29 de marzo de 2010

CONTRA LO QUE IMPIDE FLORECER

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Recibir a la primavera con ilusión por todo lo que nos aporta en estas latitudes, tiene merecido un post. La buena crisis ha hecho aflorar o fortalecer con fertilidad inusitada proyectos sociales de toda índole y condición, que pintan muy bien el cuadro florido de esa parte de la vida llena de belleza en un mundo pequeño patas arriba y donde la partida en juego está como muy cerca de la definitiva antes del colapso.

En el lado feo y contra los fascismos, el facherio, la hiprocresia y todo ese mundo que no nos hace falta para nada plagado de taraos, mentirosos morales y espirituales, junto a usureros, ladrones de lo publico y puercos de poder, la primavera puede y debe ser un antídoto. Un reforzante para, con las leyes en la mano y el buen gobierno como eje, apartar la basura social de traje y disfraces que complica avanzar hacia las urgentes decisiones que nos reconduzcan a esos anhelos de disfrutar hasta la eternidad final, de coloridas y placenteras primaveras sin dañar a nada ni a nadie.

Creo que a Picasso le hubiera alucinado ver el 3 dimensiones ese cuadro que simboliza el pasado trágico que no debería volver nunca más. A mi me ha emocionado mientras pensaba en compartilo contigo. El Guernica en 3D de más abajo, obra de Lena Gieseke, les seguirá molestando a los ladrones y fascistas que junto a sus aliados acusan y sientan en banquillo a juez justo que los pillo con las manos y alma llenos de mierda, mientras ayudaba a recuperar la memoria ética y moral, de tantos Guernicas.

En la primavera de 2010 siguen los fusiles contra todas las libertades disparando maldad. En esta primavera deberíamos decir basta ya.

Nuestros mejores deseos de fertilidad para el cambio, de Justicia y de Paz.

Manolo Vílchez


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26 de marzo de 2010

ECOHEROES DE NUEVA YORK

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A la jungla de asfalto le está saliendo el musgo. El espíritu de la vieja Mannahatta, la isla de las 500 colinas, vuelve a pulular por la geometría plana de calles y avenidas, y ya no hay alcalde, especulador o constructor que lo enmiende: el futuro de la Gran Manzana, el gran laboratorio urbano del siglo XX, será necesariamente verde.

Los halcones de cola roja lo han descubierto desde el cielo, y han ido extendiendo sus dominios de Central Park al Lower East Side. En Manhattan brotan por doquier los mercados de granjeros y en Brooklyn, una explosión de huertos urbanos traen el olor a campo hasta los tejados de la ciudad. A los confines del Bronx llegó por cierto no hace mucho un intrépido castor, al que llamaron José, por incorporarle a la ola de inmigrantes hispanos.

Nueva York está cambiando a pasos de gigante: ahí tenemos al Empire State, el coloso “eficiente”, pasando por una puesta al día que servirá para ahorrar el 30% de la energía. Y qué decir de los 200.000 “locos” de los dos ruedas que recorren los más de 650 kilómetros de carriles-bici, del millar largo de “pedi-cabs” o de la flota creciente de taxis híbridos.


Quienes vivimos –y padecemos- Nueva York desde dentro no somos del todo conscientes de la metamorfosis. Pero quienes llevan diez años sin morder la Gran Manzana y pisan de pronto el Green Market de Union Square, o cruzan el puente de Brooklyn en bicicleta, o se suben al parque elevado del High Line, se preguntan con razón: “¿Qué está ocurriendo en esta ciudad?”.

Nunca pisarás dos veces el mismo Nueva York: ésa es la esencia misma del lugar y ésa es la regla no escrita con la que comulga todo el que decide instalarse en este bullicio de creatividad. Más allá de los tópicos y de las modas, más allá de las campañas oficiales como New York 2030, la Gran Manzana ha cambiado gracias a la labor soterrada de un puñado de “ecohéroes” que están sembrando las semillas de la ciudad que viene.


Pocos han hecho tanto por iluminar el pasado y el futuro verde de Nueva York como Eric Sanderson, ecologista del paisaje, infatigable geógrafo urbano, que ha reconstruido el incomparable estuario tal y como lo viera hace 400 años el mismísimo Henry Hudson. Su investigación ha cuajado en el “Proyecto Mannahatta”, plasmado en un libro, una fascinante exposición y una recreación virtual en internet que permite visualizar el estado original de la isla, palmo a palmo, manzana a manzana.


“En Mannahatta había 627 especies diferentes de plantas, 233 variedades de págjaros y una biodiversidad por hectárea superior a la de Yellowstone o Yosemite’, sostiene Sanderson. Si la isla hubiera aguantado tal y como la conservaron los 5.000 indios Lenape -precursores de eso que ahora llamamos el “desarrollo sostenible”- sería posiblemente la pequeña gran joya de los parques naturales de Estados Unidos.


Times Square, sin ir más lejos, era un estanque donde abrevaban los castores. Hasta los altos de Harlem llegaban los osos negros, y los pumas eran una presencia habitual en la fronda casi impenetable que precedió a la selva de cemento. La “civilización” no llegó a la tierra prometida hasta el siglo XVII.

En 1811 comenzó el proceso de “reducción topográfica” para construir la rejilla urbana y a mediados del siglo XIX se libró la primera gran batalla ecológica por el futuro de la ciudad... “La lucha por la construcción de Central Park fue una tremenda victoria de los vecinos de Nueva York”, atestigua Sanderson. “La decisión de preservar una gran trozo de naturaleza en el corazón mismo de la ciudad fue el mejor regalo que pudo hacerse a las futuras generaciones, y un modelo imitado luego en muchas otra partes del mundo”.


Hacemos un alto con Sanderson en el Umpire Rock, el “auténtico centro de Mahattan”. A nuestro alrededor, anclados en el lecho de roca, emergen los rascacielos como si se disputaran la mejor vista de este oasis urbano que diseñaron Frederick Law Olmsted y el Calvert Vaux… “Central Park es también un inmejorale ejemplo de lo que puede hacer el hombre, trabajando mano a mano con la naturaleza”.


Sanderson ejerce ocasionalmente de explorador urbano, acompañado por estudiantes y curiosos que quieren indagar en las raíces de Nueva York, o escuchar el rumor de los desaparecidos arroyos de la ciudad. “La recuperación y el aprovechamiento de las cuencas de agua será uno de los grandes retos del futuro”, vaticina. “Las ciudades funcionarán cada vez más como ecosistemas, y la vegetación se abrirá paso entre el cemento”.

