24 de mayo de 2011

Acción de guerrilla urbana solarculinaria

contra los indignos, por los indignados
 

El comando estuvo formado por 5 miembros de la más alta cualificación, contó con dos furgonetas, y en el lugar se le sumó el apoyo de todos los miembros del momento en la Comisión de Medio Ambiente de Acampada BCN. Con sigilo y por sorpresa una cadena humana colocó en el centro de la Plaza de Catalunya Indignada 4 parabólicas y una mesa de elaboración. La misión consistía en pillar por sorpresa al visitante y al usuario del noble espacio, e impactar todo lo posible en su interior con los aromas del Sol, por cortesía de la comisión de Ambiente Entero. Desde el cuartel general de la guerrilla se valoró el riesgo de la acción, que lo tendría por estar en espacio publico saltándose toda la normativa de uso y seguridad alimentaria, pero se decidió por unanimidad, asumirlos, vamos, que lo que pudiera pasar estaría compensado por lo que la acción podía dar de servicio a la causa justa de estar en esa plaza, de ser unos ciudadanos más, participes del sentir y demandar ¡Democracia real YA! No somos mercancía en manos de políticos y banqueros.


Una vez que un miembro de la comisión de logística acabó de situar el espacio, con una eficacia profesional se acordonó con humildes limitadores y cordino de escalada 25 metros cuadrados de esa plaza donde se mezcla todo, náufragos y la mejor juventud preparadisima para cambiar lo que haga falta junto a familias activistas y curiosas y los turistas que flipan con lo que allá está pasando. 

 

Al poco la mesa y ya había 6 pinches dispuestos a todo, comenzó una parabólica a buscar la perpendicular del sol, y cazuela con 8 litros de agua lista para alcanzar la ebullición para al final nutrir las elaboraciones. Casi 8 kg de cebolla y 4 de pimiento rojo, a juliana y tiras, van entrando en las 3 cazuelas, comienza el espectáculo de preparar comida sin emisiones atmosféricas, (salvo las destinadas a los placeres olfativos), desconectándose después de 400 mil años de los combustibles (leña, carbón, petróleo, gas, uranio...) para utilizar, después de tanto tiempo, sólo la tecnología para procesar alimentos y la bondad térmica de la mayor central productora de energía. Al poco aparece un miembro de la comisión de sanidad con el bote de crema protectora en mano y los sabios consejos para la protección, porque el sol no sólo calienta, sino que quema. 



Desde la comisión de infraestructuras nos llegan un montón de gorras de visera, yo me pillo una del Club de Tenis de Mataró. Sobre un cartón preparan con un arte especial y en un periquete una elegante pancarta anunciadora del evento.


Los agentes David y Noé se colocan las megafonías de cintura para lanzar cultura energética a todo interesado, caen a ojo más de 300 fotos, alguna petición internacional de datos sobre las cocinas y algunas grabaciones, donde un miembro de la comisión promotora, relata porque en la acampada también se cocina con la limpia, democrática, segura y pacífica energía del sol. El agente Carles se encargo de retratar la imágenes aquí brindadas, y es que hoy en día todo comando pacifico y elegante en misión de alto nivel, lleva infiltrado un documentalista.


Hoy toca fideúa, según receta de la agente Nuri Morral, el sol comienza a garantizar tiempos y servicios, las parabólicas cedidas por Fundación Terra, otra de un vecino del barrio que la tiene en la terraza comunitaria y la trillada de Carles Duran, conforman el armamento de Paz energética listo para la más hermosa y sabrosa batalla de todos los tiempos, estimular cuanto antes, vía todos los sentidos, un planeta 100% movido y suministrado con fuentes de energía renovable. Cuanto de injusticias, de crimen, de riesgo y de usura global tendríamos ya bloqueados si la conciencia crítica de especie, que se refuerza estas semanas con el necesario movimiento ocupacional de espacios de toda la ciudadanía, si esa conciencia analítica y sistémica, hubiese valorado los riesgos para la vida de lo que tenemos energético y de lo que no tenemos porque es demasiado democrático en esencia.

Al comando solarculinario le sobraban motivos para realizar la acción de guerrilla urbana, adictos a la Paz y la equidad, pensando que cada vatio de energía térmica solar es un vatio menos de energía sucia y peligrosa, que estar donde estábamos era el mayor homenaje a todas las victimas de todos los tiempos de la nefasta tecnonucleocracia (hoy se anuncia la fusión de reactor 2 y 3 de Fukushima, que llevan asi desde el primer día, dos meses liberando radiactividad) y de la criminal fósildictadura. Y mientras cientos de personas preguntaban por la física del funcionamiento, era consigna colectiva lanzar la verdad de la realidad energética culinaria, la de esos 2.000 millones de seres humanos condenados a la pobreza energética, imaginados utopicamente con la opción de utilizar una cocina parabólica como apoyo a sus necesidades alimentarias, o de esos 7.000 millones sometidos a las consecuencias de la imprudencia en su interferencia climática, y como no, lanzar que todo esto pasa porque no tantos deciden que así sea.

Rehogadas las verduras, entra el tofu y los champiñones macerados con salsa de soja, y menos mal de las tapas en cazuelas, porque se hubiese incorporado sin duda, y en una quedó constancia, la aportación orgánica de las recicladoras aladas de la plaza, las palomas. En la cuarta cocina un bizcocho sirve para que una vez a la vista los presentes no den crédito a lo que el sol y la tecnología hacen para con los sentidos y placeres humanos.

Entran por cazuela más de 1.5 kg de fideos del 0, al poco el chef de turno nivela de sal y unos 10 kg de papeo por unidad, dos cazuelas se destinan a la comisión de cocina, que anuncia a la gran fila de comensales, entre otros, fideúa sin emisiones.


La tercera se atraviesa la plaza rumbo a la carpa de la comisión ambiental, que esperan con ganas el momento, también lo hace el bizcocho (disimuladamente), y entre una cosa y otra, y mientras se inicia el desmontaje, menos mal de que el agente Noé, en misión de urgencia, recupera el resto de la susodicha fideúa, que da lo justo para nutrir al comando guerrillero solarculinario.

A la hora de los postres, 20 activistas vuelven a atravesar esa plaza mágica cargando el armamento solar rumbo a los furgones, uno de ellos movido con mucha energía solar vía aceite vegetal, por el camino se acuerda que se proponga a asamblea si procede que una de las cocinas no deje de preparar infusiones especiales, tisanas para nutrir el cuerpo con los sutiles anhelos de una sociedad usuaria de las fuentes de energía que están esperando su turno, indignadas por la larga espera.

Misión cumplida. Gracias Comisión de Medio Ambiente de la Acampada BCN (contacto email, ¡animate!), gracias por estar donde hay que estar, gracias a todo el equipo de cocina, voluntarios de la paz y la concordia.

Firmado: todos los miembros del comando de guerrilla solarculinaria urbana al servicio de la Democracía Real



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