29 de septiembre de 2010

UNA FERIA DE INVENTORES CAUTIVA A NUEVA YORK

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¿Qué tienen que ver el inventor de un robot que arma el cubo de Rubik en 25 segundos, el mecánico de los "jet ponies" que surcan el aire con el estrépito de una Harley Davidson y la artífice de un sistema para medir y trasmitir instantánemante por Twitter la calidez de un abrazo?

Todos ellos confluyen en Maker Faire, la Feria del Háztelo Tú Mismo, donde el ingenio, la inventiva y la tecnología se funden con un toque de atrevimiento y de locura, siempre bajo la consigna: "El futuro en tus manos".

"Bienvenido a este reino imaginario donde el mundo físico y el mundo digital se dan la mano", proclama Dale Dougherty, supremo "hacedor" de este fenómeno cultural y social que arrancó hace cinco años en Silicon Valley y que acaba de llegar al 'Hall of Science' de Nueva York, previo paso por Detroit y por Austin.

Con el impulso de internet, la mecha de los 'makers' se ha propagado de costa a costa y sale ahora a la conquista de medio mundo, con un toque entre futurista y carnavalesco. "Por más que se hable del espíritu americano, aquí no tenemos la patente", sostiene Dougherty. "La creatividad es una fenómeno universal: todo el mundo lleva un inventor dentro".

La madrileña Celina Alvarado no es exactamente una "inventora", aunque su inventiva con los medios y las nuevas tecnologías le han servido para incoporar tres proyectos a los 500 exhibidos en el Maker neoyorquino. Uno de ellos, el 'Try Me' (Pruébame/Ponme a Prueba), fue distinguido con uno de los galardones de la Feria...

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"Digamos que se trata de un dispositivo para 'twitear' el significado de los abrazos", explica Celina. "Por debajo de la camiseta, en el pecho, hay un interruptor que mide el tiempo que dura el contacto. Los datos pasan al microcontrolador que hay en la espalda y de ahí al radiotrasmisor que, vía wi- fi, envía el mensaje a la cuenta de Twitter.

"Me niego a llamar a eso un abrazo"... Es el mensaje críptico que de vez en cuando aparece en la pantalla. "Eso es porque el contacto ha durado menos de 666 milisegundos, lo mínimo para considerar un abrazo como tal", se explica Celina. Lo normal es que el visitante exprima al "abrazador de turno (el videoartista Antonio Ortuño) y que la pantalla celebre el encuentro efusivo: "¡No voy a dejar que te vayas!".

Abrazos aparte, el mayor éxito de Celina en los Makers ha sido la instalación llamada Bring Your Own Books, en la que mayores y pequeños lanzaban alegremente libros contra una pantalla gigante que "digería" y despedía automáticamente un mar de letras.

Otra de las novedades "caseras" del Maker Faire fue precisamente el Liberador de Libros: un dispositivo "pasapáginas" que, sincronizado con una cámara de bolsillo, permite digitalizar un libro de 500 páginas en media hora. En la parte práctica, el "sensor ciudadano" permite tener al minuto los datos sobre la contaminación ambiental en las calles de la ciudad, para adaptar nuestra ruta a calles más "respirables" sobre la marcha.

Desde Irlanda, Peter Redmond se trajo a Nueva York el Rubot II, más conocido como el Cubinator, capaz de resolve el cubo de Rubik en menos de 25 segundos... "Mi récord personal está en 45 segundos", admite Redmond. "Y el robot está sin duda capacitado para hacerlo aún más rápido. La clave está en el escáner que reconoce los colores y en las fórmulas computerizadas. Estoy ya planeando en cambiarle las manos de dos dedos por otras de cinco, a ver si puede batir el record humano de siete segundos".

Algunos inventos tienen un fin social, como el "Boxy Lady" de Derek Diedricksen, una especie de casa/carro con ruedas para los "homeless"... "Está pensado para sastisfacer todas las necesidades básicas de la gente que vive en la calle. El problema es que he intentado plantarme en la calle con él y la policía no me ha dejado".

En el capítulo de inventos imposibles, la trampa para ratones gigantes, o el columpio de 360 grados y los "jet ponies", ideados por la "troupe" de artistas y mecánicos del Magadascar Institute de Brooklyn. En el Cyclecide pudimos ver entre tanto los últimos ingenios de dos ruedas, fabricado con todo el esmero posible y con elementos reciclados en los garajes de media América.

"Los que pertenecemos a la generación digital hemos pasado demasiado tiempo en nuestros cerebros", asegura Mark Frauenfelder, director de la revista Make y otro de los grandes impulsores de este movimiento de "hacedores" sin fronteras. "Ha llegado el momento de pensar con las manos y poner los pies en la tierra".

Carlos Fresneda, Nueva York
Publicado en El Mundo.es

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