A Nueva York le queda un largo camino, sobre todo en la gestión del agua y de los resuiduos, pero Sanderson vaticina que la Gran Manzana será el espejo al que vuelvan a mirarse las grandes ciudades del mundo: “El consumo de energía y la huella de carbono del neoyorquino es tres veces inferior a la media norteamericana. Ahora sólo falta que la muchedumbre silenciosa que se mueve a pie, en metro o en bicicleta, acabe desplazando finalmente al coche. La vida compacta del futuro se está ensayando aquí todos los días”.


Al otro lado del East River, en un tejado de Brooklyn, está germinando el presente de la agricultura urbana. Annie Novak y Ben Flanner han sabido sacarle todo el partido posible a esta superficie de más de 1.500 metros cuadrados, a cinco pisos de altura, en lo más alto de viejo edificio industrial y con el trepidante “skyline” de Manhattan marcando el horizonte.

Annie Novak, la granjera en el tejado, admite a sus 27 años que Nueva York era el último sitio que tenía en mente cuando sintió la llamada de la tierra… “Trabajé un tiempo en Ghanha, y también en Latinoamérica, pero siempre me atrajo poderosamente la vida en la ciudad. Lugares como Brooklyn o Berkeley son ahora el destino natural para los agricultores jóvenes que estamos deseando romper con las barreras artificiales entre los urbano y lo rural”.

Durante el último año, al edificio industrial de Greenpoint le ha salido una cresta de lechugas y coles, tomates y coliflores. “El acondicionamiento del tejado lo hicimos sin problemas, aunque lo más fatigoso fue subir hasta aquí arriba la tierra”, confiesa Annie, ayudada por un tropel de voluntarios de todos los puntos de la ciudad. La primera cosecha nutrió sobre todo los restaurantes locales; el sobrante se vendió a pie de obra: auténtica comida biológica y local.


El huerto en las alturas no es más que la punta visible de un movimiento de agricultura urbana comparable sólo con la explosión musical de Brooklyn, la cuna de la cultura “localívora”. La red de Just Food, las cooperativas de cosumo y los huertos comunitarios han encontrado un inmejorable caldo de cultivo en la extensa trastienda de la Gran Manzana.

Aunque en el Village aún se conserva la tradición, iniciada en tiempos por la Green Guerrillas y continuada gracias al apoyo de ecoheroínas como la actriz Bette Midler, que salvó de la piqueta a decenas de jardines comunitarios amenazados en su día el por el alcalde Giuliani. En el campus de la Universidad de Nueva York, en uno de esos milagrosos vergeles que brotan en medio del asfalto, tiene precisamente su pequeña “parcela” Colin Beavan, más conocido como el No Impact Man.


Beavan se ha convertido en algo así como el último héroe de Nueva York tras completar su experimento: un año reduciendo al mínimo su impacto ecológico. Su mujer, Michelle, y su hija, Isabela, hicieron lo imposible por seguir su cura de austeridad (seis meses estuvieron sin electricidad). Lo que empezó como un reto personal -y como un “producto” literario y cinematográfico- ha terminado cuajando en un proyecto nacional, incitando a los americanos a que intenten emular su reto durante una semana.

“El sistema no va a cambiar si antes no cambiamos nosotros”, asegura Beavan. “Uno a uno, manzana a manzana, barrio a barrio se puede acabar cambiando una ciudad como Nueva York. Es fácil desanimarse porque los primeros en criticarte serán tu familia, tus vecinos o tus compañeros de trabajo. Pero hay que persistir, y sobre todo conectar”.


El reverendo Billy (nombre de guerra del actor y activista Bill Talen) lleva persistiendo más de 15 años por las calles de Nueva York. Empezó declarando la guerra al consumismo rampante, a cuestas con Mickey Mouse crucificado. De ahí pasó a su cruzada contra los McDonald’s y los Starbucks, y todo lo que huela a tufo multinacional frente a la cultura de barrio.

Con levita azul o blanca, y con su tupé a prueba de vendavales, el reverendo Billy fue el candidato el Partido Verde en las últimas elecciones municipales. “¡Agualuya!”, fue la bendición que nos echó bajo el aguacero en Times Square. Poco después le vimos con su coro anticonsumista, entonando un gospel reivindicativo en el nombre de Rainforest Relief:: “Bloomberg se las da de verde y aquí estamos, relajando nuestras posaderas en bancos de madera traída del Amazonas”.


Al reverendo Billy le han detenido tres veces ante nuestras propias narices. “Alteración del orden”, alega la policía. La última vez fue en Union Square, protestando con su inseparable megáfono por la “privatización” de los espacios públicos...



En Union Square, la gran plaza del pueblo, conocimos un día a otro ecohéroe bastante menos ruidoso: James Conroy, el hombre que susurra a los árboles. El “treewhisperer” fue patólogo de plantas y trabajó para una compañía química antes de su reconversión a la causa natural, en contacto directo con la madera viva... “Digamos que trabajo con la energía de los árboles. He aprendido a “escucharlos” y a encontrar curas con una intervención mínima. La falta de espacio vital, la pobreza del suelo y el daño que causan los animales, o los propios humanos, son los principales enemigos del árbol en la ciudad”.


En la calle 24, Conroy ha insuflado nueva vida a varias acacias moribundas, de eso dan constancia los vecinos. En Colorado está poniendo en práctica su método, Green Centrics, para controlar las plagas “fortaleciendo los árboles, y no inundándoles con productos químicos”. La campaña para plantar un millón de árboles en Nueva York le parece una buena idea, “pero también hace falta una cultura del árbol, un mayor aprecio por nuestros venerables hermanos vegetales”.

Steve Brill, más conocido como el “Wildman”, lleva precisamente 25 años contagiando a sus vecinos su pasión por la vida silvestre. Las expediciones del “Wildman” por Central Park y otros reductos de la naturaleza urbana son ya una leyenda dentro de la Gran Manzana. A 15 dólares por cabeza (diez los niños), el “hombre salvaje” garantiza un alimento casi completo sobre la marcha con plantas comestibles y bayas silvestres.


“Durante millones de años, la especie humana se ha alimentado de lo que recolectaba en el bosque”, recuerda, mientras explica las virtudes de las bardanas, de la “pimienta” del hombre pobre o de las azucenas amarillas, por no hablar (mientras comemos) de las moras blancas que saben a lluvia o de los frutos del guillomo que nos esperan junto al lago de Central Park.


