15 de enero de 2010

UN RAYO DE ESPERANZA EN BROOKLYN

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Como los neoyorquinos durante el 11-S, los haitianos acuden con las fotos de sus “desaparecidos” al único lugar donde encuentran algo de consuelo ante la devastación absoluta... Aquí Radio Soleil, la voz creole de Brooklyn, el último rayo de esperanza para decenas y decenas de haitianos.

“Mi madre tiene 87 años, mi hermano está ciego y por el único que tengo una mínima esperanza en por mi hermano”, se lamenta Suze Franklin, nacida en Port-Salut hace 51 años. “No hemos podido hablar con nadie; todo lo que sabemos que es la zona de Delmas, donde vivían, ha quedado totalmente destruida”.

Suze y su hija Christy echan raíces en la sede de Radio Soleil, esperando las noticias que no llegan sobre el paradero de Unoconte, Sony, Thelord y demás miembros de la larga familia. Suze lleva media vida en Flatbush, el corazón haitiano de Nueva York, y trabaja en un autobús escolar. Christy nació aquí, estudia para enfermera y arrastra un doble e inconfesable dolor: “Estados Unidos ha ignorado a Haití durante tanto tiempo... Las palabras de Obama y todo el dinero que manden ahora llega demasiado tarde. No queda nada allí, nada”.

Suze y Christy ahogan las lágrimas y los recuerdos mientras muestran las fotos de sus seres queridos. A su lado, en la concurrida entrada a Radio Soleil, Darline Banjou rompe a llorar mientras explica ante las cámaras su drama personal... Dejó Puerto Príncipe hace un año para casarse con un norteamericano. Estaba arreglando los papeles para poder traer a la tierra prometida a sus cuatro hijas de un matrimonio anterior... “Nunca debí separarme de ellas, nunca debí dejarme engañar por este sueño que se ha convertido en pesadilla”.

Kenol Duverseau teme también por la vida de su hija, Kelynna, que vivía en la calle Lalue, a tiro de piedra de toda su familia: “Cada dos minutos llamo a todos los teléfonos que tengo en Haití; mi vida entera está pendiente de una respuesta”. Mikel Faustin, que asegura ser sobrino del ex presidente Leslie Manigat, intenta entre tanto levantar la moral de las familias: “Mantened las esperanzas... Yo sé que los míos han sobrevivido y que han pasado la noche en la calle”.

El tumulto de familias, deseosas de dar su mensaje en antena, forma un muro humano en los pasillos de Radio Soleil. Al fondo, en la “pecera”, el héroe radiofónico y local Ricot Dupuy intenta digerir las noticicias que llegan con cuentagotas desde Haití y transmitirlas a los 200.000 haitianos que se agolpan en Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut.

“Desgraciadamente, no hay mucho que podamos hacer desde aquí”, se lamenta Dupuy. “Sólo nos queda esperar y rezar. Todos los que quieran ayudan a nuestro pueblo pueden hacerlo a través de Yele, la organización de Wyclef Jean. Agradecemos todo el calor y la asistencia que estamos recibiendo de nuestros hermanos de América latina”.

Carlos Fresneda, Corresponsal de El Mundo en Nueva York
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