20 de junio de 2008

cocinar sin emisiones gracias al Sol


Nuri Morral, solarcocinera

QUIÉN: Manolo Vílchez es colaborador de la Fundación Tierra y facilitador ecológico. Pretende reducir el impacto ambiental en la vida cotidiana. Consejos: En este artículo defiende el uso de cocinas y hornos solares, unos sencillos aparatos que concentran los rayos del sol y permiten preparar alimentos sin gastar combustible


Puede parecer poca cosa, pero creo que no lo es, el que unos instrumentos de baja tecnología se vinculen con uno de los más fascinantes viajes cósmico-energéticos. Llevo cocinando con los fotones del Sol más de una decena de años, y lo cierto es que cada plato sin pizca de emisiones de CO2 ni electricidad proveniente de energía nuclear aumenta mi ilusión por el innovador nuevo arte 'solarculinario'.

No hay uso más sabroso de las energías renovables que el de disfrutar un plato elaborado gracias al sol recibido en un horno o concentrador solar. Utilizo fotones salidos de la única central termonuclear deseable, una que se llama Sol y está situada a 150 millones de kilómetros de mi balcón. Para aprovechar ese servicio energético limpio y renovable y para preparar viandas ciertamente especiales, sólo hace falta la receta de usar buenos materiales, tener un buen diseño, gastar un poco de tiempo y dejar hacer al sol y la tecnología receptora.

Hay sistemas de cocina solar tan grandes que permiten preparar 16.000 platos al día vaporizando agua con 108 reflectores de ocho metros cuadrados que siguen al sol de forma automática desde las terraza de un edificio central en India. Pero para uso doméstico, para la utilización en el balcón o la terraza, sirve simplemente un básico concentrador hecho con cartón aluminizado -o con el más técnico de los aluminios reflectantes- y un recipiente apropiado. Más evolucionado está el horno solar, que consiste en una caja interior con cámara aislante y otra exterior, un vidrio que sirve de tapa y un sistema de ganancia de superficie en base a un reflector. Hay ya hornos comerciales y muchos con planos disponibles.

He probado muchos sistemas y, por las limitaciones de espacio en el balconcillo, lo último ha sido hablar con los vecinos para obtener el permiso de uso de la terraza colectiva. Y aquí ya he llegado a lo supremo. Hasta un vecino nos deja utilizar el trastero para alojar una cocina solar parabólica alSol 1.4, de 140 centímetros de diámetro y que, el otro día, en el estreno, que coincidió con la celebración del Día del Sol en Europa, sirvió para que 20 personas nos zampáramos una paella suprema, elaborada en dos horas de servicio del sol y tres minutos totales de atención humana, sin emisiones y un buen rollo insuperable.

participantes en la paella solar del Día del Sol en Europa

Durante el acto también hablamos de los 2.000 millones de personas que cocinan hoy con leña o de cómo en algunos lugares a las mujeres cocineras recolectoras les tiene que acompañar el guardia por riesgos a ser violadas. Al final, el otro día, brindamos con rica agua por un mundo sin perdedores.

Y, por último, una cita. Del 27 al 29 de este mes se celebra en el Parque de las Ciencias de Granada el Encuentro Solar, una cita que reúne a un gran número de cocineros y cocineras que utilizan el sol siempre que pueden. Los expertos enseñarán a los asistentes a preparar paellas y demás platos sin emisiones de CO2.

Publicado en el suplemento Natura 26 de El Mundo. 14.06.2008

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