Podríamos concluir el periplo aquí, que fue donde empezamos, pero la geografía invertida de Nueva York es muy vasta. La riqueza se acumula en el sur, y las miserias han procurado esconderse en el norte, en ese Bronx azotado en tiempos por la violencia y acechado ahora por las centrales térmicas, las plantas de tratamiento de basura, las depuradoras, las autopistas y los índices de asma más altos del país.

La gente de Sustainable South Bronx organiza “tour tóxicos” para quienes quieran respirar a fondo la esencia del barrio. El grupo, fundado por Majora Carter, fue la punta de lanza del movimiento de la “justicia ambiental”. Allí dio sus primeros pasos Omar Freira, 34 años, hijo de inmigrantes dominicanos, que ha decidido pasar a la acción con “Green Worker”, la primera cooperativa “verde” del Bronx.


“El primer paso de la economía gris a la economía verde tenemos que darlo en nuestros barrios, gestionando nuestros propios recursos y reinventado el sistema desde la base”, sostiene Omar. Los currantes de ReBuilders Source –el primer brazo autóctono de “Green Worker”- se dedican a la “deconstrucción” y cargan y catalogan todo lo que se puede reaprovechar en las demoliciones o en las obras de reforma.

La crisis ha golpeado duro en el Bronx, pero Omar Freira –que puso en el empeño los 100.000 dólares de premio de la Fundación Rockefeller por su contribución a las “nuevas ideas y el activismo” en Nueva York- planea ya la futura expansión de la cooperativa a los campos de la eficiencia energética, la agricultura urbana y la restauración.


Bajando del Bronx podríamos hacer una parada en Harlem, donde Peggy Shepard abandera We Act, otro de los grupos punteros de la justicia ambiental. A la altura del City College, visitaríamos a la arquitecta Hillary Brown, creadora de la primera oficina de diseño sostenible en Nueva York. En la Universidad de Columbia nos esperaría Dickson Despomier, a punto de publicar su visión futurista de las “Granjas Verticales”.


En el Midtown, Jack Hidary nos contaría su empeño en acelerar el avance de la energía solar y de los coches eléctricos a través de su organización, Pace. Jamie Cloud, al frente del Cloud Institute, nos invitaría a embarcar a los más niños en el cambio que viene, y Wendy Brawer, diseñadora gráfica y creadora del Green Map, nos daría el consejo más certero para trasformar la ciudad: “Conoce tu entorno”.


Siguiendo el rastro a dos ruedas de David Byrne, el ex cantante de los Talking Heads y autor de “Diarios de la bicicleta”, volveríamos a Brooklyn, a conocer de primera mano el proyecto “Living Streets” (“Calles Vivibles”) de Aaron Naparstek, o a visitar finalmente a su colega, el diseñador y visionario Mitch Joachim, convencido de que la utopía del futuro se está cociendo a la sombra de los rascielos.

Pero este viaje, al fin y al cabo, no ha hecho más que comenzar. Los ecohéroes de Nueva York son en todo caso la avanzadilla de ese otro mundo posible que nos está esperando a la vuelta de la esquina.


Carlos Fresneda, Nueva York
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25 de marzo de 2010

ESTO NO ES HOLLYWOOD

Bievenidos a la Ecoaldea de Los Angeles, un insospechado bálsamo urbano en el corazón de la ciudad motorizada

Bajando de Hollywood hacia Koreatown, allá donde estuvo en tiempos el balneario de Bimini, ha echado echado raíces la Ecoaldea de Los Angeles.

Si uno llega hasta allí un domingo cualquiera, creerá haber traspasado el espejo mágico de Alicia... Los cuarenta vecinos sacan sus sillas y sus mesas al asfalto, toman la fresca y comparten las viandas, celebran la buena vida y obligan a los pertinaces conductores a dar un incómodo rodeo. Algunos se cabrean y tocan el claxon, otros saludan con una sonrisa cómplice en español: “¡Que les aproveche a ustedes!”.

La Ecoaldea de Los Angeles es un insospechado bálsamo urbano en el corazón de la ciudad más motorizada del mundo, donde el 85% de la gente vive con el culo pegado al asiento del “carro” y la mitad de las aceras son sencillamente intransitables.

“El coche es sin duda la mayor adicción de los americanos, y aquí en Los Angeles alcanza unas proporciones enfermizas”, atestigua Lois Arkin, fundadora de la Ecoaldea angelina. “Pero más allá de las autopistas hay vida, mucha vida en esta ciudad. Y si nos planteamos redescubrirla desde lo más esencial, barrio a barrio, otro galló cantará”.

Los gallos, por cierto, despiertan todas las mañanas a las 40 vecinos que comparten la White House, una de las dependencias del antiguo balneario, reconvertida ahora en casa comunal. Las placas solares suministran gran parte de la energía. La basura orgánica se composta y el agua de lluvia y las aguas grises se aprovechan para regar el huerto orgánico, que da de comer durante gran parte del año a los vecinos.

Julio “Aché” Santizo, guatemalteco, asegura haber superado un cáncer “gracias al estilo de vida que aquí llevamos y al apoyo comunitario que tenemos”. “Todos nos ayudamos a todos”, asegura Santizo, volcado en la recuperación de sus tradiciones en la ciudad con más “inmigrantes mayas” del mundo.

Melba Thorn tiene establecida en la Ecoaldea la base de operaciones de Native Gardens, descubriendo las fascinantes posibilidades del chocolate biológico. Joe Linton, especialista en el agua, ha logado que la ciudad acceda a instalar aceras permeables y organiza excursiones en bici y canoa por el redivivo río de Los Angeles. Ron Milan anda preparando la próxima Cumbre de las Calles de Los Angeles, el 21 de marzo, y ayudando a decenas de angelinos a perderle el miedo a la bicicleta con la ayuda de Bike Sage.

La Ecoaldea, en fin, es un hervidero de camaradería y de ideas que empieza a dar sus jugosos frutos al cabo de 15 años... Porque hay muchas ciudades en Los Angeles, más allá de lo que vemos en las películas, y muy en la línea de lo que vislumbramos en aquella epopeya vecinal, candidata al Oscar al mejor documental, titulada “The Garden”... Seguiremos explorando.

Carlos Fresneda
Publicado en el blog En la Ruta Verde de ElMundo.es

21 de marzo de 2010

LA ODISEA DEL “PLASTIKI”

Zarpa de San Francisco el catamarán fabricado con 12.500 botellas recicladas, rumbo a la isla de plástico del Pacífico

Viento en popa y a media vela, el “Plastiki” ha zarpado de San Francisco y enfila ya hacia la misteriosa isla “basura” del Pacífico, esa viscosa y hasta ahora invisible “mancha” de plástico que ocupa ya una extensión superior a la de España.

