población. El objetivo de la policía, cumplido con creces, ha sido cercar a los activistas y dejarlos que protesten en su 'isla' en el centro de Londres. La vida, mientras tanto, continúa como si nada en la capital británica.

Carlos Fresneda (Corresponsal) | Londres
Publicado en El Mundo.es


Los bancos corruptos, el dinero corrupto