31 de mayo de 2010

VITORIA EN BICI CON CAMINATA AL TREN

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De siempre Vitoria suena como una de las ciudades más verdes y mejores para el vivir de las que tenemos cerca. Ya he pasado alguna vez por ella pero esta ha sido la que me ha permitido conocerla una poco más.

Llegado en bus ya de noche a la pequeña estación provisional con decenas de años de servicio y con un ajetreo importante, Luis Perez, ingenioso amigo solar, me autotransporta a la horizontal por aquello de que mañana tenemos que levantarnos antes de lo normal en un domingo con paseo oficial a pedales.

Hemos cogido todas las bicis en propiedad y una de servicio publico, y enfilando algunos de esos próximos 250 km de carriles bicis con los que contará al final Vitoria/Gasteiz (que no es la traducción sino el nombre de la aldea primera que había en el lugar). Me ha tocao una BH plegable de hace treinta años, que me ha rememorao mi primera bicicleta, una Orbea también plegable, que junto con las Torrot, se repartían el mercao cuando mi padre nos compró la máquina verde y su tiempo para agarrando el sillín, darnos la oportunidad de la habilidad gravitatoria. En el barrio nos marcábamos cada uno con la suya, las primeras aventuras de libertad cortando el aire en la cara.

Una parte del anillo verde que eleva y mucho el valor ambiental de esta ciudad ha servido para que los colegas me regalarán ruta y rato juntos. Tramos sólo para bicis, donde esta vedado hasta el peatón, parkings de las bicis publicas, que una vez estás registrado, tiene a bien el consistorio dejártelas gratis, y que por las noches están a buen recaudo, junto con antiguos tramos de trenecillo convertido en carril bici entre fachadas de naves industriales. Era temprano pero no estábamos solos, más de 10 familias todas a pedales se cruzan por las bicipistas de tranquilidad dominguera y una de ellas matrícula con un novedoso NO OIL parido en Italia.

Camino al parque de Salburua, recuperados sus humedales, son ahora pulmón acuático para aves y remanso de gozo y expansión para los vitorianos. Para nosotros hoy es un acto de gozo amistoso y de reverencia en el año de la Biodiversidad. Mientras las piernas nos mueven por la mañana soleada desde Egoitz pasando por Blanca y su padre, otro ingenioso del copón solar, Narcis Puig, con Maite, mami de mi joven puntual traductor del euskera y Luis, todos van de guías de lujo dándome datos a gogo de todo lo que a lomos de las bicis los ojos llegan a otear. Centros públicos deportivos que animan a pasar, pabellones donde a poco jugará el equipo local de baloncesto, una iglesia convertida y nuevo edificio para servicio a los artistas locales, y la llegada deseada a Ataria, el espectacular centro de interpretación de los humedales que le pone al anillo, broche especial.

Suficiente parking para bicis y al lado los monitores de SEO/BirdLife que nos dan los buenos días y nos invitan a otear la charca a ojo aumentado llena de animadas aves disfrutando de su pequeño paraíso. Fochas y gallinetas comunes, con los todoterrenos ánades azulones y sapos y ranas retozones, se dejan mirar.

Descubrimos bajo la extraordinaria estructura solar, vigas de madera conforman la componente principal del centro, una comunicad de cajas nido para murciélagos, donde el guano delata que han tenido a bien instalarse para darle al lugar abundancia de vida no humana.

Dentro un expo de obras seleccionadas de Fotógrafos de la Naturaleza 2010, abierta hasta el próximo 4 de julio, sirve para flipar con esos momentos que la cámara cogió gracias al dedo y el tiempo del artista, para disfrute de los que allá no estábamos, como son el abeto solitario, la hormiga con la gota de aguja, la libélula multicolor, el león reposando el banquete, hasta las huellas humanas miradas por un pingüino rey, suficiente belleza para quedar pequeños ante lo que nos cepillamos sin más en nuestra locura dominante de apropio de todos los recursos y bienes naturales, por los que entre nosotros nos pegamos de ostias para poseer, y las demás especies, pues a todas que les den...