El “Plastiki”, fabricado con 12.500 botellas recicladas, pretende emular la legendaria odisea del Kon-Tiki, pero con una misión bien distinta: denunciar el coste oculto de la sociedad de “usar y tirar”, enviar al mundo un gigantesco mensaje en una botella para salvar nuestros océanos.

En la proa tenemos a David de Rothschild, el vástago ecologista y aventurero de la famosa familia de banqueros, arropado por Olav Heyerdhal, nieto del legendario Thor Heyerdhal, el explorador del Kon-Tiki. La capitana es una mujer, Joy Royle, curtida en los mares del Sur y asistida por uno de los mayores expertos en navegación en catamarán, David Thompson.

Cien días tienen por delante los cuatro intrépidos marineros, que confían en poder llegar a Sydney, con el permiso de los “sargazos” de plástico que se encontrarán por el camino... “Tenemos una idea muy vaga de la isla “basura”. Sabemos que no es visible hasta que estás dentro de ella. Nos preocupa que no haya viento y que podamos quedar atrapados, pero el riesgo es un parte inevitable de cualquier aventura”.

Adventure Ecology se llama precisamente la empresa que creó David de Rothschild en el 2005 para fundir aventura y activismo. Atravesó el Artico para demostrar los efectos del cambio climático, viajó a Ecuador para denunciar los daños de la exploraciones petrolíferas y ahora se propone llevarnos hasta lo nunca visto en el Pacífico, con las cámaras del National Geographic como testigo.

El barco es el mensaje”, asegura Rothschild, a quien pudimos conocer durante los preparativos de la expedición en la bahía de San Francisco. “Casi todo lo que ves es producto del reciclado, incluido el material de la estructura, que hemos llamado srPET y que puede sustituir en el futuro a la fibra de vidrio. Llevamos también paneles solares, turbinas de viento y hasta una bicicleta fija para generar poder humano”.

La cabina del “Plastiki” es un igloo geodésico que protegerá a la tripulación de las inclemencias. El mastil de aluminio es realiad una tubería de riego y la vela está fabricada con tejidos reusados. El catamarán captura sobre la marcha el agua de lluvia y cuenta hasta con un pequeño jardín alimentado por hidroponía.

La naturaleza no genera residuos y nosotros no podemos ser menos”, explica Rothschild. “Todos los años se produce 260 millones de toneladas de plásticos y ya sabemos dónde acaban... Enterradas en los vertederos o plagando nuestros océanos. Hasta el 80% de la contaminación marina está causada por el plástico. Estamos estrangulando la vida en los mares y nos estamos evenenando a nosotros mismos”.

Seguiremos muy de cerca la odisea del “Plastiki” en esa Atlántida del siglo XXI que se adivina en el horizonte y que golpea nuestras conciencias de consumidores plastificados.

Carlos Fresneda, San Francisco

Publicado en el blog En la Ruta Verde de El Mundo América.


20 de marzo de 2010

60 MINUTOS ATENTOS AL CAMBIO

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pueden parecer no mucho o poca cosas, pero imagina lo que puede pasar si millones de nosotros concentramos la atención, paramos ese ratillo, dialogamos a oscuras con los nuestros, imaginamos como salir de esta para estar más fuertes para la siguiente, entonces 60 minutos, pueden ser suficientes para comenzar.


información de la acción, aquí
actividad del movimiento 350.org en Barcerlona, aquí
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14 de marzo de 2010

AL GORE: "LA VERDAD SOBRE EL CAMBIO CLIMATICO ES MAS INCOMODA Y URGENTE QUE NUNCA"


.“Los escépticos se han realineado en una “coalición de los negacionistas”, con la intención de confundir a la opinión pública y evitar un compromiso político”

.“Yo no le he recomendado personalmente al presidente Obama que haga esa apuesta tan decidida por la energía nuclear”

.”Los españoles deberían estar orgullosos de haberse puesto en la vanguardia del mundo en energía eólica y solar”

No ha sido un invierno propicio para el cambio climático. Tal vez por eso Al Gore eligió el repliegue y hasta hace unos días no rompió el silencio proverbial que se trajo de Copenhague. Rastreamos su pista por su oficina en Nashville, coincidimos con él en la conferencia TED de Long Beach y finalmente logramos hablar durante media hora de su nuevo libro, “Nuestra eleccion” (Gedisa), y de sus planes para hacer frente a esa “coalición de negacionistas” que ha logrado darle la vuelta al mensaje. Contra vientos y tempestades, Al Gore repasa someramente las “soluciones” al calentamiento global, asegura que nos queda una década para pisar el acelerador y vaticina que las aguas volverán a su cauce en cuanto vuelvan a subir las temperaturas...

PREGUNTA: Tras la nieve caída desde Copenhague, mucha gente empieza a pensar que el cambio climático es una ilusión...

RESPUESTA: Yo sería el primero en celebrarlo si fuera así... Pero por desgracia la evidencia científica recopilada durante las dos últimas décadas sigue prácticamente intacta. Un invierno especialmente frío en nuestro hemisferio no puede hacernos perder de vista el problema global... No podemos “suprimir” el problema con tan sólo desearlo, mientras seguimos emitiendo 90 millones de toneladas de gases invernadero cada 24 horas en las atmósfera. Yo diría que la verdad del cambio climático es si cabe más incómoda y urgente que nunca.

P: Pero no negará que la credibilidad de los científicos del clima está bajo mínimos...

R: Los emails pirateados a los científicos de la Universidad de East Anglia y un error real –el cálculo sobre la desaparición de los glaciares en el Himalaya- no pueden comprometer los 22 años de trabajo del Comité Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC). Para reescribir la ciencia, los escépticos tendrían que rebatir miles de estudios científicos rubricados por las principales instituciones de todo el mundo.


P: La ONU ha decidido revisar esta misma semana el último informe del IPCC. Hay quienes piden la dimisión de su presidente Rajendra Pachauri, que compartió el Nobel de la Paz con usted en el 2007...

R: Pachauri está siendo víctima de los mismos ataques personales que sufrí yo. Es la vieja estrategia de “matar al mensajero”... Pero tengo mucha confianza en él y estoy seguro de que resistirá las presiones. La decisión de crear una comisión especial para revisar el informe del IPCC me parece acertada y creo que servirá para despejar las dudas. En un volumen de más de 3.000 páginas tiene que haber necesariamente errores. Pero la conclusión final, que el cambio climático es real y que se debe en gran parte a la acción humana, es incuestionable.


