30 de agosto de 2010

EL REDENTOR DE NUEVA ORLEANS

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Foto de Issac Hernández

Cinco años después de Katrina

Nueva Orleans.- Ojos que no ven pero corazón que siente. La historia del inmortal 'Grandpa' Elliott Small, el músico callejero sobreviviente del diluvio.

Por su barba blanca y su camisa roja le conoceréis. Por su peto vaquero y su sombrero de ala ancha. Por sus ojos que no ven, pero vibran. Y por su voz con alma. Bajo el sol cegador o bajo el diluvio universal, en los sorportales del Barrio Fancés, calle Real esquina con Toulouse. El inmortal 'Grandpa' Elliott Small.

Pensábamos que tal vez había abandonado su esquina, ahora que es mundialmente famoso, pero no. Ahí sigue, cantando bajo la lluvia, contando hasta el último centavo que le dejan los turistas.

"No sé qué hecho yo para merecer toda esta atención", admite Grandpa Elliott desde su inseparable taburete. "Sólo sé que viene a verme gente de todo el mundo, y que me saludan como si me conocieran de toda la vida. Algunos son generosos, pero no siempre. La vida sigue siendo dura para el músico callejero".

Las estrellas parecen haberse alineado sin embargo a su favor, a tiempo para el quinto aniversario del Katrina. Más de 25 millones de fans han pinchado su versión en Youtube del 'Stan By Me' de Ben E. King, arropado por músicos de todo el planeta. Este año, con los 65 recién cumplidos, Grandpa Elliott grabó por fin su propio disco de larga duración, 'Sugar Sweet'. Y el Festival de Jazz le tributó un homenaje por todo lo alto en la Carpa del Blues, como icono vivo de la resurrección de Nueva Orleans.

Tal día como hoy, los cielos siempre amenazantes de la ciudad se conjuran repentinamente contra Grandpa Elliott, Washboard Chaz y tantos otros en la ciudad con más músicos por metro cuadrado del planeta. Todos buscan instintivamente el calor de los paseantes y la protección de los soportales.

- ¿Dónde estaba 'Grandpa' cuando golpeó el Katrina?

- Aquí, en la calle, intentando ganarme la vida como todos los días... Cuando la cosa se puso fea, eso sí, recogí los bártulos y me fui a mi casa junto al Barrio Francés. En vez de quedarme encerrado a que pasara la tormenta, tuve la estúpida ocurrencia de comprarme una hamburguesa en unos de los pocos bares que quedaban abiertos. Me atraganté con un bocado y me quedé sin respiración. Pensé que era un ataque al corazón... La tormenta se echaba encima y yo no me podía mover. Llamaron a un ambulancia y me llevaron finalmente hasta el Mercy Hospital cuando ya caía la lluvia...

La narración puede durar fácilmente una hora. Granda Elliott recuerda al detalle todo lo que pasó, porque entonces le quedaba aún un poco de vista.

"El agua empezó a entrar en la planta baja del hospital, y tuvieron que evacuarnos a los pisos superiores. Nos quedamos atrapados en un ascensor, pero lograron sacarnos. Al final acabamos todos en la planta alta, y allí pasamos dos o tres días, hasta que agotamos la comida y las medicinas. Vinieron a rescatarnos finalmente en helicóptero y desde el tejado".

Grandpa Elliott acabó recalando en Atlanta con el guitarrista hispano Oscar Castro, con quien tiempo después grabaría la celebrada versión bilingUe del 'Only You' (“Solo tú puedes dar luz a mi soledad).

"Oscar fue mi salvador y mi lazarillo, porque entonces ya estaba perdiendo la vista. Gracias a él tuve las fuerzas necesarias para volver. Porque mis raíces están en Nueva Orleans, y no me imagino viviendo ni cantando en ningún otro lugar del mundo".

Con seis años, vestido de frac, Elliot Small debutó en las calles bailando 'claqué' bajo la supervisión de su madre. Aprendió a tocar la armónica en la calle y soñó con ser estrella del 'soul'. Grabó con el productor Wardell Quezerrque y llegó a tocar en vivo con Fats Domino. Pero la fortuna no acabó de sonreírle, y volvió eternamente a su esquina.

Su segunda vida empezó precisamente después del Katrina. Había pasado un año desde el huracán, la ciudad luchaba por salir del fango. Hasta Nueva Orleans llegó el productor Mark Johnson con una misión muy concreta: buscar a Grandpa Elliott.

Johnson llevaba tiempo recorriendo el mundo a la busca de músicos autóctonos para dar forma a su proyecto, 'Playing for Change'. En California encontró al inmortal Roger Ridley, primera chispa de esa versión electrizante del 'Stan by Me'. Grandpa Elliot le puso el contrapunto sincero y cálido, y ahí empezó a dar vueltas un fenómeno que sigue rompiendo fronteras.

"A Nueva Orleans viene gente de todo el mundo, pero yo no sabía que nos querían tanto", reconoce Grandpa Elliott. "Si hay un mensaje que esta ciudad puede dar al mundo es sin duda éste: AMOR. Yo siempre canté por amor, pero nunca que se me había ocurrido pensar que mi música podría ayudar a cambiar el mundo".

Con 'Sugar Sweet', su álbum grabado hace apenas unos meses, Grandpa Elliott Small ha podido paladear el éxito que le fue negado durante décadas.

"A mi edad, fue un honor poder volver al estudio y saber que mi foto (yo no puedo verla, ya lo siento) está estampada en la carátula. Ahí están los temas que siempre me gustaron, 'Share your love with me' o 'Ain’t nothing you can do'. Es un disco hecho con el alma, llevaba toda mi vida esperando esa oportunidad”.

En junio del 2009, Grandpa Elliott consumó la redención cantando 'God Bless America' y tocando con su armónica antes más de 40.000 espectadores en el estadio de los Dodgers de Los Angeles. Pero su destino está en su esquina de Touluse y Royal, aunque a veces puede también escuchársele en Jackson Square.

Conquistada la inmortalidad, su sueño postrero es "poder tocar algún día la luna y las estrellas... Pero confío en poder hacerlo desde Nueva Orleans, siempre Nueva Orleans".

Carlos Fresenda, Nueva Orleans
Publicado en El Mundo.es Accesible
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