Mejor el vídeo oficial, en clave estimuladora:


Después de la visita a la expo permanente, me cojo el flyer de las actividades del Día del Medio Ambiente organizado por el Centro de Estudios Ambientales que desde mañana 31 a 6 de junio, llenan de valores, conocimientos y posibilidades de conexión a los ciudadanos de Vitoria con la otra crisis, mucho más importante y crucial que la crisis de políticos débiles y otros que no valen para nada al bien común, que por carencias y dominios de un capitalismo salvaje que siempre gana, y si no miratelo, nos llevan a tiempos donde vamos a tener que ajustar el despilfarro, ...menos mal, a formulas donde el dinero ya no compre todo y podamos experimentar los cambios urgentes que las otras especies nos gritarían si pudieran, para poder simplemente seguir garantizando la vida en paz a todo lo vivo que vive y lo que vivirá. Mañana celebran acto vinculado al 350, y el sábado 6, Narcis y Luís, seguro que con sus familias, tienen puesta de largo con todos sus ingenios solares, cocinas y hornos no pueden faltar, taller de coches fotónicos montados por los noveles conductores solares in situ, en fin, fiesta para tiempos de necesaria cultura ambiental, de urgente mejor, donde los más peques que tendrán que ser más fuerte que nosotros con sus decisiones colectivas, por lo menos tienen ahora en sus manos y mentes, experiencias que los vinculan con la única economía que nos puede renovar, la economía solar.

Pedaleando salimos rumbo a una tienda especial, donde Maite y Luis tienen ilusión y trabajo puestos y donde muchos de los productos del sector ecológico o las obras de Narcis, ecocreativo supremo, se exponen y se ofrecen. Me pillo una grapadora sin grapas, de biopolimeros además, osea, consumo una grapadora inteligente a la que le tenia ganas y mira por donde me voy más contento con el hallazgo agradecido.

Pedaleando entre tanta generosidad y humanidad, el parque esta muy concurrido: caminantes rumbo a las nuevas catedrales de los domingos deportivos, fotógrafos que se aíslan y le sacan a la flor y la vida, la belleza máxima mientras las bicis sin ruido activan organismos en movimiento sin dañar a nada, a nos ser que el camino tenga caravana de hormigas atravesando o se te ocurra respirar o hablar mucho por la boca, a cuenta de tragarte algún insecto. No más.

Sale el tren y mi ruta por el norte me lleva hacia el oeste, haber caminado por la Vitoria ganada al coche, con mis guías de lujo presentando con su creatividad a la escultura que llaman el gigante, o la casa con fantasmas, ha superado a los detalles de mis colegas mayores. En Igoiz y Blanca, el reflejo de un futuro emocionante donde se van a desarrollar afrontando retos complejos, no dejará que me olvide de esta mañana a pedales con final caminata, de su alegría contagiosa y de su frescura mental, ...quizás jamás.

El noticiario casi me atraganta las patatas fritas y la empanadilla bio que el bar rodado me ofrece, releo textos de Carlos sobre la mancha de nuestras vidas afortunadas allá en el Golfo de México, y de nuevo el ex alcalde de la ciudad donde casi nací ( y donde con la Orbea imaginé el futuro a velocidad de las mariposas), y toda la banda de cargos políticos corruptos y ladrones de su camarilla, llenan las páginas, donde unas declaraciones hechas a un juez eliminado, dan pena y avisan. Después un gobierno a punto de caer y una oposición que no ha dado merito alguno para por eliminación también llevar las riendas de un país que debería pasar a las barricadas para ayudar a los pocos valientes que algo podrían hacer y que no se atreven y para bloquear a los que menos harán porque, para salir de esta, seremos la gente, y lo que imaginemos que podemos hacer, los que deberemos ganar. Es nuestro momento.

Manolo Vilchez, enviado alSol a Gijón, de aquí la ruta norte
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