P: Phil Jones, el científico que dimitió tras el escándalo de la Universidad de East Anglia, admite sin embargo que no ha habido un calentamiento “estadísticamente significativo” desde 1995...

R: Me remito al último estudio de la NASA, que ha confirmado que la primera década del siglo XXI ha sido la más cálida registrada en la historia. Insisto: el consenso científico no se ha quebrado. Los escépticos de clima, eso sí, aprovechan cualquier elemento a su favor para seguir sembrando la duda, porque esa es su estrategia, que es la misma que utilizó la industria del tacabo para hacernos creer que los cigarrillos no presentaban ningún riesgo para la salud.


P: En cualquier caso, los “escépticos” están ganando la batalla de la opinión pública...

R: Los escépticos se han realineado en una auténtica “coalición de los negacionistas”, con la intención de confundir a la opinión pública y evitar cualquier intento de compromiso político. Y es cierto: están sacando mucho partido a la decepción general que ha quedado tras la cumbre de Copenhague. Pero la gente debe saber lo que hay detrás... Se trata de una campaña masiva para intentar convencernos de que el calentamiento global no es real y que por tanto no debemos precuparnos. Sólo en mi país, la industria del carbón y del petróleo se gastó el año pasado 500 millones de dólares en anuncios televisivos con ese fin. Hoy por hoy, hay cinco “lobistas” contra la ley del clima en Washington por cada congresista y senador.


P: Muchos piensan que el presidente Obama podría haber hecho mucho más ¿Qué le parece su papel en Copenhague? ¿Dónde está el líder en la lucha contra el cambio climático que tantos esperaban?

R: Obama ha hecho en un año más que ningún otro presidente por impulsar la energías limpias en Estados Unidos. El problema es que llegó a Compenhague con las manos atadas, sin un mandato claro del Senado, donde la ley del clima lleva estancada ocho meses. Esa fue, creo, una de las razones por las que ocurrió lo que ocurrió en Copenhague: muchos países llegaron sin haber hecho los “deberes”. El primero de ellos, Estados Unidos.


P: Y díganos, usted que ocupó un escaño durante ocho años ¿cómo se explica que la mayoría demócrata no sea capaz de sacar adelante la Ley del Clima?

R: Es un asunto complejo porque hay muchos intereses en juego. También hay que contar con el bloqueo parlamentario de los republicanos... Obama se ha reunido esta semana con un grupo de senadores de ambos partidos, de John Kerry al republicano Lindsey Graham. Creo que se está acercando por fin a un solución de compromiso. Es más, confío en que la Ley del Clima se aprobará en primavera y cambiará radicalmente la dinámica actual.


P: ¿A pesar de todas las concesiones a los “lobbys” del carbón, del petróleo y de la industria nuclear?

R: El texto está aún abierto, pero tengo la esperanza de que será el mejor posible, dadas las circunstacias. Aunque los grupos que trabajamos en el cambio climático no podemos bajar la guardia. Necesitamos reagruparnos para hacer frente a esa oposición masiva que sólo quiere ganar tiempo.


P: ¿Qué le parece el reciente impulso de Obama a la energía nuclear?

R: Yo creo que hay que situarlo en este contexto: Obama quiere encontrar un territorio común en el que se pueda alcanzar un compromiso con los republicanos.


P: Usted dedica todo un capítulo en su nuevo libro a la “Opción Nuclear” ¿Cuál es su “elección” personal: pronuclear o antinuclear?

R: Digamos que no descarto que la energía nuclear pueda jugar un papel en el futuro, similar o incluso superior al que tiene ahora. Pero hoy por hoy, el gigante nuclear se enfrenta a dos grandes obstáculos: el alto coste económico y la seguridad (la proliferación y el almacenamiento de los residuos). Después de treinta años sin construir un reactor, conseguir que la energía nuclear sea competitiva en Estados Unidos va a requerir mucho dinero y mucho esfuerzo. Quienes defienden a toda costa la opción nuclear hablan de la promesa de la cuarta generación de reactores, pero es una tecnología que aún está muy lejos... y lo que no nos sobra en la lucha contra el cambio climático es precisamente tiempo.


P: ¿Recomendaría usted al presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero que siga los pasos de Obama e incluya la nuclear en el “mix” energético del futuro?

R: Yo no le he recomendado personalmente al presidente Obama que haga esa apuesta tan decidida por la energía nuclear, y no creo que pudiera recomendárselo al primer ministro de un país del que no soy ciudadano...


P: Usted hace referencias constantes a España en “Nuestra Elección”, sobre todo en los capítulos dedicados a la energía solar y eólica ¿Somos realmente un “modelo mundial”?

R: Los españoles deberían estar orgullosos de haberse puesto en la vanguardia del mundo. España es la segunda potencia solar y la cuarta en energía eólica. El viento es ya más del 13% del suministro de energía. Creo que allí están demostrando que se puede tener energías renovables a gran escala, como está ocurriendo a ahora con las plantas termosolares... Con España tengo además un vínculo muy estrecho a través de The Climate Project, por el que han pasado decenas de empresarios y activistas comprometidos en las acciones contra el cambio climático.


P: En España hay también un debate intenso sobre el secuestro del carbono. Usted dijo no hace mucho que hablar del “carbón limpio” era como hablar del “cigarrillo saludable”...

R: Con respecto al carbón hay buenas y malas noticias. Las buenas noticias son que la tecnología para secuestrar el carbono se está desarrollando en varias partes del mundo y parece que funciona. Las malas noticias son que resulta muy caro y que el proceso consume además hasta una tercera parte de la energía que produce una central térmica. Si aplicáramos esa tecnología a todas las plantas que funcionan hoy en día, el precio de la energía se dispararía tremendamente, y no creo que eso sea algo que la gente esté dispuesta a aceptar. Estoy convencido de que el secuestro del carbono jugará al final un papel limitado. Hoy por hoy, el carbón es la fuente más sucia de energía y la que más estragos causa en el medio ambiente.


P: En EEUU hay también ahora un intenso debate sobre el mercado de bonos de carbono ¿se puede realmente “negociar” y especular con el derecho a contaminar?

