15 de octubre de 2009

EL SOL LLEGA A LA HABANA DE BROOKLYN (ecoeeuu6)

Las dos cervezas locales made in Brooklyn me han puesto de un alegre inesperado, la negra se parece en sabores a la VollDamm de la que mi socio Carles es aficionado y de él me he acordao mientras digería el burrito con queso y guacamole que allá en las alturas debe ser parecido. La rubia se acerca a la Estrella, y la he dedicado como acompañamiento para proceder con una veggie burguer que unido a la mazorca de maíz con toque del chef del lugar me han hecho sentirme como en el cielo y cerca del sol, compitiendo pero no ganando y que conste, con los delicatessen de Isabel, la chef de casa de los Fresneda. Con todo en plena digestión me he llegao al medio litro de café (la cagué al no pedir expreso, palabra clave para los spanishs cafeteros visitantes). Y todo mientras observo a ritmo de buena música a los currantes del especial restautant que andan a trapo preparando la deco para el anunciado fiestón del Halloween, llenando de esqueletos y arañas el local. No he podido dejar na en los platos por una cuestión cultural y responsable, por lo que me he puesto lo que se dice ciego perdio.

En frente de la mesa donde escribo está el sistema de filtro de agua que me invita desde un rotulo a seguir con detalles en el water, al que sin duda iré en un rato a desalojar los excesos y restos de la ingesta de líquido local que gracias al mismo sol que me une a tantas cosas hace de este lugar un lugar especial a visitar si uno es sensible a los energético limpio y renovables y a los placeres de comer sencillo y gozar. Es como una foto al cielo sostenible, además del sistema de filtraje acuatico, un angelillo cachondo con maiz no transgénico y ventilador para refresco con bajo impacto.

El Habana Outpost es el primer restaurant solar de Nueva York, y de los pocos del mundo. Como lo que promueve es el hacer las cosas con eso del sostenible, llego mucho después que el metro que lo tiene pegando justo a la valla a modo de salida tipica y ecouniendo esa ciudad enorme con este pequeño lugar donde reiventar el mundo del comer con menos impacto. Por cierto, una cocina parabólica alSol 1.4 no quedaría nada mal aquí y asi lo dejo caer documentado a las gentes del lugar.

Disparo paz haciendo fotos para el recuerdo y para mostrarlas aquí, porque para un chalao de la revolución energética venirse a comer al lugar un menú antes comentado, no es poco, sabiendo que parte de la luz que me ilumina en el interior se genera en el exterior con una conexión a red fotovoltacia situada sobre una porchada, el agua que arrastra mis residuos es la que el sol gestiona desde el ciclo cerrado gracias a la lluvia sin pasar por complejidades, y que las mesas y el comodo butacón proceden de la reutilización, los redisuos se gestionan como deben y lo local laboral y comestible prima en la carta.

Eventos culturales del barrio, mercadillo los fines de semana, seminarios sobre energía solar, actividades de cocina para peques, también son recetas de este especial lugar que tiene una entrada desde la terraza como camino a lo celestial y una fuente que rememora cuando esa esquina era jardín de quizás uso no publico. El chef Héctor desde su cocina furgoneta situada en la terraza y con acceso desde el bareto por la puerta noble, te dice los minutos en los que tendrás a punto el pedido y si te descuidas un colega te llama por el nombre para atender los compromisos adquiridos.

Frente a mí y a base de mojitos se comen a besos un blanco y una negra, uniendo pasiones a ritmo de jazz, menos mal que la chica de la barra me atiende en dulces tonos que permiten a mi ingles de supervivencia un descanso y a la lengua materna un subidón. Una especie de virgen postmoderna con unas mazorcas de maíz (sin duda el artista las pinto una sin alterar) da la bienvenida al paraiso WC, lugar de culto al agua y al ciclo de la vida, faltaría.


Tiene la historia aires de creatividad basada en los valores locales, deco del agresivo vallado convertido en llamada floreada y colorista y unos grafitis de elogio a las renovables como le toca al sitio. De la página oficial enlazo al espacio imágenes oficiales, preciosas todas. Hasta el papel higienico lo es más por llevar 4 sellos de calidad ambiental y ser fabricó con el empleo de energía eléctrica producida por el viento. Y para saber mucho más de que va esa Habana al Sol del Brooklyn, aquí el web.

Todos los que sirven en el lugar destacan por se jóvenes y atentos, y hace 4 años que se sirven mojitos y margaritas, las cervezas locales y las veneradas del cercano México, los cubiertos son compostables al igual que la vajilla, cierran a finales de octubre y esperan a que llegue la primavera, por el verano me aseguran desde la barra que las colas llegan a la calle muchos días. No está muy concurrido el lugar, los enamoraos, otra pareja cortejando, tres colegas tirando de burritos más uno que entre en busca del menú del día y una que se va con su elegancia y bien servida. En lo electrolimpio todo el año llegará el sol y su renovable energía a prestar servicios energéticos desde los 4 Kw aprox que instalados en ese jardín de Brooklyn no pararan de generar electricidad verde, y que si en uso cotidiano genera un 40% aprox. de lo que se consume los 5 meses chapado el chiringuito le dan igual un balance neutro.

Si no es por Carlos no llego al lugar, de una de sus carpetas pendientes me sacó la información básica que tiene en espera. Esta ciudad dá para una historia cada hora y para todas las horas de varios años y de eso el cronista mayor de este ecoreino y de toda la otra América le tengo encumbrao en lo más alto de la comunicación para el cambio. En el Habana Outpost tiene el maestro prevista una incursión en unas semanas en busca de su creador Sean Meenan que ya está en la lista de los ecoheroes que no tardaremos en disfrutarnos los que seguimos la estela del cronista.
.

No hay comentarios: