10 de enero de 2011

Talar y tirar

 

Es el ritual con el que muchos neoyorquinos arrancan el año: arrastrar el decrépito árbol navideño por la calle como quien arrastra un animal muerto por los pelos, camino de la montaña de basura más cercana... y ahí te pudras.

Quienes tienen un mínimo de conciencia “ecológica” esperan al menos la llegada de la “trituradora” de abetos al parque más cercano. Sobre la marcha, y en apenas diez segundos, la máquina convierte el pino en astillas que serán usadas como abono.
La tristeza con la que los niños se despiden de su querido árbol es tan sólo comparable con el “bajón” de la  vuelta al cole. “Mi hijo quería un árbol de verdad, pero el próximo año vamos a comprar uno "artificial" y fabricado con materiales reciclables, para ahorrarnos este mal trago todas las navidades”, asegura Cynthia Rossenberg, tras despedirse del abeto en compañía del pequeño Richard, que parece que fuera a llorar en cualquier momento.
Más de 25.000 árboles navideños han sido “reciclados” (o sea, triturados) durante el fin de semana en los 37 puntos de recogida del "MulchFest" de Nueva York. Pero cientos de abetos abandonados se acumulan estos días en las calles, moteados por los copos de la penúltima nevada y entre el mar de  basura y más basura desparramada por las aceras.
Las calles de Nueva York se han convertido en el 2011 en una suerte de vertedero. El consumismo desaforado ha dado paso a la cochambre colectiva, como si alguien se empeñara en hacer visible las 12.000 toneladas de basura que producimos a diario sus ocho millones largos de habitantes.
Nos guste o no, somos lo que desechamos. Y la máxima expresión de esta cultura de usar y tirar es sin duda la del árbol cortado sin raíces al cabo de seis años para servir como adorno durante diez días. En Nueva York hay granjas y viveros que te dan la opción de ir tú mismo al bosque y talar tu propio árbol...
Shop and Chop”. Comprar y Cortar. Talar y Tirar... Se calcula que en España dos millones de árboles han pasado a peor vida estos días. Al menos el gigantesco abeto del Rockefeller Center ha sido cortado en tablones para fabricar una nueva casa.

 

Carlos Fresneda
Publicado en el blog En la Ruta Verde

2 comentarios:

René Bijloo dijo...

Para bien o para mal hacemos circular los recursos en la Tierra, y a veces el valor de un objeto y su destino no se mide por su durabilidad sino por el brillo que despide. saludos solares.

Yolanda dijo...

Si sólo fueran los árboles. Yo me quedé horrorizada cuando cuando sali a la calle el día de Navidad, toda la basura fuera de los contenedores, y la calle llena de cajas de cartón, plásticos y bolsas de comida. Nuestro derroche es avergonzante. Yolanda