R:Yo soy partidario de poner un precio al carbono. Creo sinceramente que el sistema de “cap and trade” -como aquí se le conoce- puede funcionar e incentivar a las empresas para reducir sus emisiones. Es un sistema que abre la puerta a una cooperación internacional sobre una base de mercado. Sé que tiene sus críticos, pero yo lo considero un mecanismo efectivo.


P: ¿No le precupa que le llamen “el millonario del carbono”?

R: Los conservadores me han llamado de todo y ya no me sorprende. A esta última acusación les respondo diciendo que llevo más de treinta años invirtiendo de acuerdo con mis creencias y mis valores.


P: ¿Ha introducido también cambios en su vida privada? En su día le criticaron por el elevado consumo energético de su mansión en Nashville y por sus viajes en avión privado...

R: El tejado de mi casa en Nashville está cubierto por paneles solares y usamos energía geotérmica para el agua caliente. Viajo menos para reducir mi huella de carbono y también para pasar el mayor tiempo posible con mi familia y mis nietos. Mis nietos son mi inspiración en estos momentos: pienso en el futuro que les espera y en qué pensarán de nuestra generación, y de esta “oportunidad” que aún tenemos en nuestras manos.


P: ¿Por cuánto tiempo más?

R: El plazo expiró en diciembre (risas)... No lo sé, eso habría que preguntárselo a los científicos. Pero la década que nos espera será crítica.


P: ¿No se arrepiente a veces de no haber hecho más contra el cambio climático cuando era vicepresidente?

R: Era un situación política muy complicada, con la mayoría republicana en el Congreso. Si es difícil sacar ahora una ley del clima, imagine como era entonces. La opinión pública en Estados Unidos tampoco estaba mentalizada... Pero posiblemente pude hacer más por transmitir la gravedad y la urgencia del problema.

Carlos Fresneda, corresponsal en EEUU/ Los Angeles

Publicado en edición papel de El Mundo, 13.03.2010
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2.000 CIENTIFICOS Y ECONOMISTAS PIDEN ACCION CONTRA EL CAMBIO CLIMATICO EN EEUU


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.El 48% de los norteamericanos cree que la amenaza del calentamiento global se ha “exagerado”

.Al Gore urge a los ecologistas a hacer causa común frente a “la coalición de los negacionistas”


Dos mil científicos y economistas norteamericanos han dirigido una carta al Senado pidiendo una acción urgente para reducir las emisiones de gases invernadero. La petición ha coindicido con el último sondeo de Gallup que refleja un creciente escepticismo en la opinión pública: el 48% de los estadounidenses considera que la amenaza del cambio climático ha sido “exagerada”.

El 53% de la población considera que el calentamiento global esa “real” (la proporción más baja en la última década) y tan sólo el 32% cree que sufrirá las consecuencias directas del calentamiento de la atmósfera.

Alertados por el cambio de percepción en la opinión pública, los dos mil científicos –entre ellos, ocho premios Nobel- ha dirigido la misiva al Senado urgiendo la aprobación de la ley de clima, que lleva ocho meses en el dique seco.

“Urgimos a los líderes de nuestra nación a que pongan en marcha las políticas para la reducción de las emisiones”, escriben los científicos. “La evidencia de la ciencia del clima nos obliga a alertar a la población sobre las irreversibles consecuencias si las temperaturas siguen subiendo”.

La carta se produce también como reacción en respuesta la reciente decisión por parte de la ONU de crear un panel independiente que revisará el último y cuestionado informe del Comité Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC)
. Los científicos expresan finalmente su preocupación por la decisión de varios estados –como Texas, Virginia y Alabama- de ceder a las presiones de los “lobbys” del carbón y del petróleo y desafiar en los tribunales la autoridad de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) para regular las emisiones de CO2.

“La “coalición de los negacionistas” ha logrado alterar la percepción de la gente”, admite por su parte Al Gore, entrevistado hoy en las páginas de “El Mundo”. “Tan sólo en el último año se han gastado 500 millones de dólares en anuncios de televisión... Están usando la misma estrategia que la industria del tabaco cuando intentaban convencernos de que los cigarrillos no eran nocivos para la salud.

Gore reconoce el daño causado al movimiento del cambio climático por el fiasco de la cumbre de Compenhague, por el escándalo de los emails pirateados de la Universidad de East Anglia y por las incorrecciones detectadas en el informe del IPCC del 2007 sobre la desaparición de los glaciares del Himalaya.


El autor de “Una verdad incómoda” y “Nuestra Elección” hace sin embargo un llamamiento a la unidad y a la persistencia del movimiento ecologista: “Tenemos que hacer frente a la operación masiva de los negacionistas, pero estoy seguro de que al final tendremos éxito”. El propio Gore se ha aplicado el cuento y ha decidido fundir el trabajo de Alianza por la Protección del Clima, con sede en Washington, y The Climate Project, con ramificaciones en ocho países (entre ellos España).


Carlos Fresneda, Nueva York

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11 de marzo de 2010

OBAMA INTENTA DAR UN NUEVO IMPULSO A LA LEY DEL CLIMA

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Barack Obama aspira a remover las ascuas de la Ley del Clima, varada desde hace ocho meses en el Senado por la tajante oposición de los republicanos. El presidente convocó el martes en la Casa Blanca a una delegación de 14 senadores demócratas y republicanos –varios de ellos todavía “indecisos”- con la intención de dar el impulso final en las próximas semanas.

“Estamos avanzando muy rápido y votaremos en primavera”, vaticinó el senador John Kerry, artífice del texto legal que también apadrinan el independiente Joe Lieberman y el repubublicano Lindsey Graham.

La ley que debate el Senado fija inicialmente una reducción de las emisiones de CO2 del 17% en el 2020, similar a la aprobada en junio por la Cámara de Representantes. El texto deja sin embargo “aparcada” la controvertida propuesta de crear un mercado de bonos de carbono. A cambio, los demócratas pretenden fijar “controles a la emisiones en los distintos sectores de la economía”.

“Obama ha dejado muy claro que el carbono debe tener un precio”, declaró Kerry. Los republicanos y los “lobbys” del carbón y del petróleo se oponen y advierten que cualquier “gravamen” servirá al final para encarecer el precio de la energía.

“El presidente cree que necesitamos fuertes incentivos para reducir nuestra dependencia del petróleo extranjero y culminar la transición hacia una economía de energías limpias”, afirmó el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs.

Lindsay Graham intentó por su parte seducir a la minoría republicana, que sigue amenazando con ejercer el bloqueo parlamentario: “No tenemos la supermayoría de 60 votos para aprobar la perforación petrolífera en las costas. Tampoco la tenemos para impulsar la energía nuclear tal y como lo deseamos... La única manera de sacar adelante nuestras propuestas es vinculándolas con el cambio climático, el aire limpio y la independencia energética”.

