21 de enero de 2009

TESOROS DE LA VIDA

Hace unos días comenzó una aventura global con la firma para el buen gobierno de los EE.UU de una persona que ha dado sobradas muestras de ser válido para enfrentarse con tesón al cambio de rumbo inevitable de nuestra civlización. Se va alguien que no dormirá tranquilo nunca y menos si la historia le pasa, a él y a sus directores, la factura que ninguno podrá pagar. Obama, él sólo no puede hacer nada, y toda la gentuza ruin que le acosa ahora y que ha financiado todo lo posible para que el reparto de felicidad global de hace unos días no pudiera ser, toda la gentuza del mundo que la mayoría no queremos, por fascista, por mentirosa, por ladrona, no dejaran de herir y defender sus intereses hasta que la vida los convierta en compost. Pero en fin, en otro día tuvieron una lección de humanidad, que nunca ya podran haber evitado. En fin, tesoro bienvendio número uno.

Lo de aquí es presentar rápido varios tesoros enterrados de la red.
Ya informamos que el 2008, ademas de ser el año de inicio del gran cambio lo fué también de la patata, ese tesoro bajo tierra conectado con ese sol casi todopoderoso.
Pues bien, la FAO sacó el mes pasado a la luz un libro de deleite sobre ese tuberculo rey de la alimentación humana, en varios idiomas, entre ellos el español, está listo en la red para deleite de buscadores, que os aproveche.

El otro día visitando un encuentro local titulado mercado del extraperlo me encontré con activistas de la protección de la biodiversidad, me pillé una lechuga y unos pimientos redondos actos para el cultivo en mesa de cultivo, me pongo con el semillero ya mismo.

Y como va de tesoros enterrados y para mí la semilla es el supremo, aquí puedes darte un vistazo a la oferta ecosemillera de Les Refardes. Y aquí la red de tesoreros de vida, la red de semillas resermbrando e intercambiando, llena de recursos, aquí el pdf de su revista Cultivar Local para que esta primavera del cambio global te puedas acercar a la fertilidad de la tierra e igual sentir en ella lo gradioso de ser un vivo.


Manolo Vílchez

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