13 de septiembre de 2011

El castillo de Windsor se pasa a las energías renovables


La reina de Inglaterra rodeada por el príncipe de Gales y el principe de Edimburgo. | AFP
  • Generarán electricidad hidroeléctrica para 400 hogares
"Su Majestad, las turbinas están servidas"... Dos gigantescos tornillos de Arquímedes, de 40 toneladas de peso y 12 metros de largo, han llegado hasta el Castillo de Windsor para ser instalados en los próximos días en el fondo del río Támesis y poder generar electricidad 'limpia' a partir del mes de noviembre.

La llegada de los gigantes de acero ha puesto a la realeza británica en la proa de las renovables, gracias al tesón del Príncipe Carlos y a la inevitable conversión de Isabel II. Aun así, la reina 'verde' tuvo que esperar lo que cualquier mortal en el Reino Unido (cuatro años) hasta lograr los permisos de la Agencia de Medio Ambiente para este innovador proyecto que estuvo a punto de pasar a la historia por culpa de la recesión.

Cada turbina, fabricada en Holanda, cuesta cerca de un millón de euros, más el millón largo en que el está presupuestada su instalación en el fondo del río, donde la corriente hará girar la estructura helicoidal, conectada con generadores que serán capaces de producir hasta 1,7 millones de kilovatios hora al año (suficiente para poder suministrar a 400 hogares).

                                                                                              Photo: BARCROFT

 

La Casa Real quiere reducir su huella de carbono

"La reina será capaz de poder vender a la red el sobrante", adelantó David Dechambeu, al frente de Southeast Power Engineering, auténtico artífice del proyecto. "Se lo propusimos a la Casa Real y la respuesta fue estusiasta", declaró Dechambeu al Daily Mail. "La Reina y el Príncipe de Edimburgo están dispuestos a hacer todo lo que sea posible por reducir su huella de carbono".

La tecnología empleada por las turbinas hidroeléctricas es una evolución de la máquina gravimétrica helicoidal ideada en su día por Arquímedes y usada durante siglos para la irrigación.
Pese a las ventajas ambientales del proyecto (se calcula que se dejarán de emitir 790.000 kilos de CO2 a la atmósfera), los grupos ecologistas mostraron su preocupación por los posibles daños a la flora y a la fauna del Támesis, especialmente a las poblaciones migratorias de salmón, trucha y anguila.
La Agencia de Medio Ambiente ha dado sin embargo el visto bueno a la tecnología empleada, que incluye la habilitación de un tubo para el paso de los peces en el centro de la turbina de 4 metros de diámetro.

Carlos Fresneda | Corresponsal en Londres
Publicado en Natura de El Mundo.es

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