“Si eres republicano y crees que lo que debemos hacer es perforar en las costas, ésta es tu oportunidad”, declaró Graham, en un llamamiento de doble filo a sus correligionarios.

El ala izquierda del Partido Demócrata ha criticado sin embargo al presidente Obama por hacer excesivas concesiones a los republicanos –especialmente en los capítulos de la energía nuclear y el carbón “limpio”- para sacar adelante la tortuosa Ley del Clima, que está pasando por tantos o más “reajustes” que la controvertida reforma sanitaria.

Carlos Fresneda
Enviado especial/Los Angeles
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7 de marzo de 2010

¡VIVA "AVATAR”!

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La epopeya “ecologista” de James Cameron se merece el Oscar a la mejor película

De acuerdo. “Avatar” es una película previsible, llena de tópicos, con diálogos facilones y con actores secundarios (con la excepción de Sigourney Weaver). Confieso que la vi tarde y cargado de prejuicios. Las gafas de 3-D, además, me suelen provocar la náusea instantánea. Y a la hora de afrontar la ciecia-ficción, prefiero mil veces la oscuridad inquietante de “Blade Runner”que la golosina visual a lo “Star Trek”.

Pero vibré con “Avatar”, lo siento, y no fui el único. Mi hijo mayor, Miguel, salió del cine dando saltos y asegurando que era la mejor película que había visto en su vida. Tal vez me dejé influir por él, no sé. El caso es que disfruté como aquel niño que veía las películas en Cinemascope en un viejo cine de barrio, con la doble gratificación de comulgar con el “mensaje.

El “mensaje” de Avatar, el maniqueísmo fácil, los malos “malísimos” y los buenos fluorescentes y azulados... De acuerdo. Tendrían que haber ganado los “malos”. Podríamos habernos ahorrado la última media hora de vídeojuego, o haber dejado la partida en tablas, o haber introducido algún elemento acehante y malévolo –más allá de las bestias y los pajarracos- en el paraíso indígena de Pandora.

¿Pero cuál es acaso el “mensaje” de “En tierra hostil”, más allá de la mera tensión visual? ¿A qué se reduce una película de guerra cuando nos privan del contexto? ¿Qué están haciendo los soldados americanos en ese paisaje desértico? ¿Cómo llegaron allí? ¿Quiénes son esas sombras acechantes que desconfían de ellos y ponen bombas y más bombas?

Los ultraconservadores tienen muy claro cuál es su favorita en la noche de hoy. Esto es lo que escribe John Podhoretz en el “Weekly Standard”: “”Avatar” es una masa indigesta de clichés de casi tres horas que se basa en los “westerns” revisionistas de los años sesenta, en los que los indios eran los buenos y los americanos los malos”.

Para Ted Baehr, crítico de WorldNetDaily, las “abominaciones” de “Avatar” se resumen en una:“¡Liberémonos de los malditos humanos!”. Baehr se pregunta si el guión lo ha escrito el mismísimo Al Gore y arremete contra el mensaje ecologista, en la “histérica” tradición de Rachel Carson, autora de “La primavera silenciosa”.

Pues eso. Aunque sólo fuera por su “mensaje” ecológico, “Avatar” cuenta de entrada con todas mis simpatías (como "The Cove" y "Food Inc." en la categoria del mejor documental). Y más en estos momentos en que enarbolar la causa azul y verde te convierte en sospechoso de sacrilegio contra el pesamiento único e hiperproductivista. Acabaremos con los recursos de la Tierra; saldremos a la conquista de Pandora...

web oficial
en la wiki

Carlos Fresneda
Publicado en el blog Crónicas desde EEUU de El Mundo
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6 de marzo de 2010

VALIENTES, VA POR USTEDES

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Al primer juez que le toco las gracias al poder no tardaron nada el cepillárselo, creo haber leído en la horca, y al rato. Y a ese juez que, siendo como sea y que lo pase bien, lleva su carrera cobrando un sueldo público, mientras persigue y mete entre rejas físicas y morales a malhechores, canallas y ladrones de los bienes comunes, a ese juez, digo yo que los que antes los mataban físicamente ahora intentan con todas la tretas, ya que hay cámaras y micrófonos atentos, matarlos técnicamente.

Esta pasando con uno que le gusta cazar y que ahora esta en cacería donde el que hay que abatir es él, y por destapar con acierto los robos probados en algunas comunidades donde parece que se molesta y mucho el partido de la oposición, o por rendir justicia a las familias de los perdedores de la guerra de aquí, que cuantas hubo y siguen que nunca ningún juez se atreverá a remover, para dolor moral de los que somos sensibles y desde donde con la ilusión pensamos que quizás podamos dominar en algún momento las claves del gen criminal que llevamos dentro, acelerando el proceso si nos fuerzan a revisarnos.

Está pasando delante de todos nosotros, y quizás ganen los cazadores, ladrones y los sinvergüenzas, quizás ganen otra vez, como tantas otras. Para mi la leyes son un compendio resultante de mil batallas ideológicas para intentar que las mayorías se revisen su moral y su ética y decidan que les beneficia y en que afecta a los que, la ley controla, que somos todos en nuestra diversidad tan grande. Para mi un juez persona, es un empleado con la labor de que esas leyes, con sus virtudes y sus defectos, protegan al más débil, al bien común, a los intereses generales y en el momento histórico que les toque aplicación.

Espero que el juez perseguido por convictos y sus apoderados libres, por lo más rancio del pensamiento político y por turbios y mezquinos interesados además de evidentes envidiosos, tenga la suerte y el acierto de con la ley en una mano y la ética en la otra, para tumbarlos. Creo que es por el bien de la leyes que tenemos y de la libertad del pueblo que somos.

... y yo sin el codificador de la TDT, se me hunde el mundo antes del 10 de marzo, que me pasará si no me pongo en ello...uff, cuantos agobios como para hacer algo una vez informado.



Otro valiente que conocí durante la Vuelta Ciclista y desde la TV cuando lo digital era sólo futuro, y al que le gusta la bici y su mundo igual mucho más que a mí, parece a su manera,. Deja espacios caducos pero influyentes para el bien de todos, donde esa máquina que para él y para mí como para tantos y tantas, nos retorna oníricamente a la infancia, nos refuerza en nuestras convicciones sociales cuando adultos, nos ayuda a sentir el viento fresco en la cara mientras nos desplazamos sin humos, cada uno por nuestros particulares senderos del acontecer cotidiano, mientras este hermoso planeta que nos acoge por una temporada esAlineación al centrota cansado de avisarnos de que usemos la inteligencia en las cosas, únicamente para sobrevivir. Gracias Perico Delgado, por echar mano de la denuncia ante lo que crees injusto para con tus representados, que somos todos los que hemos puesto en la bicicleta, ilusiones de cambio.

Y también gracias me toca aquí dar a todos los compañeros de especie que luchan porque la herencia de las tradiciones deje de molestarnos moralmente a las mayorías en este siglo crucial para todo, gracias por explicar con detalles en la casa política, como muere, por lo menos en Catalunya, un toro cuando la espada le atraviesa el corazón y secciona los pulmones, para regocijo de sólo unos pocos que se van de fiesta y para las mayorías que trabajamos nuesta ética y aprecio hacia todo lo vivo.

A todos los valientes de estas y tantas loables causas, mi humilde apoyo y aliento, con un GRACIAS en mayúsculas.

Los tiempos por venir no deberían pertenecer en escalas de poder e influencias a los que todavía heredan privilegios de sistemas caducos mantenidos por la gracia de dioses, tiranías y la fuerza bruta y basan su control social en el pan y circo. Comienza, creo el emocionante camino hacia un sociedad humana global, sin camino fácil pero si prometedor si nos ponemos de una vez por todas a corregir errores y a construir sabios y solidarios pilares.

Manolo Vílchez
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2 de marzo de 2010

LA HISTORIA DE LAS COSAS


Annie Leonard descubre el lado oculto del consumismo en un documental que está arrasando en Internet

Annie Leonard tiene una sonrisa que desarma. Sin acritud, como si estuviera contando un cuento, esta peculiar comunicadora y activista ha logrado agitar las conciencias de siete millones de internautas en todo el planeta, con un documental de dibujos animados titulado “The story of stuff” (“La historia de las cosas”).

En vez de intimidar a la gente con mensajes alarmistas o de contagiarnos a todos el sentimiento de culpabilidad, Annie Leonard nos invita a abrir los ojos sin más y a acompañarla durante 20 minutos en este auténtico viaje al fondo de la Tierra (y a todo lo que los humanos estamos haciendo con ella).

Vivimos en su sistema tóxico que nos impide ver el origen y las consecuencias de todo lo que hacemos y consumimos”, asegura Annie. “Mi empeño consiste en hacer las cosas visibles, para que la que la gente reflexione, aprecie y valore lo que tenemos... No me gusta que me llamen “anticonsumista”; creo que el planeta está ya demasiado cargado de negatividad”.

Con humor implacable y a todo tren, Annie Leonard hace cinco paradas tremendamente ilustrativas, con la ayuda de los dibujos diseñados por los Free Range Studios que hacen mucho más diregible el menú: Extracción, Producción, Distribución, Consumo y Residuos...

version en español original

Cuando era niña me intrigaba la conexión que existe entre los bosques talados y los vertederos”, reconoce Annie, fotografiada para la ocasión con las botellas de plástico compactadas en su pueblo adoptivo, Berkeley. “Tuve que recorrer medio mundo y llegar a los 40 para darme cuenta de que son cara y cruz de la misma moneda... Pero no podemos hundirnos en el desaliento ante la destrucción del planeta. Para mí, el activismo ambiental es la más apasionante y divertida de las aventuras”.

Annie trabajó durante más de una década con Greenpeace y colabora ahora con el Fondo Internacional sobre la Globalización y otros grupos que abanderan la justicia ambiental, pero su voz emerge con rabiosa y contagiosa independencia en estos tiempos críticos y “escépticos”...

Con el 5% de la población, Estados Unidos consume el 30% de los recursos y es responsable del 30% de los residuos. No hay que ser un genio de la matemáticas para darse cuenta de que harían falta de tres a cinco planetas si los 6.800 millones de habitantes de la Tierra siguieran nuestro pernicioso ejemplo”.

Tras convertirse en un fenómeno en Internet, “La historia de las cosas” ve ahora la luz como libro, con un epílogo final y una visión de futuro: “La cuestión no es si cambiaremos, sino cómo cambiaremos ¿Lo haremos gradualmente, con relativo esfuerzo, pero de un modo voluntario? ¿O lo haremos de un modo brusco y por omisión?”.

Carlos Fresneda, Berkeley, California
Publicado en el blog En la Ruta Verde de El Mundo América.es
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UN TROTAMUNDOS EN BICICLETA

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Con siete obras en sus alforjas, David Byrne ha logrado hacerse un hueco en el mundo de literatura, a medio camino entre la filosofía, la espistemología y la divagación poética en prosa. Su último libro es “Diarios de la bicicleta” (con el permiso del Che), en el que narra sus peripecias sobre las dos ruedas en Nueva York, San Francisco, Berlín, Londres, Buenos Aires, Estambul o Manila.


Curiosamente, una de las ciudades más hostiles a su bicicleta plegable ha sido Madrid: “La última vez que estuve allí fue hace dos años, con la instalación robótica de David Hanson “Voz de Julio” en el Reina Sofía... Y he de reconocer que me costó mucho abrirme paso: antes de salir tienes que tener muy claro por dónde vas, pues no hay apenas carriles-bici, aunque al final encuentras tu camino. Barcelona es otra historia... Un auténtico paraíso para la bicicleta, a no ser que tengas que subir el Montjuic después de una noche de farra”.

“La sensación de libertad física y psicológica que te proporciona la bicicleta no se puede comparar con ninguna otra experiencia”, asegura Byrne, treinta años enganchado al sillín, convertido en apóstol del transporte limpio en la Gran Manzana. Tan pública es su pasión (él mismo ha grabado en cámara sus peripecias urbanas por Nueva York) que el alcalde Michael Bloomberg le encargó el diseño de aparcaderos especiales adaptados a cada punto de la ciudad: la guitarra eléctrica en el East Village, la señal del dólar en Wall Street, la “call girl” en Times Square...

“Es increíble lo rápido que Nueva York se ha adaptado a la emergente cultura de la dos ruedas”, admite el autor de “Diarios de la bicicleta”, que se publica en otoño en España. “La recesión ha servido para que mucha gente le pierda el miedo y se lance a la aventura. La calle vuelve a ser el punto de encuentro y de exploración, desde una perspectiva radicalmente nueva”


Carlos Fresneda, Nueva York
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